Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 1, Nº 8 (octubre 2009)

REVISIÓN DE ASPECTOS TEÓRICOS SOBRE LA PROBLEMÁTICA DE LA DESERCIÓN ESCOLAR


 

Javier Martínez Morales (CV)

Amilcar Orlian Fernández Domínguez

Jesús Hernández Arce

Julia Hernández Aragon

Andre Gerald Destinobles Armand

Franciso Antonio Serrano Camarena
Universidad Autónoma de Chihuahua, México
jmartinm@uach.mx



Resumen

Este documento presenta una revisión breve de la literatura sobre la problemática de la deserción escolar, enfocándose primeramente en su definición. Posteriormente, se hace un resumen del problema de la deserción que existe tanto en América Latina como en México. Dado que la educación es un activo sumamente importante para el desarrollo de los países y ver como la deserción afecta los niveles de educación de las personas, se revisa la literatura más sobresaliente, enfocada principalmente de cómo la educación está relacionada con ciertas variables macroeconómicas, tales como crecimiento económico, desigualdad del ingreso y pobreza. Finalmente se analiza el material necesario para responder a preguntas como: ¿Cuáles son los factores qué motivan la deserción? ¿Cómo se puede reducir la deserción?

La educación puede ser uno de los activos que cualquier individuo y sociedad debe tener como tal. Ésta es un mecanismo primordial para que los países alcancen a llegar a niveles de desarrollo más elevados. El problema de la deserción recae cuando existe ésta misma a temprana edad, si bien existen muchos factores que ocasionan la misma, el más sobresaliente es el costo de oportunidad de estudiar en el tiempo. Esto es, en el corto plazo los alumnos deciden desertar presumiblemente porque tienen problemas económicos, probablemente el mercado laboral les compensará más que el seguir estudiando, la cuestión enfatiza cuando no se tiene una idea clara de lo que pasará en el largo plazo. En el largo plazo esos alumnos que abandonas sus estudios, enfrentan problemas para integrarse al mercado y conseguir un trabajo más remunerado, a su vez, son menos productivos y finalmente generan un costo social que puede ser reflejado en bajo crecimiento económico, trampas de pobreza o bien desigualdades de los ingreso.

Se inicia con un análisis de lo que se entiende por educación y cómo ésta se ve afectada por la deserción escolar.

De acuerdo a la ley general de educación del capítulo I de las disposiciones generales, artículo 2:

“Todo individuo tiene derecho a recibir educación y, por lo tanto, todos los habitantes del país tienen las mismas oportunidades de acceso al sistema educativo nacional, con sólo satisfacer los requisitos que establecen las dispociones generales aplicables”

Por lo tanto, es importante señalar que la educación se llega a definir como un recurso fundamental para obtener ciertos medios, como adquisición, transmisión y elevación del nivel cultural, que permita de cierta manera contribuir de forma continua al desarrollo de la persona, y al mismo tiempo, transformar a la sociedad. Ésta debe ser un factor clave para la obtención de conocimientos y que ayude a formar hombres que busquen el bienestar social (Ley General de Educación).

El sistema educativo mexicano ha incrementado sus esfuerzos para que todas y todos los niños del país alcancen ingresar a la escuela. Hoy en día la educación básica obligatoria se conforma por el kinder, la primaria y la secundaria, es decir, el nivel mínimo de estudios que ofrece el gobierno mexicano alcanza ya los 12 años. La problemática recae en que no existen aún programas que permitan la retención de los alumnos en las escuelas, es decir, no hay una lucha constante contra la deserción escolar.

La literatura relevante ha encontrado diferentes formas de definir a la deserción escolar, Lavalo y Gallegos (2005) hacen una compilación sobre la definición de deserción escolar que han elaborado diferentes autores a través del tiempo, las que se tiene:

Bachman, Green y Wirtanen (1971) definen que las deserciones escolares se originan por aquellos estudiantes que interrumpieron su asistencia a la escuela por varias semanas por diferentes razones, diferentes sólo aquellas por enfermedad.

Morrow (1986) define a la deserción cuando un estudiante que estuvo inscrito en la escuela, la abandona por un largo periodo de tiempo y no se inscribió en otro colegio. Empero, no se toman en cuenta, todos aquellos estudiantes que estuvieron enfermos o fallecieron.

Fitzpatrick y Yoels (1992), para ellos la deserción está enfocada principalmente a que cuando los estudiantes dejan la escuela sin graduarse, independientemente si regresan o reciben un certificado equivalente.

Frankiln y kochan (2000) tratan de unificar en un solo concepto la deserción escolar, definiéndo ésta cómo, un estudiante que se inscribió en algún momento del año anterior y no se inscribió a principios del año corriente o actual, dejando inconclusa su preparación y sin haber sido transferido a otra escuela.

Boon (2002) define a la deserción similar a los autores anteriores, sin embargo, considera además que el sistema educativo no sea la única manera formal de educarse, sino también acepta el sistema de tutorías por parte de los padres o de forma privada como sustituto del colegio.

Por último Lavaros y Gallegos (2005) crean su propia definición a partir de las definiciones anteriores, estableciendo que la deserción escolar se da cuando los individuos que habiendo asistido a la escuela el año anterior, en el año actual o corriente no lo están haciendo, sin tomar en cuenta a aquellos que han dejado de asistir por motivos como: cumplieron el ciclo secundario y se encuentran estudiando el bachillerato o una carrera técnica, estuvieron enfermos, accidentados o haciendo su servicio militar y que no decida regresar a la escuela.

Este documento se enfatiza en que la deserción escolar es abandonar la escuela antes de terminar un ciclo escolar completo y quedan fuera del sistema educativo.

El problema de la deserción escolar es un problema de carácter internacional, de acuerdo al documento publicado por la CEPAL (2002), Panorama Social de América Latina 2001-2002, “En promedio, cerca del 37% (15 millones) de los adolescentes latinoamericanos de entre 15 y 19 años de edad abandonan la escuela a lo largo del ciclo escolar, y la mitad de los que desertan lo hacen tempranamente, antes de completar la educación primaria”. Pero lo más preocupante es que de acuerdo a este informe, en algunos países la deserción se da una vez que se terminan el ciclo primario, y normalmente durante el transcurso del primer año de la enseñanza media. En países que logran niveles educativos relativamente altos, su tasa de deserción fluctúa entre 16% y 25%, mientras que en otros oscila en promedio en 32%, y finalmente, un pequeño grupo de países tiene una tasa de deserción entre el 40% y 50%. Por último, En ciertos países, incluyendo México el abandono escolar se da en el transcurso de la secundaría, aproximadamente entre un 50% y 60%, (Panorama Social 2001-2002). De acuerdo a la Quinta Cumbre de las Américas 2009, ha existido un avance en el acceso universal a la educación primaria, pero falta incrementar el acceso y la conclusión a la educación secundaria. Para 2006, los países que conforman la Cumbre de las Américas su educación primaria alcanzó una tasa de supervivencia al último grado de primaria del 83.5%. Auque para el 2006 existió una gran fluctuación entre los niveles de progresión de las y los niños a lo largo de los distintos grados de enseñanza primaria, ya que sus tasas variaban entre 98.4% (Caso chileno) y 50.2% (Caso Nicaragua). Aunque las dificultades de los progresos de primaria no han impedido el mejoramiento en los niveles de conclusión en la primaria que llegaron al 91.9% para el 2005, en 18 países de América Latina, una cifra que superó por mucho a la de los años de 1990 (79.4%). Para el caso de la conclusión a nivel secundaria , en el año 2006 se da una marcada fluctuación entre los países, ya que las tasas varían entre 87.5% (Estados Unidos) y 14.8% (Suriname). Para el mismo año 8 países del Continente Americano tenían porcentajes de conclusión de la educación secundaria por debajo del 50%, (Qinta Cumbre de las Américas, 2009).

¿Qué situación vive México con la deserción escolar?

La mayor deserción escolar trae consigo problemas de extraedad y un rezago educativo para las poblaciones en edad de cursar la educación básica en el siguiente ciclo escolar. De acuerdo al Instituto Nacional de Educación, los alumnos que desertan en algún año cualquiera, tienen la probabilidad de reprobar, de volver a desertar en algún otro año y finalmente, abandonar de forma definitiva la educación escolarizada. (INEE, 2006). Una vez que se conoce la amplitud de la deserción escolar a nivel de estado, permite estudiar en el nivel de dimensión en el que se encuentra, lo que ayuda a diseñar estrategias que faciliten retener a las y los alumnos hasta terminar su educación básica. La tabla 1 muestra las tasas de deserción de nivel secundario por entidad federativa y por género.

En el caso de género, en promedio nacional, las mujeres tienden menos a desertar que en el caso de los hombres, esto es, por cada cien hombres inscritos 10 desertan mientras que mujeres sólo 6. Notese que existe una una diferencia absoluta de 3,7 puntos porcentuales entre tasas de deserción. Las entidades federativas que presentaron mayores tasas de deserción por mujeres fueron: Oaxaca, Michoacán y Yucatány a su vez los de menor tasa fueron: Baja California Sur, Colima y Tlaxcala. Para el caso de los hombres las entidades que presentaron mayores tasas de deserción son: Michoacán, Distrito Federal y Oaxaca, y los que menos presentaron problemas deserción lo fueron: Colima, Baja California Sur y Nuevo León. El estado de Chihuahua presenta tasas preocupantes, por cada 100 hombres inscritos llegan a desertar 10 y en mujeres casi a 7.

Como se puede observar, las tasas de deserción alcanzan en promedio un nivel nacional con un valor de 7.7, es decir, por cada 100 alumnos, 8 de ellos no se inscriben al ciclo escolar inmediato. La entidad federativa que mayores tasas de deserción alcanzan es Oaxaca con 11,3%, seguido de Michoacán y Distrito Federal, con 11,1% y 10%, respectivamente. Por el otro lado la entidad federativa que menos deserción tuvo fue Colima con un valor de 4,4%, seguido de Baja California Sur (4,6%) e Hidalgo (4,9%). Cabe resaltar que el Estado de Chihuahua se localiza en el lugar 22 con una tasa de deserción del 8,1%, por encima del promedio nacional.

Pero ¿por qué es preocupante la deserción escolar en las naciones?

La educación esta determinada como un factor de formación de capital humano y éste a su vez, esta ligado al crecimiento económico, a su inversión como rentabilidad y la disminución de la desigualdad de los ingresos. El hecho de que exista el problema de deserción escolar conlleva a que los individuos detengan la posibilidad de continuar con sus estudios y a su vez dejar de incrementar su nivel de bienestar, medido como nivel de ingreso, y al mismo tiempo, incrementar el bienestar social. Por eso es importante analizar la literatura relevante que existe entre la educación y las variables macroeconómicas.

La clave de la educación es que si ésta alcanza en la población un nivel mínimo de secundaría no sólo se vuelve una inversión socialmente rentable sino además no tiende a empeorar la distribución de los ingresos, (Marin y Psacharopoulos, 1976).

Romer (1990) evidenció que el capital humano es la clave para el sector de insumos, esto es, la educación genera los nuevos productos o ideas que recaen sobre el progreso tecnológico, en otras palabras, los países con stock de capital humano inicial bajo experimentan una tasa más vertiginosa de introducción de nuevos bienes y conllevan a crecer más rápido.

Becker (1992) encontró que las tasas de retorno sobre capital humano y educación conducen a ser elevadas en economías desarrolladas, mientras que las tasas de retorno del capital físico pueden ser grandes o pequeñas en esas mismas economías dependiendo de la tasa de natalidad y la tasa de crecimiento del consumo.

Una explicación aún más concreta de la importancia de la educación en el crecimiento económico la tiene Hogendorn (1996), establece que la educación de baja calidad dentro de las poblaciones de bajos ingresos conlleva en la mayoría de los casos a malos ingresos, o bien; las diferencias de dotaciones iniciales de educación pude explicar una mayor parte sobre la determinación del nivel de ingresos per cápita entre los países desarrollados y en desarrollo. Finalmente, establece que la mejor forma de medir el capital humano es a través de la variable educación.

El rápido crecimiento económico y la baja desigualdad de los ingresos, que tuvo Asia del Este en los últimos años, se le atribuye a una serie de factores, entre ellos: una alta acumulación de capital humano, buenas instituciones y reglas bien establecidas, (Choi y Beladí, 1996).

Barro (2000) analizó en un panel 100 países para el periodo de 1960 a 1995 sobre la relación que guarda la educación y el crecimiento económico, encontró que la educación está relacionada positivamente a los niveles iniciales de los años promedio de educación alcanzados, específicamente al de los hombres que tenían secundaria y niveles más elevados, ya que con este nivel de educación, los trabajadores se complementan con nuevas tecnologías y este resultado sugíere que debe existir un papel importante para la difusión de la tecnología en el proceso de desarrollo.

Ray (2000) demuestra que los países que tienen acceso a grandes stocks de capital físico, también tienen el dinero y el tiempo suficiente de invertir en educación y por tanto, pueden producir grandes cantidades de stock de capital humano, lo que permite que el trabajo laboral pueda tener otros aspectos: a) habilidad en la producción, b) se pueden operar mecanismos sofisticados y c) pueden crear nuevas ideas y nuevos métodos en actividad económica.

De acuerdo al libro “Quality of Growth”, escrito por Thomas Vinod, el capital humano debe ser estudiado como una de los activos más importantes que posee la mayoría de las personas. La inversión en capital humano suele ser un activo que aumenta otros activos, redistribuye mejor el ingreso y reduce la pobreza, (Vinod et al, 2000).

Rojas (2000) demostró que la teoría del capital humano explica una relación entre ingresos y educación y que da como resultado una mayor productividad y ésta es redituada por el mercado a través de un mayor ingreso, (Rojas y otros, 2000).

Freire (2001) definió que la acumulación de capital humano tiene dos efectos, el efecto nivel que contribuye al incremento de la producción de bienes y servicios y el efecto denominado tasa que contribuye al crecimiento de productividad.

Bloe (2001) determina que la inversión en capital humano es requerimiento para un desarrollo sostenible, a pesar de que el capital humano (años promedio de escolaridad, que equivalen a un nivel de ciclo de secundaria completo) requiere al menos 8 años para madurar y un soporte constante sobre éste, sus retornos son fundamentales para el mejoramiento de la propia acumulación. Esta inversión ha mostrado que mejora la eficiencia de muchos países en desarrollo. Tan solo se puede observar que el mejoramiento del capital humano puede mostrar el nivel de desarrollo que ha alcanzado la población. La inversión en educación es básica para abastecer las necesidades inmediatas en cualquier empresa (tanto extranjera como nacional).

La educación y la buena salud mejoran la habilidad de las personas como parte de sus vidas, fortaleciendo su funcionamiento en la sociedad y contribuyendo directamente a su bienestar, Castello y Doménech (2002). Por ejemplo, para ellos, una mujer con alto nivel de educación tenderá no sólo a elevar sus niveles de ingreso y su capacidad sino a elevar sus niveles de salud, a tener pocos hijos y a reducir la tasa de mortalidad, logrando mejorar las generaciones actuales y futuras. Evidencian que la inversión en capital humano es crucial para el crecimiento humano, la reducción de la pobreza y la protección del medio ambiente.

De acuerdo a Farias (2003), ésta contempla tres tipos de grupos de países en donde se involucra la educación: Un primer grupo con bajo crecimiento económico está, normalmente, asociado a que la población tiene bajas tasas de acumulación de capital humano y alcanza pequeños años de promedio de escolaridad; un segundo grupo de países que a pesar de que tienen altos niveles de ingreso, la desigualdad de su ingreso es resultado de bajos niveles de educación y son concentrados, fuertemente, entre individuos. Finalmente, un tercer grupo de países que tienen un buen nivel de crecimiento y altos niveles de educación, los bajos niveles de desarrollo no son explicados por la desigualdad del ingreso en el largo plazo.

Se puede decir entonces que si existe una deserción escolar a temprana edad (normalmente cuando no se completa el ciclo secundario) puede conllevar a no reunir el capital humano (o educacional) mínimo necesario poder competir ante un puesto en el mercado laboral altamente rentable, lo que a su vez conlleva a que quede en desventaja con los salarios y que directamente se genere bajo crecimiento económico (individuos poco productivos), una polarización en los ingresos y finalmente quedar en un círculo vicioso de pobreza.

Dada la revisión de la literatura anterior y de acuerdo al estudio de Panorama Social de América Latina 2001-2002 existen dos tipos de costos: sociales y privados y éstos, en la mayoría de los casos, son demasiado elevados. Entre ellos se tiene:

• El hecho de contar con una mano de obra menos calificada y menos “calificable”, esto es, las personas no alcanzan un nivel mínimo de educación que les permita aprovechar los beneficios que otorgan las empresas o el Estado en los programas de entrenamiento. Pero el peor de los casos está cuando la deserción escolar se da en tiempos muy tempranos volviendo en un problema de “analfabetismo” lo que da como resultado un costo social.

• Como se había visto, hay una baja productividad en el trabajo lo que da como resultado un menor crecimiento de las economías.

• Existe un mayor gasto en que es necesario incurrir para el financiamiento los programas sociales y de transferencia a los sectores que no logran generar recursos propios.

• Una reproducción entre generaciones que llegan a las desigualdades sociales y su impacto negativo en la integración social, lo que no permite el fortalecimiento y la profundización de la democracia.

• Los costos privados se ven reflejados en las pérdidas de los ingresos en el mercado laboral para los que abandonan la escuela formal antes de completar un determinado año de estudios. Este punto se ampliará en el siguiente apartado.

¿Qué factores motivan la deserción escolar?

De acuerdo a Elias y Moreno (2002) y al documento de Panorama Social de América Latina 2001-2002 los factores de deserción, pueden ser resumidos en los siguientes:

1. Problemas de desempeño escolar, esto es, un bajo rendimiento, dificultades de conducta y aquellos relacionados a la edad.

2. Problemas con la oferta educativa o la falta de establecimientos, es decir, ausencia del grado, lejanía, dificultades de acceso, ausencia de los maestros.

3. Falta de interés de las/los adolescentes y de sus familias en educación.

4. Problemas familiares, básicamente mencionado por las niñas y los adolescentes tales como la realización de quehaceres del hogar, el embarazo y la maternidad.

5. Problemas relacionados al medio que los rodea tanto comunitario como las redes sociales existentes.

6. Razones económicas, falta de recursos en el hogar para hacer frente a los gastos que demanda la escuela, el abandono para trabajar o buscar empleo.

7. Otras razones, tales como la discapacidad, servicio militar, enfermedad o accidente, asistencia a cursos especiales, entre otros.

De los factores mencionados, el problema más inmediato es que más del 70% de los jóvenes señala que se ha retirado por dificultades económicas o porque se encuentra trabajando o buscando empleo, (Panorama Social de América Latina 2001-2002).

Existen diferentes estudios que analizan la problemática de la deserción escolar en sus respectivos países. Elías y Molina (2005) demuestran que el problema deserción para Paraguay es que a partir de la organización, la comparación y el contraste de las percepciones de educandos y educadores hacen posible que existan inferencias sobre el fenómeno de la deserción escolar. Los puntos emergentes hacen referencia al distanciamiento de la escuela de la realidad del adolescente, los mecanismos de discriminación de género que no son replanteados en la escuela y la violencia contra los propios alumnos que se da dentro de las instituciones escolares. Por último, existen rasgos de identidad y de valores dentro de las y los adolescentes que fueron entrevistados, esto, de cierta forma ayuda a que se puedan dar algunas pistas para trabajar con ellos, de manera especial con los más vulnerables.

Montero (2007) analiza las principales determinantes sobre las decisiones de asistir a la escuela o de trabajar en jóvenes chilenos de 14 a 17 años de edad. Sus principales conclusiones se enfocan a que la elección del individuo se asistir a la escuela está correlacionada de forma negativa con la desición de ir a trabajar. Sus principales resultados mostraron que alumnos con padres con baja escolaridad y que vivan en zonas rurales tienen una alta probabilidad de desertar en la escuela. El tipo de sexo no afecta la decisión de desertar, pero si la de trabajar. También encontró que a mayor edad aumenta la probabilidad de trabajar y la de no asistir a la escuela. Esto puede ser básicamente que en el corto plazo el costo de oportunidad de estudiar es más elevado que el hecho de incorporarse al mercado laboral, las consecuencias se dan en el largo plazo, cuando el mercado laboral se hace menos redituable con bajos niveles de escolaridad. Y por último encuentra que el ingreso no es un factor que altere la toma de decisión por desertar.

Finalmente, para el caso de México, existe un documento elaborado por Román y otros (2008) en el cual se analiza las causas de abandono escolar de estudiantes en educación media superior para el estado de Sonora. Se aplicó una encuesta a 147 jóvenes sobre su situación familiar, historia escolar, motivos de deserción escolar y planes futuros, entre otros aspectos. De acuerdo a los resultados, se encontró que el 86% de los estudiantes encuestados abandonó la escuela entre el primer y tercer semestre con un promedio de 7.49 en el tercer semestre. Las principales razones de la deserción fueron: factores económicos, haber reprobado materias y la falta de interés, de hecho el 93% de ellos, no estaba satisfecho con el nivel de estudios alcanzados, pero lo más preocupante, es que no tenía planeado regresar a la escuela.

¿Cómo se puede detener el problema de deserción escolar?

El documento de Panorama Social en América Latina da algunas estimaciones que contribuyeron a la disminución de la deserción escolar y que pueden ser retomadas como medidas preventivas:

• El aumento de la matrícula preescolar, que permite aumentar el rendimiento de los niños de primaria y reduce la repetición.

• El cambio hacia sistemas de promoción automática durante la enseñanza primaria o en los primeros años de esta que ayuda a reducir la extraedad.

• La introducción y la ampliación, y en ciertos casos, mayor focalización de los programas y subsidios orientados a mejorar la retención escolar. (Becas, entrega gratuita de materiales escolares, programas de alimentación escolar y otros).

• El mejoramiento de la infraestructura escolar y la disponibilidad de las escuelas en zonas rurales apartadas.

• El mayor involucramiento de los padres y la introducción de incentivos hacia ellos de participar en las actividades escolares.

Es importante mencionar que la deserción escolar es un problema que no sólo conlleva a una cuestión individual sino social, es decir, debe haber una participación conjunta entre escuela, padres de familia, alumnos y gobierno.

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Ernestina Pinzòn Fecha: 07 del 09 de 2013 - 02:27
Le deserción escolar es una problemática que impide el desarrollo humano sostenible, por lo tanto debemos buscar medidas urgentes para erradicar este flagelo, porque los mas afectados son los jóvenes que serán nuestro relevo en el futuro

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