Cuadernos de Educación y Desarrollo

Vol 1, Nº 5 (julio 2009)

EL PROCESO DE DIRECCIÓN DEL TRABAJO INDEPENDIENTE: UNA VÍA PARA LA AUTONOMÍA DE LOS ESTUDIANTES


 

Eldis Román Cao
José Ignacio Herrera Rodríguez

Centro de Estudios en Ciencias de la Educación de Sancti Spíritus “Raúl Ferrer Pérez”
eldis@suss.co.cu
 


Resumen

La educación superior posee procesos que la singularizan de la educación general, una de sus características es la formación de profesionales desde sus puestos de trabajo en la perspectiva de la educación durante toda la vida, para ello se hace necesario perfeccionar la forma en que esta se desarrolla. En consecuencia con ello se realizó una caracterización del trabajo independiente concebido como proceso y del estudio independiente como actividad derivada de la correcta dirección de dicho proceso. Se realiza un abordaje teórico de dichas perspectivas para contribuir a que su utilización sea sistemática en la preparación de los estudiantes universitarios para el desarrollo de la autonomía y la independencia en el aprendizaje como estrategias pertinentes de estos tiempos. Se presenta al trabajo independiente como método fundamental para lograr la calidad en los proceso de formación desde la gestión del conocimiento, la organización del proceso y el trabajo colaborativo.

Introducción

La educación superior contemporánea ha transitado a lo largo de su devenir histórico por procesos que la singularizan de la educación general, partiendo de la diversificación que esta ha acogido en su estructura a partir de la incorporación de personas que por las labores que realizan no pueden acceder a las aulas de manera sistemática como es tradicional, lo cual hace complejo su funcionamiento.

Debido a que los modelos educativos por los que se forman los estudiantes de los cursos regulares no son eficaces para lograr aprendizajes en estos estudiantes, se hace necesario buscar alternativas en cuanto a esta modalidad o forma de organización de la docencia denominadas indistintamente por autores extranjeros y nacionales respectivamente.

La diversidad de criterios acerca de cómo dirigir el proceso de enseñanza-aprendizaje en la Educación Superior con la perspectiva de lograr modos de actuación que se caractericen por la independencia cognoscitiva y la creatividad en la toma de decisiones, la solución de problemas docentes y extradocentes propios de nuestra época, es motivo de obligada reflexión para la mayor parte del profesorado de este nivel.

En los últimos años y con mucha frecuencia se oye hablar de innovaciones educativas dirigidas a implementar distintos sistemas de autoformación, autoaprendizaje o formación individualizada, que responden a las necesidades que tienen las nuevas generaciones de ser cada vez más independientes para enfrentar los retos que la vida les impone en todos ámbitos sociales.

La finalidad de los últimos sistemas educativos, sustentados en el desarrollo integral de la personalidad y tomando los elementos mas sofisticados como medios para el aprendizaje, es traspasar al individuo la responsabilidad de su propia educación, la formación de un ser humano diferente el cual obtenga los aprendizaje básicos para la vida y donde la concepción curricular se flexibilice atendiendo al contexto socio histórico en que se vive, al respecto (Chirino 2005, p.17), señala “ con una tendencia progresiva a disminuir el volumen de información a favor de las esencias en las diferentes ramas del saber y aumenten la complejidad de las tareas favoreciendo el desarrollo de las potencialidades, por ejemplo, la indagación, el cuestionamiento, la reflexión, de autorregulación, las metacognitivas y las comunicativas en todos los que participaron en el proceso de la educación”.

La idea de aprender "por cuenta propia" ha marcado un importante papel en la formación de este tipo de profesional, esta ha sido denominada de diversas formas. Un término que ha caído en desuso es el de "ser autodidacta", atendiendo a su etimología, este término sugiere que uno se enseña a sí mismo, lo cual no es objetivo de la Educación Superior, "en la enseñanza universitaria no se puede partir de la premisa de que el estudiante ya es autónomo en su trabajo. La universidad necesita enseñar para la autonomía a los estudiantes: aprender por sí mismos y ser unos profesionales autónomos y estratégicos en su futura labor profesional". (Díaz 2005, p.78), o sea, brindarles las herramientas necesarias para que aprenda a aprender.

De ahí la importancia en la dirección del autoaprendizaje, el cual toma diversos matices al definirlos indistintamente por autores de diversas latitudes. Tres términos que nos permiten entender mejor esto son los que podríamos denominar los tres "autos" del aprendizaje: aprendizaje autodirigido, autónomo y autorregulado.

Son variadas las iniciativas que se han propuesto y emprendido con respecto a la educación en este tipo de modalidad. El trabajo independiente resulta fundamental para lograr estos tipos de aprendizajes, de ahí que proponemos describir el proceso de trabajo independiente, el cual determina, desde su correcta dirección la actividad de estudio independiente en función de los intereses y motivos propios del estudiante, así como, su influencia en el desarrollo de la autonomía de los estudiantes y el desarrollo de un alto grado de independencia cognoscitiva.

Para ello realizamos una breve descripción y caracterización del trabajo independiente como método efectivo para lograr aprendizajes autónomos e independencia cognoscitiva, además, se demuestra que el trabajo y estudio autónomo son tratados de manera similar cuando estos poseen características diferentes y se recomienda que se utilice el trabajo independiente como la vía fundamental para lograr la autonomía de los estudiantes.

DESARROLLO.

El trabajo independiente es un recurso del aprendizaje que se comenzó a utilizar desde hace muchos años, donde el hombre sintió la necesidad de resolver situaciones que se presentaban a diario y que necesitaba perfeccionar a cada momento con el fin de obtener mejores resultados en sus propósitos. Desde las primeras aristas paradigmáticas expuestas a través de las teorías conductistas se hizo evidente el necesario trabajo independiente para lograr demostrar las diversas teorías que se sucedían en el mundo antiguo.

Con el surgimiento de las nuevas teorías cognitivas basadas en el conocimiento de las personas, a partir de saber lo que piensa y como piensa, como se expresa a través del lenguaje, de su metacognición, de su forma de actuar o de pensar, del modo en que ve a su alrededor y de que hace para transformarlo, de cómo es capas de perfeccionar su modo de vida a través de su propio pensamiento, de su propio aprendizaje, del conocimiento que posee sobre el mundo actual, se han enriquecido los procesos educativos basados en el constante perfeccionamiento de sus estrategias y recursos didácticos, metodológicos o del conocimiento de manera general.

Sobre la teoría del conocimiento, destacados autores han realizado trabajos maravillosos y han aportado mucho a la investigación científica, destacándose Piaget, Bandura, Bruner y otros. Al respecto (Bandura, 1986), plantea que una buena parte de la actividad humana tiene como objetivo resultados de proyección futura, ya que en muchos casos el hombre hace cosas para obtener beneficios anticipados o para evitar problemas futuros. Estos estudiosos, a través de sus obras, hacen correcciones a las primeras teorías y van enriqueciendo el trabajo docente al brindarle al maestro informaciones sobre lo que ocurre en la mente del estudiante y cómo las estructuras mentales lo van a ayudar a lograr el aprendizaje, poniendo al individuo al descubierto sobre su manera de pensar y actuar, de lo que es capaz de aportar a partir de un análisis en su conciente de las habilidades y capacidades que posee para el desarrollo de cualquier actividad, de resolver problemas que se le presentan en la vida cotidiana de manera independiente o de aprender por sí solo a partir procesos metacognitivos y de dirección que protagonizan los aprendizajes autónomos.

Así pues, el estudio y trabajo autónomo exige haber desarrollado un alto nivel de toma de conciencia sobre los propios procesos de aprendizaje, contar con habilidades metacognitivas sobre los procesos cognitivos y su regulación y tener conocimientos significativos sobre los aspectos específicos de conocimiento ya estudiados y sobre los que va a seguir construyendo nuevos saberes.

Una correcta dirección del trabajo independiente propicia estos tipos de aprendizajes, pero para ello es necesario que el estudiante y los profesores tengan presente que para la obtención de estos resultados a partir del trabajo independiente es necesario conocer procesos que lo condicionan como:

 Metacognición

 Autorregulación

 Autonomía

 Autodirección

Si bien es cierto que el concepto de metacognición se remonta a la década de los setenta con los estudios de Flavell (1977,1979) quien lo utilizó para referirse, en términos generales, al conocimiento que los individuos tienen acerca de las personas en cuanto sujetos cognoscentes, a las tareas cognitivas, a las estrategias utilizadas para alcanzar estas metas y a la manera cómo estos factores interactúan durante el proceso cognitivo.

Para analizar un poco más el concepto de metacognición retomaré algunas definiciones como:

“La metacognición es el conocimiento que tiene el aprendiz sobre su sistema de aprendizaje y las decisiones que toma en relación con la manera de actuar sobre la información que llega a dicho sistema.” (Duell, 1986)

“La metacognición es el conocimiento y regulación de nuestras propias cogniciones y de nuestros procesos mentales: percepción, atención, memorización, lectura, escritura, comprensión, comunicación: qué son, cómo se realizan, cuándo hay que usar una u otra, qué factores ayudan o interfieren su operatividad.” (Burón, 1996).

“Cuando hablamos de metacognición hablamos de la conciencia y el control que los individuos tienen sobre sus procesos cognitivos. El término metacognición alude a dos componentes básicos: el saber acerca de la cognición y la regulación de la cognición. El primer componente se refiere a la capacidad de reflexionar sobre nuestros propios procesos cognitivos, e incluye el conocimiento sobre cuándo, cómo y por qué realizar diversas actividades cognitivas.

El saber metacognitivo abarca nuestras características como sujetos que aprenden, las particularidades de una tarea cognitiva y el uso de estrategias para realizar esta tarea.” La regulación metacognitiva implica el uso de estrategias que nos permiten controlar nuestros esfuerzos cognitivos: planificar nuestros movimientos, verificar los resultados de nuestros esfuerzos, evaluar la efectividad de nuestras acciones y remediar cualquier dificultad…” (L. Baker 1991)

El término autorregulación se refiere precisamente a este aspecto. Un aprendizaje autorregulado se tiene cuando la persona aplica sus estrategias de aprendizaje; se autoevalúa para asegurarse que el contenido por ser aprendido ha sido realmente aprendido; y señala, en caso necesario, medidas correctivas para alcanzar las metas de aprendizaje mediante otras opciones estratégicas (Pintrich y Garcia, 1992; Schunk y Zimmerman, 1994; y Zimmerman, 1990).

En general, la autorregulación se refiere, en palabras de Markus y Wurf (1987), al modo cómo la persona, en cuanto opuesta al entorno que la rodea, controla y dirige su conducta. Por su parte, Kuhl (1992) la define en términos de un equilibrio, flexible y sensible al contexto, entre planificación, implementación y mantenimiento por una parte, y desacoplamiento por otra.

El término autonomía etimológicamente significa que la persona es la que define sus propias normas. Así, un aprendizaje autónomo exige que ésta defina las normas concretas que regirán sus procesos de aprendizaje (Grow, 1991). Programas flexibles en tiempo permiten a la persona decidir en qué horarios va a estudiar y con qué frecuencia, de acuerdo a las necesidades de su curso, a su ritmo personal de aprendizaje y al nivel de dominio que desee alcanzar. Programas flexibles en espacio permiten a la persona decidir dónde va a estudiar y cómo va a adecuar su contexto físico para evitar distracciones y allegarse los recursos necesarios (textos, computadora) para realizar dicho estudio. Finalmente, habiendo definido metas y normas de estudio, el alumno debe ponerse a estudiar en una forma tal que supervise continuamente su proceso de aprendizaje en pro del logro de las metas trazadas.

Un aprendizaje autodirigido es aquel en el que la persona define claramente las metas de aprendizaje que quiere alcanzar; las relaciona con las necesidades concretas de su trabajo y de su desarrollo personal; y elige, de entre varias opciones posibles, un programa educativo que le permita satisfacer dichas necesidades (Grow, 1991). Definidas las metas, la responsabilidad de la persona se extiende ahora a definir la forma en que va a estudiar.

Partiendo de la concienciación de cada una de estas definiciones el estudiante es capas de trabajar, estudiar y aprender de manera autónoma a partir de la propuesta que realizamos del trabajo independiente donde un correcto proceso de dirección sería la clave.

El trabajo independiente, entendido como el conjunto de actividades que los alumnos realizan sin la intervención directa del profesor y encaminado a resolver las tareas orientadas por éste, es sin lugar a dudas el elemento clave para que el estudiante trabaje, estudie y adquiera autonomía en sus aprendizajes y constituye una vía más para el desarrollo de las habilidades y hábitos indispensables que sirvan como soporte a un autoaprendizaje de carácter permanente que se concreta en la independencia cognoscitiva. Adicionalmente, puede convertirse en un medio eficaz para la adquisición de conocimientos sujeto a un constante perfeccionamiento hasta llegar a convertirse en parte integrante de la personalidad y del modo de actuar y de pensar del educando.

Pero existe una contradicción que muchos docentes asumen de manera sistemática respecto al trabajo y estudio independiente, se obtiene como resultado aprendizajes autónomos a partir del trabajo y estudio autónomo o independiente, el error está en que el proceso de dirección no es el mismo, el que se orienta es el trabajo independiente, no el estudio independiente.

Un grupo de investigadores españoles liderados por Mario de Miguel Díaz de la Universidad de Oviedo, proponen en su investigación "Modalidad de enseñanza centradas en el desarrollo de competencias" un sistema de modalidades y métodos para la educación, que asumen como muchos autores, el estudio y trabajo autónomo como un proceso similar y no es así, ellos plantean:

"El estudio y trabajo autónomo es una modalidad de aprendizaje en la que el estudiante se responsabiliza de la organización de su trabajo y de la adquisición de las diferentes competencias según su propio ritmo. Implica por parte de quien aprende asumir la responsabilidad y el control del proceso personal de aprendizaje, y las decisiones sobre la planificación, realización y evaluación de la experiencia de aprendizaje". (Díaz 2005, p.77)

Si analizamos algunos rasgos característicos del estudio y trabajo autónomo, el cual asumimos como estudio y trabajo independiente podemos destacar:

Estudio independiente

Trabajo independiente

Centra su objetivo en las necesidades personales de cada estudiante

Centra su objetivo en el desarrollo de la independencia cognoscitiva

Es autodirigido

Es dirigido

Sujeto a la voluntad del individuo

Sujeto a la voluntad del dirigente del proceso

Busca necesidades y satisfacciones personales

Busca satisfacer las necesidades de la sociedad

No posee una bibliografía determinada para trabajar

Posee un sistema de bibliografía bien determinado

No posee un tiempo límite para su desarrollo

Se orienta para cumplir dentro de un período de tiempo adecuado a las necesidades de las tareas

No estimula el trabajo grupal

Estimula el trabajo grupal, el debate, la cooperación, la crítica, la reflexión, la retroalimentación.

No posee niveles de ayudas para su desarrollo

Posee un sistema de ayudas estructurado desde la clase

Carece de organización

Está bien estructurado

No se evalúa, en el mejor de los casos el sujeto se autoevalúa a partir de procesos metacognitivos y sujetos a aspectos volitvos.

Se evalúa en la actividad docente por parte del dirigente del proceso, aunque también se debe orientar una autoevaluación para que el estudiante conozca su estado de desarrollo adquirido.


No se evalúa, en el mejor de los casos el sujeto se autoevalúa a partir de procesos metacognitivos y sujetos a aspectos volitvos. Se evalúa en la actividad docente por parte del dirigente del proceso, aunque también se debe orientar una autoevaluación para que el estudiante conozca su estado de desarrollo adquirido.

Si analizamos al profesor, podemos plantear que este, en el caso de trabajo independiente es el dirigente del proceso, toda la intervención de este está encaminada a que sus estudiantes se conviertan en personas autónomas, capaces de resolver problemáticas en su vida práctica, que sean competentes para responder de manera eficaz y diligente a los cambios y versiones que le ofrezcan los contextos en los que interactúan y, en su caso, para generar su propio trabajo como profesionales autónomos, mientras que en el estudio independiente en el mejor de los casos puede ser el profesor la inspiración para realizarlo, a pesar de que este último logre lo mismo que el trabajo independiente, no es un proceso planificado ni dirigido por el profesor.

Esto demuestra, desde nuestro punto de vista, que no se debe identificar un proceso como similar al otro, independientemente que ambos procesos conducen a resultados similares como la independencia cognoscitiva, pero el estudio independiente propicia mayor autonomía en los estudiantes, es más de una concepción humanista de la educación, mas liberal, por sus propios medios, ya que este está sujeto a las necesidades y aspiraciones individuales, por ejemplo: los llamados autodidactas los cuales están en desuso, por llamarlo de alguna manera; el trabajo independiente por su parte, se organiza desde el sistema de enseñanzas de una sociedad, a pesar de ello se debe estimular desde el trabajo independiente que el estudiante realice a modo de estudio independiente:

• Búsquedas en internet

• Trabajar con otras bibliografías que le aporten a su formación

• Buscar información en medios como la televisión, la radio, la prensa, revistas, etc.

Por lo tanto se hace necesario aclarar conceptualmente el trabajo independiente y diferenciarlo del estudio independiente. Son muchos los autores que exponen criterios sobre el trabajo independiente.

P. Pidkasisti (1986: 234) fue uno de los más connotados investigadores que en la década de los ochenta define al trabajo independiente como “un medio de inclusión de los alumnos en la actividad cognoscitiva independiente, el medio de su organización lógica y psicológica.”

C. Álvarez de Zayas, (1998: 133), declara que "el trabajo independiente es una característica del proceso docente-educativo; es aquel proceso que, en su desarrollo, logra que el estudiante, por si solo, se autodirija"; este mismo autor refiere la importancia que tiene la solución de problemas por el futuro egresado en la lógica del proceso docente-educativo, es decir, que "en cada tema, aprendan porque resuelven múltiples problemas, los primeros con ayuda del profesor (...) pero los siguientes por sí solos, con independencia". (p. 133)

Trabajos expuestos en diversos momentos del desarrollo pedagógico de nuestro país exponen ideas sobre el trabajo independiente; en el Capítulo 10 del libro de Didáctica (2001), del Colectivo de Autores del ISP "Enrique José Varona", liderado por la Dra. Fátima Addine F; se plantea que la actividad independiente se refiere a la medida en que las acciones planificadas por el maestro para ser realizadas por el alumno promueven en este último el desarrollo de las habilidades, los conocimientos, actitudes y cualidades para aprender y actuar con autonomía, lo que en modo alguno presupone que cada estudiante actúe por sí solo.

El trabajo independiente es el método de dirección del aprendizaje dirigido al desarrollo de habilidades para la independencia cognoscitiva dentro y fuera de la clase y que se manifiesta a través de la auto preparación del estudiante, a partir de la necesaria orientación del profesor, donde el sujeto que aprende concientiza fortalezas y debilidades de los resultados alcanzados. (D. Quiñones, 2001, en Tesis presentada en opción al título académico de Master en Educación).

No debe pues, confundirse el concepto de trabajo independiente con el de estudio independiente pues, este último, constituye un proceso sujeto a la voluntad del estudiante en dependencia de sus diferencias y necesidades individuales y cuya planificación depende de sus prioridades e intereses.

El trabajo independiente lo asumimos como método, pero también es enfocado, según (Chirino 2005: 19), como procedimiento, forma de organización e incluso como un sistema de medidas didácticas dirigidas a:

 La asimilación consciente del material docente.

 El perfeccionamiento de los conocimientos y su desarrollo.

 La consolidación de los conocimientos.

 La formación de habilidades prácticas.

 La formación de la tendencia a la búsqueda independiente de nuevos conocimientos.

Según, (García 2005: 53), “solo se puede considerar que se ha alcanzado un nivel adecuado de trabajo independiente cuando se es capaz de resolver un problema teórico o una actividad práctica, determinando por sí mismo la vía de solución, los métodos y medios adecuados y se tiene conciencia de la necesidad de comprobar los resultados del trabajo realizado”.

Los criterios antes referidos y otros sistematizados a través de la consulta bibliográfica, condicionan mis reflexiones para definir que el trabajo independiente es la actividad en la que se involucra el estudiante para lograr una formación integral reflejada en la adquisición de conocimientos, hábitos, habilidades y competencias a partir de la práctica de determinados estrategias de aprendizaje y niveles de ayudas desde de la correcta dirección del proceso de trabajo independiente, donde los resultados se concreten en el desarrollo de habilidades de independencia cognoscitiva, creatividad en la gestión y aplicación del conocimiento.

No se trata de enseñar a los estudiantes métodos y técnicas universales de aprendizaje, sino a ser estratégicos, capaces de actuar intencionadamente para conseguir unos objetivos de aprendizaje, teniendo en cuenta las características del trabajo independiente a realizar, las exigencias del contexto en el que han de llevarla a cabo y los propios recursos para afrontarla. Ahora bien la manera como el profesor dirige este proceso, es una vía que a mi juicio propicia aprendizajes autónomos y desarrolla la independencia cognoscitiva en los estudiantes de manera efectiva.

La lógica del proceso docente-educativo dirigido a formar egresados que resuelvan problemas presupone que los estudiantes, en cada tema, aprendan porque resuelven múltiples problemas. Los primeros problemas con ayuda del profesor, que les va indicando el modo de resolverlos, pero los siguientes por sí solo, con independencia.

La actividad independiente del escolar se garantiza si desde la clase en que se introduce el nuevo contenido se prioriza la enseñanza de la habilidad para lograr aprender de manera independiente a través del trabajo independiente. Es decir, se enseña el cómo, la lógica de la solución de los problemas, el método y las técnicas de trabajo, el modo de operar, de pensar y laborar, y en ese contexto los imprescindibles conocimientos vinculados con esa habilidad. El estudiante aprende a actuar porque se le informa el mecanismo, la vía de sus acciones y empieza a ser independiente en el marco de la dependencia: en la conferencia ya empieza a ser independiente.

La independencia no es atributo del momento en que estudia fuera de clases. La independencia se va alcanzando, en lo fundamental, en las clases y a partir de la realización de trabajos independientes donde se les ofrezcan a los estudiantes los niveles de ayudas requeridos para ello. El aprendizaje, el trabajo independiente es ante todo en clase, con la presencia del profesor.

El ensayo-error no es el camino óptimo del aprendizaje o sea el estudio independiente. La maestría del profesor consiste en lograr que esa ayuda no se convierte en una "muleta" permanente del escolar, sino que progresivamente sea cada vez menor hasta lograr su completa independencia, la calidad con que dirija el proceso va a determinar el tiempo para lograr la independencia y el tiempo que necesitará de esos sistemas de ayudas: soltarlo un poco aunque tenga ligeras "caídas" es necesario y a la vez, evitar las grandes caídas.

Las tareas que el estudiante desarrolla en el trabajo independiente son, por definición, las que en mayor medida el estudiante puede mostrar su independencia congnoscitiva. Esto no es óbice de que necesariamente tengan que ser las más complejas y profundas.Al organizar el proceso, el profesor, debe tener en cuenta la estructuración de las clases y del trabajo independiente, para que en su integración, como sistema, asegure el cumplimiento del objetivo.

Como fácilmente se ha podido observar es necesario adoptar posiciones que diferencien el trabajo independiente de estudio independiente como concepción mas generalizadora, planificada y procesal que obedece a objetivos y aspiraciones de la sociedad y que a su vez se tenga en cuenta que este condiciona el estudio independiente como unidades casi inseparables por su carácter subjetivo y que los estudiantes realizan estudios independiente de manera voluntaria para satisfacer sus necesidades personales, aspiraciones y objetivos pero no como meta de las instituciones.

CONCLUSIONES.

A partir de la realización de una breve descripción y caracterización del trabajo independiente como método efectivo para lograr aprendizajes autónomos e independencia cognoscitiva y analizar cada uno de los aspectos que definen y caracterizan al estudio y trabajo independiente o autónomo podemos concluir el trabajo planteando que:

• El trabajo y estudio autónomo son tratados de manera similar cuando estos poseen características y conceptualizaciones diferentes que los determinan fundamentalmente el carácter directivo del primero y su comprobación sistemática tanto por docentes como por el propio alumno o compañeros de clases.

• El trabajo independiente propicia que el estudiante busque de manera dirigida y organizada los conocimientos que le aportan a su intelecto a partir de la realización de estudios independientes en materiales y medios que gestione por sí mismo como parte de sus motivaciones por los contenidos a trabajar.

• La práctica docente posee deficiencias en cuanto a la utilización equívoca de los procesos de trabajo y estudio independientes lo cual constituye lagunas de conocimientos que se transmiten de generación en generación.

• Un correcto proceso de dirección del trabajo independiente propicia el desarrollo de la independencia cognoscitiva y estimula la autonomía del estudiante en su formación y para su vida práctica a partir de las aspiraciones y metas determinadas por la sociedad.

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