Contribuciones a las Ciencias Sociales
Marzo 2013

TRAYECTO DE MUJERES EN SITUACIÓN DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN RUTAS CRÍTICAS EN CULIACÁN, SINALOA 2010-2012



Sania Elizet Moreno Moreno (CV)
Paloma_17_76@hotmail.com
Universidad Autónoma de Sinaloa

Resumen: Las mujeres en situación de violencia de género se encuentran en la construcción de rutas que se exteriorizan en críticas, el analizar las rutas críticas en su trayecto desde el escenario de violencia de género para la atención y solución de su problema, además de comparar las principales objeciones de las mujeres en la búsqueda de ayuda, describir las respuestas del personal que atiende en diferentes instituciones especializadas en violencia de género contra las mujeres, de acuerdo con la Ley de Acceso a una vida libre de violencia del Estado de Sinaloa.  

Palabras calve: Rutas, Críticas, Violencia de Género, mujeres, personal especializado, instituciones especializadas.




Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Moreno Moreno, S.: "Trayecto de mujeres en situación de violencia de género en rutas críticas en Culiacán, Sinaloa 2010-2012", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Marzo 2013, www.eumed.net/rev/cccss/23/violencia-genero-sinaloa.html

Investigar a las mujeres en el sentido de su transitar en el escenario de la violencia y las posibilidades de los proyectos sociales, es hablar de la construcción de rutas críticas que sitúan un territorio del vivir a nivel local. Significa esto realizar un paisaje de esas huellas que dejan tras de sí aquellas mujeres que en determinado momento ingresan en la conflictividad y las respuestas que le visionan en proyectos de atención que permiten protección temporal para salvaguardar la vida. En atención a ese caminar las rutas críticas poseen componentes que se trazan  en: primero, explicar el sentido histórico de los estudios sobre violencia de género; segundo, las especificaciones de lo monosecuencial, subsecuencial, polisecuencial. En estas tres visiones se percibe las formas de vivir un proyecto social en su dimensión que se transforma en cada momento del suceso de violencia.
En tanto, es posible subrayar el sentido de vivencia de este fenómeno de violencia y sus atenciones. La importancia de estas rutas críticas es colocarlas como factores de importancia y diluir a aquellos espacios que sin explorar demandan interpretación.  Examinarlas en diferentes espacios, incursionar en las investigaciones con la intención de extender los horizontes que conduzcan a conocer y reconocer los factores que impulsan a las mujeres en situación de violencia de género a salir de su hogar en busca de atención y apoyo por parte del personal especializado. Esta situación  permite detallar los rasgos  que caracterizan el acontecimiento, desde sus formas de decisión hasta sus experiencias de recorridos de dichas rutas críticas en las instituciones. Esto conlleva a crear espacios de análisis de los encuentros de las mujeres en situación de violencia de género, presentan singularidades y en algún momento llegan a un afluente de regularidades, posteriormente se desprenden en las llamadas rutas críticas.
La aproximación  implica en primer término describir aquellos rasgos que hacen distintivo estas vivencias implicadas en la violencia de género. Se menciona la interpretación de sus voces proyectando sus acciones al implementar la ruta crítica. En esto se coloca esa solución argumentada desde las regularidades construidas seguidas por las mujeres en sus rutas críticas, víctimas de violencia, en un intento por visibilizar dicho proceso. En sí, se proyecta el vivir del acontecimiento de violencia de género en la conjunción de quienes adquieren esa vivencia como las experiencias vividas en busca de un trayecto que lleve de forma favorable al encuentro de las instituciones especializadas en violencia de género. Todo este planteamiento permite construir la interrogante la cual lleva a implementar los pasos de la investigación: ¿De qué manera las mujeres en situación de violencia de género desarrollan rutas críticas para encontrar solución a su problema?

Las tendencias teóricas  de las rutas críticas construidas por las mujeres en el proceso de violencia de género.

Los rasgos del concepto de rutas críticas se determinan en los procesos que se construyen en las rutas seguidas por las mujeres en situación de violencia de género  provocadas de manera crítica por los factores inhibidores externos e internos, considerando, las formas de los tratos que reciben por parte de personas que atienden en las instituciones especializadas. Esto significa que se presentan dentro de ellas tendencias en la toma de decisiones, donde explican de modo concisa el porqué de tomar un camino u otro.

La importancia de investigar la violencia de género contra las mujeres, los procesos de las rutas críticas que siguen las mujeres afectadas en este problema en espacio familiar, refleja un problema complejo en la demanda atención de políticas públicas integrales y acciones coordinadas: El estado y la sociedad civil, así como las instituciones formadas por mujeres, para mujeres, encaminadas a su bienestar. Desde el contexto teórico Pastrana (2001), menciona que las mujeres en algún momento de sus vidas, más de la mitad de todas las mujeres latinoamericanas han sido objeto de agresiones en sus hogares, un 33% fue víctima de abusos sexuales entre las edades de 16 y 49 años, mientras el 45% recibió amenazas, insultos y la destrucción de objetos personales1.

La experiencia de las mujeres al acudir a las instituciones de apoyo, constituye experiencias que demandan ser interpretadas desde la investigación. Es importante conocer el punto de vista de quienes prestan servicios públicos a mujeres en situación de violencia en el hogar, tanto del ámbito gubernamental y no gubernamental. Estos elementos constituyen la importancia de emprender la investigación, en esa conjunción de experiencias que conllevan el sentido de la problemática y el paisaje de las rutas críticas.

En sí, lo anterior genera la orientación que justifica la importancia de investigar esta temática, aporta el vivir traducido en experiencias de las mujeres, las instituciones y en ellas se hacen realidad las voces de quien da un servicio y de quien asiste en situación de violencia en el hogar. En este espacio que convoca a una serie de instituciones y sus vivencias permiten reconocer lo empírico del problema: Defensoría del menor y la Familia, Centro de Prevención y Atención a la Violencia Intrafamiliar, Agencia Novena Especializada en Delitos Sexuales del Ministerio Público, Procuraduría General de Justicia del Estados, Sor Juana Inés de la Cruz (albergue), Hospital de la Mujer, Unidas por la paz, Institución de Asistencia Privada se distingue entre las gubernamentales ofreciendo apoyo especializado jurídico-legal, incluso van hasta las iglesias en busca de ayuda, orientación y atención.

En referencia a lo institucional el propósito es hilar  las experiencias del personal de servicio para conocer el punto de vista de quienes prestan servicios a mujeres víctimas de violencia en el hogar, tanto del ámbito gubernamental y no gubernamental. Esto adquiere importancia al permitir, observar la distancia entre la necesidad y la oferta de atención encauzada al camino que recorre la usuaria y sus acompañantes en busca de apoyo.

Es este caso, se torna importante abordar desde Trabajo Social, las experiencias de prestadores y prestadoras de servicio, otorgando esa mirada profesional en la distancia entre la necesidad y la atención en el trayecto en que acontece el problema. La intervención es considerada uno de los factores cruciales donde se aposenta esta investigación, es posible elaborar la ruta entre la mujer considerada víctima y, el ejercicio profesional con las instituciones que constituyen el escenario de la política pública.

Mediante una visión integral desde el Trabajo Social se analiza la existencia de casos de violencia de género contra las mujeres. Lo importante es encaminarse en esa ruta critica en la búsqueda de las mujeres donde plantean como obtener libertad2, o bien, el crear un posible futuro para prevenir situaciones iguales terminan transitando una ruta crítica en la búsqueda de libertad. Esto tiene el alcance como resultado para prevenir situaciones iguales y/o crear conciencia de un problema existente,  insuficientemente explorado.

En un primer momento el acontecimiento de violencia marca una dirección, es decir la tendencia que muestran las mujeres que logran salir de sus hogares y buscan instituciones donde las puedan orientar, es el primer indicio de marcar su presencia en la decisión de transformar su entorno. Sin embargo, el camino  puede ser muy largo y tortuoso, por ello, empiezan las rutas críticas en el querer dejar a su pareja violenta. El inicio de una ruta crítica puede considerarse como “romper el silencio en una situación de violencia, cuando la mujer decide revelar su problema fuera del hogar, el platicar su padecimiento a otra persona ajena de la relación tormentosa, empieza a buscar soluciones” (Rodríguez, 2004:10). En la tendencia de  romper el silencio considera comunicar alguien la situación de vivencia que ocurre al interior del  hogar. Esto es una señal de adquirir voz en contraparte al  silencio provocado por diversos factores  inhibidores, que obstaculizan la facilidad para platicar la problemática vivencial de violencia de género.

El asistir a crear una ruta ante la problemática de violencia, es también una proyección de cómo se encuentra el escenario de las mujeres, a lo cual Álvarez & Pérez (2005) encontraron lo siguiente: en todo el mundo, casi el 50% de todos los ataques sexuales son perpetrados contra niñas de 15 años o menos. De tres a cuatro millones de mujeres son golpeadas anualmente en el mundo entre 25 y 50% de las mujeres en el mundo ha experimentado en mayor o menor grado, la violencia doméstica durante el matrimonio.

Por otra parte, es considerable este acontecimiento de violencia de género contra la mujer, no es un proceso natural permisible y, como tal, no debe de ser tolerado por prejuicios de las personas que laboran en los espacios de atención especializada, obstaculizando la pronta solución a un problema social y, por subsecuente de salud pública. Centrando las acciones  de esta investigación en varios aspectos: analizar las rutas críticas que siguen las mujeres en situación de violencia de género para la atención y solución de su problema; comparar las principales respuestas de las mujeres en la búsqueda de ayuda y solución a sus problemas de violencia; conocer los factores inhibidores externos e internos que intervienen en el inicio de rutas en la búsqueda de ayuda; describir las respuestas del personal de atención diferentes instituciones especializadas en violencia de género contra las mujeres de acuerdo con la Ley de Acceso a una vida libre de violencia del Estado de Sinaloa.

En sí, la exigencia es mostrar una visión de la problemática que ubica el contexto de lo local: en el Estado de Sinaloa  la ENDIREH, (2006) residen 548 698 mujeres casadas o unidas de 15 años a más; se registró un 44.7% de mujeres aseguraron han vivido algún tipo violencia a lo largo de su relación, no estando tan lejos de las cifras nacionales donde se contemplan un 46.7% mujeres en vivencia de algún tipo de violencia en sus hogares. Lo fundamental de esto, es dibujar el escenario problemático de nuestro entorno para asistir al encuentro de señales que conduzcan a plantear posibles soluciones.

Desde lo anterior, en el sentido teórico y empírico la visión de género en violencia en el hogar se ha ido construyendo en el marco del debate contemporáneo sobre “la situación de la mujer que se inició a finales de los años sesenta del siglo XX con el resurgimiento del feminismo. No obstante, todavía en algunos medios académicos y, sobre todo, en el del quehacer político” (Márquez, 2008:67), esto da una autorización para llevar una línea que entrelace este debate desde ese período a la actualidad. Las organizaciones feministas y de mujeres en lo nacional e internacional y, las políticas dirigidas hacia el sector femenino de la población,  consideraron las condiciones inequitativas en que se encontraban, derivadas de la posición jerárquica y desigual entre mujeres y hombres.

Otras de las tendencias es el ubicar el enfoque de género, que significa la inclusión de estrategias específicas dirigidas hacia una igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres,  en todos los aspectos y, el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres. Esto se relaciona en la provocación del silencio a la denuncia, “respuesta fundamental del feminismo a la violencia doméstica ha sido, también de la denuncia, provocar el paso de la privacidad a la agenda política, a la agenda pública, llevar a la calle y a los medios de comunicación aquello que sucedía entre las cuatro paredes de las casas y exigir soluciones” (Posada, 2001:45).

En el caso de América Latina, la firma de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, aprobada por  la Organización de Estados Americanos (OEA) en la ciudad de Belém do Pará, Brasil, el 9 de junio de 1994, adquirió vital importancia. De manera que, el problema de la violencia de género es un asunto histórico que ha afectado a las mujeres mayormente. “Las organizaciones de las mujeres, especialmente en los movimientos feministas difundieron el problema y generaron las primeras respuestas institucionales” (Larraín, 1998:53).

Por otro lado, apunta a las relaciones sociales basadas en dicha diferencia, corporal, anatómica y fisiológica, se trata de relaciones asimétricas que colocan a las mujeres de cualquier estrato socioeconómico, en una posición de menor jerarquía respecto al hombre. Estas relaciones, en nuestra comprensión, son parte integrante y constituyente del orden social, esto significa que no operan fuera o al margen de otras relaciones como las económicas y las políticas.

La diferencia sexual es una de las bases más sólidas sobre donde se asientan las estructuras sociales. De ahí, la insistencia, “la violencia de género no es resultado de conductas desviadas y patológicas [sino que] es una práctica aprendida, consciente y orientada, producto de una organización social estructurada sobre la base de la desigualdad de género” (Sagot, 2002:13). En esta perspectiva, la violencia de género es la forma más notable de la desigualdad de género, asimismo es un aprendizaje social.

Esto es, la desigualdad de género es una condición general, de orden estructural, se refiere al marco donde establecemos relaciones en distintos ámbitos, no implica considerar el resultado de todas las relaciones, indefectiblemente sobre la base de la subordinación de la mujer al mandato de su pareja. Negar la posibilidad de que los seres humanos desafíen el orden de género implicaría negar que sea posible construir órdenes sin desigualdad de género. A esta caracterización Pérez (2010) plantea que lo importante es subrayar distinciones de carácter analítico, pues es evidente que en la vivencia de la violencia de género en el hogar, haya o no maltrato físico, siempre existe agresión psicológica o emocional. También el advertir expresiones de la violencia de género en el hogar puede ocurrir por un largo periodo de condición alterna o simultánea, dificulta su identificación y reconocimiento por parte de la víctima y del agresor.

En estudios realizados por la Organización Panamericana de la Salud (2000), se señala la Ruta Crítica, punto base de esta investigación, la cual inicia con la decisión y determinación de las mujeres de apropiarse de sus vidas, las de sus hijas e hijos. Sin embargo, las representaciones sociales 3y significados sobre la violencia de género que existen entre el personal de las instituciones especializadas en violencia de género no ha sido explorado, y se tiene exigencia para ofrecer respuestas a este problema de salud pública. En sí, la participación de la mujer, no alcanza a ser relevante, ya que el dinamismo de esta problemática rebasa a lo estático del concepto de violencia de género del personal de las instituciones. Esto remarca situarse en un escenario donde los elementos de la ruta critica se manifiesta como el proceso y conjunto de decisiones, los alcances y definido de esto permiten analizar las respuestas emitidas y las acciones realizadas por las mujeres víctimas de violencia, en la condición en la búsqueda de la solución a la problemática.

Como resultado de describir y analizar la ruta crítica de las mujeres en situación de violencia de género es un parámetro, la cual puede manifestarse como el proceso y conjunto de decisiones, respuestas encontradas y acciones realizadas por las mujeres víctimas de la violencia en busca de una solución a la problemática.

Lo anterior, constituye un objetivo trazado en la investigación que conlleva a visualizar elementos de ese mundo individualizado de la mujer víctima a la colectividad. Desde lo planteado por Riquer Fernández (2003) en su estudio de la ruta crítica que siguen las mujeres víctimas de violencia de género en su hogar, en el caso Veracruz maneja la consideración fundamental a la luz de la Ley de Acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, general y para el estado de Veracruz, se piense partiendo de crear las condiciones institucionales para hacer plausibles políticas, planes, programas y acciones a favor de la equidad de género y para el enfrentamiento de la violencia de género. Siguiendo con el autor anterior, propone formular y dar a conocer un programa integral con la participación de las distintas instancias integrantes del Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las mujeres y las niñas; y promover la ciudadanización en acciones de prevención y fomento de la cultura de la denuncia.

Teniendo en cuenta las situaciones anteriores, es meritorio realizar preguntas centrales para precisar los puntos problemáticos, acentuando la búsqueda de análisis de lo que puede decirse de una mayor pertinencia, eficacia y calidad de los servicios de atención, ¿se alcanza concienciar, sensibilizar y capacitar a prestadores de servicios que se presiden desde añejas reglas institucionales establecidas para propósitos muy distintos de la atención de la violencia de género en el hogar, como es el caso del DIF? En referencia al sistema legal de igual modo, ¿basta con sensibilizar y capacitar a las personas de servicios para que las mujeres tengan acceso a la justicia?

Aportando Sagot Montserrat en su estudio de ruta crítica de las mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar en América Latina en el año 2000,  (Estudios de caso de diez países) desde la Organización Panamericana de la Salud, la investigación de la ruta crítica fue desarrollada en el marco del proyecto fortalecimiento y organización de las mujeres y acciones coordinadas entre el estado y la sociedad civil para la prevención y atención de la violencia intrafamiliar, coordinado por el programa mujer, salud y desarrollo de la OPS/OMS, y se constituye en una importante herramienta para el desarrollo del modelo integral de atención a la violencia intrafamiliar.

Sin embargo, lo más revelador lo más significativo son las voces de las traducidas como experiencias propias mujeres, donde describen la violencia vivida y cuál ha sido la respuesta de la comunidad4 a sus necesidades. Presenta una perspectiva mundial sobre la cualidad en que las lecciones aprendidas en Centroamérica y la estrategia integral de la OPS, pueden aplicarse en otras comunidades de todo el mundo.

Todas las investigaciones coinciden en los recorridos de mujeres que sufren de violencia dentro del hogar, sin hacer mención de la importancia de sensibilizar a las personas que atienden, y el hecho de considerar el perfil para aplicar sus conocimientos desde una perspectiva de género en pro de una atención de calidad, y con resultados fructíferos para las mujeres, sus hijos e hijas. Existe un amplio marco jurídico-político que reconoce la violencia es un problema de salud pública, asunto de derechos humanos, de leyes y decretos que reconocen la violencia y plantear la respuesta desde distintos actores, fortalecer la institucionalidad de la coordinación interinstitucional a todos los niveles.

Siguiendo esta línea la falta de políticas rectoras coordinadas e interinstitucionales, así como desarrollar medidas para la protección de las mujeres de forma preventiva, para salvaguardar sus vidas de acuerdo al nivel riesgo en el que se encuentren. Reafirmando el sentido de estas políticas deben de centrarse en: proteger la vida de las mujeres ante los riesgos, retomar la apropiación de la promoción de un modelo de atención integral articulado en la ruta crítica. Las investigaciones antes mencionadas no relacionan un sistema o una política  regularizadora o de evaluación al personal que atiende, así como a jueces y magistrados. Con la finalidad de promover estrategias de actuación integrales y productivas en materia de la violencia de género contra la mujer, y por ende puedan establecerse en la Ley de Acceso a una vida libre de violencia.
De acuerdo a la Ley de Acceso, acreditara a  sanción  a  las  personas  que  atienden  en  las  instituciones  especializadas,  por  lo  tanto,  el Sistema DIF es una de las Instituciones que se  contemplan para la atención a mujeres víctimas de violencia de género. Cabe  mencionar  que,  se  reitera  un  abuso  por  las  autoridades  a  cargo,  como  lo  mencionan  las mujeres  que  al sufrir  maltratos  en  sus  hogares  por  parte  del  agresor,  también  los sufren por parte del personal que labora dentro de estas instituciones.

Los hallazgos de las caracterizaciones de las rutas críticas.
Los hallazgos remiten a detallar las rutas en rasgos que permiten transitar con las vivencias de las mujeres en el fenómeno de violencia. Un factor esencial que se traducen acontecimiento: las decisiones ejercidas  por las mujeres en sus avatares por los diferentes procesos en  instituciones. En estas singularidades se presentan factores como el recurrir algunas de ellas a amistades cercanas, familiares, vecinos/as e incluso a la iglesia5 de la religión que profesan, siendo esta última relevante para las usuarias. Con ello se construyen las rutas denominadas críticas y,  a su vez caracterizan la respuesta a la violencia.

Añadido a lo anterior, es importante destacar las diversas demandas a las necesidades de las mujeres en situación de violencia, esto conlleva a los puntos de mayor frecuencia para visibilizar las regularidades de rutas construidas. De carácter sistemático se han descubierto las regularidades y coincidencias de rutas críticas, definiéndola como la construcción de procesos derivadas de las secuencias y ritmos de atención de las mujeres que ha externado en su vivencia de violencia de género, en el transcurso de su historia de vida al acudir a las diversas instituciones. Mismo que  se clasifica en tres tipos de rutas críticas para la pronta solución a su problemática: monosecuencial, subsecuencial y polisecuencial.
Inicio de rutas críticas          
Las situaciones que viven las mujeres dentro de sus hogares, algunas veces se manifiestan severas y, se ven en la necesidad de abandonar la casa donde habitan, ya que exponen  su vida y la de sus hijos e hijas. Pero, aquellas que deciden enfrentar la problemática, presentan un primer paso, romper el silencio, de esta manera, recorren caminos con la esperanza de que alguien las auxilie y puedan salir de la situación de violencia, lo cual las lleva a refugiarse con vecinos, amigas o con sus familiares directos. El caminar de estas mujeres se traduce en rutas.

La ruta monosecuencial. Es aquella, que inicia con las regularidades en las coincidencias manifestadas en la solicitud de ayuda hacia alguna institución  especializada en violencia de género. Se describe esta ruta desde el interior del hogar: no poder salir de sus casas porque el agresor u opresor, no las deja, argumentando que han sufrido el encierro debido a los celos del agresor contra la mujer. En este tipo de regularidad se muestra que las mujeres son sometidas al espacio del hombre, es decir;  las somete en cautiverio no dejándola visitar a familiares, amigas/os, iglesia, y mucho menos a las instituciones que le son necesarias para algún tipo de atención, de salud u otra institución donde pueda acudir. En resultado, esta ruta se deriva de las regularidades en el proceso de  la búsqueda de  soluciones a la problemática de violencia de género contra la mujer. Se caracteriza por  recibir  la atención de una sola institución, ya que su contexto es reducido por el agresor. Precisando, asiste a una sola institución no por desconocer a las demás, sino que la distancia es un componente de varios factores inhibidores externos, que no le permiten seguir una ruta diversa convirtiéndose así en monosecuencial.

La ruta polisecuencial.  Se refleja en  las secuencias, que permitieron dar a conocer el proceso de búsqueda de atención en tres o más instituciones especializadas en violencia de género contra la mujer. Esto es, recibe  la atención a largo plazo debido al ser canalizadas de un lugar a otro,  no quiere decir, que no se les atienda desde una perspectiva de género donde son éticamente eficaces y ágiles en los procedimientos que la usuaria requiere en el ámbito judicial y legal6, sino que es preciso mencionar, las mujeres afectadas por la violencia  y que transitan en esta ruta, en su mayoría se muestran con mayor rasgo de imposiciones masculinas  y subrayadas en varios factores: temerosas, en desespero y ansiosas, se preocupan por ser la madre,  la esposa que posee el papel de cónyuge  secundario dentro del propio hogar. En esta figura femenina es determinante obedecer a su marido, quien toma las decisiones y  el absoluto control de la misma. En sí, es una imagen sostenida principalmente por las creencias que se tienen del ser mujer y de los roles en  una relación de pareja.

Rutas críticas y la dimensión teórica

Para hacer un acercamiento hacia el concepto de ruta crítica, se recurre a Pérez (2011), que plantea desde la administración y gestión de proyectos públicos o privados, de investigación o de operación: como  Ruta Crítica al proceso que describe la secuencia de los elementos terminales de una red de acciones, programas, respuestas que se buscan, con la mayor duración entre ellos, de tal manera será más eficiente cuanto más corto sea el tiempo en transcurrir entre  inicio y final del proyecto correspondiente. Aceptando esta postura y la perspectiva que se propone.

Por otra parte,  en relación a la importancia de considerar la ruta crítica, la Organización Panamericana de la Salud de Washington (2005) reconoció a la violencia contra la mujer como un problema de salud  pública.  Sin embargo,  no ha habido una respuesta favorable ante esta problemática, a pesar que las instituciones del sector salud son algunas de las primeras instancias donde  las mujeres maltratadas son atendidas. Así mismo, Pérez (2010:12) subraya en esta línea “Señalan  también que, al estar identificados los tiempos máximos de realización de cada paso o fase, no puede haber holgura en la Ruta Crítica, pues significa el fracaso del proyecto mismo. Desde luego, las fases, elementos, acciones y respuestas están estrechamente relacionados con los recursos financieros del proyecto mismo y los recursos personales de quienes deben llevar a cabo los elementos de la red”.

Por lo tanto, se entiende el concepto de Ruta Crítica, como aquella seguida por las mujeres víctimas de violencia de género con el objetivo de encontrar atención y solución de justicia para el problema que las aqueja. Se tiene factores que la adjetivan a la ruta como crítica: por la naturaleza de las condiciones sociales y culturales donde emerge la violencia; por otra parte, las personas que atienden este tipo de problemática al no estar sensibilizadas  donde influyen en las mujeres a seguir rutas que podrían ser críticas de acuerdo con posibilidades de cada una de ellas y del apoyo con el cual cuente.

Transcurso de Rutas Críticas

Este es un proceso generado por los factores impulsores inhibidores internos y externos que se relacionan en las mujeres afectadas y, en sus acciones emprendidas por estás, en la búsqueda de una respuesta social favorable. Dada a la cantidad de factores que intervienen en las rutas críticas desde las cuales son verdaderamente procesos complejos implicados en avances y retrocesos, por lo cual, no son lineales por lo general la mujer transcurre múltiples rutas o itinerarios. Los factores que alientan a iniciar y continuar rutas críticas, existe una variedad implicada con procesos internos, de los cuales el de mayor incidencia: acceso a recursos o apoyos externos, que inciden en la decisión de las mujeres de apropiarse de sus vidas y buscar una salida a la situación de violencia.

Factores inhibidores: internalización de las normas sociales y componente afectivo
La mujer que sufre de violencia  espera los cambios sobre la actitud violenta del marido, en sus estrategias de impactar crea varios procesos, por los cuales transitan dentro del hogar. Manifestante de este proceso es el miedo, factor que paraliza toda propuesta alentadora para iniciar a buscar soluciones efectivas. De hecho, el miedo al agresor inhibe a otras personas que pueden ayudar a las mujeres afectadas a salir de la violencia, puesto que sienten miedo que en algún momento pueda dañarlos (as).

Otros de los miedos de las mujeres para actuar están relacionados con los roles que juegan dentro del hogar: esposa, madre y los roles tradicionales de género, tienen miedo de dejar a los hijos (as) sin padre, a quedarse solas, a separar a la familia, no poder enfrentar solas las responsabilidades del hogar, a las repercusiones de índole cultural. Añadido a lo anterior, las mujeres ven otros factores que las detienen, la vergüenza, el amor por el agresor y culpas contra ella misma por creer que causa lo que le pasa, lo que ocurre en la familia es íntimo o privado y tiene una resistencia a la intervención externa.

La mujer que se encuentra involucrada en una situación de violencia desarrolla o busca estrategias de sobrevivencia, esto es el silencio7, cuando está siendo violentada por parte de la pareja o mantenerse pasiva y tratar de no provocar al sujeto agresor. Cuando las mujeres se percatan que estas estrategias son inútiles en algunos casos, empiezan a solicitar ayuda a las personas más cercanas a ellas y a su hogar de origen.

Factores inhibidores externos: presiones familiares, limitaciones materiales e ineficiencia institucional

Los factores impulsores externos relacionados con la violencia ejercida contra las mujeres afectadas, les permite subsistir y el apoyo de alguien cercano, económicamente o la obtención de materiales favorables. Cuando el espacio del hogar se torna a un lugar violento, desfavorece el vivir y la sitúa en una situación vulnerable y victimizándola al agredirla, lo que ocurre con frecuencia en algunos hogares.

La presión de los hijos e hijas y de personas cercanas, es otro de los factores que inhiben la decisión de las mujeres de iniciar una ruta que las obliga a quedarse en su hogar a cumplir los roles, costumbres tradicionales y a conformarse con una situación de vida no deseada. Además, en algunas ocasiones es minimizada por estas personas. Así mismo, el papel de los factores culturales, son significaciones ejercidas por mantener unida a la familia, conjuntando dichas significaciones que inciden en la toma de decisiones de las mujeres afectadas por la violencia, por ser un tipo de destino que tal vez les toco vivir. Otro factor, es la inseguridad económica y la falta de recursos materiales como rasgo importante en su proceder.

Las instituciones representan un papel importante como factores inhibidores externos para las mujeres, donde se convierten en la pared y el laberinto que hay que recorrer y, en ocasiones son los motivos para detener a las afectadas: ya sea, en trámites y procedimientos tardados, las respuestas negativas o positivas de las y los prestatarios públicos son parte fundamental en la problemática.

Apoyo familiar a mujeres en situación de violencia de género
Recursos Económicos

El sustento económico con el que algunas mujeres cuentan al salir de sus hogares es mínimo casi nulo, puesto que, se preocupan por llevar un poco de dinero que sea suficiente para los medios de transporte que tendrían que abordar e incluso para darles algo de comer a sus hijos e hijas en caso de que vayan consigo. “La mujer en la adaptación de decisiones: enfrentando los desafíos, generando el cambio” (Rojo, 2008:43).  Las mujeres que deciden dejar sus hogares violentos afrontan los retos que esto implica, llevando a cabo un caminar entre las instituciones especializadas, sus propias creencias y tradiciones se hacen modificables al empezar un hallazgo por partir de su vivienda, así que cuando una mujer sufre de violencia económica y de más, puede está ser un impedimento para salir de la situación problemática.

Recursos Humanos
El estar físicamente si afectaciones es para las mujeres de gran importancia ya que al sufrir violencia física se ven en la necesidad de seguir con su ritmo de vida aunque sea lastimada o golpeada, puesto que tiene tareas muy marcadas dentro del hogar, es por lo que dependerá de la agresividad de la violencia física para poder moverse.

Rutas críticas: análisis, causas y consecuencias
Las mujeres en la narración proyectan las vivencias de las agresiones que han sufrido dentro del hogar, en tal razón se considera fundamental en el sentido metodológico, enfocar la historia de vida en situación de violencia de género. Esto tiene el alcance de crear un escenario que vierta aquellos datos sobre las experiencias, a su vez, involucra el compromiso del investigador, entendiéndose que “es una interacción personal que posibilita un gran nivel de persuasión y armonía con el entrevistado, a lugar a una relación sustentada en el clima de la confianza en la cual fluye la confidencia e inclusive la información que normalmente se oculta o no se comparte con nadie, es decir, busca que el entrevistado hable sinceramente de lo que cree de sí mismo” (Quintana, 1999:21).

Lo anterior, refuerza la interpretación e interacción con mujeres afectadas por la violencia de género posibilitando el engranaje de la cultura, que permite desencadenar estas formas de vida y, que visibilizan la violencia del hombre contra la mujer. Además, aporta el esclarecer el servicio de las autoridades correspondientes en la problemática. Por ello, la importancia de la historia de vida como el método cualitativo, facilita la profundidad de la  investigación que se está llevando a cabo.

Radiografía de la violencia y características de las mujeres afectadas
Las características de las mujeres víctimas de violencia, se sitúan en varios aspectos, resaltando en ello, la edad, cabe recalcar que algunas características variarán dependiendo de las instituciones donde se encuentren pidiendo el apoyo y de donde provienen, ya sean del sector urbano o rural. Otro factor, el nivel de educativo, es importante porque en algunos casos influye en el grado de sumisión, el generar ingresos o trabajar en el hogar por mencionar algunas.

La investigación da a conocer las respuestas arrojadas por las personas entrevistadas donde el procesamiento de datos se llevo a cabo en el programa SPSS 18,  donde se registraron 16 historias de vida de violencia de género contra la mujer, cuyos resultados subraya: la tasa de respuesta 18.8%  entre edades de 45 a 50 años mientras que el 6.8% de 51 a más, relacionando los dos porcentajes; como resultado, el 31% de las mujeres que cuenta con 21 a 26 años tienen una representatividad; las usuarias de servicios de atención 6.3% son empleadas o laboran en algún lugar mientras que el 93.8% casi el 94% realizan trabajos del hogar en su familia, amas de casa como la sociedad y ella mismas se describen, desvalorando su quehacer diario, siendo  un  trabajo  no  remunerado  que  se  realiza  con  más de 12 horas al día sin importar  las condiciones físicas y de salud de las mujeres.

Considerándose otra de las posibles justificaciones de la violencia contra las mujeres se les preguntó a las usuarias:

¿Cuántas  uniones  conyugales  han  tenido?,  se destaca  que  62.5%  ha  tenido solo una pareja,  y el 31.3% han experimentado dos relaciones de  pareja,  y el 6.3% han tenido tres a más relaciones de pareja, las mujeres que han tenido más de tres relaciones de pareja han sufrido el dar explicaciones al agresor con detalles de quienes han sido las personas con las cuales han estado en unión, atormentándolas con celos hacia las relaciones anteriores. Sin embargo el tener de tres a más parejas sentimentales no le otorga ningún derecho al sujeto a agredir a la mujer en ningún tipo de violencia ni modalidad.

Debido a las características de las entrevistadas se procuró indagar el estado de conyugal de las usuarias. La mayoría de ellas vive en unión libre en un 62.5%, casadas en un 25.0%. En cuanto a las divorciadas en un 12.5% siendo estas violentadas, aun después de estar separadas del agresor, este último dato arroja el panorama de la separación del victimario y de la víctima pero solo del espacio, puesto que sigue violentándola aun después de estar separada físicamente del sujeto agresor.

Así mismo, se procuro obtener el tiempo de convivencia con el agresor y mencionaron que de 3 a 7 años un 50%, de 13 a 17 años un 25% siendo una representatividad de  8 a 12 años en un 12.6%, no menos representativo entre 1 a 2 años en un 12.4 % estos datos que nos dan a conocer que algunas de las mujeres decidieron romper el silencio desde el inicio de la relación violenta, sin dejar de lado a las mujeres que contestaron con mayor número de años ya que recordemos que algunos agresores aíslan a las mujeres de su red de apoyo como lo podemos ver en la ruta monosecuencial donde algunos factores inhibidores influyen en la toma de decisiones como lo menciona una de las víctimas en lo siguiente:

  ¿Cuando iniciaron los malos tratos de él contra usted?

“La primer noche que me case con esta persona, nos fuimos como todos recién casados, yo esperaba una noche muy bonita como toda novia ilusionada que he leído en un cuento bonito, esperas el día para empezar a vivir, y que crees, no fue así porque esa noche me di cuenta con él que me había casado, fue mi primera golpiza, sabes porque no sabía hacer nada y me sentí tan mal que deseaba salir corriendo, pero fue mi primer error, no salí por vergüenza”.(Entrevista16, Amelia)

Como podemos visualizar los factores inhibidores como la vergüenza hacen que la mujer se sienta en una disyuntiva que puede influir en no tomar una decisión que le favorezca a enfrentar la problemática desde el inicio.

Además de preguntarles la relación existente con el agresor en un 56.3% tiene caracterización de concubinato, mientras que el 31.3% es esposo, padre y hermanos el 12.5%. Cabe mencionar que estos datos son los componentes arrojaron la base de datos, ya que se contemplaron a otras personas como posibles agresoras. Las mujeres entrevistadas tienen diferentes características  en cuanto a su edad, estado conyugal, escolaridad, ocupación, lo que las hace similares haber vivido o vivir violencia una o más relaciones de pareja violentas, el tener una ocupación laboral no las exenta de sufrir violencia de género por parte de la pareja o relación sentimental.

Sin embargo, se tiene un resultado importante: las mujeres  con menos recursos aguantan la situación por largo tiempo. Es decir, las entrevistadas no pudieron detener la agresión cuando se presentaron los primeros indicios: celos desde el noviazgo, control sobre ella misma, agresiones verbales, maltrato, así como, el inicio de la agresión física. Las entrevistadas vivieron por largo tiempo y en silencio  e incluso en situación  de aislamiento, como  comenta Carmen:

“Cuando yo tenía ocho meses y medio de embarazo, yo me quería ir con mi mamá y me lleve la pañalera, los papeles del seguro para quedarme y él me dijo que primero fuéramos con su mamá y ya no me dejaron Salir, porque ellos querían que yo tuviera a mi bebé con una parte”.

Entrevista 4, Carmen 42 años, Agencia
Novena.
Características del agresor

Entre las características del agresor, es importante subrayar la edad: de 21 a 26 años en un 12.5%, así como de 27 a   32 años, teniendo un 25% los agresores de 33 a 38 años, de acuerdo con la historia de vida. De la usuaria, se puede percibir un 25% en 45 a 50 años y de 51 a más un 6.3%. Otras de las cuestiones importantes es saber la situación laboral del perpetrador y en un 56.3% cuentan  con  empleo  y  en  un  43.8%  se  encuentran  en  desempleo.
Este dato del empleo es necesario para el conocimiento de las características del agresor. A pesar que,  la mayoría de las mujeres con empleo, sufren de violencia económica como forma de sujeción:
“Pues un día antes de llegar de mi casa le pedí dinero, a mi esposo, para ir al doctor, porque me salieron unos quistes mamarios, el me dijo que no, que yo buscara por mi cuenta que le pidiera a mi familia, yo le dije que si no me quería dar dinero, que me iba a ir con mi papá, para que me diera dinero para ir al doctor y él me dijo que me fuera sola”.                               
    
 Entrevista 15, Leticia 35 años, CIAM.

Igualmente el tipo de oficio: 25%son albañiles, 18.8%;  jornaleros, un 12.5% se dedican a conducir camiones de tránsito público; 6.3% son veladores de algún negocio comercial, mientras el 6.3% se dedica a asuntos ilícitos como lo es el  narcomenudeo, un 31% que no tiene ningún oficio. Al mismo tiempo se les interrogo que si tienen alguna adicción y y ¿cuáles? mencionan que un 37.5% son alcohólicos,  mientras  que  el 18% consumen  marihuana, en 12.5% Cristal y en un 6.3% cocaína y pastillas para no dormir, indicando las usuarias que cuando se encuentran en consumo su agresividad tienen a ser más alarmante

Distribución según la experiencia violenta o agresiva en su vida.-


Tipo de violencia sufrida

Porcentaje

Psicológica y física

6.3

Psicológica, física y económico

25.0

Física, psicológica, económica y sexual

18.8

Psicológica

37.5

Psicológica y patrimonial

12.5

Total

100.0

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia

Como se puede observar que algunas de las personas contestaron que solo padecían o sufría violencia psicológica en un 37.5% siendo esta con mayor porcentaje. Cabe mencionar, que algunas de ellas no solo sufrían violencia psicológica, ya que no asociaban la violencia económica, patrimonial y la sexual como violencia dentro del hogar.

Otro factor importante, es la condición religiosa de las personas que sufren de violencia, pues a veces la línea religiosa influye en sus decisiones como lo mencionan al momento de la recaudación de datos: en un 6.3% dijeron que son testigos de Jehová y por lo tanto consultaban con el pastor al momento de tener una decisión importante; cristiana en un 18.8% y en un 75% dicen ser católicas. El nivel de escolaridad de las usurarias en un 31% con primaria y en un 25% con primaria y secundaria incompleta el 25% con bachillerato, y en un 12.6% mencionaron tener una carrera técnica y nivel licenciatura y secundaria conclusa 6.3%. Para detectar las instancias recorridas por las usuarias se les preguntó:

¿A dónde ha acudió a buscar ayuda?

Porcentaje válido

Vecinos/as y amiga/os

12.5

CEPAVI, DIF y Agencia novena

18.8

Agencia novena

6.3

PGJE, CEPAVI , ONG, IGLESIA Y DIF

12.5

DIF

12.5

A ningún lugar

18.8

CEPAVI y DIF

18.8

Total

100.0

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia

Las instituciones especializadas tienen la obligación de atender a las mujeres en situación de violencia de género, creer en la veracidad de palabra de las usuarias, así como los maltratos sufridos por el agresor.

 

“Me llego el primer citatorio del DIF y al hablar del DIF tú piensas que estas protegida y voy muy confiada pero cuál es mi sorpresa cuando yo entro con la licenciada ya te empieza a tirar el rollo de una conciliación y luego empezó a decirme que si ella quería podía obligarme a que yo estuviera sin mi consentimiento, cosa que me dio mucho coraje y le dije que si ya era todo yo me retiraba, luego me pasaron con la psicóloga que me resulto peor que la licenciada”.
                                    
                                     (Entrevista 6 Alicia 43años DIF)

Los factores inhibidores internos, como lo menciona Sagot (2002) en su investigación de Ruta crítica  en  diez  países  de  Latino  América  influyen  en  la  toma  de  decisiones  en  las  mujeres  al momento  de  decidirse  si  se  salen  o  no  de  sus  hogares  donde  reciben  violencia  de  género  por parte de sus parejas. Las mujeres señalan que debido al cariño, amor y cierta “seguridad” de estar con el agresor,  no  se  van  completamente  de  sus  hogares,  el miedo, la tristeza que les podrían ocasionar a sus hijos e hijas del crecer sin un padre. La presión social al pasar de casada o de vivir con alguien a divorciada o madre soltera. Sin embargo algunas mencionan que sus hijos e hijas son quienes las alientan a dejar la situación de violencia.

Respuesta del personal que atiende

Los servicios de atención a la violencia de género representan un espacio de oportunidad único de cuidado, prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres maltratadas, debido a que acudirán por algún tipo de agresión según sea el caso.

El nivel de escolaridad y de profesionalización de las personas que atienden es otro factor importante que puede llegar a influir en la toma de decisiones de las usuarias. Se fue  a las  distintas instituciones que atiende de manera especializada la violencia contra las mujeres, a indagar si contaban con otro tipo de personal. No quiere decir que el nivel  escolar, sea  precisamente  el desempeño de la  persona  dentro  del lugar de trabajo, se les preguntó sobre su ocupación actual y si ¿han sido capacitadas para atender mujeres en situación de violencia de género?
“No, por el momento no tengo capacitación alguna sobre mujeres víctimas de violencia, porque solo tengo una semana laborando”.

(Entrevista 1. Tomás 24 años, Procuraduría General de Justicia del Estado de Sinaloa)

Al mismo tiempo se indago sobre el número de personas atendidas por violencia, es indispensable para tener un panorama de cuántas piden ayuda por mes y si se les da seguimiento de caso un 41.7% de las personas que laboran en las instituciones dicen que son atendidas de 0 a 10 mujeres, mientras que en un 27.8% obtienen alguna atención de 22 a 32, siendo que de 11 a 21 en un 25% y no siendo menos representativo en un 5.6% de 33 a 43 mensualmente.
Se realizo una investigación en el Proyecto de Aplicación para la Prevención, Atención, Sanción, Tratamiento a agresores y Contención Emocional- 2011.
Precisamente para saber el número de persona atendidas en un semestre del año. Donde se capacitó a las personas de las instituciones especializadas en prevenir, atender y sancionar la violencia de género, posteriormente se les dio seguimiento y se les solicitó información, donde las instancias gubernamentales dieron a conocer el número de personas contempladas a proporcionar atención las cuales fueron 146, atendiendo a 41,711 mujeres víctimas de violencia en el hogar, siendo 286 mujeres atendidas por persona. Dando a conocer cifras recargadas ya que no coinciden con el número de personas contratadas para dar atención ni el numero de usuarias que van en busca de ayuda.

CONCLUSIONES

La problemática que viven las mujeres en situación de violencia de género en el municipio de Culiacán, Sinaloa es cada vez más frecuente, solo una parte de la población de ellas deciden desertar del ámbito familiar. Es importante saber el cómo se les atiende en las instituciones gubernamentales las cuales están facultadas para atender y prevenir la violencia.

La violencia de género contra las mujeres es una forma dominación y opresión contra ellas, esto ha perdurado durante años, por esa razón las y los servidores públicos desde una perspectiva de género tendrán una visión más amplia y sensibilizada para poder atender a las personas que sufren de violencia.  La violencia que sufren las mujeres dentro de los hogares, es cada vez más notoria, por este motivo, emplean un recorrido en búsqueda de su libertad hacia una vida libre de agresiones.
El de acuerdo a las investigaciones realizadas por las personas expertas en el tema de la violencia de género esta problemática requiere de mayo atención por parte del gobierno para que se lleven a cabo políticas públicas integrales funcionales para la población. Una de las formas es educando al personal que previene, atiende y sanciona la violencia de género contra la mujer es por ello que se ha pensado en una guía de actuación, que le permita de manera concreta y precisa para su consulta cada que sea necesario.

La importancia de tener en a la mano una guía que dé respuesta a las diferentes situaciones por la cual pasan las mujeres víctimas, de acuerdo con la Ley de Acceso a una vida de Violencia del Estado de Sinaloa, así como de la Ley de Igualdad para Mujeres y Hombres del Estado de Sinaloa y a su vez de los Tratados Internacionales; CEDAW, Belém Do Pará y la Conferencia de Beijing+22.

Con la finalidad de que el personal especializado pueda recurrir de carácter ágil y de inmediata las diferentes leyes y convenciones de acuerdo a su jerarquía y orden, no obstante con ello de poder incurrir en los procesos de actuación a la problemática de las mujeres en situación de violencia de género, según sean las características y especificidades de las víctimas.

 Llevándose a cabo desde un lenguaje de fácil comprensión pensado en todo el personal; es decir desde la persona que se encuentre en primer contacto como hasta el final.

Recomendación de Apoyo de las instituciones especializadas

Se requiere del apoyo de las instituciones que brindan los servicios de atención integral desde un criterio con perspectiva de género en los derechos humanos de las mujeres.

La perspectiva de género es una base sólida para quienes sirven a la sociedad vulnerable en este caso a la mujer afectada por la violencia de género, el estudio podrá situar las formas de las rutas críticas de las mujeres violentadas, acrecentándoseles más  el camino de su recorrido con las deficiencias del personal que atienden a la comunidad que son parte de las instituciones gubernamentales.

La problemática que embarga a las mujeres víctimas de violencia es una situación de importancia para los y las prestatarias públicas, que laboran en las instituciones que atienden la violencia de alto riesgo y que requieren sean atendidas con responsabilidad, además, de ser un problema de salud pública.

Bibliografía
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares
      (ENDIREH, 2006)
Organización panamericana de la salud (2000). Washington, D.C.
    Decisiones y Acciones que van construyendo alternativas a hacia una vida libre de violencia.
Informe Mundial, (2000). Sobre la Violencia y Salud. Organización Panamericana en la                       
    Salud para la Organización Mundial de la salud. Washington, DC.
Rodríguez, Beatriz, (2004). Manual de las buenas prácticas para servidores públicos.
    Nº 4 de CEPAVI Sinaloa.
Sagot, Montserrat, (2002). Ruta Crítica de las mujeres afectadas por la violencia       intrafamiliar en América Latina.
      (Estudios de casos de diez países), Programa, Mujer, Salud y Desarrollo. Auspiciado por los gobiernos de Suecia (ASDI) y    Noruega (NORAD)
Pérez (2010), Pérez Duarte y Noroña (2010) Protocolos de actuación para
       Prevenir, Atender y Sancionar la violencia de género contra la mujer. Organización de Estados Americanos (OEA) en la ciudad de Belém do Pará,
     Brasil, el 9 de    junio de 1994
PASTRANA, D. (2001). “Violencia intrafamiliar. El horror en casa”, Diario La Jornada de México, domingo 25 de noviembre de 2001.
      Disponible: http://www.jornada.unam.mx/2001/11/25/mas-violencia.html [Consulta: 2006, Junio 7].
OEA-CIM. Mecanismo de Seguimiento Convención Belém do Pará.
     Segunda Conferencia   de Estados Parte, 2008.

1 En el registro de las muertes violentas, o sea, por los decesos por homicidio que según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares definir (ENDIREH, 2006) se reconoció a nacionalmente 10 949 muertes violentas femeninas; lo cual significa que mueren 30 diariamente en promedio de 12% en el hogar, tiene lugar el 21.8% del total de muertas femeninas, en mujeres de 15  a 34 años de edad.

2 Para las mujeres la libertad significa el salir del dominio que se genera dentro del hogar y obtener su autonomía.

3 Las mujeres en situación de violencia de género tienen la percepción que en las instituciones especializadas que las representan, no les dan la confianza para comentar su problemática a grandes rasgos.

4 Comunidad es la población que comparte creencias en común, valores y costumbres, donde se establecen reglas y normas culturalmente.

5 Las mujeres en situación de violencia de género, mencionan que algunas salidas de la agresión es asistir a la religión para la cual profesan. Asistir a las iglesias donde pueden romper el silencio dándole a conocer a la persona en cargada su problemática o si bien como un respiro espiritual.

6 De acuerdo con la Ley de Acceso a una vida libre de violencia de género del Estado de Sinaloa las instituciones gubernamentales como lo son: Secretaria de Seguridad Pública,  DIF, Agencia Novena Especializada en Delitos Sexuales del Ministerio Público, Procuraduría General de Justicia del Estados, Sor Juana Inés de la Cruz (albergue), Hospital de la Mujer, Unidas por la paz, Institución de Asistencia Privada.

7 El silencio es la forma en que la intimidación influye en ellas al quedarse calladas ante una situación de violencia ejercida contra su persona, donde el miedo, el temor, el amor y otros factores pueden  influir en decidir por el momento a no expresar por la situación que están pasando mostrándose pasivas a la agresión de la pareja que las violenta.

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