Contribuciones a las Ciencias Sociales
Septiembre 2012

EL PROCESO EVALUADOR. FASES Y AGENTES.



José Luis Muñoz Corvalán (CV)
joseluis.munoz2@murciaeduca.es
IES San Juan Bosco



1. INTRODUCCIÓN-RESUMEN.
El artículo que se desarrolla a continuación contribuye a conocer la evaluación como un proceso presente a lo largo de toda la intervención sociocultural. De este modo, el aprendizaje de dicha materia referida a evaluación, será de gran utilidad en el momento de llevar a cabo las fases de la evaluación, implicar a unos agentes, aplicar una metodología, instrumentos y procedimientos adaptados al ocio y tiempo libre.
Por tanto facilita una base de conocimiento que colabora, en gran medida, a entender la importancia que tiene la evaluación antes, durante y después de programar una intervención y posteriormente intervenir en su práctica diaria.




Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Muñoz Corvalán, J.: "El proceso evaluador. Fases y agentes.", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Septiembre 2012, www.eumed.net/rev/cccss/21/

2. EL PROCESO EVALUADOR: FASES, AGENTES, PROBLEMAS HABITUALES.
2.1. Concepto de Evaluación
Antes de entrar en el cada uno de los contenidos a desarrollar, es preciso introducir, por un lado, qué se entiende por evaluación y por otro, cuáles son sus objetivos.
Según Ander Egg (1985) la evaluación supone un recurso clave en el proceso de planificación, porque da información en cada momento de lo que se ha conseguido y cómo se está haciendo. Además, ayuda a comprobar el nivel de logro de los objetivos comparándolos con su situación inicial y a revisar el proceso, reorientarlo y en su caso corregirlo. Es un proceso continuado, sistemático, dinámico y flexible que debe estar presente en cada una de las fases de planificación.
Siguiendo a Espinoza, la evaluación tendría dos objetivos:
1. Medir el grado de idoneidad, eficacia y eficiencia de un programa: Se trata de ver la capacidad que tiene un programa para resolver el problema que lo originó (idoneidad), utilizando los recursos adecuadamente (eficiencia) y para ver en qué medida las actividades que se aplican contribuyen a alcanzar los objetivos (eficacia).
2. Facilitar el proceso de toma de decisiones, referidas entre otras a: Mejorar sus prácticas o procedimientos.
Añadir o desechar técnicas en relación con las que se estén empleando. Continuar o interrumpir el programa evaluado.
Partiendo de esta información previa, es ahora cuando se está en condiciones de hacer referencia a las fases los agentes de evaluación, así como los problemas que pueden derivarse del proceso evaluador.
2.2. Fases del proceso evaluador.
Comenzando por las fases, cabe destacar que aquellos elementos susceptibles de evaluación en el desarrollo de un programa de intervención, están condicionados por la fase en que se encuentre. Estas fases son:
1. Evaluación de la fase de diagnóstico: Es la fase con que se inicia su desarrollo y consiste en el reconocimiento que se realiza en el terreno mismo donde pretende ejecutar una acción determinada de los síntomas o signos reales de una situación problemática.
2. Evaluación de diseño: En este momento ya se define el programa con los antecedentes que han sido recogidos en la fase de diagnóstico. Se trata de observar detenidamente que la formulación realizada responde a la necesidad y a las circunstancias que lo originaron, que el programa tiene posibilidades razonables de éxito que los medios de los que se disponen son los adecuados. En esta fase cabe plantearse, en definitiva si existe una coherencia entre análisis de la realidad, objetivos generales, objetivos específicos, actividades y metodología.
3. Evaluación de la implementación: Constituye el periodo durante el cual se realizan todas las gestiones necesarias para poner en marcha el programa de intervención. Cuando finaliza esta fase , dos son los elementos que deberían ser evaluados:
Por una lado, las tareas de motivación que deben involucrar tanto a la comunidad donde se desarrolla el programa de intervención (se debe medir el grado de conocimiento y de compromisos que tienen y sus objetivos, metas y metodología)*/, como los ejecutores del mismo. (para saber si sus conocimientos, habilidades y destrezas responden a las necesidades que se desprenden de la naturaleza del programa de intervención).
Por el otro, todo lo referido a la intervención: la realización de las tareas y actividades, la disponibilidad de los recursos, la situación financiera del proyecto y en definitiva, todos aquellos preparativos para poder establecer el proyecto de intervención en el terreno.
4. Evaluación de le ejecución: Llegados a este punto el programa ya se ha llevado a cabo, y para evaluarla se debe hacer en términos de: propiedad (capacidad real que tiene un programa de modificar la situación problemática de origen), idoneidad (conexión entre los objetivos y metas plantadas), efectividad (a que grado se ha llegado de adquisición de objetivos y metas) y eficiencia (si se han necesitado más recursos de los realmente necesarios y si han estado disponibles).
2.3. Agentes.
Durante estas cuatro fases, han intervenido una serie de agentes que han podido participar en la evaluación, además del profesional que ha realizado la intervención, existen otras posibilidades como son:
La autoevaluación: Referida a la evaluación que uno hace de sí mismo, y para ello debe conocer perfectamente lo que se está llevando a cabo.La evaluación interna: se realiza por parte de las personas que proceden del interior de la situación ejecutora.
La evaluación externa: Aquí la evaluación la lleva a cabo, como su nombre indica, personas externas al programa y la institución ejecutoraLa evaluación mixta: Es realizada por un equipo de trabajo constituido por evaluadores internos y externos.
La evaluación por parte de los participantes: es uno de los elemento claves si se tiene en cuenta que la participación de los mismos supondrá una mayor adecuación de programa a las verdaderas problemáticas sentidas por el grupo, a las vez que también contribuye a un mayor feedback entre todas las personas implicadas en la intervención
Todos estos sistemas de evaluación, no implica que se deba optar solamente por uno de ellos, sino que éstos pueden combinarse y complementarse a fin de obtener una mayor cantidad de datos cuantitativos y cualitativos que permitan una mayor fiabilidad en el proceso.
Desde el ámbito de la animación sociocultural se aboga por la utilización de al menos 3 fuentes o agentes evaluadores que constituye lo que se denomina la triangulación, donde cada uno de los lados del triángulo representaría una agente. Todo ello conlleva a dar una visión más global y real de lo realmente ocurrido.

2.4. Problemas habituales.
Como en todo proceso de intervención, pueden surgir algunos problemas a la hora de evaluar los programas de ocio y tiempo libre. Éstos pueden llegar a producirse por algunos de los motivos que expone Cembranos y otros (1999):
La subjetividad inoperante o cuando la evaluación equivale exclusivamente a valorar, muchas veces la evaluación se queda en una simple valoración sin llegar a profundizar en porqués.
Cuando evaluar equivale exclusivamente a cuantificar muchas evaluaciones que consisten en la utilización de indicadores de tipo cuantitativos. Número de participantes, número de actividades, entre otras.
La unidireccionalidad o la evaluación como legitimación de unos pocos, donde los mismos que programan son los que evalúan.
Cuando evaluar equivale a cubrir el expediente, es decir que responde a una obligación formal.
La recogida de datos compulsiva; encuestas cuestionarios, pero no se deja espacio para el posterior análisis de los mismos.
No devolver los resultados de la evaluación a todos los interesados en el proyectos; a veces se es propenso a pedir datos pero luego se tarda más tiempo en devolverlos.

Una vez desarrollado el apartado anterior, se está en condiciones de pasar al siguiente denominado:


3. ESTRATEGIAS DE EVALUACIÓN: TÉCNICAS E INSTRUMENTOS; CLASIFICACIÓN, DESCRIPCIÓN Y PAUTAS DE APLICACIÓN.
3.1. Estrategias de Evaluación.
Existe una gran variedad de estrategias de evaluación, dependiendo del momento evaluativo del que se parta, (como hemos visto en el apartado fases del proceso evaluador) las técnicas e instrumentos a emplear, los destinatarios y los recursos, entre otros. Ésta variedad, intenta dar respuesta a la complejidad de la realidad social que analiza, de modo que a priori, cualquiera de estas estrategias de evaluación, según Cembranos y otros (1999) podría ser válida siempre que sea útil y práctica. Estos dos requisitos se darán si tenemos en cuenta:
La capacidad de respuesta según las situaciones: éstas pueden ser muy diversas y por ello es recomendable adaptarse a cada situación concreta sin empeñarse en aplicar modelos preestablecidos.
Flexibilidad: A la hora de plantear la metodología que más se adapte a las necesidades reales.
Continuidad: el proceso evaluativo debe tener una continuidad, ya que los resultados de la evaluación son utilizados para mejorar o cambiar el programa.
Realismo: En lo referido al ajuste en el tiempo, recursos, y materiales que se disponen.
Participación: Es la estrategia por excelencia, puesto que si se considera en todos y cada uno de los momentos del proceso, se estará personalizando mucho más la intervención.

3.2. Técnicas e Instrumentos.
1. La Observación: Es un proceso que debe caracterizarse por estar orientada por una intención que ha sido previamente explicitada, dirigida a alcanzar un objetivo que concrete dicha intención y registrada con un instrumento determinado.
Trilla (1998), propone una serie de condiciones para una buena observación tales como: definir el objeto de evaluación, determinar el momento y lugar más adecuados, elegir el instrumento más idóneo, anotar las conductas observadas inmediatamente que se produzcan, entre otras.
Además, la observación puede clasificarse en función de diversos criterios:
a) Según el grado de sistematización.- Observaciones informales u ocasionales: de tipo puntual que se realizan sobre alguna actividad de la comunidad con el fin de conocerlos mejor y se registran de forma poco sistemática.- Observaciones Formales o sistemáticas: recopilación de información mediante procesos sistemáticos de observación y registro previamente planificados.
b) Según la fuente que produce la información.
- Observaciones directas: información referida al comportamiento de los participantes mediante el análisis de dichos comportamientos.
- Observaciones indirectas: se obtiene la información por otra fuente que no es la conducta a observar (un testimonio indirecto, las entrevistas con los familiares...)
c) Según la amplitud de registro.
- Observación dirigida a todos los miembros del grupo.
- Observación dirigida a una parte de los miembros de un grupo.
- Observación dirigida a un solo miembro del grupo.
d) Según los recursos empleados.
- Técnicas de registro habituales (listas de control, anecdotarios, diarios...)
- Recursos audiovisuales (video, fotografía...) L.O. 1/82 de protección civil de dcho. Al honor. Por otro lado, la observación debe registrarse a través de los instrumentos de evaluación. Los más habituales son:
- Diarios de campo. Registro sistemático donde cada día quedan recogidas las actividades o situaciones ocurridas transcribiéndose las valoraciones del observador. Es de tipo cualitativo y poco estructurado, por lo que deberá ir acompañado de otros instrumentos.
- Anecdotarios. Más estructurado que el anterior. Registra conductas comportamientos o acontecimientos significativos de un usuario de un grupo transcritos por el observador de manera literal, tal y como ocurrió, detallando las palabras exactas.
- Listas de control. Tabla de doble entrada en la que se consigna la existencia o no de la conducta o conductas que se van a evaluar. No es un instrumento muy preciso, ya que no indica ni frecuencia ni evolución ni grado de intensidad en que se manifestó la conducta.
- Escalas de estimación. Cuestionarios con preguntas de opción múltiple de respuesta a través de una gradación de 3 a 5 valores. Son más estructuradas pues si recogen la frecuencia y el grado en que se manifiesta una conducta o suceso. Pueden ser:
• Gráficas. Se define una conducta y a lo largo de una línea se sitúan distintos valores a registrar.
• Numéricas. Se le da a la conducta un valor numérico progresivo.
• Descriptivas. Tienen una doble valoración, al recoger la aparición o no de la conducta y la actitud que muestra la persona observada.
Deben reunir los parámetros de calidad de:
- Fiabilidad. Que en una misma situación, dos o más observadores detecten la misma conducta.
- Validez. Que el instrumento mida lo que realmente pretende medir.
- Precisión. Grado de calidad en que el instrumento detecta la conducta. 2. La técnica interrogativa y que dependiendo del modo del que quieran obtener información ésta será oral o escrita. Los instrumentos que más se utilizan para aplicar esta técnica en el ámbito social son: El cuestionario: permite recabar información de mucha gente a la vez, sin la presencia de un experto, a través de unas preguntas ordenadas cuyas respuestas servirán para conocer aspectos que interesan al evaluador. Resulta necesario que se incluya en el cuestionario una serie de instrucciones y notas indicativas para que no haya dudas. La entrevista: Definida como conversación intencional. Atendiendo al grado de organización de las entrevistas se distinguen entre :
- Estructuradas (supone un guión de preguntas concretas, hechas en el mismo orden y con los mismos términos)
- No estructuradas (aquellas en que el interrogatorio se realiza en forma flexible y espontáneo, en conversación). La recopilación y el análisis documental: instrumento cuyo objetivo fundamental es, como su propio nombre indica recopilar documentos para después analizarlos. Estos documentos pueden ser: fuentes históricas, informes, memorias institucionales. Resulta un instrumento muy útil en la medida que los técnicos, cuando van a trabajar por primera vez en un lugar concreto con unas personas concretas necesitan saber si ese trabajo se ha hecho antes y que resultados ha tenido. Escalas o instrumentos estandarizados; constituyen los denominados test o escalas ya preparados, como las escalas de personalidad o el diferencial semántico. Aplicar este instrumento conlleva trabajar y familiarizarse antes con dichos instrumentos para saber explicarlos y para saber interpretarlos. Por último cabe destacar que en las intervenciones socioculturales, se pueden también evaluar a través de estrategias grupales como puede ser una dinámica de grupos tales como: bola de nieve, debate dirigido, asamblea, Phillips 6/6, el cuchicheo, la lluvia de ideas. La forma de llevar a cabo la evaluación resulta muy atractiva para los participantes del programa de intervención puesto que les posibilita proyectar sus ideas, así como expresar y vivenciar sus emociones sobre las actividades que han sido planteadas. 3.3. Clasificación de los tipos de evaluación.
a) Según el agente evaluador:
- Eval. Externa. Llevada a cabo por agentes externos al proceso.
- Eval. Interna. Llevada a cabo por los propios integrantes del proceso.
- Autoeval. Coinciden evaluador y evaluado.
- Heteroeval. Evaluadores distintos a evaluados.
- Coeval. Evaluadores y evaluados se intercambian (todos se evalúan a todos).
b) Según la finalidad:
- Diagnóstica. Para determinar el nivel del que partimos.
- Sumativa. Busca fundamentalmente el control de los resultados de la planificación, basándose exclusivamente en los productos.
- Formativa. Tiene en cuenta no sólo los resultados, sino todo el proceso. Se utiliza como estrategia de mejora.
c) Según los métodos e instrumentos:
- Cuantitativa. Basada en objetivos observables, operativos y cuantificables.
- Cualitativa. Por ejemplo, la observación.
d) Según el objeto:
- De programas.
- De centros.
- De servicios.
e) Según el momento:
- Inicial. Al comienzo del proceso.
- Continua. A lo largo de todo el proceso.
- Final. Al acabar un determinado periodo.
f) Según el patrón comparativo:
- Normativa. El referente es un nivel predeterminado.
- Grupal. El referente es el grupo en el que se encuentran los sujetos.
- Individual. El referente es el sujeto frente a la norma o grupo.
- Criterial. El referente es el propio sujeto.
g) Según la extensión:
- Global. Abarca todos los componentes.
- Parcial. Hace referencia a un determinado componente. 3.3. Pautas de aplicación.En cuanto a las pautas de aplicación generales señalar que la mejor técnica no es la más compleja, sino que siendo la apropiada, lo hace de la forma menos compleja. Es necesario tener en cuenta las pautas que se señalan a continuación:
Debe facilitar la contrastación de los datos.b) Conviene utilizar técnicas diversas que equilibren y complementen.
En los enfoques de investigación cualitativos interesa sobre todo técnicas que permitan el contacto directo con los destinatarios.
La aplicación de las técnicas e instrumentos anteriormente descritos determinan el modo en que se está llevando a cabo la evaluación en el programa de intervención. Ese modo de evaluar lleva implícito la aplicación de una metodología muy utilizada a la hora de evaluar la intervención social, esta es la que se desarrolla en el siguiente apartado.


4 METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN-ACCIÓN.
En líneas generales, constituye una estrategia metodológica que permite la reflexión del agente social sobre su tarea y la puesta en marcha de acciones para transformar la práctica. Según Pérez Serrano (2000), persigue " como objetivo básico y esencial la decisión y el cambio orientados en una doble perspectiva: por una parte, a la obtención de mejores resultados en lo que se hace y, por otra, para facilitar el perfeccionamiento de las personas y los grupos con los que se trabaja".
A través de esta metodología se intentan resolver problemas que la investigación pura no puede hacer, puesto que son problemas que sienten y experimentan los propios protagonistas al llevar a cabo su trabajo. Se trata de problemas vinculados al contexto de cada grupo, barrio, centro; problemas concretos que requieren una solución práctica.
La investigación acción se orienta a la mejora mediante el cambio y el aprendizaje a partir de las consecuencias del cambio; es participativa; sigue una espiral de ciclos de planificación, acción, observación y reflexión y permite dar una justificación razonada de la labor sociocultural, mediante una argumentación desarrollada y comprobada.
Suárez (2002) señala el qué, quién, cómo y cuándo de la investigación-acción:Qué: objetivo es explorar el contexto social tal y como ocurre en los escenarios naturales donde las personas se sitúan. Se investigan acciones y situaciones en las que están implicados las personas, situaciones que resultan problemáticas, que pueden ser modificadas, y que pueden tener una respuesta práctica.Quién: Los agentes sociales interesados en buscar una solución al problema o ideal común. Aquí se considera la incorporación de otros miembros de la comunidad y la colaboración y discusión en grupo como elemento diferenciador de la i-a. (dando lugar a lo que se conoce por sinergia).Cómo: el enfoque es básicamente cualitativo, y se utiliza técnicas de recogida de información variadas: registros anecdóticos, notas de campo, observadores externos. El modelo más actual y que mejor responde a esta demanda es el modelo integrador, inserto en el paradigma ecológico, llamado también antropológico, fenomenológico y etnográfico puesto que está ligado a todas esas áreas y utiliza los métodos cualitativos de investigación.Cuándo: a lo largo de todo el proyecto, antes, durante y después.
Al igual que en muchos otras metodologías, la I/A puede llegar a plantear una serie de problemas, precisamente porque esta metodología no se rige por los parámetro típicos de la investigación cuantitativa. Ello ha derivado en numerosas críticas, entre otras el hecho de que no utilizan una gran cantidad de datos, ni estos son extraídos de muestras representativas y que están dirigidas por personas que están directamente implicadas en la situación investigada. Contra esta crítica se alega que trabajar on personas es mucho más específico y subjetivo y que la validez se garantiza utilizando métodos de triangulación, que recogen las perspectivas de participantes, ejecutores el programa y agentes de la institución.
Kemmis y Mac Taggart (1988) en su obra "Cómo planificar la investigación- acción", revelan una serie de momentos o etapas a considerar al poner en práctica un proyecto de investigación-acción:
1. Consolidación del grupo: que puede comenzar cuando hay un grupo de agentes sociales interesados en buscar solución a un problema o ideal común. Consideran posibles la incorporación de otros miembros de la comunidad y la colaboración o discusión en grupo como elemento diferenciador de la investigación-acción con respecto a otras metodologías.
2. La identificación del problema o preocupación en torno al cual se va desarrollar el proyecto, lo cual supone el análisis de la práctica y las teorías que la inspiran.
3. Elaboración del proyecto de investigación acción que contemplará:
Una propuesta de acción en torno a la cual se inicia el proceso investigador.
En ella se incluirán los principios de procedimiento, así como una metodología detallada del proceso en cada momento.
Puesta en práctica del plan y observación del mismo. Aquí es preciso prever los instrumentos que posibilitarán la recogida de información sobre la acción educativa, tales como diarios, observación de actividades, notas de campo, grabaciones, entrevistas, encuesta a destinatarios, y agentes sociales.
Momentos de reflexión en los que se dispone de técnicas como informes individuales, grupales y de evaluación triangulada, autobiografías profesionales y reconstrucción metafórica y simulada.
Una vez que se ha hecho un repaso acerca del proceso evaluador así como sus estrategias y el método a utilizar, en el siguiente apartado se especifica aun más la evaluación.


BIBLIOGRAFÍA.
*ANDER EGG, E (1985): Evaluación de programas de trabajo social. Humanitas.
*CEMBRANOS, F. (1999) La animación sociocultural: una propuesta metodológica. Ed. Popular. Madrid.
*MARCCHIONI, M (2007): Planificación Social y Organización de la Comunidad. Ed. Popular. Madrid.
*Pérez Serrano, G: (2000) Elaboración de proyectos sociales. Casos prácticos. Ed. Nancea. Madrid.
*Trilla, J. (1998): Animación Sociocultural. Teorías, programas y ámbitos.Ed. Ariel Educación Barcelona.
*Suárez, M: "Algunas reflexiones sobre la investigación-acción". Revista electrónica de enseñanza. Vol. 1 na 1 (2002).

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