Contribuciones a las Ciencias Sociales
Julio 2012

EL ORIENTE CUBANO Y SU EVOLUCIÓN ECONÓMICA DURANTE EL SIGLO XVIII Y EL INICIO DE LA GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS




Alexeis Díaz Pérez
adiazp@udg.co.cu
Damisela Santiesteban Reyes
dsantiestebanr@udg.co.cu

 




Resumen
El siguiente trabajo, sustentado en una metodología cuantitativa en gran medida, nos adentra en una caracterización de la evolución económica que tuvo el Departamento Oriental de Cuba durante el siglo XVIII y el inicio de la Guerra de los Diez Años. Para su realización fue de incalculable valor la revisión y análisis de una considerable bibliografía sobre el tema, que a la vez pudieron darle un substancial soporte a las ideas establecidas en el mismo. El apoyo en los censos realizados en Cuba durante la colonia tuvo un especial aporte en el trabajo, sus datos permitieron, sin lugar a dudas, darnos un reflejo del proceso durante todo el período. El sustento en los métodos estadísticos matemáticos, permitieron ir describiendo y caracterizando el panorama viviente de todo el Oriente cubano en la etapa. Se pudieron ofrecer importantes datos para significar las características más notables de la economía departamental durante este lapso de tiempo.

Palabras claves: tabaco, ganadería, azúcar, comercio, esclavos.




Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Díaz Pérez, A. y Santiesteban Reyes, D.: "El oriente cubano y su evolución económica durante el siglo XVIII y el inicio de la Guerra de los Diez Años", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Julio 2012, www.eumed.net/rev/cccss/21/

Introducción
Al iniciarse el siglo XVII la Isla de Cuba fue testigo del desarrollo del comercio de contrabando, especialmente en la región oriental, destacándose zonas como Bayamo. La alarma de las autoridades lleva a que se decida proceder a la división de la Isla de Cuba en dos departamentos, con ello se pretendió ejercer un mejor control sobre el comercio de contrabando en la región y por ende acabar con esta ilegal práctica. Como resultado  quedó dividida en dos departamentos: el Oriental y el Occidental, según la Real Cédula del 8 de octubre de 1607, surgiendo por tanto el Departamento Oriental en este año. El mismo resultó dividido en tres jurisdicciones: Bayamo, Cuba y Baracoa. La capital fue desde sus mismos inicios Santiago de Cuba. Esta división se mantendría hasta el año 1752, cuando Holguín se segrega de Bayamo y aparece como jurisdicción independiente.
El advenimiento del siglo XVIII estuvo cargado de cambios políticos importantes en España, como para sus colonias. La muerte de Carlos III en 1700 y la llegada al trono de Felipe V fue el inicio de esta nueva etapa. Este ejecutó una fuerte centralización en los asuntos económicos, con una serie de medidas que buscaban tal fin. Logró, entre otras cosas, restringir facultades que se habían tomados los cabildos como era la de mercedar tierras.
Desarrollo
La economía departamental tuvo como una de sus características la diversidad, con zonas económicas muy específicas donde resaltan la atención esmerada a una actividad económica. En ello, tuvo un importante papel las condiciones naturales de cada jurisdicción o zona económica que permitió su adecuación a esa especificidad.
Desde  fines del siglo XVII e inicios del XVIII en el desarrollo económico de la región  influyeron factores externos que sirvieron como estímulos económicos. Cabe destacar el propio sistema plantacionista utilizado en Jamaica y que evidenció su viabilidad en el departamento, específicamente en la jurisdicción de Santiago de Cuba.
La inmigración forzada o no durante el siglo XVIII y gran parte del XIX constituyó otro indispensable elemento para el fomento económico. El incremento de la trata y la entrada de mano de obra esclava se hizo sentir notablemente en la economía. 1  Un ejemplo palpable fue que el propio desarrollo de la industria azucarera y el fomento de ingenios planteaban la necesidad del incremento de esta mano de obra. Al referirse  a Santiago de Cuba Olga Portuondo plantea que: ´´  El tráfico de la jurisdicción alentó la ganadería intensiva, la extracción de cobre y la producción tabacalera ´´2 , hecho que se hizo sentir en todo el departamento.
Otro factor externo importante se da cuando Saint – Domingue impulsa un sistema plantacionista a partir de 1697 con la firma de la  Paz de Ryswick. A través de este convenio  España autoriza a Francia a impulsar su colonización sobre dicho territorio. Este sistema plantacionista tuvo enormes influencias en el desarrollo económico del Oriente cubano.
Dentro de la economía departamental la ganadería tiene un espacio importante, teniendo la característica de ser extensiva. Ya en la segunda mitad del siglo XVIII la economía tradicional de subsistencia va perdiendo lugar cuando se acentuó el desarrollo de actividades económicas que permiten poder comercializar productos. Dentro del departamento se destacaron en este momento, en producciones, las jurisdicciones de Bayamo y Holguín. En la jurisdicción de Santiago de Cuba esta actividad (nos referimos a la vacuna) no tuvo suficiente importancia, debió ser, en lo fundamental, por la poca existencia de potreros condicionados para ello. Tanto es así que durante el siglo XVIII tenían que recibir el abasto de carnes a través del injusto sistema de la  Pesa. 3
Morell de Santa Cruz nos dio algunos datos del comportamiento económico del departamento, a pesar de las omisiones que hace su informe, al iniciarse la segunda mitad del siglo XVIII.
La producción tabacalera tuvo importantes espacios. Este cultivo llegó a ser fuerte  en la región, donde el conocimiento que poseyeron de antaño los indios de zonas que tradicionalmente lo cultivaban, fue elemento clave en su desarrollo, llegando a estar muy  generalizado en la región, pero no todas las zonas  tenían condiciones para ello.
 En la jurisdicción de Santiago de Cuba se cultivaba bastante y el número de vegas es importante. En la jurisdicción de  Bayamo las condiciones de tierras disponibles para  vegas de tabaco o vegas a orillas de los ríos en un espacio territorial rico en este recurso, permitió que se cosechara en amplios territorios como eran las ´´… riberas del Cauto, Yara, Guisa, Jiguaní, Gua y Vicana, donde las hojas poseían alta calidad ´´.4
Mediando el siglo Bayamo tiene la mayor cantidad de unidades productivas de este tipo, excediendo en más de cuatro veces las existentes en Santiago de Cuba. Los bajos precios del tabaco en 1750 y 1751, establecidos por la  Real  Compañía incentiva que los productores orientales comercialicen con el Caribe. Entre 1754 y 1757 entre Holguín, Bayamo y Santiago de Cuba albergaban unas 772 vegas. 5 Cuatro años más tarde están dedicados a esta actividad unos 1 723 vegueros6    en cuyas áreas cultivables sustentan en conjunto unas 14 489 000 matas de tabaco. Mayarí fue  la que más resaltó en el cultivo con 3 549 millares de matas, le seguían Casibacoa, Buey, Contramaestre y Yara. Bayamo contenía solo unos 221 millares de matas, demostrando la decadencia que ha tenido el cultivo en la jurisdicción.
Una considerable parte de este tabaco fue a través del contrabando hacia tierra firme. A mediados del siglo XVIII los cosecheros protestaron porque no se les dejaba vender el sobrante de las hojas que no eran adquiridas por la Real Compañía7 , formando parte de las innumerables restricciones aplicadas a los cosecheros del tabaco. 
Una década más tarde, en 1771, Oriente enviaba más tabaco a España que el solicitado, mientras disminuyó el aporte de La  Habana y el Centro.8
La producción lleva a que este emergiera como un importante cultivo comercial. El rígido control de la  Factoría pudo ser burlado cuando el producto llegó a ser exportado ilícitamente hacia Cartagena y Portobelo, además logra extenderse a otras zonas como Jamaica, la Florida, las Antillas y la Española, consolidándose el comercio  Oriental de Cuba con el circuncaribe, durante este siglo como próspero.
La industria azucarera al terminar la primera mitad del siglo XVIII no tuvo el suficiente despunte en la región. En la época prevalecían una considerable cantidad de terrenos que aún quedan por explotar, todo el espacio al interior de las villas no se había suficientemente ocupado, lo que se manifiesta en que entrando el siglo XVIII existieran terrenos realengos. Además de ello siguió plasmada la necesidad de adquisición de mano de obra para el laboreo. Para 1754 existían en el departamento 133 trapiches e ingenios que se encargaban de esta producción.
El desarrollo económico que  adquirió el departamento fue posibilitando que este siga constituyéndose en una zona capaz de producir los productos para su consumo ´´… hecho que a la vez genera un mayor sentido autonomista y de rechazo a las disposiciones del Occidente y de la metrópoli ´´. 9
El 6 de julio de 1763 comenzó a gobernar en Cuba Ambrosio de Funes y Villalpando, Conde de Ricla. Dentro de las medidas que este ejecutó estuvo la ampliación de los puertos cubanos, donde Santiago de Cuba  obtuvo importantes beneficios.
El surgimiento de la ciudad de Manzanillo a fines del siglo XVIII fue de gran repercusión para la región oriental, su surgimiento se debió a la necesidad de ´´… dotar a Bayamo de un puerto marítimo y evitar la penetración económica comercial y la amenaza militar enemiga´´. 10 La apertura del puerto en 1827 redujo el contrabando en la región de forma significativa.
El hecho sigue acentuando que  Bayamo,  con la disminución del comercio ilegal antillano, en el orden económico y en el crecimiento poblacional se fuera estancando.
Cabe destacar que los vínculos que Oriente tradicionalmente había establecido con Jamaica van a pasar a un segundo plano. La economía fue desplazándose de ser exclusivamente de consumo para manifestarse hacia una marcada comercialización.
 La pérdida de Haití como la mayor plantacionista azucarera a fines de siglo, debido a la Revolución, favoreció que Cuba fuera ocupando dicho lugar. Vino para Cuba un período de auge del sistema esclavista, el cual abarcó desde las últimas décadas del siglo XVIII hasta las primeras décadas de siglo XIX, en el cual la introducción de mano de obra esclava a través de la trata fue con una tendencia creciente, a pesar de las trabas que Inglaterra impuso para su desarrollo y que en 1820 se establece esta como prohibitiva. Sin embargo con anterioridad, en 1789, se autorizó la entrada de negros bozales por el puerto de Santiago y Manzanillo, adquiriendo estos, nuevas funciones. Al   año siguiente se produce la primera entrada proveniente desde Saint – Domingue en momentos que era sacudida por la sublevación de negros y los precios de algunos productos en Europa se habían alzado. Entre 1763 – 1820 por el Puerto de Santiago de Cuba entraron unos 37 759 esclavos.
Por otra parte se desplomó una importante inmigración blanca, fundamentalmente francesa hacia la región oriental, la misma tuvo como condicionante el precio de la tierra, cuando en igual momento, una caballería de tierra en Occidente llegó a valer       1 000 pesos, 11 diez veces más que en el Oriente. Su entrada en el Oriente cubano significó el inicio del desarrollo de la producción del café, que introducido primeramente por Guantánamo, logra ir extendiéndose hacia Santiago de Cuba.
Ya en 1803 se contabilizaban unas 108 000 matas de café en la región oriental y pasado solo 4 años esta cifra se multiplicó por diez, existiendo unas 1 100 000 de matas, indicando el desarrollo acelerado de las plantaciones cafetaleras orientales.
 Estos hechos unidos al crecimiento poblacional natural que se experimentó  instituyeron prósperas condiciones en cuanto a mano de obra para el fomento económico.
Ejemplo irrebatible es que en 1792 la población era de 48 768 habitantes y en 1817 casi se había triplicado, llegando a 127 093 habitantes.
La industria azucarera es una de las ramas que comenzó a sentir estos beneficios, en esta época de bonanzas, debido al alza que tuvo el precio del azúcar con la ruptura económica que experimentó Haití.
En 1775 en Oriente existían 126 ingenios, el 26,4% de los existentes en la Isla,  aumentando en 13 con respecto a 1754. Sin embargo vuelve a disminuir en 1778  a 106, los cuales estaban concentrados en Santiago de Cuba con 48 y Bayamo con 57. Holguín solo contaba con uno, quizás fue esta la época de inicio de una producción más sería en dicha jurisdicción. 
Al año siguiente (1779) logró aumentar a 113 unidades productivas, aunque esto quizás no significó un aumento en el nivel de producción. Santiago de Cuba debió ir ocupando ya la mitad de estas unidades productivas porque en 1780  la jurisdicción tenía unos 60 ingenios. 12
En 1792 mientras en otras zonas del país como Occidente y Puerto Príncipe estos aumentaron, en el Oriente disminuyeron en un 10,3 % con respecto a los existentes en 1775. Los 113 ingenios del departamento representaban el 21,4 % de los de la Isla, reduciendo su representatividad  en el país en un 5 %.
Sin embargo finalizando la década del 20 (1827) esta cifra casi se triplicó, cuenta entonces con 305 ingenios y trapiches13 , donde casi la tercera parte estaban clasificados como trapiches, los cuales tenían una producción baja de azúcar, otros solo elaboraban raspadura y algunos se dedicaban solamente a mieles, empleadas fundamentalmente en la elaboración del aguardiente. 
El azúcar elaborado, en todas sus formas, es cuantificada en unas 431 197 arrobas con casi predominio absoluto de Santiago de Cuba, el cual elaboraba unas 396 014 arrobas, el 91, 8 % de lo que se obtiene en todo el Oriente. Bayamo solo producía unas 25 180 arrobas, el 5,8 %.
Ya para la década del 20 se han hecho nuevas inversiones en ingenios y ´´ el cultivo de la caña se extendió a zonas desconocidas hasta entonces, por la facilidad de adquirir esclavos y tierras vírgenes´´. 14
Un factor importante en esta prosperidad lo constituyó la creación, en 1792 en Santiago de Cuba, de las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, llamadas también Reales Sociedades Patrióticas, con el objetivo de impulsar los estudios para mejorar el desarrollo económico – social.
Entre 1778 y 1792 ocurrió un aumento importante del número de estancias y vegas, así como los hatos a detrimento del número de corrales, la sitiería y los potreros.
Todo lo anterior constituyó muestra de la prosperidad que adquirió la región desde finales del siglo XVIII, sin embargo hasta este momento ´´… el proceso de conformación del espacio oriental (…) fue lento y se fue conformando sobre la base de algunas migraciones caribeñas, una economía esencialmente de autoconsumo, marginación de las redes oficiales de comercio y con procesos expansivos de patrón bipolar, sin que ninguno de sus dos polos principales de atracción (Santiago y Bayamo) pudiera imponerse y jerarquizar la región ´´. 15
El boom del azúcar llevó a que otras producciones pasaran a un segundo plano, sin embargo en el Oriente las pequeñas producciones siguieron teniendo una importante prevalencia.
Otros factores que influyeron en la prosperidad económica del departamento y en actividades económicas específicas fue la libertad de comercio ratificada en 1818. Con anterioridad a ello, ya en 1817, se había llevado a cabo la supresión del estanco del tabaco, medida que estimuló el crecimiento del número de vegas y con ello el nivel de producción, cosa que no se hizo esperar y en 1827 el departamento tenía unas 1 583 vegas de tabaco que producían 2 131 180 arrobas, el 37,4 % de la producción total de la Isla.
Otros datos lo cuantifican en cargas, dando muestra de una cosecha conjunta del departamento de unas 23 165 cargas, donde más del  52 % la obtiene Santiago de Cuba. Otros importantes centros productivos del cultivo fueron Holguín, Bayamo y Jiguaní  con un 20,8; 13,5 y 9,7 porciento respectivamente. Las altas productividades del ramo en el Oriente no debieron tener una total correspondencia con los beneficios que aportaban, con respecto a otras producciones, debido a que no tuvo tan buenos precios como el azúcar. 16 
Según informes de la Real  Factoría en 1817, por término medio, cada vega de 10 cordeles contenía 10 000 matas de seis hojas cada una. 17 En la jurisdicción de Cuba (Santiago), los márgenes de los ríos Cauto, Guaninicum, Río Grande y Aguadores contaban con casi la totalidad de las vegas y el Partido de Palma Soriano era el de mayor número de vegueros.18 Este cultivo era reservado fundamentalmente para los habitantes libres, bien blancos o de color como ocurre en Jiguaní o en Holguín.
Un hecho negativo en las aspiraciones de los criollos del departamento estuvo dado con la instauración en 1812 de la Intendencia de Hacienda  en Santiago de Cuba, instrumento solo servil para un mejor control sobre los productores y comerciantes.
Desde las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XIX se definieron nuevas funciones portuarias. Bayamo transita hacia una economía en función del comercio dentro de la coyuntura plantacionista y del tabaco. Manzanillo se forma como región, prevaleciendo una economía diversificada, tabaco, ganadería y explotación forestal, a la vez que logran fomentar ingenios de  azúcar.19
En febrero de 1827 se abrió el puerto de Manzanillo al comercio nacional y extranjero, el hecho significó un duro golpe para el desarrollo del contrabando en la región, además de un aumento considerable en las recaudaciones de la  Real  Hacienda, las que, en Manzanillo, llegaron a sobrepasar a las de Bayamo una vez  separadas ambas. 20 Las recaudaciones de estas, anterior a 1827, se ven triplicadas pasado tres años.
 La agricultura siguió siendo muy diversificada en cuanto a producciones, para ello contaban con más de 13 553 caballerías de tierras que se utilizaban en cultivos, otras para potreros y montuosas. La sitiería fue la fuente fundamental de alimentos  exigidos por la población, porque el aumento de la producción se produjo pero detrimentándose ante el crecimiento poblacional que se abastecían de los   2 490 sitios de laboreos y estancias del departamento. En ellos se lograban cultivos de suma importancia para la alimentación como las viandas, especies, maíz, arroz y frijoles.
Existían cultivos que eran específicos o casi específicos de jurisdicciones como es el cacao para Baracoa y Guantánamo y el algodón para Santiago de Cuba, el cual monopolizaba esta producción con sus 73 algodonales, siendo estos los únicos existentes en el departamento.
 Se obtenían otras producciones importantes derivadas de la industria azucarera, como el aguardiente y la miel, además de la cera y la miel de abejas.
El café como producto representativo comenzó a fomentarse a partir de 1810  con la llegada de inmigrantes franceses.21 Este cultivo no necesitaba tanta mano de obra para su desarrollo.
En 1827 el número de cafetales era de 725, mientas que en la Isla llegan a 2 067 unidades en un período en que algunas zonas productivas, debido a este auge, incursionaron en el cultivo como es el caso de Jiguaní, que para ese año contaba con esa producción. Es precisamente en este año que el producto se erigió en el más importante de la región,  llega  a alcanzar las 576 800 arrobas. El cultivo, que había comenzado por Guantánamo, encontró favorables condiciones en zonas de Santiago de Cuba, alcanzando este año el 94,6 % de la producción departamental. Otra zona importante en el cultivo como Baracoa, solo alcanzó el 4 % de la producción oriental.
En este año el café generaba un 33 % del ingreso agropecuario y los ingenios un 10 %, mientras que en Occidente el café aportaba el 26 % y los ingenios un 33 % 22 como afirmación de las diferencias entre ambas regiones del país, donde la elaboración de azúcar para una tiene mayor importancia y rentabilidad que en otra.
En Cuba de forma general, para estos años, tuvo como limitante para su desarrollo el asecho de otros cultivos, ‘’…esta rama de la industria decrece por causa de la competencia de la gran India y por la desigualdad de las cosechas. Hay en este momento cierta tendencia en la  Isla de Cuba a sustituir los cafetales por cañaverales’’.23
Entre los años 1828 y 1829 entre los puertos de Santiago de Cuba y Baracoa se exportaron 785 459 arrobas de café24 , siendo el puerto de Santiago el segundo en exportación del producto después del de La  Habana. En 1827 el comportamiento fue bastante similar cuando, en dicho año, la exportación de café por ambos puertos alcanzó las 384 984 arrobas del producto.
La ganadería siguió siendo representativa, pero frente a la marcada importancia que fue tomando el azúcar pudo haber  ir cediendo terreno para esta. A partir de la década de 1840 Bayamo denotó una decadencia ganadera. En 1827 y 1846 es la tercera jurisdicción del país que más proporción de ganado tiene, pero en 1862 es la sexta. En su conjunto el departamento tiene unas 2 507 haciendas o sitios de crianza en 1862. Entre corrales, hatos y realengos componen una cifra de 478, mientras los potreros dedicados a la cría y ceba de ganado son 188. Esto fue reflejo de las condiciones que existían en la región para el desarrollo ganaderil.
La economía departamental a pesar de sus avances siguió bastante atrasada con respecto al resto de la  Isla.
En  1827 el azúcar alcanzó casi el medio millón de arrobas. La de mayor productividad siguió siendo la Jurisdicción de Santiago de Cuba con más del 91,8 % del total del departamento,  llevándose casi  la exclusividad del cultivo, mientras Baracoa no tenía esta producción.
El arroz era un cultivo de importancia dentro del departamento después del café. Otras producciones le siguen en importancia como el algodón, miel de abejas y cera, todas en cuanto a volumen productivo.
En 1830 25 las jurisdicciones que empleaban los mayores porciento de sus masas esclavas en los ingenios eran Manzanillo y Baracoa. Como contraste Santiago de Cuba, cabeza en esta producción, era la cuarta jurisdicción en cuanto al porciento de empleo  de fuerza de trabajo esclava en los ingenios, a la vez que tenía el mayor porcentaje de su distribución en los cafetales, por encima incluso de Guantánamo, debido a la importancia del cultivo en la jurisdicción y en el departamento de forma general.
Cabe destacar que entre los años 1826 – 1830 la Intendencia de Santiago de Cuba recaudó unos 3 988 336 pesos, siendo el año 1827 el de mayores recaudos, mientras en la Isla, de forma general, uno de los de menores recaudaciones.26
A partir de la década del 40 se abrió un período de incertidumbre económica en el departamento. Se debió, entre otras cuestiones, en que en 1836 la burguesía departamental y la santiaguera no acataron bien la Constitución española por lo que el Capitán General de la Isla elimina el derecho a Cortes del departamento. Estos hechos ´´… abrieron la brecha a  la fuga de capitales fuera (…) del departamento´´. 27
A esto hay que agregar la competencia que le ejercía,  a la producción azucarera cubana, el azúcar de remolacha  europea, lo que provocó que su precio decayera. Para tener una mayor y mejor productividad se aplicaron adelantos como la máquina de vapor, haciendo su entrada a inicios de década, en 1843, en la región, pero no todos tenían para pagar este adelanto y muchos ingenios fueron hipotecados.
El hecho  se hace evidente en la disminución que tuvieron estos para 1842, cuando de los ingenios y trapiches existentes en 1827 se redujeron a 241, el   79, 1 % de los de 1827.
Para 1846 todavía subsistía la inestabilidad que  manifestó  la industria azucarera en su número de unidades productivas.  Aunque la cantidad de ingenios y trapiches  aumentó en 62 con respecto a 1842, no alcanza la cifra del año 1827.
Fue  palpable la improductividad en la industria del azúcar con respecto a Occidente, donde la introducción de nuevos adelantos de forma más acelerada en los procesos industriales permitió ir acrecentando las diferencias regionales. Para tener una idea de lo anterior es notorio  ejemplificar que, los 103 ingenios y trapiches  producían unas 5 668 toneladas de azúcar, promediando unas 19 toneladas por ingenio. Sin embargo el promedio de toneladas por ingenios en la Isla es de 140 y el azúcar que se producía es 33,8 veces más que la producción de todo el Oriente cubano, por lo que las concentraciones productivas se localizaban en el Occidente.
Las haciendas han tenido una breve disminución con respecto a 1827, lo que repercute en la rebaja de los sitios de crianza. Sin embargo, el hecho no provoca la mengua de  las estancias para la producción de viandas y frutas comparada con 1827. Esto se debe a la demanda que impone el crecimiento poblacional que persiste por estos años.
Entre 1840 – 1845 el ramo del café cae, debido, entre otras cosas, por la escasez de mano de obra al ser demandada por la industria azucarera, cuyos hacendados pagaban a buen precio los esclavos; por las prohibiciones de Estados Unidos para importar café cubano y la competencia que ejercen otros países como Brasil, Venezuela y Costa Rica, además de la demolición de muchos cafetales, dejando de ser un cultivo de suma importancia en la economía cubana. 
La producción oriental se ve notablemente disminuida en el número de cafetales como en el volumen productivo. De los 725 cafetales existentes en 1827 se redujeron a 661 en 1841 y 580 en 1846. En 1861 se reducen a 542, al año siguiente se han reducido a 426. La producción que en 1827 era de 576 860 arrobas se reduce a 373 995 arrobas en 1861.
Por otra parte la ganadería contó con favorables condiciones para su desarrollo, siendo  poco utilizadas. Dentro de estas se pueden citar las haciendas de cría, que aunque disminuida, pueden ser considerables, además de 342 potreros de cría y ceba de ganado. Los pastos tanto naturales como artificiales alcanzaban una superficie de unas 69 040 caballerías de tierras. El ganado vacuno era estimado en 173 640 cabezas, el equino  52 144 cabezas, el de cerda 97 896 y el ovino unas 15 564.
En la década del 40 y el 60 del siglo XIX fue notable el abandono de las áreas cultivadas, que entre los años 1846 y 1862 aumentan las tierras ocupadas por bosques y montes. Esta situación es reflejo del atraso y retroceso que está acaeciendo en la economía regional llegando la década del 50 del siglo XIX.
En medio de toda la disyuntiva en el panorama económico oriental, el cultivo del tabaco  tomó nuevos aires en su lucha por la supremacía como renglón económico, evidenciando un incremento de las vegas de cultivo.
En comportamiento de la cantidad de fincas en el Oriente cubano tuvo una inclinación favorable entrando la década del 60, pudiendo darle un viraje a las producciones agrícolas. En el propio año 1860 contó con unas 2 338 haciendas y 1 119 potreros.28
Finalizando la década del 60 el proceso de demolición de las antiguas haciendas propició la existencia de litigios entre los dueños de plantaciones y ganaderos. Los plantadores estaban obligados a cercar para que el ganado no se introdujera en sus sembrados, pero no siempre las disposiciones existentes resolvieron tales problemas.
En 1860 en el Oriente cubano existían unos 300 ingenios, menos de la cuarta parte del total de la Isla, marcando sustanciales diferencias entre las regiones socioeconómicas del país, donde la oriental no tuvo las mejores manifestaciones. De estos solo 120 eran de vapor, el resto son trapiches. Sin embargo presentaban un panorama muy favorable en el promedio de arrobas de azúcar  que obtienen por caballerías con respecto al total de la Isla, excediendo en más de 500 arrobas promedio por caballerías de tierra. Estas cifras aunque incluyen  dentro del departamento a Puerto Príncipe y Nuevitas, fuera de estas jurisdicciones, el departamento presentaba un total de 198 ingenios, de los cuales 84 utilizaban como fuerza motriz el vapor, fundamentalmente en Santiago de Cuba.
Ramiro Guerra caracterizando la situación de la industria azucarera en la década del 60 planteó que `` Predominaban los ingenios y trapiches con menos de 10 caballerías de tierras. En algunas de las secciones más atrasadas, los había con reservas de 100 a 150 caballerías. No había equipos modernos. En su conjunto estaba en un estado inferior de desarrollo,  salvo en la sección de Santiago de Cuba´´. 29
Por otra parte existía una diferencia entre la cantidad de ingenios y la producción que se obtenía. Esto correspondió a que dentro del concepto de ingenio que se usa en las estadísticas, entran unidades productivas muy diferentes30   , el trapiche, el ingenio semimecanizado y el ingenio mecanizado. Existía además una tendencia  a la producción del mascabado, por lo barato que resultaba su proceso de purgación.
En 1862 los ingenios se vieron considerablemente disminuidos, cuando comenzó a perder la tendencia alcista en la cantidad de unidades productivas de este tipo, que desde 1775 se vio con notable ascendencia. Esto, mientras en la Isla el número de ingenios  aumentó con respecto a 1827,  en Oriente tuvieron una importante disminución en 37 unidades con respecto a 305 existente en 1827. Esta reducción representó el 12,2 % de los existentes en 1846.
La producción azucarera alcanzó unas 4 995 568 arrobas de todas clases, donde el mascabado tuvo la mayor producción con un 86,8 %, el azúcar blanco el 10,2 %, el quebrado un 1,5 % y el resto era elaborado en cucurucho y raspadura.
Los 426 cafetales existentes,  implicaban la desaparición de unas 154 plantaciones de este tipo con respecto a 1846, momento que marcó la reducción del cultivo como antes no visto. Estos lograron  producir 445 173 arrobas que constituyeron el 60 % de la producción insular.
En 1862 la productividad y rendimiento promedio de los cafetales aumentó considerablemente, porque los cafetales, aunque se redujeron en 116 con respeto al año anterior, sus producciones sobrepasaban las 71 178 arrobas, más que en 1861.
Las condiciones de los esclavos en las plantaciones eran tan críticas como en los cañaverales.
 La pérdida de la importante condición del cultivo dentro de la economía departamental se manifiestó cuando a partir de   1827, momento en que es el más importante, se muestra una tendencia a la caída del número de plantaciones. Entre 1827 y 1862 la producción se redujo de 576 810 a 445 173 arrobas, en este lapso de tiempo los cafetales se redujeron en unos 299, el 41,2 % de los existentes en 1827.
Sin embargo a partir de este año fue tomando nuevos aires y aparecieron, para 1866, 500 nuevas plantaciones de café. Santiago de Cuba reservaba más del 80 % de estos mientras en otras zonas la producción  desapareció.
En 1862 las haciendas de crianza, de pastoreo extensivo fueron pocas productivas.31 Se hizo notable la diferencia en el valor de la ganadería entre el Departamento Oriental y el Occidental cuando esta sólo alcanzó un poco más del 16 % del valor de la Isla, reservando el resto al Departamento Occidental.
Aún predominaban las tierras subutilizadas y que están cubiertas de montes o bosques. La ganadería contó para su desarrollo con unas 35 625 caballerías de pastos, reduciéndose en un 51,6 % de la existentes en 1846, además de unos 448 potreros y 1 319 haciendas y sitios de crianza, que aunque se reducen con respecto a 1846, no significó una disminución en la masa ganadera.
Las cabezas de ganado vacuno de todas clases alcanzó la cifra de 215 947, 56 295 de  equino, 113 061 de cerda y 10 603 ovino. La ganadería logró un valor superior a los 5 millones y medio de pesos.
La producción de tabaco fue de 15 724 272 arrobas, el 55,9 % del total productivo de la Isla, aumentando el dominio de esta producción por el departamento con respecto a 1827. El aumento que se dio en estos años en la producción se ve con mayor relevancia en el Oriente del país que en otras regiones.
Cuantificado en cargas la producción de las 5 160 vegas orientales rebasaban las 170 916. Jiguaní fue la jurisdicción que ostentaba la mayor producción con unas 72 000 cargas, le seguía Guantánamo, Bayamo y Santiago de Cuba, esta última tenía la mayor cifra de vegas, por lo que debieron, para este año, estar en un momento de suma improductividad.
Conclusiones
La evolución de la economía departamental en la etapa, tuvo incentivos en los considerables cambios que se observaron en antañas prósperas colonias caribeñas, los cambios en el marco metropolitano y la autogestión colonial insular. La economía oriental aunque no logra alcanzar los niveles de desarrollo de otras zonas de la Isla, se inclina ante los mismos fenómenos que repercuten en la colonia cubana.
La crisis de la sociedad esclavista en Cuba y que se encuentra bien marcada  a partir de la década del 40 del siglo XIX, se hizo sentir con fuertes impactos en la economía departamental en los renglones económicos que la sustentan.
El Departamento se desenvolvió bajo el influjo de los propios acontecimientos que marcan a Cuba de forma general, sin embargo no logra imbricarse dentro de una economía donde pueda tener tal participación que le de cierto grado de hegemonía dentro del aparato económico insular.
 Las diferencias económicas regionales que se fueron acentuando desde el propio inicio de la colonia cubana pasarían los marcos de la sexta década del siglo XIX. Los rezagos y desaciertos de la economía oriental llegarían marcaron los puntos incoherentes que definiría el estallido de la Guerra de los Diez Años.

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Citas y notas.


1 Durante el siglo XVIII se hace bastante común la idea de que la Isla para ser mejor explotada debía ser poblada, a la vez que esto requería enriquecerla para lo cual se debía fomentar la introducción de esclavos.

2 Olga Portuondo Zúñiga: Santiago de Cuba desde su fundación hasta la Guerra de los Diez Años. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 1996. Pág. 44-45.

3 Ludin B. Fonseca García. Bayamo: Oligarquía y Poder 1766 – 1812. Colección Crisol. Bayamo M.N., 2010.

4 Bayamo en el Crisol de la Nacionalidad cubana. Volumen I. Período Colonial. Ediciones Bayamo, 1996. Pág. 32 – 33.

5 Levi Marrero. Economía y  Sociedad. Tomo VII. Editorial Playor, S.A. Madrid, 1978. Pág. 80

6 Ibídem. Pág. 84.

7 Ramiro Guerra y Sánchez y otros. Historia de la Nación Cubana. Tomo II. Editorial Historia de la Nación Cubana, S.A. La Habana, 1952. Pág. 242.

8 Levi Marrero. Ob. Cit. Pág. 85.

9 Ivette García González. Espacio y Pertenencia en el Oriente de Cuba. Memorias del Crisol III. Estudios Regionales y de Cultura Popular. Colectivo de Autores. Colección Crisol. Ediciones Bayamo, 2003.

10 Levi Marrero. Ob. Cit. Tomo IX. Pág. 234.

11 Ramiro Guerra. Ob. Cit.   Tomo III. Pág. 160.

12 Ramiro Guerra. Ob. Cit.   Tomo II. Pág. 192.

13 Alejandro De Humboldt. Cuadro Estadístico de la Isla de Cuba. 1825-1829. Imprenta´´ Marón´´. La Habana, 1965. Pág.64.

14 Olga Portuondo Zúñiga: Santiago de Cuba desde su fundación hasta la  Guerra de los Diez Años. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 1996. Pág. 129.

15 Ivette García González. Tensando la cuerda de la nacionalidad: Circuncaribe, Haití y el Oriente de Cuba. Memorias de Crisol V. Colectivo de Autores. Colección Crisol. Bayamo, Granma, 2005. Pág. 47.

16 Olga Portuondo Zúñiga. Santiago de Cuba desde su fundación hasta la  Guerra de los Diez Años. Pág. 127.

17 Íbidem. Pág. 128.

18 Olga Portuondo Zúñiga: Entre Esclavos y Libres de Cuba Colonial. Editorial Oriente. Santiago de Cuba, 2003. Pág. 177.

19 Ivette García González. Tensando la cuerda de la nacionalidad: Circuncaribe, Haití y el Oriente de Cuba. Memorias del Crisol V. colectivo de Autores. Colección Crisol. Bayamo. Granma, 2005. Pág. 43.

20 Levi Marrero. Ob. Cit. Tomo IX. Pág. 235.

21 Heinrich Friedlaender. Historia Económica de Cuba. Tomo I. Editorial de Ciencias Sociales. Ciudad de la Habana, 1978. Pág. 139 – 140.

22 Antonio Santamaría García. Los Márgenes de la Especialización. La Economía Cubana, 1790 – 1880. Crecimiento y Diversificación. Visitando la Isla. Temas de Historia de Cuba. Cuaderno de Historia Latinoamericana No 9. Imprenta  Fareso, S.A. España, 2002. Pág.   110.

23 Alejandro De Humboldt. Ob. Cit. Pág. 67.

24 Íbidem. Pág.66.

25 Colectivo de  Autores. La esclavitud en Cuba. Instituto de Ciencias Históricas. Editorial Academia. La Habana, 1986.Pág. 65.

26 Los Censos de Población y Vivienda en Cuba. Estimaciones. Empadronamientos y censos de población de la  época colonial y la primera intervención norteamericana. Tomo I. volumen 1. Instituto de Investigaciones Estadísticas, diciembre de 1988, año 30 de la Revolución. Pág. 12.

27 Olga Portuondo Zúñiga: Santiago de Cuba desde su fundación hasta la Guerra de los Diez Años. Ob. Cit. Pág. 177.

28 Estos datos pueden ser visto en Ramón de la Sagra. Cuba 1860: selección de artículos sobre agricultura cubana. Comisión Nacional Cubana de la Unesco. La Habana, 1963.

29 Ramiro Guerra. Ob. Cit. Tomo IV. Pág. 211.

30 Eduardo Torres Cuevas y Oscar Loyola Vega. Historia de Cuba 1492-1898. Formación y Liberación de la Nación. Editorial Pueblo y Educación. 2001. Pág. 113.

31 Eduardo Torres Cuevas y Oscar Loyola Vega. Ob. Cit. Pág. 164-165.

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