Contribuciones a las Ciencias Sociales
Mayo 2012

JUBILACIÓN, TIEMPO Y VIDA COTIDIANA. LA DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO EN LA VEJEZ DESDE LAS REPRESENTACIONES DE PERSONAS EN EDAD PREJUBILATORIA

Yamila Sanchez (CV)
sanchezyamila@yahoo.com.ar
José Javier Rodríguez de la Fuente (CV)
josedelafuente_86@hotmail.com
Universidad de Buenos Aires

Resumen

El estudio sobre el ocio ganó terreno en el ámbito de la gerontología y de la sociología de la vejez, al establecer una relación estrecha entre envejecimiento y tiempo libre. Sin negar las contribuciones de investigaciones anteriores y la fuerza de dicha relación, este trabajo intenta recuperar otras dimensiones del tiempo y de las actividades de la vida cotidiana para comprender como las mismas son distribuidas y/o resignificadas en la vejez. A su vez la mayoría de los estudios e investigaciones realizadas concentran su atención en los diferentes tipos de actividades desarrolladas en la vida cotidiana de los viejos, pero no indagan en las representaciones de los mismos sobre dicha problemática. En este sentido nos interesa explorar de qué forma los individuos que están próximos a jubilarse, y por ende que experimentarían relativamente un mayor tiempo liberado, se representan las diversas formas de ocupación de dicho tiempo. Esta inquietud se funda en el supuesto de que en ese período pre-jubilatorio (55-70 años, dependiendo los casos) la problemática de la culminación de la etapa laboral y las horas liberadas que de esto se deriva, estará aún más presente en la subjetividad de la población seleccionada.

Palabras claves: sociología de la vejez, jubilación, tiempo libre, ocio.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Sanchez, Y. y Rodríguez de la Fuente, J.: "Jubilación, tiempo y vida cotidiana. La distribución del tiempo en la vejez desde las representaciones de personas en edad prejubilatoria", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, mayo 2012, www.eumed.net/rev/cccss/20/

1. INTRODUCCIÓN

En las sociedades post-industriales, “el tiempo libre no ha hecho más que aumentar pero también ha aumentado el de los que no tienen trabajo, desempleados y jubilados; la sociedad contemporánea se enfrenta al reto de llenar tiempos cada vez mayores para números crecientes de ciudadanos” (Moragas Moragas, 1991: 226-227). La amplia literatura que hay sobre esta temática establece la relación entre “tiempo libre” y “ocio”, siendo estos conceptos problemáticos a la hora de la investigación, dado que ambos se constituyen a partir de una definición subjetiva de la experiencia del individuo, difícilmente sujetable a homogeneidad y categorización (Moragas Moragas, 1991: 232).
El estudio sobre el ocio también ganó terreno en el ámbito de la gerontología y de la sociología de la vejez, al establecer una relación estrecha entre envejecimiento y tiempo libre. Sin negar las contribuciones de dichas investigaciones y la fuerza de dicha relación, este trabajo intenta de recuperar otras dimensiones del tiempo y de las actividades de la vida cotidiana para comprender como las mismas son distribuidas y/o resignificadas en la vejez. A su vez la mayoría de los estudios e investigaciones realizadas concentran su atención en los diferentes tipos de actividades desarrolladas en la vida cotidiana de los viejos, pero no indagan en las representaciones de los mismos sobre dicha problemática. En este sentido nos interesa explorar de qué forma los individuos que están próximos a jubilarse, y por ende que experimentarían relativamente un mayor tiempo liberado, se representan las diversas formas de ocupación de dicho tiempo. Esta inquietud se funda en el supuesto de que en ese período pre-jubilatorio (55-70 años, dependiendo los casos) la problemática de la culminación de la etapa laboral y las horas liberadas que de esto se deriva, estará aún más presente en la subjetividad de la población seleccionada.
De esta manera el objetivo general de esta investigación es explorar las representaciones de las personas próximas a jubilarse acerca del tiempo liberado en la vejez y de éste se desprenden los siguientes objetivos específicos:

  1. Indagar acerca de la relación entre tipo de ocupación y las representaciones acerca del tiempo liberado en la vejez

  • analizar si existe una relación de continuidad o ruptura entre las tareas desarrolladas en el trabajo y aquellas con las que ocuparían el tiempo liberado en la vejez.

  1. Indagar acerca de la relación entre obligaciones familiares y sociales y las representaciones acerca del tiempo liberado en la vejez

  2. Indagar acerca de la relación entre tiempo libre y representaciones acerca del tiempo liberado en la vejez

2. ESTADO DEL ARTE

Si bien no se encontraron investigaciones y estudios específicos acerca de la problemática de las representaciones de personas en edad pre-jubilatoria acerca de la distribución del tiempo luego del retiro, hay suficiente bibliografía que permite abordar la temática desde diferentes aristas y dimensiones que conforman el eje de lo que se pretende estudiar.
En primer lugar, con respecto al estudio particular del tiempo libre, Dumazedier (1964) y Friedmann (1958) presentan estudios clásicos acerca de esta temática que no pueden ser pasados por alto. Ambos autores tuvieron como objetivo caracterizar el lugar que comenzaba a ocupar el tiempo libre (o de ocio) 1 en las sociedades industriales y modernas. Dumazedier en su estudio clásico Hacia una civilización del ocio define al mismo como “un conjunto de ocupaciones a las que el individuo puede dedicarse voluntariamente, sea para descansar o para divertirse, o para desarrollar su información o su formación desinteresada, su voluntaria participación social o su libre capacidad creadora, cuando se ha liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales” (1964: 30-31). Por otro lado establece que las principales funciones del ocio son el descanso, la diversión y el desarrollo de la personalidad (Dumazedier, 1964: 29 – 30). Friedmann, a diferencia del anterior, se centra mayormente en la relación ocio – trabajo, es decir, trata de analizar cómo el tipo de ocupación influye en tiempo de no-trabajo, en el tiempo libre. Así establece la hipótesis de que algunos individuos intentan utilizar el tiempo libre para realizar en él de forma muy diversa las virtualidades que no pueden hallar empleo en su trabajo profesional (1958: 172). Es así que a través del ocio satisfacen sus necesidades de interés, de significado, de participación, de acabamiento, eliminan tensiones, etc. Particularmente, dice Friedmann, son los obreros manuales con mayor carga de trabajo y altamente mecanizados, los que encuentran en su tiempo libre un espacio para la evasión, es decir, que les permite negar su sentimiento de hastío que experimenta en el tiempo de trabajo y también, afirmar su personalidad. En este sentido, los hobbies que practican los obreros actúan como una reacción contra la velocidad, el tiempo técnico y dominado y contra la estandarización (Friedmann, 1958: 184). Por último, a los fines de esta investigación, Friedmann (1958: 214) explica que aquellos jubilados que se desempeñaron en trabajos poco calificados, encontraron en los hobbies aquello que les ha faltado en el trascurso de su vida de trabajo: responsabilidades y satisfacciones más completas.
Por otra parte pueden encontrarse estudios que intentan abordar la problemática de la relación entre distribución del tiempo y vejez, algunos que estudian más particularmente al tiempo libre y otros más generales que analizan la distribución del tiempo. En el artículo Trabajo, jubilación y tiempo libre (Oddone, 2002), la autora trata de dar cuenta de cómo estos factores se ven trastocados a partir de los cambios económicos y sociales producidos en las sociedades postindustriales. Una de las principales tendencias, en este sentido, es que “el trabajo ha quedado cada vez más reducido al período medio de la vida y el tiempo libre disponible ha ido en aumento no solamente debido a la prolongación de la vida sino también debido a la salida prematura del mercado de trabajo” (Oddone, 2002: 66). Por otro lado, en el artículo se explica el peso que todavía tiene la cultura del trabajo en la subjetividad de la persona, destacando que tener una vida ocupada es un ideal de comportamiento, sobre todo en los viejos-jóvenes2 . Por último el artículo plantea el problema del tiempo libre en la vejez (Oddone, 2002: 74), diciendo justamente que la jubilación consiste esencialmente en la liberación del tiempo de trabajo, pero que dependerá del uso que la persona haga de ese tiempo, el considerar al ocio como una institución social liberadora, en la medida que remita al crecimiento y desarrollo personal o alienante, si sólo es dedicado al consumismo pasivo o peor aún si se convierte en un tiempo vacío. Moragas Moragas (1991) en su libro Gerontología social, también especifica que el “tiempo libre no sólo puede llenarse con tiempo de ocio, distracción, recreo, correspondiente al mero descanso del trabajo sino que también puede llenarse con actividades de mayor significado individual y social” (1991: 230), estableciendo de alguna manera una forma más activa de experimentar el tiempo libre. A su vez la selección de actividades que pueden realizarse en dicho tiempo, para el autor, dependerá de dos factores: aquellos propios del individuo (sexo, edad, salud, clase social, educación, etc) y aquellos exteriores al mismo (oportunidades, clima, disponibilidad de transporte, relaciones sociales existentes, etc). Por otro lado, al analizar la relación entre la elección de actividades a ser realizadas en la vejez y el tipo de trabajo efectuado por la persona en su vida laboral, propone tres hipótesis explicativas para explicitar esta conexión: la integradora, segregadora y de la neutralidad (Moragas, Moragas, 1991: 232-233). Finalmente propone una clasificación de actividades que pueden realizarse en la vejez (actividades de toda clase, no sólo de ocio) y concluye que “consiguientemente con el paso de los años varían las actividades del ocio, reduciéndose el ocio activo e incrementándose el pasivo, como el ver televisión, escuchar radio, etc. Esto aclara el autor, no significa estrictamente un aspecto negativo para los viejos, sino que al contrario permite la expansión de la oferta de ocio a personas con ciertas limitaciones que no están en condiciones de otras realizar actividades.
El artículo La distribución del tiempo en la vejez de Rubio Herrera y Tapia Pinto (2004), presenta un análisis introductorio de la relación entre el tiempo y la vida, abordado desde diferentes facetas (desde la filosofía, psicología, biología y la sociología). Luego las autoras particularizan su mirada hacia la relación tiempo y vejez diciendo que “cuando se envejece, esa temporalidad se vuelve aún más personal, pues se tiene por primera vez, plena libertad de vida, por fin separada de la presión social y laboral” (Rubio Herrera y Tapia Pinto, 2004: 257). La importancia a partir de la jubilación, radica en reasignar las ocho horas de trabajo que ya no existe a nuevas actividades, es decir, en darle un nuevo contenido al tiempo, que se ha convertido en tiempo de ocio. Por último realizan un compendio de resultados obtenidos a partir de estudios realizados sobre la distribución del tiempo en la vejez llevado a cabo en diferentes países de Europa, Estados Unidos y Canadá. De éstos se destaca que: el tiempo utilizado en el trabajo merma con la edad; luego de los 75 años muy pocos siguen trabajando; a mayor edad el hombre le dedica más tiempo a las tareas hogareñas; los viejos le dedican un tiempo importante a las actividades sociales y a los hobbies; aumento de las actividades de ocio pasivo, sobre todo ver televisión, con el aumento de la edad.
En cuanto a la distribución de las actividades del tiempo libre desarrollados por los viejos en la Argentina, Oddone (1991) describió que se canalizan en primer término en ver televisión, escuchar radio, recibir y hacer visitas a familiares y salir a hacer alguna compra. En segundo lugar se encontraban aquellas actividades como leer el diario, salir de paseo, caminar por el barrio, visitar amigos, leer algún libro y asistir al culto religioso. “Sólo una pequeña porción asiste a eventos culturales y deportivos y unos pocos son los que los practican (Oddone, 1991: 55). Otros datos relevantes en esta temática pueden ser encontrados en el artículo Ochenta y más: los desafíos de la longevidad de Oddone y Aguirre (2004) donde se presentan los resultados de una encuesta aplicada sobre 1506 personas de más de 60 años, autoválidas residentes en distintas ciudades de Argentina. A su vez los datos fueron desagregados según dos poblaciones: de 60 a 64 años y de 80 años y más. De esta forma se puede conocer información acerca de la situación laboral de esta población, la composición de los recursos económicos, las actividades que realizan para la familia, los sentimientos al momento del retiro, los proyectos, la participación en organizaciones, problemas de salud, entre otros.

3. MARCO TEÓRICO

Las principales categorías de este trabajo son las de tiempo libre, tiempo de trabajo, tiempo obligado y tiempo liberado en la vejez. Éstas pueden ser comprendidas a través de la noción de tiempo, que enviste un doble carácter: subjetivo y objetivo. El tiempo subjetivo, desde una concepción fenomenológica, refiere al flujo de vivencias del sujeto, a la corriente interna de la duración, en donde “no hay coexistencialidad, no existe externalidad mutua de parte, ni divisibilidad, sino un flujo continuo, una corriente de estados concientes” (Schutz, 1972: 75). Este tiempo es experimentado diferencialmente según la situación biográficamente determinada del sujeto. Por otro lado, el tiempo objetivo puede entenderse como un tiempo estandarizado (Garfinkel, 2006: 308), es decir, como el medio para programar y coordinar las acciones del individuo con las de otros, para poder llevar a cabo la interacción. Es por esto que el tiempo objetivo también puede ser comprendido como un tiempo social, ya que “se basa tanto en el conjunto de roles y estatus que asume el individuo a lo largo de su vida como en la serie de acontecimientos relevantes que vive, y que configuran su curso vital” (Rubio Herrera y Tapia Pinto, 2004: 266).
Lo dicho hasta aquí permite enunciar el importante peso que tiene lo normativo y los valores predominantes en la sociedad a la hora de establecer una definición de lo que es el tiempo y de cómo el mismo debe ser distribuido, pero también de la importancia de los caracteres subjetivos para comprender la forma en la que los individuos experimentan, sienten e interactúan con el tiempo. A partir de esta relación puede entenderse que la distribución del tiempo constituye “una herramienta útil que le permite a la persona situarse en su realidad social y llega[r] a determinar un estilo de vida, orientado a satisfacer sus necesidades y sus expectativas personales y familiares” (Rubio Herrera y Tapia Pinto, 2004: 271).
Otra forma de analizar la noción de tiempo es a partir de la clasificación según su utilización (Dumazedier, 1964; Friedmann, 1958 y Oddone, 2002). De este modo podemos concebir cuatro tipos de tiempo: el tiempo de trabajo, aquel dedicado a actividades remuneradas; tiempo obligado, aquel dedicado a las actividades regulares, voluntarias que no hacen a la subsistencia (por ejemplo actividades educativas, religiosas, etc); tiempo ocupado, destinado a tareas ineludibles que hacen a nuestra subsistencia (alimentación, higiene, mantenimiento del hogar, etc.) y tiempo libre o de ocio, aquel tiempo que comprende “un conjunto de ocupaciones que el individuo puede dedicarse voluntariamente, sea para descansar o para divertirse, o para desarrollar su información o su formación desinteresada, su voluntaria participación social o su libre capacidad creadora, cuando se ha liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales” (Dumazedier, 1964: 30-31). A partir de las concepciones basadas en el puritanismo religioso del siglo XVIII (Rubio Herrera y Tapia Pinto, 2004) y reproducidas por ciertas representaciones construidas en torno a la sociedad industrial, el tiempo de trabajo actuaba como polo dominante, pivote sobre la base del cual se agregaban todas las otras temporalidades sociales, es decir, el trabajo era concebido como valor supremo, mientras que el ocio se confundía con la pereza y la inactividad. Sin embargo, a partir de los procesos de flexibilización laboral, la reducción de la jornada de trabajo y de la construcción social del ocio como una pauta de consumo supeditada a la lógica del mercado, el trabajo ha perdido esa hegemonía puritana y se ha convertido en una faceta más de la vida. Lo que conduce a pensar a los distintos tiempos de manera independiente uno de otros, con un contenido propio que no surge de la mera oposición a un tiempo determinado.
En este trabajo, al analizarse principalmente las representaciones3 acerca de la distribución del tiempo en el periodo jubilatorio, es preciso definir otra concepción relevante del tiempo, estrechamente vinculada a este momento particular en la trayectoria del sujeto. En este sentido, el concepto de tiempo liberado en la vejez, alude a la liberación relativa del tiempo de trabajo que experimenta la persona luego de jubilarse. Nos referimos a una liberación relativa y no absoluta porque en determinados contextos sociales, económicos y culturales, el sujeto no se desliga completamente de la actividad laboral: “al jubilarse el compromiso con la ética del trabajo debería extinguirse para dar paso a la aceptación del ocio como estilo de vida moralmente deseable. Sin embargo esto no ocurre así. La ética del trabajo, no es abandonada, sino que sufre un proceso de transformación que permite la continuidad moral entre el trabajo y la jubilación” (Oddone, 2002: 67). Es decir que si bien luego de la jubilación la persona dispone de un mayor tiempo para el descanso, la diversión y el desarrollo de la personalidad, las horas que son liberadas del trabajo que realizaban no necesariamente deben alimentar a las actividades del ocio, sino que llevan a que los viejos reediten y redistribuyan el tiempo de trabajo / tiempo libre de la vida adulta.
Por otro lado, dentro de las hipótesis que vinculan al tiempo de trabajo y el tiempo libre, este estudio se sitúa dentro de la llamada hipótesis de la neutralidad (Moragas Moragas, 1991), según la cual la relación entre el trabajo y el ocio no es tan sencilla. Esto alude a algunas hipótesis que plantean que existe una congruencia entre el tipo de trabajo y las actividades de ocio, y en contraposición, aquellas que plantean la separación tajante entre ambos ámbitos ya que uno implica la negación del otro. En este sentido, el tipo de actividades del ocio no es atribuible únicamente al factor trabajo, sino que también se ponen en juego múltiples factores como: antecedentes personales, apoyo familiar, grupos de relación, oportunidades reales, clase social, estatus familiar, experiencias previas, lugar de residencia, formación y preferencias personales (Moragas Moragas, 1991: 233-234).
Por último, en relación a las formas de experimentar el tiempo libre en la vejez, optamos por clasificarlas en dos grupos: formas activas y pasivas. Las primeras aluden al crecimiento y desarrollo personal, que permiten darle un significado a la vejez; aquellas actividades que son libremente elegidas y que logran la mayor satisfacción y plenitud; también pueden ser caracterizadas como aquellas actividades que son dinámicas y tienden a realizarse fuera de la casa, como hacer deporte, viajar, concurrir a reuniones sociales, etc. Las segundas, en contraposición refieren, a la distracción, el recreo, el mero descanso del trabajo (ver televisión, radio, etc). Algunos autores suelen relacionar dicho uso del tiempo con la idea de “matar el tiempo” (Friedmann, 1958: 187), es decir, distraerse de uno mismo, del aburrimiento y del vacío profundo. Vale aclarar que la elección entre formas activas o pasivas de experimentar el tiempo libre, no dependen únicamente de la voluntad del individuo, sino también de factores externos al mismo.

4. ESTRATEGIA METODOLÓGICA
Esta investigación parte de un abordaje cualitativo, ya que tiene como principal finalidad reconstruir el significado que la realidad tiene para los individuos desde una perspectiva interpretativa. A su vez se trata de un estudio de tipo exploratorio, ya que busca familiarizarnos con un fenómeno que consideramos poco abordado: las representaciones que tienen personas próximas a jubilarse acerca de cómo distribuirían el tiempo en la vejez, teniendo como supuesto que la jubilación para el sujeto implica una serie de reconfiguraciones en el modo de experimentar la vida cotidiana. El estudio se desarrolla de manera transversal, ya que busca captar las representaciones de las personas en un momento determinado, sin importar su desarrollo a lo largo del tiempo.
El universo de estudio de esta investigación quedó conformado por todos los hombres y mujeres residentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires comprendidos entre los 55 y 70 años que no estuvieran jubilados. Dado que se trata de una investigación cualitativa que no apunta a la generalización de sus resultados, se trabajó con una muestra intencional por cuotas, según los criterios de sexo, y tipo de ocupación. Este último criterio que fue introducido funciona como el principal elemento a la hora de encontrar diferencias entre las representaciones acerca de la vida jubilatoria que tienen los entrevistados. El mismo fue categorizado en trabajadores con ocupaciones que requieren calificación (técnicos, profesionales, docentes, etc) y que no la requieren (empleo doméstico, vendedores, administrativos, empleos mayoritariamente manuales, etc). A su vez se creó un subgrupo dentro de los trabajadores calificados compuesto por aquellas personas que además de tener tales características tienen posiciones de mando (jefes, gerentes, directores, etc). A los fines prácticos de este trabajo, la muestra quedó conformada por siete personas, debiéndose aclarar que con esta cantidad de casos no se pudo llegar a la saturación.


Sexo

Masculino

Femenino

Tipo de ocupación

Calificado c/ tareas de mando

1 (57 años)

1 (67 años)

Calificado s/ tareas de mando

1 (59 años)

1 (61 años)

No calificado

1 (56 años)

2 (55 años)


La técnica de recolección de información utilizada fue la entrevista en profundidad apoyada en una guía de pautas, sin embargo adquirió un carácter semi-estructurado. El trabajo de campo fue realizado entre los meses de Mayo y Junio en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

5. ANÁLISIS DE LOS DATOS

5.1 Jubilación y el tiempo de trabajo

Como bien se ha dicho anteriormente el tiempo de trabajo, a pesar de haber perdido la fuerza que lo caracterizaba como eje regulador de la distribución de las demás actividades de la vida de los sujetos, sigue teniendo un peso relativamente importante en las representaciones de las personas próximas a jubilarse. Es así que la totalidad de los entrevistados en este estudio comunicó la intención de seguir trabajando luego de haberse jubilado. Desde ya las causas de estas decisiones son diversas y están ancladas en diferentes problemáticas y especificidades que se conforman a partir de, principalmente, la inserción del sujeto en el mercado de trabajo, su calificación y su trayectoria ocupacional. Aquellas personas con escasas credenciales educativas y con trabajos de menor calificación, argumentan el hecho de seguir trabajando debido a una necesidad económica que no podrá ser solventada únicamente desde lo percibido a través de la jubilación:

I: Pero ¿porque lo harías? ¿Por la plata, O lo harías también porque necesitas…?
E: No no, yo primero bueno calculo que seguro bueno si tengo más ingresos voy a estar mejor, ¿no? Ehh, porque con el tema de la jubilación no se si voy a poder pagar impuestos, la luz, el teléfono, Internet, los gastos míos, así que no se, no se que jubilación voy a tener (Mujer, 55 años, no calificada)

Pero no sólo la dimensión ocupacional y educativa explica dicho comportamiento, en algunos casos también el tamaño y la composición familiar pueden llevar a que los sujetos expresen la necesidad de seguir trabajando aún jubilados. Los motivos pueden ser varios: la presencia de hijos todavía en el hogar que no lograron una inserción en el mercado de trabajo, situación que puede agravarse si la familia es monoparental; la existencia de familias con más de un núcleo conyugal en donde el miembro más envejecido continua siendo el jefe de familia y principal sostén de la misma, etc. Es decir, la dinámica demográfica de las familias puede resultar perjudicial en algunos casos, imposibilitando la completa salida del mercado laboral de la persona jubilada.
Otra causa encontrada en el análisis de las entrevistas del continuum trabajo-jubilación-trabajo está dada por la satisfacción del trabajo realizado. Es decir, el trabajo, en algunos casos, actúa como ámbito de realización de la persona motivo por el cual no hay intención de dejar el mismo luego de haberse jubilado. Cercano a este argumento se encuentra también la idea de que el trabajo permite mantenerse con la “mente activa”:

I: Por eso, te preguntaba, ¿Qué sensaciones te genera que en tanto tiempo te jubiles?
E: Y si en ese aspecto me preocupa, pero pienso que le buscaría la salida por otro lado, viste, nose a lo mejor me equivoco, o enseñar como enseñaba antes, o por ahí enganchar otro tipo de laburo pero más que nada por mantener la mente cada día más… los informes que son seguir trabajando toda tu vida, para tener la mente ágil, eso es fundamental. Así que bueno, más que para mí es obligación, no soy yo sola, entonces… (Mujer, 67 años, calificada c/ tarea de mando)

E: No a la actividad, yo creo que la actividad me va a mantener bien. Tener una ocupación, una ocupación digamos de responsabilidad, estoy en un gimnasio, estoy en una farmacia, estoy en...
I: ¿Sentís que eso te va a mantener bien?
E: Si.
I: ¿Mentalmente?
E: Mentalmente. Ahora si yo me limitara nada más a leer, a mirar videos, a viajar y a hacer los mandados....
I: ¿Vos decís que te va a hacer para atrás eso?
E: Hay gente que con la mitad de eso sería muy feliz. Por ahí si no tuviera ninguna actividad porque no se dio, el tiempo será testigo. (Varón, 59 años, calificado s/tarea de mando)

Posteriormente se demostrará que la idea de mantenerse activo en la vejez es un tema recurrente pero que no suele relacionárselo únicamente con el aspecto laboral, es decir, para los entrevistados el trabajo no es lo único que los mantiene “activos” aunque sí es uno de los ámbitos predilectos para alcanzar dicho ideal. Por otro lado, como bien puede verse en el segundo testimonio citado, el trabajo adquiere un peso relevante en la hipotética planificación de la distribución del tiempo en la vejez, transformando a las actividades mismas de ocio en subsidiarias del primero a la hora de mantenerse “en actividad”. Esto no significa que el tiempo de ocio sea connotado de manera negativa y en contraposición al tiempo de trabajo, pero sí da el indicio de que el ámbito laboral continúa teniendo un peso relevante en la vida cotidiana del individuo y continúa estructurando su dinámica.
Desde el aspecto temporal la mayoría de las personas entrevistadas, sobre todo aquellos que trabajaron la mayor parte de su vida en relación de dependencia, con horarios físicos y estructurados, esperan que sus trabajos luego de jubilarse cumplan con la condición de desarrollarse en una forma flexible, desestructurada y sin “estar atados” a horarios:
Me imagino como liberado, liberado de obligaciones horarias por ejemplo y responsabilidades asumiendo otros roles, otros roles de más de diversificando tareas, diversificando actividades, pudiendo desarrollar cosas, es una etapa de transición que creo que hay que usarla para después encararla. No digo que voy a tener un año sabático, pero que no voy a trabajar 14 horas por día estoy seguro. No las voy a trabajar ¿entendés? (Varón, 57 años, calificado c/tareas de mando)

Yo tendría que tener una actividad, me gustaría tener una actividad, no te digo por ahí de nueve horas, pero por ahí de seis horas. Decir bueno “me voy al negocio, paso a la tarde, paso a la noche”. (Varón, 59 años, calificado s/tareas de mando)

Como puede interpretarse, al jubilarse el ciclo tiempo de trabajo/ tiempo libre no se reproduce de la misma forma en la que se desarrollaba anteriormente. La posibilidad de trabajar menos tiempo o trabajar de una manera más desestructurada comienza a ganar importancia a la hora en que los actores califican a este período como positivo, ya que no sólo se sentirían liberados de la carga horaria, sino que la flexibilidad les permitiría dedicarse a otros proyectos laborales (o no laborales) que tenían pendientes o que venían realizando pero a los que no les otorgaban la importancia debida:

Es como que en esta etapa voy a…por ahí a colgar vamos a decir a un costado la abogacía, la haré en capital cuando me jubile de abogada, o la haré en provincia con la firma de otro y haré lo otro más a fondo. (Mujer, 61 años, calificada s/tareas de mando)

No debe pasarse por alto que la posibilidad de materializar los objetivos anteriores (trabajos con horarios más flexibles y desestructurados) dependerá en mayor medida de la capacidad que tenga el sujeto para controlar ciertas variables que permitan definir su situación y posición en el mercado laboral tales como, capital educativo, económico, control de medios de producción, etc. Es por esto que en aquellos entrevistados con ocupaciones de menor calificación, ligados generalmente al trabajo manual, si bien la concepción de tener un trabajo que absorba menos tiempo está presente, adquiere mayor importancia la idea de trabajar hasta que el “cuerpo aguante”:

Y mira creo yo que si sigo teniendo changas, seguiré tirando hasta que el cuerpo aguante. (Mujer, 55 años, no calificada)

sí, hasta si ellos me permiten seguir trabajando, no se en el tiempo que me de la salud, no se a mi me gustaría seguir trabajando, porque yo estoy cómoda en lo que hago (Mujer, 55 años, no calificada)

por ahí podría hacer el mismo trabajo con menos ritmo, tranquilo, porque el trabajo del fletero podes hacerlo tenés sesenta, setenta años y lo podes hacer tranquilamente, siempre y cuando por supuesto el físico te responda ¿viste? Que vos estés bien. (Varón, 57 años, calificado c/tareas de mando)

Otro hallazgo relevante a los fines de la investigación llevada a cabo es que todos los entrevistados se imaginan en primera instancia realizando las mismas tareas y labores que realizaron hasta ese momento o desenvolviéndose en ámbitos similares, es decir que existe una relación de continuidad. Sin embargo las formas y posibilidades de mantenerse o reinsertarse en el mercado de trabajo presentan diferencias según la trayectoria ocupacional que define al sujeto. Aquellos que son profesionales u ocupan posiciones de mayor prestigio social cuentan con un mayor capital social y cultural 4, en primer medida y posiblemente un mayor capital económico, que les permite ampliar el horizonte de perspectiva, lo que significa que puedan imaginarse realizando una diversidad de trabajos relacionados al desarrollado en el curso de su vida.

I: Y con respecto a las actividades económicas, vuelvo porque me olvidé, ¿harías algo vinculado a lo que ya viniste haciendo? ¿Habría alguna forma de continuar con el trabajo que vos tenés?
E: Y la única forma sería hacer una asesoría, o sea, dentro de una consultora, porque el Estado no te va a contratar, dentro de una consultora, pero no con horarios fijos, ni nada. Algún proyecto que ganen o algo dar las directivas, yo no voy a dar los detalles ni nada. (Mujer, 67 años, calificada c/ tareas de mando)

I: ¿Pero vos tenés pensando seguir trabajando, en que sentido seguir trabajando, seguir con tu estudio?
E: Eh…sisi..
I: ¿Con lo que estás haciendo ahora?
E: Con lo que estoy haciendo ahora, y supuestamente no voy a poder firmar de abogada y bueno firmará otro. O sea, no voy a dejar la abogacía salvo que bueno, me llamen para, no se para vender las torres gemelas y dejo cualquier cosa, viste?. Pero no, yo creo que la abogacía…a mi la abogacía me gusta, lo que pasa que bueno me gusta también lo otro [Martillero Público]. Es como que en esta etapa voy a…por ahí a colgar vamos a decir a un costado la abogacía, la haré en capital cuando me jubile de abogada, o la haré en provincia con la firma de otro y haré lo otro más a fondo. (Mujer, 61 años, calificada s/ tareas de mando)

Los testimonios dan cuenta de cómo ambas mujeres que se desenvuelven como profesionales (la primera como ingeniera y la segunda como abogada) se representan como posicionadas frente a una mayor gama de posibilidades de inserción laboral luego de la jubilación. En el primer caso, la entrevistada intuye la posibilidad de poder continuar su profesión un tiempo más en el sector privado, en cambio en el segundo caso, la otra entrevistada evidencia la intención de moverse dentro de actividades adyacentes y contiguas, como es el caso de la Abogacía y el negocio inmobiliario.
Los entrevistados con menor calificación y/o que ocupan puestos de trabajo de tipo manual se encuentran en una situación distinta a los anteriores. Si bien, comparten el hecho que creen que seguramente luego de la jubilación seguirán realizando las mismas labores, las causas que explican dicho fenómeno son diferentes. En contraposición su continuidad en el mismo trabajo se da por la falta principalmente del capital social y cultural en mayor medida, y del económico, en menor. A la ausencia de esto debe sumársele el hecho de que las leyes de mercado imperantes dificultan la reinserción o lo continuidad laboral luego de pasar determinada edad:

E: Con 55 años te cuesta mucho... 55 años y falta de educación. […]
Mira voy a seguir haciendo changas, posiblemente sea así porque no creo que la jubilación...
I: Ayude...
E: Los ritmos actuales y los costos no permiten. (Mujer, 55 años, no calificada)

Por último sería interesante rescatar que al preguntárseles a algunos entrevistados qué actividades laborales les gustaría tener luego de la jubilación, más allá de que estén dadas las condiciones para que las mismas sean llevadas a cabo, se ha encontrado que les interesaría llevar al plano laboral y económico ideas y preferencias que fueron desarrolladas en otros ámbitos, ya sea en el ocio o en el educativo. En este sentido, entre los entrevistados hay dos casos que se consideran fuertemente atraídos por el ámbito deportivo y que si las condiciones lo permitieran, calificarían como positivo el hecho de poder vincularlo a una actividad económica luego de jubilarse.

E: Y ¿pensaste en algo?
T: no, no pensé en nada, lo que siempre me gusto a mi fue número uno, pensar, lo que a mi me gustaría tener y que andaría bien y que sería bárbaro es tener canchitas de fútbol así para el día, no cierto canchitas de fútbol, de paddle, un gimnasio, pero siempre primero canchitas de fútbol
E: si, ¿y que te gustaría administrarlo?
T: administrar y tener, o sea que sea mío, porque yo me considero, pienso que sería bueno, es más me considero muy bueno para llevar a cabo eso. (Varón, 56 años, no calificado)

I: Y en ese tiempo que se te va a desocupar a partir de la jubilación, aparte de esta actividad que quisieras seguir en lo laboral ¿qué otras actividades, con ese tiempo qué se te desocupa, harías? ¿Qué te gustaría hacer? ¿O ampliar?
E: No, siempre te digo, sería una actividad como un gimnasio que me gusta, siempre ligado con el deporte, y sino tendría que ser un negocio...
(…) Y bueno en el gimnasio tenés que estar, pero a mi estar en un gimnasio es lo más grande que hay.
I: Pero el gimnasio sería porque tenés conocimiento, te gusta.
E: Por el conocimiento, sería para darle un mano a mi hijo, por el está haciendo otra cosa, y cuidar el gimnasio, o el haciendo algún turno y yo hago otro. (Varón, 59 años, calificado s/ tareas de mando)

5.2 Jubilación, tiempo ocupado y tiempo obligado
En todos los casos existe una continuidad de las tareas desarrolladas para la subsistencia, relacionadas a la higiene, la alimentación, mantenimiento del hogar y no se presentan diferencias en cuanto a género o tipo de ocupación. Es decir, todos seguirían haciendo lo que hacen hasta el momento y en algunos casos se ampliarían las tareas desarrolladas.

I: Bueno, las actividades de la vida diaria vinculadas al mantenimiento del hogar, hacer trámites, mantener lo que es la economía de la casa y la casa... ¿Eso lo seguirías haciendo?
E: No tengo drama
I: ¿Y por ahí te gustaría dedicarle más tiempo a eso si fuera necesario, al hogar?
E: Si, si. Algunas cosas, manualidades, que uno no las hizo ahora por x motivos, llamaba a alguien que lo hiciera...
I: Y que uno lo sabe por ahí hacer
E: Exactamente, si, si. (Varón, 57 años, calificado c/tareas de mando)

En lo que respecta al tiempo obligado, en casi todos los entrevistados se presenta el hecho de continuar estudiando en el periodo jubilatorio, ya sea vinculado al perfeccionamiento del área en la que se desarrollan habitualmente, o bien, a otras áreas de interés. En todos estos casos, el estudio no está vinculado necesariamente a la ampliación de la perspectiva laboral sino que constituye una de las principales variables de “la mente activa”, y en los profesionales particularmente, su continuidad no se problematiza sino más bien constituye un hecho irrefutable.

Si, urbanismo. Claro lo que pasa es que si yo, porque siempre me gustó eso, eso posiblemente algo que no pude llegar a concretar porque yo hubiera querido hacer el posgrado en urbanismo, porque en definitiva es la parte que encaro en el trabajo, pero me hubiera gustado tener los conocimientos completos para hacer eso. (Mujer, 67 años, calificada c/ tareas de mando)

Si, no se si me dedicaría a un tipo de curso en especial afín a la materia, a la profesión, especializarme en algo, que estoy justamente buscando el tema, ¿no? (Varón, 57 años, calificado c/ tareas de mando)

Me gustaría ¿sabes que? Que también es un estudio, profundizar más el tema de los trabajos que hacen los técnicos, viste sobre el tema porque es algo que me apasiona, yo porque ha cambiado mucho el sistema de entrenamiento y esas cosas y perfeccionarme en eso, aunque no voy a ser nunca eh, lo que siempre me gustó es la docencia en el sentido de enseñarle a los chicos todas las cosas que yo aprendí cuando era chico y después los técnicos me fueron dejando, y enseñarles cosas para jugar al fútbol y esas cosas (Varón, 56 años, no calificado)

Otro aspecto relevante es la ausencia de la participación política y participación religiosa. Sin embargo, aparecen otras formas de participación que lo sujetos se imaginan realizando luego de haberse jubilado y que están orientadas a sectores desfavorecidos o algún público particular. Esto significa que los actores participarían activamente realizando tareas comunitarias que estuvieran relacionadas al desarrollo de algún área de interés de la cual poseen conocimiento y por las cuales participarían activamente, o bien, una ayuda social dirigida a sectores desaventajados. Esta última se presenta en los estratos con mayor calificación, donde manifiestan la necesidad de la ayuda con fines sociales a distintos sectores de la comunidad, y por otro lado, se presentan dos casos de ocupaciones con menor calificación donde los actores poseen cierto conocimiento en el área deportiva, desde la cual participarían activamente ayudando al público infantil. Puede considerarse que uno de los factores que fundamenta esta diferencia sea el hecho que aquellas personas con mayores credenciales educativas trabajan en un área de interés, sin embargo esto no sucede en los otros casos, donde el ámbito social les permitiría la posibilidad de realizarse como sujetos. En términos de Friedmann, en los oficios pocos calificados existe una búsqueda de actividades en las cuales los individuos buscan lo que les ha faltado en el transcurso de su vida de trabajo: responsabilidades y satisfacciones más completas (Friedmann, 1958: 214)

Este... si por ahí en ayuda a la infancia, los que están solos, porque para mi es increíble la cantidad de chicos internados que hay que se quedan por el problema de la bendita ley de adopción que no camina nunca y que terminan haciéndose grande pobres internados. Bueno por ese lado o ayudar a las familias de realmente bajos ingresos. El padre Carlos iba a empezar una actividad de esas y bueno después lo sacaron. A lo mejor por eso. (Mujer, 67 años, calificada c/ tareas de mando)

Si si, pondría una escuelita de fútbol, gratis ¿entendes? gratis, no no, no lucraría con los chicos, lo haría en forma gratis porque me encantaría, por supuesto que con los chiquitos vos tenés que tener gente joven que se yo que a lo mejor si, ellos podrían cobrar cuotas como hacen todas las escuelitas, pero supervisado por mi […]Yo pienso que el chico tiene que aprender con el deporte, entusiasmarse con el deporte ¿no? Si es la posibilidad, la pasión que tenemos los argentinos del fútbol, el fútbol le tiene que dar la posibilidad a ellos de expresar todo lo que sienten y estudiar (Varón, 56 años, no calificado)

Un tema importante a destacar, es la ausencia de la figura del abuelo. Exceptuando dos casos, el resto de los entrevistados conforman una familia nuclear. Resulta llamativo el hecho que sólo un caso destaque como actividad el cuidado de nietos en el periodo jubilatorio.

No te digo tenerlos todo el día, pero sí creo que la vida que se está viviendo actualmente puede dar de que los abuelos, o la abuela o el abuelos, no todos los días pero, bahh..si son todos los días tampoco diría que no…si por ejemplo si vos tenés un bebé, podés trabajar y cuidar el bebé. Como se supone que la actividad que voy a hacer, siempre la voy a manejar yo y va a ser cerca de mi casa o va a ser en un lugar que lo manejo yo bueno creo que eso también me gustaría porque nunca lo pude hacer (Mujer, 61 años, calificada s/ tareas de mando)

5.3 Jubilación y tiempo libre
Partiendo de las definiciones que los entrevistados brindan acerca de cómo consideran al tiempo libre, puede decirse en un primer momento que todos lo conceptualizan como un tiempo opuesto al tiempo de trabajo, obligado y ocupado. Este es un tiempo dedicado al beneficio personal, al goce, al “no control”, al “hacer lo que se quiera”, tiempo desestructurado, para la distracción y el descanso, un “tiempo propio”, etc.

No, tiempo libre sería aprovechamiento... es controlado, o sea un tiempo que no está en horarios que te controlen, que cumplimentar, que correr, de decir hago lo que siento, hago lo que quiero, disfruto, cambio, desestructurado el tiempo, desestructurado. (Varón, 57 años, calificado c/tarea de mando)

Tiempo libre? Tiempo libre considero que es cuando podés hacer algo que te gusta, sin que signifique una obligación. O sea, lo querés hacer te gusta y lo hacés, y bueno, eh porque hay cosas que son obligaciones y que te pueden gustar. Algo que vos lo elijas, porque te gusta realmente y no porque tengas que hacerlo. (Mujer, 61 años, calificada s/ tareas de mando)

No, no porque tenés una responsabilidad que llevar, en el tiempo libre a lo mejor lo que haces, el tiempo libre lo podes hacer haciendo deporte, o descansando, mirando televisión o acostado, o conversando con alguien, ir a visitar a alguno que tenés ganas de visitar y charlar de cualquier cosa, no cierto? Salir, salir que se yo no se a algún lugar donde quieras ir a donde estés bien, o no se estee o leer, ahora no se me da por leer pero… (Varón, 56 años, no calificado)

Como puede apreciarse, las definiciones que los sujetos brindan de tiempo libre no presentan diferencias según género y tipo de ocupación, ya que todos los actores hacen hincapié en considerarlo como un tiempo propio, desestructurado y de realización. A su vez no sólo es caracterizado como un tiempo preferentemente, sino que también es considerado como una actividad (Friedmann, 1958: 180). De aquí que ante la pregunta de qué es el tiempo libre muchos entrevistados hayan respondido a partir de las actividades que realizan o realizarían en dicho momento: salir con amigos, ver televisión, hacer deporte, descansar, etc.
Las actividades más recurrentes que los entrevistados asocian al tiempo libre en la vejez se vinculan al deporte y a la gimnasia, por un lado y a viajar, por el otro. También es importante el lugar que le asignan a realizar actividades recreativas de índole activas, tales como las manualidades, la ejecución de instrumentos musicales, la escritura, entre otros, y sociales, tales como salidas con parientes y/o amigos, ir al teatro, al cine, etc.

Si, no, no un mes entero sino divididas en una semana por ves o en diez días por vez, dos o tres veces al año, y conocer primero todo el país, y después recién si me da el cuero irme al exterior. Pero primero quiero conocer la Argentina, toda (Mujer, 61 años, calificada s/ tareas de mando)

También trataría, digamos que al tener un poco más de tiempo, le dedicaré más tiempo, suponete que aprender a tocar la armónica pero no tendría donde tocarla y bueno buscaría la forma de tocarla para mi, pero con más tiempo. (Varón, 59 años, calificado s/ tareas de mando)

En el caso de los entrevistados con ocupaciones de baja calificación, aparece como constante la idea de poder realizar viajes a través de algún centro de jubilados. Una posible explicación sobre esta preferencia puede estar vinculada al abaratamiento de los costos de estos viajes o al hecho de poder realizarlos con otras personas que se encuentran en la misma situación, pudiendo de esta manera no sólo satisfacer el hecho de viajar sino también ciertas necesidades sociales.

Esos grupos de jubilados son lindos, te digo porque conocí por tía yema pero son lindos, incluso te los están ofreciendo. Actualmente cerca de donde estoy viviendo hay un grupo que hacen salidas grupales, días en una estancia, te llevan desde la mañana hasta la nochecita. Me han tentado. (Mujer, 55 años, no calificada)

Hoy los jubilados ponele tienen por ejemplo, quien lo quiere aprovechar, tiene un viaje, dice bueno nos vamos una semana a Córdoba el que tiene un buen, no se por decirte una cifra, no se eeh, $500 agarra y se va, y paso una semana en Córdoba, en mar del plata, entendés? (Mujer, 55 años, no calificada)

[…] Por ahí agregaría también un viajecito con los jubilados, en algún micro (Varón, 56 años, no calificado)

Lo relevante de lo dicho hasta aquí en cuanto a las actividades que realizarían los entrevistados en relación al tiempo libre en la vejez es que las formas pasivas de experimentar el ocio no tienen casi presencia en los discursos de los actores. Actividades tales como quedarse en la casa, descansar, mirar televisión o escuchar la radio no presentan la recurrencia que sí tienen las actividades nombradas anteriormente. Sin embargo, estudios españoles (Rubio y Aleixandre, 1997 en Rubio Herrera y Tapia Pinto, 2004) que analizaron como los viejos de ese país distribuyen realmente sus tiempos demuestran todo lo contrario que lo que estos entrevistados se representan: “las actividades preferidas son escuchar la radio y sobre todo, ver televisión. Esta es una actividad que aglutina gran número de horas a partir de los 45 años, y que se va incrementando notablemente en función de la edad” (Rubio Herrera y Tapia Pinto, 2004: 280)

6. CONCLUSIONES
La principal conclusión que se puede extraer del análisis de las entrevistas es que en los individuos está muy presente la idea de un sujeto activo que no se entrega a la pasividad luego de la jubilación. Esto puede ser explicado, en parte, por la influencia y la inserción que tuvo la teoría de la actividad en diferentes espacios sociales al sostener que “cuanto más activas son las personas ancianas, mayor satisfacción obtendrán en su vida” (Oddone, 2011: 41). En el análisis ya pudo percibirse como los sujetos argumentan que una de las causas por las cuales seguirían trabajando o estudiando en el período jubilatorio estaría vinculada a la preocupación por mantener la “mente activa”, demostrando que todavía pueden participar activamente en diferentes ámbitos de la sociedad, “ser útiles”:
O sea no me veo integrarme como un jubilado, para mi el jubilado que yo veo, cierto que uno ve que va a jugar a las bochas, que va a jugar al ajedrez o que va este, no lo veo mal, pero yo digo para mi, este que va al centro de jubilados para ir a Córdoba a pasear que se yo, no lo veo mal pero yo lo veo eso como entregado, yo pienso y tengo que trabajar, no por el dinero, sino por el sentirse útil y por estar uno bien, es mi manera de ser […] porque yo para mi me parece que el jubilado el que se jubila ya no hace más nada, lo único que espera es la muerte, porque es lo que yo pienso. (Varón, 56 años, no calificado)

A su vez este tipo de concepción de la vida jubilatoria no se ve únicamente en el plano laboral o cognitivo, sino también en el ocio, ya que los individuos se representan una vejez cumplimentada preferentemente por formas activas de experimentar el ocio, tales como realizar actividades físicas, recreativas o viajar, en contraposición a otras como ver televisión, escuchar la radio o quedarse en su casa.
En cuanto a la relación entre el tipo de ocupación y las representaciones en torno al tiempo liberado en la vejez, todos los entrevistados se imaginan en primera instancia realizando las mismas tareas y labores que realizaron hasta ese momento o desenvolviéndose en ámbitos similares, presentándose una relación de continuidad. Sin embargo esto no es atribuible únicamente al tipo de ocupación, sino también a otros factores intervinientes tales como el capital social, cultural y económico.
Otro aspecto importante a resaltar del análisis de las entrevistas es la concepción positiva que tienen los sujetos acerca de la jubilación, sobre todo en aquellos entrevistados con mayor calificación, en el sentido que constituye una “nueva etapa para empezar” en donde el tiempo puede ser redistribuido otorgándole prioridad a otras actividades que antes quedaban relegadas. Pero sobre todo se alude a un tiempo desestructurado, con horarios más flexibles, en donde las actividades en las cuales el sujeto se ve comprometido pueden ser experimentadas de una mejor manera: por ejemplo, implementado jornadas de trabajo más cortas, con pausas intermedias, que permitan planificar el resto del día con otras actividades. Como bien se dijo anteriormente, en las representaciones el trabajo continúa teniendo un rol determinante, pero no estructura de la misma forma al tiempo en la vida cotidiana de las personas. Los otros tiempos (obligado y libre) se constituyen como lugares válidos para reafirmar su rol activo en la sociedad, satisfaciendo en determinados casos el vacío que produce el alejamiento total o parcial del ámbito de trabajo.
No debe olvidarse que los resultados de este trabajo como bien se especificó en el capítulo referido a la estrategia metodológica, no pueden utilizarse para formular teoría con fuerza explicativa por que la cantidad de casos entrevistados lejos estuvieron de permitir la saturación teórica requerida para que sea lo suficientemente representativa de la población estudiada. Sin embargo los análisis parciales pueden ser insumos para una posible comparación entre las representaciones acerca de la distribución del tiempo en la vejez en personas en edad pre-jubilatoria, y la distribución y los usos del tiempo que hacen efectivamente los viejos una vez jubilados. Una propuesta para realizar tal investigación podría ser seleccionar una muestra similar a la establecida en esta investigación en cuanto a los criterios, pero con más casos, y relevarla a partir de un estudio de tipo panel. De esta forma se podría analizar si hay rupturas o continuidades entre las representaciones que tenían los sujetos antes de jubilarse acerca de la distribución del tiempo en la vejez y lo que sucede efectivamente cuando estos transitan por esa etapa de la vida.

7. BIBLIOGRAFÍA

  • Bourdieu, Pierre (1997), “Espacio social y espacio simbólico” en Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción, Anagrama, Buenos Aires.

  • Dumazedier, Joffre (1964), Hacia una civilización del ocio, Editorial Estela.

  • Friedmann, Georges (1958), El trabajo desmenuzado : especialización y tiempo libre, Sudamericana, Buenos Aires.

  • Garfinkel, Harold (2006), Estudios de Etnometodología, Anthropos

  • Moragas Moragas, Ricardo (1991), Gerontología Social. Envejecimiento y calidad de vida, Editorial Herder, Barcelona.

  • Oddone, María Julieta (1991) “Los ancianos en la sociedad” en Knopoff, René A.; Oddone, María Julieta, Dimensiones de la vejez en la sociedad argentina, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires.

  • Oddone, Maria Julieta (2002), “Trabajo, jubilación y tiempo libre (una ecuación a resolver en la vejez)”en Revista Psico Logos, año XI Nº12, San Miguel de Tucumán

  • Oddone, María Julieta (2011), “La teoría social del envejecimiento. Un análisis histórico”, en Barca, Roberto (Comp) La gerontología a través de una historia institucional, Edición electrónica: www.centrodedia.com.ar/descargas/libro.pdf

  • Oddone, María Julieta y Aguirre, Mónica Beatriz (2004); “Ochenta y más: los desafíos de la longevidad”,en Aspectos psicosociales del adulto mayor,Ediciones de la UNLA, Remedios de Escalada

  • Rubio Herrera, Ramona y Tapia Pinto, Catalina (2004), “La distribución del tiempo en la vejez” en Yuste Rosell, Rubio Herrera y Aleixandre Rico, Introducción a la Psicogerentología, Ediciones Pirámides, España.

  • Schutz, Alfred (1972), Fenomenología del mundo social: introducción a la sociología comprensiva, Ed. Paidós, Buenos Aires.

  • Vasilachis, Irene de Giardino (2003), Pobres, pobreza, identidad y representaciones sociales. Ed. Gedisa. Barcelona

1 Algunos autores diferencian ambos conceptos. Véase Rubio Herrera y Tapia Pinto (2004) La distribución del tiempo en la vejez en Introducción a la psicogerontología. Ed. Pirámide. Pág. 272 – 273. En nuestro caso ambos son tomados como sinónimos.

2 Según Neugarten, aquellos viejos que tienen entre 60-74 años.

3 Entendemos a las representaciones como “construcciones simbólicas individuales y/o colectivas que los sujetos ven o a las que los sujetos apelan para interpretar el mundo, reflexionar sobre su propia situación y la de los demás y determinar el alcance y la posibilidad de su acción histórica” (Vasilachis, 2003: 268)

4 Ver Bourdieu, Pierre (1997) “Espacio social y espacio simbólico” en Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción, Anagrama, Buenos Aires.

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