Contribuciones a las Ciencias Sociales
Mayo 2012

LA EDUCACIÓN COMO CIENCIA Y SUS IMPLICACIONES EN EL DESARROLLO SOCIAL

Valodia Pacheco-Rivera (CV)
valodiap@sum.upr.edu.cu
Universidad de Pinar del Río

Resumen
El desarrollo de la ciencia y la tecnología inciden en el avance de la humanidad en todas las esferas de la vida, por eso su estudio epistemológico y gnoseológico tiene una gran significación, para los investigadores que se han preocupado por aportar desde sus investigaciones a la comprensión de cómo desarrollar los procesos investigativos. Es objetivo de este trabajo tributar al conocimiento y los aportes que hacen la ciencia, la tecnología, la investigación científica y el método científico para el desarrollo de las Ciencias de la Educación.

Palabras claves: ciencia, educación, investigación, método, tecnología, universidad.




Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Pacheco-Rivera, V.: "La educación como ciencia y sus implicaciones en el desarrollo social ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Mayo 2012, www.eumed.net/rev/cccss/20/

Introducción

“Ni ojo vio, ni oído oyó, ni el corazón del hombre jamás imaginó las maravillas que la ciencia y la técnica tienen reservadas para quienes las aman”
Pablo de Tarso1

El avance y empuje científico que acompaña el desarrollo socieconómico y cultural en el Siglo XXI es de marcada importancia en todo el acontecer mundial. A solo 12 años del arribo, al nuevo milenio, ya tiene este, un cúmulo de conocimientos heredado a través de las civilizaciones que lo ha hecho engrandecerse. Dicho así, se encuentra que la historia de la humanidad se ha encargado de darle respuesta, desde las ciencias, a las más disímiles interrogantes que se le han presentado al hombre –como ser biopsicosocial- que van desde la interpretación de los fenómenos naturales, pasando por las condicionantes biológicas en las que se ha visto y sigue expuesto, la relación entre individuos y los procesos resultantes que de esta se derivan, así como los acontecimientos históricos, consecuencia del arduo batallar generado por posiciones de poder y hegemonía.

Y es que la ciencia y todos los procesos que en ella se dan, nos conduce a hallar soluciones y que casi siempre asombran por su magnitud y alto grado de impacto en la humanidad, se convierte por tanto, en vía sustancial para el progreso, en todos los órdenes a nivel mundial. Por lo que constantemente hay que potenciar la formación de nuevos científicos e investigadores, que tributen con sus resultados a elevar el desarrollo de la ciencia y a su vez generar nuevas interrogantes que sirvan de punto de partida para futuras investigaciones, garantizando así un desarrollo en espiral, siempre creciente, de la innovación y la producción científica.

Para lograr lo anterior, se hace necesario que el proceso de formación, en todos los niveles, se transforme, actualice y cobre nuevas dimensiones, en todos los ámbitos educativos, ya que “(…) la escuela debe elevar cada vez más la calidad de la enseñanza y estructurar el proceso pedagógico de manera que se corresponda con los últimos descubrimientos y los métodos más actuales de la Pedagogía, la Psicología y las Metodologías especiales (1)” teniendo como base y soporte para su perfección a las Ciencias de la Educación. Así es como, resulta importante resaltar que en la Educación Superior, el proceso de investigación científica, tiene una doble función: “(…) contribuye a la formación del profesional, y es, además, una de las vías para resolver los problemas complejos que se presentan en la sociedad (2)” luego este proceso es un entramado complejo, que ofrece disímiles oportunidades, pues el estudiante a la vez que aprende y asimila el conocimiento, la cultura en general, durante el proceso docente-educativo, se ve inmerso a la vez en un proceso continuo de investigación, que gradualmente se va complejizando, en la misma medida que avanza en los años académicos, de la carrera, donde siempre se abordarán los problemas socioeconómicos y culturales que se manifiestan en cada momento histórico.

Por lo que este trabajo tiene como objetivo argumentar la incidencia que tiene el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la investigación científica y el método científico en las Ciencias de la Educación a partir de los referentes teóricos que abordan la temática en el contexto de la universidad cubana actual.

Resultados y Discusión
De la búsqueda incesante y siempre necesaria entre los artículos y libros generados para el estudio de la ciencia, sus procesos y resultados, en todas las esferas de las relaciones del hombre con el mundo circundante (sujeto-objeto) y con los demás hombres (sujeto-sujeto) se hace necesario analizar, los conceptos y postulados, tales como: Ciencia, Tecnología, Investigación Científica y Método Científico para de ahí integrarlos en un todo desde sus aportes al crecimiento de las ciencias y particularmente: las Ciencias de la Educación, abocadas al contexto universitario cubano, que tiene rasgos y definiciones bien diferentes a las de otros países.

Por lo que, como planteara Bunge (2002) [refiriéndose al conocimiento científico que de las investigaciones se deriva] “(…) aunque no tenga aplicaciones prácticas inmediatas, enriquece la cultura tanto como la enriquecen el arte y las humanidades” Sobre este particular, se abordará igualmente para así ver como la formación en la Educación Superior, está en constante desarrollo, pues se nutre de los aportes y lo nuevos conocimientos que derivados de las investigaciones científicas, se suceden en una espiral de juicios, conceptos, valoraciones, que apuntan a un perfeccionamiento y ganancia, cada vez mayor, tanto del que enseña, como del que aprende.

Ciencia
El desarrollo de la ciencia desde su surgimiento ha implicado igualmente “niveles” de desarrollo para la humanidad, niveles estos que cobran diversas significaciones a partir de las políticas que se siguen o pautan para las investigaciones científicas, donde estas se ponen al servicio de los intereses sociales, benefician a la sociedad en su conjunto y en otros casos, a sectores más individuales, esta última tendiente a realizarse en países donde los proyectos de gobierno responden a los intereses político-económico de la minoría dominante. Respecto de esto se plantea a modo de ejemplo cómo, los monopolios y consorcios capitalistas ven a la ciencia como una vía para su enriquecimiento, por eso:
“(…) se da prioridad a las áreas de Investigación y Desarrollo (I+D) destinadas a mejorar productos que satisfacen las necesidades ya casi saturadas de una pequeña minoría de países desarrollados, como en el caso del 90% del gasto en I+D para la industria farmacéutica, el cual se destina al tratamiento de las enfermedades de la vejez de la población de las ciudades y regiones más ricas del mundo. Otro ejemplo lo constituye acelerar el proceso de sustitución de importaciones de los países pobres y en desarrollo por productos de los países desarrollados, como sucede con los materiales compuestos que reemplazan las materias primas tradicionales con ayuda de la biotecnología (Petrella, 1994, citado por Osorio 2002)”

Los impactos a los que tribute la ciencia deben ir a garantizar un desarrollo integral, el cual, como plantearan Lanuez, Martínez y Pérez (s/f), “(…) dirigido a mejorar la calidad de vida del ser humano y dicha calidad depende de las posibilidades de éste para satisfacer adecuadamente todas y cada una de sus necesidades fundamentales, tanto materiales como espirituales” Visto así se hace necesario que las agencias educativas le concedan prioridad a los resultados derivados de las investigaciones científicas, en especial aquellos que tributan directamente al perfeccionamiento de la calidad de la enseñanza, por lo que hacer ciencia es un proceso necesario y complejo, para lo cual nos detendremos en el análisis onto-epistemológico de la misma.

A partir de la Segunda Guerra Mundial “(…) los estudios sobre ciencia y tecnología tuvieron un acelerado impulso en Estados Unidos, Reino Unido y otros países industrializados. El tránsito a la Big Science (ejemplificado en los mega proyectos dedicados a la bomba atómica y el radar) demostró que era necesario crear personas aptas para la gestión de esos proyectos (3)”

Así es como en el concepto de ciencia, vemos que para Álvarez y Sierra (s/f) esta “(…) es el resultado de la elaboración intelectual de los hombres, que resume el conocimiento de estos sobre el mundo que le rodea y surge en la actividad conjunta de los individuos en la sociedad” Esta es también, y siguen los mismos autores “(…)el sistema de conocimientos que se adquiere como resultado del proceso de investigación científica acerca de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, que está históricamente condicionado en su desarrollo y que tiene como base la práctica histórico social de la humanidad”

Por otra parte, existe dentro de la misma ciencia, al decir de Bunge M. 1998, una división entre: (…) las ciencias, en formales (o ideales) y fácticas (o materiales). Esta ramificación preliminar tiene en cuenta el objeto o tema de las respectivas disciplinas; también da cuenta de la diferencia de especie entre los enunciados que se proponen establecer las ciencias formales y las fácticas: mientras los enunciados formales consisten en relaciones entre signos, los enunciados de las ciencias fácticas se refieren, en su mayoría, a entes extracientíficos: a sucesos y procesos. (…)” Así mismo, la ciencia puede ser: “(…) básica, aplicada y técnica (4)

Luego se puede plantear que toda ciencia, para que tenga rigor debe ser fáctica y ello implica que la ciencia es un reflejo de la realidad objetiva en evolución, narra los hechos, pero, no en un lenguaje literario, sino con conocimiento de causa y basado en demostraciones que pueden ser comprobadas por otros investigadores y que sirven de punto de partida y referente para nuevas investigaciones, sin que cambie su aparto gnoseológico, por lo que según Bunge (1998), “(…) esto requiere curiosidad impersonal, desconfianza por la opinión prevaleciente, y sensibilidad a la novedad (…)” si bien es importante reconocer que al respecto, no pocos autores han planteado el carácter de producto que asume la ciencia como resultado de la investigación científica, que se reconfigura en el contexto histórico concreto del desarrollo de la humanidad y que en el caso de las ciencias sociales adquiere una mayor significación, por cuanto sus resultados van dirigidos al cambio o transformación del ser social.

Es preciso que el Estado y algunas organizaciones no gubernamentales no sólo toleren, sino también alienten la investigación para que ésta florezca y, con ella, prospere la sociedad íntegra, sobre todo en nuestro tiempo, cuando el conocimiento es oro. Los buenos estadistas modernos son quienes, como Sarmiento, comprenden que no hay progreso sin ciencia (Bunge, 2002)

Tecnología
Para analizar la tecnología como proceso, abundaremos las acepciones de la palabra técnica recogidas en El Pequeño Larousse, donde se plantea que es: “conjunto de procedimientos y métodos de una ciencia, arte u oficio; habilidad en la utilización de dichos procedimientos, conjunto de medios tendentes a perfeccionar los sistemas de obtención o elaboración de productos; conjunto de las aplicaciones prácticas de la ciencia o medio sistema para conseguir algo” Así tenemos que, según el propio diccionario, tecnología “(…) es el estudio de los medios, las técnicas y de los procesos empleados en las diferentes ramas de la industria”, es también ley o tratado de la ciencia.

Luego para Rincón (2011), al citar a Mc Anany, citado por Canga (1988, p.28), la tecnología es "el resultado de una aplicación racional de principios científicos y de ingeniería a la invención y la manufactura de una herramienta destinada a lograr ciertas tareas específicas"

La tecnología adquiere un carácter de inmediatez y aplicabilidad en un contexto objetivo, donde a partir del conocimiento obtenido en el proceso de investigación científica este se lleva generalmente al ámbito productivo y permite mejorar la tecnología e incentivar el estudio y superación de los que deben aplicarla. “Desde el punto de vista técnico y metodológico, el quehacer investigativo en la dimensión tecnológica es más instrumental, procedimental y pragmático que en el quehacer científico, cuyo objeto de estudio es más cognoscitivo (5)”
Por lo que se coincide con Núñez (s/f) cuando planteaba refiriéndose a la ciencia y la tecnología que estas “(…) son procesos sociales profundamente marcados por la civilización donde han crecido; el desarrollo científico y tecnológico requiere de una estimación cuidadosa de sus fuerzas motrices e impactos, un conocimiento profundo de sus interrelaciones con la sociedad”
Por tanto se puede precisar que la ciencia y la tecnología en su conjunto, reconfiguran y se nutren de los valores, la política y la cultura, para de una vez tributarle a la propia transformación de estos.
Investigación científica
Para Lanuez, Martínez y Pérez (s/f), “(…) la investigación como una secuencia de etapas o pasos separados, definidos y delimitados; realmente la investigación es un proceso continuo, coherente, sistémico, donde en un momento dado se manifiesta con más fuerza una actividad que las restantes, y de ahí surge el nombre de esa etapa (…)” Donde, como mismo planteara este colectivo de autores, la investigación científica es un sendero lleno de nuevos elementos y descubrimientos que se suceden a cada paso, si se sabe encauzar bien, igual surgen “obstáculos” que hacen devolverse en tiempo y contenido, pero que en muchas ocasiones se hacen necesarios para ajustar y clarificar mejor el objeto investigado durante el proceso.

Por lo que cada investigador debe reconocerse como tal mediante el dominio de habilidades investigativas necesarias que demuestre su nivel de sapiencia en la identificación del objeto a investigar, las regularidades que lo tipifican, cómo se muestra este en el problema y cómo aparece en el objetivo; citamos como ejemplo, si se quiere investigar el proceso de formación para la multiculturalidad, este será el objeto; el problema se puede formular ¿Cómo perfeccionar el proceso de formación para la multiculturalidad…..? y el objetivo Fundamentar un modelo para el proceso de formación para la multiculturalidad. Así tenemos que el objeto de la investigación pasa a ser el núcleo de este y su correcta determinación y estado conceptual facilitará la agilidad en el proceso investigativo, ya que es guía de todo el proceso.

Lo anterior, unido al estudio del arte del objeto de la investigación, será el punto de partida para desarrollar exitosamente el proceso. Así le siguen, casi sucesivamente otros pasos, como son el diagnóstico del objeto, con la aplicación de los instrumentos a la muestra de o a la población determinada y de donde se determinarán las regularidades que lo tipifican, para formular lo que será el problema científico, las tareas de investigación y con ello poder reorientar el estudio bibliográfico, a partir de las temáticas más acuciantes a abordar y así estar en condiciones de generar un resultado científico desde el punto de vista teórico para pasar llegar a esbozar el aporte práctico, constituido en un modelo, estrategia u otra variante que permita la introducción de los resultados. Resumiendo, lo anterior el investigador pasará durante el proceso investigativo, de la contemplación viva del fenómeno (estudio del arte), al pensamiento abstracto (concepción teórica de la investigación) y de ahí a la práctica (aplicación de los resultados). Todo el proceso finaliza con la comunicación de los resultados, tanto como ejercicio académico, como por la publicación en eventos científicos y redacción de artículos.

Vale aclarar que el resultado de una investigación puede ser siempre el inicio de otras en un futuro mediato o inmediato, he ahí el carácter dialéctico, e histórico concreto de la ciencia. Por lo que Álvarez y Sierra (s/f) han precisado que la “(…) Investigación Científica pretende encontrar respuesta a los problemas trascendentes que el hombre se plantea, y lograr hallazgos significativos que aumentan el conocimiento humano, que enriquecen a la ciencia”

Método científico
Todo el proceso investigativo concluye con un resultado traducido en unos conocimientos que este en si mismo, según Bunge (2002), “(…) es valioso, y hemos sostenido que la mejor manera de obtenerlo es usando el método científico” para alcanzar esos resultados y no perderse en el proceso investigativo.

Luego al hacer un análisis epistemológico del método, se puede encontrar que según el Pequeño Larousse Ilustrado (versión digitalizada), [el método] es un “(…) conjunto de operaciones ordenadas con que se pretende obtener un resultado (…)”; otras acepciones son “modo de obrar y proceder que cada uno tiene y observa” y también “obra destinada a enseñar los elementos de un arte o ciencia”. Por otra parte para Lanuez, Martínez y Pérez (s/f), “(…), al citar la enciclopedia filosófica plantea que, esta lo define como “La forma de asimilación teórica y práctica de la realidad que parte de las regularidades del movimiento del objeto estudiado o como el sistema de principios reguladores de la actividad transformadora práctica, cognoscitiva y teórica” (Enciclopedia filosófica, 1967). El método es también, según Álvarez y Sierra (s/f) “(…) la vía, la estructura lógica del Proceso de la Investigación Científica; es el sistema de procedimientos; la forma de estructuración de la actividad para transformar el objeto, previa su caracterización esencial, para resolver el problema, para lograr los objetivos”

El método no es algo estático, sino que se enriquece con el propio accionar de los investigadores y se perfila durante toda la historia de la humanidad, por ello su aplicabilidad es transversal a todo proceso investigativo. Siempre que se desarrolle una investigación científica y con ello se haga ciencia, habrá presencia de un método científico, porque este se encarga, según Lanuez, Martínez y Pérez (s/f), de “(…) reflejar las leyes objetivas del mundo, las particularidades del objeto de investigación, las leyes de su desarrollo y la esencia misma del objeto”

Hay que distinguir, que el método tiene un doble carácter, su condición subjetiva, y objetiva. Lo anterior viene debido a que es el hombre quien desarrolla e implementa un método y por otra parte, la condición de materia, del objeto que se investiga. Para las ciencias sociales, la subjetividad es mayor, por lo que siempre se recomienda para lograr una mayor veracidad y corrección usar lo que muchos han planteado como la triangulación, que es válido para todo el proceso investigativo.

Por todo lo anterior el método debe estar circunscrito al momento histórico concreto, permitir análisis multifactoriales, la deducción, la objetividad, entendiendo esta como materia y también como el resultado teórico del estudio de la materia y de las relaciones del hombre en si mismo y ser dinámico y desarrollador, su aporte mayor es que le permite concretar al investigador todo lo que se propone para transformar su objeto de investigación.

Se recomienda que:
(…) las Ciencias de la Educación se debe continuar investigando en la búsqueda de métodos que favorezcan el cumplimiento de los objetivos de la escuela en la actualidad, y esta tarea corresponde, en gran medida, a los maestros y profesores que cada día deben estar más preparados para enfrentar los cada vez más complejos problemas del aula, de la escuela y de la comunidad, con la aplicación efectiva del método científico. (Lanuez, Martínez y Pérez (s/f))

De un investigador a otro
Para iniciar este apartado se coincide que:
(…) a las instituciones educativas se les ha asignado la misión de orientar el proceso de formación del hombre en cada sociedad. Tal encargo supone la formación en dos aspectos correlacionados: la instrucción propiamente dicha y la formación axiológica o valorativa de la existencia humana; elementos que propician experiencias facilitadoras para formar el hombre en la modernidad. (González, 2002)

La Educación Superior, desarrollo entre sus procesos sustantivos, la investigación, de forma siempre creciente, tanto cuantitativa, como cualitativamente, en el nivel de pre y posgrado, conlleva al progreso del conocimiento. Tal progreso, en el orden gnoseológico tiene que revertirse en el mejoramiento constante del entorno social donde se inscribe la universidad, y que este a su vez irradie hacia otras áreas y campos de acción permitiendo alcanzar un mayor y más integral desarrollo de la comunidad, se logra con ello la pertinencia de la universidad y su necesaria evolución en el contexto educativo, para tributar al alcance de mayores empeños.

El profesor, por tanto, debe convertirse en un investigador y cada día ejercer su papel de formador desde el conocimiento y las herramientas que le brinda la ciencia y ello aplicarlo, como plantearan Lanuez, Martínez y Pérez (s/f) “(…) en su propio laboratorio, que no es más que el grupo de estudiantes con el cual trabaja diariamente” Así se garantiza una continúa preparación del claustro y una adquisición de conocimientos más rigurosa y actualizada por parte de los estudiantes, traduciéndose en una mayor calidad en la preparación de los mismos e imprimiéndoles a su vez la necesidad de realizar sus estudios, con mayor rigor científico.

Referencias bibliográficas
1 Lanuez Bayolo M. C., Martínez Llantada Marta y Pérez Fernández Vicenta. La investigación educativa en el aula. [en línea] Disponible en http://ftp.ceces.upr.edu.cu/centro/repositorio/Textuales/ [consulta: 2012, 12 de enero]

2 Álvarez C M. y Virginia Sierra. Metodología de la Investigación Científica. [en línea] Disponible en http://ftp.ceces.upr.edu.cu/centro/repositorio/Textuales/ [consulta: 2012, 8 de enero]

3 Núñez Jover J. La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar. [en línea] Disponible en http://www.inder.cu/indernet/Provincias/hlg/documetos/textos/P%20S%20DE%20LA%20CIENCIA%20Y%20LA%20
TECNOLOGIA/P%20S%20DE%20LA%20CIENCIA%20Y%20LA%20TECNOLOGIA.pdf [consulta: 2011, 26 de diciembre]

4 Bunge M. 2002. Ser, saber, hacer. E. Paidós Mexicana S. A. México DF. México. pp. 6

5 Rincón Soto, I.B.: 2011. Investigación científica e Investigación tecnológica como componentes para la Innovación: Consideraciones técnicas y metodológicas, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, agosto 2011. [en línea] Disponible en www.eumed.net/rev/cccss/13/ [consulta: 2012,1ro de febrero]

Bibliografía

  • Álvarez C M. y Virginia Sierra. Metodología de la Investigación Científica. [en línea] Disponible en http://ftp.ceces.upr.edu.cu/centro/repositorio/Textuales/ [consulta: 2012, 8 de enero]
  • Bunge M. 2002. Ser, saber, hacer. E. Paidós Mexicana S. A. México DF. México. pp. 6
  • Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. La educación superior en el siglo XXI: Visión y acción. Artículo 5. Inciso a. 9 de octubre de 1998. [en línea] Disponible en http://www.unesco.org/education/educprog/wche/declaration_spa.htm [consulta: 2012, 6 de enero]
  • Lanuez Bayolo M. C., Martínez Llantada Marta y Pérez Fernández Vicenta. La investigación educativa en el aula. [en línea] Disponible en http://ftp.ceces.upr.edu.cu/centro/repositorio/Textuales/ [consulta: 2012, 12 de enero]
  • González Fernández-Larrea Mercedes. 2002. Un modelo de gestión de extensión universitaria para la Universidad de Pinar del Río. Tesis presentada en opción al grado científico de Doctor en Ciencias de la Educación. Pinar del Río.
  • Núñez Jover J. La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar. [en línea] Disponible en http://www.inder.cu/indernet/Provincias/hlg/documetos/textos/P%20S%20DE%20LA%20CIENCIA%20Y%20LA%20
    TECNOLOGIA/P%20S%20DE%20LA%20CIENCIA%20Y%20LA%20TECNOLOGIA.pdf [consulta: 2011, 26 de diciembre]
  • Osorio M. 2002. La Educación Científica y Tecnológica desde el enfoque en Ciencia, Tecnología y Sociedad. Aproximaciones y Experiencias para la Educación Secundaria. OEI. Ediciones. Revista Iberoamericana de Educación. Número 28. Enero-Abril 2002. [en línea] Disponible en http://www.rieoei.org/rie28a02.htm [consulta: 2012,1ro de febrero]
  • Rincón Soto, I.B.: 2011. Investigación científica e Investigación tecnológica como componentes para la Innovación: Consideraciones técnicas y metodológicas, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, agosto 2011. [en línea] Disponible en www.eumed.net/rev/cccss/13/ [consulta: 2012,1ro de febrero]

1 Citado por Bunge M. 2002. Ser, saber, hacer. E. Paidós Mexicana S. A. México DF. México. pp. 6

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