Contribuciones a las Ciencias Sociales
Abril 2012

ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL Y DESARROLLO CULTURAL

 

Anaicel Góngora González (CV)
anaicel@ult.edu.cu
Universidad de las Tunas Vladimir Ilich Lenin

 

 

Resumen

Se  valora el desarrollo cultural, reflejándose las aspiraciones y realidades de las comunidades y asumido como la realización  plena y humana del hombre. De esta manera se desarrollan sus potencialidades, y creatividad a partir de la participación consciente y comprometida, con una proyección de futuro. Se refleja la importancia de la Animación Sociocultural como alternativa para proyectos de desarrollo cultural en las comunidades, en tanto ofrece la oportunidad y los espacios para que las personas se reúnan en grupos e inicien un proceso conjunto de transformaciones socioculturales que contribuya a impulsar su desarrollo cultural.

La animación sociocultural como alternativa para el trabajo cultural puede convertirse en un mecanismo que contribuya   a estimular la creatividad, participación, cohesión grupal y la satisfacción de las necesidades culturales de los comunitarios. Cuenta con una serie de recursos que son eficaces para mediante la realización de acciones culturales llevar a cabo un proceso en las comunidades que contribuya a su transformación sociocultural.

Palabras clave: animación sociocultural, trabajo cultural, comunidad.




Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Góngora González, A.: "Animación sociocultural y desarrollo cultural ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Abril 2012, www.eumed.net/rev/cccss/20/

Relación entre comunidad y desarrollo cultural.

La cultura, como sistema de procesos conscientes,  se manifiesta en las comunidades como una regularidad esencial del desarrollo social y también se expresa en la relación dialéctica entre los procesos de preservación y transformación de los valores culturales en los que media la socialización de los sujetos que participan. Actualmente tiene gran importancia  la satisfacción de las necesidades espirituales y como elemento de influencia directa en la producción de medios materiales de vida para la sociedad.
El término comunidad es  ampliamente trabajado por los profesionales. La práctica social ha demostrado la imposibilidad de lograr viabilidad en los proyectos sociales y socioculturales de largo o mediano alcance sin la participación de los comunitarios. Sin embargo, contrario a lo que se piensa, el término comunidad es muy antiguo, ha sido instrumento de trabajo de múltiples ciencias, destacándose las Ciencias Sociales.
El vínculo comunidad-desarrollo humano es tan fuerte, que a medida que se daban pasos en la formación del hombre, se iba desarrollando también la vida en común. En este sentido Engels escribió: “El desarrollo del trabajo, al multiplicar los casos de ayuda mutua y de actividad conjunta, y al mostrar así las ventajas de esta actividad conjunta para cada individuo, tenía que contribuir forzosamente a agrupar aún más a los miembros de la sociedad” (Engels,1974:69).
Héctor Arias Herrera en su artículo Estudio de las comunidades, refiere las etapas por las que ha atravesado la relación entre hombre-comunidad. Vienen desde la Comunidad Primitiva, donde todo se trataba y resolvía a nivel de comunidad. Luego pasó por una fase de desinterés por las comunidades, que se produjo fundamentalmente con el desarrollo del estado y las naciones; esto tendió a disolver las comunidades en el todo, contribuyendo a la eliminación de costumbres, religiones, mitos, tradiciones, lenguas y dialectos con la imposición de un idioma oficial, una educación estatal, lo cual tuvo su fase más aguda en la conquista de América, donde fueron destruidas la inmensa mayoría de las comunidades de nuestros países y de África; ello implicó una serie de pérdidas irreparables.
El lugar de la comunidad en la vida del hombre está muy ligado al desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, y se manifiesta especialmente en las formas de propiedad. La propiedad comunitaria o territorial, predominante en los primeros estadios del desarrollo humano, fue desapareciendo a medida que se consolidaba la propiedad privada.
En la actualidad, la relación hombre-comunidad se encuentra nuevamente en una fase reconstructiva, de interacción y acercamiento positivo, que se manifiesta en tres niveles:
El nivel sociocultural: Aparentemente, la tendencia universal que se viene manifestando en los últimos años, de rechazo a lo artificial, lo sofisticado y preelaborado, y de rencuentro con lo natural, con lo sencillo y lo simple, se manifiesta también en la orientación hacia la comunidad, la pequeña población, el barrio, el hogar, la familia. El hombre busca la existencia tranquila y las relaciones sanas.
El nivel político: También muchos estados han dado pasos hacia una reorientación hacia las comunidades: en algunos casos de manera espontánea; en otros, como consecuencia del reclamo de grupos étnicos y sectores populares.
El nivel científico: Los científicos también se han volcado hacia la comunidad. Este, que era un tema casi olvidado o ignorado por la ciencia, ha comenzado a ser tratado por varias disciplinas en los últimos años; principalmente la psicología, la sociología y la medicina. Así se habla ya de psicología comunitaria, como una especialidad que se ha ido desgajando de la psicología social, de la psicología de las comunidades y de medicina comunitaria o salud comunitaria. (Arias, 2003:26)
Estos tres niveles están estrechamente relacionados; generalmente lo que motiva y atrae insistentemente al hombre común, termina por llamar la atención del político, y ocupa también al científico. Luego se producen hechos en los cuales, estos tres niveles se entremezclan, de manera tal que es difícil precisar la posición y los límites de cada uno.
Como ejemplo tenemos las jornadas internacionales sobre pensamiento comunitario, que se celebran en América Latina, y que son una expresión de la preocupación y el interés social por las comunidades, pero a su vez, manifiestan una posición política a favor del desarrollo comunitario o de la sociedad comunitaria, y se desarrollan bajo una óptica científica, de ponencias y discusiones teóricas y fundamentación conceptual.
El problema de las comunidades también ha llamado la atención de los organismos internacionales. La Organización de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos  y la Organización Mundial de la Salud, se han pronunciado en relación con el desarrollo comunitario y la salud comunitaria y han elaborado planes para fomentarlos. En 1948, la Conferencia Africana sobre administración se pronunció sobre la relación y condiciones de vida-educación del pueblo, y como consecuencia de ello, a partir de 1950 comenzaron a aparecer numerosas publicaciones sobre comunidad, estudios comunitarios, desarrollo de la comunidad, organización de la comunidad.
El origen de lo comunitario como disciplina y campo de estudio se ubica en la Conferencia de Boston en 1965, donde se oficializa la denominación de Sicología Comunitaria.
Según Héctor Arias: “La comunidad es un organismo social que ocupa determinado espacio geográfico. Está influenciada por la sociedad, de la cual forma parte, y a su vez funciona como un sistema, más o menos organizado, integrado por otros sistemas de orden inferior-las familias, los individuos, los grupos, las organizaciones e instituciones-que interactúan, y con sus características e interacciones definen el carácter subjetivo, sicológico, de la comunidad, y a su vez influyen de una manera u otra, en el carácter objetivo, material, en dependencia de su organización y su posición-activa o pasiva-respecto a las condiciones materiales donde trascurre su vida y actividad.(2003:30)
El tipo de interacción que son capaces de mantener los integrantes de una comunidad como individuos aislados, familia o grupo, organización o institución laboral o social  es el elemento más importante que define sus características como sujeto social, de lo cual dependen sus posibilidades de intervención sobre la realidad comunitaria, y en consecuencia de modificación o transformación positiva de esta, tanto desde el punto de vista material como espiritual, y de sus relaciones con la sociedad.
Parte de las interacciones que pueden crearse y recrearse, a partir de los símbolos que cada miembro social, se elabora producto de sus interacciones interpersonales define su manera de entender y comunicar la realidad que acontece en torno a la comunidad en que se sienten reflejados. Conlleva a moldear a dichos individuos, representando sus intereses y buscando la transformación de lo que a su percepción es desconocido.
De forma tal  las comunidades, como forma de organización de la vida cotidiana, deben proporcionarles a sus miembros determinadas condiciones para el desarrollo de sus actividades vitales. La sociedad se puede concebir como una gran comunidad, que brinda al individuo las posibilidades para utilizar el nivel de progreso material y espiritual alcanzado por ella, según sus necesidades.
Las comunidades deben trabajar por el desarrollo y perfeccionamiento del modo y condiciones de vida, por el mejoramiento del medio ambiente físico; lo que redunda en el incremento del nivel y la calidad de vida de sus miembros, donde se han de considerar especialmente los elementos subjetivos.
Cada día cobran mayor importancia los estudios comunitarios,   de ahí que sea necesario remitirse a los análisis y aportes  de diferentes autores.  Ezequiel Ander-Egg, en una de sus obras más utilizada para el trabajo comunitario titulada: “Metodología y Práctica del Desarrollo de la Comunidad”, define lacomunidad como:
 “una agrupación o conjunto de personas que habitan un espacio geográfico delimitado y delimitable, cuyos miembros tienen conciencia de pertenencia o de identificación con algún símbolo local y que interaccionan entre sí mas intensamente que en otro contexto, operando en redes de comunicación, intereses y apoyo mutuo, con el propósito de alcanzar determinados objetivos, satisfacer necesidades, resolver problemas o desempeñar funciones relevantes en el ámbito local” (Ander-Egg: 1998; 33-34)
Se abordan importantes elementos que están dentro de un enfoque sociológico como conciencia de pertenencia, la cohesión social y mutuo reconocimiento que implica un sentimiento de aceptación de lo propio y de los otros que encamina a la agrupación a una vida común con conciencia de coparticipación y al disfrute del espacio de la superficie terrestre, desenvolviéndose en  diferentes esferas de la vida social, como la comunicación, las necesidades y problemas y sus objetivos que se tienden a alcanzar colectivamente, así como los roles  que cada uno desempeña.
En el Manual de la Comunidad, se  identifica el término como el alcance espacial y social de un conglomerado humano dentro de límites definidos por la propia comunidad, cuando señala que el conjunto de personas comparten una infraestructura física y de servicios y mantienen relaciones sociales, productivas y culturales permanentes; no se tiene en cuenta la vida espiritual de las personas ni sus relaciones con el entorno.
Sobre el tema José María Quintana, expresa:
“La comunidad está constituida por aquellas instituciones e individuos con los cuales nos relacionamos personalmente, afectivamente con conciencia de que estamos compartiendo muchas cosas dentro de un espacio vital concreto que tenemos en común, y en el que participamos de ciertas vivencias colectivas. La comunidad constituye, pues, tanto para las personas como para los grupos, una importante unidad de vida y de relación. La comunidad complementa nuestra identidad personal dándonos una identidad social, y nos proporciona servicios y, con ello, seguridad, según podemos constatar, que la vida de los individuos se halla condicionada por su comunidad. Convendrá, pues, que cuidemos ésta, que la preservemos, la mejoremos. La elevación del nivel de la comunidad comporta una elevación del nivel de su gente” (Quintana 1997; 11).
Se precisan algunas ideas que ubican la importancia de su existencia en la preservación de la vida. Las ideas antes analizadas no tratan la dimensión cultural, y por ende, no asumen los componentes de ella que para el trabajo en  la comunidad son imprescindibles y que permite caracterizarla de una manera más integradora y global, ellos son: patrimonio cultural, memoria histórica e identidad cultural.
Resulta interesante el  artículo  Hacia la creación de una comunidad cultural de países de habla española, de la investigadora Lola Vargas, donde señala:
Hablar de "comunidad" es hablar de COMUNICACION….Para que exista una "comunidad" debe existir un elemento básico que cohesione al grupo…el único elemento que podría cohesionar -en esencia un grupo humano-; es decir, estructurar una "comunidad" es la COMUNICACION. Se entenderá por COMUNICACIÓN,…el RESPETO por la interdependencia de intereses, sentimientos valóricos,  de los individuos como "persona-individuo" y como "persona-sociedad" que componen una comunidad y/o una sociedad (Vargas; 1992: 12).
Se destaca la importancia de respetar las posiciones de los hombres en cuanto a sus intereses y valores,  se realiza un análisis del lenguaje y el respeto como bases innegables en la existencia de una comunidad. Obliga a pensar sobre la necesidad de trabajar en la comunidad atendiendo sus diferencias y teniéndolas en cuenta de forma tal que cualquier intervención en la misma esté basada en sus necesidades.
Lo anterior demuestra que se facilita  al investigador la descripción y explicación del cúmulo de conceptos, o definiciones originadas en sus vidas cotidianas en el curso de las comunicaciones interindividuales. Dichas representaciones sociales, deben analizarse para llegar a la objetivación que lleva a la transformación de los aspectos abstractos intrínsecamente manifestados en sus opiniones en resultados concretos, llevar sus pensamientos a realidades, sus conceptos convertirlos en imágenes.
Estos aspectos sirven para definir los grupos sociales que, como participantes de la vida sociocultural expresan libremente lo que piensan y sienten. Es una vía, además, para tener presentes sus verdaderas necesidades, aspiraciones, inquietudes, conociendo el grado de influencia que desde su modo de ver, ha logrado la comunidad  en su labor educativa, cultural, informativa, instructiva.
Desde el Programa Nacional de Cultura Comunitaria se refiere la dialéctica y evolución social de las relaciones interpersonales del hombre en la transformación ambiental de él y su entorno, abre la posibilidad de tener o no un espacio geográfico determinante cuando aborda la categoría comunidad planteando:
“Es el espacio de interdependencia y desarrollo de las relaciones interpersonales socializadas encaminadas a la transformación social ambiental del hombre y su entorno que puede o no asociarse a un determinado espacio geográfico”. (Programa Nacional Cultura Comunitaria 1999: 3)

En  el proyecto de trabajo comunitario integrado hay un mayor grado de acercamiento a lo que podrían llamarse herramientas para enfrentar el desarrollo comunitario. Se concibe la comunidad:
“El espacio físico ambiental geográficamente determinado, donde tiene lugar un sistema de interacciones socio políticas, económicas que producen un conjunto de relaciones interpersonales sobre la base de necesidades. Este sistema resulta portador de tradiciones, historia e identidad propias que se expresan en identificación de intereses y  sentido  de  pertenencia  que  diferencian  al  grupo que integran dicho espacio ambiental de los restantes” (Programa de Trabajo Comunitario Integrado, 2000)
Se incluyen categorías importantes para los estudios comunitarios: tradición, identidad, historia, que fortalecen sentimientos de unidad, igualdad de intereses, apego a lo que les es propio y los distingue de los demás. Elementos referidos a la cultura aún cuando esta no se manifiesta de forma explícita. Así como las interacciones que se palpan en este contexto.
Las categorías anteriormente señaladas son integradas en el criterio siguiente de   Rafaela Macías Reyes en el proyecto Universitas diseñado para el Centro Universitario de Las Tunas:
“La comunidad es una categoría social que expresa un tipo de relaciones humanas, es un lugar de convivencia, un territorio donde los actores sociales que la integran actúan e interactúan en función de alcanzar metas y propósitos comunes compartiendo las condiciones básicas sociales, históricas, culturales, ambientales de la vida. Comunidad indica el grupo humano en sus manifestaciones primigenias, está íntimamente ligada a los  conceptos de cooperación y desarrollo  que le imprimen a la sociedad un sello característico, una forma de vida colectiva, que la constituye en unidad compleja en permanente transformación  y la distingue de cualquier otra haciendo que en ella se generen y desarrollen los sentimientos de solidaridad y de identidad que cohesiona al grupo y le imprime estabilidad y permanencia” (Macías 2003; 19)
Se refiere a la comunidad en estrecha relación con términos tan importantes como desarrollo y cooperación, pues sin la unión  de todos los miembros de la comunidad es imposible el avance  ante cualquier dificultad a afrontar y ahí es donde radica la idea de desarrollo endógeno al lograr metas superiores utilizando recursos propios; de esa forma se imprime un sello propio, único y distintivo a la colectividad que es capaz entonces de generar sentimientos identitarios que la distingan lográndose mayor sentido de pertenencia y unidad en el colectivo.
Otro aspecto importante a tener en cuenta en el estudio de las comunidades es la defensa de la diversidad cultural que debe hacerse dentro de ellas a partir de un enfoque desde el derecho de la cultura y que es abordado por Lilian Álvarez Navarrete.
Más allá de disímiles definiciones  la comunidad resulta una unidad social donde confluye un agrupamiento de personas con un modo determinado de organización, que se vincula a necesidades e intereses comunes, que construye representaciones y valores, relaciones y responsabilidades, acciones y sueños, y que se desenvuelve en un  área geográfica y se concreta en una  vida cotidiana, donde el individuo puede encontrar satisfacción a sus necesidades biológicas, sociales, culturales y económicas; elementos todos que generan en su integración,  un sentido de pertenencia indispensable para el ser humano.
La comunidad constituye un conjunto de personas que viven en un terreno geográfico determinado  relaciones e intereses comunes sobre la base de necesidades. Resulta portadora de tradiciones, historia e identidad propias que se expresan en la identificación de intereses y sentido de pertenencia que diferencian al grupo que integra dicho espacio  de los restantes.
Dentro de las comunidades que actualmente juegan un papel importante en el impulso de la sociedad, está sin duda alguna las universidades como instituciones culturales donde se reúne una parte importante del saber humano. Tiene una marcada responsabilidad social, que se concreta a partir de la concepción actual de la dimensión social de la cultura, de la dimensión cultural del desarrollo y se materializa en el  mejoramiento de vida de la sociedad.
El trabajo de extensión que en ella se realiza potencia y enriquece la formación cultural por diferentes vías, al favorecer un entorno donde el estudiante se sienta y comporte como universitario el plano de su disfrute cultural e ideológico, con un alto nivel de sensibilidad y de identidad con su centro.
Para lograr este propósito los educadores deben agudizar la capacidad perceptiva, el sentido crítico, las facultades creativas y la capacidad para repensar la implementación de valores trascendentes; de manera que se forme un profesional altamente calificado y con una cultura general integral.
Las comunidades, entre ellas la universidad, están  vinculadas con el término desarrollo. Todos los logros científico-técnicos y culturales, de calidad de vida logrados en las universidades son  una expresión de su desarrollo cultural.
Cuando se  relaciona la significación de la comunidad para el desarrollo del hombre y las contingencias a las que se enfrenta  la humanidad y su existencia en los momentos actuales, se encuentran las razones de partida para el rol estratégico y determinante que se le concede hoy al desarrollo comunitario y su énfasis en lo sociocultural. Por esto:
 “La cultura como forma de ser y hacer conocimiento adquirido actúa como fuerza socializadora capaz de transformar la sociedad. Por su dinámica la cultura es entonces agente de cambio y factor de desarrollo al comprender todo el sistema de creación del hombre tanto en lo material como en el plano espiritual, y por lo cual adquiere particular significación social como indicador que expresa el grado de dominio del hombre de las condiciones de su existencia en las distintas fases del desarrollo social.” (Guadarrama y . Peregrin; 1990:87)
Hablar del término desarrollo es relevancia si se tiene en cuenta la explosión cultural   actual y la multiplicidad de acciones que se  llevan a cabo en el ámbito cultural cubano.  Son diversos los usos que se le ha dado, en dependencia del momento, contexto histórico, posición social, ideológica  o punto de vista.
Su incorporación a las Ciencias Sociales se produce a mediados del siglo XVIII para caracterizar los procesos graduales de cambio social.  Está muy relacionado con los vocablos transformación, evolución, cambio, crecimiento y maduración, empleados con mucha frecuencia en el campo social.
Luego de  la Segunda Guerra Mundial (1945), y  a partir de la constitución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la categoría desarrollo cobra un nuevo significado en el campo de las ciencias sociales y comienza a ocupar mayores e importantes espacios  con la participación de los intelectuales del mundo. Su nombre suele presidir congresos, foros, encuentros, programas y proyectos de la más diversa índole.  

Esta categoría ha sido puntal en el impulso de la teoría cultural, los estudios realizados en torno a ella han contribuido a enriquecer el papel que la cultura está llamada a desempeñar,  en el alcance de una vida más plena. Desarrollismo, desarrollo cultural, dimensión cultural del desarrollo, desarrollo integrado, desarrollo sostenible, desarrollo local, desarrollo endógeno, ecodesarrollo y desarrollo sustentable son categorías que, de una forma u otra, han estado presentes en las políticas culturales en los diferentes países. 
 Durante las décadas 50 y 60 del siglo pasado se aprecia una intención manifiesta en la práctica a reducir la categoría desarrollo a los estrechos márgenes del simple crecimiento económico. “El aspecto social y cultural del desarrollo, en su sentido más holístico, no se tiene en cuenta para nada”. (Hernández; 2004:10). Actualmente se reconoce a la cultura como un factor implicado en los problemas del desarrollo. 
No se trata de integrar la cultura al desarrollo, ni el desarrollo a la cultura; se trata de ubicar el punto de destino en el mejoramiento, en el crecimiento integral y armónico del hombre y la sociedad, de garantizar el desenvolvimiento pleno de las capacidades y potencialidades del ser humano; con el hombre proyectando, haciendo y evaluando sus resultados, lo que supone una ampliación de sus niveles de participación, desde programas capaces de propiciar una acción sostenida y sistemática.

En la década  (70-80) se habla desde la perspectiva de la integración de todos los recursos: físicos, económicos, y sociales y se proponen de igual modo estrategias globales. En ese sentido se observa la intención  por parte de algunas instituciones y universidades de adentrarse en los análisis de un corpusde principios básicos que pudieran enriquecer la teoría vigente sobre la categoría desarrollo, con el propósito de remodelar y actualizar las definiciones existentes y otorgarles un peso mayor a la proyección social y al papel del hombre como sujeto y objeto del desarrollo.
A fines de los ochenta se aprecian intentos por llamar la atención de las Naciones Unidas hacia una particularidad,  que en última instancia deviene generalidad  del desarrollo, y que es precisamente el Desarrollo Cultural, el cual asume la aceptación del carácter global y abarcador de la cultura.
Según el investigador cubano Guillermo J. Hernández Rodríguez
“La categoría desarrollo cultural pudiéramos definirla como un proceso a través del cual un estado, o cualquier ámbito territorial, incluyendo el municipio, la comunidad y en una escala más reducida, el barrio, incrementa la participación de la población en la vida cultural y promueve la creatividad de todos los ciudadanos. De igual modo defiende su identidad y diversidad, ajustándose a las condiciones  históricas - concretas de su contexto y a un proyecto de futuro…desarrollo cultural reviste características de proceso, en el cual deben actuar un grupo de factores implicados, llámese estado, gobierno, o asociaciones municipales, comunales u otras, que tengan prestigio e influencia en las decisiones”(2004:14).
El concepto de desarrollo cultural se fue insertando en el discurso teórico, en la misma medida en que los criterios desarrollistas y economicistas iban cediendo terreno ante los resultados desastrosos de  tendencia en el contexto social y cultural. Esta realidad expresa la necesidad de producir cambios en las concepciones que impulsan los procesos de desarrollo, y ese cambio solo puede producirse desde una concepción cultural no solo del desarrollo, sino de la economía en general.
El desarrollo de la cultura se manifiesta cuando el hombre crea un mundo variado, las bases materiales y espirituales de su existencia. Ello en primer lugar requiere depromover variaciones en el contenido y enfoque de las políticas culturales, lo que no debe significar la mera adopción directa del mundo de los conocimientos, modos de vida o experiencia de una región; es necesario tomar en cuenta que el desarrollo local, nacional y regional esté en relación con sus valores y con su culturapropia.
 En Cuba, al triunfar la Revolución en 1959,  sus objetivos se integraron a las transformaciones que propician en las diferentes esferas de la vida social, ocupándose el Gobierno Revolucionario de convertir en realidad el desarrollo social y cultural para las grandes mayorías.
En 1961 quedó definido el propósito de la Revolución de desarrollar la cultura; al respecto, el Comandante en Jefe Fidel Castro en Palabras a los intelectuales afirmó: ¨Y lo mismo que la revolución se preocupa por el desarrollo de la condiciones y de las fuerzas que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades materiales, nosotros queremos desarrollar también las condiciones  que permitan al pueblo la satisfacción de todas sus necesidades culturales” (Almazán del Olmo;2001:105).
Para ampliar todas las necesidades culturales del pueblo es que se estudia en Cuba  la obra Cultura para el desarrollo de Armando Hart Dávalos la cual refiere en su prólogo:
 “La relación entre cultura y desarrollo es simplemente vital y estratégica porque ella abarca problemas que están en el centro mismo de la contemporaneidad cubana, latinoamericana y universal…porque dada la trascendencia y la dimensión universal del desafío planteado a todos, no es un asunto sólo de coyuntura política inmediata, sino de calado estratégico”(Osvaldo Martínez,2001:9)
Esa relación formula líneas de reflexión a preguntas sobre el futuro de nuestra especie, pues la dimensión cultural es la que integra el mayor número de factores económicos, sociales, éticos, jurídicos y estéticos; siendo este un proceso multifacético e integral. La cultura nos da la medida de la calidad.
Esta es una de las razones por la que en Cuba se han creado al fragor de la Batalla de Ideas las escuelas de Trabajadores Sociales y las de Instructores de Arte, para poner al alcance de todos los logros, que en materia de cultura, tiene el país pues “…nuestro país no podría resolver los problemas que hoy confronta sin vincular la cultura a la problemática social y económica.”(Hart, 2001:2)
Al respecto Rufo Caballero en su artículo Felicidad cubanos: ustedes son lo máximo destaca:
“…Una cultura auténtica, que se precie y que se quiera, no vive de exclusiones, sino de incluir, de presuponer…..Nada hay más sagrado que el nervio de la cultura popular.
….La verdadera cultura no mira por encima del hombro; conoce que para todo hay un momento en la vida, y que si el refinamiento ayuda a vivir con atención al rigor y la calidad de las emociones, la sabrosura, la sadunga y la gracia del cubano son valores no menos nobles” (Caballero:2007:6).
Cuando se habla de cultura no se puede excluir ninguna concepción venga de la clase social que venga, se trata de incluir todas las opiniones pues son todas importantes para desentrañar la vida de un país; sobre todo si está en desarrollo como es el caso de Cuba. Por esta razón se estudian la mayor cantidad posible de comunidades con sus experiencias mezclándose las ideas del pueblo con las de sectores más refinados.
Por su parte Claxton  Mervyn advierte:
“No puede existir un desarrollo realmente satisfactorio y sostenible que no reconozca y utilice la fuerza vitalizadora de la cultura y haga caso omiso de los estilos de vida, sistema de valores, tradiciones, creencias, conocimientos y aptitudes de la comunidad, el desarrollo solo puede prosperar cuando, está arraigado en la cultura y tradición de cada país, porque es un proceso global vinculado a los propios valores de cada sociedad y que exige una participación activa de los grupos e individuos que son tanto los autores como los que se benefician con este proceso. (1998: 7).
Esta posición aporta  reflexiones importantes en torno a la concepción del desarrollo al reafirmar que este es parte intrínseca de la cultura, no puede existir como algo independiente, porque entenderla así, sería una idea sin consistencia en la realidad ya que  una estrategia  que incluya la dimensión cultural, constituye un enfoque integral que no comprende únicamente actividades concretas de desarrollo en sectores claves sino, que también intenta utilizar las energías creativas del pueblo, para encontrar soluciones locales a sus problemas.
Las razones que han llevado a la ampliación de este paradigma  son abordadas por Sonia Almanzán del Olmo en El valor de la cultura, pues  “La comprensión y el reconocimiento de que el desarrollo cultural es tan importante para el bienestar como el crecimiento económico ha ganado terreno.”(Almanzán del Olmo ,2001:125). Se destaca que:
“En primer lugar, y dado que la cultura configura nuestra forma de ver el mundo, cada vez se extiende más la idea de recurrir a lo cultural en búsqueda de energía e inspiración.
En segundo lugar, las industrias culturales juegan un papel económico cada vez mayor en el contexto de la liberalización de los mercados y los procesos de integración.
En tercer lugar, la información y las imágenes que impulsan cada vez en mayor medida el desarrollo de la economía mundial empiezan a transformar los modos en que se crea, comunica, disfruta y, dirían algunos, incluso se define la cultura”(Ob cit).
La cultura puede servir para explicar y comprender aquello del pasado que continúa impidiendo en el presente un desarrollo, un desenvolvimiento más cabal, pleno y, además, para ayudar a los actores sociales a conocer sus verdaderas capacidades creadoras y  a lograr su realización cultural y social.
Se valora de forma amplia y profunda la concepción globalizadora de la cultura, así como su influencia en el desarrollo, se aprecia una proyección a la formación integral del individuo y de este en función de la comunidad,  como impulsora del progreso sociocultural, de la preservación y enriquecimiento de su patrimonio cultural, a través de la necesaria interacción y la participación activa y creadora de todos los factores implicados en el proceso de cambio, dirigidos a mejorar la calidad de vida y el logro del autodesarrollo individual y colectivo que se nutre y enriquece a partir de la igualdad de oportunidades, respeto mutuo y aceptación de la diversidad cultural.
La categoría desarrollo cultural ha estado asociada, en su acepción más elevada, con diferentes enfoques, que transitan desde el economicismo, hasta la tendencia actual de la sustentabilidad. Cuando se habla de la cultura como factor de desarrollo, no se está ante un enfoque nuevo, lo novedoso es que en los debates internacionales su perfil es más propio y amplio porque el panorama cultural del mundo se ha transformado significativamente, moviéndose desde una visión pasiva de la cultura, hasta una más activa que la sitúa como protagonista y factor de cambio.
El desarrollo cultural implica el crecimiento espiritual  de los comunitarios producto de su actuación creadora y comprometida en el proyecto sociocultural que se está diseñando. Es una condición del desarrollo integral, reflejado en el nivel de desarrollo individual y colectivo que se llega a alcanzar en las diversas esferas de la cultura. Debe asumirse como la realización más humana del hombre, sustentado en un proyecto de futuro que le permita ampliar todas las capacidades, potencialidades y creatividad.

La  animación sociocultural como alternativa para proyectos de desarrollo cultural.

La época en que nos ha tocado vivir se caracteriza por un cambio social rápido, unas estructuras familiares cambiantes, una población que envejece, una mayor participación de la mujer en la vida laboral y  una flexibilidad creciente de la tecnología que conecta a las personas alrededor del mundo. Estas condiciones  exacerban algunos problemas que presionan en la cotidianidad,  lo que impulsa a buscar nuevas alternativas en las que no se había pensado o no se había evaluado su importancia para el desarrollo cultural de la sociedad.
Por consiguiente, “es necesario examinar los espacios y condiciones locales específicos, y buscar la forma de que estos espacios puedan adaptarse, reaccionar, resistir o transformarse creativamente ante las amenazas y oportunidades procedentes del exterior” (de l Informe Mundial de Cultura citadas por  Sonia Almazán del Olmo y Pedro Torres Moré Panorama de la Cultura Cubana 2006:133). Hacen falta  nuevos enfoques a fin de tratar eficazmente los problemas que tienen relación con el desarrollo sociocultural de la población en el futuro. La animación sociocultural es una  alternativa que podemos usar con este fin.
Es en Europa Occidental desde la década de 1960 donde  comienzan a realizarse  un conjunto de iniciativas que perseguían cubrir las desigualdades culturales a través de estimular el papel protagónico de amplios sectores poblacionales de acuerdo con sus propias inquietudes y libres del predominio y la explotación comercial. Estas iniciativas fueron denominadas por los analistas animación cultural.
Se organizaron fiestas populares y actividades en apoyo al trabajo educativo formal. Estas iniciativas, de gran creatividad en muchos casos, tuvieron un carácter fragmentario porque fueron consideradas por los sectores de poder como marginales.
Por esa misma época en América Latina se hicieron acciones de corte social a las que se les llamó desarrollo comunitario y proyectos de tipo cultural que generalmente se hallan asociados  a la educación popular.
Sonia Almazán en su libro Cultura Cubana Siglo XX (2004) al señalar  que estas acciones se conocen con el nombre de programas de promoción cultural tuvo en cuenta el criterio de Ezequiel Ander Egg en su obra La promoción sociocultural en América Latina un estudio de casos en Costa Rica, Ecuador, México, Argentina (1986:5) cuando se basa en que:
…”el objetivo último de las mismas en América Latina consiste en impulsar el surgimiento y consolidación de las organizaciones de base y la movilización del pueblo para lograr una nueva sociedad: se promueven y generan procesos de participación popular para la búsqueda de modelos alternativos capaces de sacar al pueblo de su situación de subdesarrollo y dominación”.
A partir de estas experiencias de la sociedad civil, los estados se proponen políticas en las que de una manera gradual van readecuando estrategias relacionadas con la animación sociocultural para generar desde la propia comunidad el desarrollo cultural de la misma logrando que estas salgan de situaciones de dominación externa si es que existen.
El trabajo cultural con la  metodología de animación sociocultural en el ámbito mundial se encuentra avalado por la existencia de varias publicaciones de pioneros de estos estudios en: Francia,  España, Bélgica, Canadá y del área latinoamericana algunas experiencias de estudios aportados por países como Venezuela, Brasil, Nicaragua, México,  Cuba y Argentina.
De manera general,  todas han abordado las problemáticas fundamentales de la animación sociocultural, partiendo de sus propias realidades. Cada autor enfoca el suyo en consonancia con su concepción del mundo, su época, metodologías y modelos; elementos que a la luz de nuevos análisis le permiten al crítico negar, modificar o enriquecer conceptos.
Se obtienen como resultado  generalizaciones o generalidades  para la aplicación de la animación: conceptualización, esencia, metodología, elementos característicos, operación en escenarios diversos, formación de animadores socioculturales,  así como también valoraciones de experiencias muy concretas en regiones  específicas de cada uno de estos países que describen y muestran un trabajo diferenciado con diversos grupos etéreos (animación con niños, jóvenes y tercera edad), en condiciones características (con discapacitados, en sistemas hospitalarios, instituciones públicas como escuelas, universidades).
La animación sociocultural como alternativa para proyectos de desarrollo  cultural es una problemática actual objeto de estudio por diferentes profesionales y discutido en eventos nacionales e internacionales convocados por diferentes organismos como la UNESCO, el Ministerio de Educación Superior, el  Ministerio de Educación , el Ministerio de Cultura y otros.
Respecto a la animación sociocultural existen diversos autores que se han dedicado a su análisis a partir de disímiles enfoques, entre ellos el francés Pierre Besnard en su Obra “ El animador sociocultural . Funciones, Formación, Profesión “, define a la Animación Sociocultural:
“Es un método de organización del ocio, con acepción ocupacional del tiempo libre de los individuos, o movimiento social de emancipación  de las masas, que debe  servir para la expresión de una verdadera cultura popular, algunos piensan que es un seudónimo de la ideología participacionista que permite una evolución social sin conflictos….” (Besnard; 1986: 149)
Se enfatiza en la significación que reviste el animador sociocultural como promotor de los procesos culturales; destaca la naturaleza y las funciones que debe desarrollar como agente protagonista del desarrollo sociocultural.
Este autor en su obra "La Animación Sociocultural", precisa:
 "En relación con las exigencias creadas por los cambios permanentes de la sociedad moderna, la animación aparecerá como un fenómeno esencial, tan pronto compensador como regulador, catalizador, reductor de la obsolescencia cultural, renovando aquí los comportamientos, las actitudes, permitiendo la adaptación y la autonomía; la animación es la respuesta social que el sistema introduce para ciertas necesidades específicas que le plantea su evolución"(Besnard,1999:20-21).
En estas ideas se destaca el papel de la animación en el proceso de transformación que puede producirse en un grupo humano que participe en los procesos de animación sociocultural, al significar la necesaria preparación del animador sociocultural como coordinador de los procesos culturales de participación, elementos vitales para el logro del proyecto.
Por su parte el español Tony Puig en su obra, “ Animación Sociocultural , cultura y territorio “, define la animación sociocultural como:
“ Métodos de Intervención Territorial que desde la cultura, facilitan a  personas con deseos y necesidades no satisfechas, la posibilidad de reunirse en grupos para iniciar un proceso conjunto, marcarse aquellos objetivos que les afecta”(Puig,1998: 16)    
Este autor hace énfasis  en la relación,   entre  animación e identidad cultural que se expresa,  en la concientización por los comunitarios  de su papel como sujetos históricamente formados en su propio entorno,  conciencia que se traduce en la identificación de aquellos valores,  que no solo lo identifican en su propio país, sino que los distinguen de otros territorios y naciones, destacando lo autóctono de una nación, comunidad, barrios, localidad, partiendo de lo más intrínseco.
Fernando Cembrano, David Hernández y María Bustelos en “ La animación sociocultural  una propuesta metodológica”, define la animación sociocultural como “un proceso que se dirige a la organización de las personas para realizar proyectos e iniciativas desde la cultura y para el desarrollo social”. (Cembrano, 1992: 43)
Presta atención a la unidad entre categorías como animación y participación, definiendo esta como un elemento esencial de la animación  para promover la transformación del propio sujeto, porque contribuye a un compromiso del individuo.
José María  Quintana en “Fundamentos de la animación sociocultural“ destaca el desarrollo del sentimiento de pertenencia a la comunidad, cuando define la animación sociocultural:
 “Como un estimulo mental físico y  emotivo que en un sector determinado incita a la gente a iniciar una gama de experiencias que le permitan expandirse y expresar su personalidad y desarrollar en ellas el sentimiento de pertenencia a una comunidad sobre la cual ejerce influencia “. (Quintana 1992:223)
Otro estudioso  del tema: Gm. Parkyn, enfatiza en la calidad de vida de la población mundial dándole un lugar destacado a la cultura para la transmisión de los valores humanos, considera “es el hombre concreto, el hombre cotidiano, quien es capaz no solo de transformar el medio que lo rodea, sino de transformarse asimismo a través de la animación”. (Paryn 1976:81)
En Cuba el escenario en el que se inscribe la animación sociocultural  deviene proceso dirigido, en primer lugar, a la promoción de valores del patrimonio local y nacional, lo que a su vez dinamiza el desarrollo de la Identidad cultural en ambos niveles. Se promueve los bienes y valores del patrimonio cultural por encontrarse en él lo más valioso que ha creado no sólo el hombre cubano, sino además, lo creado por la humanidad. En el patrimonio se encuentran las diversas maneras en que las generaciones pasadas han interpretado su realidad plasmándola en sus obras y proyectándolas en los valores.
La Master Oilda Suárez con el trabajo: Carrusel. “Proyecto de animación sociocultural para la integración de niños ciegos y videntes en la comunidad”  puntualiza la importancia de la animación dentro del marco comunitario,  donde  alcanza su máxima expresión, definiéndola como: “Conjunto de prácticas que tienen como finalidad el desarrollo de iniciativas y la participación de los comunitarios en el proceso de su propio desarrollo y la dinámica global de la vida sociopolítica en la que están integrados”(Suárez, 1998: 12).
De positivo se evalúa  el tratamiento teórico que aporta la autora sobre la animación sociocultural en el marco comunitario.  No obstante  con la experiencia existente no debe operarse esta categoría sobre acciones prácticas únicamente,  se debe buscar equilibrar lo teórico con la práctica, además si el escenario de acción principal para el estudio es la comunidad, por qué no insertar la dinámica cultural en relación con la social y lo político para lograr una integralidad en la transformación deseada.
Unicornio,  propuesta metodológica de animación sociocultural para el trabajo cultural comunitario, del colectivo de autores de la Universidad de Oriente, ofrece una invitación  para el estudio de esta joven disciplina en diferentes comunidades de la región oriental del país.  Estos autores han tomado la cultura como sustento de la animación, irradiándose al expresar: “ La animación sociocultural ha tomado la cultura, precisamente por la urgencia de movilizar consentido protagónico a las grandes  colectividades e individualidades para hacer de  la cultura su objeto de transformación“ . Ellos  refieren:
“La Animación Sociocultural es un  proceso complejo, inscrito  en el desarrollo cultural de las comunidades, asociaciones institucionales, sectores grupos dirigidos al logro de la real participación de la sociedad en la cultura. En este proceso, la animación sociocultural descubre las formas prácticas de facilitar la incorporación del desarrollo cultural, no sólo la memoria histórica, las tradiciones, costumbres, sino también, las nuevas propuestas de alternativas para la conservación, defensa y desarrollo del patrimonio cultural, la identidad cultural y la cultura” (Colectivo de  autores ,1996:6).
Son valiosas las ideas valoradas por el colectivo de autores del Proyecto Unicornio en cuanto a la animación sociocultural. En sus análisis dejan establecidos que la animación sociocultural se nutre y auxilia del contenido de un conjunto de categorías imprescindibles para el desarrollo de  una labor cultural más eficiente como: cultura, participación, promoción, desarrollo cultural, memoria histórica, identidad cultural, cada uno contribuye con su aporte conceptual a la conformación de un cuerpo teórico sólido que permite llevar a cabo con una dirección científica los procesos socioculturales desde la animación sociocultural.
De todo este análisis podemos considerar que la animación sociocultural puede ser valorada desde diferentes puntos de vista y formas según la arista desde la cual se enfoque su estudio. De esta manera es factible  concebirla atendiendo a dos de sus características:
Como un proceso encaminado a organizar y promover las acciones de las personas para gestar proyectos de desarrollo endógeno desde la cultura y para el desarrollo social, como una metodología participativa dirigida a estimular la intervención de grupos en la interpretación y solución de problemas de carácter sociocultural de las comunidades.(Colectivo de autores, 1996:17)
La animación sociocultural propicia el desarrollo de una actuación que revela el compromiso que el hombre contrae con la comunidad donde se desenvuelve, explicitando conductas, las cuales permiten evaluar su realidad, incorporar la memoria histórica, proponer  posibles soluciones, propiciar     procesos de concientización y encarnar estrategias de desarrollo cultural.
La animación sociocultural es un instrumento polivalente, utilizable para todos los tipos de culturas y para todos los públicos. Aparece como una estructura intermediaria entre la creación cultural, la difusión y el público. Puede ayudar a comprender los mecanismos  sociales, a reproducirlos, puede hacer más responsables a los individuos, hacer que confíen en sus proyectos, facilitar la integración de los marginados. Permite la educación, el aprendizaje personal autónomo y racional, facilita el acceso a fuentes de documentación. Brinda los métodos científicos para investigar y establecer relaciones con los investigadores especializados, brinda  la posibilidad del ejercicio  de un espíritu crítico. Perfecciona permanentemente, se reciben todas las formas de cultura para poder transmitirlas y llegar a ser creador. Permite la adaptación e integración de los individuos,  su socialización, los prepara para cambios múltiples.
La animación sociocultural por sus características, esencia, rasgos principios y objetivos, puede constituir una alternativa efectiva para lograr la participación y la transformación en las diferentes instituciones culturales.
 Fundamentales son los aportes del texto   Práctica Laboral de Rafaela Macías donde se presentan  valoraciones integradoras de las categorías y elementos de la animación, desde la práctica en nuestro contexto social. La definición que emplean,  referida a la animación como alternativa  participativa dirigida a estimular la interacción y el protagonismo de las personas, es  herramienta  básica en la elaboración de  proyectos socioculturales. Aquí se  señala:

 “La Animación Sociocultural contribuye a que las personas identifiquen sus posibilidades, por lo que influye en la confianza, capacidad y potencialidad creativa e innovadora del hombre  como constructor y consumidor de su  propia cultura que lo dirija hacia el desarrollo social. Actualmente se presenta como una metodología rectora de procesos participativos en grupos gestores  porque rechaza el enfoque de la participación sólo como asistencia, su naturaleza apunta a que  la población desempeña un papel fundamental en su transformación sociocultural y en su desarrollo  cultural.
La Animación Sociocultural se convierte en una alternativa para  promover la participación efectiva y concreta de la comunidad o  grupo social en la fijación de prioridades, la toma de decisiones y la elaboración y puesta en marcha de estrategias de planificación para alcanzar un mejor nivel de cultura, la fuerza motriz de este proceso proviene del poder real de las comunidades, de la posesión y del control que tengan sobre sus propios empeños y destinos. El desarrollo de la comunidad se basa en los recursos humanos y materiales con que cuenta la comunidad misma para estimular la independencia y el apoyo social, así como para desarrollar sistemas flexibles que refuercen la participación pública y el control de las cuestiones culturales, esto requiere un total y constante acceso a la información de su contexto”.(Macías, 2007:72.)
El trabajo cultural al aplicar la animación sociocultural se realiza para afianzar el sentimiento de pertenencia a la comunidad mediante la creación, la imaginación, la experiencia colectiva, la experimentación de modos de vida con más calidad, la asociación voluntaria, la solidaridad, el pensamiento reflexivo personal que lleva a una  autonomía para tomar decisiones.
Por eso resulta imprescindible tener en cuenta los principios, funciones, objetivos y tareas de la animación sociocultural expuestos por la investigadora Rafaela Macías en su obra Práctica Laboral:
Coordinación:Las acciones de Animación Socio Cultural, por su contenido y alcance, exigen el establecimiento de relaciones de colaboración con instituciones, organizaciones, organismos, entidades sociales, políticas, económicas, culturales. En ellas los animadores socioculturales encuentran similitudes en cuanto a las intencionalidades de los procesos de emancipación, recursos materiales y financieros, espacios para la realización de las acciones, entre otros.
Cooperación: La Animación Socio Cultural se desarrolla en un contexto matizado por la complejidad de estructuras sociales, aplicación de políticas y presencia de diferentes agentes del desarrollo, las cuales, en gran medida acometen diversos proyectos y programas, todos con enfoques diferentes, pero a la vez necesarios. La Animación Socio Cultural  no debe prescindir, ni subestimar la presencia de todos ellos. La cooperación es por tanto imprescindible, integrar, facilitar, socializa enfoques, experiencias, encontrar la unidad dentro de la diversidad, se presentan como importantes exigencias para la Animación Socio Cultural.
Objetividad: La Animación Socio Cultural  asume la realidad tal y como ella se presenta, con su diversidad y contradicciones. Indica en qué medida la Animación Socio Cultural  como alternativa de la cultura, puede incidir en el perfeccionamiento de las relaciones sociales y el mejoramiento de la calidad de vida.
Funciones de la animación sociocultural

  • Educativa
  • Comunicativa
  • Ideológica
  • De dirección ( organizar, planificar, ejecutar-mando, evaluar)

Tareas más significativas

  • Conocer la cultura del país, región, comunidad así como los elementos más significativos de la cultura universal.
  • Conocer la realidad con la cual se trabaja.
  • Descubrir las formas prácticas de facilitar la incorporación de las personas al desarrollo cultural.
  • Descubrir a los promotores y animadores naturales para su formación.
  • Organizar, planificar, ejecutar y evaluar acciones, proyectos y programas.

Objetivos de la animación sociocultural

  • Gestar procesos participativos, a partir del conocimiento de los bienes y valores del patrimonio cultural.
  • Aplicar las políticas culturales en los diferentes ámbitos en que ella se desenvuelve.
  • Facilitar la comunicación fluida de todos aquellos que estén interesados en interpretar y transformar su entorno (Macías, 2007:131).

La animación sociocultural tributa al desarrollo de la cultura porque aporta  un cambio cultural en las actitudes, las maneras de relacionarse, de crear, donde la cultura se concibe como manera de estar y hacer, como forma de expresarse e interpretar las cosas, a su vez la acción cultural como fundamento de la animación es entendida como una acción abierta; cuya finalidad básica es desarrollar el concepto y la práctica de la cultura como participación que responda a las necesidades e iniciativas propias de  grupos y comunidades, como complejo proceso dirigido a estimular el protagonismo  individual y grupal.
El  propósito también va encaminado a fortalecer las capacidades de la población para participar en las decisiones que afectan su vida y para optar por estilos de vida saludables, estimular al intercambio de conocimientos diversos, de modo que el proceso de desarrollo de la cultura, se incorpore al conjunto del patrimonio cultural de nuestra  región, así como fortalecer la capacidad de convocatoria de las instituciones culturales. 
La animación sociocultural fortalece la capacidad de convocatoria de las instituciones, lo que permite valorarla como alternativa para la promover la participación de la población en su transformación cultural; en ella las acciones socioculturales son planeadas, ejecutadas y evaluadas por los protagonistas del cambio cultural, las acciones y prácticas socioculturales exigen el respeto a las ideas, opiniones y valores de los individuos y grupos. Esas acciones  socioculturales se llevan a cabo en grupos, para grupos y con grupos,  materializan las ideas plasmadas en las políticas culturales. Otro aspecto importante es el referido a que el ámbito en que se desarrollan las prácticas y acciones culturales es amplio y diverso.
La animación sociocultural se vuelve una alternativa para el desarrollo cultural de la comunidad al  potenciar el trabajo sociocultural mediante proyectos en los cuales se implique a todos los factores y miembros de la comunidad. El profesional de la cultura debe identificarse ideológicamente con la misma, lo que le permitirá elaborar el proyecto de animación sociocultural para la transformación sociocultural necesaria.
Como esencia en la animación sociocultural se expresa el proceso de participación, elemento vital en la acción de la extensión en los tiempos actuales, planteando la necesidad de dinamizar las potencialidades de la comunidad, encaminada al logro progresivo de su autogestión. Se asume que el elemento participación adquiere diferentes dimensiones o niveles y que sólo en la práctica de la animación sociocultural alcanza  su esencia, cuando convierte el objeto en sujeto de su propia transformación, potenciando la autogestión y autonomía.
 Ander Egg (1987) plantea que   en el proceso o práctica de la animación Sociocultural se pueden distinguir tres momentos o aspectos principales:

  • Labor de sensibilización y de creación de un clima de interés en la promoción de las actividades socioculturales. En el que se pretende lograr que las necesidades socioculturales se expresen como preocupación en la cotidianidad de la vida de la gente, ayudando a tomar conciencia de ellas y creando una valoración positiva por la cultura y la participación en la vida asociativa como forma de afrontar problemas comunes.
  • Capacitación de los animadores, esto presupone la capacitación de los miembros de los grupos de formación, tanto en el manejo de Técnicas instrumentales como en la comprensión de la realidad. De lo que se trata es de formar líderes naturales, animadores voluntarios y a la gente en general para emprender las acciones. Así como, disponer de espacio ó ámbito apropiados para la realización de las actividades socioculturales.
  • Promover la organización de actividades socioculturales con la participación de la gente garantizar que se emprendan las tareas de promover, organizar y desarrollar actividades socioculturales.

También habrá que tener en cuenta la multiplicidad de iniciativas e instituciones que promueven y realizan actividades sociales, culturales y educativas en la comunidad para economizar energías y esfuerzos, promoviendo lo que se está haciendo y aprovechando lo que podría ser un trabajo conjunto.
Los procesos de animación sociocultural se encaminan finalmente hacia el logro de una muy importante aspiración: la de formar a los agentes del cambio cultural, principales encargados de dar continuidad a los movimientos de transformación iniciados por el animador sociocultural; unos animadores han de formar a otros que a su vez formarán a unos terceros, garantizando con ello el efecto multiplicador de esa formación.
Este aspecto revela el gran aporte o carga social que asume la animación sociocultural como proceso participativo que desde sus inicios aspiró a la transformación de los individuos en agentes activos del medio en que se desenvuelven y a que estos a su vez establecieran una relación y un comprometimiento estrecho con el desarrollo social y cultural de su comunidad, desarrollando la iniciativa, creatividad y el dinamismo.
De esta forma se posibilita un enfrentamiento a la realidad a partir de sus propios medios y lleva a cabo acciones encaminadas a mejorar la calidad de vida,  mejoramiento que se traduce en asumir la animación sociocultural  como un proceso mediante el cual la comunidad se convierte en protagonista de su propio desarrollo, moviliza las formas de hacer y pensar de las personas mediante la participación y el compromiso. Así se logra la transformación de la comunidad producto de una mayor participación activa y consciente de cada individuo que implica un crecimiento espiritual como resultado de su relación comprometida con el entorno.
Desde esta posición comprometida de los individuos es desde donde surge la animación sociocultural y este es su principal objetivo  movilizar a la población, implicar en su entorno, lo que significa que las personas conozcan sus problemas, los jerarquicen y se hagan responsables de ellos, buscando alternativas para resolverlos.
La participación es en definitiva una vía de formación del propio sujeto que le lleva a un constante compromiso con su medio. Su realidad física, una realidad viva y vivida por el sujeto, es un indicador básico que nos muestra la transformación de la comunidad.
Relacionado con la animación sociocultural hay que resolver en la práctica cuatro problemas principales:

  1. De  personas: a quienes van dirigidos (destinatarios) y con quienes se realiza (responsable)
  2. De lugar:  dónde, refiriéndose al  ámbito espacial
  3. De tiempo: cuándo, se define el ámbito temporal
  4. De técnicas: con qué (equipamiento, utilaje profesional) y cómo, cuando se refiere a las técnicas a utilizar.

Cuando se trata del lugar  dónde se va a realizar una actividad cultural en concreto, se pueden tener presentes algunos criterios tales como:

  1. La índole de la actividad cultural que se va a realizar.
  2. Si la actividad está centrada en un grupo o en la colectividad.
  3. El tipo de destinatarios.

De  ordinario el “cuadro temporal” de la animación sociocultural se visualiza como una forma de utilización del tiempo libre. Más que eso de lo que se trata es de que ese tiempo se pueda  llenar con un significado más personal que posibilite encontrar los medios para la originalidad creadora, ya sea en las relaciones humanas, la convivencia o el ámbito de lo artístico en sus variadas manifestaciones.
Cuando nos referimos a con qué y cómo se hace, cabe señalar que con qué se refiere a los medios técnicos para realizarla; y el cómo a los medios instrumentales, las técnicas socio-pedagógicas empleadas.
Resulta importante tener presente los medios instrumentales donde se tiene en cuenta las diferentes maneras de realizar las actividades que pueden considerarse:

  1. Formación: cursos, seminarios, ciclo de conferencias, mesas redondas, círculos de cultura.
  2. Difusión: del patrimonio heredado, museos..arte, ciencia, técnica, tradiciones culturales. Bibliotecas, fonotecas, videotecas.
  3. Artísticas: cine, teatro, música, danza, fotografía, títeres o marionetas, escultura, pintura, grabado, cerámica, tapiz.
  4. Lúdicas: esparcimiento, recreación, acampadas, juegos, deportes.

Las técnicas socio-pedagógicas:

  1. Técnicas grupales.
  2. Técnicas de información-comunicación.
  3. Actividades culturales propiamente tales: artísticas o lúdicas.
  4. Exposiciones.

Se coincide con la idea de Martínez y González al señalar que la Animación Sociocultural: 
 “... reclama una labor más sistemática en el campo de las investigaciones que contribuya especialmente a sistematizar las diversas prácticas existentes mediante aportaciones teóricas que puedan resolver uno de los principales problemas a los que hoy se enfrenta la Animación SocioCultural en su accionar: el practicismo, que no es más que la tendencia a concebirla como conjunto de prácticas sociales que tienen por finalidad la participación de las comunidades  en el proceso de su propio desarrollo, causa por la cual se concibe el proceso de participación de los comunitarios sobre la base del accionar práctico, con lo que se subestima el campo teórico sobre el cual se sustenta la Animación SocioCultural , los presupuestos teóricos que la nutren y hacen de ella toda una metodología y no un conjunto de meras prácticas participativas”. (Martínez y González, 1998:3)
Se hace necesario incrementar la labor de la universidad como institución cultural en función de desarrollar el nivel de la población y la difusión de los valores de nuestra Cultura Nacional, mediante proyectos socio-culturales que demandan del conocimiento altamente calificado y del potencial científico de estos centros.
Desde la animación sociocultural el trabajo cultural se efectúa para la creación, la imaginación, la experiencia colectiva, la experimentación de modos de vida con más calidad, la asociación voluntaria, la solidaridad, la autonomía personal para tomar decisiones, el pensamiento reflexivo y el sentimiento de pertenencia a la comunidad. Por eso contribuye a que las personas identifiquen sus posibilidades, así influye en la confianza, capacidad y potencialidad creativa e innovadora del hombre  como constructor y consumidor de su  propia cultura que lo dirija hacia el desarrollo social.
Actualmente la animación sociocultural se presenta como una metodología de procesos participativos en grupos porque rechaza el enfoque de la participación sólo como asistencia, su naturaleza apunta a que  la población desempeña un papel fundamental en su transformación sociocultural y en su desarrollo  cultural.
Las reflexiones hasta aquí expuestas, conducen a compartir la definición dada por Macías Reyes, a partir de la experiencia del Proyecto ENTRESCULTURAS aplicado en una comunidad de la ciudad de Las Tunas:
“La animación sociocultural se asume como un proceso complejo presente en el desarrollo cultural de las comunidades, instituciones, sectores y grupos dirigidos a lograr la real participación de los actores sociales en la cultura. En este proceso, la animación sociocultural descubre las formas prácticas de facilitar la incorporación al desarrollo cultural, no sólo la memoria histórica, las tradiciones, costumbres, sino también las nuevas propuestas de alternativas para la conservación, defensa y desarrollo del patrimonio cultural, la identidad, el sentimiento de pertenencia y la cultura”. (Macías: 2007; 120)
Sus razonamientos presentan elementos que permiten visionar a la comunidad en una dimensión global e integral, al abordar importantes ideas que permiten comprender que acciona como alternativa de la cultura viva en el trabajo de las comunidades, como un proyecto de intervención para motivar, estimular a los comunitarios y que éstos a su vez, sean capaces de iniciar su propio desarrollo sociocultural.
Induce la importancia de los procesos de participación en los colectivos y comunidades, que estimule, que implique y responsabilice a los ciudadanos, que lleve a la pluralidad cultural y social, teniendo en cuenta el propio proyecto de cada comunidad y despertar la capacidad de análisis, organización, creación y expresión.
Después de los análisis efectuados la autora destaca que los estudios sobre la animación sociocultural cobran cada vez más importancia en los ámbitos cultural y social,  este término  ha pasado a ser en estos años uno de los más polémicos en lo que a las Ciencias Sociales se refiere, caracterizada por un auge creciente del trabajo en comunidades, escenarios en donde se recrea y desarrolla la animación sociocultural como acción consciente que desarrollan  hombres y mujeres comprometidos con su realidad y en la que se destacan individuos, grupos y comunidades a partir de sus valores hacia formas superiores de convivencia en los terrenos social y cultural.
Para promover la participación comunitaria y el desarrollo juega un papel fundamental la animación sociocultural donde el animador está encargado de unir esas fracciones, estimular la tolerancia y el espíritu de equipo y obtener decisiones consensuadas.
La animación sociocultural, se concibe  como una alternativa participativa para materializar proyectos de desarrollo cultural, que tienen entre sus principios fundamentales asumir la categoría cultura de una manera amplia y precisa.
Tiene que ir orientada sobre todo a la participación en la cultura y no tanto al "consumo" de cultura. Es una educación en el goce estético.  Debe ser capaz, a través de los procesos culturales de destacar lo autóctono de una nación, comunidad, barrio, localidad, partiendo de lo intrínseco. Sólo de esta forma se podrá interpretar la realidad dada al hombre. Como acción cultural constituye el elemento más dinámico para lograr la participación, teniendo como base las necesidades culturales de las masas.
El trabajo sociocultural comunitario cada día cobra mayor importancia, debido a que son cada vez más las necesidades socioculturales de los comunitarios y menores las posibilidades de las entidades estatales de participar en su solución.
Por ende hay que lograr la incorporación creciente y paulatina de estos en la solución de sus propios problemas, a través de la participación masiva en la toma de decisiones y ejecución de acciones concretas encaminadas a su desarrollo cultural.

CONCLUSIONES

La indagación científica realizada ha permitido concluir que la animación sociocultural como alternativa para el trabajo cultural puede convertirse en un mecanismo que contribuya   a estimular la creatividad, participación, cohesión grupal y la satisfacción de las necesidades culturales de los comunitarios. Cuenta con una serie de recursos que son eficaces para mediante la realización de acciones culturales llevar a cabo un proceso en las comunidades que contribuya a su transformación sociocultural.

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