Contribuciones a las Ciencias Sociales
Marzo 2012

"EL ENFOQUE DE GÉNERO EN LA CONFIGURACIÓN DEL PROCESO SALUD – ENFERMEDAD"

Laritza Vázquez Mojena (CV)
lvazquezm@udg.co.cu
Yennys Salazar Matamoro (CV)
ysalazarm@udg.co.cu
Universidad de Granma, Cuba

Resumen
Históricamente el género ha mediatizado el proceso salud-enfermedad, agudizando significativamente las inequidades en este ámbito, lo que supone notables diferencias en el acceso y atención a los servicios de salud entre hombres y mujeres. En este sentido se impone como reto la incorporación del enfoque de género para contribuir al establecimiento de relaciones equitativas en este ámbito, resaltando la necesidad de desarrollar acciones que tributen a la comprensión y valoración de su trascendencia en el proceso salud enfermedad. El presente trabajo exhibe las experiencias  de un  programa de capacitación,  desarrollado sobre la base del desconocimiento mostrado en temas de género y su relación con el proceso salud-enfermedad,  para promover su incorporación en el diagnóstico y atención de las problemáticas de salud. Las principales temáticas abordadas versaron sobre la relación del género con: perfiles epidemiológicos, estilo de vida, salud mental y  salud familiar. Estuvo dirigido a profesionales de la salud en el Consejo Popular San Juan y el Cristo,  provincia Granma.  Desde la implementación del programa se  visualizaron cambios en el análisis y tratamiento de las problemáticas de salud  en mujeres y hombres,  valorando las posibles causas asociadas al género.

Palabras claves: proceso salud - enfermedad, enfoque de género, equidad.




Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Vázquez Mojena, L. y Salazar Matamoro, Y.: "El enfoque de género en la configuración del proceso salud – enfermedad ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Marzo 2012, www.eumed.net/rev/cccss/19/

Introducción
La salud humana constituye uno de los principales problemas  a resolver en la escala  mundial,  obstaculizada  por fenómenos del desarrollo de las sociedades, que suponen inequidades en el acceso, la atención y las políticas  de salud. Una de las cuestiones  que mayor influencia ha tenido en las diferencias y desigualdades que se manifiestan lo constituye  “el género”, agudizando significativamente los problemas  de inequidades  en este ámbito.  A partir de aquí se evidencian comportamientos sexistas que inciden en la distribución desigual de los problemas de salud entre hombres y mujeres. De forma general los perfiles epidemiológicos de morbimortalidad reflejan que las mujeres cubanas tienen mayores problemas de salud que los hombres, asociados a factores psicológicos y socioculturales que van en detrimento de su calidad de vida. Investigaciones realizadas en este tema muestran que en la atención a estos problemas de salud no se considerado el enfoque de género como aspecto determinante en los resultados que exhiben los perfiles ya mencionados, emergiendo la necesidad de desarrollar acciones que tributen a la comprensión y valoración de la trascendencia que tiene dicho enfoque en el proceso  salud - enfermedad.
Mujeres y hombres han desarrollado a lo largo de la historia expresiones distintas de vivir y acceder a las instituciones de salud, en la búsqueda de un bienestar físico y mental que les reporte una vida sana. Sin embargo en el campo de la salud, la asunción por mujeres y hombres de los distintos enfoques médicos, requieren hoy de una reconceptualización  inmediata, si se quieren eliminar las desigualdades innecesarias e injustas que hasta nuestros días perduran en dependencia de si se es hombre o mujer. En este sentido es válido señalar lo planteado por Artiles (2006) cuando expresó que “la incorporación  de la categoría género  en el campo de la salud para la determinación de acciones, el análisis de los procesos e instrumentación en la prevención y curación de las personas, aún se encuentra limitada al discurso y poco instrumentada en la práctica”, pues precisamente la relación de esta categoría con los procesos de salud – enfermedad resulta una variable independiente e integradora que transversaliza todos los ámbitos de la vida humana.
Lo expuesto anteriormente guarda estrecha relación con los Objetivos del Milenio para el Desarrollo Humano y lo concertado  en la Conferencia de Beijing; mostrando como el género mediatiza todas las esferas de la vida humana  patentizando las desigualdades en este sentido, con altos costos para  las mujeres sobre todo en lo referente a la salud reproductiva, las enfermedades crónicas,  la planificación familiar,  la prevención y tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, justificando la atención a la mujer como una de las prioridades de trabajo  y promoviendo la equidad de género.
La manera de reproducirse los comportamientos humanos a través del tiempo han llevado sobre sí el peso de una cultura que ha pautado lo masculino y lo femenino, pero el actual desarrollo sociocultural, las nuevas exigencias de la época y los reclamos unánimes de mujeres y hombres en todas las latitudes del planeta por derechos más justos y solidarios, ya propician la presencia de seres humanos con mejores posibilidades para elaborar su construcción genérica, en un ámbito más equitativo en sus modos de pensar, sentir y actuar.
El eje fundamental de esta investigación  es precisamente la interrelación entre Género y Salud, conceptos complejos de difícil definición. El género es una categoría de las Ciencias Sociales que permite analizar la relación entre hombres y mujeres. Se puede entender como la red de símbolos culturales, conceptos normativos y patrones institucionales, que contribuyen a conformar la identidad de género y, relacionado con los procesos de salud –enfermedad, queda definido como determinantes socioculturales que inciden en inequidades de salud, reflejándose en el comportamiento de las enfermedades que se distribuyen según los distintos perfiles epidemiológicos,  destaca la participación desigual  en los sistemas de salud, además de estilos de vida distintos entre mujeres y hombres, obstaculizando de esta forma el bienestar biológico, psíquico y social con equidad de género. La enfermedad se define como un estado de deterioro del organismo humano no sólo determinado  biológicamente sino también psico-socialmente. Otro concepto que es clave para  la adecuada comprensión de la relación que se ha ido describiendo, es el de salud,  que va más allá de la ausencia de enfermedad  para pronunciarse como un estado  de bienestar tanto físico como psicológico  y social del individuo, que coherente con la equidad de género consiste en una minimización  de las disparidades evitables y determinantes entre los diferentes grupos humanos contribuyendo al bienestar en todos sus niveles. El estado de salud es expresión de la calidad del entorno en que viven mujeres y hombres.
Incluir una mirada de género en salud significa incorporar el modo en que las asimetrías sociales entre varones y mujeres determinan cambios en el proceso salud-enfermedad-atención entre ellos, con riesgos y susceptibilidades diferentes para diversos problemas y situaciones de salud, cuyo marco de relaciones se conforman a través de la socialización del ser humano en disímiles aspectos de la vida. Se trata de desbalances jerárquicos que articulados entre personas también son fuentes de inequidades aún prevalecientes en poblaciones donde la edad, la etnia y la clase social establecen perfiles de morbimortalidad específica. La literatura señala que los roles sociales que mujeres y hombres pueden y deben cumplir en el marco del patriarcado, determinan vulnerabilidades y modos diferentes de vivir, enfermar, consultar, ser atendidos y morir.
El actual auge y visibilidad de las perspectivas de género  no se caracteriza por incorporar un objetivo más al accionar de los profesionales, sino adoptar y admitir una nueva visión acerca de las diferencias y especificidades en la salud de mujeres y varones como parte del contexto socio político, dejando atrás las conductas contrarias de interés particular por las de tipo colectivo participativo que favorezcan un perfil de convivencia social equitativo en prácticas legales de ciudadanía y de legítimos derechos, conforme a justas formas en el entendimiento y la concertación mutua.
Abordar la situación de salud desde un enfoque de género implica acopiar, sistematizar, analizar y utilizar información que permita su  incorporación  a las acciones de planificación, organización y sistematización de la salud;  que fortalezcan el diseño de políticas, de planes y programas,  que puedan responder apropiadamente a las necesidades diferenciales por sexo, y contribuir a la reducción de las inequidades de género en la salud y el desarrollo humano.
La incorporación del género en la salud aún se encuentra en un nivel discursivo y falta la apropiación consciente en los decisores de salud de la magnitud con que el género determina la salud y la enfermedad. El condicionamiento de género, es analizado como una variable más y no como real condición de vida, involucrada en las desigualdades en el acceso y distribución de los recursos.
Independientemente de las estrategias trazadas, en los diferentes niveles de atención del Sistema Nacional de Salud se visualizan inequidades que muestran cómo intervienen  las relaciones de género  en el proceso de determinación  de la salud y la enfermedad; en los estudios e investigaciones que se realizan en este ámbito así como en la práctica profesional no se utiliza con  intencionalidad el  enfoque  de género. Lo que  conlleva a una contradicción entre la necesidad de incorporar  de manera consciente dicho enfoque y la supervivencia  de relaciones de poder,  cuya condición mediatiza el acceso a los recursos, las posibilidades de acción y las prácticas cotidianas, poniendo en desventaja a las mujeres y perpetuando el dominio masculino.
El programa de formación que se presenta se desarrolló teniendo en cuenta los resultados del diagnóstico de salud realizado  en el  consejo popular San Juan y el Cristo. En dicho diagnóstico se consideraron indicadores que permiten el análisis de la situación de salud, resultando significativa en dicho análisis la presencia de inequidades de género que influyen en el proceso salud enfermedad y en la atención que se brindan en dichas instituciones.
En la comunidad estudiada se destaca que las mujeres tienen mayores problemas de salud mental y obesidad, son más sedentarias con la edad y exhiben mayores problemas de nutrición (índice de masa corporal es mayor entre mujeres). La obesidad genera problemas de salud mental y somática. Mayor morbilidad entre mujeres (cefaleas, migrañas, estrés, hipertensión, hipercolesterolemia). Mayor discapacidad física y mental entre mujeres (las mujeres ancianas tienen  más probabilidad de padecer demencia y el Alzheimer por menor calidad de vida), neuropatía óptica mayor entre hombres y neuropatía periférica entre mujeres. La calidad de vida deteriorada de la mujer de edad avanzada se observa en enfermedades como la osteoporosis asociada a hábitos nutricionales y que genera discapacidad física y fracturas frecuentes. Mayor el consumo del tabaco y el alcohol entre hombres, que también muestran índices superiores de accidentalidad. Se evidenciaron también notables deferencias en los estilos de vida que asumen hombres y mujeres, asociados a la distribución de tareas en el hogar, con incidencia negativa en las enfermedades que padecen.   En el actuar de los profesionales que estuvieron involucrados directa o indirectamente en la investigación, se refuerzan, aunque no de forma consciente, las concepciones de género y lo asignado a cada sexo; en el apoyo que se brinda a hombres y mujeres prevalecen consignas que reproducen patrones patriarcales. Cuando de una mujer se trata predomina....”tienes que pensar en tu hijo”, “recuerda que tu mamá está enferma”, “tienes que ser fuerte por tu familia”. En el caso de los hombres cambia el discurso: ...”tu familia depende de ti”, “eres el sostén de tu familia”, “no puedes derrumbarte”; mostrando como el quehacer de dichos profesionales está permeado por concepciones de género que influyen en el apoyo ofrecido ante los problemas de salud en dependencia del sexo.
En correspondencia con los elementos expuestos y teniendo en cuenta la necesidad de incorporar el enfoque de género en la atención a las diferentes problemáticas de salud que presentan mujeres y hombres se propone como objetivo: potenciar la incorporación del enfoque de género en el quehacer de profesionales  de la salud  para el diagnóstico y atención de las problemáticas que presentan hombres y mujeres en el consejo popular San Juan y el Cristo, Bayamo, Granma.

Materiales y métodos:
La investigación está sustentada en los referentes del paradigma cuantitativo de  investigación. Se corresponde con una investigación transaccional.
Se desarrolló en el municipio Bayamo, consejo popular San Juan y el Cristo. Se trabajó con los profesionales de la salud, dígase médicos y enfermeras de los consultorios ubicados en esta área tomando como referente el análisis de la situación de salud actualizado. Se tuvieron en cuenta como criterios de selección la disposición para formar parte de la investigación, al menos tres meses de trabajo en el consultorio y la garantía de permanencia durante la implementación del programa. Finalmente el grupo de trabajo quedó conformado por 16 profesionales de la salud.
Se consideraron los métodos teóricos: análisis – síntesis, que se utilizó a lo largo de todo el proceso de investigación, alcanzando su papel preponderante en el desarrollo del marco teórico conceptual, y en el proceso de análisis de resultados; inducción – deducción que se verifica fundamentalmente en la construcción del marco teórico conceptual y la realización del análisis de los resultados.
Para evaluar las necesidades de aprendizaje se  utilizaron: encuestas, entrevistas, grupos focales, análisis documental y observación para valorar el comportamiento de los siguientes indicadores:

  • Variables sociodemográficas.
  • Estado de Salud según sexo. (comportamiento de la mortalidad y la morbilidad según tipo de enfermedades por sexo y edades)
  • Situación de salud sexual y reproductiva según sexo y grupo de edades.
  • Percepciones sobre la salud según sexo y por grupo de edades.
  • Distribución de roles de los trabajadores de salud según sexo.
  • Estilos de vida y hábitos de salud según sexo y grupo de edades.
  • Afectaciones psicosociales.

Tomando como referente las necesidades de aprendizaje detectadas se desarrolló el programa de capacitación, a  través de conferencias con apoyo de materiales audiovisuales. Se utilizaron también dramatizaciones sobre la base de situaciones de la vida cotidiana que afrontan en el quehacer profesional. Las temáticas abordadas se exponen a continuación:

  • “Género, salud y equidad. Desafío para la práctica profesional”.
  • “Género y  perfiles epidemiológicos. Aspectos a considerar.”
  •  “El rol de cuidador de enfermos. Costos para la salud.”
  •  “Género y salud familiar. Distribución de roles en el hogar.”
  •  “Género y estilos de vida.”
  •  “Un acercamiento a la salud mental desde la perspectiva de género”.
  •  “El género en los niveles de atención del Sistema Nacional de Salud”.

Resultados y Discusión
La aplicación del programa constató la presencia de factores socioculturales que trascienden el proceso salud – enfermedad fundamentalmente del enfoque de género, que agudiza las inequidades en este ámbito.  Desde su implementación se visualizaron cambios en el análisis y tratamiento de las problemáticas de salud  en mujeres y hombres,  valorando las posibles causas asociadas al género.
Se destacó como elemento significativo el desconocimiento acerca de la relación entre las categorías género y salud. Muchos de los profesionales presentes no valoraban la utilidad de la categoría género para determinar las causas de algunas problemáticas de salud que se evidencian en el consejo popular San Juan y el Cristo.
La siguiente tabla muestra la composición del grupo de trabajo  por edad, sexo y ocupación. Exhibe además la percepción de los sujetos en relación a la importancia del enfoque de género como determinante del proceso salud – enfermedad. Al inicio del programa se evidencian, en el 87, 5% de los participantes, criterios que tienden minimizar el papel del género en el surgimiento de las problemáticas de salud que conforman la situación de salud de la comunidad.

 

Edad

Sexo

Influencia del género en el proceso salud - enfermedad

 

 

F

M

Alta

Media

Baja

Médico

26 - 45

5

1

-

4

2

Enfermera

28 - 42

8

2

2

5

3

En el análisis de factores tales como la morbilidad, mortalidad y esperanza de vida se explicaron diferencias significativas asociadas al ser hombre o mujer. Por ejemplo: en la mujer el hecho de poseer una mayor esperanza de vida no garantiza que se viva con un estado de salud óptimo  y las condiciones así lo han demostrado pues en el transcurso de su vida la mujer se enfrenta a procesos de enfermedades que son degradantes y minimizan la supervivencia humana con calidad de vida, debido a hábitos alimentarios inadecuados, sometiéndose a estados de estrés constantemente, dobles jornadas laborales, entre otras prácticas. En este sentido el programa sentó las bases para la  incorporación,  al análisis de la situación de salud, de valoraciones cualitativas que complementaran los resultados de los desagregados por sexos, estableciendo la relación con la concepción de género y reconociendo su importancia para la comprensión y tratamiento de las problemáticas de salud que se presentan.
Exponer la relación entre algunas enfermedades (Hipertensión arterial) y la presencia de estrés y estados emocionales negativos permitió valorar como muchas de las enfermedades que padecen hombres y mujeres tienen que ver con este aspecto. Por ejemplo  el rol de cuidador de enfermo, que generalmente recae en la figura femenina, la convierte en una proveedora de salud para todos los miembros de la familia; sin embargo este rol no garantiza que el acceso a las instituciones de salud por parte de las mujeres sea con fines propios, sino que generalmente acuden en busca de mejorías para “otros” (dígase niños, ancianos, esposos, etc.), convirtiéndolas en un grupo más vulnerable a enfermar. Igualmente las mujeres cuidadoras tienden a deprimirse con facilidad exponiéndose a diversas enfermedades tanto orgánicas como psíquicas.
Aunque en menor medida  los hombres también están sometidos a estados de estrés, generalmente asociados a la  crisis de identidad como respuesta a las nuevas exigencias y demandas de un reordenamiento en la distribución de tareas del hogar como fregar y limpiar, las que no asumen como “propias” de su sexo. Se adicionan a estas  el malestar y las frustraciones que en ocasiones genera,  mantener a ultranza el rol de proveedor de la familia, y el no demandar “a tiempo” atención en salud por proteger su “hombría”. Analizar estos elementos ofreció a la práctica profesional una perspectiva diferente para abordar las diversas problemáticas de salud que pueden estar asociadas al rol que desempeña cada cual.
Los estilos de vida constituyen también un elemento a considerar en la configuración de la salud a nivel individual y en este sentido se destacan diferencias en hombres y mujeres, que fueron analizadas en el diagnóstico de salud que precede a este trabajo. Por ejemplo los problemas de obesidad, sedentarismo, osteoporosis, etc., en las mujeres tienen que ver con hábitos alimenticios inadecuados e insuficiente realización de ejercicios físicos; los hombres por su parte muestran un mayor índice de accidentalidad resultado de las conductas de riesgo que tienden a asumir en el transcurso de su vida, dígase consumo de alcohol y tabaco como ya fue referido anteriormente. Esto guarda relación con los “espacios” que históricamente han sido asignados a la mujer y al hombre: “La mujer es de la casa y el hombre de la calle. “La valoración de este tema permitió problematizar las relaciones que se establecen en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana, resaltando la significación de los estilos de vida “asociados a mujeres y hombres” en las problemáticas de salud.
Se demostró desde el abordaje de diversos factores, la determinación del género en la configuración del proceso salud – enfermedad y su utilidad para diagnosticar e intervenir en los diferentes problemas de salud, tomándose como acuerdo, enriquecer el análisis de la sintomatología manifiesta, con la exploración de hábitos y estilos de vida, distribución de tareas y roles en la familia, etc., atendiendo las particularidades que cobran estos aspectos en hombres y mujeres. 
El desarrollo del programa permitió visibilizar las diferencias en la atención que se ofrece a hombres y mujeres en dependencia del sexo, determinada por la internalización de patrones socioculturales anclados en la sociedad que patentizan dichas diferencias. No obstante, emergieron criterios que rompían con “lo tradicional y la familiaridad acrítica”, quedando expuesta la necesidad de  reorientar la  práctica profesional en función de la equidad entre los sexos, privilegiando las características personológicas y las particularidades de la enfermedad y no la pertenencia a uno u otro sexo. Valorar los elementos que hasta aquí han sido expuestos mostró como el enfoque de género mediatiza el proceso salud – enfermedad y reveló la importancia de incorporarlo  en el diagnóstico y la atención a los diferentes problemas de salud considerando las particularidades individuales en cada caso.

Conclusiones:
El desarrollo de la investigación permitió arribar a las siguientes conclusiones:

  • A pesar de los avances alcanzados en torno a la participación de la mujer en el mundo laboral y los espacios públicos, prevalecen comportamientos que refuerzan patrones patriarcales marcando pautas en el diagnóstico y la atención de las problemáticas de salud presentadas por mujeres y hombres.
  • El quehacer de profesionales de la salud está permeado por concepciones de género que influyen en el apoyo ofrecido ante los problemas de salud en dependencia del sexo.
  • Emerge la necesidad de desarrollar una conciencia crítica y replantear la práctica profesional en función de  las características de la enfermedad y el desarrollo personológico
  • La evaluación y el tratamiento de las problemáticas de salud con enfoque de género supone la incorporación de valoraciones equitativas al análisis de la situación de salud, de los desagregados por sexo y a la práctica profesional.

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1              Citado en “Las mujeres, miradas desde este lado.” De la autora Msc en Estudios de Género. Hernández García Yuliuva. Ediciones Holguín, págs60-70.              

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