Contribuciones a las Ciencias Sociales
Febrero 2012

CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO CRIMINOLÓGICO CUBANO

Yaniuska Pose Roselló (CV)
ypose@ult.edu.cu
Leonardo García Gallardo
Universidad de Las Tunas, Cuba.

Resumen:

El Proceso Criminológico cubano en cada etapa de nuestra sociedad, ha estado caracterizado por varios elementos que lo han hecho variar y ajustarse al las condiciones de cada sistema. Este artículo hace un análisis histórico de las diferentes etapas por las que ha transitado el proceso criminológico cubano, donde se evidencia de manera gradual como ha ido disminuyendo el índice delictivo en la sociedad cubana desde la etapa pre revolucionaria hasta nuestros días.

Palabras Claves: Características y comportamiento del Proceso Criminológico Cubano.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Pose Roselló, Y. y García Gallardo, L.: "Características del proceso criminológico cubano ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Febrero 2012, www.eumed.net/rev/cccss/18/

El delito como fenómeno social ha tenido en el país un comportamiento condicionado por los diferentes factores que conforman el clima interno de la sociedad cubana. Esto demuestra que no existen causas únicas de la actividad delictiva y solo un enfoque histórico podría mostrarnos sus fluctuaciones y la actividad de la sociedad (llámese política criminal, formas de prevención, modelo económico social) para mantener este fenómeno en limites socialmente tolerables.

El estado actual del delito y sus proyecciones futuras no podrá verse solo a partir de la forma que adopta en el período especial, pues ello nos llevaría a considerar que solo el proceso de crisis económica y sus efectos son los causantes de este comportamiento, lo cual es peligroso y falso a partir de una simple hojeada del devenir histórico de la actividad delictiva.

En este enfoque coincidimos con aquellos que plantean que el
delito es inherente a todo país y que los períodos considerados para evaluar su historicidad y sus tendencias pueden mostrarnos que elementos lo han condicionado.

Estudios realizados sobre el delito en Cuba muestran que es válido y confiable su análisis a partir de las series históricas de delitos denunciados y que es necesario no realizarlo con todos los hechos que se conocen por el aparato policíaco sino por aquellos que son denunciados por la población y según el bien que fue afectado: la propiedad o la integridad física de las personas.

Otro aspecto de interés en el estudio de las tendencias del delito, son los intentos de comparar su incidencia con otros países (partiendo de indicadores económicos, políticos y sociales), esto aunque no descartable, es necesario revaluar a partir de elementos culturales y de idiosincrasia, siendo de mayor importancia el estudio de la historicidad dentro de cada país.

EL CLIMA INTERNO DE LA SOCIEDAD CUBANA (1948‑1994) Y LA TENDENCIA HISTÓRICA DE LOS HECHOS DELICTIVOS

La etapa de la seudo república analizada (1948‑1958) se caracterizó entre otros muchos elementos a considerar su alto nivel de corrupción y el florecimiento de la prostitución, el juego y la droga, junto a todo ello el desarrollo del gangsterismo y en los últimos años una industria turística cuya base de financiamiento era la mafia norteamericana. Este clima interno se unía el alto nivel de pobreza, discriminación y analfabetismo, ejemplo de una sociedad pobre bajo la égida del capitalismo.

Sin embargo el escenario de la Cuba prerrevolucionaria le agregaba a todos los ingredientes anteriores un alto nivel de violencia criminal de mas de 800 hechos violentos por cada 100 mil ha., los cuales constituían dos tercios de todos los delitos denunciados, pero si esto no bastará los hechos de muerte violenta con intención criminal eran entre 25 y 30 hechos por cada 100 mil habitantes, lo cual no ha sido alcanzado por sociedades extremadamente violentas como Estados Unidos o Italia. Es de destacar que esto se mantuvo no solo en el período del 48 al 58 sino estuvo presente en el período de 1915 a 1932.

El triunfo revolucionario de 1959 significó la primera y sustancial modificación al clima interno de la sociedad cubana desde la propia constitución de la República. Se modifican de manera radical las relaciones de poder y comienza un proceso de cambio en las relaciones económicas que incluirá en breve tiempo la adopción de nuevas relaciones de producción; es un proceso de ruptura socio clasista, ante el cual toman la decisión de salir del país los principales sectores ligados a la dictadura batistiana y a la oligarquía pro yanqui.

De esta forma el clima interno de la sociedad sufre una significativa modificación tanto de sus actores como de sus condicionantes, donde las medidas políticas y sociales del poder Revolucionario introducen nuevos elementos marcados por la eliminación de la explotación clasista y corrupción gubernamental, en unión de políticas para el desarrollo de la igualdad social que se sustentan paulatinamente aunque en un breve espacio temporal en la concepción político e ideológica de un nuevo sistema social.

Esta radical modificación que ocurre en la etapa desde el propio 1959 hasta 1962 significa entre otros elementos:

‑Desaparece la concepción de la corrupción como medio de vida en la sociedad cubana.

‑Se elimina la institucionalización de la prostitución y adoptan medidas dirigidas a la eliminación de las causas que la engendran.

‑Mediante las medidas sociales de la Revolución se ataca a la médula de los factores que motivan al desempleo, la discriminación racial y el analfabetismo.

El proceso criminológico en esta etapa se caracteriza por un incremento en los hechos delictivos que alcanzan tanto en lo referido a los hechos violentos como a los delitos denunciados su mas alto nivel histórico, influido por la denuncia y radicación de miles de muertes y abusos de la tiranía batistiana y la conformación de un nuevo aparato policiaco y jurídico que rompía radicalmente con los procedimientos históricos de estos y comenzaba sin experiencias anteriores de sus integrantes el enfrentamiento al delito.

El período marca el inicio de la construcción de nuevas relaciones sociales sobre la base del cambio del sistema social y la potenciación de actores sociales hasta el momento relegados de los niveles de dirección y decisión socio político, lo cual transcurre mediante una aguda lucha de clases y la confrontación externa de la Revolución Cubana con los Estados Unidos.

Ya en el período posterior 63 al 73 el poder revolucionario continuaba con la búsqueda en el propio ejercicio del poder de un modelo económico, a la vez que se profundizaba en el carácter socialista de la Revolución mediante la adopción de medidas económicas y sociales entre las que se hallaba la eliminación de la pequeña propiedad ‑asociada a un aumento de los delitos de fraude y la malversación punto culminante es el año 1965 marcado con la impronta de la ofensiva revolucionaria que significo un nuevo y definitivo cambio en la estructura social del país, arribando a una mayor estatalidad de la propiedad sobre los medios de producción (con excepción del sector agrario). Se recrudece la lucha contra las lacras toleradas por la sociedad anterior, como el juego y la droga, que prácticamente no recibían un tratamiento jurídico adecuado y conductas que convivían con la moral de la sociedad, como el proxenetismo y la prostitución. Se registran en esta etapa las tasas más bajas de delito denunciado en el país y lo mas importante se cambia radicalmente la tendencia histórica de la estructura del delito, lo hechos violentos constituyen ahora cerca del 40% de los hechos denunciados y las tasas de muerte violenta con intención criminal disminuyen a menos 10 por cada 100 mil ha.

Los reconocidos errores de idealismo cometidos en la conducción económica, en unión de muy bajos niveles de eficiencia económica caracterizan el período que cierra con el no cumplimiento de la Zafra de los 10 Millones y el replanteo estructural del modelo económico. Como constante se mantendrá el enfrentamiento con los Estados Unidos y la despiadada acción del bloqueo influyendo negativamente en el clima interno de la Isla, si bien este factor se reafirmaba a su vez como uno de los elementos movilizativos y de cohesión política para los revolucionarios.

La etapa que continua del 73 al 80 con la adopción del modelo económico del socialismo del este de Europa, muestra la fase de tránsito del idealismo económico a la del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, a la vez que se realiza el proceso de institucionalización del poder revolucionario. Estas nuevas circunstancias tendrían múltiples efectos y representaciones a nivel individual.

En este período se manifiesta el crecimiento de los casos, detectados de malversación asociados a la propiedad socialista estatal. De igual forma se elevan los delitos denunciados pero no al mismo nivel que la etapa prerrevolucionaria, permaneciendo la tendencia decreciente en la proporción de hechos violentos dentro de total de delitos ‑ cerca del 30% del total ‑. Esto nos indica que los hechos contra los propiedad comienzan a ascender no solo del conjunto de los hechos denunciados sino de los hechos conocidos ‑ 30% de todos los hechos ‑ alcanzando la tasa mayor en toda la historia en el año 1977.

La composición final de los rasgos de este período y en consecuencia de sus diferentes impactos sobre el clima interno del país, exigen aún mayor profundización en su estudio, que nos indiquen en particular hasta que punto se podían predecir indicios de falta de confianza de algunos sectores en el proceso revolucionario y más que ello en las expectativas con respecto a esta nueva etapa de la Revolución, que como es conocido cierra la década de los setenta con el proceso de "Exigencia" en 1979 y los acontecimientos del Mariel en 1980 ‑ emigran 130,000 cubanos de los cuales 125,000 van a los Estados Unidos ‑. En los hechos del Mariel se reflejan en particular la incidencia de diferentes elementos del clima interno de la sociedad cubana y un elemento que ha estado presente en nuestro proceso criminológico el enfoque jurídico represivo con que se abordan algunos problemas sociales lo que provoco la existencia de altos niveles de estigmatización social en parte de los emigrantes del Mariel: más de 16,000 presos o expresas forman parte de esta emigración, valorándose niveles de antecedentes penales en los emigrantes de mas de un 40%, en tipificaciones delictivas tales como "estado peligroso contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales" las cuales no presentan un peso de relevancia en el monto de los delitos registrados en el país.

El clima interno de la sociedad cubana en la próxima etapa, 1981 a 1989, recibiría tanto los impactos de los cambios en el modelo económico y el proceso de institucionalización del país, incluyendo el traslado, mecánico y crítico de experiencias del socialismo europeo, como el recrudecimiento de la hostilidad y beligerancia de los Estados Unidos sobre la Revolución Cubana e incluso para fines de la misma, el grave significado de la crisis y desaparición del socialismo en los países del este de Europa y la desintegración de la URSS.

El inicio del proceso de "Rectificación", con antelación incluso al reconocimiento internacional de la crisis del socialismo en los referidos países, indicaba la claridad de la dirección del proceso cubano, en unión de la existencia de un grupo importante de contradicciones, ineficiencias y errores en la construcción del socialismo en Cuba. Estos tendrían disímiles manifestaciones en el clima interno del país, entre los que se encontraban el alto nivel de descontrol e ineficiencia de diversos sectores de la economía, un fuerte auge del mercado negro, el aumento en la detección de delitos de cuello blanco, alcanza su más alto nivel histórico en 1984 y niveles de organización en la delincuencia económica no consignados con anterioridad.

Junto a todo ello el delito denunciado disminuye con respecto a la etapa prerrevolucionaria sin llegar a alcanzar los niveles del período 63‑73. Se produce una disminución de hechos contra la propiedad, pero esto es breve ya en 1984 comienza a ascender y en 1987 ya los niveles son superiores a 1977 y a partir de ahí se produce un crecimiento en exponencial. La proporción de hechos contra la propiedad alcanzan el 80% de los hechos denunciados y las dos terceras partes de todos los hechos conocidos.

La rápida evolución de la crisis económica ha mostrado también diferentes impactos a nivel político, social y espiritual. De tal forma el clima de la sociedad se ha caracterizado por una alta conflictividad que abarcó el mantener el crecimiento del delito de robo ya desde 1987 tenía una tendencia en forma exponencial y el crecimiento de la violencia criminal en mas de un 40% al período anterior. El delito de cuello blanco prácticamente no resulta detectado aunque su cara visible se muestra en el mercado negro al estar presente cuando menos en 20 hechos por uno registrado.

EL PERÍODO ESPECIAL

Como es conocido, el deterioro de la situación económica en nuestro país en los últimos años, tiene entre sus causas fundamentales la disminución del producto interno bruto; el desarrollo de un mercado negro parasitario de la economía estatal, unido a las consecuencias del bloqueo norteamericano contra Cuba, la desaparición de los principales socios comerciales del país y los problemas estructurales y de dirección acumulados de la economía cubana.

La deuda externa con más de 8 mil millones de dólares constituye una de las principales limitantes para acceder al mercado de los capitales necesarios para lograr los crecimientos económicos que la sociedad reclama.

El bloqueo norteamericano, mediante sus múltiples variantes, le ha costado al país sólo por la disminución del volumen del comercio con filiales de compañías norteamericanas más de 750 millones de dólares, a los cuales se unen los efectos de las medidas de la administración Clinton en agosto del 94, que significaron la pérdida mensual de varios millones de dólares.

Adicionalmente, en los primeros cinco meses de 1995 apareció la mas reciente amenaza e intento de retrotraer a Cuba al status de pre neocolonia de Estados Unidos, contenido en el demencial proyecto de Ley Helms Burton, promulgado ya en 1996, que significa un endurecimiento del bloqueo económico ya de por si inhumano, provocando un nivel de alta conflictividad en la contradicción entre Estados Unidos y Cuba.

La situación económica de Cuba se ha reflejado en las características del proceso criminológico y en toda la vida del país, en tanto la población vió disminuir el poder adquisitivo del salario y se afectó por una inflación que llego a ser de tres dígitos, la cual se desarrolló en un período extremadamente breve con drásticas repercusiones en la disminución del nivel de vida de la población.

En el escenario de la economía cubana junto a todo lo expresado, se produce al mismo tiempo, un proceso de concentración de capital que se ha ido incrementando en los años del período especial. Ya en 1992 se estimaba fuera de más de un 40% del dinero en manos de un 3% de la población (ya fuera circulante o en bancos), producto fundamentalmente del enriquecimiento ilegal a partir sobre todo de las insuficiencias y deficiencias de la dirección económica estatal.

La solución que adopta ante esta situación una parte significa­tiva de la población es variada y transita desde modalidades delictivas como el desvío o uso particular de la propiedad socialista estatal, el robo o la emigración legal o ilegal, según el Código Penal vigente en Cuba la salida ilegal es un delito, pasando por la del trabajo por cuenta propia, la recepción de remesas familiares, y el trabajo en sectores de acceso a la divisa.

Una breve ojeada al escenario de finales del año 95 e inicios del último lustro del presente siglo, indican que la economía cubana esta comenzando a emerger de su crisis a partir de la aplicación de cambios estructurales donde la voluntad política y el consenso nacional juegan un rol determinante.

Técnicamente, la economía del país llegó a estar en la fase final de su etapa recesiva, y los crecimientos del trienio 94-­96 han producido modestos aumentos del producto interno bruto, por lo que no pueden esperarse sustanciales incrementos de los gastos del presupuesto de inversión, ni en el consumo total, debido a las severas restricciones de financiamiento y a la escasa dinámica de los sectores productivos básicos.

Esta situación implica que para recuperar los niveles del producto interno bruto de 1989 ‑antes del período especial transcurrirán unos 8 a 10 años (a partir de 1994) con el cumplimiento de pronósticos de crecimiento superiores al 5% anual, y no obstante el percápita sería todavía menor que en el 89, partiendo además de que suponemos que aún hasta ese año se mantendrá el crecimiento de la población a pesar de la tendencia a disminuir los índices de fecundidad y del propio proceso migratorio externo ‑lo cual ha hecho descender en casi un 40 el crecimiento natural de la población con respecto a años anteriores.

A nivel individual y de núcleo familiar, el consumo podría tener nuevas expectativas de superación de los niveles depresivos de los últimos cuatro años, ya que la distribución racionada busca lograr estabilidad, en unión de la aparición de otros mercados y ofertas a la vez que la ausencia de fluido eléctrico ha mostrado signos de reducciones.

Finalmente, la aprobación del presupuesto estatal para el año 1995 y 1996 reflejaron tanto los criterios de cambios estratégicos, como el constante bregar por mantener los puntos básicos de consenso y apoyo al proyecto político cubano.

 

Conclusiones:

El Proceso Criminológico cubano en cada etapa de nuestro sistema socialista, ha estado caracterizado por varios elementos que lo han hecho variar y ajustarse al las condiciones de la sociedad.

          La reestructuración general de la economía cubana, con una política económica en transición en el marco de una nueva reinserción en las relaciones económicas internacionales, es hoy un proceso real cuyos resultados no se pueden apreciar en rápidas elevaciones de los niveles de consumo y bienestar individual de la población: e incluso implica nuevos niveles de diferenciación social y estratificación hasta ahora no vividos por las generaciones de cubanos a partir de 1959.

          Tales replanteos en el plano económico se basan en elementos paradigmáticos del modelo social, los cuales también han sufrido significativos cambios, y en este caso el proceso debe conllevar a la sustentación y potenciación definitiva en particular para las futuras generaciones de un proyecto social donde el bienestar y la igualdad social en unión de una distribución con arreglo al trabajo como pilares de una concepción socialista, están entre los principales elementos que caractericen a la nacionalidad e identidad cubana.

 

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