Contribuciones a las Ciencias Sociales
Febrero 2012

LOS USOS DEL TIEMPO EN LA RELACIÓN: FAMILIA, TRABAJO Y GÉNERO

Aydé Peraza Escobosa (CV)
Aperaza1@hotmail.com
Universidad Autónoma de Sinaloa

 

RESUMEN: en el presente trabajo se describen algunas actividades que académicos y académicas realizan en relación con la participación en labores domésticas tales como preparación de alimentos, labores de limpieza, cuidado de niños, niñas y adultos mayores y la utilización del tiempo libre; así mismo se realiza una pequeña síntesis de estudios nacionales sobre la utilización del uso del tiempo realizados, por el INEGI y el INMUJERES acorde a la misma lógica seguida para el estudio en el nivel micro a partir de la reproducción de los roles de género.

Palabras claves: enfoque trasversal de género, dedicación del tiempo libre, académicos y académicos universitarios y familia.

 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Peraza Escobosa, A.: "Los usos del tiempo en la relación: familia, trabajo y género ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Febrero 2012, www.eumed.net/rev/cccss/18/

A través de la historia, mujeres y hombres han organizado la utilización del tiempo de diferente manera, siendo la condición de género uno de los aspectos que pueden incidir sobre ello. Esto puede estudiarse y entenderse a través de sus prácticas y normas culturales, las cuales son socialmente aceptadas y específicas a cada cultura. El interés por conocer el uso del tiempo de las personas surge desde el siglo XIX en los países donde la industrialización transformaba las formas de trabajo, estos estudios por entonces cumplían con el objetivo de conocer las condiciones de vida entre distintas clases de familias trabajadoras.
Hoy las investigaciones con perspectiva de género dedican a este tema atención en tanto pretenden visibilizar las diferencias existentes entre hombres y mujeres, toda vez que el desarrollo social ha descansado en la naturalización de funciones, estereotipos, roles y normas en torno a lo femenino y lo masculino. Por lo anterior, nuestras reflexiones van dirigidas a abordar el uso del tiempo tomando como referencia la vida académica y extracadémica universitaria en el espacio universitario sinaloense, formando parte del espectro general en el que se desempeñan las instituciones mexicanas.
Una primera reflexión gira entorno a ¿por qué es necesario hablar del uso del tiempo como una exigencia que exprese diferencias que atienden al enfoque de género?, ¿sería pertinente y válido reflejar estadísticas acerca de las diferencias, toda vez que se comparten similares funciones en ambos contextos?, revelar la existencia de desigualdades, ¿implicaría algún cambio sobre prácticas culturales universitarias reproducidas generacionalmente?
La experiencia que registramos en este artículo nos dice que los estudios de los usos del tiempo cobran importancia como elemento revelador y estructurador de las actividades en relación con las esferas en las que se desenvuelve la vida cotidiana de sus académicos. El ámbito familiar y la esfera laboral, junto a otros espacios sociales de las y los académicos de la Universidad Autónoma de Sinaloa, revela mediante evidencias empíricas de contextos las relaciones de género y la distribución de las tareas en una interconexión entre ambos niveles, poco estudiado por los que nos dedicamos a estos temas y genuinamente revelador de las ideologías, prácticas y comportamiento de los que conforman el corpus universitario.
Acercarnos a la relación mundo laboral – esfera privada (vida familiar) constituye un requerimiento necesario cuando asomamos las similitudes y diferencias entre trabajo remunerado y no remunerado, en tanto de la forma en que este se conciba o sea su distribución por tareas, tiempos, frecuencia, entre otras, dependerán la representación que se tiene, su ubicación en la jerarquía de prioridades y, mas a largo plazo, los desempeños que hombres y mujeres puedan tener en el mundo laboral universitario. Ajustarse a las labores hogareñas en la doble jornada que sigue significando para la mujer el hogar, impacta significativamente en lo que estas puedan alcanzar durante la carrera profesional en un esfuerzo que supone no solo demostrar aptitudes y actitudes que ponen a prueba sus capacidades y destrezas en lo que les concierne como profesionales, también significa desarrollar un esquema de vida muy ajustados en tiempos, sin dejar de lado responsabilidades de socialización de su descendencia en un esquema que ha sido absolutamente femenino desde los orígenes de la humanidad. 
Hombres y mujeres requieren de una muy buena inversión de tiempo, esfuerzo mental, desgaste energético y calórico, entre otros para desempeñarse favorablemente y alcanzar los niveles que exige la academia en los tiempos actuales; pese a ello las diferencias son sumamente marcadas. El trabajo remunerado en México lo respalda toda una asentada estructura constituida por diversos documentos, reglamentos y disposiciones como son la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Título Sexo, artículo 123), la Ley Federal del Trabajo (también conocida como Ley Reglamentaria del artículo 123 constitucional), así como la Organización Internacional del Trabajo (de la cuál México es miembro desde el 12 de septiembre de 1931), además del trabajo profesional que desarrollan los abogados en tanto defensores en la rama laboral; a diferencia del anterior, el trabajo no remunerado carece de dicho espaldo estructural, y es mas cercano a una forma invisible que no registra toda la carga funcional que descansa en las mujeres, en tanto responde a procesos tradicionalistas, simbólicamente asignado a las mujeres.
En la mayoría de los hogares mexicanos el tiempo dedicado al trabajo doméstico, cuidado infantil y de los adultos mayores son muy disímiles entre mujeres y hombres y recae mayoritariamente en las mujeres, aún cuando éstas además desarrollen un “trabajo formal” remunerado; si bien es cierto, que en la actualidad ha aumentado la participación masculina en actividades domésticas. ésta no se compara en proporción con el tiempo que las mujeres dedican al trabajo no remunerado, así lo demuestran las encuestas realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre el uso del tiempo en México en 1996, 1998, 2002 y 2009. En el 2010, se concedió importancia al tema, por lo que se permite contar con información sobre los usos del tiempo, en relación con las características sociodemográficas y de ocupación de los miembros del hogar, sus ingresos, los gastos, las características de la vivienda y todo el proceso de reproducción de la vida cotidiana1
La información obtenida estuvo signada por un objetivo encaminado a: “Recopilar información sobre el trabajo, el uso del tiempo de los miembros del hogar y las aportaciones que hacen los perceptores de ingreso al gasto del hogar”, con una muestra fue de 5 000 hogares en cobertura nacional2 .
La encuesta se organizó en seis capítulos:

  1. Identificación de hogares en la vivienda
  2. Tenencia y propiedad de la vivienda
  3. Características sociodemográficas de los miembros del hogar
  4. Trabajo y uso del tiempo (para miembros de ocho años y más)
  5. Ingresos netos de los perceptores del hogar (para miembros de ocho años y más)
  6. Aportaciones al gasto común del hogar y gastos personales de los perceptores  (para perceptores de ocho años y más)

El capítulo IV cumplió con el objetivo de recabar información sobre la participación y tiempo utilizado por mujeres y hombres en 34 actividades distintas comprendidas en cinco grupos y  realizadas en la semana anterior a la entrevista, los grupos son:

  1. Caracterización de la condición de actividad económica de los miembros del hogar
  2. Actividades realizadas fuera de la vivienda
  3. Actividades al interior de la vivienda
  4. Trabajo doméstico
  5. Otro tipo de actividades

Y los resultados se analizaron a partir de hipótesis entre las que destacan:

  1. La mujer en comparación con el hombre realiza todos o la mayor parte de los quehaceres domésticos

Resultado: Las mujeres que viven en México dedican a los trabajos domésticos y al cuidado de los niños Casi 9 nueve de cada 10 horas, ésta conducta varía mínimamente en cuanto a horas ya sea por edad, nivel académico, situación conyugal, entre otras, pero lo que sí es una constante, es la participación mayoritariamente femenina. 

  1. La mujer que trabaja tiene doble jornada de trabajo

Resultado: Se puede afirmar que las mujeres que realizan un trabajo extradoméstico efectúan jornadas de 66 horas o más a la semana, lo que significa que trabajan 9 horas y 30 minutos a diario, incluyendo sábados y domingos.

  1. La mujer en comparación con el hombre dedica menos tiempo a las actividades recreativas

Resultado: Se demostró que desde niñas las mujeres tienen mayor carga de trabajo doméstico en comparación con los niños, esto independientemente del tipo de familia en la que se encuentren. También se encontraron diferencias entre mujeres así, por ejemplo, las cónyuges que sólo efectúan trabajo doméstico, dedican aproximadamente 18 horas a la recreación, mientras las que además del trabajo doméstico cumplen con otro trabajo extradoméstico, reportan 13 horas aproximadas a la recreación.

  1. A diferencia del hombre la mujer que trabaja aporta su ingreso al hogar

Resultado: La mayoría de los trabajadores de ambos sexos aportan ingresos para el gasto del hogar, pero son las mujeres quienes contribuyen con mayor proporción o acaso la totalidad de sus ingresos (INEGI, 1996)
Como se aprecia en los resultados, la participación de mujeres y hombres confirma la presencia de patrones tradicionales de base patriarcal asignados a mujeres y hombres en nuestra sociedad, a pesar de los cambios progresivos que en condiciones de modernidad se vienen enfrentando.
Otra información interesante es la aportada por la segunda Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo, 1998, realizada por el INEGI; su objetivo fue semejante al de 1996 “Obtener información estadística a nivel nacional para conocer cómo utilizan el tiempo los miembros del hogar de 8 años y más”3 .
Las principales diferencias y similitudes entre la Encuesta Nacional sobre Trabajo y Uso del Tiempo de 96 y 98 son:

  1. En ambas se hace evidente la contribución que hacen las mujeres a la sociedad
  2. La encuesta fue aplicada a los integrantes de los hogares de 8 años y más
  3. Ambas miden el tiempo reservado a actividades de índole personal y fisiológicas, acción que permitió mejorar el proceso de recolección de datos y viabilizó la confirmación de la información.
  4. En 96 se aplicaron a 5 000 hogares, en 98 a 15 000, lo que implica una ampliación significativa de la muestra, coincidiendo sus principales resultados.
  5. El método aplicado fue totalmente diferente en el 98 en tanto se preguntó por actividades semanales como trabajar, estudiar, coser, entre otras. En el ENUT 98 se construyó un diario de actividades donde se les pidió que describieran las actividades desde el momento de levantarse, hasta el momento de acostarse, registrando la hora de inicio de la actividad y término de la misma (INEGI, 2005)
  6. En el 98 se construyó una clasificación de actividades en base a la experiencia de otros países, lo que representó un avance con respecto al ENTAUT 96.

Algunos resultados son:
El promedio de horas semanales dedicadas a actividades realizadas por los miembros del hogar de 8 años y más por tiempo de actividad según sexo reportadas son:

  • En cuanto a las Actividades Económicas, los varones encuestados reportaron que dedican 55 horas y 23 minutos a la semana, mientras que las mujeres dedican 44 horas con 9 minutos. A las actividades domésticas los hombres informaron que dedican 10 horas y 55 minutos, y las mujeres 28 horas con 25 minutos.
  • La tercera Encuesta Nacional sobre el Uso del tiempo es la realizada en el año 2002, la metodología aplicada, así como el marco conceptual utilizado tienen sus bases en el INEGI, en el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la mujer (UNIFEM) y al igual que la ENTAUT 96 y la ENUT 98 fueron integradas a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH)- 2002.

El levantamiento geográfico fue a nivel nacional tanto en la zona urbana como en la rural, siendo el total de encuestas aplicadas 6,250, tomadas de la muestra de ENIGH (INEGI, S/F). El objetivo de la ENUT-2002 fue “Generar estadísticas básicas sobre las actividades que realizan los residentes de la vivienda particular de 12 años y más, así como el tiempo que dedican a cada una de ellas” algunos de los objetivos particulares fueron: “Generar información del tiempo que dedican los hombres y las mujeres de 12 años y más, a cada una de las actividades domésticas”, “ Conocer las diferencias e inequidades de género a través de la utilización del tiempo a nivel familiar y social” (INEGI, 2004).
El 8 de marzo del año 2004 el INEGI da a conocer los resultados de la ENUT-2002 en un comunicado de prensa sosteniendo que la investigación arrojó que en los hogares mexicanos se destinan 1 668 millones de horas a la semana al trabajo doméstico, lo que da un promedio de 68 horas por hogar, de las cuales las mujeres aportan el 85% del total del trabajo doméstico y los hombres sólo el 15%. El cuidado de los niños y, a otros miembros del hogar, también recaen mayoritariamente en las mujeres ya que destinan 14 horas a la semana, mientras los varones sólo dedican a ésta actividad 7.6 horas. En cuanto al esparcimiento y convivencia social los hombres invierten 22 horas a la semana y las mujeres 20 horas (INEGI, 2004).
En cuanto al trabajo extradoméstico, los resultados de la ENUT-2002 marcan que de la población de 12 años y más el 73.6% son hombres y dedican 49 horas y 6 minutos y el 33.7% lo representan las mujeres, ellas invierten en dicha actividad 39 horas y treinta minutos. Estos resultados nos indican que el rol de hombres mexicanos, sigue siendo el de proveedor de los recursos económicos.

Con bases en la EUTAUT-96, ENUT-98 y la ENUT-2002 se realiza un nuevo acercamiento a la realidad en el año 2009, pero en ésta ocasión se hace de manera específica, la ENUT-2009 permitió medir el tiempo dedicado a todas las formas de trabajo; poniendo de manifiesto el tiempo asignado a servicios no remunerados de los hogares, buscando con ello su reconocimiento como una actividad sumamente importante en la economía del país.

El objetivo general de la ENUT-2009 fue “Captar el tiempo destinado por las personas de 12 años y más a sus actividades diarias y contribuir a proporcionar los insumos de  información estadística necesarios para la medición de todas las formas de trabajo de los individuos, incluido el remunerado y el no remunerado de los hogares”4 .

Es importante resaltar que la ENUT-2009 se ejecutó de manera coordinada por el INMUJERES y el INEGI, siendo aplicada tanto en la zona rural como en la urbana, incorporando por vez primera la pregunta acerca del habla indígena, con el objetivo de conocer el uso del tiempo de estos grupos poblacionales. Se encuestó un total de 17 000 viviendas distribuidas a lo largo y ancho del país.

Alguno de los resultados son:

  • Las labores que ocupan la mayoría del tiempo de las mujeres son el trabajo doméstico y las actividades de cuidado a personas del hogar con un 47%, seguido por el trabajo para el mercado y el uso de medios con un 17.9% y 12.2% respectivamente.
  • El trabajo para el mercado es el que ocupa la mayor parte del tiempo semanal para los hombres con un 41.8%, quedando en segundo término los quehaceres domésticos y las actividades al cuidado de personas del hogar con un 17.0%; en tercer lugar con un 14.4% el uso de los medios masivos de comunicación (INEGI- INMUJERES, 2010).

Las diferencias prevalecientes en México entre mujeres y hombres son consecuencia de diversos factores entre los que cuenta, la división genérica del trabajo, así como la reproducción permanente de roles de género, gestados en los marcos de nuestra cultura. Históricamente legitimado, se asigna a las mujeres el compromiso de todas aquellas actividades encaminadas al funcionamiento del hogar y al bienestar de los que allí viven, situaciones que limitan a las mujeres a obtener un empleo remunerado que no solo las beneficiaría a ellas sino a toda la red de parientes que tiene a su cargo. Las mujeres que ya poseen cierta estabilidad laboral, en ocasiones ven limitadas sus posibilidades para la obtención de mayores ingresos y/o a escalar puestos jerárquicos en su trabajo, debido en gran parte a sus responsabilidades hogareñas. Si es ésta la situación que guardan en general mujeres y hombres mexicanos, vale la pena preguntarnos ¿cuál es el estado que guardan las y los académicos en el marco universitario?, ¿existen diferencias de inequidad en detrimento de las mujeres académicas adscritas a la universidad autónoma de Sinaloa?

Los usos del tiempo entre académicos y académicas en la UAS: algunas ideas.
Para contestar a dicha pregunta se presentan algunos resultados preliminares de la investigación del trabajo titulado Género y Cultura Institucional: El caso de la Universidad Autónoma de Sinaloa. En cuyo objetivo pretendemos revelar los mecanismos de la cultura institucional que favorecen u obstaculizan llevar a efecto una equidad de género coherente, sistemática e integral a tono con los requerimientos que precisa la educación superior contemporánea en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Los usos del tiempo según las diferencias de género constituyen un eslabón de significativa importancia para dicho análisis.
Para conocer como utilizan el tiempo las y los académicos, así como su impacto  sobre el trabajo académico respecto al tiempo dedicado a la atención y cuidado familiar tomando en cuenta las diferencialidades por género, se aplicaron 1 169 encuestas, distribuidas proporcionalmente en las cuatro unidades regionales (Zona Norte, Zona Centro Norte, Zona Centro y Zona Sur) que componen a la UAS. Se eligió  a la encuesta social debido a la capacidad que tiene de recoger  información necesaria y específica para investigaciones teóricas aplicadas a las ciencias sociales y a otras ciencias, Además como lo señala Kerlinger (1983), la encuesta social es un medio para la recogida de la información ya que es considerada como una rama de la investigación social y científica orientada a la valoración de poblaciones enteras mediante el análisis de muestras representativas de la misma.

El instrumento aplicado tiene sus bases en el Sistema de Indicadores para la Equidad de Género en Instituciones de Educación Superior del Programa Universitario de Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (Buquet C., Cooper J., Rodríguez H., 2010).
Se optó por entregar la encuesta social a las maestras y maestros para que la contesten ellas (os) mismos, con la finalidad de que puedan expresar de manera individual y en un ambiente propicio, cómo perciben la realidad en la que laboran cotidianamente, ya sea a nivel de su dependencia, como a nivel general de la institución (UAS), de ésta manera, se pretende alcanzar el objetivo y con ello, comprobar la hipótesis. El procesamiento de la información se elaboró en base al SPSS versión 18.
Primeros resultados:        
La plantilla de académicas y académicos en la Universidad Autónoma de Sinaloa se integró por 2 047 mujeres y 3 192 hombres, lo que significa que el 39% de la población académica son mujeres y el 61 % son hombres.

Para analizar el uso del tiempo las y los académicos (as) nos dimos a la tarea de realizar una serie de cuestionamientos encaminados a conocer sus resultados respecto a los datos poblacionales manejados con anterioridad, a partir de las diversas encuentas nacionales aplicadas. En este artículo, cinco de los veinte items están relacionados con el uso del tiempo, la familia y el trabajo. Los items a analizar son:

  1. Preparación de alimentos
  2. Arreglo y cuidado de la ropa
  3. Labores de limpieza en casa
  4. Cuidado de niños (as) por otras personas
  5. Actividades que les gustan o les divierte

En cuanto a la pregunta ¿cuánto tiempo a la semana dedican las y los docentes a la preparación de alimentos?, la investigación arroja que los rangos de edad más significativos que participan es esta actividad oscilan entre los nacidos entre 1971 y 1980, en primer lugar con el 17.20%, los hombres, y las mujeres con el 17.77%, lo que quiere decir que sus edades fluctúan entre los 41 y 30 años y en segundo lugar con el 13.64% para los hombres y el 11.12 las mujeres, los nacidos entre 1961 y 1970; estas personas tienen aproximadamente entre cuarenta y cuarenta nueve y años. Si a las varibles género y edad, le sumamos una tercera que es estado civil, la investigación arroja que los hombres que más participan en la elaboración de alimentos son los casados y que le dedican entre 1 y 5 horas a la semana a preparar alimentos, mientras que en las mujeres se puede observar que, si bien es cierto que el mayor porcentaje de participación queda comprendido de 1 a 5 horas a la semana, también lo es que la participación de la mujer va en aumento en cuanto al número de horas dedicadas a ésta actividad.

Si hemos estado abordando actividades de la vida cotidiana, otros aspectos que resultan reveladores dentro del ámbito familiar, la dedicación en tiempo y la distribución de roles es ¿cuántas horas a la semana dedica usted al arreglo y cuidado de la ropa?
El rango mas significativo de participación de los y las entrevistados (as) se ubica entre 1 a 5 horas, los varones con 49% y las mujeres con el 53.9%, aparentemente las diferencias no son significativas si estas cifras las consideramos de forma absoluta, si agregamos a lo anterior que el 19.58% de los entrevistados (hombres) decidieron no responder de manera escrita, reconociendo las asimetrías del trabajo doméstico y su responsabilidad exclusivamente femenina, un 14% afirmaron no realizar la actividad. Las expresiones que lo ejemplifican son: “esto sí es totalmente asunto de mi vieja”, “esto es para las mujeres solamente”, “al rato van a querer que hagamos todo”, “las mujeres no tienen cuando acabar, les das la mano y te agarran el pie”, “se pasaron con éstas preguntas” en un 34.7%. Las mujeres que decidieron no responder fueron un 12% y un 2,4% declaran no realizar dicha actividad.

Es quizás la limpieza de la casa, una de las taras mas asociadas al desempeño femenino que poco a poco ha ido cediendo paso como un esquema de funciones en transición. De nueva cuenta, el rango más significativo para los hombres que parcipan en ésta actividad se ubica en el comprendido de 1 a 5 horas con el 52%. Los docentes que afirman no realizar la actividad mas los que decidieron no responder corresponde al 28%, y los argumentos por lo cuales decidieron no contestar se unieron a la opción no realizan la actividad. Estás son las mismas que las anteriores, ya que como investigador se pudo observar que el enojo de éstos entrevistados fue en aumento a la hora de contestar el apartado acerca de la relación familia – trabajo, mostrando un lenguaje discriminatorio realizado con mayor énfasis.

En cuanto a las académicas, los rangos mas significativos se ubicaron de 1 a 5 horas con 47% y de 6 a 10 horas con 24%, en éste rubro los apartados no respondieron y no realiza la actividad no marca pautas significativas, pero es importante resaltar que a mayores horas dedicas a la semana a este rubro, la participación de la mujer va en aumento.

Por su parte, el cuidado de niños (as) ha sido por siglos una tarea básicameente femenina, tanto en lo concerniente a la maternidad como a la atención a la infancia para la que ningún tiempo es suficiente dada la dependencia total de los niños de sus madres principalmente. Pero en materia de responsabilidad paterna, estamos observando un mayor grado de participación masculina lo que pudimos medir en horas dedicadas a dicha actividad. En apartado no se encontró marcada significación entre los rangos de horas dedicadas a esta actividad, si bien es cierto que el más alto es el de 1 a 5 con el 22%, los demás se ve impactados en mayor o en menor medida, lo que nos quiere decir que los académicos participan del cuidado de los niñas (os) u otras personas. Resulta revelador el hecho de que entre los que deciden no contestar la encuesta y los que afirmaron no realizar la actividad suman el 49.7%, nótese como su incorformidad va en aumento. La edad de los académicos en cuestión fluctúa de entre los 32 y 61 años de edad.

En cuanto a la ideología femenina y el desempeño de sus funciones como madres, en este apartado la mayor significación se generó en los rangos de 1 a 5 con 19%, de 6 a 10 horas con el 14.25% y el de mas de 40 horas con un 11.2%. Es importante mencionar que las académicas deciden no responder en un 23.54%, mientras que las que afirmaron no realizar la actividad fue el 11.2% lo que suma 34.7%, este alto porcentaje lo atribuimos a que los hijos han crecido tomando en cuenta el ciclo fértil de la mujer y el de la familia, a que no tuvieron hijos aún o por otras razones no tienen familia de procreación u otros aspectos.

No podemos cerrar este trabajo sin darle importancia a un aspecto esencial de la dedicación del tiempo y es a la recreación o el ocio. La constante de los encuestados que deciden no responder y los que afirman no realizar se se ve significativamnte disminuida en este apartado, con el 18.3% se ubican los que deciden no responder y con un 3% los que afirman no realizar la actividad, para este momento de la encuesta habian desaparecido el enojo, pero se conserva el lenguaje sexista, los comentarios que virtieron fueron “hasta que hacen una pregunta de lo que en verdad hacemos”, “vaya ya me habian hostigado con este tipo de preguntas”. Los rangos mas significativos fueron de 1 a 5 horas con el 34.5%, el de 6 a 10 horas con el 28.7% para los varones, en cuanto a la mujeres los rangos mas significativos son los mismos, pero se incremanta en de 1 a 5 con el 43% y a mayores horas dedicadas a actividades que les gustan o le divierten, la proporcion de las mujeres disminuyen y las de los hombres aumenta.

Como se puede observar las preguntas realizadas han sido incorporadas con el fin de establecer semejanzas y diferencias en la dedicación del tiempo entre hombres y mujeres, no solo por el hecho de describir lo relacionado con el desempeño doméstico de ambos, sino en función de incorporar el análisis del impacto que tiene este aspecto sobre la actividad académica de ambos, el que según las propias mujeres es el máximo responsable de la falta de igualdad en cuanto a su desempeño académico, mito que habrá de ir cediendo, toda vez que el enfoque sustentado en la inequidad de género vaya desapareciendo no solo como lenguaje, sino como una práctica asentada por siglos, desde modelos culturales androcentristas.

BIBLIOGRAFÍA
INEGI. Manual del entrevistador. Encuesta Nacional sobre uso del tiempo. ENUT 1998, México, 1998, p. 11.
Méndez, Patricia (2000), “Las Encuestas de Uso del Tiempo en México”, INEGI-México
INEGI, (S/F), Manual del entrevistador, Encuesta Nacional sobre uso del tiempo 2002,
INEGI, (2004), Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo, Síntesis Metodológica
INEGI, (2010), Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT-2009), Síntesis Metodológica
INEGI, 2010 Las desigualdades de género vistas a través del estudio del uso del tiempo

Resultados de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2009

1 El cuestionario aplicado en año 1996 fue elaborado por un equipo interinstitucional de investigadores del Programa Nacional de la Mujer (PRONAM),  de la Dirección de Estudios Sociodemográficos y por investigadores de la Subdirección de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del INEGI.

2  INEGI, 1996, p.6

3 INEGI, 2010, p. 15.

4 INEGI, 2010, p.3.

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