Contribuciones a las Ciencias Sociales
Enero 2012

REPRESENTACIÓN SOCIAL INSENSATA SOBRE EL TÉRMINO FAMILIA Y SU RELACIÓN CON LOS CONFLICTOS SOCIALES



Diosveldy Navarro Lores
diosveldy@fcs.cug.co.cu
Eyedelkis Medina García (CV)
eyedelkism@fcs.cug.co.cu
Universidad de Guantánamo



Resumen
Las cuestiones consideradas no agotan todas las preguntas que quedan pendientes en torno a los males que perturban las relaciones sociales, afectan la convivencia humana, crean caldo de cultivo para la aparición de situaciones sociales conflictivas, la generación de conflictos sociales, guerras, etc, sin embargo, el elitismo, el racismo, la segregación, la discriminación ¿no tendrán su génesis también en una representación social o construcción mental insensata que algunas personas hayan elaborado sobre el término familia.
Algunos aspectos del término familia están desactualizados, ya que han aparecido una serie de representaciones sociales, y suele extenderse este término al lugar donde las personas aprenden a cuidar, a ser cuidadas, viven, conviven, se configuran como personalidades, más allá incluso de las relaciones de parentesco, con su consiguiente repercusión positiva y negativa y la aparición, en última instancia, de conflictos sociales.
Por estas razones, el objetivo del presente trabajo radica en motivar a los funcionarios encargados del trabajo comunitario a que reflexionen en torno a la repercusión positiva y negativa de representaciones sociales insensatas que algunas personas poseen sobre el término familia por los inconvenientes que las mismas presuponen y su relación con la gestación de conflictos sociales.

Palabras claves: Familia, conflictos sociales, situaciones sociales conflictivas, díada inclusión-exclusión, elitismo, racismo, segregación, discriminación, valores y antivalores.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Navarro Lores, D. y Medina García, E: "Representación social insensata sobre el término familia y su relación con los conflictos sociales", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, enero 2012, www.eumed.net/rev/cccss/17/

Desarrollo
Como bien se pretendió ilustrar en el artículo Representaciones sociales sobre el término familia y su relación con los conflictos sociales (2011)1  “(…) la etimología de la palabra familia no ha podido ser establecida con exactitud.2
La comunidad científica considera a la familia como la principal forma de organización de los seres humanos que se basa en lazos de parentesco. De igual manera se acepta universalmente que estos lazos pueden ser de dos tipos: de afinidad derivados del establecimiento de un vínculo reconocido socialmente (como el matrimonio o la adopción) y de consanguinidad (la filiación entre padres e hijos, por ejemplo).
Como bien se pudo ilustrar en el artículo anterior1, algunos aspectos de esas definiciones han quedado desactualizados.
Por estas razones, se resalta la necesidad de que para enfrentar en los momentos actuales los procesos de negociación, mediación, diálogo, conversaciones durante la atenuación de situaciones sociales conflictivas o la resolución de conflictos sociales, es imperioso considerar las representaciones sociales que sobre la familia poseen los miembros o actores sociales de la comunidad.
En este sentido, en el artículo anteriormente mencionado se hace énfasis en el modo y la intensidad con que cada miembro o actor social de una comunidad percibe y/o es percibido por los demás, lo que permitió considerar tres representaciones sociales en torno al término familia: en un primer grupo aquellas personas que tienen en cuenta cuestiones relacionadas con la amistad (nivel microsocial) para considerar a alguien parte de “su familia”, en un segundo grupo las que tienen en cuenta espacios o escenarios geográficos comunes (nivel mesosocial) y en un tercer grupo las que consideran que basta con haber nacido ser humano para considerarle parte de “su familia” (nivel macrosocial) y se ilustró cómo cada una de estas representaciones contribuye a la formación y desarrollo de valores y antivalores. (Ver artículo citado)
De manera concreta, se establece una relación directa entre las representaciones sociales en torno al término familia y determinados valores y antivalores universales que estas representaciones potencian. Así es el caso que, en el primer grupo analizado, se potencian por un lado sentimientos de amor, humanismo, colaboración, fidelidad, ayuda mutua, protección, etc. y por otro lado paternalismo, proteccionismo, nepotismo, favoritismo, amiguismo, sociolismo, tribalismo, etc., que favorecen la díada inclusión-exclusión.
En el segundo grupo analizado se potencian por un lado sentimientos de camaradería, solidaridad, humanismo, patriotismo, identidad común, sentido de pertenencia, etc.  y por otro lado sentimientos paternalistas, favoritismo, localismo, proteccionismo, caudillismo, regionalismo, nacionalismo, xenofobia, etc.
En el tercer grupo analizado se potencian por un lado sentimientos altruistas, amor, ternura, comprensión, educación, respeto, apoyo, protección, cuidado, ayuda, etc y por otro lado no ven en la lucha armada la solución para muchas calamidades y miserias humanas que se viven en diferentes latitudes.
Por lo que se hace imprescindible saber, según se puntualiza en el artículo referido anteriormente, que tales representaciones sociales pueden devenir en generadores de sentimientos que potencian la exclusión de algunos actores sociales, por lo que se precisa su manejo adecuado, inteligente y oportuno para evitar en lo posible la gestación  de situaciones sociales conflictivas y  la aparición de conflictos sociales. 
Sin embargo, otro problema con que se tropiezan los funcionarios encargados del trabajo comunitario y al que no se hizo alusión en el artículo anterior, está en el hecho de que deben contender con personas en las que no es recíproco el sentimiento de familiaridad, pues algunas son aceptadas como “familia” por otras, sin embargo, no retribuyen ese sentimiento hacia la otra persona. Y se establece una especie de desequilibrio en la red social. Pero esto no constituye el centro de interés del presente artículo.
El verdadero interés está en ilustrar que existe una cuarta representación social en torno al término familia. En esta cuarta representación social las personas establecen requisitos especiales para que otras pertenezcan o sean consideradas miembros de “su familia”. Por ejemplo: situación financiera, color de la piel, belleza física, status social, etc.
En estos casos, algo que se debe resaltar es que consideran como parte de “su familia” a otros actores que pueden ser miembros de la misma o de otra comunidad,  localidad  o asentamiento. Esta representación social no es muy bien aceptada por muchos trabajadores comunitarios en tanto potencia sentimientos elitistas, racistas, segregacionistas, etc.
Para un mejor análisis se considerará esta manera de percibir esta asociación como una representación social o idea de familia a un nivel micro, que a diferencia de las otras es un tanto insensata, por la manera distorsionada y retorcida de percibir las relaciones humanas, es una idea constreñida de familia, que tiene, según nuestras consideraciones, una serie de inconvenientes potenciales.
En primer lugar, para estos actores sociales, la familia la compone un número limitado, prejuicioso, segregacionista y discriminatorio de miembros, para los que es obligatorio que reúnan las condiciones especiales por ellos establecidos. No obstante, esta idea favorece la formación y desarrollo de sentimientos de camaradería, solidaridad, identidad común, sentido de pertenencia, etc. Los demás actores sociales que no reúnen las condiciones especiales establecidas, automáticamente pierden el status quo.
En segundo lugar, los que reúnen las condiciones especiales establecidas, gozan de privilegios que son vedados para otros actores sociales que no los reúnen: dígase atención, apoyo, ayuda, protección, cuidado, etc.
En tercer lugar, potencia de manera extrema la díada inclusión-exclusión, y otras conductas que pueden ir en detrimento de las relaciones a un nivel micro, meso y macrosocial y puede generar y/o exacerbar sentimientos paternalistas, favoritismo, localismo, proteccionismo, caudillismo, regionalismo, nacionalismo, xenofobia, elitismo, racismo, discriminación, segregación, distinción y la consiguiente aparición de situaciones sociales conflictivas y en última instancia el desenlace de conflagraciones o perturbaciones repentinas y violentas.
Esta manera de concebir a la familia se considera un tanto insensata. La más elemental cordura no debía permitir a un ser humano establecer condiciones que discriminen a otros seres humanos por sus condiciones físicas, económicas, etc.  Pero lamentablemente, existen esas personas con las que el mundo de hoy vive y convive.
La descripción de la relación entre el establecimiento de condiciones especiales para considerar a alguien miembro de una familia y la aparición de los sentimientos elitistas y racistas entre esos miembros constituye un objetivo muy ambicioso, pero es necesario intentarlo para facilitar el desempeño de los funcionarios que realizan trabajo comunitario, dirigen procesos de mediación, negociación o resolución de conflictos.  
Estos funcionarios deben tener en cuenta, además de los valores y antivalores que potencia esta representación social, que tanto el elitismo como el racismo “(….) son una ideología basada en la superioridad de unas capas sociales, razas o etnias sobre otras3 como bien se expresa en Wikipedia (2011)
En relación con el elitismo se expresa también en Wikipedia (2011) que (…) es un sistema social que favorece a las élites dentro de ese sistema social o promueve el surgimiento de nuevas élites.” 4 y más adelante se hace referencia a algo que constituye un elemento común con el racismo: “(…) El término elitismo también se utiliza para referirse a situaciones en las que un grupo de personas que reivindican poseer grandes habilidades conspiran para conseguir privilegios a expensas de otras personas (…) la que puede ser descrita como discriminación”5.
Por tanto, del análisis se desprende una curiosidad científica: las representaciones sociales o construcciones mentales que elaboran los actores sociales en torno al término familia, el cual ha sido aceptado por consenso universal, está la génesis de males que constituyen flagelos, a los que durante mucho tiempo se les buscan soluciones y lamentablemente hoy la humanidad percibe cómo a pesar de grandes esfuerzos y profundos estudios por atenuar esos males, no se ha avanzado prácticamente nada.
Todo lo cual permite aseverar que la comunidad científica debe reorientar su ojo avizor hacia aquellas cuestiones que muchas veces se nos muestran insignificantes e intrascendentes, pero que en el fondo son generadoras potenciales de males que perturban las relaciones sociales, afectan la convivencia humana, crean caldo de cultivo para la aparición de situaciones sociales conflictivas, la generación de conflictos sociales, guerras, etc.
El intento por socializar estos criterios entre la comunidad científica se ha hecho con la finalidad de que se comprenda que las representaciones sociales evaluadas devienen en recursos que deben ser conocidos y utilizados adecuadamente por los funcionarios que dirigen procesos de negociación, prevención social, mediación y resolución de situaciones sociales conflictivas y conflictos sociales.
Bibliografía

  1. http:// s.wikipedia.org/wiki/Racismo/. 2011. Pág. 1
  2. http://www.google.com.cu/url?q=http://es.wikipedia.org/wiki/Elitismo&sa. Elitismo. 2011
  3. http://definicion.de/familia/ s.a, 2011
Navarro Lores, Diosveldy y Eyedelkis Medina García. Representaciones sociales sobre el término familia y su relación con los conflictos sociales. Universidad de Guantánamo, Cub

1 Diosveldy Navarro Lores y Eyedelkis Medina García. Representaciones sociales sobre el término familia y su relación con los conflictos sociales. 2011

2 http://definicion.de/familia/

3http://es.wikipedia.org/wiki/Racismo. 2011

4http://www.google.com.cu/url?q=http://es.wikipedia.org/wiki/Elitismo&sa. Elitismo.

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