Contribuciones a las Ciencias Sociales
Enero 2012

LA MEMORIA CULTURAL COMO SÍMBOLO SOCIAL DE PRESERVACIÓN IDENTITARIA

Milena Medina Pérez (CV)
milenamp@ult.edu.cu
Universidad Rey Juan Carlos
Alejandro Escalona Velázquez (CV)
alejandroev@ult.edu.cu
Universidad de Las Tunas

 

RESUMEN:
Un estudio teórico de la memoria cultural como símbolo social de preservación identitaria constituye una investigación en la cual se sistematizan particularidades generales de los sistemas culturales visto desde los prismas de las memorias culturales y la identidad, como elemento legitimador de la diversidad cultural. El abordaje teórico de la memoria cultural  y la identidad ha sido cuestión de estudio en diversos contextos socioculturales, los cuales generan nuevas visiones sistematizadas de acuerdo al dinamismo de estos indicadores dentro de los sistemas culturales. Las dimensiones discurridas en torno a estas cuestiones permiten la comprensión de la memoria cultural conformadas por las identidades de los pueblos, mediante fiestas, ceremonias, ritos, interacciones sociales, costumbres, hábitos, tradiciones, valores, convicciones, asociados de una representación colectiva perdurable ante el paso de los tiempos. La memoria cultural es construcción y afirmación de la identidad, de modo que se refleja en los procesos de asimilación y distinción de particularidades propias a un grupo o territorio. De ello se deriva la importancia inductiva del estudio de la identidad como fenómeno adherido a la esencia humana en preservar su patrimonio tangible e intangible como huella legada a las posteriores generaciones. La memoria cultural actúa como mecanismo de representación social y trasmisión axiológica, procesos que articulan la significación de fenómenos que influyen en la trascendencia o no de valores o conocimientos que transgeneracionalmente se comparten por los diversos actores sociales que confluyen en las prácticas sociales. Ante tales premisas se precisa una sistematización teórica de estos fenómenos y su recontextualización.

PALABRAS CLAVES: memoria cultural, identidad, cultura, preservación.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Medina Pérez, M. y Escalona Velázquez, A.: "La memoria cultural como símbolo social de preservación identitaria", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Enero 2012, www.eumed.net/rev/cccss/17/

Sistematizar las conductas humanas revela el conocimiento de inducción del fenómeno cultural en el que se generan nuevas visiones que muestran el dinamismo y la relatividad de los procesos de la sociedad, a ello la ciencia debe recontextualizarse y proyectar alternativas de solución en complementariedad con aquellos elementos que identifican y diferencian una colectividad humana.

La historia de los pueblos es siempre el resultado de procesos culturales y sociales de enorme complejidad. Su conocimiento se vuelve un imperativo necesario en la vida de los hombres, en cuanto su historia, las huellas de su pasado que permiten el acercamiento a sus raíces, confieren identidad cultural y reafirman el sentido de pertenencia a una sociedad determinada.

La posibilidad de que el historiador llegue a la comprensión del presente, la confieren los archivos históricos, los cuales se convirtieron en uno de los sitios donde se resguarda la memoria de los pueblos. En ellos, testimonios e informaciones evidencian la experiencia humana. Toda historia es una sucesión de personajes y acontecimientos que han intervenido negativa o positivamente en el proceso evolutivo de una sociedad.

Todo hecho histórico pertenece a un marco propio irrepetible. De ese espacio, o marco, escapan consecuencias que alteran las costumbres y el accionar de otra gente o pueblo. La memoria histórica de los pueblos es la que encierra la historia en un todo único que integra los elementos, hechos y fenómenos ocurridos en tiempos pasados los cuales identifican a los grupos.
Por memoria histórica –señala Halbwasch1– se entiende la serie de hechos cuyo recuerdo conserva la historia nacional, no es ella sino sus marcos, lo que representa el aspecto esencial de lo que se denomina la memoria cultural.  En torno a estos aspectos las ideas de autores Maurice Halbwasch, Francisco Erice Sebares, Agnes Heller, Xerardo Pereiro entre otros, contribuyen al análisis de esta temática a partir de una sistematización de sus dimensiones.
Francisco Erice Sebares en la Revista Interdisciplinar en el artículo Memoria Histórica y deber de  memoria: Las Dimensiones Mundanas de un Debate Académico señala las ideas de Halbwasch acerca del término y afirma:

La “memoria colectiva” sería para Halbwasch (1950) una conciencia del pasado compartida por un conjunto de individuos, pero también un conjunto de representaciones colectivas. Las memorias colectivas son resultado de dialécticas, tensiones, conflictos, interacciones y negociaciones sociales. La memoria y los ejercicios de memorización, además de ser un recurso cultural, son un instrumento retórico, ideológico y político, bien para resistir frente al mismo. (2008: 79)

Desde esta perspectiva la memoria colectiva forma parte de las vivencias pasadas por los individuos los cuales las comparten en conjunto y son trasmitidas a través de la generaciones. Además son las representaciones que tiene el colectivo del pasado vivido que ha sido resultado de diferentes procesos de interacción social entre los sujetos. Constituyen también un instrumento ideológico y político, puesto que forman parte del pensamiento y las formas de actuar de los individuos dentro de sus grupos, en relación a estos elementos Francisco Erice Sebares plantea sus reflexiones sobre el tema, al emitir:      

La memoria colectiva tiene más que ver con “el relato que los miembros del grupo comparten sobre su propio pasado y que constituye su identidad”. Se trata de una narración construida desde el presente, con fines de interpretación del pasado a partir de criterios normativos y valorativos, seleccionando por su significación los recuerdos de hechos vividos o recibidos por transmisión social, y que sirve para configurar las identidades del grupo, su ideología o visión del mundo, proyectándolas en la pugna por la propia afirmación y por la hegemonía frente a otros grupos. (2008: 77)

En su visión sobre las ideas de Halbwasch, el autor ofrece su propia concepción sobre memoria cultural aunque agrega un término que no fue mencionado con anterioridad. Este es la identidad, señala que esta memoria es el relato que comparten los miembros de un grupo sobre su pasado, contribuye así a su conformación colectiva. Apunta que los hechos que se rememoran son los que han tenido significación para el grupo, lo cual permite consolidar la identidad del mismo, su ideología y visión del mundo. Gilda Waldman2 en la Revista Trimestral Latinoamericana y Caribeña de Desarrollo Sustentable, La cultura de la memoria: problemas y reflexiones comparte las aportaciones de Halbwasch y Francisco Erice Sebares, pero en su concepción tiene como particularidad que lo hace ejemplificando lo que es memoria cultural y señala:

Es la restauración de antiguos centros urbanos, (...), la popularización de la escritura de memorias y biografías, (...), la multiplicación de archivos, fechas conmemorativas y placas recordatorias, la recuperación de memorias y museos regionales, etc. En este sentido, la identidad está siempre ligada con la memoria, y en una era marcada por flujos territoriales y una extensa movilidad global (entre las cuales hay que destacar las migraciones masivas y las experiencias de desplazamiento y reubicación) que borran lugares e identidades de pertenencia, la memoria constituye un núcleo sustantivo de reforzamiento identitario. (2007:3)

En correspondencia con ideas anteriores, Waldman señala una serie de fenómenos que constituyen ejemplo de memoria cultural los cuales son indispensables para la identidad. Es importante destacar la influencia que tienen las migraciones en la memoria las cuales provocan que se pierdan las identidades de los grupos. Es en este momento donde la memoria cultural interviene y permite mediante las recordaciones de las experiencias vividas por los grupos que se preserven su historia y su identidad.
Siguiendo las ideas de los autores anteriores Xerardo Pereiro3 en su artículo Memoria y proyecto de nación publicado en la  Revista de Ciencia Política señala que puede entenderse la memoria cultural como:

Un terreno de lucha por la construcción de identidades e identificaciones las cuales consolida y fortalece, su ausencia la fragmenta y la debilita. El ejercicio de recordar no es sólo un acto individual, sino que es también un proceso colectivo. De esta manera los grupos de una misma generación experimentan refuerzos de recuerdos compartidos, deformaciones parciales progresivas y amnesias colectivas. Del pasado  recordamos sólo partes, registradas en la memoria. La gente recuerda  aprendiendo del pasado que vivió y vive en memorias colectivas. Es un proceso creativo en el cual el pasado es elaborado, reproducido y reinterpretado en sociedad. (2003:7)

En su valoración el estudioso asume la memoria cultural como el terreno que constituye las identidades de los pueblos, los cuales la consolidan y fortalecen. Argumenta que su ausencia la fragmenta y debilita, coincide así con Gilda Waldman cuando señala el papel indispensable de la identidad en la memoria cultural de los grupos. Reafirma que el acto de recordar no es individual, sino colectivo, en este sentido acompaña las ideas de Halbwasch cuando señala que esta es compartida por un conjunto de individuos. Hace referencia además que mediante la memoria colectiva de los grupos, el pasado se elabora, reproduce y reinterpreta en sociedad.
Es válido significar las concepciones planteadas por Agnes Heller4 sobre memoria cultural en el artículo Memoria cultural, identidad y sociedad civil donde apunta:

La memoria cultural está conformada por objetivaciones que proveen significados de una  manera concentrada, significados compartidos por un grupo de personas que los dan por asumidos. Éstos pueden ser textos, tales como pergaminos sagrados, crónicas históricas, poesía lírica o épica. También pueden ser monumentos, tales como edificios o estatuas, abundantes en signos materiales, señales, símbolos y alegorías igual que depósitos de experiencia, memorable erigidos a manera de recordatorios. Más aún, la memoria cultural está incorporada a las prácticas repetidas y repetibles regularmente, tales como fiestas, ceremonias, ritos. La memoria cultural igual que la memoria individual está asociada a los lugares donde ha ocurrido algún suceso significativo y único. Memoria cultural es construcción y afirmación de la identidad. (2003:5-17)

En sus concepciones, Agnes Heller coincide con las ideas planteadas por los demás autores sobre la categoría, afirma que esta se conforma por objetivaciones que suministran significados, los cuales son compartidos por un grupo de personas que los asumen como suyos. Los ejemplifica y señala una serie de elementos a través de los cuales se pueden materializar los recuerdos. Afirma que la memoria cultural está incorporada a las prácticas repetidas como fiestas, ceremonias y ritos. Comparte las ideas de  Gilda Waldman y Xerardo Pereiro al argumentar que es construcción y afirmación de la identidad y que los lugares históricos deben permanecer en la memoria cultural.
De igual manera Jorge Mendoza García5 en Exordio a la memoria colectiva y el olvido social se nutre de las ideas de Halbwasch para tratar el tema y plantea:

Es la relación entre los recuerdos propios y los de otros dentro de una colectividad. ”Puede hablarse de memoria colectiva cuando  evocamos un acontecimiento que ocupa un lugar en la vida de nuestro grupo y que hemos traído a la memoria, que lo hacemos presente en el momento en que lo recordamos desde el punto de vista de ese grupo ”. La memoria individual es un punto de vista dentro del grupo, y es este el que otorga los elementos con los cuales reconocer y significar lo que hay que recordar. De ahí que, por el contacto con el grupo o la colectividad seamos capaces de identificarnos con él y confundir nuestro pasado con el suyo. En consecuencia, la memoria individual breva de la memoria colectiva y de los productos culturales. (2005: 1-26)

Este autor fundamenta sus criterios teniendo en cuenta la relación entre los recuerdos de un individuo con los del grupo al que pertenece. Este autor a diferencia de los demás hace un paréntesis y trata a la memoria individual dentro de memoria cultural y refiere que esta es un punto de vista dentro del grupo el cual es el que facilita los elementos con los que reconocer lo que hay que recordar. Argumenta  que el contacto con el grupo permite la identificación con el mismo y confundir el pasado individual con el del colectivo; es por ello que la memoria individual nace y se desarrolla partiendo de la memoria colectiva y de los productos culturales.
Mirta Varela en Memoria y medios de comunicación, o la coartada de las identidades también aborda el término y apunta:

La memoria colectiva se define “como movimiento dual de recepción y transmisión, que se continúa alternativamente hacia el futuro”. Ahora bien, lo que “la memoria cultural retiene es aquella historia que pueda integrarse en el sistema de valores”. El resto es ignorado, olvidado.  Es decir que está directamente relacionada con los valores del presente, “el camino por el que se marcha” y que por lo tanto, “del pasado sólo se transmiten los episodios que se juzgan ejemplares o edificantes” para los valores actuales de una sociedad. (2001: 5)

Las anteriores reflexiones de la memoria cultural ratifican que constituye un movimiento dual que recepciona y trasmite recuerdos que se continúan alternativamente en el futuro. En sus criterios se aprecia que los individuos conforman su propia historia y es por ello que esta se integra al sistema de valores puesto que forma parte individual de cada uno de ellos. Señala que se relaciona directamente con los valores del presente, que del pasado se transmiten solo los episodios que son significativos y que representan algo importante para el grupo y los valores actuales de una sociedad.
De esta manera coincide con autores como Igor Sádaba y Alejandro Baer quienes afirman que la memoria colectiva son aquellos recuerdos que comparte un grupo, que circulan en su seno y que conforman su identidad.
De igual modo Andrés Santamaría Santiagosa6 en el libro ¿Es posible el diálogo entre la mente y la cultura? Hacia una psicología cultural de la mente sostiene:

Se conoce que una de las características definitorias de los seres humanos es su capacidad de vivir en contextos culturales. La cultura es importante en la construcción de lo  mental, no obstante se le asigna un papel secundario, es consustancial al pensamiento y la acción humana. Esta y la mente son aspectos fundamentales en la vida y el pensamiento de las personas. Dado que la psicología se encuentra tan inmersa en la cultura, debe estar organizada en torno a los procesos de construcción y utilización de significados que conectan al hombre con la cultura. En virtud de nuestra participación en la cultura, el significado se hace público y compartido y, de este modo la mente se entronca con la cultura. (2004: 247)

En sus expresiones, el autor aborda la importancia de la cultura para los procesos mentales. Esta es una idea que no es trabajada anteriormente por el resto de los autores, pero no por eso tiene menos significación. Sus concepciones permiten comprender como el pensamiento y la acción del hombre están ligadas a la cultura la cual se conforma con las relaciones de los individuos en la sociedad según afirman los autores antes trabajados.
Una vez discurridos los presupuestos teóricos entorno a la memoria cultural se precisa que la misma está constituida por el conjunto de significados de los fenómenos y hechos significativos ocurridos en el pasado y que encierran normas y valores que identifican a una colectividad determinada. Este es un proceso que realizan los miembros del grupo para de esta manera renovar el pasado, poniendo de manifiesto así, la memoria cultural del colectivo. La memoria cultural constituye una temática en la cual se construyen las identidades e identificaciones, estas se consolidan y fortalecen con el paso de los años.
A manera de conclusión la memoria cultural constituye una expresión de identificación social   que refleja el hombre y sus comportamientos, devela las variables de la cultura acontecidas en el pasado, pertrechando a su vez la identificación del mismo en su medio y su sentido de pertenencia.
La preservación de las memorias culturales se analizan como producto de  la creación, trasformación de los  valores culturales; constituye un sistema dinámico y de síntesis de culturas en que lenguaje, instituciones sociales, idiosincrasia, cultura popular, tradiciones, relaciones humanas y manifestaciones artísticas son agentes determinantes para los individuos como soporte de sus sentimiento de pertenencia a través de su historia.
De modo que, abordar la memoria cultural de un territorio, región o sociedad, se complementa con la preservación que el hombre hace y legitima en el transcurso de su historia, y en ello el elemento cultural permite enriquecerla a partir del conjunto de vivencias, tradiciones, e identificaciones que hacen los sujetos de su medio y la significación y representatividades que ello deviene en su historia.

Notas y Referencias
1-Maurice Halbwasch (1877-1945) llevó a cabo diversos estudios sobre morfología social, así como varios ensayos acerca de Leibniz y Durkheim. Fue discípulo de Bergson durante siete años tanto en el liceo Henri-IV, como en el Collége de France y en la École Normale Supérieure. Su gran aportación al pensamiento sociológico fue el análisis de las relaciones entre memoria y sociedad y en 1925 comenzara a escribir sobre lo que él mismo denominó memoria colectiva, quien, pese a formar parte del comité de redacción de la revista Annales, manifiesta perceptibles vacilaciones sobre la Historia como disciplina. La primera, inaugural y decisiva -Les Cadres Sociaux de la Mémoire- vio la luz en 1925 no hace alusión a algo que pueda denominarse memoria histórica y apenas trata de la Historia  en sí. La segunda aparece en forma de artículo de revista en 1939 con el título “La Mémoire collective chez les musiciens”. La tercera, un ensayo de aproximación empírica de los principios teóricos anteriormente expuestos, se editó en 1941 bajo el título de La Evangiles en Terre Sainte. Cinco años después de su muerte se editaron una serie de escritos que se acogieron al título genérico de La Mémoire collective donde el sociólogo francés declara la viva diferencia la historia y la memoria colectiva y que  a la hora de estudiar esta última hay que tener en cuanta que, en las sociedades desarrolladas hay ya constituidas muchas memorias colectivas.
2-Gilda Waldman Revista Trimestral Latinoamericana y Caribeña de desarrollo Sustentable, La "cultura de la memoria": problemas y reflexiones 2002 Gilda Walkman Publicado en Revista Futuros No.18, 2007 Vol. V http://www.revistafuturos.info Publicado originalmente en Política y Cultura. Otoño 2006, Número 26 Universidad Autónoma Metropolitana – Xochimilco. El artículo plantea que la emergencia de la memoria como preocupación cultural y política central de nuestras sociedades contemporáneas es un fenómeno mundial que atraviesa los más diversos espacios geográficos. El texto esboza algunas explicaciones sobre el por qué de esta intensa "obsesión memorialística", señalando, al mismo tiempo, algunas de sus  paradojas.
3-Profesor Dr. Xerardo Pereiro Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro-UTAD Pólo de Miranda do Douro Coordenador da Licenciatura en Antropología Aplicada ao Desenvolvimento Rua D. Dinis s/n 5210-217-Miranda do Douro-Portugal ver: www.bajoduero.org.
4-Agnes Heller.  Memoria cultural, identidad y sociedad civil 2003 (Pág. 5-17)
New York, USA. “Cuando hablo de la memoria cultural, no me refiero a las huellas del pasado almacenadas en una especie de consciencia colectiva lista para anular u ocultar en un inconsciente colectivo, enterrado bajo las ruinas del olvido, lo que sólo podría ser restablecido en todo caso por un trabajo sistemático.” Antes bien, la memoria cultural está conformada por objetivaciones que proveen significados de una  manera concentrada, significados compartidos por un grupo de personas que los dan por asumidos. Éstos pueden ser textos, tales como pergaminos sagrados, crónicas históricas, poesía lírica o épica. También pueden ser monumentos, tales como edificios o estatuas, abundantes en signos materiales, señales, símbolos y alegorías igual que depósitos de experiencia erigidos a manera de recordatorios. Más aún, la memoria cultural está incorporada a las prácticas repetidas y repetibles regularmente, tales como fiestas, ceremonias, ritos. Finalmente, la memoria cultural igual que la memoria individual está asociada a los lugares. Lugares donde ha ocurrido algún suceso significativo y único o lugares donde un suceso significativo se repite regularmente. Μemoria cultural es construcción y afirmación de la identidad. En tanto que un grupo de personas conserva y cultiva una memoria cultural común, este grupo de personas existe. Las religiones fueron las mayores creadoras de identidad cultural, así como los grupos étnicos y los habitantes de las ciudades, junto con sus instituciones políticas, fueron quienes se imbuyeron de prácticas religiosas. Los lugares conmemorativos, ya sean recordatorios mitológicos o históricos, deben permanecer en la memoria cultural, concreta y distinta al margen de las circunstancias. 5-Jorge Mendoza García Exordio a la memoria colectiva y el olvido social, México Athenea Digital No 8 1-26, 2005.
6- Santamaría Santiagosa, Andrés. (2004). ¿Es posible el diálogo entre la mente y la cultura? Hacia una sicología cultural de la mente. Suma Sicológica Vol. 11No 2. Universidad de Sevilla España. España.

 

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