Contribuciones a las Ciencias Sociales
Enero 2012

SOCIALIZACIÓN Y PARTICIPACIÓN EN EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Joel Torres (CV)
joelentregas200736@gmail.com

 

Resumen: El siguiente estudio tuvo como propósito revisar la experiencia venezolana que se ha venido dando a partir del año 1999, con el ascenso al poder del presidente Hugo Chávez y su Revolución Bolivariana, la cual está sostenida por el pensamiento de Simón Bolívar y José Martí, lo que la ubica en un enfoque ideológico marxista leninista, ya que su fuente de inspiración es la Revolución Cubana, país con quien se tiene  una relación de cooperación muy estrecha. Es importante resaltar que se comenzó por revisar el proceso de socialización en general, y  luego la relación entre Educación y Socialización, se continuó con la revisión de la  dicotomía Sumisión vs Socialización, para luego abordar a  Las comunas y la Participación; asimismo se analizo  la propuesta educativa del Socialismo del Siglo XXI y la participación ciudadana en el desarrollo sustentado de una comuna venezolana.

 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Torres, J.: "Socialización y participación en el socialismo del siglo ", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, Enero 2012, www.eumed.net/rev/cccss/17/

El proceso de socialización: actores, propósitos y el impacto de las características culturales que subyacen al proceso.
En (Brasil, 2009) El ministro de Asuntos Estratégicos  de Brasil, Dr. Roberto Mangabeira  Unger, en una entrevista dada en la ciudad de Brasilia afirmaba que la socialización de los ciudadanos tiene un marcado rol en el nivel de participación y que en ese sentido ellos podrían tener un proyecto de país que se armonizara con la visión de país que comparten.
El mismo autor seguidamente afirma, que lo interesante es que en el campo de  la izquierda en vista de lo anterior se puedan vislumbrar tres tipos de socialismos y que definen tres tipos de izquierda: El primero lo ha denominado el socialismo blando o izquierda vendida, para la cual lo importante es humanizar los programas de los adversarios con una renta narcisista, que se traduce en un descuento social. En esta situación la socialización está en función de la mediatización del ciudadano y no en función de la participación prospectiva en busca del desarrollo sustentable.
El segundo tipo de izquierda es  la expresión más genuina de la concepción tradicional del socialismo, es decir, del socialismo ortodoxo de corte marxista-leninista, donde se procura bloquear y destruir todo los aportes de la globalización y de la economía de libre mercado en función de preservar los principios originarios del socialismo recalcitrante, que requiere desacelerar todo el proceso económico y social de una sociedad que ha logrado incursionar en el proceso de desarrollo de mercados con alta capacidad competitiva y un buen nivel de producción de bienes de consumo y de servicios  para que sean mercadeados en los mercados internacionales.
Por último, está la izquierda que el autor denomina la izquierda democratizadora, expresión del nuevo socialismo democrático cuyo objetivo es reconstruir  los mercados y reorientar la globalización con la creación de una serie de instituciones nuevas y de otras innovaciones de orden tecnológico, científico y cultural, lo que se ha denominado el socialismo plural o proporcionalista o Integralista. Ese socialismo tiene tres propósitos a saber:

  1. Democratizar la economía de  mercado.
  2. Capacitar a los ciudadanos para que participen mediante el uso de mecanismos de socialización efectivos y eficientes. De esta manera se le da a la educación un papel importante en la formación del talento humano.
  3. Profundizar la democracia lo que llevaría a elevar al plano más alto la vida común de las personas.

En ese segundo y  tercer objetivo del socialismo democrático  donde se ubican todos lo esfuerzos que esta haciendo la izquierda brasilera hoy en el poder, para asi crear los mecanismos de socialización que permitan la participación ciudadana en función de lo que el autor ha llamado elevar el nivel de vida de las personas comunes, para que se empoderen de los espacios de decisión y logren convertir los resultados de la democratización de la económica, en factores críticos de su bienestar y acrecentamiento del nivel de vida de toda la población logrando la cooperación entre clases mediantes procesos de integración social.
Vista esta concepción, se debe abordar el estudio de la socialización, en consecuencia, hay que conceptualizarla.  Se afirma, que la socialización es un proceso complejo y que tal complejidad se debe a los agentes socializantes que se le presentan al niño en múltiples formas: padres, iguales, hermanos y profesores. Lo importante es que entre la acción de estos factores, existen conflictos debido a la mediación de los valores que la sociedad introduce como códigos de comportamiento. (Clifford, (1981) en Coleman 1988).
Por otro lado, Altez, ( 2007), encuentra que esos conflictos que se les presenta a los ciudadanos en los procesos de socialización, son porque la familia ni los profesores han efectuado  eficientemente sus labores como agentes socializadores, en consecuencia, el ciudadano desde niño, va quedando a merced de sus iguales y si estos no tienen suficiente solidez en su comportamiento, comienzan a inducir al niño, joven o adulto a tener comportamientos no cónsonos con lo establecido como código de ética social en la comunidad.
Como se puede apreciar en el discurso del autor anteriormente mencionado, los actores que aparecen en el proceso de socialización se pueden dividir en dos categorías:

  1. La familia,  esta institución tiene la responsabilidad de ofrecerle al ciudadano en las primeras etapas de su vida las oportunidades para que el comience a socializar con los suyos, en los eventos que tienen que ver con la cultura familiar, la cual se centra en la adquisición  de  la identidad del grupo familiar, en las tradiciones y las costumbres del mismo.
  2. El segundo agente socializador es la escuela que tiene la responsabilidad de manejar los mecanismos de socialización en función de una participación cívica, de los valores de la nacionalidad y de la sociedad, de la participación entusiasta en defensa de los derechos humanos y del desarrollo sustentable del país.

Sin embargo,  la socialización desde el punto de vista de la pedagogía consiste en extraer de la conjunción de dos disciplinas inseparables en el hecho educativo: La Psicología y la Sociología, los recursos necesarios para modificar y enriquecer en forma continua, la conducta de los individuos y el comportamiento de la sociedad. (Delgado, 2005).
 
De lo anterior se desprende,  que la escuela esta llamada a situar al individuo en la concepción de sociedad que opera en su contexto y de esta forma convocarlo a tomar conciencia de las problemáticas de su comunidad y de su país. (Ibídem, 2005).
En consecuencia, la escuela junto con la familia esta llamada a ser uno de los actores protagonistas en la creación de mecanismos eficaces para la socialización con miras a promocionar la participación ciudadana con motivos cívicos lo que constituiría, la cultura subyacente de los procesos de socialización que se dan en cualquier sociedad que se aprecie de democrática y liberal. Esto lo reafirma Galston, ( 2004) al recalcar los jóvenes americanos lo primero que los lleva a estar  participando en política es su cultura cívica, la cual es adquirida en la familia, apuntalada en la escuela y consolidada en la comunidad.
La conducta cívica,  es un  resultado de un proceso que comienza en la familia con simples procesos de participación en eventos cívicos donde concurre la familia y donde el niño es llevado para que socialice y aprenda valores patrios, ejemplo fiestas patrias, festividades comunitarias y tradiciones como el día de gracias. (Ídem, 2004).
Luego, la escuela se encarga de darle significado a estos eventos usando el conocimiento para explicar el rol de cada actor que interviene en los eventos, incluyendo su propio rol como garante de que la cultura de  participación cívica y política, la cual no es más que un resultado de la práctica de valores como la tolerancia, el discernimiento y el pluralismo; estos valores se apuntalan en la institución educativa, gracia a los procesos de socialización que se promueven en esa institución donde se simulan situaciones que se van a afrontar en la vida real. (Ídem, 2004).
 Cuando el joven adulto sale a ejercer su profesión u oficio en el mundo real debe poner en práctica  aquellos conocimientos adquiridos en la familia y en la escuela, para poder participar efectiva y eficientemente en la vida cívica y en la vida política de su comunidad,  a manera de contribuir con el desarrollo sostenido de su comunidad (Ídem, 2004).
Lo planteado por este autor lleva en seguida a una reflexión: El binomio familia y educación son la clave para una productiva participación política en la dirección de que una comunidad, llamase colectivo, barrio, comuna, urbanización,  ciudad etc., pueda alcanzar los niveles de calidad de vida deseados y en forma espontánea sin coacción ni sumisión.
Pero el binomio tiene una responsabilidad, la cual no es más que desarrollar el factor crítico para que el ciudadano participe con su comunidad en una interacción social armónica, sustentada en una visión y valores compartidos, en una solida convicción de que el otro es importante en el logro de los objetivos propuestos y por último estar consciente que lo que se persigue es una convivencia en democracia y en libertad.
En la educación cívica en consecuencia hay dos dimensiones: Una dimensión es el compromiso político que abarca tanto la voluntad y la capacidad de los ciudadanos a participar efectivamente en la autonomía de su comunidad, y La segunda dimensión consiste en una comprensión y un compromiso con los principios fundamentales y los procesos de la democracia. Hoy en día algunos teóricos de las ciencias políticas sostienen,  que el compromiso es el componente más importante, mientras que otros creen que la comprensión y el compromiso con la democracia son los elementos más críticos. Ambos bandos, sin embargo, estan de acuerdo en que la educación está estrechamente relacionada con el mantenimiento y la mejora de la democracia, debido a que el papel fundamental de la educación es el desarrollo de las cualidades cognitivas y morales de los ciudadanos (Branson, 2001).
Este conocimiento es fundamental para que el ciudadano pueda identificar, aprender y practicar las virtudes que acompañan al hombre bueno e introyectarlas en su repertorio conductual para que sea un buen ciudadano, el cual participe con la postura adecuada junto a sus conciudadanos en los procesos de participación política que conlleven al mejoramiento de los niveles de vida, de la defensa de los derechos fundamentales del hombre en el logro del empoderamiento comunitario para la obtencion del capital social.(Ídem, 2001).
Sin duda, para la autora, la educación tiene un rol crítico en la formación del hombre bueno o del buen ciudadano y afirma vehementemente que sólo en ella se consigue la formación ciudadana adecuada y el entrenamiento intelectual para hacer desarrollar la calidad ciudadana necesaria para tratar de mejorar o enrriquecer los niveles de vida de los ciudadanos.
Afirma también la autora, que la defensa de los valores de la democracia son escenciales  para configurar los contenidos que la escuela debe asociar al desarrollo de competencias para socializar y participar, dentro del marco de un modelo de aprendizaje cooperativo.
En resumen, los actores principales para crear socialización dentro de una comunidad, en aplicación de estrategias de participación productiva son: la familia y la educación; esas estrategias son validadas por la calidad de la participación ciudadana que se mide en la asistencia de los miembros de la comunidad a los eventos y movilizaciones que se realizan, el número de colaboradores y contribuyentes que se comprometen con la planificación  y ejecución de los eventos.
El sustrato cultural según los autores revisados, debe ser la práctica democrática y la pluralidad de las ideas concurrentes en la planificación de la vida comunitaria y en el desarrollo de los eventos asociados a conseguir el mayor bienestar posible.

La participación ciudadana: concepto, objetivo y aspectos culturales que la acompañan.

Hay que comenzar por definir lo que se entiende por participación ciudadana en este trabajo, uno de los autores que mejor ha definido la participación ciudadana es: Coleman (1988), quien afirma que el bienestar de una comunidad de ciudadanos está atado, a la participación efectiva de ellos en organizaciones comunitarias que surjan del interés compartido o de otras estructuras de la sociedad civil.
Otros autores han definido participación ciudadana como el proceso que los individuos desarrollan para lograr la ciudadanía emancipada,  la cual no es más que lograr su identidad como ciudadano sin que tenga que ser asistido por ser incapaz de lograrla. La ciudadanía emancipada atiende al cumplimiento de tres condicionantes: Pertenencia a una Organización Política, donde se comparta una idea fuerte del nosotros, donde se relacionen los intereses particulares y que brinde sentido a los proyectos individuales en función de la calidad de vida. (Orison y Pérez (2006) en Oderman 2006) .
 
La garantía de tener las mismas oportunidades para poder acceder a los bienes económicos y sociales relevantes para una vida digna e independiente.
La posibilidad de contribuir a la vida pública mediante la participación efectiva en función del nosotros y del ellos.
De no darse este contexto se estaría en presencia de una estructura de asimetría que cierra las posibilidades de participar en forma genuina, efectiva y eficiente para negociar una ciudadanía emancipada.
Oderman (2006), señala que la participación ciudadana es una conducta que el individuo pone de manifiesto, cuando activa sus recursos, habilidades y destrezas en la lucha por su identidad cultural, derechos fundamentales y su libertad personal. Igualmente expone la autora que esa conciencia, esas habilidades y destrezas deben ser adquiridas en dos ámbitos, la familia y la escuela y que de la calidad de ese aprendizaje de civismo depende el nivel de compromiso que tiene ese ciudadano con los propósitos que orientan los procesos de participación donde se involucra.
Visto lo anterior, hay que entrar a revisar los objetivos de la participación a la luz de lo reportado y  estudiado  por la literatura científica.
Autores como Gutherlet & Simão (2007), que sostienen que el empoderamiento es una resultante lógica de la participación ciudadana, cuando esta ultima se centra en penetrar y obtener un lugar en las instancias de toma de decisiones políticas en función de conquistar cuotas de poder, por lo tanto es el principal propósito de la participación ciudadana.
Estos autores encontraron en su investigación realizada en Brasil, cuando estudiaron las movilizaciones de los pescadores artesanales del   Rio San Francisco, cuyo objetivo inicial fue lograr mejores condiciones de comercialización de sus productos, que por consiguiente conllevaría a mejorar las condiciones de vida pudieron determinar que el verdadero motivo fue la del empoderamiento de los órganos de gobierno local lo que al final permitiría por medio de la toma de decisión gubernamental lograr el objetivo inicial antes mencionado.
Sus hallazgos sostienen la conclusión esbozada en el párrafo anterior, puesto  que la participación ciudadana logró  cambiar la correlación de fuerzas en las instancias de gobierno local, por un lado y por el otro  los movimientos que se generaron en torno del conflicto por el uso del rio entre los pescadores artesanales y la compañía hidroeléctrica lo que produjo un cambio en la composición de los organismos de gobierno de la región, donde sectores que no tenían acceso a participar en esa instancia política o no estaban interesados en participar como fueron los pescadores artesanales y profesionales y los comerciantes de alimentos se vieron forzados a participar para defenderse de la compañía hidroeléctrica. No obstante el conflicto continua pero bajo otro esquema, que no es el de la confrontación si no el de la negociación. (Ídem, 2007).
Sin embargo, afirman los autores, que las condiciones de vida no mejoran, ya que la calidad de vida no supera los estándares establecidos por las Naciones Unida y otros organismos internacionales, todo esto, porque  no hay buenos  niveles de confianza y de asociación en los distintos sectores que hacen vida en ese sector de Brasil, estos son precarios imposibilitando lograr capital social.
Otro autor que suscribe la tesis de que la participación ciudadana tiene como propósito lograr el empoderamiento, es Manor (2004), quien en su trabajo Democratización con Inclusión: Reformas Políticas y Empoderamiento de las Personas de Origen Popular, estudió en los países pobres de los cinco continentes, encontrando que el factor común cuando los pobres se incorporan a un proceso de empoderamiento, es el compromiso de la sociedad civil y las élites en  desarrollar e implementar reformas políticas, que democraticen la vida social, económica y política de todos los ciudadanos. Lo mismo que ocurre y ha ocurrido en los países desarrollados durante toda su vida republicana.
En tal sentido, generan movilizaciones conducentes a que los diversos sectores participen en eventos de orden político, económicos y culturales que configuren una plataforma de lucha que permita lograr una correlación de fuerzas en las organizaciones del poder público destinadas a la toma de decisiones, que se traducen en políticas públicas, en otras palabra empoderamiento,  (Ídem, 2004).
Si embargo, el autor advierte que en los países pobres a diferencias de los países desarrollados existen barreras que pueden dar al traste con cualquier experiencia que se inicien con ese propósito. Estas barreras son:

  1. Las propuestas centristas de los gobiernos.
  2. La contracción fiscal.
  3. La resistencia al cambio.

En consecuencia, que la clave esta en instrumentar las siguientes reformas: Elección directa de concejales para el gobierno local, trabajo en comités y los esfuerzos hechos por la sociedad civil y las élites para comprometerse con la consolidación del Sistema Democrático. (Ídem, 2004).
En su trabajo Manor (2004), demuestra el por que es necesario desmontar la resistencia a los cambios y la facilitación de los esfuerzos anteriormente mencionados antes de medir el impacto que esos cambios producen.
Lo interesante que estos mismos autores afirman es que hay un componente cultural que acompaña a los procesos de participación ciudadana exitosos; este ingrediente es la justicia, valor  crucial en la cultura democrática de los ciudadanos de los países desarrollados políticamente.
Igualmente Horta (2006), es uno de los autores que se alínea con esta posición en su trabajo denominado: Places of Resistance. Trata lo que él ha llamado el empoderamiento, la eficiencia del desarrollo. Afirma el autor que para que se de un grado alto de eficiencia en el proceso de desarrollo, se necesitan tres elementos claves a saber:

  1. El impacto causado por una buena gestion de gobierno.
  2. El crecimiento en la ayuda a los proyectos pro-pobres.
  3. El desarrollo de  proyectos foráneos que incrementen los niveles de calidad de vida de los ciudadanos.

En el análisis de la eficiencia del desarrollo, del empoderamiento y del crecimiento de la calidad de vida de los ciudadanos y sobre todo de los más desposeido, el autor  encontró una relación significativa  entre  un buen gobierno y el papel que tal gestion gubernamental le da a la Ley.
La ley es el referente que sustenta los motivos, propósitos y razón de los movimientos sociales integrados, es decir, cuando se presenta el fenómeno de cooperación entre las clases sociales por coincidencia de intereses. Tal circunstancia permite un ahorro de energía y de esfuerzos que traduce en altos niveles de eficiencia en participación ciudadana, de eficacia en la consecución de las metas y en los niveles de calidad de vida obtenidos, en otras palabras se esta en presencia de una participación ciudadana altamente  productiva. (Ídem, 2007).
(Dllar y Kray (2000) citados por Boothe2007), afirman que tal resultado se obtiene debido a la independencia e imparcialidad del poder judicial; además a la razonable velocidad y al esfuerzo que hace la sociedad para que un importante mecanismo de inversión se consolide y en consecuencia haga a un país grande y próspero.
Otro  autor es (Kaufman (2000) citado por Boothe 2007), quien plantea que hablar de participación ciudadana, empoderamiento, capital social y reducción de la pobreza; es hablar de la calidad del sistema de administración de justicia e igualmente es hablar de la viabilidad del mismo, del dimencionamiento de la información que provee el Estado para entender como trabaja la administración de  justicia con criterio de equidad, el cual es factor  escencial en una sociedad democrática.
Este autor basa sus afirmaciones en los resultados de un estudio que realizó en unos 150 países; donde encontro que los países donde habían mayores libertades civiles, la participación ciudadana generaba un empoderamiento que movilizaba un capital social positivo, es decir, movilizaba tradiciones, costumbres, asociatividad, ética y confiaza en los diversos grupos, sobre todo, en las organizaciones que eran creada por los sectores de ciudadanos pertenecientes a las clases pobres. En consecuencia,  los niveles de corrupción eran muy bajos que en  los países  donde habían libertades civiles plenas y cuando estas libertades  eran parciales, puesto que estaban mediatizadas, los niveles de corrupción eran cuatro veces más alto que los primeros. En resumen para este autor existe una estrecha relación entre participación ciudadana, empoderamiento, capital social y reducción de la pobreza.
 Tales hallazgos van a reafirmar la posición del Banco Interamericano de Desarrollo, en los trabajos de Kliksberg (2005), cuando afirma que la participación ciudadana permite el empoderamiento productivo sobre todo en las personas pobres y  en consecuencia esto genera un capital social que promueve mayor calidad de vida. No obstante afirma el autor, que los niveles de calidad de vida se incrementan si el modelo de desarrollo sostenido asumido, es la resultante de una acción participativa en procura de un capital natural, un capital de construción, un capital humano y un capital social, además a esto se le añade el capital espiritual, tal y  como plantea la Coorporación Andina de Fomento.
En resumen,  el sustrato cultural que acompaña a la participación esta relacionado con el valor que la sociedad le da a la justicia, que le da a la cooperación, al ser humano, a la eficiencia y eficacia del desarrollo y sobre todo a la convivencia democrática.

La educación en los procesos de socialización para la participación.

Es interesante iniciar este punto, poniendo claro que los primeros que encontraron vínculos entre la Educación y la socialización y entre la educación y la participación, fueron Marx y Engels, (1844) en  Suchodolski, (1966), estos autores apuntaron que sólo la educación podría materializar lo que el pensamiento materialista estaba sugiriendo a la teoría social, la liberación del hombre, en otras palabras la creación del hombre nuevo y por consiguiente un nuevo orden social, político y cultural.
Sin embargo tanto Marx como Engels, en lo que se ha llamado el período de juventud y donde ámbos expusieron los fundamentos del materialismo histórico y del materialismo dialéctico, se puede observar una coincidencia cuando en diferentes momentos y documentos señalan que la educación tiene que ser mirada como la única fuente generadora del aprendizaje de lo que será el nuevo orden social y económico y que igualmente en la padagogía está la fuente para educar al nuevo ciudadano requerido para crear ese orden y para consolidarlo y que el método debe centrarse en la práctica contínua y persistente de la crítica del viejo orden encontrando las dicotomías sustantivas para generar el nuevo pensamiento social, político, cultural y sobre todo económico de una sociedad liberada, solidaria e igualitariamente justa.  (Suchodolski, 1966).
No obstante la Francia del siglo XIX, se ajusta a esta nueva concepción de la educación cuando organiza la enseñanza primaria y le da carácter de obligatoria en el año de 1884 y sobre la neutralidad y obligación escolar  en un decreto del año 1886, éste último instrumento legal define la enseñanza primaria del siguiente modo:

  1. Escuelas maternales y clases infantiles.
  2. Escuelas primarias elementales.
  3. Escuelas primarias superiores.
  4. Escuelas manuales de aprendizajes.

Vale decir, que estas cuatro categorías fueron definidas en unos de los decretos de la Comuna de París en 1871, en respuesta de la exclusión que existió durante toda la primera mitad del siglo XIX, donde sólo estaba oficializada la educación secundaria por la llamada Ley Falloux, aprobada en 1850 y la cual dejaba a las familias y a tutores, la educación primaria, lo que permitía la formación individualizada de los ciudadanos desde los primeros años de su vida, garantizando de esta forma la identificación con la clase social a la que pertenecía el educando. (Capelle, 1977).
Sin duda, que en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX, aprovechando la gran riqueza de producción ideológica que da inicio a una concurrencia de diversas posturas políticas;  la socialización para generar participación política y social, se va a dar en la familia, es esa educación que se da en el seno de la institución familiar la que va a marcar la conducta participativa del ciudadano, la cual se va pulir y a consolidar en las fábricas y en las instituciones sindicales que se generan en el movimiento obrero. (Óp. Cit. 1966).
Lo anterior pone en evidencia que los principios de la gratuidad, obligatoriedad y la organización de la educación, son una consecuencia lógica del pensamiento socialista francés que inspiro la Comuna de París, ya que en el sin número de instrumentos legales que produjo el cabildo parisino en esa ocasión está el de la educación para todos y cómo debía estar organizada para que produjera el hombre nuevo y pautara la participación de ese tipo de ciudadano en la construcción del orden social y político a que se aspiraba.( Óp. Cit. 1977).
Visto lo anterior, hay que decir, que en los siglos XX y XXI estos principios han seguido vigentes y han orientado los instrumentos legales o mejor dicho la base jurídica de la educación; algunos extremando el carácter ideologízante (el socialismo marxista leninista), puesto que lo ha usado para adoctrinar y dogmatizar a los educando en dirección al fomento de  un pensamiento único.  (Bravo, 2006).
Otros instrumentos han enfatizado el carácter ideologízante de la educación para profundizar los valores de la vida en democracia y sobre todo la democracia pluralista, esa que le da cabida  a todas las tendencias del pensamiento y  más específicamente del pensamiento político. (Ídem, 2006).
En este sentido, por un lado se  revisó lo acontecido en el Sistema Educativo Venezolano a partir del año  1958, cuando se cierra el último gobierno “dictatorial” y comienza la etapa democrática, con una constitución,  la de  1960, que promueve los valores de la democracia pluralista, dándole  a la educación la responsabilidad de formar al ciudadano en democracia y para la democracia. (Artículo 80,  Venezuela, 1961);  (Torres, 1991).
Por otro lado, lo que está sucediendo a partir de 1999 con la aparición de una nueva constitución que está promoviendo los valores de una democracia participativa y protagónica la cual le da  a la educación la responsabilidad de ofrecer la posibilidad que el ciudadano se eduque gratuitamente hasta el nivel de postgrado pero no hace referencia al contenido de esa educación y su relación con la participación y el protagonismo ciudadano, dejando un vacío que ha sido un campo propicio para gestar un proyecto educativo que reafirme y consolide el pensamiento y figura del presidente Hugo Chávez, en otras palabras la educación en función al culto de la personalidad.  (Asamblea Constituyente de la República de Venezuela, 2000); (Óp. Cit. 2006). 

                                                                
El Caso Venezolano
Lo que se planteó, en el Sistema Educativo Venezolano desde 1958, fue formar a los ciudadanos para que vivan en democracia y para la democracia como único modelo de conducción social que garantiza la pluralidad y la convivencia pacífica, un desarrollo económico sustentable y el respeto de los derechos del ciudadano. (Óp. Cit. 1991).
En ese sentido,  Albornoz, (1980) en  Torres, (1991), afirma que el espíritu que inspiró a  los legisladores que hiceron la carta magna en el año 1961, estuvo influenciado en la convicción de que en la Educación encontrarían el mejor instrumento para enseñar el desempeño social, lo que dio pie para estudiar el Sistema Educativo que se derivó de la Constitución de 1961, permitiendo descubrir los supuestos ideológicos que lo sustentaron y entender los hechos que suscitaron las carácteristicas propias de tal Sistema Educativo; determinando sus éxitos y sus fracasos, estos últimos importantes para comprender las intervenciones estatales que desde 1970 empezaron a distorcionarlo, debilitándolo hasta el punto que en 1999,  la nueva Constitución  cambiara el fin útimo de la educación venezolana.
El anterior planteamiento hace que la sociedad venezolana sea la responsable de las consecuencias que se derivaron del colapso educativo que tuvo su punto más álgido en 1979, cuando los indicadores reflejaban, los siguientes factores críticos:

  1. La burocratización de la Educación en correspondencia con los altos niveles de tramitaciones en la sociedad. Lo que hizo decisivo, que los requisitos educativos se exigieran para la incorporación de los ciudadanos a la estructura ocupacional y social. No permitiendo que el Sistema Educativo Venezolano,  cumpliera con su función básica “Promover a la sociedad de individuos bien entrenados y habilidosos” (Venezuela, 1961).
  2.  Congestionamiento de los niveles inferiores por masificación de los mismo, ya que se multiplicaron las vías de acceso a la educación.  (Torres, 1991).
  3. La violencia estudiantil suscitada por la carencia de cupos en la educación superior. (Ídem, 1991);  (Bravo, 2006).

Afirman coincidencialmente estos autores, que la crisis escolar, la afectan por igual la irresponsabilidad de los nuevos acaudalados y la falta de formación de los infortunados desposeídos, lo que estableció en el contexto de los últimos cuarenta años de democracia las siguientes características:

  1. Facilismo.
  2. Ausentismo laboral.
  3. Desprecio por las Leyes y Reglamentos.
  4. Indisciplina generalizada.

Estos cuatro aspectos fueron decisivos para que la inversión que se hizo en educación en la décadas de los 70, 80 y 90 resultara cuantiosa pero improductiva, ya que tal inversión no se correspondió con los resultados obtenidos, lo que represento un empobrecimiento cultural de la sociedad venezolana que se hace más patético hoy.
En tal sentido,  Torres, (1991) en su trabajo  “Lo Ideológico en la Educación Superior de Venezuela”, ya apuntaba que los grupos opositores a las ideológías imperantes alternativamente en la gerencia del Estado durante cuatro décadas, es decir, los grupos marxista que desde los años setenta han convivido en el contexto democrático, se han venido preparando y trabajando para instituir una sociedad que superara al capitalismo dependiente a fin de lograr que la Educación permita una escolaridad popular y de buena calidad.
Es significativo cómo hoy en día, estos grupos de tendencia marxista leninista han logrado su aspiración de ser gobierno a partir de 1999, con el ascenso al gobierno del presidente Hugo Chávez, quien promueve y logra una nueva constitución sustentada en el “pensamiento de Bolívar” , la cual promueve una educación para todos, igualitaria, cooperativa y solidaria  ( Artículo 102, Asamblea Constituyente de la República de Venezuela, 2000).
Bravo, (2006) en su trabajo La educación en Tiempos de Chávez, análiza como la Educación ha sido el primer factor crítico que tiene el regimen actual para asegurase el control de la formación de los ciudadanos y de la futura sociedad socialista a que aspiraron y aspiran los grupos marxistas  ahora en el poder.
En esa dirección afirma este autor, se pude estudiar la conducta presidencial que en el 2001, rechazó de plano un Proyecto de Ley Orgánica de Educación que fue aprobada en primera discusión y que fue una manifestación de consenso logrado en un conflictivo ambiente legislativo, por el simple hecho que el mencionado proyecto no era suficiente para pagar la deuda social, en definitiva de lo que se trataba era de producir un proyecto de Ley Orgánica de Educación, que le garantizara al gobierno el control de la formación del ciudadano para que aprendiera a aceptar los valores de la sociedad socialista con fundamentación marxista, donde lo fundamental es la sumisión al poder central, la sumisión ante un pensamiento único  y a la obediencia sin réplica a un sólo lider.
Esta aspiración logra concretrarse en el 2009, después de ocho años cuando al final de un proceso de fuerte controversia con la sociedad cívil, la Asamblea Nacional aprueba una Ley Orgánica de Educación a la imagen y semejanza de los requerimientos  del lider, donde lo fundamental es:

  1. Colocar a los seres humanos y el ambiente, como centro de la acción y visión, tal y como lo exige el modelo denominado Socialismo del Siglo XXI; esta tendencia del mal llamado nuevo socialismo está soportado por el pensamiento de Simón Bolívar y del maestro de América José Martí. (González, 2008).
  2. Para lo cual es imprescindible apropiarse de los valores éticos y morales revolucionarios,  esgrimidos por el proceso revolucionario llevado a cabo por el Socialismo Bolívariano o Socialismo del Siglo XXI. (Ídem, 2008).

No obstante, las razones que esgrime este autor para justificar un modelo educativo centralizado y autoritario,  como el contemplado en la Ley Orgánica de Educación aprobada en Agosto del 2009, no permite vislumbrar la solución de los  problemas estructurales de la Educación venezolana, los cuales se han agravado a tal punto que la escuelas bolivarianas han fracasado no sólo por las inadecuadas condiciones físicas de la mayoría de los planteles, sino también por el sesgo del currículo bolivariano que le resta contenido y calidad a los conocimientos que los educandos obtienen en la institución educativa, para adquirir las competencias que los haga más eficases en el ejercicio profecional, más eficientes como ciudadanos; que según el mandato constitucional deben participar y protagonizar el proceso de liberación de la sociedad nueva.
En resumen,  tanto la Educación que se concibió en la Constitución del año 1961 y la que se concibió en 1999, no generaron o inspiraron instrumentos juridicos que expresamente promuevan, implementen y consoliden mecanismos de socialización para la participación ciudadana como eje fundamental del quehacer ciudadano en la construcción de la sociedad venezolana.
Sin embargo, a pesar de que la Constitución del 99 declara que la sociedad venezolana es democrática, participativa y protagónica; en el mismo texto concretamente en el artículo 102 no direcciona la educación a la creación de un ciudadano participativo y protagónico, sino que sólo se limita a concebir la educación como un derecho humano a la obligación que tiene el Estado de garantizar una Educación para todos.  (Asamblea Constituyente de la República de Venezuela, 2000).
No obstante en la nueva Ley Orgánica de  Educación se establece la relación participación y Educación, relación que según la misma Ley esta soportada por  valores tales como: la solidaridad, la cooperación, la ética y la convivencia entre las familias, la comunidad, la escuela y la sociedad. Estos valores deben darse según el mismo texto jurídico en una conjunción articulada de todos los actores anteriormente mencionados, si se quiere, esto es lo más aproximado a la creación de mecanismos de socialización para la participación que promueve la “nueva Educación” (Artículo 4, a. Venezuela A. N., 2009).
Es interesante que uno de los mecanismos de participación que estimula este instrumento jurídico es el ejercicio de la Contraloría Social por parte de los ciudadanos, dándoles un carácter de celadores del Sistema Educativo en su desarrollo y evaluación; de tal manera, que los ciudadanos en sus distintas instancias se convierten en unos agentes garantes de la sumisión de la Educación a los designios del proceso revolucionario y de los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI.  (Artículo 4 literales b,c, d, u. Venezuela A. N., 2009). 
Por lo antes expuesto, se puede pasar a revisar los procesos de sumisión que el Estado a partir del año 1999, ha implementado para poder introducir los cambios que tiene previsto para hacer de la sociedad venezola una sociedad socialista con enfoque marxista leninista, amparados en los fundamentos del Socialismo del Siglo XXI.    

La sumisión vs la socialización para participar dentro del desarrollo sustentado de una comunidad.

Un factor crítico que aparece en los procesos de socializar para participar como ciudadano, en una sociedad con las características que tiene la sociedad propuesta por el socialismo del Siglo XXI es la sumisión, pués este tipo de convivencia tiene como elemento esencial la subordinación ciudadana sin réplica al poder del líder, al partido único y al pensamiento o teoría política que subyace al modelo; en el caso que atañe a este estudio es la teoría marxista, en otras palabras la sociedad comunista la cual exige una gerencia autoritaria centralizada poco dada a generar participación ciudadana espontánea.(Yáber, 1998); (Oropeza, 2007).
Ahora bien, Max Weber citado por Oropeza, (2007), presenta una definición de sumisión que se ajusta fielmente a los procesos de control social que se pretenden montar en Venezuela, este autor afirma que la sumisión es la probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una situación social, lo que traera como consecuencia una participación de ciudadanos que no obren por criterio propio y libertad de acción para encarar los retos que se le presentan en la consecución de sus propósitos sociales.
Sin embargo, aclara Oropeza, (2007), que la dominación no es un concepto similar al de sumisión; el primero hace referencia a una provabilidad de que una organización o una persona ejerza sobre otra o sobre un colectivo opresión física, necesitando monopolizar la práctica de la fuerza o la violencia. Mientras que el segundo no necesita ni la fuerza ni la violencia, se trata de una actitud psicológica de entrega que adopta el individuo frente a la fascinación que produce determinado estilo de un liderazgo el cual compensa sus carencias de personalidad o simplemente alienación por miedo al poder, aún en ausencia de coacción y fuerza.
Frente a estos elementos hay que afirmar que una condición necesaria para que se produzca un proceso de socialización tendiente a estimular la participación es que debe haber un contexto social que su funcionamiento este regido y sometido a los preceptos y principios de la democracia que exista la propiedad individual y que el clima sea de paz y libertad,  de lo contrario la socialización estará en función de la adhesión sin cuestionamiento al proyecto político que necesite ciudadanos sumisos frente al poder.

En consecuencia,  los mecanismos de socialización que se aprenden en el seno de la familia y la comunidad, educación informal y los aprendidos en el seno de las instituciones educativas se direccionarán hacia robustecer las actitudes entreguistas y  la alienación hacia el poder del líder o del proyecto único.
Quinn, (2005 ), afirma en un trabajo donde relaciona el aprendizaje comunitario y el capital social la siguiente conclucsión: La relación entre el aprendizaje comunitario está  firmemente enlazada al grado de participación de los ciudadanos y la misma no es más que  un aprendizaje que resulta, de la forma como la comunidad y la escuela se integran para enseñar a socializar a los individuos desde una temprana edad, utilizando los valores, las tradiciones, las constumbres y la práctica cultural; estos elementos, continua el autor, son los verdaderos mecanismos de socialización para la participación, los cuales rinden resultados eficientes cuando el contexto sociopolítico está enmarcado en el modelo de la democracia liberal.
Los países que tienen contextos políticos diferentes al democrático liberal, transfieren a la comunidad la percepción de que el desarrollo se logra a partir de la conducción de un líder y de un proyecto único y por lo tanto el ciudadano debe tener una confianza absoluta en ese líder y en su proyecto, lo que genera en los ciudadanos despreocupación por los asuntos públicos e indiferencia por la auto gestión y la participación que se debe procurar para lograrla. En resumen, estos modelos de gestión social lo que facilitan es la dependencia, la inercia y la sumisión, la escuela y la comunidad socializan a las personas para que obedezcan, acepten,  tengan miedo a la libertad y entreguen su dignidad. (Ídem, 2005 ); (Oropeza, 2007).
Por lo anteriormente expuesto, la situación venezolana desde la aprobación y promulgación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, (1999) se ha hecho controversial, por un lado la carta magna promueve una democracia participativa y protagónica, descentralizada, federal y por otro lado las leyes que se han derivado de ella lo que tratan es de coaccionar, controlar, reprimir e impedir que el ciudadano participe de acuerdo a sus creencias, ideología e intereses individuales y colectivos.
La escuela y el currículo se le ha asignado el rol de formar al nuevo hombre para la sociedad socialista del siglo XXI, lo que significa que todos los mecanismos de socialización están en función de los valores socialistas y del proyecto del líder cuyo discurso promueve la exclusión social si el ciudadano se aparta de ese camino, inclusive en perjuicio de su propia integridad física y moral. En otras palabras, se socializa para la sumisión y no para la participación, lo que lleva a concluir que sumisión y socializar para participar son mutuamente  excluyentes.

La propuesta educativa del Socialismo del Siglo XXI y la participación ciudadana en el desarrollo sustentado de una comuna venezolana.

Para poder analizar la propuesta educativa del socialismo del Siglo XXI y luego encontrar la relación con la participación ciudadana cuando esta,  está íntimamente entrelazada con el desarrollo sustentable de una comuna en Venezuela,  hay que comenzar en revisar su base de inspiración, la cual no es más que el pensamiento de Simón Bolívar recogido concretamente del discurso que en 1819 pronunciara El Libertador ante el Congreso de Angostura. (Cartaya, 2008).
Esta autora afirma, que Bolívar en ese discurso expuso claramente que el propósito del modelo educativo que el se imaginaba para las nuevas Repúblicas, debería cambiar la situación existente generando cambios profundos y contundentes que borrara de la mente de los venezolanos y de los americanos en general la idea de España como patria, planteando en forma radical una transformación del modelo educativo que imperó desde los tiempos de la conquista en las Colonias Latinoamericanas. (Ídem, 2008).
En ese sentido se aprecia, que se quiere dejar claro que el modelo educativo del Socialismo del Siglo XXI que se pretende construir debe plantearse como objetivo, la noción de una patria nueva y no la noción de una patria globalizada, como procura el nuevo imperialismo global; tal pretensión, se convierte en una contradicción debido a que en la situación actual con los adelantos tecnológicos en materia comunicacional y de información tratar de eliminar de la mente ciudadana la idea de una sociedad global es como aceptar que la educación que se plantea para la construcción del Siglo XXI lo que quiere es regresar a la educación del siglo XIX y principios del siglo XX,  en consecuencia, se está en presencia de una educación anacrónica, coercitiva, adoctrinadora  e ignorante de los avances científicos y tecnológicos logrados desde la segunda mitad del siglo pasado hasta la primera década del presente siglo.
De lo anterior surge una interrogante: ¿Cómo el modelo educativo del siglo XIX planteado en el discurso de Angostura, sustenta un modelo educativo en el siglo XXI?. Lo que sugiere estudiar con detenimiento el planteamiento del llamado socialismo del siglo XXI, si la educación con que se pretende construirlo responde a los parámetros y valores del pensamiento positivista de la educación del siglo XIX, pués en este contexto está enmarcado el pensamiento del Libertador.
En otro orden de ideas, ¿de qué socialismo del siglo XXI se está hablando? cuando otro de los soportes teóricos que lo sustenta es el socialismo tradicional marxista el cual habla de la utopía del hombre nuevo y de la sociedad sin clases sociales, planteamientos superado por las nuevas tendencia del socialismo democrático que hablan, de una sociedad integrada por la cooperación de las clases sociales, que habla de una sociedad global producto de la evolución de la ciencia y la tecnología de las comunicaciones y de la información, lo que ha exigido al sistema educativo, formar a un ciudadano con competencia para operarlas en función de participar en la construcción de un mundo más justo, más limpio y más integrado y sobre todo más democrático.
En el Módulo Formativo del Quinto Motor Constituyente, del Socialismo Bolivariano (2007), dentro de lo que se ha denominado el Ciclo del Poder Comunal la educación ha tomado un papel protagónico, en el sentido de que el Estado lo ha tomado como una de sus herramientas más eficaces para configurar lo que él mismo ha llamado la explosión del Poder Popular,  el cual tiene como sujeto, al ser revolucionario comprometido con una teoría emancipadora que se corresponda con la práctica que el pueblo venezolano ha implementado como salida para romper con el contradictorio modelo de dominación,  que desde la conquista ha venido imperando en el país y el cual ha creado estereotipos de alienación severos en la vida de los venezolanos. (COMUNICACIÓN, 2007).
Tanto es, que en el mismo instrumento de capacitación cuando se habla del bienestar integral de la Comunidad, se comienza por la definición de comunidad que aparece en la ley de los Consejos Comunales en su artículo 4 la cual señala que “la comunidad es un conglomerado social de familias, ciudadanos y ciudadanas que habitan un área geográfica determinada, que comparten una historía e intereses comunes, que se conocen y se relacionan entre sí, hacen uso de los mismos servicios públicos, compartiendo además necesidades y potencialidades similares, económicas sociales, urbanísticas y de otra indole”. (Asamblea Nacional de la República Bolívariana de Venezuela, 2006).
A partir de la anterior definición se delimita en el Módulo,  el Bienestar Integral de la Comunidad como un proceso de interrelaciones del hombre en la sociedad con el ambiente en el cual se desenvuelve, basado en las  condiciones necesarias para desarrollarse social y espiritualmente, procurando la igualdad de clases y las oportunidades para que todos los ciudadanos y ciudadanas puedan desarrollar con libertad su personalidad, direccionar su destino, disfrutar los derechos humanos y lograr la suprema felicidad.(Óp. Cit. 2007)       .  
En tal sentido, se consideran como eje del Bienestar comunitario: La Moral Socialista y la ideología Revolucionaria, que conjuntamente con la Defensa Integral constituyen la plataforma de sustentación de los ejes operativos que a continuación se mencionan:  lo económico, lo cultural, lo político y cerrando lo social, tal y como se presentan en la figura 1 (óp. Cit. 2007).

La relación entre educación se va a dar en el segundo eje transversal, es decir,  el cultural pués es en ese eje donde se enseña la historia comunal,  se crea la conciencia ecológica, se promociona la participación y se capacita para ejercerla, por último se educa desde la institución escolar para adqirir conocimientos que desarrollen ciencia y tecnología, las cuales deben contribuir al desarrollo sostenido de la comunidad que habita una comuna. Es indudable que la familia no ha sido considerada en este proceso destinado a procurar bienestar comunitario o por lo menos ha sido obviado como actor crítico del proceso, lo que crea un gran vacío en la formación del ciudadano cuando de apreder a participar se trata. (óp. Cit. 2007).
 Lo anterior se debe ver con preocupación en el marco de un estado democrático, debido a que la desvinculación de la familia del proceso de enseñar participación ciudadana produce una mediatización del proceso de participación, pues este no respondera al libre albeldrio y conciencia del ciudadano, sino que responderá al criterio y a los intereses de los actores que sustentan el poder político y sobre todo si el modelo de gobierno  es totalitario. (Galston, 2003).
Hay que dejar claro, que en la constitución de 1961 imponía una escolaridad obligatoria de seis años como mínimo y luego con el transcurrir del tiempo se llevo a 9 años, el argumento fundamental para sustentar este criterio estuvo contenido en la vision sociológica de la educación que exigía asumir el proceso educativo socializando tanto a los colectivos como a los individuos, para que estos adquirieran el conocimiento básico de la sociedad donde les tocaba vivir.(Deval, (1991), en  Bravo, 2006).
En el caso de la sociedad venezolana, afirma Bravo, (2006), que la misma construye la venezolanidad a partir de una peculiaridad que es inminente a la estructura social y a su funcionamiento: esa peculariedad es la socialización la cual es movida por voluntades públicas y privadas. La primera, es decir, la pública es la escuela que interviene como intermediario para educar al ciudadano y la segunda la privada es la familia y la propia comunidad las que intervienen como agentes socializadores, ámbas definen dos tipos de educación a saber; la formal donde entra el sistema educativo y la educación informal donde entra la familia en una primera instancia y la comunidad como seguna instancia.
El carácter público de la escuela en general constituye una marca de fábrica y su más significativa señal de destino histórico, según es entendido por los pedagogos y los padres y representantes como productos genuinos de esa escuela. Sin embargo,  una sociedad es un sistema de relaciones, es decir, una red de relaciones que  está en permanente búsqueda de cohesión social, muchas veces lo logra y en otras oportunidades no pueden ni apróximarse a élla. (Ídem 2006).
Ahora bien, afirma éste autor, toda sociedad tiene circuitos de socialización diferenciados, donde unos son más evolucionados que otros, y algunos  resultan más ventajosos que otros, pues producen más beneficios en términos de calidad de vida que otros, mientras que otros sistemas de socialización se instalan mediante la explotación, la dominación económica y política. Esto último ¿Será el caso de la  Venezuela del Siglo XXI?.
La interrogante anterior orientará los estudios que deben relacionar la propuesta educativa del gobierno revolucionario y el desarrollo sustentado de la comuna,  los cuales  se deben hacer sobre la base del comportamiento del sistema de socialización que se pretende implantar a partir del año 1999, el cual intenta dar al traste con un sistema de socialización que tardó 40 años en instalarse y consolidarse y que orientó, dirigió  y que ha producido una resistencia al primero pues el valor subyasente es la convivencia en democrácia y en libertad, sustrato de la coheción de un tejido social plural.
En todo caso, siguiendo la misma línea de pensamiento, éste proceso debe estudiarse a la luz de la comparación que en términos de calidad de vida y libertad de participación ciudadana se garanticen y de  los beneficios que se obtengan  en función del nivel de capital social que  se logre como comunidad.
En este sentido, los experimentos que se han hecho presentan una modalidad y es que los colectivos son conglomerados de familias,  que se han posesionado de un área geográfica por más de cuarenta años y lo único nuevo que se le ha introducido son la nueva fórmula de gobierno comunitario representada en los  Consejos Comunales y como nueva forma de organización social, es decir, la Comuna, los módulos de donde operan unidades de producción social y de servicios dejando incólumen el resto de las estructuras comunitarias.
Inclusive,  hay casos donde las instituciones educativas públicas, según Bravo, (2006), son las encargadas de socializar para participar en el desarrollo endógeno de la comuna, están fuera de esta, es decir, en otra comunidad que ni siquiera está organizada en comuna y responde a otros parámetros culturales y sociales que no tienen nada que ver con la comuna; tal y como se observa en la Comuna Gual y España, comuna exibida como emblemática.

Como se aprecia una comunidad consolidada donde se han construido unos módulos de producción de animales, módulos de servicios, módulos de seguridad y administración de las unidades de producción, asi mismo un área restringida que no se sabe que se va a desarrollar en ella y unas áreas de desarrollo agrícola que están en  construcción, con la ausencia de instituciones educativas públicas y privadas, pués las mismas están ubicadas en las cumunidades adyacentes.          

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