Contribuciones a las Ciencias Sociales
Noviembre 2011

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA: ACCIÓN LOCAL NECESARIA PARA LA GESTIÓN DE RIESGO EN UN MUNICIPIO PERTENECIENTE AL ÁREA METROPOLITANA DE CARACAS, VENEZUELA



Yenny Del Carmen Jiménez Vallenilla (CV)
yejime2004@yahoo.es


Resumen.
La vulnerabilidad, específicamente en el ámbito social, se ha constituido en un aspecto importante para América Latina, debido a la gran preocupación mostrada tanto de gobiernos y organismos internacionales como de organizaciones políticas, sociales, religiosas y educativas, en torno a las amenazas ambientales. Estas instituciones proponen, diseñan, investigan, ejecutan y aportan recursos y estrategias que contribuyan a la reducción de la vulnerabilidad de las comunidades afectadas.

La importancia que caracteriza el tema de la vulnerabilidad social se demuestra en investigaciones ya realizadas, en el cual se señala a las amenazas ambientales y la falta de preparación y organización comunitaria en sectores de alto riesgo. Por ello, se hace necesario implementar políticas públicas donde se incluyan planes de capacitación que permitan trabajar conjuntamente con las comunidades afectadas. A esto se agrega, que la vulnerabilidad debe ser considerada como un factor de importancia para la elaboración de políticas de desarrollo a nivel económico, social e institucional.

Palabras claves: vulnerabilidad social, amenaza sísmica, reducción de la vulnerabilidad, organización comunitaria y participación ciudadana.

Summary
Vulnerability, particularly in social research, constitutes an important topic for Latin America, due to the great concern shown by governments and international organizations and also by political, social, religious, educational institutions related to environmental hazards. These institutions propose, conceive, conduct research work and bring resources and strategies that contribute to the vulnerability’s reduction of the affected communities.
The significance that characterizes the social vulnerability topic is shown by all the research work already done, which emphasizes the environmental hazards and the lack of community organization and preparation in high-risk areas. Therefore, it is necessary to implement public politics including empowerment plans to allow efficient operations with the affected communities. In addition, vulnerability should be regarded as a major factor while elaborating development politics in economics, social and institutional areas.

Key words: social vulnerability, seismic hazard, vulnerability reduction, community organization and citizen participation.

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Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Jiménez Vallenilla , Y.: "La participación ciudadana: acción local necesaria para la gestión de riesgo en un municipio perteneciente al área metropolitana de Caracas, Venezuela " , en Contribuciones a las Ciencias Sociales, noviembre 2011, www.eumed.net/rev/cccss/15/
  1. Introducción

Cuando se toma en consideración que la participación ciudadana es aplicable a todos los niveles de gobierno (local, regional, estatal), es cuando se adquiere especial relevancia a nivel local por darse una serie de condiciones que contribuyen a su desarrollo. Este proceso trae consigo un acelerado aumento de la vulnerabilidad social en determinadas zonas -por el aumento de los factores de riesgos- derivado del descontrol urbanístico por parte del Estado. En este proceso no se toma en consideración los planes de ordenación territorial donde se determine no solamente el uso adecuado del suelo, sino el diseño de las condiciones ambientales, la vulnerabilidad, la preparación y capacitación de las comunidades y el desarrollo de políticas sociales y ambientales adaptadas a las situaciones propias de cada territorio .
De todo esta situación urbana que ha desencadenado factores de riesgos en varias ciudades de América Latina, es por lo cual que la vulnerabilidad específicamente en el ámbito social, se ha constituido en el rasgo social dominante de esta parte del continente americano. Esta preocupación por frenar la expansión urbana en zonas no aptas para su desarrollo, ha sido expresada por amplios sectores gubernamentales y organismos internacionales encargados de implementar estrategias de control de las amenazas ambientales presentes en América Latina, en otorgar recursos económicos y proponer planificaciones con equipos multidisciplinarios, que conlleven al trabajo en conjunto y de forma horizontal con la población afectada para que sea capacitada sobre cómo hacer para enfrentar y resolver las principales problemáticas colectivas que les aquejan. Por ejemplo, al ocurrir un evento severo que afecta a considerables sectores de la población, se ha puesto en evidencia las deficiencias de una respuesta organizada, no sólo de las organizaciones encargadas de mitigar las mismas, sino también de la población que se comporta de manera improvisada por no estar condicionada a actuar para esos casos, lo cual trae como consecuencia que los efectos negativos de un evento adverso se potencien por falta de una organización y educación comunitaria .
Las diversas planificaciones locales propuestas a los sectores populares, son desarrolladas después de tener el diagnóstico de necesidades emitido y avalado por la propia comunidad. En este sentido, es ésta la que puede estructurar desde adentro sus propuestas de desarrollo y ser capaz de reivindicarlas, negociarlas o confrontarlas ante quien corresponda; lo cual se relaciona explícitamente con la planificación urbana desde el punto de vista de las políticas y del desarrollo local .

2. Situación de la vulnerabilidad social en América Latina
El desarrollo de la conciencia de riesgos y la prevención en América Latina, debe verse asociada al aumento de los elevados niveles de vulnerabilidad. La mala calidad de las viviendas, la ubicación inapropiada y el uso de materiales deficientes en la construcción de instalaciones claves, la debilidad de las organizaciones locales, la falta de medidas de protección social, el acceso inadecuado a los servicios de educación y salud, están asociadas a la pobreza, la distribución desigual de la riqueza o de las oportunidades . Por esta razón, la preparación para responder ante las emergencias, debería contemplar también inversiones en la protección de los recursos y el desarrollo de la capacidad de respuesta de la sociedad. Para este caso, existen estudios de vulnerabilidad y mitigación acoplados en proyectos de infraestructura hospitalaria y programas de manejo de los sistemas de agua potable y saneamiento.
Actualmente en Venezuela, se está trabajando con la ciudadanía para poner en práctica algunas medidas que reduzcan su vulnerabilidad. De este modo, ha sido necesario establecer vinculación con el sistema participativo en el cual todos los sectores (gubernamental, privado y la sociedad civil) tomen medidas de prevención y mitigación ante esta problemática .

  1. Contexto histórico de la vulnerabilidad social en la ciudad de Caracas

Venezuela, ha sido afectada paulatinamente por sismos, lluvias, inundaciones, deslizamientos, incendios y explosiones que han causado daños en mayor o menor medida. En muchos de estos casos, organismos nacionales como Protección Civil, Cuerpo de Bomberos y Fuerza Armada Nacional, cumplen roles protagónicos durante estas emergencias, por lo que resulta necesario efectuar acciones de resguardo a dichos organismos. Para el caso de Caracas, los estudios relacionados con el tema de vulnerabilidad social fueron iniciados en los años 40 a través de la División de Malariología, en aquel entonces Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS).
En los años ´80, una investigación de la Fundación Centro de Estudios sobre el Crecimiento y Desarrollo de la Población Venezolana -Fundacredesa (1999), identificó la tipología biopsicosocial de la población venezolana, evaluando parámetros que actualmente se consideran indicadores de vulnerabilidad social, tales como: referencia a la talla, modo de vida, alimentación, estructura poblacional y edad del venezolano, entre otros. Ya en la década de los ´90, se comienza a evaluar el tema de la vulnerabilidad social propiamente dicha, llevada a cabo por los estudios de Delgado (1990), los cuales trataban el comportamiento poblacional ante las amenazas ambientales de origen natural, siendo también el primero que hizo un análisis clúster para la evaluación de las variables inherentes a la amenaza y vulnerabilidad de una localidad, y la cual se expresó en el método y sistema Microzon .
Este estudio de Delgado contribuyó al desarrollo de la información cartográfica posterior por parte del Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal de toda la ciudad, donde se plasmaron como capas de información todo lo relativo a líneas vitales e infraestructura urbana. De igual forma, Batista y Prado (1997) presentaron un trabajo de grado en la Escuela de Geografía de la UCV, sobre la capacidad de respuesta de la población ante el riesgo sísmico en el Municipio Chacao, y analizaron las amenazas ambientales de una zona determinada, que posteriormente constituyó el antecedente más directo relacionado con la problemática de la vulnerabilidad social en esta ciudad.

3. Crecimiento urbano en Caracas
El desarrollo urbano caraqueño se inicia en 1578 con el trazado que ordenaban las recomendaciones de las Leyes de Indias; esto permitió producir un primer plano reflejando las 24 manzanas que existían a partir de una retícula. Para esta fecha, se contaba con tres viviendas y una iglesia fabricadas con paredes de mampostería y techos de tejas; las demás eran construcciones de bahareque y tapia con techos cubiertos de cogollos de caña. Situación que llevó a esta ciudad a estructurarse mediante un lento desarrollo urbano y crecimiento poblacional justificado por las escasas actividades económicas desarrolladas en la región, así como la persecución, matanza e intercambio de indios pobladores de la zona. Ya para el siglo XVII, se presentan diversos problemas como la gripe, miseria y la ocurrencia del terremoto de 1641 que obligó a la población a desplazarse hacia otras regiones ubicadas en el interior del país. Esta misma historia se repite en el año 1764 con una nueva epidemia que diezma a la población y dos años Caracas se ve sumida en una pobreza por la ocurrencia de un nuevo sismo que afecta en mayor proporción a algunas edificaciones y templos de la ciudad. (Véase Plano Nº 1).
Desde la Independencia de Venezuela (1811) hasta la llegada del Presidente Guzmán Blanco en 1870, la ciudad mantiene la misma estructura urbana otorgada en la Colonia; dicho período dura alrededor de 18 años (1870-1888) y fue el momento en que la capital adquiere otra fisionomía por la reconstrucción de la ciudad a través de la construcción de edificios modernos, desarrollo de nuevas vías públicas, parques, plazas, paseos urbanos, ferrocarriles, servicios públicos, puentes y monumentos. Esta razón fue el punto de partida para la transformación de la ciudad en 1920, por contar aproximadamente con 118.000 habitantes, lo cual representaba 4,88 % del total nacional asentados en 750 hectáreas. Estas dimensiones hacían ver a Caracas en un proceso de reconstrucción y formación a pesar que contaba con varios pueblos importantes a su alrededor entre los cuales se podrían mencionar: Antímano, el Casco Central, Petare, Chacao, Los Dos Caminos, El Valle, Baruta y El Hatillo. La comunicación vial estaba desarrollada mediante carreteras sencillas y líneas de ferrocarril .

Para darle continuidad al desarrollo urbano y sociodemográfico de Caracas; en 1928 se crea el Banco Obrero como el organismo encargado de solucionar el problema de la vivienda para la población de escasos recursos económicos en el país. Este banco fijó presupuestos importantes para construir las viviendas populares de los sectores San Agustín, El Conde, Nueva Caracas (Catia) y Prado de María. Este desarrollo urbano se debió a la transformación acelerada de 1930, en el cual la ciudad dejó de ser una provincia rodeada por zonas de cultivo agrícola, para pasar a ser una moderna metrópolis cercada de barrios muy pobres. Las causas principales tienen su origen en la explotación petrolera y la centralización de actividades administrativas y financieras que produjeron un rápido crecimiento económico e indujeron el éxodo de la población rural hacia la capital en búsqueda de mejores oportunidades de trabajo y nuevas condiciones de vida. Otra causa se le atribuye a la llegada de inmigrantes europeos después de las dos guerras mundiales que buscaban nuevos horizontes y oportunidades de trabajo principalmente en Caracas; situación que trajo consigo importantes cambios por el incremento poblacional en 1936 (259.000 habitantes) con la implantación de políticas urbanas por parte del presidente Eleazar López Contreras. Fue en ese momento cuando se abre paso a la creación del llamado “Plano Regulador de Caracas” para empezar la organización urbana , que permitió continuar con el desarrollo urbanístico de la ciudad. Ya cuarenta años más tarde, Caracas recibió otra importante inmigración proveniente de algunos países latinoamericanos que contribuyeron al crecimiento poblacional y urbanístico de la ciudad.

Las amenazas ambientales y la ocupación del espacio en Caracas

El AMC presenta elevados niveles de vulnerabilidad por estar expuesta a amenazas de origen geodinámico, hidrometeorológico, hidrogeodinámico y sísmico y en muchos casos las mismas se han materializado requiriendo cuantiosas inversiones por parte de las instituciones de los municipios que la integran . Caracas está ubicada dentro de un Valle caracterizado por una semi-fosa tectónica a lo largo de toda la Cordillera de la Costa. Se encuentra en el área de influencia del borde de las placas suramericana y el Caribe y es por tanto una zona sujeta a amenaza sísmica. De manera fisiográfica, la zona de estudio se encuentra en el valle que colinda con la ladera sur del macizo El Ávila, un paisaje de montaña que alcanza más de 2500 m de altura y que conforma las cuencas de la mayoría de las quebradas que drenan hacia el valle en sentido Norte-Sur . Su hidrografía que está conformada por la cuenca norte del río Guaire, la integra un conjunto de sub-cuencas que drenan de El Ávila hacia el río Guaire. En el valle se encuentran los depósitos aluviales, aportes longitudinales de estos ríos, terrazas, valles coluvio-aluviales y aportes laterales, evidenciados en su mayoría por los conos de deyección. (Véase Plano Nº 2)
Desde el punto de vista espacial, se han utilizado diversos trabajos para describir la ocupación del espacio en la ciudad, entre los cuales se pueden mencionar: Caracas a través de su arquitectura (Gasparini y Posani, 1969), Notas sobre Estructura y Planificación urbana (Morales, 1991), Evolución de la Geografía Urbana de Caracas (Perna, 1981), Slope Failure in Caracas (Jiménez, 1992) y el Sistema de Transporte Colectivo Público Urbano (Mundó, 2000). Dichos trabajos aportaron importantes elementos sobre el crecimiento de la ciudad antes del siglo XX, plasmando lo que ha sido el crecimiento de desarrollo informal y la relación entre el desarrollo urbano y su sistema de transporte público.

  1. Historia de la amenaza sísmica en Venezuela

Según Grases (1994), la historia de los sismos en Venezuela se inicia en el siglo XVI con el terremoto que afectó a Nueva Córdoba en 1530. En el período que va desde 1530 hasta 2002, han ocurrido más de 137 eventos sísmicos que han causado algún tipo de daño en poblacio­nes venezolanas. De todos éstos el más devas­tador fue el de 1812, que según Gunther Fiedler (1961) tuvo tres epicentros afectando a ciudades tan distantes como Mérida, Barquisimeto, San Felipe y Caracas; causó más de 20 mil víctimas, es decir, 5% de la población estimada para esa época . Al igual que en otra regiones, los asentamientos humanos en el período de la Colonia se ubicaron frecuentemente en tierras abastecidas de agua, con gran fertilidad, buen clima y protección natural como los piedemonte y valles cordilleranos, los cuales en buena parte de la geografía venezolana, están relacionados con la zona de contacto de dos placas tectónicas diferentes entre sí.
Estas zonas de contacto se relacionan con el norte de Venezuela por formar parte del límite entre las placas del Caribe y América del Sur. La zona de contacto de estas dos placas tectónicas ha generado un sistema de fallas principales activas de tipo transcurrente dextral a lo largo de un cinturón aproximadamente de 400 Kms., definido por los sistemas montañosos de los andes venezolanos y las cordilleras central y oriental. Estas fallas son Oca-Ancón-Bocono-San Sebastián-El Pilar, y hacia el Oriente de Venezuela se ubica una zona de subducción que se extiende hasta las Antillas Menores . La falla de OCA se extiende en dirección este-oeste hasta llegar a la Sierra de Perijá (Estado Zulia) en la región nor-occidental del país, mientras que la falla de Boconó proveniente del sur-oeste del país en la frontera con Colombia, atraviesa diagonalmente los Andes venezolanos en dirección noreste. La falla de Morón, conocida San Sebastián, se extiende a lo largo de la zona centro-costera y atraviesa el Litoral Central en dirección oeste-este. La falla de El Pilar, como continuación se dirige hacia el Oriente entre los Golfos de Cariaco y Paria hasta Trinidad. También alrededor de este sistema existen otras fallas menores como: Tácata, El Ávila, La Victoria, Tacagua, Valera, Urica y San Francisco. (Véase Plano Nº 2)

Este sistema de fallas, está determinado principalmente por las zonas de fracturamiento que interactúan entre estas dos placas; las mismas son capaces de producir sismos importantes como los de Churuguara (Estado Falcón) en los años 1964, 1966, 1970, 1976, 1980, 1986 y 1990 . Se destaca que el accidente geológico más importante de Caracas es la falla de Tacagua- El Ávila que atraviesa el norte de la ciudad en sentido este-oeste.
Por la amenaza sísmica que tiene Venezuela es por lo cual se decide formar la Red Sismológica Nacional, que consta de 37 estaciones repartidas en las ciudades con mayor amenaza sísmica . El estudio derivado de la observación de los daños ocasionados, identificaron una relación muy estrecha entre la concentración de daños estructurales y las características del suelo. Como prueba de ello se podrían mencionar algunas edificaciones (viviendas y oficinas) de mediana y gran altura que fueron severamente dañadas por el terremoto de 1967, sin que se tomaran a nivel municipal previsiones sismoresistentes y controles oficiales para el diseño de nuevas construcciones adaptadas a las características del suelo local.

  1. La democracia y su relación con el pasado y presente de la participación

El desarrollo de la democracia en Atenas, constituyó una fuente fundamental de inspiración para el pensamiento político moderno y fue defendida por tener intrínseca uno o más de los valores que se han considerado fundamentales para un pueblo, como son la igualdad, la libertad, el autodesarrollo moral, el interés común, los intereses privados . Partiendo de esta descripción, el concepto de la democracia se fundamenta en el deseo de permanencia de lo que se consideran valores constitutivos de la democracia relacionados con el poder político, asimismo, a la libertad de formación y expresión de la voluntad política, igualdad de derechos políticos y oportunidad óptima de participación del pueblo y de los grupos sociales en las decisiones de interés .
En la década de los ´70, la idea de participación se creó con los esfuerzos del desarrollo de múltiples naciones que se estaban constituyendo e hicieron posible cambiar la composición de la ONU. Este desarrollo surgió mediante los procesos de independencia de antiguas Colonias, la constitución de nuevas naciones en África y Asia, las revoluciones nacionales, los países no alineados y América Latina. En esta década, se ejercieron importantes presiones a las agencias especializadas de la ONU que comenzaron a considerar de manera más prioritaria las demandas en los sectores de educación, salud, desarrollo, hábitat y ecología. De hecho, las conferencias realizadas sobre estos temas estudiaron a la participación tomando en cuenta la gestión de los asentamientos humanos, el desarrollo urbanístico y la participación comunitaria asociada a los programas de Atención Primaria de Salud.
Para el Bando Interamericano de Desarrollo -BID, la participación está asociada a la noción de capital social con la que se alude el conjunto de normas, redes y organizaciones mediante las cuales los individuos acceden al poder, a los recursos políticos y económicos y por ese medio se toman las decisiones y se formulan las políticas . En todo caso, estas concepciones de participación responden a la tendencia que busca estrechar la relación Estado-Sociedad en un intento de fortalecer la democracia a través de la gestión pública. Esto supone tomar en consideración formas y capacidades de organización de los ciudadanos como requisito imprescindible para su incorporación a la gestión pública y como un aspecto a estimar en las agendas de gobierno.
La participación urbana hace aportes significativos señalando que la cuestión tiene una complejidad y por tanto merece una mirada detallada, ya que desde lo urbano, la participación es definida por una historia y un presente que combina lo social y lo urbano combinando el ambiente construido, la urbe que se ha creado con la naturaleza que es su sostén, el lugar natural y la organización social que construye, se relaciona y vive en ese ambiente y la polis como lugar de la ciudadanía . Los problemas que entrarán en el escenario de las políticas participativas serán consecuencia de otras políticas urbanas anteriores o contemporáneas y del desarrollo urbano en la forma de infraestructura, inmobiliario y mobiliario, asimismo de la escala de la agregación territorial y de la metrópolis.

7. Organización y participación comunitaria
En las últimas décadas, las propuestas para introducir la participación ciudadana en los programas sociales han tenido un consenso creciente, por ejemplo, los organismos internacionales la consideran como una tarea indispensable para el desarrollo sostenible. Se han desarrollado proyectos con distintas modalidades de intervención, lo cual ha permitido que la participación ciudadana se realice a niveles central, estatal y municipal. En lo municipal, se está logrando que los diferentes modelos de planificación y gestión no sean al estilo gerencial -desde arriba- sino que se mantenga una relación tomando en cuenta las diversas complejidades sobre aquellas situaciones que ameriten respuestas adaptadas a cada contexto.
Coraggio (2004) diferencia tres niveles de participación en la vida social que inicia con un primer nivel orientado principalmente a la institución familiar. Dicho nivel está asociado básicamente con la reproducción contigua de los aspectos más esenciales de la vida de estos sectores. En este nivel se generan situaciones de urgencia, de desesperación por la difícil sobrevivencia, que claramente, nos explican ciertas características de las acciones que comprende. El segundo nivel lo conforman organizaciones de sindicatos y de tipo corporativo en general, movimientos reivindicativos en torno al agua, tenencia de la tierra, vivienda, servicios; cooperativas, entre otras. Se diferencia del primer nivel porque en éste existe una organización colectiva, es decir, que son entonces mecanismos colectivos de reproducción de los seres particulares; en este nivel de integración se generan y expresan una serie de “identidades” populares, pero que están definidas fundamentalmente a partir del consumo. Un tercer nivel es el de la sociedad, sea ésta de ámbito comarcal, regional o nacional. En este nivel se da la producción y eventualmente la transformación de la sociedad y del Estado, una relación que muy esquemáticamente veremos como necesaria. Este es el mundo de la política. También en el que despliegan sus acciones algunos movimientos sociales fundamentales: los movimientos por los Derechos Humanos, algunas variantes del movimiento ecologista o del movimiento por la paz, el movimiento de liberación de la mujer y los movimientos indígenas de autodeterminación.
Estos tres niveles han hecho posible que la participación se conciba como parte de algún proceso o acontecimiento que se da en la sociedad, sin embargo hay quienes señalan que no siempre que se habla de participación, verdaderamente se da ese proceso de cooperación, solidaridad, construcción y apropiación del objeto por los actores partícipes . Ese uso del concepto de manera indefinida lo convierte en una especie de paraguas bajo el cual se cobijan múltiples formas de coincidencia social. Así, bajo la mención de participación pueden introducirse desde las más variadas formas de manipulación, consulta y divulgación de información, hasta la delegación del poder en grupos. En muchos casos, la participación se reduce a la actuación predeterminada por una organización externa al grupo o comunidad, que además elige a las personas según límites y términos establecidos con antelación.
La participación por ser uno de los conceptos clave en el proceso del desarrollo local, supone integrar a organizaciones de apoyo y de base desde la formulación y planificación de programas y estrategias hasta la evaluación de los resultados alcanzados. Para ello, se deben implementar procedimientos y estructuras que articulen la intervención de personas y grupos en la toma de decisiones públicas y su control. En este sentido, las exigencias de participar en los procesos de decisión, control, administración y gestión de una organización, es una tarea pendiente que deja como saldo un aprendizaje para las comunidades. Tiene dos componentes, participar que consiste en un proceso y camino para conocerse entre el grupo y conocer sus posibilidades y limitaciones y participación que es vista como la acción de intervenir en asuntos o hechos.
Es importante tomar en consideración a la organización comunitaria como un eje central de la participación a nivel local, sobre todo cuando se establecen normas legítimas que motivan a las comunidades a participar en pro de un propósito específico y bienestar colectivo.

  1. La participación comunitaria: relación entre lo local y lo global

La participación se centra en la acción social, teniendo como principal finalidad adquirir la capacidad necesaria para abordar problemas que más interese resolver. Este proceso se logra mediante elementos contenidos en el sistema social (políticos, económicos, religiosos, culturales, entre otros) en el que existen intereses comunes con costumbres, tradiciones y modos de hablar que le conceden identidad propia. Allí se construyen procesos de fortalecimiento y/o empoderamiento hacia proyectos de vida en cuyo objetivo se centra la participación ciudadana en programas comunitarios. En este sentido, se entiende que el poder de decisión o de incidir en las esferas de decisiones, está en la capacidad de articular acciones y estrategias en los ámbitos local y global.
Este fortalecimiento y/o empoderamiento hacia proyectos de vida, hacen posible procesos participativos comunitarios, en el cual se estructuren políticas locales adaptadas a cada región y se tomen en consideración intereses y necesidades colectivas de cada comunidad. Para esto se debe asumir que las comunidades organizadas son las protagonistas de su propio desarrollo y nadie mejor que ellas pueden identificar y generar respuestas a sus diversas problemáticas. Además, cuando el desarrollo de una comunidad depende no sólo de decisiones y recursos externos, sino de esfuerzos locales, impulsa el incentivo para generar mejores niveles de compromiso e integración comunal. Por tanto, cuando todo depende de factores externos a las comunidades, se establece una homogeneidad entre ellas que reprimen la energía y los valores comunales .
En este sentido, la organización comunitaria se define como las formas de asociación voluntarias y estructuradas en torno a unas orientaciones culturales que actúan como tal dentro de la posición de los conflictos sociales. No obstante, indica que no tiene que ver con la distribución de los beneficios ni con las negociaciones para participar en el poder, pero sí con orientaciones culturales y acciones dirigidas por valores o normas . Por lo que, la comunidad redistribuye el potencial de reciprocidad social que tiene la organización de la comunidad en oposición al poder de dominación que contiene la organización del Estado como centro político.
Desde la perspectiva de la gestión del riesgo, la cual será descrita en el próximo punto, la participación comunitaria hace posible la movilización de la voluntad y los recursos de los actores sociales alrededor de la reivindicación de sus derechos. Consiste en intervenir activamente en las decisiones y acciones relacionadas con la planificación, la actuación y la evaluación de las actividades.

  1. La organización y participación comunitaria: una mirada desde la gestión de riesgos

Varios investigadores en el área de riesgo y desastre, reconocen que una de las maneras más efectivas de reducir los desastres y disminuir la vulnerabilidad de la sociedad a nivel local, se hace con el involucramiento de la comunidad en la gestión de riesgos.
La gestión de riesgos es el conjunto de elementos, medidas y herramientas dirigidas a la intervención de la amenaza o vulnerabilidad, con el fin de disminuir o mitigar los riesgos existentes . Este concepto de prevención ha jugado un papel delimitador respecto a otro conjunto de elementos, medidas y herramientas cuyo objetivo es intervenir principalmente ante la ocurrencia misma de un desastre, es decir, que conforman el campo de preparativos para la atención de emergencias, la respuesta y la reconstrucción, una vez ocurrido un suceso. No sólo debe identificarse con el rol que tiene el Estado sobre esta materia, sino que debe estimular una convocatoria dirigida a las fuerzas gubernamentales y no gubernamentales, a objeto de enfrentar los desastres en forma preventiva. En este sentido, una política de gestión de riesgos no sólo se refiere a la identidad territorial, sino que por su propósito está dirigida a la articulación de las diversas fuerzas existentes, entre las que se pueden mencionar las sociales, políticas, internacionales, públicas y privadas de todos los niveles territoriales. Esto permite realizar planteamientos de participación democráticos, suma de esfuerzos y responsabilidades de acuerdo con el ámbito de competencias de cada cual.
Para que se lleve a cabo una efectiva participación en esta temática, es importante poseer un adecuado conocimiento, conocer el contexto y manejar las condiciones de riesgos. Por ejemplo, Caracas no cuenta con un sistema de información unificado que permita a cada uno de los actores públicos (alcaldías) con incidencia en la toma de decisiones, compartir una misma plataforma de datos de forma que cada organismo público no posea de forma aislada su base de información -que en la mayoría de las veces está limitada al espacio de su municipio- sino que tenga suficiente conocimiento del contexto y de sus situaciones vecinas .
Para gestionar los riesgos es necesario abordar las causas fundamentales que incrementan la vulnerabilidad y efectuar un cambio en las políticas municipales para la prevención y mitigación. Asimismo, incorporar acciones en los planes operativos de las direcciones y/o gerencias ya existentes en cada una de las instituciones municipales, sin necesidad de crear nuevas estructuras organizativas, podría insertarse transversalmente la institucionalización del riesgo en las distintas políticas municipales . Otros estudios han demostrado que las comunidades organizadas tienen mayor capacidad de responder ante los desastres e iniciar su proceso de recuperación de forma más rápida, que comunidades sin organización. Dentro del marco de variables importantes relacionadas con organización comunitaria están:
- Las experiencias previas de organización que tiene la población y sus aportes a la solución de problemas anteriores que puedan servir para iniciar procesos de prevención y manejo de desastres.
- La forma que se lleve a cabo la organización de la comunidad, y dependerá de cómo se articule dentro de una población su representatividad, grado de participación y estructura organizacional.
- La participación social, interacción social, debilidades, fortalezas y potencialidades como factores clave.
En este sentido, se agregan varios elementos que forman parte del proceso de prevención de desastres, en el cual se identifiquen los riesgos a partir de estudios relacionados con amenazas y vulnerabilidades, se incorporen criterios preventivos y de seguridad en los planes de desarrollo, se manejen, se haga tratamiento a las infraestructuras y se articule y se adapte la política ambiental a nivel local. La cultura de prevención también implica una actitud colectiva que sólo puede construirse mediante un largo proceso social hasta conseguir que la prevención de desastres se convierta en un tema cotidiano .
Las autoridades nacionales, en la mayoría de los países emergentes, están organizadas de manera central y en caso de emergencia, no están en condiciones de ayudar con rapidez y eficiencia a la población, especialmente en las áreas rurales. Por consiguiente, las estructuras locales de un área amenazada son las que tienen que preocuparse de la preparación y protección de la población. Toda persona puede contribuir en algo a la reducción del riesgo de desastres y debería brindársele las posibilidades para ello. De esa manera, se podría lograr que la población amenazada asuma una mayor responsabilidad propia y alcance una mayor sostenibilidad de medidas preventivas .
Finalmente, una comunidad capacitada y dotada de recursos, podría ayudar de manera muy significativa al Estado y organismos especializados en la ejecución de políticas de gestión del riesgo, ya que un sector que no posea el conocimiento, no esté organizado y no participe, podría ser un agente retardador de su desarrollo y agregar sobrecostos significativos a cualquier acción que se realice en prevención y/o atención de desastres. Por tanto, resulta importante que la capacitación de las comunidades esté orientada a fortalecer su organización interna, contribuir a la investigación participativa, educación, acción preventiva e información, así como también se conozca el rol que debe cumplir el Estado sobre esta materia.

  1. Contexto histórico del Municipio Chacao y los estudios de microzonificación de riesgos

Contexto histórico
De acuerdo a los documentos publicados por la Alcaldía del Municipio Chacao (1996), la historia de este municipio se remonta a varios siglos atrás. Tiene como punto de partida, la muerte del Cacique Chacao, quien entregó su vida en defensa de su pueblo ante los conquistadores españoles en el año 1567; en dialecto Cumanagoto Chakau (Chacao) significa “Arena”. Debe su fundación a la inmigración de damnificados del terremoto de San Bernabé el 11 de junio de 1641 que dejó a Caracas en ruina, destruyendo sus iglesias.
El ámbito territorial del Municipio Chacao, desde 1961 formó parte del Distrito Sucre del Estado Miranda, junto a los Municipios Baruta, El Hatillo y Sucre. En 1989, con la entrada en vigencia de la reforma de la Ley Orgánica de Régimen Municipal, desapareció la figura del Distrito Sucre y la Asamblea Legislativa creó los Municipios Baruta y Sucre, éste último conformado también por el ámbito territorial de Chacao. El 03 de julio de 1991, se inicia el proceso de separación de los Municipios Chacao y Sucre, debido a la petición efectuada por residentes y contribuyentes del sector ante la Asamblea Legislativa. Un año después (1992), este organismo promulga la Ley de Creación del Municipio Chacao el 17 de enero de 1992 en Gaceta Oficial del Estado Miranda .
En cuanto a la caracterización físico-espacial, el Municipio Chacao está constituido por veintiún municipios que conforman el Estado Miranda y uno de los cinco que compone el AMC . Limita al norte, con el Municipio Vargas del Distrito Federal, es decir, desde el nacimiento de la Quebrada Chacaíto, hasta la prolongación de la Quebrada Sebucán en la Fila del Ávila, sin embargo, el límite del área urbana es la Avenida Boyacá. Al sur, con el Municipio Baruta, desde el punto antes indicado en el Río Guaire aguas arriba hasta la desembocadura de la Quebrada Chacaíto en dicho río. Al este, con el Municipio Sucre, aguas abajo por la Quebrada Sebucán pasando el puente Sebucán hasta su desembocadura del Río Guaire. Por el oeste, con el Municipio Libertador, quebrada de Chacaíto de por medio, desde su desembocadura en el Río Guaire, aguas arriba hasta su nacimiento en la Fila de El Ávila . (Véase Plano Nº 3)
Este municipio está conformado por una parroquia, también denominada Chacao y tiene una superficie aproximada de 3.600 hectáreas (36 Km2) de los cuales 900 ha (9 Km2) son urbanas y 2.700 ha (27 Km2) forman parte del Parque Nacional El Ávila . Asimismo, Posee un área de construcción aproximadamente de 630 has, lo cual indica un alto grado de desarrollo urbanístico. Es un territorio relativamente pequeño con una población de 71.025 habitantes, de los cuales 38.986 son hembras (54,9) y el 32.039 varones (45,1) . Se divide en 15 urbanizaciones que son: Altamira, Bello Campo, Campo Alegre, Country Club, El Bosque, El Dorado, El Rosal, Estado Leal, La Castellana, La Floresta, Los Palos Grandes, Casco de Chacao, San Marino, Sans Souci y El Retiro. Dentro de estas urbanizaciones están ubicados nueve sectores populares que son: El Pedregal, Bucaral, La Cruz, Bello Campo, Pajaritos, Barrio Nuevo, San José de la Floresta, La Manguera y El Tártago. Entre Altamira, La Castellana y Sabana Grande, se ubican algunos de los centros comerciales como Centro Ciudad Comercial Tamanaco, Sambil, Lido y San Ignacio; también se sitúan diversas empresas de tipo bancario, comercial, hotelero, cultural, turístico, consorcios empresariales, organismos diplomáticos y redes de restaurantes, entre otros, que han permitido proporcionarle dinamismo diverso a todo el municipio.

Estudios de microzonificación de riesgo
El estudio de Microzonificación de Riesgos Socionaturales fue desarrollado en 1994; en el mismo se construyeron los mapas de: vulnerabilidad, vulnerabilidad urbana ponderada, riesgo sísmico, amenaza sísmica, líneas vitales, viario, altura de las edificaciones, usos del suelo y densidad poblacional. Para el caso de los mapas integrales de amenaza sísmica, vulnerabilidad y riesgo sísmico; el CENAMB desarrolló el Sistema de Ponderación de Variables de Riesgo en conjunto con un Sistema de Información Geográfica, que permitió asociar las variables a la manzana urbana. Esta unión de manzanas generó los mapas de riesgo sísmico, hidrometeorológico y geológico que actualmente son utilizados por la Alcaldía del Municipio Chacao para enfrentar los escenarios que puedan ocurrir, dependiendo del tipo de amenaza y el sector donde se produzcan. Dentro del sistema se creó el método Microzón, que permitió localizar la amenaza sísmica en el Municipio estableciendo los efectos locales del suelo de acuerdo a los parámetros de profundidad de la roca, el tipo y textura del suelo y la profundidad de la mesa de agua o el nivel freático. Dicha información fue alimentada con una base de datos proveniente de un Sistema de Información Geográfica que graficó las áreas según los niveles de vulnerabilidad y riesgo. Esto permitió iniciar procesos de gestión municipal, planificación urbana y obras públicas, programas de autoprotección ciudadana y protocolos de activación y respuesta ante posibles amenazas . La ponderación de variables que se utilizó para medir la vulnerabilidad, está identificada en cuatro zonas: zona muy vulnerable identificada de color rojo, zona vulnerable de color anaranjado, zona alteración de la actividad cotidiana de color verde y zona de mayor seguridad identificada de color amarillo.
La zona atribuida con mayor vulnerabilidad comprende las urbanizaciones de Bello Campo, Chacao, El Bosque, lado Sur de Los Palos Grandes, el lado Oeste de El Rosal y el Sur de La Castellana y Altamira, por tanto, esta zona tiene una alta densidad de población, predominando el uso residencial y comercial, asimismo, presenta posibles problemas de redes, mantiene un alto flujo vehicular y 75% de las edificaciones tienen más de ocho pisos. Y la zona vulnerable también presenta características similares a la anterior y es donde están ubicados la mayoría de los consorcios empresariales. Las urbanizaciones que la conforman son: Campo Alegre, Estado Leal, El Retiro, el lado Oeste del Country Club, el Norte de Altamira, Los Palos Grandes y La Castellana; mientras que la zona con alteración de actividad cotidiana, incluye 50% de las edificaciones que tienen más de nueve pisos.
Esta zona presenta una densidad con un nivel entre bajo y medio y una vialidad que se mantiene a nivel local. Las urbanizaciones que conforman esta área son tres: La Floresta, Country Club y parte de La Castellana. Por último, la zona que tiene mayor seguridad es mayormente residencial, tiene una baja densidad urbana y solamente 25% de los edificios están construidos con más de ocho plantas. (Véase Plano Nº 4). Para estudiar el riesgo sísmico, se dividió el municipio en cuatro áreas: la primera es una zona que comprende la amenaza sísmica alta, la segunda tiene una amenaza sísmica moderada, la tercera presenta una amenaza sísmica menor y la cuarta identifica aquellas zonas despobladas o con áreas verdes.
En el mapa de riesgo sísmico, se puede observar que el área con mayor amenaza tiene una alta densidad poblacional, donde mayormente están concentradas las edificaciones residenciales, los comercios y las empresas, asimismo, es donde están ubicados generalmente los planteles educativos, hospitales, ambulatorios, así como es un sitio que tiene mayor concentración poblacional. Esta zona comprende el Noreste del municipio en el cual se ubican: La Castellana, El Dorado, Altamira, Bello Campo y toda la urbanización de Los Palos Grandes. Por otro lado, la zona con amenaza sísmica moderada tiene características similares a la primera, sólo que presenta una baja densidad urbana y su uso tiende a ser residencial y empresarial. Esta área comprende La Floresta, Chacao, El Rosal, Sans Souci, El Bosque, el lado Oeste del Country Club y buena parte del lado Sur de La Castellana y Altamira. La otra área que mantiene un predominio de uso residencial y baja densidad poblacional está identificada de menor amenaza y son las urbanizaciones el Country Club y el lado Norte de El Rosal. En la última área se puede observar hacia el Norte y Sur del municipio muy pocas zonas despobladas o áreas verdes. (Véase Plano Nº 5)

Para el estudio de la amenaza sísmica, se observó en el municipio una división de ocho zonas: las dos primeras identificadas en áreas de fuerte amenaza por concentrar mayor potencial de daño estructural. La tercera denominada zona de transición, por presentar características similares a las dos primeras; la cuarta diagnostica a las zonas con amenaza moderada, que tienen edificaciones con más de 15 plantas; la quinta zona que identifica las que tienen falla geológicamente activa y es restrictiva para todo tipo de edificaciones; la sexta área que estudia la zona con amenaza moderada sin tendencias definidas de daño estructural; la séptima zona destinada a estudiar específicamente las edificaciones bajas y rígidas para potenciar su grado de intensidad sísmica. La octava área señala la amenaza sísmica en aquellas edificaciones con alturas entre cinco y nueve pisos. De acuerdo al mapa de amenaza sísmica, las franjas más significativas que están identificadas de color rojo - zonas con mayor potencial de daño estructural para edificios altos y/o flexibles- señalan a las urbanizaciones ubicadas al Este del municipio: Los Palos Grandes y Altamira, mientras que las de amenaza moderada, comprende el área de La Castellana, el lado Sur de Altamira y Los Palos Grandes. Por último, la zona que tiene una falla geológicamente activa está ubicada al Norte del Municipio, es decir en la cercanía de la montaña El Ávila.

La necesidad del ser humano en intentar comprender los diferentes fenómenos naturales que afectan su entorno, los ha llevado a lo largo de estas décadas a estudiarlos con más detenimiento, para luego buscar alternativas que permitan mitigar los efectos adversos producidos.
Entre los fenómenos naturales que afectan a la ciudad de Caracas sobresale el riesgo sísmico; de esto se puede señalar que no depende solamente de la amenaza o probabilidad de ocurrencia de un evento, sino también del grado de vulnerabilidad que poseen muchas edificaciones que no han sido construidas bajo las reglamentaciones adecuadas, puesto que no cumplen con ciertas condiciones mínimas de estructuración, forma y resistencia; lo cual las hace ser cada día más susceptibles a sufrir daños.
Los eventos sísmicos ocurridos en Caracas, han demostrado claramente el alto grado de vulnerabilidad que esta ciudad posee, por ello investigadores en la materia se han dedicado a realizar estudios tendientes a la evaluación de la amenaza, a los procesos de microzonificación en municipios urbanos, a la evaluación de la vulnerabilidad sísmica y a la generación de escenarios de riesgo. Se han dado procesos de acción colectiva y voluntaria a través de la comunicación, selección, retroalimentación y organización comunitaria, lo cual resulta fundamental para que la población internalice que la base del conocimiento representa el foco de aprendizaje continuo y la capacidad para monitorear su propio riesgo.
Por las características que presenta el suelo en algunas zonas de Caracas como Los Palos Grandes, Altamira, Chacao y San Bernandino, suelen amplificar el movimiento sísmico y hacer que se sienta más fuerte que en otros lugares donde el suelo es más rocoso; además no se puede obviar que son zonas de gran espesor y de depósitos aluvionales. De acuerdo a investigaciones sobre la materia, el Municipio Chacao posee construcciones de obras de alta densidad que no han sido autorizadas por Ingeniería Municipal, lo cual trae consigo la aceleración de la vulnerabilidad tanto física como humana. Se destaca, la visión innovadora de la planificación urbana en los sectores populares del Municipio Chacao para la ejecución de obras conjuntamente con la participación de las comunidades. Se toma en consideración las políticas relacionadas con amenazas ambientales, vista desde los diferentes ángulos de vulnerabilidad y tipos de riesgos socionaturales que existen. De esto se desprenden las reflexiones sobre el caso que nos ocupa en este estudio, por cuanto hace especial énfasis en la reducción de la vulnerabilidad y su relación con la participación de las organizaciones sociales formadas en este sector.
Tomando en cuenta que Caracas tiene la falla sismológica Tacagua-El Ávila, las características del suelo y la geomorfología de la ciudad hacen que el movimiento de sismicidad sea más fuerte, lo cual indica que eventualmente puedan ocurrir sismos potentes que dejen grandes daños materiales y humanos.

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