Contribuciones a las Ciencias Sociales
Octubre 2011

LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LOS ADOLESCENTES



Yamilé Puentes Silva (CV)
Filial Pedagógica Mayarí
Profesora. Instructor
Máster en Ciencias de la Educación
zoraimad@ucp.rimed.cu
Elisabeth Menéndez Quiala (CV)
Filial Pedagógica Mayarí
Profesora. Instructor
Licenciada en de la Educación en la especialidad Informática
zoraimad@ucp.rimed.cu
Zoraima Concepción Domínguez (CV)
Filial Pedagógica Mayarí
Profesora. Instructor
Licenciada en Educación
zoraimad@ucp.rimed.cu



RESUMEN

La educación para la sexualidad es uno de los objetivos del trabajo educacional y se encuentra dirigida a la preparación estudiantil relacionada con el encuentro feliz, pleno y responsable con su sexualidad, en correspondencia con sus necesidades y las de su contexto.
Con el fin de resolver las carencias que poseen los docentes y la familia en su preparación para orientar a los adolescentes en el desarrollo de su educación para la sexualidad y de forma particular en la asunción de los cambios psicosexuales que se operan en su personalidad con una visión integral, las autoras de este trabajo proponen un sistema de acciones para la educación de la sexualidad en los adolescentes.
Este trabajo tiene extraordinaria importancia en la actualidad para la prevención de conductas llamativas, y otros aspectos de interés como los referidos a la disminución de las relaciones sexuales precoces, la maternidad temprana, etcétera, que suelen ser la causa en la mayoría de los casos de la deserción escolar.

Palabras claves: educación sexual, sexualidad, salud sexual

SUMMARY

Education for sexuality is one of the objectives of the educational work and its directed to the student preparation related with the happy, full and responsible meeting its sexuality, in correspondence of with its necessities and those of its context.
With the purpose of solving the lack of preparation, families and professors have to orient adolescents towards sexuality and particularly, in the assumption of psychosexual change that opperate in their personalities with an integral vision. Therefore, the authors of this work propose a system of actions to favor sexual education in the adolescent.
The topic has an extraordinary importance at presents, since it prevents flashy behaviors together with, some of other aspects of interest regarding teenagers such as: the decrease of early sexual relations as well as, early maternity, which all of them, and usually the main cause of school desertion.

Key words: sexual education, sexuality and sexual health.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Puentes Silva, Menéndez Quiala y Concepción Domínguez: La educación sexual en los adolescentes, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, octubre 2011, www.eumed.net/rev/cccss/14/

INTRODUCCIÓN

En el mundo contemporáneo está ocurriendo, producto del desarrollo histórico y de las fuerzas productivas, el inevitable proceso de globalización como un cambio acelerado del desarrollo de la ciencia y la tecnología y su impacto decisivo, directo y casi inmediato en la vida del hombre y en todas las esferas de la sociedad.
La Revolución Científico Técnica ha permitido que los avances de la ciencia y la técnica transformen las sociedades, sus formas de actuar y de pensar, y por consiguiente, se han generados cambios en los sistemas educativos.
La escuela cubana actual  en su misión de formar la personalidad de los educandos con una concepción amplia, debe incluir la formación de una cultura como uno de los soportes en la preparación de los adolescentes, para la regulación de su conducta y modos de actuación ante la vida desde esta etapa y para su futuro quehacer laboral, como garantía de una vida más larga, activa y productiva con repercusiones positivas en el ámbito laboral como productores y en la prestación de los servicios.
 Las mencionadas transformaciones cada vez más deben corresponderse con las necesidades y exigencias políticas, económicas y socioculturales para conseguir una educación que se caracterice por la equidad de géneros, la justicia plena, la elevación de la autoestima, y la atención de las necesidades que tienen los adolescentes.
A través de la educación, en cualquier ámbito de la vida, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo.
La educación representa un complejo fenómeno social que garantiza la apropiación por parte del ser humano de los frutos de la vida espiritual y cultural, donde se le capacita para vivir en una determinada época y se desarrolla la personalidad de modo consecuente con tales fines.
En este contexto integral, corresponde a la educación sexual la tarea de promover el crecimiento de la personalidad, en íntima relación sistémica con los demás campos de la labor educativa.
Derivado del análisis anterior y la aplicación de varios instrumentos se ha podido constatar que existen insuficiencias que afectan la educación sexual en los adolescentes.

En consecuencia de lo anterior se impone la necesidad de comprender la esencia de la sexualidad humana y las vías fundamentales para su educación, lo que a su vez exige el establecimiento de los referentes teóricos en torno al papel de los condicionantes internos y externos de esta pluridimensional faceta de la vida del hombre y la mujer

Para cumplir con el objetivo de la investigación se utilizaron diferentes métodos:

Métodos empíricos

DESARROLLO

La educación sexual es el proceso activo que potencia al individuo para el encuentro libre, pleno y responsable con el otro sexo y con la propia sexualidad, en correspondencia con sus necesidades y las de su contexto, garantizando el protagonismo y la capacidad de elegir los límites personales de la personalidad, así como el respeto a las personas con las cuales se relaciona.
La sexualidad constituye una expresión de la personalidad, es parte orgánica del lenguaje mismo de la vida, del ser y devenir de los humanos como especie y de cada hombre y mujer. La sexualidad es potenciadora del florecimiento de una personalidad sana y autorrealizada, y contribuye a la calidad de la vida de las personas de ambos sexos, de la familia y de la sociedad.
De esta forma, la sexualidad es una dimensión constitutiva de las personas, que comienza y termina conjuntamente con la vida. En este proceso, la familia juega un rol protagónico, constituyéndose los padres como los primeros y principales educadores sexuales de sus hijos e hijas.
La formación de la sexualidad es un proceso de permanente aprendizaje para la vida, unido al crecimiento y desarrollo del ser humano. Es mucho más que entregar conocimientos de la biología y acerca de los elementos que intervienen en el proceso reproductivo de la especie. Consiste en un aprendizaje para vivir en sociedad, para el desarrollo socio-afectivo, social, cultural, valórico y espiritual de hombres y mujeres.
Existen tantas definiciones de sexualidad como estudios referidos al tema hay en el mundo y en ellas se reflejan las concepciones filosóficas y el desarrollo científico -técnico de la época en que han vivido estos .autores de reconocido prestigio a nivenacional e internacional se destacan Money, J. (1985), Masters, W. y Johnson, VKolodny R.C (1988), Ruiz, X. (1996), Segú, H. (1992). González, A y Castellanos, B(1996), MacPherson Sayú (1997), entre otros.
En el concepto de sexualidad dado por estos autores, se observa un consenso en el reconocimiento a su manifestación en las relaciones humanas y del papel que desempeña en la vida y en el desarrollo de la personalidad.
El autor asume la definición que aporta un colectivo de autores en el material: Hacia una sexualidad responsable y feliz (parte I) del año 1997, y expresa: ³la sexualidades una manifestación de la personalidad, se expresa en todas las esferas de la vida psíquica, está presente de manera peculiar en diversas edades y se distingue por su singularidad en cada persona concreta, interviene en la regulación directa o indirecta de todas las manifestaciones del ser humano, abarca todo el ser, no solo los genitales, se expresa en todo lo que una persona hace, porque en esta definición se expresa de manera amplia la importancia del conocimiento de la sexualidad para el desarrollo de la personalidad como un hecho universal de vida que trasciende y que se manifiesta en las diferentes etapas del desarrollo del hombre, además de formar parte de lo más íntimo de nuestra individualidad, pero que no puede verse aislada de las interrelaciones humanas, la comunicación y el encuentro enriquecedor entre las personas en todas las facetas de la actividad social.
Se enfatiza además en la importancia de la compresión del hecho de ser psicológica y físicamente ³sexuado´, masculino o femenino, y desde la singularidad que aporta el sexo y la asunción de este en cada persona concreta devienen entonces los componentes psicológicos de la sexualidad que en el caso de las edades tempranas junto a los cambios psicosexuales que se producen y el desarrollo de una adecuada educación referida a estos se contribuye a fomentar una sexualidad responsable.
El concepto de sexualidad comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce inmediato y a la reproducción, como los diferentes aspectos de la relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre, mujer o ambos a la vez) y de las expectativas de rol social. En la vida cotidiana, la sexualidad cumple un papel muy destacado ya que, desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, va mucho más allá de la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.
La sociedad es el más amplio contexto en que el individuo sexuado se desempeña, interactúa y se comunica como ser masculino o femenino con las personas de ambos sexos a lo largo de su vida, y a través de una gran diversidad de actividades. De esta dimensión provienen los modelos, patrones, y valores culturalmente predominantes, a partir de los cuales la familia y todos los agentes sociales conforman, educan y evalúan la sexualidad de cada persona.
Inicialmente es la sociedad la que establece una educación que garantice su estilo de valores, así como su permanencia en el tiempo, por lo que su cuestionamiento y transformación sólo serán posibles cuando la sociedad también se encargue de presionar y proponer aquellos cambios de los que se está haciendo cargo. Si bien es cierto que la escuela es una institución cultural que refleja los mismos temores, prejuicios y parcialidades de la sociedad transmitiendo “el orden del mundo”, no es menos cierto que puede y debe hacerse cargo de las propuestas inspiradas en el ejercicio de derechos. Y ofrecer información puesta al servicio de la atención primaria de la salud sexual y reproductiva de adolescentes y jóvenes, es un derecho social básico del que no puede ni debe desentenderse.
A partir de la irrupción del VIH/SIDA en la década de los 80, la sexualidad cambia radicalmente de registro, y asociada con la enfermedad y la muerte introduce el imperativo de “hablar” sobre ella de manera explícita y pública legitimando nuevas alternativas eróticas y demandando al Estado y la Sociedad, la superación de resistencias conservadoras.
Debido al surgimiento, legitimación y defensa de estos derechos por parte de sectores significativos de la sociedad civil, el Estado se ve obligado a enfrentar la disyuntiva. Se comienzan a implementar campañas y programas orientados a la prevención y atención de la salud sexual de la población. Campañas, muchas veces, bien intencionadas pero poco efectivas en los resultados, casi siempre atravesadas por el miedo a molestar “la sensibilidad” de los sectores más conservadores de nuestra sociedad, sin concebir la participación y los aportes de los directamente afectados en su salud, calidad y continuidad de vida; relegando sus intereses y derechos.
En Cuba en los años previos a 1959 sólo algunas personas aisladas y espontáneamente se ocuparon de estudiar e intervenir educativamente en la esfera de la sexualidad y al. triunfo de la Revolución se producen profundas transformaciones socioeconómicas, y paulatinamente se presta mayor atención a los aspectos propios de la esfera de la sexualidad y a su educación, con este fin se creó a principios de 1970 el grupo de Educación Sexual, que se nutrió de información y experiencias de especialistas de la antigua República Democrática Alemana.
En nuestro país se consideran como antecedentes de la educación para la sexualidad, las tesis del II Congreso de la FMC y las del I Congreso del PCC. En los años 80 se estimula la investigación y el intercambio profesional, con lo que se crea el Grupo Familia en el MINED.
Se plantea que “el Estado orienta, fomenta y promueve la educación, la cultura y las ciencias en todas sus manifestaciones”. En su política educativa y cultural se reconoce que “la enseñanza es función del Estado y es gratuita” (Constitución de la República de Cuba 2008, pág. 19 artículo 39); “la niñez y la juventud disfrutan de particular atención por parte del Estado y la sociedad. La familia, la escuela, los órganos estatales y las organizaciones de masas y sociales tienen el deber de prestar especial atención a la formación integral de la niñez y la juventud” (Constitución de la República de Cuba 2008, pág. 21, artículo 40).
Puede señalarse, a partir de los elementos expuestos, que la salud escolar y la educación para la sexualidad, no son aspectos nuevos; siempre han constituido una necesidad para garantizar que el hombre se inserte en la sociedad, contribuya a fomentar una cultura de salud que refleje estilos de vida más sanos en niños, adolescentes, jóvenes y trabajadores del Sistema Nacional de Educación y en particular en los adolescentes, en la comprensión de su sexualidad como fuente de placer, alegría, comunicación y bienestar emocional.
Sin pretender ofrecer un cuadro crítico de la realidad cubana y no adoptar una posición alarmista, no se puede negar la existencia objetiva de los problemas actuales, por lo cual se debe reflexionar acerca de lo que podemos hacer los educadores para solucionar y evitar los problemas físicos, psíquicos y sociales en el futuro. En este sentido, es importante dejar claro el hecho de que la educación de la sexualidad no es responsabilidad exclusiva de uno o varios factores sociales tomados aisladamente, sino de toda la sociedad, de un sistema de influencias educativas conformado en lo fundamental por la familia, las instituciones educacionales, las organizaciones políticas y de masas, los medios de difusión masiva, y los organismos e instituciones del Estado cubano.
 En Cuba se han obtenido datos en los últimos años que motivan a reflexionar sobre la necesidad de una educación sexual orientada hacia los valores morales y espirituales sobre los que descansa el comportamiento sexual de los jóvenes cubanos. Al indagar sobre la vida en pareja en la secundaria básica, se comprobó que cerca de la cuarta parte de los estudiantes de secundaria ha iniciado su vida sexual activa, más en 9no. grado que en 7mo., y más los muchachos que las muchachas
El estudio realizado les permitió a las autoras reflexionar en torno a cómo se debe educar a cada individuo para el encuentro con la propia sexualidad, con el propósito de que la acepte sin prejuicios e inhibiciones, para que la viva plenamente, se identifique con su sexo, y desarrolle su orientación sexual.
De lo anterior surge la necesidad de debatir con los docentes ,familia y otros factores  los principios de la educación de la sexualidad:

Principios de la educación de la sexualidad

Las personas nacen biológicamente sexuadas, pero es a través de la vida que devienen psicológica y socialmente sexuados, mediante la educación sexual, como proceso en el cual la sexualidad se socializa. La interacción entre lo social y lo individual, representa el desarrollo de la personalidad., donde toda la riqueza humana con sus modelos, códigos, y valores influyen sobre las personas desde la infancia pero no son asumidas de manera mecánica sino reconstruidas subjetivamente.

La educación sexual debe considerar al ser humano como centro del proceso, conocer y respetar sus necesidades y potencialidades, promover la confianza, el compromiso y la participación activa que son fundamentos esenciales para que los adolescentes se conviertan en sujetos de su propia educación, sin que se les impongan verticalmente ideas y sentimientos, ni se les ocupe el espacio que les corresponde como seres únicos.

La educación de la sexualidad debe tener en cuenta tanto las particularidades de esta esfera en las distintas etapas, como aquellas propias de cada personalidad y características de los grandes grupos humanos en los cuales esta se integra.

El proceso no puede tener un carácter arbitrario, sino que debe partir de un modelo general y flexible del ser humano a formar y de su sexualidad, debe ser un modelo rico en opciones, y posibilidades de formas de comportamiento diversas como punto de referencia.

Como parte de la preparación para la vida debe estar estrechamente vinculada a la vida misma, tanto en sus contenidos y alcance, como en sus métodos mismos.

La educación sexual no debe ser entendida como un proceso donde se transmiten grandes volúmenes de conocimientos, ya que la información cuando no se vincula a lo afectivo y se expresa en el comportamiento representa una carga muerta y formal, ajena a la personalidad y sin participación en la regulación de la actividad.

Las influencias que participan en cada personalidad sexuada comienzan a organizarse desde antes del nacimiento y actúan sistemáticamente durante toda la vida, a partir de la infancia y hasta la tercera edad.

La educación de la sexualidad debe brindar al ser humano la posibilidad de elegir libremente las sendas particulares para transitar y vivir su sexualidad, pero a la vez en correspondencia con las necesidades y valores de la sociedad, con una profunda responsabilidad ciudadana.

Las influencias educativas actúan sobre la psiquis solo cuando se basan en vínculos sólidos de afecto, confianza mutua y respeto, comprensión tacto y delicadeza que propicien los más altos niveles de comunicación.

El conjunto de saberes, representaciones, y valores que se transmiten deben ser siempre objetivos y veraces, ajustándose a la realidad, de manera que rompan mitos, tabúes y falsos conceptos que tradicionalmente han convertido esta hermosa esfera de la vida en algo sucio y pecaminoso.

La sexualidad durante siglos se vio ligada a lo prohibido, hoy esta esfera existencial comienza a convertirse en lo que realmente es: una vía fundamental de placer, goce, comunicación y felicidad de enriquecimiento para la persona y su pareja y por ende, repercute en la calidad de vida individual y social
Todos los individuos tienen sentimientos, actitudes y convicciones en materia sexual, pero cada persona experimenta la sexualidad de distinta forma, porque viene decantada por una perspectiva individualizada.

Al debatir estos principios constatamos las carencias que poseen los docentes para orientar correctamente a sus estudiantes y apoyar a los padres en la educación de los hijos
Es atinado esclarecer que la educación sexual no depende de una sola institución y cuando los padres y madres no saben, no pueden o no quieren entablar un diálogo franco con sus hijos en materia de sexualidad, éstos se informarán como sea y especialmente con sus pares, tan desorientados o mal informados como ellos.
No se debe ignorar el carácter impulsivo de la vida sexual, particularmente en la adolescencia, como tampoco, el alto componente erótico de lo prohibido y peligroso.
Los adolescentes necesitan confrontar con los adultos y cuestionar los modelos sociales y culturales establecidos. Es precisamente lo que debemos esperar y no reprimir los educadores.
Cuando hablamos de transmisión de conocimientos o educación sexual, generalmente nos referimos a un adulto que transmite información y los conecta con el aprendizaje. De acuerdo a cómo sea su actitud será el juicio de los adolescentes porque el mensaje y los contenidos serán mejor valorados de acuerdo a cómo se transmiten y quién los transmite, así como la empatía o confianza que les despierte.
Muchas veces la escuela desaprovecha o califica prejuiciosamente la potencialidad de las y los adolescentes, y en su tendencia a homogeneizar pierde la oportunidad de incentivar la capacidad creativa de sus alumnos que, entre otras cuestiones, están elaborando pérdidas, asumiendo cambios de todo tipo y buscando su destino, debatiéndose entre la angustia y la esperanza.
Si se tiene en cuenta que la educación persigue la formación integral de la personalidad, el aporte de la educación de la sexualidad al proceso, radica en el desarrollo pleno y responsable de la esfera psicosexual. Para que este fin se cumpla es imprescindible considerarla como una dirección más del trabajo educativo integral, al mismo nivel que la esferas intelectual, moral, estética, político-ideológica, física, entre otras, sin que se le subvalore o se le relegue, ni tampoco se le sobrevalore o hiperbolice.
La Educación para la Sexualidad constituye un objetivo de la educación en Cuba, encaminado a garantizar cada día, altos niveles de salud sexual y reproductiva y la calidad de vida de la joven generación, en tanto permite prevenir y superar problemas como: maternidad y paternidad temprana, abortos, embarazos precoces, contagio de ITS/SIDA, prostitución, entre otros.
Transformar los modos de actuación de los adolescentes en el contexto actual no es imposible, solo deben elaborarse estrategias con la participación del personal pedagógico en colaboración con los adolescentes, la familia y las organizaciones comunitarias , por cuanto ha de prepararse y poner en práctica el proyecto educativo de la escuela cubana atendiendo a las demandas de la sociedad, a las necesidades singulares de la escuela y su entorno y a los intereses individuales y grupales del alumnado.
Educar para una salud sexual responsable es formar valores en los estudiantes para que se comporten de manera correcta ante esta situación.
El Comandante en Jefe, al referirse a esta problemática el 24 de febrero de 1998, señaló: “Si hay más libertad hay que educar a los hombre, a las mujeres y a los niños en el ejercicio de esa libertad y en el ejercicio de la responsabilidad, hay que decírselo a los jóvenes desde que están en el 1er grado, y cuando están en 2do, 3ro y cuarto, cuando son adolescentes y cuando son universitarios, o están en preuniversitario, esa educación hay que darla: el sentido de la responsabilidad, es a la que hay que apelar, y no será volver a la Edad Media e inventar un nuevo cinturón de castidad”
Actualmente se cuenta con niveles elevados de la ciencia educativa en Cuba y en el entorno mundial que alerta y propone estrategias de solución para los problemas relacionados con la sexualidad, pero se manifiesta un incremento global y local en las conductas inadecuadas de los adolescentes dadas por los elevados índices de:

La Educación sexual se ha ido conformando en el contexto de diferentes ciencias particulares, pero también se ha ido complejizando, de ahí, que la problemática se genera con carácter social
Las precisiones de la educación para la sexualidad establecidas por el Sistema Nacional de Educación entre las que se citan el Programa Director de Promoción y Educación para la Salud y Los principios de la educación de la sexualidad desde un enfoque alternativo y participativo, fueron consultados, además, por las autoras para conformar el marco teórico de la investigación.
De lo anterior se llega a la conclusión que si bien es cierto que la educación es la columna vertebral necesaria de todos los programas de atención primaria de la salud y que a partir de ésta se garantiza el ejercicio de la libertad, no es menos cierto que no es condición suficiente para garantizar los cambios de conducta necesarios, evitando situaciones de riesgo con la práctica de autocuidado, particularmente en lo que hace al comportamiento sexual
A partir de la trascendencia científica y educativa de este problema es necesario instrumentar un conjunto de acciones para contribuir a su perfeccionamiento

Propuesta de acciones para favorecer la educación sexual

Promoción de campañas educativas para evitar el incremento de las ITS, la deserción escolar.

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

Informe de un Grupo de Estudio de la OMS acerca de los jóvenes y la «Salud para Todos en el Año 2000»
Tesis de Maestría: Alternativa Metodológica para la educación de una sexualidad responsable en los y las adolescentes de la Secundaria Básica desde la educación familiar. Omar Serrano Abreu.
Castro Alegret, Pedro Luís, Antonia Torres Cueto y otros. Conocer nuestra sexualidad y prevenir el VIH/SIDA. Editorial Molinos Trade S.A. MINED. 2004.
La educación de la sexualidad en los Adolescentes de noveno grado de la Secundaria Básica “26 de junio” Moa. . Marbelis Capdesuñer Jiménez

La sexualidad, como dimensión humana, debe ser objeto de un proceso educativo donde la información, la formación y el desarrollo de valores en materia sexual, brinden a los jóvenes elementos necesarios para asumir actitudes positivas y responsables. La decisión de comenzar relaciones sexuales durante la adolescencia no debe ser tomada a la ligera. Es muy importante que padres, maestros y otros profesionales, les aseguren el acceso a información y recursos preventivos que los preparen para poder tomar decisiones acertadas.

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