Contribuciones a las Ciencias Sociales
Octubre 2011

LA ACTIVIDAD PREVENTIVA DE LA CONDUCTA SUICIDA. CRITERIOS DE LAS CIENCIAS SOCIOLÓGICAS, PSICOLÓGICAS Y PEDAGÓGICAS



Reynaldo Vega Chacón
MSc y profesor auxiliar
Universidad de Ciencias Pedagógicas , “Frank País García”
Filial Pedagógica Municipal, San Luís, Santiago de Cuba
rvega@ucp.sc.rimed.cu



RESUMEN

El siguiente artículo aborda una temática de mucha actualidad relacionada con la prevención de la conducta suicida visto por los criterios de varios especialistas que han abordado de alguna manera dicho tema. En el mismo se hace una reseña histórica primeramente para poder situar a los lectores en algunas investigaciones hechas al respecto, después las posiciones epistemológicas de la sociología, la psicología y la pedagogía con algunos de sus representantes.
En esta última se hace un análisis mucho más crítico donde se sostiene que  para poder prevenir desde la escuela, es necesario tener una adecuada percepción del sentido de la vida de cada adolescente además de tener presente que en el acto de la prevención no se trata de querer hacer muchas cosas sin tan siquiera estar preparado de saber cómo lo va ha hacer.
Se abordan además otros aspectos como que la escuela está llamada a jugar su verdadero papel dentro del conjunto de influencias que actúan en la formación de los adolescentes, para ello cuenta con profesionales preparados y consagrados, de ahí su necesaria misión en la orientación a la familia y a la comunidad.
El accionar pedagógico debe de conocer los criterios de estas ciencias pero además lograr cohesionar su consejo de dirección para poder prevenir desde la unidad de acción. Para ello la actividad preventiva debe de buscar su espacio para fomentar sus iniciativas, analizar con calma sus críticas oportunas, evitar el  ¨no ¨ante los argumentos derrotistas, mal intencionado y sólido. Se explica que una de las vías fundamentales para lograr el perfeccionamiento de la preparación del docente, es  mediante el trabajo metodológico
Con este articulo el autor pretender brindar una serie de aspectos interesantes y novedosos muy relacionados con otros que ha publicado el autor en diferentes revistas, todo en función de lograr divulgar los estudios que está desarrollando en su tesis doctoral.

Palabras claves: prevención, conducta suicida, ciencias, maestro, preparación.

SUMMARY

The following article approaches a subject matter of a lot of current importance related to the prevention of the suicidal conduct I dress for the criteria of several specialists who have approached somehow the above mentioned topic. In the same one there makes primeramente a historical review to itself to be able to place to the readers in some investigations done in the matter, later the positions epistemológicas of the sociology, the psychology and the pedagogy with some of his representatives.
In the latter a much more critical analysis is done where is held that to be able to anticipate from the school, it is necessary to have a suitable perception of the sense of the life of every teenager beside having present that forthwith about the prevention does not treat itself of wanting to make many things be prepared at least so of knowing how it goes is necessary to do.
To drive pedagogic debit of knowing the criteria of these sciences but in addition to achieve cohesionar his advice of direction to be able to anticipate from the unit of action. For it the preventive activity must look for his space to promote his initiatives, to analyze calmly his opportune critiques, to avoid the ¨no ¨ante the arguments defeatists, meaningful and solid evil. It makes clear that one of the fundamental routes to achieve the development of the preparation of the teacher, is by means of the methodological work
 With this article the author to try to offer a series of interesting and new aspects very related to others that the author has published in different magazines, everything depending on managing to spread the studies that it is developing in his doctoral thesis.

Key words: prevention, suicidal conduct, sciences, teacher, preparation.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Vega Chacón, R.: La actividad preventiva de la conducta suicida. Criterios de las ciencias sociológicas, psicológicas y pedagógicas, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, octubre 2011, www.eumed.net/rev/cccss/14/

La conducta suicida, no es una conducta que surgió hace unos años, sino que tiene sus antecedentes. . Este es un fenómeno tan antiguo como la propia historia de la humanidad. Ha estado presente en cada uno de los sistemas socioecómicos imperantes en el mundo. No ha tenido que ver con la raza, la religión, ni el sexo. Es un flagelo que ha permanecido permanentemente en la mente de muchas personas.
Etimológicamente, la palabra suicidio resulta de la unión de dos palabras latinas Sui (sí mismo) y Caedare (matar), siendo su significado literal "Acción de matarse a sí mismo". Se podría definir como toda aquella conducta, generalmente consciente, que va encaminada hacia la autodestrucción - por acción u omisión - del propio sujeto, aunque sea difícil comprobar la intencionalidad e independiente de que la persona sepa o no el móvil de su conducta suicida.
Han sido muchas los investigadores a lo largo de los años, que se han encargado de estudiar dicho fenómeno, destacándose Emile D. (1897),  Harry M. Warren (1905), Erich Lindemann (1944), Edwin Ringel (1947) y Edwin Shneidman (1958). Sarro, B., C. de la Cruz Reyes,( 1991 ), Eldrid, J ( 1993 )  B. F ( 1995 ). En los últimos años Ramón Paz Balcazar (2000) de Argentina, Alma Cecilia Díaz Rodríguez, Ana María González Sandoval,  Nadia MinorFerra y Omar Moreno Almazán (2006), Gustavo Maldonado Abascal (2005) Robert D. Gibbons, Ph.D. (2007), entre otros.
En el caso particular de Cuba el doctor Sergio Andrés Pérez Borrero y el licenciado Wilfredo Guibert Reyes son algunos de los más versados en esta temática.
Lo antes planteado confirma una vez más que es un fenómeno que ha sido abordado por diferentes ciencias como por ejemplo la sociología, la psicología y la criminalistica principalmente sin necesidad de obviar algunas que se ha interesado al respecto.
El autor del presente material mantiene como criterio que la pedagogía no ha recorrido un amplio camino investigativo en esta dirección, lo que no deja de ser un objetivo priorizado para profundizar en dicho estudio, pero no tanto con la finalidad de buscar causas, características y factores de riesgos, sino que su dirección debe de estar marcado hacia la actividad preventiva, ya que es en la escuela donde más tiempo perduran los estudiantes.
El conocimiento de los criterios de diferentes autores de estas ciencias son admisibles como parte del campo teórico aspecto que enriquece en un alto por ciento la propia epistemología de tan interesante asunto. Es por eso que los maestros que trabajan en las escuelas del mundo, deben de conocer cómo es que se manifiesta este flagelo para evitar muertes innecesarias.
Es indiscutible que el centro de los reales cambios educativos transcurre   principalmente  en  la  escuela,  por   tanto,   las principales acciones de la dirección de los centros, debe de ser hacia esta línea y  hacia  los factores  de la comunidad que interactúan con la institución,  ya que  si  éstos, no se involucran en la transformación y la comprenden a cabalidad, el esfuerzo de la escuela queda limitado.

Posiciones desde las ciencias sociológicas y psicológicas

Desde las ciencias sociológicas, Emile Durkheim fue quien examinó en 1897  los efectos de la sociedad sobre la conducta del individuo y propuso que el suicidio era resultado de las influencias y el control de la sociedad sobre este. También Erich Lindemann (1944) y Caplan, son autores pioneros que centraron su atención en las intervenciones preventivas ante problemas psicosociales y difundieron la idea de la prevención entre los psicólogos de la intervención.
Las investigaciones realizadas eran más bien de corte descriptivas en función de buscar las causas y no de  prevenir. La atención a la etapa de la adolescencia comenzó en años posteriores al 1905 con la propia preocupación de salvar vidas. Comenzaron a mostrar preocupación por la conducta que seguían las personas. El interés por comprender por qué los seres humanos actuaban de una manera determinada, los condujo a plantearse algunas interrogantes referidas a qué  impulsaba al ser humano a quitarse la vida y qué los podía  detener. Se planteó de forma categórica, que este fenómeno  afectaba a cualquiera sin importar la raza, la religión y la edad.
Los estudiosos del tema utilizaron varios términos acerca de éste fenómeno tales como   el suicidio, parasuicidio, autodestrucción, hecho consumado entre otras denominaciones. Algunos autores sostenían solo el intento suicida y a partir de aquí otras características, hasta llegar a la conducta suicida.
 Estudiosos del tema como Rider Mesa y Riera denominó la conducta suicida como: “cualquier acción mediante la cual el individuo se causa una lesión, independientemente de la letalidad del método empleado y del conocimiento real de su intención, se produzca o no la muerte del individuo”. (Taratell R, Manclenell I, P. 30. 1999.)
A partir de aquí se fue  demostrando que el suicidio no era solo matarse, sino que cumplía con otros aspectos  bien delimitados, elemento que permitió determinar la conducta suicida.
En su investigación “El suicidio, comportamiento y prevención” realizada en el año 1997, el Dr. Sergio Andrés Pérez Barrero, planteó que el intento de suicidarse, junto con el suicidio, son las dos formas más representativas de esta conducta, aunque no las únicas, de aquí que define la conducta suicida como el espectro completo del comportamiento suicida el que está conformado por la ideación de autodestrucción en sus diferentes gradaciones: las amenazas, el gesto, el intento y el hecho consumado.
Alega el Doctor que un adolescente para llegar al suicidio, debe de transitar por esta estructura aunque aparentemente no se observe a simple vista, sobre la base el conocimiento que se tenga del mismo.
Esto confirma otros estudios realizados sobre esta etapa de la vida, cuando  es definida por la Organización Mundial de la Salud ( O:M:S ) como la que transcurre entre los 10 a 19 años con dos fases, adolescencia temprana 10 a 14 años y la adolescencia tardía 15 a 19 años.( Colectivo de autores.  Prevención del suicidio, un instrumento para docentes y demás personal institucional.  O. M. S.  P. 12. 2001)
La OMS dice  que esta se inicia por cambios puberales, que se caracterizan por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales; muchas de ella generadoras de riesgos, conflictos y contradicciones.
En ella se experimentan fuertes situaciones de estrés, confusión, dudas sobre sí mismos, presión para lograr éxito, inquietudes financieras y otros miedos y en aquellos casos en que ha habido una buena formación y desarrollo de su personalidad, o viven en condiciones socio familiares adversas, el suicidio puede ser una vía "de solución" lo cual puede desembocar en una tragedia que afecta al propio adolescente, así como a la familia.
El autor del articulo  coincide con los planteamientos anteriores y sobre la base de su experiencia alega que el suicidio de los adolescentes puede tener varios significados, en función de la madurez del individuo y de la manera en que convive, además que  hay conductas  que se observan preferentemente en  ciertos períodos críticos de sus  vida, y no en todo momentos, aspecto este que tiende a confundir el modo de sentir, pensar y actuar de un adolescente y que por eso es importante conocer los factores de riesgos de estos sobre todo de índole familiar.
Por su parte el cubano Wilfredo Guibert Reyes sostiene factores de riesgos precipitantes,  definiéndolos como elementos o causas que contribuyen a que el individuo asuma una posición en un momento  de su vida de quitarse la vida. Además que son todos aquellos factores que pueden afectar la psicología del estudiante en un momento determinado, siempre atendiendo a la vida escolar, familiar y comunitaria. (Reyes Guibert, Wilfredo. Factores psicosociales de riesgo de la conducta suicida. P 19 .2003).
En nuestro país Pérez Barrero coautor del  Programa Nacional de  Prevención de la conducta suicida, considera los siguientes factores de riesgos:

• Adolescentes con embarazo temprano.
• Madre soltera con hijos.
• Personas mayores de 60 años con otros factores de riesgo.
• Personas sin apoyo o atención familiar.
Personas con enfermedad crónica asociada invalidante.
• Sobrevivientes de una tentativa de suicidio.
• Los que anunciaron el suicidio.
• Alcohólicos y fármaco dependientes.
• Antecedentes familiares de suicidio o intentos.
• Jóvenes que no estudian ni trabajan.
• Niños y adolescentes de familias con problemas sociales.
• Niños y adolescentes con dificultades escolares.
• Niños y adolescentes con trastornos de conducta.
Este programa considera las familias de riesgo:
• Las que tengan individuos con riesgo suicida
• Las que tengan bajos ingresos percápita y bajo nivel de escolaridad
• Las que tengan alteraciones de su dinámica y en sus relaciones
• Las que tengan problemas sociales de envergadura.

Guibert por su parte plantea que estos factores precipitantes hay que convertirlos en factores protectores, criterio que el autor de la investigación asume también.
Sergio Andrés Pérez señala que una vez insertados estos factores en los adolescentes comienza a manifestarse el llamado síndrome pre suicidal que no son más que las señales o signos que los adolescentes afectados emocionalmente dan a conocer, como muestra de que algo negativo los está afectando. Plantea que este síndrome  generalmente no es conocido por aquellas personas que conviven con el adolescente como la familia y los profesores en las escuelas.
La actividad preventiva de la conducta suicida desde el punto de vista psicológico, está sustentada en algunas tendencias tales como la cognitiva, el humanismo de José Martí,  y la histórica cultural además de la perspectiva dialéctica humanista vista por algunos autores como Freud y Menniger, los cuales se apoyaron exclusivamente para explicarlo en los mecanismos del psiquismo del individuo. Esto se aprecia notablemente cuando se tiene como centro de atención al adolescente y la preocupación por tratar de que viva una vida lo más equilibradamente posible, donde la preparación de todos aquellos que lo rodean de forma permanente, puede contribuir  la prevención de cualquier acto contra sus vidas.
En la actualidad aceptamos y adoptamos la posición de  la teoría del Shneidman (citado por Reyes Guibert, Wilfredo: El suicidio, un tema complejo e íntimo. Pág. 22 2004,) cuando dice que para prevenir y comprender el acto del suicidio hay que conocer los pensamientos, sentimientos, funcionamiento del yo, los conflictos concientes  e inconcientes de la persona, la participación socio moral en sus grupos de referencias y las relaciones e integración con su prójimo.
Enfatiza Shneidman que  todo intento de suicidio de un adolescente está dirigido a otro y trata de expresar una demanda de afecto, de amor, de ser escuchado y reconocido como persona y que debe  ser interpretado como una pregunta que requiere una respuesta. En muchas ocasiones  se   acostumbra a decir que el joven es un indeseado, un agresivo, un indisciplinado, que le gusta estar sólo o sola, entre otros criterios, sin embargo no se valora detenidamente su modo de sentir, pensar y actuar, su psicología y es entonces cuando  después surgen los comentarios  que aquel alumno que era un solitario tomó pastillas y está muy grave o murió.
Al reflexionar sobre su comportamiento se plantea posteriormente que  en el fondo  se ha visto necesitado de atención y de reconocimiento por parte de las personas que los rodean, pero ¿Alguien mostró preocupación al respecto y se ocupó de su manera de manifestarse ante los demás? Está claro que no podemos ver al adolescente aislado, sino de forma integrada a la vida y  valorar de cerca las condiciones que tiene para poder vivir.
No se concibe que exista una adecuada prevención de la conducta suicida si no se tienen en cuenta los derechos de los niños y jóvenes de todo el mundo, aspecto que se debe de seguir por la familia y que lamentablemente no se llevan a efecto, ya sea por desconocimientos o por falta de una adecuada ocupación y preocupación.
  Esto confirma que en la Convención de los Niños y las Niñas se plantee en su artículo 6, el reconocimiento que debe de existir por parte del Estado y la familia, hacia el derecho que tienen los niños y adolescente a la vida y su protección. (Citado por un colectivo de autores.¨ Derecho de la Niñez y la juventud.¨ Pág. 14. 2003).
El proceso de comunicación en el contexto familiar siempre que sea buen conducido, propiciará óptimas relaciones interpersonales entre el padre y los hijos, lo que  se convertirá en el eslabón esencial para relacionar a los adolescentes con la cultura de su tiempo por medio del lenguaje y en la misma medida, el surgimiento de formas de comportamiento que aseguren una adecuada participación social de estos en el futuro, sobre todo con buena salud mental y estilo de vida positivo. Un adolescente que sufre nunca se sonreirá con deseos y buen estado de ánimo.
Si el acto  de la palabra no es adecuadamente utilizado, la persuasión y la sugestión tendrán efectos negativos para poder movilizar al individuo al cambio.
Para un adolescente que se queja constantemente, que piensa mucho y que tiene ideas no claras, no comprende muchas cosas y entonces las mismas palabras pueden tener distintos sentidos para el, con respecto a otras personas. Determinada modelación de la voz se puede interpretar como un problema, una queja o una ofensa, de aquí la importancia de saber hablar y hacerse entender con los adolescentes que presentan una conducta un tanto misteriosa y que no se comunican con facilidad.
Está comprobado que los hogares donde se dan con frecuencia rencillas y hay muchas negligencias, se evidenciarán problemas en la conducta en el muchacho e incluso pueden llegar al acto del suicidio o la tentativa por sufrir fuertes emociones de angustia. Estos aspectos pueden afectar la autonomía del adolescente, su autoestima, engendrar la agresividad y también la muerte por tentativa.
Las incomprensiones y los problemas dentro del seno familiar pueden provocar el distanciamiento físico del adolescente cuando este se va de la casa, pero también el psicológico que se manifiesta cuando este está en la casa pero se pasa el tiempo pensando y soñando en otras cuestiones más importantes para el, acciones que provocan otras angustias.
Esto provoca aislamiento y retraimiento, Los padres deben de ser su principal figura de apego, donde el equilibrio emocional de ambas partes sea el mejor y se construya una familia desarrolladora, abierta y sólida. No se puede olvidar ese padre, que el adolescente aunque puede resolver problemas abstractos ante las situaciones descritas, operan a un nivel concreto, a veces expresan sentimientos desmedidos, lloran con facilidad  debido al desarrollo desigual de los procesos psíquicos de aquí que se aprecie en ellos constantes cambios en su estado afectivo en relación con algo o alguien.
La Dra. Patricia Arés Muzio  en las investigaciones que ha realizado sobre la familia cubana no ha dejado de manifestar que se debe de introducir en estas, el método colectivista y de cooperación, el que encierra una educación consciente  y dirigida  hacia un objetivo, con una influencia aparentemente espontánea de las condiciones y modos de vida, donde las formas de relacionarse implique incorporar  las habilidades comunicativas y se puedan experimentar los sentimientos de ayuda, de solidaridad, de  intercambio mutuo, para actuar no sólo en relación a los interese individuales sino colectivos.
 Esta autora le da mucha significación al clima psicológico, por tanto considera que en la familia debe de estar presente la presencia del padre aunque esté separado de la madre o viceversa, donde siempre se consideren padres presentes, afectivos y activos en relación a la educación de sus hijos, y no todo lo contrario. Donde impere la ocupación y la preocupación hacia la calidad de vida de sus hijos.
Patricia considera a la familia como un centro espiritual y afectivo, que sirve de verdadero puente entre en individuo y la sociedad. (Citado de Muzio Arés Patricia Dra. Mi familia es así. Pág. 30. 1990.)
Todo lo antes planteado corrobora la afirmación de que  es necesario tener claro que la prevención de la conducta suicida no se previene diciendo solo que hay que evitar muertes innecesarias,  por eso, la introducción de acciones contribuye a ganar en táctica y estrategia de prevención.
El licenciado Wilfredo Guibert Reyes, expresó en una ocasión lo siguiente:
¨…..En años recientes se advirtió que la prevención de daños y conductas de riesgo, requiere la adopción de una estrategia que combine de manera adecuada, la neutralización de los factores de riesgo precipitantes con el fortalecimiento de los factores protectores.¨ (Reyes Guibert, Wilfredo ¨ El suicidio, un tema complejo e íntimo   Pág. 57. 2004.)
El enfoque pedagógico humanista le da gran significación al grupo. Se conoce por todos que  José Martí le dio mucho valor a la vida de los niños y niñas de América Latina y de Cuba, donde lo puso como el centro de atención, para poder lograr el cambio en estos.  En esta dirección la Dra. Raquel Bermúdez Morris cumple con esta condición al partir de lo general a lo particular, considerando a un alumno como ente, que a su vez está conviviendo dentro de un grupo.
 La misma  en uno de sus artículos dice que grupo son varias  personas que interactúan directamente entre sí (cara a cara), durante un tiempo relativamente estable, para alcanzar determinadas metas, mediante la realización de una tarea. (Citado por un colectivo de autores en el libro: Dinámica de grupo en educación: su facilitación. Pág. 2. 2002.)
Esto significa que para prevenir se debe de partir de las relaciones que se establecen en los contextos donde interactúan los estudiantes, no sólo el de la escuela, sino también el de la familia y el de la comunidad.
La autora antes mencionada se refiere al nivel de atención dentro del grupo al que pertenece cada estudiante, donde explica que es en este  donde actúa y se comporta, donde aprende y desaprende, alega que uno de los propósito del educador es precisamente, bajo la guía del director, ayudar a ese grupo a que funcione de forma estable además de que piense y actúe con eficiencia transformando la realidad y a su vez auto transformarse.
El estudiante debe de conocer a este grupo, pero más que eso sentir confianza, para poder expresar esos sentimientos que a veces no afloran por diversos motivos. Se trata de saber cómo me miran y qué se piensa de mí. El no conocimiento de este aspecto, no posibilita que se prevenga una posible conducta suicida, ya que al explorar si no sabemos cómo es la vida dentro de su grupo de compañeros o familiar, no se tendrán elementos valorativos para ese diagnóstico de control y seguimiento que se desea tener por todos los directivos de las escuelas.
La Dra. Amelia Amador Martínez en sus estudios se refiere a la vida en el grupo escolar donde enfatiza en la necesidad de conocer las características del mismo y de cada alumno, en  la familia. La misma expresa:
“Muy vinculado con lo que ocurre en la escuela, está la experiencia de la vida hogareña como parte de otro grupo, en el cual se ha ido desarrollando el estudiante. En este ya se han ido estableciendo relaciones, formas de hacer que sean aceptados o no por los miembros, y se han hecho valoraciones de este adolescente hacia otros y viceversa, lo que condiciona que se formen un cuerpo de normas, requerimientos a cumplir, aspiraciones a alcanzar etc, que se formula, reformula, modifica y enriquece durante toda la existencia.  (Citado por Martínez Amador Amelia. Pág. 2 y 3. 1993.)
Esta expresión demuestra que no basta con querer conocer factores familiares, sino estudiar ese grupo familiar por la escuela para tener fundamentos y poder saber qué se quiere modificar.
Para  el desarrollo exitoso de la actividad investigativa, se consideró introducir algunos conceptos propios de la psicología, los que podrán ser utilizados en función de la preparación, no puestos en prácticas por la prevención escolar con sistematicidad, estos son: la resiliencia, crecimiento personal, habilidades sociales, sentido de la vida,  el poder de la  autoestima  así como la asertividad.
Todas en su conjunto contribuyen al reforzamiento de la salud y el buen equilibrio emocional cuando se usan de forma integral.

El papel de la pedagogía

La pedagogía es una ciencia que tiene varias categorías como la educación, la enseñanza, la instrucción. Estas se manifiestan directamente en los centros de estudios como contexto por excelencia para adquirir conocimientos y desarrollar la personalidad.
Para poder prevenir desde la escuela, es necesario tener una adecuada percepción del sentido de la vida de cada adolescente, portador del comportamiento pre suicida demostrado en el bajo nivel de estabilidad y organización jerárquica del sistema motivacional, por tanto, se debe tener presente que las emociones pueden organizar y a la vez desorganizar la actuación del adolescente, pueden activarlo e inhibirlo a cometer actos negativos y desordenados como la tentativa suicida. No se trata de querer hacer muchas cosas sin tan siquiera estar preparado de saber cómo lo va ha hacer.
En una conversación que el Doctor  Sergio Andrés en Marzo del 2009 sostuvo con el autor del presente trabajo, éste decía   que el suicidio es una muerte evitable si se capacitan adecuadamente a todos aquellos  que esté siempre cerca del adolescente, que su yo interno hay que conocerlo, para que se sepa qué hacer en ese momento. Alegó también  que hay que capacitar a la familia, los maestros y los propios adolescentes para ganar en un adecuado equilibrio emocional y finalmente expresó que hay que  desmitificar el suicidio como causa de  muerte.
En las instituciones escolares los docentes deben de saber que los adolescentes que intentan contra sus vidas les ha fallado su capacidad reactivo- adaptativa, les han fracasado sus mecanismos útiles de adaptación ante los avatares de la vida y como sucede en cualquier caso de crisis, se encuentran desesperados, confusos y con una mezcla ambivalente de sentimientos.
En tal sentido, es necesario que el trabajo de los profesores tienda no solo a lograr un desarrollo cognoscitivo, sino también a propiciar vivencias profundamente sentidas por los jóvenes, capaces de regular su conducta en función de la necesidad de actuar de acuerdo con sus convicciones. El papel de los educadores como orientadores del adolescente, tanto a través de su propia conducta, como en la dirección de los ideales y las aspiraciones que el individuo se plantea, es una de las cuestiones principales a tener en consideración.
La escuela cubana, consecuente con su encargo social de formar un estudiante que piense, sienta y actúe en correspondencia con los ideales de la sociedad socialista que edificamos, ha tenido una responsabilidad cada vez más creciente en desarrollar  desde las aulas, la solución de los problemas, en la búsqueda de alternativas y modos de actuación profesional para alcanzar niveles superiores de calidad educativa.
Las principales transformaciones que se vienen introduciendo en la escuela en los últimos años, colocan en el centro de la atención de los investigadores la eficiencia de la labor educativa y los problemas que de ella se derivan entre los cuales el aprendizaje de los estudiantes constituyen sin lugar a dudas, una prioridad, pero muy ligada a esta se encuentra la continua preparación y autopreparación de los docentes, donde se introduce el conocimiento de la actividad preventiva, como eje central para lograr una adecuada calidad y estilo de vida en los estudiantes.
En este marco de prioridad, la necesidad de una dirección escolar eficiente se convierte en una tarea de significativa atención para alcanzar los objetivos que la escuela como institución social se ha planteado en su proyecto educativo.
Este aspecto redunda en la continua necesidad de equiparar dirección con aprendizaje y mucho más cuando a la luz de los conocimientos actuales, el proceso salud-enfermedad debe ser interiorizado como un proceso social que va más allá de la atención individual a la colectiva y a la valoración integral de los problemas
Los directivos deben de prepararse y tener presente que  el trabajo preventivo constituye una de las áreas fundamentales que en el ámbito internacional y nacional cobra un gran significado, donde no basta solo con conocer las características fundamentales de los alumnos sino ir más allá, como  por ejemplo saber delimitar  los alumnos que presentan el llamado síndrome presuicidal además de la forma de convivencia familiar, aspectos que permiten controlar más de cerca de los docentes en función de ir valorando los resultados que van alcanzando a partir del seguimiento que ofrecen estos.
Lo antes planteado enmarca diferentes acciones desde la propia concepción de la Estrategia Científica Metodológica para poder elevar la calidad de vida de las personas y su cultura general, así como el acceso a las opciones sociales con igualdad de oportunidades. En esta adecuada preparación los directivos deben de concebir la prevención social, por cuanto el hombre como ser que vive y se desarrolla en sociedad debe hacer suyos los valores, las normas de comportamientos, los sentimientos, las costumbres y tradiciones que distinguen a dicha sociedad, así como ser capaz de trasmitirlos a otros hombres.
En este sentido se hace necesario el accionar psicosocial el que se refiere a la prevención de riesgos que pueden afectar el desarrollo normal  del adolescente y los actos de violencia.
Una de las vías fundamentales para lograr el perfeccionamiento de la preparación del docente, es  mediante el trabajo metodológico, tal y como lo plantea la RM 120/09  exige acciones específicas de superación y en su desarrollo la autosuperación, la que propicia el tratamiento profundo y diverso de las actividades dirigidas la preparación científica y pedagógica del personal docente hacia el aprendizaje y su relación con la actividad de prevención de este flagelo que es misterioso, silencioso y sorpresivo, el suicidio.
Múltiples son las causas que generan dificultades en el centro de estudio, que aunque se planifican acciones de trabajo preventivo, estas no tienen el éxito esperado en lograr las aspiraciones para las que fueron creadas. Los docentes plantean que los esfuerzos de preparación son escasos, dispersos, con poca coordinación, siendo los especialistas del Centro de Diagnóstico y Orientación (C.D.O) quienes aportan un poco más a la misma, pero que tampoco desarrollar de forma continua acciones de validación.
Se constata que la enseñanza primaria es donde visitan estos  compañeros  y se dan orientaciones a los maestros sobre conducta pero estas no llegan a todas las educaciones por igual, si no es por alguna actividad que de forma aislada realice el departamento de salud escolar o el secretario del Consejo de atención a Menores.
Además de lo antes abordado algunos especialistas consideran que la preparación en la actividad preventiva hacia la conducta suicida de los alumnos implica   superar otras insuficiencias que se observan en muchos centros de la enseñanza preuniversitaria  como por ejemplo:

Es importante que los directivos en su etapa de preparación tengan presente que la  prevención sólo es posible con la participación de la familia y toda la comunidad., además que el factor fundamental es el conocimiento y la aceptación.
El autor de este trabajo considera que dotar a los directivos de una correcta preparación que aborde el comportamiento suicida y su prevención pudiera ser de una utilidad no despreciable, pues les pondría en mejores condiciones de ayudarse ellos mismos y a sus iguales que se encuentren en una situación de crisis suicida. Similar provecho tendría para los padres, las madres, y otros familiares, maestros y profesores, que estarían más capacitados para detectar prematuramente aquellos candidatos a la realización de un acto suicida y evitar que ocurra.
Los profesores, los que muchos son directivos, con un mínimo de entrenamiento en la prevención del suicidio, pueden prestar una valiosa ayuda en la disminución de esta causa de muerte entre sus estudiantes, principalmente erradicando en ellos y en los padres y madres de los estudiantes, los criterios erróneos relacionados con el comportamiento suicida pero siempre bajo la orientación de los directivos de las escuelas Deben de conocer que todo análisis de la conducta establecerá la relación dialéctica entre las estructuras y procesos sociales en que  se produce y el componente subjetivo intencional con el fin de determinar las contradicciones entre lo establecido en forma de normas, valores, patrones, creencias, tradiciones,  y las interacciones, significados, signos, motivos,  presentes en la subjetividad del sujeto.
Dominar la caracterización psicopedagógica de cada escolar es una condición para que se pueda diseñar un sistema de acciones  que tenga como punto de partida las reales posibilidades de cada uno y se logre entonces la transformación pedagógica.
Para prevenir las manifestaciones inadecuadas de la conducta del adolescente, cuyo modo de vida y esfera de relación evidencia la posibilidad de dirigirse por un camino incorrecto, es necesario influir no sólo en su personalidad, sino en el medio social en que vive, tratando de disminuir o erradicar las influencias dañinas, contribuyendo a la formación de puntos de vista socialmente útiles.
El  modo de actuación positivo en las clases es para lograr a su vez que la igualdad de oportunidades desde la diversidad se convierta en igualdad de posibilidades y ello nos conduzca por supuesto a una mayor justicia social.
Recordemos que para Luz y Caballero, educar no es sólo enseñar gramática y Geografía, Física e Historia: ¨ educar es templar el alma para la vida ¨ (José de la Luz y Caballero: Elenco y discurso académico. pág. 442. 1950.)
Se debe de prevenir la conducta suicida mediante un proceso sistemático a partir de la influencia profesor- alumno, sobre la base del convencimiento y  la persuasión, y otras formas para enfrentar los problemas que posean, siempre en vinculación con los criterios que posean los padres y otras personas que estén siempre cercano a él. Es preciso que los docentes sean más empáticos, preocupados y efectivos para  que puedan cambiar sus modos de actuación con respecto a los problemas de los estudiantes.
En la actividad pedagógica de prevención hacia este flagelo es importante que el Consejo de Dirección favorezca el seguimiento de los resultados obtenidos en el diagnóstico inicial que se estableció para poder delimitar a aquellos adolescentes que no cumplían con los deberes escolares como está establecido, pero a su vez un trabajo en sistema por todos los directivos.
La escuela está llamada a jugar su verdadero papel dentro del conjunto de influencias que actúan en la formación de los adolescentes, para ello cuenta con profesionales preparados y consagrados, de ahí su necesaria misión en la orientación a la familia y a la comunidad.
Báxtel E plantea lo siguiente:

¨ La efectividad del trabajo preventivo hacia la conducta suicida no puede  limitarse a los resultados docentes solamente que alcancen los alumnos, la misma debe trascender a objetivos más amplio como la  formación de un hombre capaz de sentir, pensar y actuar íntegramente en correspondencia con la necesidades de la sociedad en que vive y el marco concreto de la comunidad escolar en que se desarrolla ¨. (Báxtel E. Selección de temas de psicopedagogía. Pág. 81. 2001.)
La escuela en el trabajo preventivo, asegura el carácter científico y humanista de la labor educativa si logra integral en esa dirección a los factores que representan a cada uno de sus miembros, sólo así se puede elevar a vías de hecho el encargo social que se le ha asignado. Para ello la actividad preventiva debe de buscar su espacio para fomentar sus iniciativas, analizar con calma sus críticas oportunas, evitar el  ¨no ¨ante los argumentos derrotistas, mal intencionado y sólido.
Las organizaciones estudiantiles deben de participar de la misma manera en la prevención de la conducta suicida donde deben de accionar en actividades  extracurriculares  para evitar el ocio y perfeccionar el proceso docente educativo sobre la base del actual modelo del preuniversitario.
La autopreparación en la actividad preventiva de la conducta suicida es la base de la cultura del profesor y esta tendrá calidad, si existe el espíritu de superación, si se es exigente consigo mismo, si se está inconforme con los conocimientos que poseen. Este perfeccionamiento se materializa en las clases, pues ellas constituyen la actividad principal. Siempre y cuando  el educador esté mejor preparado y  demuestre su saber preventivo, así será aceptado y respetado.
En resumen, la información que se ofrece en este material es solo el resultado de la puesta en práctica por el autor de acciones en la búsqueda de soluciones a este problema que se ha venido presentando desde la propia existencia del hombre; los criterios desde las ciencias tratadas,  en este material no agotan la colosal creatividad de los educadores del país que hoy tienen la responsabilidad de llevar adelante esta honrada tarea: educar enseñar e instruir pero siempre sobre la base de la prevención.

BIBLIOGRAFÍAS

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