Contribuciones a las Ciencias Sociales
Septiembre 2011

LA GUERRA CHIQUITA EN SAGUA. LA GUERRITA DE EMILIO NÚÑEZ



Yoel Rivero Marín
yoel@emaildiario.zzn.com


RESUMEN

La guerra chiquita fue un periodo particular de la guerra de independencia en Cuba durante el siglo XIX. Para la isla Sagua la Grande mereció una mención particular, pues fue precisamente un hijo de esta tierra el último en deponer las armas, sugerido por el mismísimo José Martí, quien le expresó la necesidad de reservar fuerzas y recursos para en el momento apropiado retomar la contienda. Por este motivo le fue llamada: La guerrita de Emilio Núñez.

Palabras claves: Guerra chiquita, Emilio Núñez, Sagua la Grande, Independencia, Cuba.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Rivero Marín, Y.: .: La Guerra Chiquita en Sagua. La guerrita de Emilio Núñez, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, septiembre 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

La Guerra Chiquita en Sagua la Grande tuvo como artífice, sin lugar a dudas, a Emilio Núñez. Este patriota se había incorporado a nuestras luchas independentistas en la Guerra de los Diez Años, cuando a inicios de 1875 retoma auge la guerra en la región central con la invasión a Las Villas dirigida por Máximo Gómez, Emilio contaba con 20 años, procedía de una familia de hacendados azucareros; se incorporó a las fuerzas comandadas por Roloff, Titá Calvor y Enrique Rivee, participó con las fuerzas de este último en la invasión en los llanos de Colón en Matanzas.

Al decaer las acciones militares en los campos matanceros el ya Comandante Emilio Núñez se internó en territorio villaclareño con una columna volante que mantuvo en jaque a las fuerzas españolas en la jurisdicción de Sagua la Grande. En esta situación se mantuvo hasta la segunda quincena de marzo que capituló junto a las tropas de Carlos Roloff.

Al concluir la Guerra de los Diez Años a Núñez al igual que otros oficiales del Ejército Libertador, le propusieron importantes cargos en la administración de la Isla, incluso por el propio Martínez Campo, los que no aceptó como el mismo manifestó en carta fechada el 17 de mayo de 1879 a Roloff: expresando que moriría antes de aceptarlos.

La situación económica de la inmensa mayoría de los cubanos capitulados tanto en la Isla como fuera de ella era en muchos casos desesperada.
La carta al General Roloff con fecha del 17 de mayo de 1879 Núñez expresaba:

“Estimado amigo, yo quisiera aunque fuera a costa de mi propio mal, conseguir bien para todos los patriotas ; pero qué he de hacer cuando yo mismo sufro los rigores de una mala posición, y me encuentro al lado de mi familia para ver si puedo ayudarle a recuperar los bienes que por mi causa ha perdido ( ... ) sin embargo de todo lo dejo dicho, con mis economías y el sueldo de mayordomo que tengo en la finca que es de mi padre, podré mandarle dentro de dos meses que es cuando mi padre me abonará ochenta o cien pesos (...) además hoy tengo en mi casa ocho ó diez a quienes les busco colocaciones y a muchos de ellos en vano”.

La carta es elocuente en lo referente a la situación económica de los capitulados que decidieron mantener su integridad patriótica y no aceptar los puestos que le brindaban las autoridades españolas.

La mayoría de los antiguos miembros del Ejercito Libertador, al concluir la guerra, se dedicaron a labores agrícolas, entre estos se encontraba el entonces Comandante Emilio Núñez, en la finca “La Olallita”, propiedad de su padre. Este sitio se convirtió en el centro de conspiración de la región y asentamiento de patriotas que combinaban las actividades agrícolas con la preparación de la nueva contienda armada.

En mayo de 1879, la conspiración se extendía por toda la región central,
Aunque con sus dificultades, el General Carlos Roloff, a nombre del Comité Revolucionario de Nueva York, solicitó información sobre la situación de los preparativos a Emilio Núñez, Jefe de la Jurisdicción de Sagua, el que le contestó en carta del 17 de mayo de este propio año:

“... me dice Ud. que esperaba de mi actividad grandes resultados, y quizás tal hubiera sucedido, si mis esfuerzos no se hubieran neutralizados con órdenes y nuevos nombramientos que utilizaron los míos hasta el extremo de que me hubiera visto ridiculizado sino hubiera sido porque mi nombre es generalmente respetado en estos lugares.

Voy a demostrárselo con un ejemplo: No hay muchos días me dedicaba a la formación de un club, por cierto con el éxito que yo no esperaba, en la persecución de que yo era el único que a falta del coronel León que en paz descanse, podía con nombramientos legales, formar un club en esta jurisdicción; pero cual fue mi sorpresa al presentarme un individuo con el nombramiento único agente autorizado por ese cetro para la formación de los club en Las Villas, y para esto, ni ese individuo es conocido en nuestras filas . General, “ no hay por madrugar si amanece más temprano” y no por que hay muchos agentes se hace mucho, sino obedecen todo a un sistema. En fin General, voy a concluir contestando a todas sus preguntas.

¿Con qué recursos cuento? Con setenta tercerolas y diez mil tiros, cantidad que se hubiera visto cuadriplicado, si me hubiera realizar mis trabajos. ¿Si estaré siempre en el comité? Siempre que el comité trabaja con fe y constancia por la independencia de Cuba sí.”

En mes de octubre de 1879, el gobierno español dio la orden de detener y encarcelar a Emilio Nuñez, por haber tenido noticias de una entrevista para acordar el levantamiento celebrado en Lagunas del Medio con el Brigadier Angel Mestre, el Coronel Francisco Carrillo y el Comandante Miguel Barnet, permaneciendo detenido por 19 días en los calabozos del Morro, después fue puesto en libertad condicional sin poder salir de la Habana, con peligro de ser asesinado logró escapar, llegando a Sagua el 12 de noviembre de 1879,ya el 9 del propio mes se habían levantado la mayoría de los grupos comprometidos en las Villas y ahora con la presencia del máximo jefe de la conspiración en la jurisdicción sagüera, se incorporaba esta también a la guerra, En la propia noche del día 12 se produjo el levantamiento de los grupos comprometidos en la región, entre ellos Bernardo Núñez (hermano de Emilio) en la finca la Olallita y el Comandante Zamora Malpáez. Las fuerzas de la región bajo las órdenes de Emilio Núñez ascendían a unos 250 hombres –la mayor de la región central- lo que demuestra la fuerza que imprimió este jefe al movimiento en la jurisdicción, de esta forma la guerra rebasaba a los limites de Oriente a los cuales las autoridades españolas intentaban circunscribirlas, se evidenciaba así el carácter del conflicto bélico, debilitando la propaganda colonial que pretendía aparentar que era una rebeldía zonal y racista. De nada sirvieron los métodos persuasivos, las ofertas, ni la mediación usada por Martínez Campos para disolver el levantamiento. Desde un inicio las autoridades coloniales movilizaron más de 20 000 hombres para estas regiones, fundamentalmente hacia Sagua y Santa Clara territorios donde desataron una tenaz persecución contra los distintos grupos en armas. En los primeros momentos la situación les fue desfavorable a las fuerzas insurrectas, el núcleo fundamental de la tropa, en ausencia de su máximos jefe, estaba las órdenes del Comandante Zamora y del Capitán Cabrera. Los revolucionarios fueron sorprendidos en las Sabanas de Ayagán por fuerzas de la Caballería enemigas siendo completamente dispersadas, la mayoría atemorizados por la represión del régimen se escondieron ó se presentaron antes las autoridades españolas .En las acciones armadas cayó en combate Bernardo, uno de los principales hombres de confianza del hermano Emilio Núñez, pero éste no se amilanó y con 70 hombres que logró reunir después de aquellos desastres iniciales, desató una fructífera campaña militar en la región obteniendo constantes victorias entre ellas : los asaltos a los ingenios Santa María y Conyedo, quema de cañaverales, asaltos a fincas, desjarretea boyadas, atacó una columna enemiga próxima a Santa Clara apoderándose de un convoy que le permitió armar y pertrechar a la tropa, que ya contaba a finales de 1879 con 150 hombres. Luego continuó moviéndose constantemente de un lugar a otro, asaltando fortines, atacando columnas españolas y obstaculizando el desarrollo de la zafra. Las operaciones militares continuaron en los en los territorios de Sagua y Santa Clara entre estos se destacaron la toma del poblado de Vaina y el combate contra la columna del comandante Segura. Unas veces reconcentrándose y otras dividiéndose sus fuerzas en pequeñas columnas continuaron los patriotas haciéndose sentir en toda la región. Sin dejar de combatir, en una región. El ya coronel Emilio Núñez continuaba con su táctica de movilidad contante, sin dejar de combatir, en una región infestadas por fuerzas enemigas que lo perseguían constantemente. Aunque en la región de Sagua, la Guerra tenía fuerzas, las acciones contra la economía y particularmente contra la industria azucarera no eran suficientes, los contactos y la unidad de acción con otras regiones se hacían prácticamente imposibles, por ello las riquezas de las que se abastecía España no sufrieron grandes afectaciones y los hacendados en su inmensa mayoría al lado de la Metrópolis, continuaban con su posición, representada por reformistas los autonomistas opuestos a la Guerra.

A la última etapa de la Guerra de tanta movilidad y persecución, en la que solo se mantenía luchando los hombres de Núñez cuando ya casi nadie continuaba sobre las armas , muchos le llamaron la Guerrita de Emilio Núñez. Estos momentos fueron extremadamente difíciles para el pequeño grupo de revolucionarios, obligados a operar de infantería en los montes, perseguidos por grandes columnas españolas por los mejores prácticos y por los más feroces soldados. Núñez desarrolló un plan de acción consistente en destruir económicamente toda la zona por donde pasaban sus fuerzas, obligando a los españoles a solicitarle parlamento. Se entrevistó en el Mamey con el Coronel Fortún, pero no llegaron a acuerdo, pues consideró que las base propuestas resultaban más limitadas que las convenidas en el Zanjón por lo que continuaría la lucha.

El 13 de octubre de 1880, Martí a nombre del Comité Revolucionario de Nueva York y en respuesta a una carta que enviara Emilio Núñez, le expresó al jefe insurrecto:

"Un puñados de hombres, empujados por un pueblo, logra lo que logró Bolívar : lo que con España y el azar mediante, lograremos nosotros . Pero abandonados por un pueblo, un puñado de héroes puede llegar a parecer, a los ojos de los indiferentes y de los infames, un puñado de bandidos... deponga Ud. Las armas ...

...No las depone Ud. Ante España, sino ante la fortuna. No se rinde Ud. Al gobierno enemigo, sino a la suerte enemiga. No deja Ud. De ser honrado: el último de los vencidos, será Ud. El primero entre los honrados " .
Ante la petición de Martí y la aceptación por España de las bases exigidas por los patriotas sagüeros, el 3 de diciembre de 1880, Emilio Núñez depuso las armas, ganándose la nombradía de ser el último rebelde de esta guerra de independencia.

Las condiciones logradas fueron:

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