Contribuciones a las Ciencias Sociales
Julio 2011

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI. UNA VISIÓN DESDE CUBA



Yunior Aguirre Fonseca
yaguirref@ismm.edu.cu




RESUMEN

El estudio que se expone aborda la relación existente entre socialismo y democracia en América Latina, así como la orientación teórica del nuevo proyecto socialista del siglo XXI, desde la perspectiva del pensamiento de los clásicos del marxismo. Los análisis están sustentados en criterios de intelectuales que han estudiado los acontecimientos más recientes de la historia y política latinoamericanas entre otros se destacan Aurelio Alonso, Atilio Borón, James Petras, François Houtart, Fernando Martínez Heredia.

También se muestran las apreciaciones de políticos como el presidente de la República del Ecuador, Rafael Vicente Correa Delgado, en su condición de economista, con una profunda visión del panorama económico y social latinoamericano. Se enfatiza en el pensamiento teórico y revolucionario de otras épocas, como punto de referencia para las transformaciones sociales que se llevan a cabo en la realidad presente y futura de la región. Se exponen, además, los retos y perspectivas de las democracias en América Latina y los desafíos a los que se enfrentan las fuerzas de izquierda para delinear ese modelo de democracia al que se aspira.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Aguirre Fonseca, Y.: El Socialismo del Siglo XXI. Una visión desde Cuba, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, julio 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

INTRODUCCIÓN

Estudiosos de diferentes tendencias dentro de las ciencias sociales han prestado atención a uno de los procesos sociopolíticos más interesantes de la actualidad: el socialismo del siglo XXI.

El trabajo que se presenta aborda la relación y compatibilidad entre Socialismo y Democracia, así como el afianzamiento teórico del Socialismo del Siglo XXI al pensamiento de los clásicos. Intelectuales de izquierda como el cubano Aurelio Alonso y el argentino Atilio Borón hablan de reinventar el socialismo, atemperándolo a las nuevas circunstancias internacionales. Los análisis de James Petras, François Houtart y otros, también ofrecen puntos de vistas sobre esta temática.

Aunque se perciben las experiencias del siglo XX como un fracaso, aquel modelo de socialismo hizo aportes significativos en cuanto a distribución de la riqueza social, movilización para enfrentar la agresión del fascismo, entre otras contribuciones dentro de la esfera social y cultural.

En el mismo camino del Socialismo como opción de cambio, aparece la obra de Fernando Martínez Heredia, que debe ser estudiada por lo radical de su pensamiento y por el referente teórico que aporta.

El presidente de la República del Ecuador, Rafael Vicente Correa Delgado, aunque no lo podemos considerar un teórico del socialismo, sí libra una gran batalla contra los grupos de poder en su país a favor de la justicia social. Su condición de economista, con una profunda visión del panorama económico y social latinoamericano, le ha permitido trazar los rumbos actuales en Ecuador, apartándose de las viejas tendencias sectarias y de sumisión a intereses foráneos.

Sin el legado teórico y revolucionario de otras épocas, no tendría sentido cualquier empresa de transformación de las realidades que se enfrentan hoy. Por tanto, volver al pensamiento de los clásicos del Marxismo y a los más preclaros pensadores políticos latinoamericanos se convierte en una vía para emprender las transformaciones que se pretenden.

Consideraciones teóricas sobre la propuesta analizada.

El proceso de desarrollo capitalista condicionó la ampliación de los antagonismos de clase y diferencias socio clasistas. El propio Marx había señalado que, “hasta este momento, la historia de la humanidad no había sido más que la historia de la lucha de clases ”. Argumentó que esto se debía a tres razones fundamentales: las fuentes de riquezas recién descubiertas se convirtieron en fuentes de privaciones; los triunfos de la técnica parecían adquiridos al precio de cualidades morales y, el dominio del hombre sobre la naturaleza era cada vez mayor; pero, al mismo tiempo, el hombre se convertía en esclavo de otros hombres o de su propia infamia.

Las ideas del pensamiento marxista siempre han sido manipuladas o tergiversadas por el capitalismo con el propósito de utilizarlas en provecho propio. El profesor Jorge Luis Acanda, en su trabajo Gramsci y la Filosofía de la Praxis advierte: “Este monopolio se apoya, es cierto, en la extraordinaria capacidad que ha demostrado la izquierda, en los últimos decenios, para dejarse robar las grandes palabras y los grandes temas que en estos momentos ella misma diera a luz como estandartes de su lucha: democracia, libertad, derechos humanos, son grandes consignas que la derecha usurpó y utiliza a su antojo. Socialismo, revolución, igualdad, son palabras que la impericia de sus realizadores han estigmatizado como si fueran monstruosos productos del sueño de la razón ” .

Lo anteriormente expresado confirma que la región tiene ante sí el desafío de continuar luchando por la conquista de su propia identidad cultural, o sea, su propio proyecto de cambio. Para ello tendrá que transitar por un prolongado proceso de cambios y transformaciones de sus sociedades, la cual tendrá que ser capaz de transformar todas las estructuras del universo social tanto como sea posible e insistir en el cambio del sujeto como realizador de su propia historia. No se desconoce que la persistencia de las relaciones capitalistas en América Latina es un elemento a seguir puntualmente; la construcción de una alternativa al capitalismo en el área tendrá que articular lo político, lo económico y lo social en forma de una totalidad integral.

En cuanto a los fundamentos del llamado socialismo del siglo XXI, se considera atinado el criterio que expuso el presidente de la república del Ecuador, quien en la conferencia magistral ofrecida el 9 de Enero del 2009 en el aula magna de la Universidad de La Habana, apuntó: “En el socialismo del siglo XXI confluyen lo mejor del socialismo científico, el socialismo andino de Mariátegui , el socialismo cubano, donde la imaginación y la creatividad no tienen límites para superar criminales bloqueos, boicots y obstáculos que ponen las potencias de siempre ” .

Diversas fuentes estadísticas señalan la región de América Latina como la más desigual del mundo. Los propios resultados de la aplicación del neoliberalismo en el área la han convertido, como apuntamos anteriormente, en la zona con los peores dividendos en materia de crecimiento económico y justicia social, como acertadamente ha señalado en varias oportunidades el líder ecuatoriano. Dicho de otro modo, el hecho de convertir a América Latina durante los últimos decenios en un verdadero laboratorio de las políticas del llamado “Consenso de Washington” ha resultado todo un fracaso, reconocido por los propios expertos del Banco Mundial y el FMI.

El cuerpo teórico con que cuenta el socialismo del siglo XXI es perceptible, aunque todavía no sea una tarea concluida. Sería grave indicar lo contrario, mas es tarea de las generaciones actuales la defensa de la identidad en esta prolongada batalla política y social. Ese neoliberalismo que preferimos llamarlo a la manera de Fernando Martínez Heredia poder trasnacionalizador del dinero parasitario, ha penetrado en los estratos sociales. No se puede soslayar la cuota de responsabilidad que tiene el sistema político en tal proceso. El hecho de dejar de consumir los valores del sistema capitalista es lo más importante, de modo que, política y economía sean dos frentes a desarrollar al unísono, esto es, atender a las necesidades de las mayorías.

En favor de corroborar la interrelación cultura – identidad es conveniente analizar el legado teórico que aborda el profesor Fernando Martínez Heredia cuando sostiene: “El análisis cultural Latinoamericano se encuentra ante una riquísima diversidad, ante un sinnúmero de especificidades nacionales, regionales, locales, de tipos disímiles de grupos humanos, como seguramente sucederá en otras regiones del mundo. La problemática es que esas especificidades tienen que tomar parte en la vida activa en cualquier proyecto unificador latinoamericano que pretenda ser beneficioso para las mayorías del continente .”

El modelo de democracia existente es un factor a considerar, por el grado de acomodamiento de una clase política con grandes privilegios. Así la democracia al estilo occidental, léase representativita, se caracteriza por un conjunto de aspectos básicos, ellos son: a) democracia formal con elecciones periódicas; b) alternancia de partidos políticos en el ejecutivo; c) desregulación y aperturismo de las economías a favor de las transnacionales; d) reducciones drásticas de los fondos públicos, privatizaciones.

Los elementos apuntados no son más que el edificio teórico liberal surgido en Europa e impuesto por la colonización. Solamente ha recibido un fortalecimiento, las fases históricas del desarrollo de la producción de las que hablara Marx, confirman nuestra tesis. Se trata de la renovación del liberalismo finisecular.

Se enuncian brevemente tres aspectos de: “Esencia y Tareas en la Dictadura del Proletariado ”, con la finalidad de demostrar la relación del Socialismo del Siglo XXI con la obra de los clásicos del Marxismo. Solo se exponen las consideraciones básicas en nuestro empeño: a) la organización del trabajo mediante la expropiación de la propiedad territorial, fuerte impuesto progresivo; b) el cultivo de todas las tierras sin laborar sobre la base de la organización de una fuerza particularmente para la agricultura. ; c) Construcción de infraestructura para el desarrollo de la sociedad, a través de la multiplicación de las empresas fabriles pertenecientes al Estado .

En materia de trabajo, en sentido estricto, es factible sostener que el socialismo del siglo XXI señala como un principio rector la supremacía del trabajo humano sobre el capital; hasta el momento el trabajo humano no había sido más que un instrumento de acumulación de capitales, ese es uno de los retos a enfrentar por los países que sigan este camino emancipatorio. Sin dudas, una de las principales víctimas del neoliberalismo ha sido el trabajo humano. En medio de estas circunstancias el trabajo por horas y la tercerización profundizaron las desigualdades sociales.

El uso de la tierra es otro tema no menos importante. Nadie podría negar que en la medida de que nuestros países fomenten su agricultura serán menos dependientes de los organismos internacionales; lo que debe ser un asunto de los gobiernos. Dicho de otra manera, quienes deben ofrecer fondos, medios, en una palabra, un paquete tecnológico para fomentar la agricultura deben ser los gobiernos en estrecha relación con la sociedad civil; esto es, recuperar la producción nacional, recuperar las infraestructuras para el agro, e investigaciones al respecto.

El tercer aspecto nos permite señalar que una de las batallas en países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros es precisamente priorizar las infraestructuras, tanto desde el punto de vista social como para el sector estatal, las mismas que los neoliberaloides prometieron construir y nunca lo hicieron. En fin América Latina lo que necesita son gobiernos que estén identificados con el pueblo y respondan a los intereses del pueblo. Gobiernos que su agenda se caracterice por eliminar las inequidades, por redistribuir las riquezas en la sociedad.

Aportes de François Houtart y la teología de la liberación

Los aportes teóricos del sociólogo belga François Houtart, también pueden tenerse presentes en los países que optan por esta alternativa de desarrollo integral. Sobre los ejes de su nueva propuesta solo se esbozan algunas notas que por su contenido resultan de interés: 1) prioridad de una utilización renovable –sustentable de los recursos naturales; 2) predominio del valor de uso sobre el valor de cambio; 3) participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva; 4) construir la interculturalidad o multiculturalidad.

Sobre el primer principio presentado, las aristas más importantes están asociadas en primer lugar, a la apropiación pública de los recursos naturales esenciales. Se debe destacar que algunos gobiernos han nacionalizado los mismos, debido a que muchas empresas pagaban impuestos irrisorios por su explotación. Nota aparte merece la iniciativa de protección compensada del gobierno ecuatoriano. La medida prevé dejar de explotar el recurso con la consiguiente compensación del organismo encargado para ello. En segundo lugar es significativo la revitalización del agro, o recuperación de la agricultura de nuestros países, en detrimento de la tutela de los organismos internacionales. El planteamiento anterior lejos de ser un reto para algunos gobiernos, debe constituir la posibilidad de demostrar su gestión, vale decir revolucionaria.

En tercer lugar sobre el predominio del valor de uso sobre el valor de cambio finalmente parece existir claridad en que la existencia de una infraestructura sólida en nuestros países ayudará a un crecimiento económico para todos.

Queda claro que una política directamente dirigida por el Estado en beneficio popular, atenta contra la lógica del capital, y constituye una necesidad en los momentos actuales.

Es oportuno señalar que sin la aplicación de la democracia en términos gramscianos –democracia obrera- no será posible que el resto de los ejes alcancen éxito. Medios y fines vuelven al debate; más, como bien indicara el marxista italiano “el que quiera el fin tiene que querer también los medios ”. La propuesta democrática ocupará el último punto de nuestro trabajo.

La utilización racional de los recursos de la naturaleza es uno de los temas a seguir advirtiendo en todos los foros, como genialmente lo hiciera Fidel Castro en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en la década del 90 del siglo pasado.

En cuanto a la interculturalidad es ilustrativo que el propio François Houtart hable del derecho de los pueblos frente al derecho de los negocios. Es inconcebible un derecho de los pueblos que desconozca los sectores olvidados históricamente en la región. La propia iniciativa del Buen Vivir deviene aspecto central en este sentido “no es que tan bien están los que siempre estuvieron bien, sino que tan bien están los que nunca han tenido nada”. Sin esa interculturalidad es difícil el camino hacia la integración y el Socialismo del siglo XXI no sería viable.

Los primeros avances en el Socialismo del siglo XXI son los logrados a partir de programas directamente dirigidos por el Estado hacia los grupos más necesitados, es decir programas de atención a los sectores marginados; los pueblos originarios destacan en este sentido. Se debe destacar el ejercicio de la participación política, que entendemos como popular. Aquí los avances son notables, pero no definitivos. La educación debe seguir ampliándose para limitar los sectores contrarios a los cambios.

El objetivo es construir las alternativas a partir de las condiciones de cada país. O sea, no es una propuesta única, sino de “propuestas”. Estas no pueden ser una camisa de fuerza que haya que asumir como un mandato, debe ser básicamente un proceso inclusivo de masas, con un carácter orgánico, para unir diferencias y combatir antagonismos. Sin estos requerimientos el proceso perderá protagonismo y nunca será socialista.

El Socialismo es un proceso continuo, para no perder la creatividad y caer en el estatismo que finalmente traerá más capitalismo. Es un cambio de la cultura del mercado, la cual es excluyente, por la cultura de la unidad, de la cooperación entre los sujetos en el seno de la sociedad; lo cual significa crear los valores necesarios a los fines de la misma sociedad. Es crear un sujeto con una nueva conciencia, por tanto, crear un nuevo sujeto es una necesidad básica.

Sin ser considerado uno de los clásicos del llamado Socialismo del siglo XXI, se aprecia que las concepciones sostenidas por el autor de “El Ejercicio de Pensar” constituyen asertos imposibles de obviar. A saber:

1. Su concepción sobre el poder se sustenta no en una nueva forma de poder, sino en el reconocimiento de los ciudadanos en su ejercicio.

2. El Socialismo es, ante todo, una construcción que tiene como base a la sociedad, este proceso consiste básicamente en la transformación de los sujetos envueltos en los cambios.

3. Pone énfasis en la justicia social, sin dejar de reconocer los múltiples factores externos e internos que la lastran; la crítica al neoliberalismo es recurrente en su obra, sin obviar los aspectos relacionados con la hegemonía del capitalismo en sentido estricto.

4. Su noción de la ideología se encuentra asociada a lo que muchos llaman una concepción del mundo que implica una ética, además de su insistencia en conocer a fondo la naturaleza del capitalismo para poderla enfrentar con más claridad.

5. La relación entre el proyecto y el poder es central en su obra. Para este pensador social, el poder debe estar siempre al servicio del proyecto.

6. Asistimos a un eje de pensamiento necesario para esa gran empresa de transformación de realidades que es el Socialismo. Para él la superación de las realidades existentes y no adecuarse a ellas es el vehículo para arribar al socialismo, es hacer cada vez más masivo el proyecto .

CONCLUSIONES

Los retos y perspectivas de las democracias en América Latina, a nuestro juicio, pueden definirse en los aspectos que se relacionan a continuación:

1. La propuesta de construcción de la Democracia en la región tendrá que ser capaz de sobrepasar los límites que encierra la propuesta participativa en términos restrictivos hasta el momento existente y plantearse el problema de la construcción democrática desde una perspectiva en la que la comuna y el control de la ciudadanía sobre la actuación de la administración en todos los órdenes devenga elemento central.

2. Conjugar los elementos propios del modelo de Democracia Participativa a partir de los cuales se estructura el aparato estatal en los diferentes Estados de la región con fórmulas de control popular que coadyuven al desarrollo y fortalecimiento del Estado en un sentido socialista.

3. Disminuir, en la medida que ello sea posible, el peso y protagonismo que se le asigna a los partidos políticos tradicionales en todos los órdenes de la sociedad y en su lugar potenciar el desarrollo de formas de participación popular en términos de control.

4. Potenciar la actividad sindical como actividad obrera partidista y con carácter beligerante que coadyuve a la coaptación de cualquier elemento arribista que surja dentro del movimiento obrero.

5. Elaborar fórmulas de interacción y retroalimentación política que vayan más allá de la exacerbación del carácter paternalista del Estado y permitan el replanteo permanente del proyecto teniendo como única invariable los principios y valores sobre los cuales se erige.

FUENTES CONSULTADAS

1. Alonso, Aurelio: Hay que reinventar el socialismo del siglo XXI, en http:www.lajiribilla.cu

2. Amin, Samir: Foro social mundial ¡Levántate y anda! En: www. rebelión.org

3. Borón, Atilio: El socialismo del siglo XXI: notas para su discusión. En: www. rebelión.org

4. Colectivo de autores: Temas de Derecho Constitucional Cubano. La Habana, Editorial Félix Varela, 2006.

5. Colectivo de autores: Un diálogo al interior de la transición socialista, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2009.

6. Colectivo de Autores: 68 francés, 40 mayos después, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2009

7. Chomsky, Noam: El desafío de América Latina, en: http: www. rebelión.org.

8. Delgado Correa, Rafael: Conferencia Magistral en la Universidad de La Habana, La Habana, 2009.

9. Gramsci, Antonio: Democracia Obrera, en: http: www.gramsci.org.

10. Petras, James: El socialismo del siglo XXI en su contexto histórico, en: http: www. rebelión.org.

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