Contribuciones a las Ciencias Sociales
Julio 2011

SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU RELACIÓN CON OTRAS CIENCIAS



Maria del Carmen Torres Alonso (CV)
mariacta@ult.edu.cu
José Alberto Alejo Becerra



SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL Y SU RELACIÓN CON OTRAS CIENCIAS

El lenguaje nace como la conciencia, de la necesidad, de los apremios de relación con los demás hombres… La conciencia de la necesidad de entablar relaciones con los individuos circundantes es el comienzo de la conciencia de que el hombre vive, en general, dentro de una sociedad… La conciencia por tanto, es ya de antemano un producto social, y lo seguirá siendo mientras existan seres humanos. (Marx, 1973:29)
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Torres Alonso y Alejo Becerra: Surgimiento y desarrollo de la Comunicación Organizacional y su relación con otras ciencias, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, julio 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

La historia de la humanidad ha demostrado que el hombre se sirve de su lenguaje y se ofrece y comunica con él. Por lo que sin comunicación los hombres no hubieran podido socializarse. De ahí que la comunicación resulta un elemento indisolublemente ligado a la existencia del hombre como ser social, pues constituye un factor de construcción de toda la vida consciente del hombre en su conjunto y posibilita la interrelación, en agrupaciones de seres humanos, en colectivos, en sociedades.

En medio de un mundo caracterizado por la globalización que se ha extendido a todos los campos y afectados por una revolución tecnológica que representará un hito en la historia de la humanidad, donde las nuevas tecnologías reducen progresivamente al hombre a una de las variables de mercado, y donde la comunicación se ha situado en el “eje de las actividades sociales, económicas y políticas” (García González, 2008: 1), varios son los autores que han abordado el tema de la comunicación organizacional.

Ésta tiene sus orígenes en la Teoría de la Organización. Los primeros estudios se ubican en 1920 con el auge de la escuela de Relaciones Humanas (Estudios de la Western Electric Company) de Elton Mayo, en la cual la participación del grupo informal era la clave para entender los procesos organizacionales y por ende la comunicación.

Es en esa década, que los llamados “padres de la comunicación”: Lazarsfeld, K. Lewin, junto a Hovland y Laswell se ocupan del estudio de los procesos que tienen lugar en la vida del grupo, las leyes generales de la comunicación y la integración que se realiza en el grupo pequeño, los aspectos concretos de los procesos comunicativos de interacción y perceptivos en el mismo, la influencia del grupo en los individuos, así como la importancia del líder en los procesos de influencia que tienen lugar en la comunicación intragrupal.

Comienza a hablarse de comunicación organizacional en los años cincuenta, pero no es hasta la década de los setenta cuando empieza a manifestarse como disciplina al adquirir un corpus independiente en el campo de las ciencias sociales. Su nacimiento obedece a la posibilidad de integración, de cohesionar disciplinas que hasta el momento de su surgimiento funcionaban de manera inconexa; tales como la publicidad, las relaciones públicas o el marketing.

A pesar de sus escasos años de vida, su objeto de estudio es tan antiguo como la sociedad humana, “pues trata justamente de la comunicación entre los hombres, y está por tanto estrechamente vinculada a los procesos de interrelación en el logro de objetivos comunes en agrupaciones sociales”. (Trelles; 2001:1)

Hacia finales de los años setenta con el ingreso en Occidente de los modelos de calidad y el impacto de la Teoría Z de Ouchi, con sus propuestas de participación y mejoramiento continuo, la comunicación tiene un impulso más integrador bajo lo que se conoció en Occidente como el Desarrollo Organizacional.

En 1984 se declara el inicio de la era de la información y desde entonces los conceptos de comunicación han cambiado. Con anterioridad la comunicación era un elemento culturizador descendente desde la cumbre de la organización, masiva y enfocada en el direccionamiento de la gerencia. (Aguilera; 2007:1) Hoy la comunicación actúa como elemento de gestión horizontal y como recurso estratégico. Es una comunicación interactiva, enfocada en la adaptación de la organización a sus usuarios.

Representativo es en Lucas Marín la importancia que atribuye a los procesos por los que ésta se modifica a través del tiempo y la naturaleza, así como al conflicto social o las formas de interacción personal con la que los seres humanos comparten significados. (Saladriga: 2)

Si bien es cierto que algunos autores, la vinculan con el área de intercambio de información, para otros es sinónimo de comunicación oral directa, dentro de estructuras formales, y si se analiza desde un enfoque empresarial hay quienes ubican a la comunicación organizacional “en la esfera de la gestión o management, y la definen como vector de competitividad de empresas e instituciones”. (Noguero; 2000, en Trelles; 2001: V)

Otros opinan que la comunicación es un género comunicacional que por su forma y contenido intenta personalizar, distinguir y hacer conocer a una institución. Es aquella que se desarrolla en el seno de una institución destinada a interconectar tanto a los públicos internos como externos y ambos entre sí.

Según Gary Kreps “la comunicación ayuda a los miembros a lograr las metas individuales y de organización, al permitirles interpretar el cambio de la organización y finalmente coordinar el cumplimiento de sus necesidades personales con el logro de sus responsabilidades evolutivas en la organización”. (Páez y Egidos; 2000:1)

Para Norber Weiner la comunicación “es el cemento que forma las organizaciones. Sólo la comunicación permite a un grupo que piense unido, que sea unido y que actúe unido”. (en Bisquert, 2003:1)

Pero todos coinciden al igual que la investigadora en la importancia de esta materia para el mejor funcionamiento de las organizaciones, inscribiendo con protagonismo definitivo la interrelación entre sus integrantes. Y es precisamente el “estudio de tal interrelación, es decir de los procesos comunicativos inherentes a cualquier grupo o sociedad, lo que constituye la razón de ser de la comunicación organizacional”. (Trelles; 2001: VI)

La diversidad de enfoques es un rasgo importante que caracteriza la comunicación organizacional En Estados Unidos y Canadá se le identifica como comunicación organizacional, mientras que en Europa se le denomina comunicación institucional, en tanto que en América Latina se usan ambas denominaciones.

El enfoque mecánico prioriza las redes formales de comunicación. No tienen un enfoque sinérgico la dirección de los procesos comunicativos y cada área de comunicación funciona de manera inconexa. El flujo comunicativo es vertical descendente, desde la dirección hacia la base. El mensaje transita por numerosos eslabones con alto riesgo de deformarse paulatinamente, y no hay un interés marcado por la búsqueda de retroalimentación.

La autora considera este modelo como unidireccional, sin posibilidades para el receptor de la debida retroalimentación; dando lugar a que se establezca una distancia; entre la dirección de las organizaciones y la base, se haga un pobre uso de las redes informales de comunicación; haya escasa variedad de mensajes y se reduzcan las funciones del sistema de comunicación, lo que en sentido general produce una organización estática, poco flexible, escasa creatividad y limitadas posibilidades para responder a los cambios de un entorno vertiginosamente cambiante lo que implica una sensible reducción de su capacidad de supervivencia.

Al decir de Irene Trelles, el enfoque mecánico, “se apoya en modelos puramente trasmisivos, y aun cuando cuenta con los aspectos positivos de su ordenamiento y claridad, sufre de insuficiencias capitales como la sobrevaloración del emisor, insuficiente retroalimentación; alto riesgo de distorsión de los mensajes y la distancia y tendencia a la despersonalización que signa las relaciones comunicativas entre los integrantes de la organización”. (2001: VIII)

El enfoque psicológico traslada el foco de atención al receptor, y se identifica con las organizaciones estructuradas a partir de la escuela organizacional de relaciones humanas, en las que se considera al sujeto productivo como ser social. Asume posiciones de causalidad lineal y tiende a reducir las funciones de la comunicación, pero identifica, o considera la influencia del entorno interno sobre los llamados filtros conceptuales de la comunicación.

Cuando se aplica esta concepción en las organizaciones se enfatiza en el uso de las redes informales; se concentra el estudio en las necesidades individuales del público interno; en la búsqueda de soluciones para ellas; y los mensajes predominantes son de tema humano. El carácter cerrado al entorno externo y el sobredimensionamiento de los aspectos informales que pueden arriesgar el equilibrio de la organización, están entre sus limitaciones.

A diferencia del enfoque mecánico, la perspectiva o enfoque sistémico atiende el papel de los factores estructurales, funcionales, sociales y psicológicos dentro de las entidades y considera las interrelaciones con diversos aspectos del entorno. La comunicación asume un rol protagónico; su enfoque es sinérgico y generalmente, se logra un equilibrado uso tanto de los canales formales como informales, balance en la producción de mensajes de todo tipo, tanto vinculados a tareas como a aspectos humanos, flujos de comunicación descendente, ascendente, horizontal y transversal, donde todos los eslabones están interrelacionados entre sí y se garantiza la retroalimentación.

Aquí se “contextualiza la comunicación como la columna vertebral de la organización” (Trelles; 2001: VIII), pero como debilidad se advierte que al priorizarse el peso de lo colectivo, se limita la dimensión individual, sobre todo en lo referido al componente cultural, la construcción de símbolos y valores y su influencia en la cultura y el clima organizacionales.

La escuela o enfoque simbólico-interpretativo, considera la comunicación como un conjunto de procesos de construcción de significados compartidos. Asigna roles intercambiables a emisores y receptores, y valora el papel activo de estos últimos, relacionando su capacidad de recepción con el contexto socio-histórico, político, cultural y económico en que está insertado y el lugar que ocupa en la sociedad. Por tanto el ser es reflejado en su interacción social, como un individuo que construye su accionar en interrelación con el resto, por lo que su respuesta se desarrolla y cambia en la medida que el contexto social cambia.

El enfoque de control estratégico, concibe a la comunicación como un recurso de control sobre el medio, hace énfasis en el logro de los objetivos de la organización, con abandono relativo o total de los límites que la ética demanda y conduce al enfoque de ambigüedad estratégica como escuela comunicativa, que se sustenta en la manipulación de la información, la oscuridad del mensaje y la defensa a ultranza de los intereses del emisor. Esta posición niega la existencia del consenso y de los significados compartidos.

Por ello la autora teniendo en cuenta el enfoque de varios autores, que están estrechamente relacionados con la concepción filosófica marxista, plantea que la comunicación organizacional es el proceso de interacción social a través de símbolos y sistemas de mensajes que se establecen entre dos o más individuos con intereses comunes, que se organizan para alcanzar metas individuales y colectivas, desempeñando su propio rol.

La utilidad de la comunicación organizacional está dada por las funciones que realiza en la organización. Daniel Katz y Robert Kahn proponen que las funciones se enmarcan en dos contextos diferentes: uno a nivel de organización, con las funciones de producción, mantenimiento, adaptación y dirección y otro en el nivel de las relaciones interpersonales con funciones más específicas como, instrucciones de trabajo, razones fundamentales del trabajo, procedimientos organizacionales e información para inculcar el sentido de la misión. (Trelles; 2001:3).

Fernández Collado habla de tres funciones: producción, innovación y mantenimiento. A la primera atribuye la preocupación por la eficiencia, racionalidad y programación cuidadosa de bienes y servicios; a la segunda la introducción de ideas o proyectos nuevos, e identifica dos tipos de innovación: de la organización y en la organización. Y la tercera dedicada a la socialización de la gente, mantenimiento de la autoestima de los individuos, de las relaciones interpersonales entre los miembros de la organización y el mantenimiento de las propias funciones de producción e innovación. (1997: 24-25).

Otros reducen las funciones a actividades muy puntuales, tales como coordinar y canalizar el plan o la estrategia de comunicación de la organización; gestionar acciones encaminadas a mejorar la imagen pública; potenciar, desarrollar y difundir la actividad de comunicación; conseguir que la comunicación sea clara, veraz y transparente. (Martín; 1995 en Trelles; 2001: 4).

Aunque todas estas actividades están entre las que se deben realizar en la gestión de comunicación, la autora comparte un criterio más generalizado que exponen otros autores. Teniendo en cuenta este criterio, la comunicación organizacional realiza tres funciones:

• La función descriptiva, que investiga y expone el estado de los procesos comunicativos, o la concepción de las situaciones en los diferentes ámbitos de la organización.

• La función evaluadora, que explica las razones por las cuales los diferentes ámbitos actúan de la manera en que los hacen, es decir, es la ponderación de los elementos que influyen en los procesos comunicacionales que se están produciendo.

• La función de desarrollo, que analiza como reforzar aquello que ha sido evaluado como acertado y mejorar lo que fue considerado erróneo, y propone además las formas de realizarlo.

Se han podido analizar múltiples estudios realizados sobre comunicación organizacional, y al igual que en otros, en ellos se reflejan como punto de partida las concepciones básicas que sustentan las ciencias sociales contemporáneas. A la confirmación del cuerpo teórico-metodológico de esta disciplina han contribuido “tanto filósofos, teólogos, psicólogos, antropólogos, sociólogos, matemáticos, físicos y cibernéticos, los cuales han analizado sus diferentes aspectos, desde ópticas propias de las especialidades de donde proceden y con ello han enriquecido su aparato conceptual, contribuyendo así a dotarlo de gran complejidad y diversidad”.(Saladriga: 2)

Las teorías sistémico-matemáticas, dieron lugar primero al modelo telegráfico de la comunicación y posteriormente a distintos modelos sistémicos. Este se vio enriquecido por el descubrimiento del principio de la retroalimentación, que a su vez sentó las bases del enfoque sistémico que explicita la interacción entre los diferentes elementos, componentes entre sí y de ellos con el entorno en que tiene lugar la comunicación.

Las teorías antropológicas abordan los intercambios significativos a partir del lenguaje y su relación con la cultura (familia, instituciones, grupos y sociedad). Por su parte los teóricos de la comunicación han acudido a la psicología social, en busca de ideas y conceptos, pero ésta a su vez se pertrecha de elementos de otras ciencias como la sociología, la biología y la fenomenología, lo cual demuestra que la comunicación como campo “representa una perspectiva, un punto de vista capaz de asimilar y reinterpretar ideas generadas en otras disciplinas”. (Trelles; 2002:13).

Rodrigo Alsina plantea que para el estudio de la comunicación se han utilizado modelos de distintas disciplinas. “El modelo de Laswell puede encuadrarse en la ciencia política. El modelo de Shannon corresponde a la teoría matemática de la comunicación. El modelo de Schramn hay que situarlo en el ámbito de la sociología. La lingüística ha dado lugar al modelo de Jakobson. Y por último, el modelo de Maletzke se sitúa en la psicología de la comunicación “. (Saladriga; 2005:40)

Por tanto se puede apreciar que existe consenso a favor de la influencia de diferentes ciencias sociales y humanísticas en la conformación y desarrollo de un campo teórico propio de la comunicación organizacional, que va desde la influencia de las teorías sociológicas y psicológicas de la comunicación, la Escuela de Frankfurt, el marxismo y la teoría de la organización, hasta de la filosofía.

BIBLIOGRAFÍA

 Bisquert, Alfredo: La comunicación organizacional en situaciones de crisis. Primera Revista Electrónica en América Latina especializada en comunicación, abril-mayo, 2003 disponible en: http://ww.razonypalabra. org. mx/anteriores/n32/abisquert. Htm. (Consultado el 2 de abril de 2008).

 Egidos, Dionisio y Lilian Páez: Comunicación en instituciones y organizaciones: una aproximación teórico analítica a su diversidad conceptual, disponible en Revista Latina de Comunicación Social, No. 35-nov. 2000, La Comunicación Social en Argentina, La Laguna (Tenerife), http: //www.ull.es/publicaciones/latina/argentina2000/16 egidos. htm. (Consultado el 2 de abril de 2008).

 Fernández Collado, Carlos. La Comunicación en las Organizaciones, Editorial Trillas, México, 1997, págs 24-25.

 Marx, Carlos y Federico Engels: La Ideología Alemana, en Obras Escogidas en tres tomos, Tomo I, Editorial Progreso, Moscú, 1973, pág. 29.

 Román Portas, Mercedes y Aurora García González: La globalización impone un nuevo orden mundial de la comunicación, Universidad de Vigo, 2008, págs. 1-3.

 Saladrigas Medina, Hilda: Apuntes para una reflexión epistemológica en torno a la comunicación social, págs 1-13.

 Saladrigas Medina, Hilda: Comp. Introducción a la Teoría y la Investigación en Comunicación, Editorial Félix Varela, La Habana, 2005, pág. 39.

 Trelles Rodríguez, Irene: Comunicación organizacional. Editorial Félix Varona, La Habana, 2001, págs 214-224.

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