Contribuciones a las Ciencias Sociales
Septiembre 2011

EVALUACIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD EN LOS CULTIVOS DE PALMA AFRICANA EN EL DEPARTAMENTO DEL META



Juan Manuel Ochoa Amaya
jumao8@yahoo.com
Ernesto Leonel Chávez Hernández


RESUMEN

Al cultivo de la palma de aceite se le acusa por los problemas inherentes a los monocultivos y porque a éste en particular se le asocia con violaciones de los derechos humanos. Adicionalmente, en las plantaciones se usan formas de contratación que descargan sobre los trabajadores parte de los costos de la competitividad que exige el comercio internacional. Sin embargo, el cultivo lo defienden los palmicultores y el Gobierno Nacional porque el cultivo sería inocuo en términos ambientales y porque el cultivo es generador de trabajo. El presente artículo expone argumentos de las tendencias pertinentes para el desarrollo regional.

Palabras clave: Palma africana; sostenibilidad social; medio ambiente; nuevas formas de contratación laboral; outsourcing; dumping social; competitividad.

ABSTRACT

Oil palm cultivation has been object of accusations because of the inherent problems to the single-crop; even more, oil palm is associated with human rights violations. Additionally, inside the plantations it’s practiced some contract labor forms which transfer part of the competitiveness costs of the international trade. Nevertheless, the oil is defended for croppers and the National Government because the crop would be innocuous in environmental terms and because the crop generates jobs. This report presents different positions in an academic exercise in order to knowledge construction pertinent for regional development.

Key words: Oil-palm; social sustainability; environment; outsourcing; social dumping; competitiveness.


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Ochoa Amaya y Chávez Hernández: ¿Evaluación de la sostenibilidad en los cultivos de Palma Africana en el Departamento Del Meta, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, septiembre 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

INTRODUCCIÓN

El presente artículo muestra los efectos económicos derivados de la siembra de palma africana por el cambio en la tenencia y uso del suelo en el Departamento del Meta, así como las características sociales que se presentan en una muestra de las plantaciones. Se busca Realizar una evaluación de la sostenibilidad social y económica en los cultivos de palma africana en el Meta; el comportamiento en la concentración de la propiedad de la tierra; los cambios sociales, culturales y poblacionales y un análisis y proyección de los efectos económicos y sociales por el uso y tenencia del suelo y las incidencias ambientales.

La pertinencia del artículo obedece a que la Presidencia de la República ha identificado al Departamento del Meta como una de las zonas donde debe fomentarse el cultivo de palma africana.  Además, desde el ámbito fiscal a nivel nacional,  está generando una serie de incentivos en materia tributaria con el mismo propósito. En lo referente a exención de impuestos se encuentran normas como la ley 788 de 2002 que exonera al etanol del IVA; la ley 693 del 19 de septiembre de 2001 establece que la gasolina debe contener un porcentaje de etanol.

De otra parte la Ley 939 de 2004, establece la utilización de biocombustibles mezclados con combustible diesel y otras disposiciones relacionadas con la calidad del biocombustible (Resolución 180782).

En la medida en que se implementen estos sistemas de producción, la frontera agrícola de cultivos comerciales del Departamento se ampliará a expensas de cultivos transitorios, pero este proceso también generará alteraciones en el uso y tenencia de la tierra, aparte de que estas plantaciones requieren grandes extensiones para una explotación eficiente.

El establecimiento de monocultivos, como la palma africana, tiene implícitos procesos relevantes en cuanto al uso y manejo de las tierras que originan cambios en lo relacionado con la producción agrícola, precio de la tierra y cambios en las costumbres y tradiciones de los pueblos al llegar nuevos habitantes de otras regiones. Al respecto Reyes argumenta que “Con los cultivos de palma hay también un ‘repoblamiento laboral’, en la medida en que se trae gente de otros departamentos para trabajar”, y señala explícitamente “ en las zonas de piedemonte en el área de Cumaral existen cultivos de palma, [que] por falta de mano de obra están trayendo gente de Tumaco”.

Las condiciones geográficas, edafológicas y climáticas en el Departamento del Meta son propias para la siembra de los cultivos antes mencionados. Ya se han establecido allí grandes plantaciones y se espera una dinámica de siembra cuyas muestras se observan especialmente en la vía que conduce a San José del Guaviare, pero la constante demanda de biocombustibles y la búsqueda de sustitutos hacen que la oferta actual sea insuficiente.

Sin embargo, contrario a lo expuesto anteriormente, para la producción de biocombustibles es preciso alterar el medio ambiente. Por ejemplo, la palma africana es un cultivo de alta demanda de agua y en épocas de verano la toman de corrientes superficiales y las residuales las devuelven contaminadas por los fertilizantes, abonos y fungicidas. Al respecto Infante Villarreal menciona que “hacen falta más análisis ambientales…. Se requiere incluir aspectos como los impactos por uso intensivo de fertilizantes y pesticidas, agotamiento del suelo por los monocultivos,……”. A este respecto, además de los estudios recomendados por Infante, sería conveniente tener en cuenta que  repercusiones se generan en la fauna y flora endémica de las zonas apropiadas para el cultivo de la palma así como los problemas que se generan en la salud de los seres humanos vecinos de las plantaciones.

Con base en lo anterior, se deduce que el Estado busca posicionar el cultivo de la palma africana con el objeto de producir aceite para alimentos y como biocombustibles. Este cultivo contribuiría a la generación de divisas, generaría empleo y ubicaría a Colombia como una de las economías emergentes más dinámicas y con posibilidades de emprender lo que Rostow llamara en su momento el despegue hacia un crecimiento autosostenido.

El cultivo de palma traería además beneficios ambientales porque el oxígeno liberado por los árboles compensaría con creces el CO2 producido por el biocombustible producido a partir del aceite vegetal. Adicionalmente, se utilizarían recursos actualmente ociosos en potreros que actualmente no se estarían utilizando de forma productiva.
Sin embargo, el problema no se reduce sólo al CO2,  tiene relación también con el metano, el sulfuro de hidrógeno que se genera en el tratamiento de aguas residuales,  además con los balances hídricos, energéticos y en general de materiales en  los ecosistemas antes y después de la implantación de los cultivos.

Sin embargo, los detractores señalan que si bien la competitividad podría lograrse, los costos de ésta se pasarían a los trabajadores vía reducción de salarios y deterioro general de sus condiciones de vida. En otras palabras, se configuraría lo que se conoce en el argot económico como dumping social. Esta reducción se haría mediante formas disfrazadas de contratación como la sustitución de los contratos directos por la compra de servicios a las cooperativas de trabajo asociado u otras formas de intermediación como los contratistas y las empresas temporales.

Además, existe la impresión de que estímulos como los establecidos en la Ley 101 de 1991 estuvieron diseñados para transferir cuantiosos recursos públicos a las empresas privadas mediante mecanismos como el Incentivo a la Capitalización Rural ICR, el Certificado de Incentivo Forestal CIF, y otros más recientes como el Agro Ingreso Seguro AIS. De manera que las empresas utilizan mecanismos como las llamadas cooperativas de trabajo, precisamente para maximizar la obtención de subsidios por parte del Estado.  Por tanto, la obtención de beneficios, ya mediante la recepción directa de recursos públicos o mediante la exoneración del pago de tributos, constituiría una de las peores injusticias sociales lo cual explicaría las asimetrías en la distribución del ingreso.

De otra parte, al cultivo de la palma se le asocia con la expansión del paramilitarismo de lo cual dan cuenta las masacres de Mapiripán, San Carlos de Guaroa, varias poblaciones de Córdoba, Magdalena y el Urabá antioqueño y los conflictos por tierra y amenazas en las poblaciones de Tumaco, Jiguamiandó y Curvaradó, solo para nombrar los más conocidos.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental el monocultivo altera los ecosistemas en la medida en que arrasa bosques para dedicarlos a un único cultivo y esto afecta la fauna y la flora nativas y algunas tierras actualmente dedicadas a la producción de alimentos se verían reorientadas hacia la palma para la producción de biocombustibles lo que pondría en peligro la seguridad alimentaria de los colombianos.

De otra parte, la política agrícola está orientada a favorecer los cultivos de tardío rendimiento mediante estímulos directos como los otorgados a través del Incentivo a la Capitalización Rural ICR o exenciones tributarias como las establecidas en la ley 818 de 2003 y el decreto 1970 de 2005. Por tanto, ante esta realidad del momento sería no solo absurdo sino irracional oponerse obstinadamente a la expansión del cultivo.

Finalmente, en las empresas palmeras se estaría violando el derecho de asociación, porque al sustituir el contrato de trabajo por la compra de servicios, en la práctica se impide la formación de sindicatos o asociaciones gremiales por fuera de las cooperativas auspiciadas por las empresas. Este es uno de los puntos más controversiales y que se ha puesto muchas veces como elemento de discusión desde las mesas de concertación salarial con el gobierno, hasta en el Tratado de libre comercio que Colombia espera firmar con los Estados Unidos de Norteamérica siempre y cuando el presidente Obama decida incluirlo dentro de su agenda.

Estos son, en síntesis, los principales argumentos que se esgrimen para justificar o para atacar los cultivos de la palma de aceite y seguramente la situación no es una realidad de blanco o negro, sino que la realidad está conformada por una gama de grises con diferentes matices.

4. FUNDAMENTACION TEÓRICA

La Teoría de desarrollo sostenible hace referencia al desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. El Desarrollo sostenible se enfoca hacia la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la tierra, sin aumentar el uso de recursos naturales más allá de la capacidad del ambiente de proporcionarlos. Se trata de tomar acciones, de cambiar políticas y prácticas en todos los niveles, desde el ámbito individual hasta el internacional.

A este respecto, la ley 99 de 1993 hace la siguiente definición:  

“Se entiende por desarrollo sostenible el que conduzca al crecimiento económico, a la elevación de la calidad de la vida y al bienestar social, sin agotar la base de recursos naturales renovables en que se sustenta, ni deteriorar el medio ambiente o el derecho de las generaciones futuras a utilizarlo para la satisfacción de sus propias necesidades.”

En este sentido, existen diferentes estudios alrededor del cultivo de la palma africana, donde se mencionan los beneficios que estas plantaciones ejercen sobre el medio ambiente; Fedepalma por ejemplo asegura que

En Colombia la palma de aceite se establece sin necesidad de talar bosques nativos, pues ocupa territorios que antes eran utilizados en otras actividades agropecuarias. A partir de ahí, los palmicultores colombianos se comprometen con el medio ambiente, adoptando una gestión de buenas prácticas que les permitan asegurar la competitividad frente a los estándares internacionales y estar atentos a favorecer la sostenibilidad del planeta.

Adicionalmente, hay quienes afirman que “El CO2 emitido en la combustión es igual al absorbido por las plantas cuando crecen, y por lo tanto, el biodiesel se considera neutro con respecto a este gas”.

Otros en cambio señalan que una de las consecuencias de estas grandes unidades de producción agrícola es el empobrecimiento de la biodiversidad tanto vegetal como animal. Organizaciones que han tratado el tema, han manifestado que “de acuerdo con las [investigaciones] realizadas por el Instituto de Investigaciones de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, los impactos provocados por los monocultivos forestales, como es el caso del cultivo de la palma aceitera, son analizados sobre el agua, el suelo, la flora, la fauna y el paisaje...”

En adición a lo anterior, en el enfoque de Heckscher – Ohlin, los países pueden tener acceso para combinar los factores productivos trabajo, capital y recursos naturales en la producción de los mismos bienes. En tal sentido, en cada país el factor abundante tendería a ser más barato, mientras que los factores escasos tienden a ser más costosos. Además, esta teoría es respaldada por el pensamiento clásico de David Ricardo quien afirmaba que “la especialización internacional sería mutuamente ventajosa en todos los casos en que las naciones asociadas canalizarán sus recursos para la producción de aquellos bienes en que su eficiencia fuera relativamente mayor”

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede concluir que un país como Colombia, puede interactuar en un mercado internacional a través de la producción de bienes a un menor costo, debido a que cuenta con recursos naturales, mano de obra barata y abundante lo cual le permite situarse entre las naciones competitivas en el mercado mundial de aceites, porque según Krugman “los países tienden a exportar los bienes cuya producción es intensiva en los factores de los que tienen abundante dotación.”  

5. MATERIALES Y MÉTODOS

La unidad de trabajo es el Departamento del Meta, teniendo en cuenta las plantaciones de los municipios de Cumaral, San Carlos de Guaroa, San Martín y Castilla. Como unidad de análisis se toma el sector palmicultor, principalmente los municipios de mayor relevancia y crecimiento durante el último lustro.

Las técnicas que se van a emplear para la elaboración de la investigación recogen el manejo de instrumentos de medición como encuestas y formularios así como de un modelo econométrico que muestra la relación entre el medio ambiente y la economía, así como su validez en cuanto factor de medición de ganancias sociales.

Con base en esta serie de argumentos, a continuación se presentan algunas evidencias que contribuyen a ilustrar cada punto de vista, a partir de información oficial o de información primaria obtenida directamente  en las plantaciones.

6. RESULTADOS

6.1 CAMBIO EN EL USO DEL SUELO 

Uno de los aspectos que se mencionan como amenaza causada por el cultivo de palma es el desplazamiento de cultivos de alimentos por cultivos de palma y lo que muestran las estadísticas es una reducción de los cultivos transitorios y el crecimiento de los permanentes como se observa en la siguiente gráfica.

Es evidente que tomando como referencia el año de 1994, ha habido una reducción de cultivos transitorios que luego de ocupar una superficie por encima de dos millones de hectáreas, tuvieron su punto más bajo en 1998 cuando se ubicaron por debajo de 1.5 millones de hectáreas y aunque hubo una leve recuperación, prácticamente se han estabilizado alrededor de esta área.

En contraste, los permanentes pasaron de 2.4 millones de hectáreas a bordear los 2.5 millones.

En términos agregados, el área sembrada total pasó de 4.3 millones en 1994 a escasos 4 millones en 2006. Sin embargo, no es muy claro que los suelos dejados de sembrar en cultivos transitorios hayan sido ocupados por los permanentes de manera que el argumento, si bien es cierto en términos cuantitativos, no necesariamente lo es en las mismas superficies. Es entonces probable que el aumento de área sembrada por cultivos permanentes obedezca a otras razones y una de ellas puede ser la parcialidad del gobierno para favorecer este tipo de plantaciones.

6. 2 PARCIALIDAD GUBERNAMENTAL A FAVOR DE LOS EMPRESARIOS

El año 2000 marca un quiebre en la tendencia de la superficie sembrada en cultivos permanentes, y coincide con los créditos aprobados por Finagro para siembras de palma africana que de $1 378.5 millones en 1998 se triplicó para el año siguiente a $4 781.6 millones y siguió una trayectoria que se destaca con respecto al resto de productos. Si se considera la trayectoria del total del monto de los créditos, con los otorgados sólo para palma, evidentemente se nota un tratamiento preferencial a favor de este cultivo que por su naturaleza es de grandes inversionistas; además, parte de lo que aparece en el Fondo Financiero Agropecuario como crédito a pequeños productores, es en realidad un apalancamiento disfrazado e intermediado por las denominadas Cooperativas de Trabajo Asociado.

El mecanismo es sencillo, la empresa palmera forma una cooperativa de trabajadores que se inscriben con su cédula, luego la empresa presenta un proyecto de inversión de palma a nombre de la cooperativa, pero el operador del proyecto es la empresa palmera, Finagro desembolsa los recursos, los reporta como crédito a pequeños productores y eso explica parte del 15% Finagro reporta como crédito otorgado a las pequeñas empresas.

Entre 1994 y julio de 2008 se apoyaron inversiones por $2.1 billones y el 26% fueron plantaciones de tardío rendimiento. A este 26% que sumó $532 268 millones le fue otorgado un subsidio por parte del Estado en forma de   incentivo (ICR) por $134 287 millones equivalente al 25% es decir que el estado le regaló a los inversionistas uno de cada cuatro pesos que invirtieron en cultivos y dentro de estos, la palma de aceite ocupa un lugar de privilegio.

Finalmente, conviene señalar que del total de ICR otorgado durante esos 15 años, los cultivos de tardío rendimiento se apropiaron del 34%; dicho de otra manera, de cada 3 pesos otorgados por el estado para incentivar la capitalización rural, uno fue para los cultivos perennes.

Podría señalarse en gracia de discusión, que no todos los recursos otorgados por el Estado van a parar a los bolsillos de los empresarios de la palma porque la información no discrimina por tipo de cultivo, pero lo que si es  cierto es que mientras se ha actuado muy generosamente para satisfacer a los empresarios, otra muy diferente ha sido la actuación de los trabajadores y muy especialmente la de los trabajadores de las plantaciones de palma.

6.3 LAS CONDICIONES DE CONTRATACIÓN DE LOS TRABAJADORES

Por la misma época en que se aprobó la Ley 101 de 1993, se aprobó también la Ley 100 del mismo año y ya en 1990 se había aprobado la Ley 50. Estas dos fueron especialmente lesivas para los intereses de los trabajadores porque facilitó el despido y redujo sus costos, eliminó la retroactividad de las cesantías, redujo el monto de las mesadas pensionales y aumentó la  edad de jubilación, para solo mencionar lo más relevante. Pero no fueron las únicas medidas con que el gobierno recibió la última década del siglo XX. En efecto, en 1990 mediante el Decreto 468 se reglamentó el funcionamiento de las Cooperativas de Trabajo Asociado y la Ley 677 de 2001 creó las llamadas Zonas Económicas Especiales ZEE. Pero hubo una norma del año 2002 (ley 789), que redujo los pagos de los dominicales y festivos, eliminó los sobrecargos nocturnos hasta las 10 de la noche otorgó un subsidio directo a las empresas para que despidieran trabajadores y en su lugar contrataran jóvenes a quienes se les podía pagar por un cierto periodo un salario inferior al mínimo legal vigente.

En un trabajo de campo que se realizó en varios municipios del Departamento del Meta, en el cual participaron los autores del presente estudio, se pudo verificar que el 65% de los trabajadores de las empresas palmeras son contratados a través de cooperativas, es decir, dos de cada tres trabajadores no tienen contrato de trabajo con la empresa sino que venden un servicio colectivo según las necesidades de las plantaciones y bajo las condiciones fijadas por ellas. Si a los miembros de las llamadas cooperativas se le agrega el número de personas al servicio de contratistas, el porcentaje sube al 74% y si a esto se le suma los trabajadores por contrato a término fijo se tiene que el 85% de los trabajadores se encuentra en condiciones precarias.

Sin embargo, aunque hay otra información en el trabajo del Grupo Morichal que corrobora la precariedad de las condiciones, llama la atención que una gran mayoría considera justa la remuneración.

La situación descrita como parcialidad a favor de los empresarios combinada con la situación de los trabajadores configura un marco de conflictos permanentes y en este sentido cabe destacar dos aspectos de la violencia que ha vivido el País en los últimos años, explicada en parte por el control territorial y otra en la eliminación sistemática de opositores y dentro de estos, los líderes sindicales.

6.4 VIOLENCIA POR EL CONTROL TERRITORIAL Y CONTRA EL DERECHO DE ASOCIACIÓN

Uno de los aspectos que ayudan a explicar la violencia en Colombia es la propiedad de la tierra y continuamente se ha acusado a grupos paramilitares de abrir los espacios para los cultivos de palma africana. A los casos mencionados de Jiguamiandó y Curvaradó se le suman otros específicamente como la masacre de Mapiripán en 1997, y otra en San Carlos de Guaroa en el mismo año, denunciada por H.R.W.

De otra parte, el Informe de Desarrollo Humano para Colombia de 1999, tiene una información sobre municipios con presencia paramilitar y figura primero San José del Guaviare segundo Cesar y tercero el Departamento del Meta con presencia en el 66.7% de los municipios.

No necesariamente la presencia paramilitar tiene forzosamente que estar ligada al cultivo de la palma. Sin embargo, la expansión de cultivos de palma, asociada a la presencia de fuerzas paramilitares ha sido denunciada por diversas fuentes en todo el mundo. Por ejemplo, una organización de derechos humanos señala lo siguiente:

Si bien las zonas palmeras más antiguas llamaron o conformaron grupos paramilitares como sistemas de seguridad privada, este recursos al paramilitarismo ha evolucionado hasta convertirse en el nuevo modelo de expansión palmera en Colombia cuyos ejemplos paradigmáticos pueden ser las zonas palmeras del Casanare, del Meta o del Chocó.

De otra parte, hay dos argumentos que esgrime el gobierno y el establecimiento a este respecto. El primero hace referencia a la reducción  del número de asesinatos y el segundo a que los trabajadores no se afilian por el desprestigio en que han caído los sindicatos. El argumento del Gobierno podría tener un poco de verdad pero de una verdad lastimosa, porque sí se ha reducido el número de asesinatos selectivos de líderes sindicales porque ya casi no quedan. En cuanto a la segunda, se podría arriesgar una hipótesis muy fácil de comprobar pero que debe ser objeto de otra investigación: el número de afiliados se ha reducido, porque el número de trabajadores permanentes ha disminuido y ahora las empresas llenan  sus plantas con trabajadores temporales o contratan servicios utilizando el denominado outsourcing.

De otra parte, no puede caerse en el juego de satanizar una actividad de sembrar palma de aceite porque en primer lugar, las primeras plantaciones se establecieron mucho antes de que existieran paramilitares, por lo menos los de última generación. En todo caso, corresponde a las autoridades competentes esclarecer los hechos para que no quede en el ambiente de que se trata de un comportamiento sistemático porque hay otros problemas relacionados con el cultivo de la palma y son los relacionados con el medio ambiente.

Hay muchos argumentos que ponen de manifiesto una preocupación muy seria respecto de la sostenibilidad social y ambiental de la palma de aceite. Sin embargo, sería precipitado condenar a un cultivo simplemente con el argumento de que para su implementación será necesario quemar una significativa parte de la superficie arable, entre otras razones, porque en el Meta muchas de las áreas susceptibles de cultivar eran potreros en los cuales se practicaba una ganadería extensiva, esa sí altamente ineficiente. Se requiere entonces una indagación mucho más profunda para determinar realmente los efectos medioambientales del cultivo de la palma de aceite en el Departamento del Meta.

6.5 PROBLEMAS AMBIENTALES ASOCIADOS AL MONOCULTIVO

El artículo 18 del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, establece una serie de referencias relativas al medio ambiente y al obligatorio cumplimiento de medidas de protección relacionadas con este asunto. En tal sentido, se establecen complicados mecanismos de consulta y hay además un artículo de solución de controversias (artículo 21), de manera que es necesario comprender que en este aspecto puede haber una amenaza contra Colombia, porque se podría argumentar que en algún momento el cultivo de palma afecta negativamente el medio ambiente porque expone grandes áreas a enfermedades propias de los monocultivos o que pudiera creerse que se está interviniendo o desmontando bosque para cambiar su uso por un cultivo de tardío rendimiento.

Al revisar las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, las siembras en el Departamento entre 1993 y 2007 pasaron de 36 514 a 83 000 hectáreas; la superficie ha mostrado exactamente la misma tendencia del nivel nacional ya que ambas se han multiplicado por 2.3, en cambio, los rendimientos que presenta el Meta se  mantienen entre los más bajos del País pues en la mayoría del resto de departamentos la productividad medida en términos de aceite crudo por hectárea está por encima de las tres toneladas, en el Meta se situó en 2.67 toneladas por hectárea.

Con base en lo anterior, se ha incorporado a la producción de palma una superficie considerable en el Departamento lo cual implica dos cosas, una cantidad de agroquímicos y como colofón de toda la situación, “Cada tonelada de aceite de palma producido emite 33 toneladas de CO2 (9 toneladas de carbono), aproximadamente 10 veces mayor que la del diesel normal”.

Esto significa que producir aceite de palma como biocombustible resulta, según la anterior afirmación mucho peor en términos de contaminación que hacer diesel a partir de combustibles fósiles. Adicionalmente, la Senadora Cecilia López Montaño, quien había sido Ministra de Agricultura de Colombia, señaló cómo el cultivo de la palma africana era un modelo desplazador, porque entre otras cosas el Ministerio de Agricultura hacía toda clase de triquiñuelas para evitar que el predio Carimagua, propiedad de la Nación, fuera entregado a un grupo de desplazados para adelantar en el proyectos productivos y en su lugar entregarlos a empresarios para ejecutar allí cultivos competitivos como los de palma africana.

6.6 OTRA FORMA DE MEDIR LA EVIDENCIA EMPÍRICA: UN MODELO ECONOMÉTRICO

Los modelos econométricos tienen un alcance limitado y en ese sentido hay que entender lo que contiene la presente sección. En primer lugar, se parte de una relación de causalidad entre el cultivo de la palma, representada en la superficie sembrada, con las variables relacionadas en la hipótesis de trabajo el desempleo y  los créditos de Finagro (Los datos se anexan la final del artículo).

Con el objeto de verificar las hipótesis según las cuales la palma genera empleo y el Gobierno es generoso con los empresarios al otorgarles créditos preferentes de Finagro, con los datos que se presentan la siguiente tabla, se corrió la siguiente regresión:

Y = β0 + β1X1+ β2 X2+ β3 X3 (1)

Donde Y representa la superficie cosechada en el Departamento del Meta medida en hectáreas;

X1 es la tasa de desempleo departamental medida como porcentaje anual;

X2 los créditos anuales de Finagro otorgados a nivel nacional medidos en millones de pesos corrientes y

X3 es una variable de tendencia que va desde 1 hasta 15 y recoge el componente inercial de las siembras de palma que no dependen de las otras variables del modelo.

Los resultados, desde el punto de vista estadístico son fiables en lo que tiene que ver con la validez, tanto de los parámetros individuales según los resultados de las pruebas t de Student, como de los estadísticos aceptados para probar la pertinencia del modelo en su conjunto como son el coeficiente de determinación R² y la prueba de Fisher.

Es necesario además aclarar que los sesgos en la relación funcional están implícitos en los modelos de regresión múltiple y estos obedecen a información insuficiente, a la exclusión de variables explicativas o a la linealidad de modelos que pueden no serlo. Sin embargo, estos sesgos se recogen en el intercepto y en la variable tiempo que aumenta de uno en uno para estimar una regresión de tendencia. Estos sesgos están presentes en este tipo de modelo lo que no les resta funcionalidad. Intriligator (1980) lo plantea en los siguientes términos:

En el caso de datos no experimentales, es imposible replicar las condiciones que originan un comportamiento, luego no pueden generarse nuevos datos. En algunos casos la información disponible puede ser inadecuada para estimar un modelo particular, pero adecuada para estimar uno más simple.

Mediante el uso del paquete econométrico Eviews, se obtuvieron los resultados que se presentan en la siguiente  tabla:

La tabla muestra que 39 754 hectáreas no dependen del crédito ni están relacionadas con el empleo ni dependen del componente inercial. Es la variable más significativa desde el punto de vista estadístico si se tiene en cuenta que el valor crítico del estadístico t de Student es de 1,18 con un grado de confiabilidad del 90% lo cual significa que si el valor de este estadístico está por encima de este valor, el parámetro es significativo, es decir que la variable asociada a dicho parámetro lo es con un 90% de confianza.

El coeficiente relacionado con el desempleo arrojó un valor de -759.7 lo que quiere decir que por cada aumento del 1% en el nivel de desempleo abierto en la ciudad de Villavicencio, la superficie sembrada en palma se reduce en 760 hectáreas o lo que es lo mismo, aumentar 760 hectáreas reduce la tasa de desempleo  de la capital del Meta en 1%. Ahora bien, esto no quiere decir que cada 760 hectáreas por sí solas reduzcan en ese porcentaje la tasa de desempleo, sino que hay una asociación inversamente proporcional entre esas dos variables y la magnitud está influida por otras variables no incluidas en el modelo, de ahí la significancia estadística del intercepto (39 754,5 hectáreas) y el componente tendencia que se explicará más adelante.

Hay una relación positiva entre los créditos aprobados y el número de hectáreas sembradas; por cada millón de pesos de los créditos aprobados por Finagro, en el Departamento del Meta la superficie sembrada sube en 0,2 hectáreas. En otras palabras, por cada cinco millones de pesos que Finagro preste para palma de aceite a nivel nacional, aumenta una hectárea el área sembrada.

Conviene señalar aquí que los créditos se tomaron a nivel nacional porque no fue posible obtener la información desagregada para éste Departamento. Sin embargo, como el Meta es el principal departamento productor a nivel nacional, los préstamos para palma se utilizaron como variable proxi, bajo la hipótesis de que tendrían una alta correlación con el área sembrada como en efecto ocurrió.

Finalmente, el componente que aquí se denomina tendencial muestra que cada año en el Departamento del Meta unas 2 342 hectáreas nuevas de palma africana son sembradas, independientemente de las condiciones del desempleo ni de los créditos aprobados por Finagro para fomentar este cultivo. Este componente tendencial se incluyó para captar el crecimiento vegetativo del área sembrada por lo difícil que resulta conocer todas las variables que influyen en el comportamiento de los empresarios palmeros. Además, esta variable permitió reducir el riesgo de que se presentara autocorrelación como se explicará más adelante.

De otra parte, en conjunto el modelo presenta un excelente grado de ajuste, pues el coeficiente de determinación (R²) fue de 0,96 y ajustado por los grados de libertad de 0,95 lo que significa que el 96% de los cambios ocurridos en la superficie sembrada de palma aceitera, son explicados por variaciones en los créditos otorgados por Finagro para este cultivo, por la tasa de desempleo y por un componente inercial que en este caso se supuso de intervalos anuales.

Adicionalmente, el estadístico F,3,11 cuya notación significa la probabilidad de validez del modelo con tres grados de libertad para el numerador (4 variables independientes menos 1) y once para el denominados (15 observaciones menos cuatro variables independientes) en las tablas estadísticas aparece con un valor crítico de 6.22  lo que significa que si el valor de F,3,11 estimado resulta mayor que éste se puede rechazar la hipótesis nula de que todos los estimadores de β son simultáneamente iguales a cero y el valor obtenido fue de 100,61 lo cual corrobora que el modelo en su conjunto es altamente significativo.

De manera general, puede afirmarse que el modelo no presenta problemas de multicolinealidad, dado que los parámetros estimados, β, resultaron estadísticamente significativos , junto con el coeficiente de determinación, R², y F. Además la inclusión de la variable de tendencia que comenzó en 1 y variaba  en una unidad anual, permitió reducir el riesgo de autocorrelación serial positiva y negativa, lo cual se prueba con el estadístico Durbin-Watson, Dw, que dio como resultado 1,93 y los límites inferior y superior fueron 0,82 y 1,75 respectivamente se concluye que no se presenta autocorrelación.

El modelo econométrico muestra una alta correlación entre los créditos de  Finagro, el desempleo abierto y el simple paso del tiempo, lo que permite algunas conclusiones preliminares. La primera tiene que ver con una tendencia de largo plazo que puede asociarse a una política de fomento al cultivo de la palma, que se ha venido afianzando a través del tiempo y que se corrobora con el componente tendencial de la regresión. Hay una política clara y esta se está llevando a cabo de forma sistemática.

De otro lado, hay también un sesgo a favor de los empresarios palmeros pues los créditos de Finagro definitivamente sí influyen decisivamente en la superficie sembrada. Ese sesgo se comprueba porque los créditos de Finagro para los  cultivos de tardío rendimiento son un prerrequisito para acceder al Incentivo a la Capitalización Rural ICR, de manera que sí hay una preferencia del Gobierno hacia los empresarios, lo cual podría poner en peligro la sostenibilidad de largo plazo de este modelo de desarrollo rural, fundamentado en la palma africana, porque este tipo de apoyo empeora la distribución del ingreso y en la medida en que se esto suceda la sostenibilidad social se vería seriamente comprometida.

Como paliativo de lo anterior, podría argumentarse que existe evidencia empírica de una relación inversamente proporcional entre el desempleo y la superficie sembrada, es decir, que habría un efecto positivo entre la siembra de palma y la reducción del desempleo abierto. Sin embargo, si se tiene en cuenta que la estimación de empleos directos generados es de uno por cada diez hectáreas, y que la tendencia con las tecnologías actuales permiten esperar una relación de uno a quince, no es realmente muy promisorio el panorama pues si, como se vio en el resultado de la regresión es de 2 342 hectáreas por año, se estarían creando unos 234 empleos anuales, cifra que realmente en muy poco contribuye a solucionar un problema que afecta a unas 30 000 personas y el sector informal ronda los 100 000, solo para resolver el problema de desempleo abierto llevaría más de 100 años si se optara por hacerlo sólo con este producto.

Oaspecto que merece un análisis aparte y tiene que ver con la sostenibilidad ambiental. En este sentido, se tomarán dos fuentes de información. La primera es la de las precipitaciones anuales bajo la hipótesis de que habría variado la pluviosidad en el Departamento debido al cambio en el uso del suelo y la segunda es la voz de los habitantes que han vivido la transformación agrícola del departamento.

7. LA SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL

Uno de los aspectos más controversiales del cultivo de la palma de aceite es el relacionado con la sostenibilidad ambiental y en este sentido, las posiciones son muy variadas. En primer lugar, los palmeros se defienden con el argumento de que las capturas de Co2 de las plantas superan con creces las emisiones de los vehículos que se mueven con combustibles fósiles.

En todo caso hay aspectos que deben analizarse a partir de la información disponible y se iniciará este análisis por la variación del régimen de lluvias a  partir de la información del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia Ideam que se presentan en la siguiente gráfica.

Dos cosas se pueden destacar de esta ilustración. En primer lugar hay una tendencia decreciente en los niveles de precipitación anual y en segundo lugar, las oscilaciones son sumamente altas y si realmente no hay errores en la información, dichas variaciones pueden ser hasta de 2 000 mm al año.

En los Llanos, según un conocedor del tema se comenzó a cultivar palma en 1962 y aunque reconoce que el régimen de lluvias ha cambiado y los caudales de los ríos se han reducido, desde su punto de vista las plantaciones no alteran las precipitaciones porque se produce lo que se denomina el uso consuntivo del agua, es decir, la utilización que se  hace y no se devuelve inmediatamente a la fuente como en el caso precisamente del riego.

Sin embargo, una revisión de las estadísticas del Ideam, muestran que a partir del año 2000 los índices de variación de las precipitaciones sí han presentado unas oscilaciones mucho más pronunciadas que en el pasado. Además, una regresión de tendencia simple que se corrió a partir de los datos disponibles, muestra una tendencia decreciente, pero no resultó estadísticamente significativa lo que se puede ver en el bajísimo valor del coeficiente de determinación R².

En conclusión, no hay elementos contundentes que indiquen que las plantaciones de palma africana son decisivamente insostenibles desde el punto de vista ambiental. Hay, eso sí, algunos indicios de que las condiciones climáticas han variado en los últimos años y que el nivel de precipitaciones está declinando. En lo que sí hay consenso es en que muchas especies animales y vegetales han desaparecido según declaración de personas que conocen en profundidad las plantaciones cuyas declaraciones son objeto de la sección siguiente, pero no sería objetivo decir que esto ha sucedido exclusivamente por la palma de aceite.

8. A MANERA DE CONCLUSIONES

La palma de aceite es un cultivo que ha generado animadversiones entre los críticos porque  consideran que es un producto que completa la estrategia del paramilitarismo y no les falta razón si se hace una comparación entre los municipios donde se han producido masacres o desplazamientos forzados y hay establecidas hoy plantaciones de palma.

Sin embargo, la palma genera empleo y los trabajadores perciben a estas empresas agroindustriales como una oportunidad de obtener ingresos aunque saben que hay una temporada que no tienen trabajo, lo cual asumen como un acontecimiento normal.

El cultivo se ha afianzado a partir  de un sistema de contratación sumamente discutible que consiste en acordar los servicios a través de las llamadas cooperativas de trabajo asociado, las cuales cooperativas que hacer las reservas para las prestaciones de ley, comprar las herramientas, las dotaciones y los equipos y, además, pagar los aportes a la seguridad social; es decir la empresa redujo no solo toda la carga prestacional y la de seguridad social, sino que le trasladó a ellos los costos de la dotación para que hagan su trabajo. En las entrevistas, los trabajadores culpan es a la cooperativa.

En este sentido, la sostenibilidad social, que constituía una parte fundamental de la hipótesis, podría verse seriamente comprometida, porque una cosa es que los trabajadores consideren a las palmeras como la tabla de salvación en una región donde el desempleo abierto alcanza el 12% y el subempleo el 30% y otra muy diferente, es sostener en el largo plazo el modelo de enclave y hacer convivir la opulencia de las plantaciones con la miseria de los trabajadores.

Desde el punto de vista medioambiental, contrario a lo que se piensa usualmente, la palma no ha sido más depredadora que por ejemplo la ganadería. Lo que se ha producido en una parte del llano es convertir potreros que antaño estuvieron dedicados a la ganadería  en plantaciones de palma y en ese sentido podría concederse en favor de los palmeros que tiene un efecto ambiental positivo. Claro que sí ha habido también desmonte y tala de árboles y esa es una pregunta que se deja abierta: si se compara el arrasamiento de selva con la superficie reconvertida de ganadería extensiva a plantaciones de palma ¿cuál es el balance en términos de uso productivo del suelo y captura de CO2?

Finalmente, ha habido también una alteración del régimen de lluvias lo cual se evidencia en que las lluvias no llegan con la regularidad de antes y por la reducción el caudal de los ríos, pero eso se  explica en parte por el fenómeno universal del calentamiento global y por la desviación de los caudales para los embalses y los sistemas de riego.

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