Contribuciones a las Ciencias Sociales
Julio 2011

FIESTAS DE “FIN DE ZAFRA” EN LA COMUNIDAD CARACAS, MUNICIPIO LAJAS. UN ESTUDIO DESDE LA PERSPECTIVA SOCIOCULTURAL



Yoanelys Mirabal Pérez (CV)
ymirabal@ucf.edu.cu
Anamarys Socarrás Rodríguez




RESUMEN

La presente investigación surge con motivo de identificar las diferentes festividades que se desarrollan en el contexto sociocultural de una comunidad rural dedicada a labores de producción de azúcar de caña, tema que ha cobrado gran importancia, pues permite obtener una visión generalizadora del fenómeno festivo nacional, especialmente, en lo que se refiere a las fiestas populares tradicionales en la comunidad Caracas. Su estudio aporta datos acerca del desenvolvimiento de los festejos producidos por las cosechas de fin de zafra; sitúa, en tiempo y espacio, cada una de las prácticas culturales llevadas a cabo desde sus orígenes y esclarece si mantiene su vigencia o no.

Palabras Claves: Fiestas, fiestas populares, cultura, cultura popular tradicional, identidad
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Mirabal Pérez y Socarrás Rodríguez: Fiestas de “Fin de Zafra” en la comunidad Caracas, municipio Lajas. Un estudio desde la perspectiva sociocultural, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, julio 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

INTRODUCCIÓN

Las fiestas forman parte inseparable de las personas en cualquiera de sus esferas y dentro de ellas se pueden destacar las fiestas laborales donde se define como: “es toda actividad encaminada a motivar a las personas que cumplen sus tareas laborales, reconociendo el esfuerzo y dedicación de todos ellos para el desarrollo de su comunidad, teniendo en cuenta entonces todos aquellos recursos y materiales para llevar a cabo las fiestas y de alguna manera para lograr el impulso de los trabajadores en el sector económico.” (Brunet, Carlos, 2011).

Referente a las prácticas socioculturales que se realizan en las comunidades, la siguiente investigación se plantea como problema de investigación: ¿Qué significación sociocultural tienen las fiestas de fin de zafra para la comunidad rural de Caracas, perteneciente al municipio Lajas? Para dar respuesta al mismo se propone como objetivo general: Analizar la significación sociocultural de las fiestas de Fin de Zafra en la comunidad rural de Caracas, perteneciente al municipio Lajas y como objetivos específicos: caracterizar el entorno socioeconómico, histórico y cultural de la comunidad rural de Caracas, perteneciente al municipio de Lajas e identificar las prácticas socioculturales asociadas a la fiesta de Fin de Zafra en la comunidad rural de Caracas, municipio Lajas.

El estudio se presenta novedoso a partir de que logra rescatar hechos y acontecimientos para los estudios de la cultura popular tradicional, en la comunidad rural de Caracas referente a las fiestas laborales al finalizar la zafra en el central azucarero “Ciudad Caracas”, la cual tiene una aceptación favorable para sus miembros, pues eso contribuye a encaminar un grupo de acciones para mejorar la calidad de las fiestas así como despertar el interés de sus pobladores y trabajadores del central, ya que de la calidad del progreso cultural y moral depende en buena medida el progreso espiritual del hombre, porque la cultura moral de este se va conformando y desarrollando como resultado de la asimilación de las más valiosas experiencias que en el orden espiritual y moral ha creado la humanidad, para la cual este trabajo tiene un significativo aporte.

ANTECEDENTES Y FUNDAMENTOS TEÓRICOS

El estudio de los procesos culturales en las comunidades, especialmente en las de carácter rural, ha generado grandes cuestionamientos sobre la necesidad que tienen las mismas de concientizar que son sujetos portadores de expresiones de la cultura popular tradicional. Sus manifestaciones, merecen realizar un bosquejo de sus raíces históricas y culturales, teniendo en cuenta los valores intrínsecos de esa sociedad y su sentido de existencia, ya que la cultura no solo enriquece espiritualmente al hombre, sino que también orienta y humaniza el desarrollo socioeconómico y técnico de la comunidad.

Como expresión de la cultura popular tradicional se pueden matizar las fiestas como una práctica cultural y colectiva que emotiva a las personas de una comunidad durante su convivencia y todas aquellas actividades existentes en la vida cotidiana. Sus festividades de gran arraigo popular, pueden garantizar con el devenir de los años, su continuidad y vigencia social en la medida que mantenga sus raíces culturales y los valores más elevados del hombre y el sentido de su existencia.

El estudio de las comunidades constituye una fuente de riqueza para todos aquellos investigadores, que ya sea desde una perspectiva sociocultural, sociológica, antropológica u otra, influyen en los diversos fenómenos de una comunidad. Aquí las acciones e intervenciones que se puedan realizar son muy importantes, para poder fomentar el compromiso y protagonismo activo en los procesos de desarrollo comunitario, de manera que exista una sensibilización y reflexión para la acción en su entorno más estrecho, desarrollar capacidades organizativas, conocimientos y habilidades para hacer por el presente y proyectarse hacia el futuro.

Para su estudio hay que tener presente que existen dos tipos de comunidades, la urbana y la rural, donde en ambas existen un sentido de pertenencia, identificación y arraigo, se comparten intereses, sentimientos y niveles de organización, pero muestran características diferentes en su contexto por su desarrollo socioeconómico.

Autores como Tamara Caballero y Omar Guzmán sostienen que: “la comunidad rural: “es aquella en que predomina como actividad fundamental la agricultura, la ganadería u otros oficios complementarios, aunque con el desarrollo de la sociedad en ellas se puede establecer complejos agro-industriales para hacer posible el procesamiento industrial de los productos del agro y la ganadería, dando lugar a pequeños asentamientos poblacionales que no llegan a reunir las características de una cuidad a pesar de que en las mismas se pueden presentar rasgos de urbanización como electrificación, vida nocturna en torno a la actividad agroindustrial”. (Caballero, Tamara y Guzmán, Omar 2004).

Por su carácter rural dedicado más bien a la agricultura, el escenario sufre de una serie de condicionantes geográficos, ya que no todos los climas, ni todos los suelos son aptos para cualquier tipo ni técnica de cultivo, además de que tiene condicionamientos demográficos, ya que tiende al equilibrio entre la población y los recursos. Sin embargo, en las situaciones más graves se puede pasar de una agricultura intensiva o extensiva, es decir, intensificar el uso del suelo y reorganizar la estructura social para poder establecer un proceso de vida mejor.

Por otro lado, el tema de la cultura ha pasado a ocupar un lugar protagónico en el desarrollo de las comunidades, en las que impulsa y orienta los procesos socioeconómicos, y motiva a sus miembros a que haya un protagonismo y participación por parte de ellos en la conducción de actividades socioculturales para la defensa y desarrollo de su identidad.

Las prácticas sociales de una comunidad se muestran a través de las manifestaciones de la cultura popular tradicional en esos propios escenarios donde se han desarrollado las demás generaciones, donde va adquiriendo entonces un carácter arraigado y costumbrista, o sea lo suyo propio, los elementos identitarios que lo identifican en determinada comunidad, grupo o familia.

Como parte de la cultura heredada puede hablarse de cultura popular tradicional como “el conjunto de expresiones y manifestaciones generadas, creadas y preservadas en una sociedad o grupo humano específico con un condicionamiento histórico particular; se transmite y difunde de una generación a otra fundamentalmente por vía oral y por imitación. Constituye un proceso dinámico y cambiante. Los aspectos esenciales que la caracterizan son: historicidad, transmisión, creatividad colectiva, continuidad intergeneracional, empirismo, habilidad, destreza, vigencia por extensos períodos de tiempo”. (Concepto operacional del Consejo Nacional de Casas de Cultura).

Referente a este concepto brindado por el Consejo de Casas de Cultura, se muestra como la existencia y manifestación de la cultura popular tradicional se encuentra mediante las relaciones sociales, donde representa la condición del progreso de los individuos y grupos, a través de los cuales se expresa la voluntad colectiva de enriquecer el acervo cultural de su espacio de convivencia.

Como manifestación generada, creada y preservada en una comunidad se puede destacar a las fiestas, donde puede darse la comunicación entre los grupos y segmentos sociales más distantes y diversos, puesto que la fiesta es el momento más oportuno para derribar las distintas barreras que existen en la sociedad. Esta expresión, a través de los años, va quedando tradicionalmente en los pueblos, dejando marcado los elementos identitarios que lo identifican espiritual y materialmente, por lo que se puede considerar como fiestas populares tradicionales que se entienden como: “actividades colectivas de tipo familiar, vecinal, comunal o social en general, que la población participante organiza y prepara para su propio disfrute. Pervive de una generación a otra por un lapso prolongado de tiempo. Es generada por algún acontecimiento colectivo ya sea de índole social, económica, religiosa, vinculada con el ciclo anual, vital u otro. Se caracteriza por el sentido de pertenencia que el grupo social participante le otorga”. (Concepto operacional del Atlas Etnográfico de Cuba).

A partir de su concepto, se observa como constituye la manifestación más diversa y por sí misma la que mayor número de expresiones tradicionales representa en su práctica social, de gran arraigo popular en nuestras comunidades e identificadas desde su germen y desarrollo hasta nuestro días, transmitidas por varias generaciones, en las que muchas ya cuentan con varias centenas de duración de forma ininterrumpida, sus celebraciones en un nuevo contexto diferente, las causas de aquellas que han desaparecido y las que peligran hacerlo, la identificación y tratamiento de las verdaderas tradiciones, rescates y revitalizaciones de algunas de ellas, los elementos que verdaderamente la tipifican, instrumentos necesarios para su conservación y conocimiento de la población, el cual pone todo su desempeño cultural para celebrar como principal depositario y protagonista de su propia, esperada y recreada expresión.

MATERIALES Y MÉTODOS

Desde la perspectiva sociocultural, el sondeo de las fiestas está ligado al contexto, la cultura y los momentos situacionales en las que se fueron manifestando en los escenarios rurales, los cuales carecen de estudios acerca de los elementos culturales que lo encierran e identifican en ese ámbito social y cultural en que se desarrollan. Para el análisis de las fiestas en la comunidad de Caracas, la cuales constituyen sin duda alguna una variable de investigación sociocultural, se emplearon diversas técnicas y métodos encaminados al estudio del fenómeno que constituye el objeto de estudio, por lo tanto se utilizó de manera instrumental la metodología cuantitativa, la cual se caracteriza por ser una metodología analítica y descriptiva, que presenta su perspectiva desde afuera y es orientada al resultado, a través de la cual se concretarán los mismos contenidos y para ello se tiene en cuenta la formación de la hipótesis que concederá validez a la investigación efectuada.

La aplicación de técnicas para la obtención de la información se manifiesta mediante el análisis de contenido y las entrevistas, con el propósito de responder a los objetivos propuestos por la investigación, ya que por su parte el análisis de contenido se refiere a una método que permite equiparar los temas a investigar así como desarrollar conceptualizaciones del mismo mediante documentos, materiales sociodemográficos y de archivo, lo que implica ser una herramienta vital que facilita otorgarle validez y comprobar al mismo tiempo la información obtenida y posteriormente ofrecer síntesis comprensiva, mientras tanto, a través de la entrevista, se pudo con la interacción intensa de cara a cara, obtener información directamente con las personas, la cual es una herramienta vital dada por la riqueza de datos que ofrece, por su flexibilidad para acomodarse al propósito de la interacción y su eficiencia, por lo tanto resulta muy factible para el análisis e interpretación de los resultados a partir de los criterios y opiniones brindados.

Teniendo en cuenta la zona de estudio, el Consejo Popular de Caracas, perteneciente al municipio Lajas, se tomó como muestra en la comunidad, de manera intencional, a 20 personas entre aproximadamente de 45 y 90 años, además de un rango mínimo de 15 y 25 años vividos en la comunidad, con el propósito de comprobar el conocimiento adquirido sobre estas fiestas de fin de zafra en la comunidad de Caracas como expresión de la cultura popular tradicional.

ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS

El Consejo Popular Caracas pertenece al municipio de Lajas, provincia de Cienfuegos. Limita al Este con el consejo popular Marta Abreu, al oeste con el consejo popular Ramón Balboa, al norte con el consejo popular de Lajas, al sur con el consejo popular de Cruces, cuenta con 4 asentamientos que son Caracas, Mora, San Isidro y Las Nuevas. En el caso de Caracas, posee un relieve de terrenos llanos y una extensión territorial de 61.3 Km. cuadrados, posee una abundante flora u fauna, no cuenta con cuencas fluviales de importancia, existiendo un adecuado equilibrio en el sistema medio ambiental, a pesar de que lo afecta la contaminación de algunos micro vertederos, la expansión de partículas de bagazo, así como oxido de carbono de nitrógeno y de azufre, despedido por la industria en su producción de azúcar. También existe contaminación con una planta de amoniaco relativamente cerca de la comunidad.

En esa zona del Consejo Popular de Caracas se cuenta con una población de 927 habitantes conformada por 453 féminas y 474 masculinos, su arquitectura es variada, habitan en casas, unas distanciadas de otras, presentan dos o tres edificios y algunos bateyes que todavía se mantienen desde la época de la neocolonia, pero por supuesto con reparaciones. Allí, los pobladores tienden a un mayor grado de relación popular directa de relaciones de parentesco, llegándose a conocer entre sí en un alto por ciento, por lo que sin dudas muestra un grado de familiaridad con una menor heterogeneidad que en las comunidades urbanas.

La actividad de campo fundamental está asociada al Complejo Agroindustrial (CAI), la mayor parte del la fuerza de trabajo está vinculada a la producción de azúcar de caña, además, de que está apoyado por ocho unidades básicas de producción cooperativa que son autónomas y planifican su fuerza de trabajo y su sistema de pago y cinco unidades empresariales de base subordinadas directamente al CAI, por otra parte, debido a sus características rurales esta vinculada al trabajo agrícola, donde se encuentran las Cooperativas de Crédito y Servicio (CCS) que son las que trabajan directamente con el campesino, para la producción de alimentos que va destinada al consumo de la población como son la yuca, el boniato, el plátano, la calabaza, entre otros cultivos, así como el desempeño en otras labores como los convenios del porcino, y la cría de ganado vacuno.

Tanto las cooperativas de la Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) que trabajan para el Central Azucarero como las CCS que se encuentran en la zona, presentan por su desarrollo económico, una gran relación con la comunidad, pues parte de sus habitantes desempeñan labores en la producción de caña de azúcar, o sea, la siembran, la cortan, producen la caña y una parte va destinada a la población de la comunidad, mientras que la otra va dirigida a la exportación en otras zonas del país y fuera del mismo, por lo que la producción azucarera, como eje central en la vida cotidiana, influye de manera decisiva en el establecimiento, conformación y despegue de la comunidad.

Sin embargo, la interacción sociocultural que se produce entre los miembros de la comunidad, históricamente condicionada por la actividad productiva del CAI, en la actualidad se fundamenta en la responsabilidad que los de mayor experiencia poseen para el despegue de nuevas actividades económicas como la ganadería, los cultivos varios; deben tener en cuenta la formación de los conocimientos necesarios en las nuevas generaciones, para que aprendan a trabajar y a ser productivos, apreciar los valores más sobresalientes, saber cómo interactuar con el contexto; y por lo tanto, lo interpretan como una responsabilidad en el reajuste de la actividad económica.

La tradición azucarera formó parte de la vida de la cotidianidad de los pobladores de la comunidad de Caracas por más de siglo y medio, este fue uno de los primeros ingenios del país y pasó por todos los procesos productivos, sociales, culturales, comerciales que engendró el azúcar en la región, ya que desde sus inicios, con el proceso de transculturación a la llegada de diferentes etnias africanas, haitianas, congas, entre otras, para trabajar en los ingenios, se muestra un proceso de remodelación sociocultural al imponerse otras culturas, modos de vida y diferentes creencias y costumbres.

Para los habitantes, la producción de la caña al igual que las demás realizaciones laborales, configuró un sistema cultural con rasgos específicos de su identidad cultural; expresada en determinados artefactos propios de esa actividad, convertidos en elementos de su cotidianidad, en procedimientos y formas de acción e interpretaciones reproducibles, transmisibles y generalizables y en el conjunto de códigos, símbolos, representaciones, valores y significados que en el sistema de interacciones se articulaba socialmente, por eso, estas fiestas de fin de zafra no serían abordadas con abundancia sin que se hallaran noticias precisas, ni descripciones de la misma de viejo arraigo y persistencia hasta nuestro tiempo en centrales azucareros.

Con la recogida de información en el análisis de documentos de antiguos libros escritos por altos dueños y señores del central como el Ingenio y Propiedad azucarera de Caracas se pudo examinar que:

“Desde la época de la colonia, se realizaban por iniciativa de los amos del ingenio competencias, bailes y otras actividades, sin embargo los esclavos también realizaban festejos pero en sus barracones al finalizar la molienda azucarera. Entre los diferentes bailes se encontraba el baile del maní, el cual era proveniente de los Congos y consistía en formar una rueda, donde los participantes se daban puñetazos unos a otros, principalmente en la cabeza hasta que fueran derribados, el dueño del central, Emilio Terry, patrocinaba este juego y apostaban llevando a sus maniseros a competir con los del ingenio vecino ; otro fue el baile de la Yuka, en el que formaban un círculo alrededor de los tambores de Yuka y Makuta y danzaban hasta el cansancio con pasos muy rítmicos, aunque también le agregaban el sonido de la música una reja o guataca para enriquecerla, además de un fotuto o maracas hechas de güira cimarrona”.(Ingenio y Propiedad azucarera de Caracas, 1927).

Sin embargo, con la información obtenida del libro de Fiestas Populares Tradicionales en los años de la colonia, se pudo demostrar también que “esos tambores Makuta son muy altos y ambos se tocan siempre a mano limpia. Se pintan y tienen nombre personal africano y español. Los ritmos y toques de Makuta son muy diferentes a otros de origen afrocubano y se encuentra en extinción. Otras de sus manifestaciones eran los llamados rituales, en el que se realizaban rezos y regaban aguas hacia todas las direcciones para los congos muertos durante la contienda azucarera en el corte de caña a manera de homenaje y recordatorio”.

Con este fragmento se deja claro que en aquellos tiempos acontecieron un caudal de dinamismo y agilidades por las fiestas al finalizar las cosechas azucareras a lo que se podría llamar entonces prácticas socioculturales, en el que tanto los esclavos como los amos dedicaban parte de su vida a proyectar sus valores culturales en determinado tiempo y espacio, dejando en cada uno de ellos sus creencias, hábitos y formas de diversión.

Desde una perspectiva sociocultural, estas prácticas realizadas implican en su totalidad, una acción social que posibilita un mejor entendimiento de los procesos subjetivos unidos al reconocimiento de determinadas expresiones culturales y modos de comportamientos arraigados y establecidos en una identidad propia, como lo son esas fiestas de fin de zafra en la que se desarrollaban grandes acontecimientos.

Al respecto Casanova plantea:“ el término sociocultural, aunque ambiguo, nos sirve para señalar un ámbito social amplio donde, remitiéndonos a la cultura en sentido amplio y por tanto multifacético donde, junto a los aspectos generalmente entendidos por culturales (incluidos tanto los artísticos y profesionales como, de forma especial, los tradicionales), se valoren, integradamente, los relativos a la inversión del tiempo libre y la recreación, la práctica del deporte, el entretenimiento, etc.”(Casanova, Manuel, 2010).

Se trata entonces de estudiar esas condicionantes históricas, económicas, sociales, y culturales en el proceso de conformación de las prácticas culturales y sus significados a través de sus relaciones objetivas y subjetivas que son construidas en un proceso de innovación y cambio en función del desarrollo de los grupos humanos para sus procesos de educación, transmisión y producción de conocimientos, aprendizajes y formas de representación en relación con los más diversos contextos incluyendo la naturaleza.

Para conocer más sobre las fiestas tradicionales de fin de zafra, se logró, con la técnica de la entrevista aplicada a personas mayores de la comunidad comprobar que en los tiempos de la neocolonia había una continuidad de esas fiestas al finalizar la contienda azucarera, pero agregando nuevos elementos, aquí se puede hacer mención a la información aportadapor una persona mayor de la comunidad que nos relata: “en mis tiempos recuerdo que esas fiestas se realizaban generalmente en el mes de marzo, en el que se engalanaban los espacios que rodeaban al Central como eran las áreas verdes, los almacenes del azúcar y un círculo social que por allí se encontraba. Se hacían diferentes bailes, además de los traídos de los negros africanos antiguamente, en el que se daban pasos de toque cubano, se traía una excursión como sabía llamársela en aquella época, donde se transportaban a diferentes personas de otros lugares para asistir a las fiestas del batey, ya que no se contaba con mucha población”. (Entrevistada No 1., testimoniante de su tiempo).

Otras de las entrevistadas fue una anciana de 86 años que reside en la comunidad, quien dice en su testimonio: “haciendo memoria, recuerdo que para las fiestas se servían grandes banquetes de comidas y postres para los trabajadores del central, como era el arroz con gris, arroz con carne, potajes de frijoles colorados, lechón asado, tocino, patipanza, tostones, yuca, pavo ahumado, entre otros, además de dulces finos y caseros, habían muchas bebidas importadas en el país como la cerveza, la sidra y vino tinto. También se traían las mejores orquestas de otros poblados para festejar”. (Entrevistada No 2, testimoniante de su tiempo).

Además de estas prácticas, vale mencionar el testimonio de un anciano de la comunidad que aporta una valiosa información al plantear que: “las personas de la comunidad, tanto los trabajadores del central como los habitantes se podían deleitar con esas fiestas del azúcar, pues aquel lugar se abarrotaba de personas de dentro y fuera del lugar, donde bailaban, gozaban, comían y bebían hasta más no poder. Recuerdo que los hombres vestían con elegancia en aquella época, pantalón y camisa blanca, con zapatos de dos tonos y sombreros de pajilla, mientras que las mujeres vestían de sayas con blusas con sayas y tacones, muy elegantes por cierto…también me viene a la memoria que se empleaba el danzón, el son y la guaracha.” (Entrevistado No 3, testimoniante de su época).

En ese ambiente popular, las características socioculturales de la comunidad de Caracas, situado en el municipio Lajas, se arraigan con mayor fuerza a los elementos de culturas antecedentes que se funden como en un crisol para nuevas generaciones, un ejemplo son las costumbres de los habitantes durante sus festividades, …”el olor del bagazo del azúcar, el pito del central, el ruido de las locomotoras y las actividades empeñadas para motivar a los trabajadores al finalizar la zafra, fueron momentos únicos que puedo guardar en los recuerdos de mi vida”. (Entrevistado No 4, un alegato de su época).

Con los acontecimientos señalados, en épocas anteriores, en estas fiestas populares, se demuestra que el pueblo se caracterizaba desde un principio por un carisma recreativo-cultural, aunque hubiera desigualdades sociales entre los esclavos primer, obreros después y los amos del central azucarero, ya que cada grupo realizaba, en su sistema de vida diferente, expresiones culturales a su manera como lo eran los bailes, comidas y cantos. Con el devenir de los años, se fueron eliminando esas diferencias y ya el pueblo actuaba en conjunto, en el que se orientaban los unos a los otros para mejorar la calidad de vida de las fiestas y lograr con ellas, impulsar a los trabajadores del central para echarle ganas a la molienda de la caña de azúcar.

Después del primero de enero de 1959, cambia todo este panorama antes expuesto en el trabajo, pues se lucha por una búsqueda de lo nacional o de lo autóctono, como ejercicio de creación artística para el ser humano. La obra cultural realizada en Cuba desde 1959 hasta hay en una de las más altas expresiones del sentido humanista y democrático de la Revolución Cubana. La política cultural revolucionaria se ha orientado por una parte a propiciar la participación del pueblo en los procesos culturales y su acceso a las diversas manifestaciones de la cultura popular tradicional, por lo que al triunfo revolucionario se nacionaliza el Central Caracas, pasando a manos del pueblo, en el que se van eliminando el racismo, el desempleo y otros factores de índole social.

Para estas fiestas laborales luego del triunfo revolucionario, la industria azucarera y conjuntamente con los trabajadores, realizan una reunión sindical, donde todo el poblado tiene la más estrecha participación sin importar raza, ni grupo etáreo, solo se tiene en cuenta el ideal de que el pueblo es la Revolución que lo ha dado todo por la igualdad social. Por eso, dentro de sus festividades laborales se brindaban servicios gastronómicos, entre ellos bocaditos de cerdo, mortadela, minutas, pizzas, entre otras ofertas, se realizaban almuerzos diferenciados a los trabajadores, además de actos políticos donde se reconocían y estimulaban a los obreros más destacados en el tiempo de zafra azucarera. De esta forma, el carácter revolucionario de estas fiestas ha fortalecido un conjunto de principios modificados en el tiempo, arrastrando con ello elementos culturales de sus antecedentes para el beneficio y desarrollo de la comunidad desde el ámbito sociocultural.

Con el transcurso del tiempo hasta nuestros días se pudo apreciar mediante las entrevistas, que esas fiestas laborales del pueblo, consideradas como una tradición, de un tiempo para acá, han ido perdiendo esos valores y elementos identitarios que la identifican en su comunidad... “las fiestas hoy en día ya no son las mismas, se ha perdido mucho en cuanto a las tradiciones, los habitantes de la comunidad se han ido desmotivando por la falta de recursos, por la falta de estimulación a la mayoría de los trabajadores que elaboran en la etapa de zafra, hay una pérdida de conciencia al no considerar que se debe mejorar la calidad de esas fiestas para el goce y disfrute de la población”. (Entrevistado No 5, trabajador del Central Caracas).

Con este argumento aportado por uno sus miembros, no significa que esas fiestas queden en el olvido, al contrario, se ha hecho una tradición desde tiempos atrás y aún se siguen realizando, pero no con la misma calidad… “en nuestros días, de alguna u otra forma las instituciones y los organismos se proyectan para llevar a cabo fiestas por las jornadas finales del azúcar, en la que se trata de conseguir un equipo de audio para la música, se celebra un acto político donde se hace un resumen del cumplimiento del plan de azúcar donde participa el Partido, el Gobierno, líderes y trabajadores del central, a los cuales se les hace un almuerzo en el comedor y se les estimula de alguna forma”. (Entrevistado No. 6, administrador del central, 2011).

Siendo entonces la comunidad de Caracas un espacio de diversas manifestaciones y acontecimientos que benefician al desarrollo económico del país, los propios habitantes deben tener conciencia que el complejo agroindustrial existente en ese lugar como lo es el central azucarero “Caracas”, constituye desde sus orígenes un elemento efectivo de la cultura azucarera en la región, incorporado permanentemente al uso colectivo a través de mecanismos establecidos para la producción y reproducción de prácticas tipificadoras que definen su entorno, es decir, de las relaciones sociales que propician su contexto sociocultural.

Esa relación existente entre hombre- proceso de producción de caña de azúcar se muestra de manera directa, consciente y fundamental para los pobladores de ese escenario rural, ya que desde tiempos atrás ha sido un recurso primordial para el sustento de las familias… “nosotros nos sentimos identificados con la caña de azúcar, incluso su olor penetra en el interior de nuestras casas y por eso podemos sentirnos orgullosos de lo que trabajamos y logramos”. (Entrevistado No 7, trabajador del central, 2011).

Como se ha podido observar en el seno de las familias rurales se desarrollan aún funciones importantes desde el marco tradicional como el trabajo, la educación, la formación religiosa, la actividad de recreo y de socialización, por tanto, es de vital importancia que los festejos se encuentren en constante transmisión hacia las diferentes generaciones. Tal y como dijera Schultz: “vivir su vida es la cotidianidad del hombre; distanciarse de su vida, la fiesta”. (Schultz, 1993), lo que significa que las fiestas en una comunidad cobran relieve, moviliza a los ciudadanos y promueve la identidad social.

De esta forma, la pérdida de valores culturales de las fiestas en un espacio rural es motivo de necesario rescate, teniendo en cuenta todos aquellos rasgos formativos y educativos que nos inculcaron nuestros antecesores, ya que son aportes a las diferentes dimensiones de la vida social de la comunidad, que constituyen al mismo tiempo, un abanico de oportunidades y opciones que indudablemente hace aportaciones sustanciales que se reflejan mediante sus impactos a nivel comunitario.

Referente a ello, el promotor cultural de la zona se encuentra consciente sobre la necesidad de seguir realizando esas fiestas populares tradicionales para el rescate de sus tradiciones, relacionadas con la producción azucarera y otras tareas agrícolas… “se tiene en cuenta la animación sociocultural comunitaria y el fortalecimiento de todas aquellas tendencias culturales, para ello se tiene presente variados espacios artísticos tanto para los miembros como para los trabajadores del central que de alguna manera se puede decir que son el “fuerte” en este espacio económico, por sus labores al finalizar la zafra, se trata por todos los medios de estimular y reconocer su trabajo, propiciándoles un determinado tiempo de descanso, además de las fiestas como opción de disfrute en que se revitalizan los bailes, las comidas, en las cuales se asa un cerdo y se dispone de diferentes ofertas de consumo, las bebidas como la cerveza y el ron, incluso algo muy tradicional que no ha perdido el hilo aún, es que todavía hay personas que se visten como antes, con guayaberas, zapatos de dos tonos y sombreros de guano, lo que demuestra la fiel transmisión de valores identitarios de su comunidad. (Entrevistado No 8, Promotor cultural de Caracas).

Considerando cómo se siguen desarrollando esas fiestas para el progreso de la entidad, se hace énfasis en que la diversificación productiva, a lo largo de los años, emerge como una experiencia cultural vinculada a las costumbres, lo cual se percibe como un elemento positivo para el desarrollo de las mismas, aquí claramente se pueden destacar a las fiestas realizadas por fin de cosecha del central azucarero, las cuales representan, en su contexto, prácticas culturales de gran arraigo popular, que se identifican desde su germen hasta nuestros días, siendo el pueblo el protagonista principal de su propia recreada expresión, conformando su identidad cultural de pautas culturales para el fortalecimiento del desarrollo local. Como se puede observar, las fiestas son una fuente inagotable de conocimientos para la comunidad en la que confluyen la música, la danza, comidas, bebidas, ornamentación y juegos. Todos estos elementos de una manera u otra se hacen vigentes en la historia de las fiestas realizadas en Cuba con esa transmisión continua de valores identitarios considerados como agentes activos en la formación de la cultura popular tradicional.

CONCLUSIONES

• Las comunidades rurales guardan un gran pasado histórico y cultural, donde sus miembros interactúan y comparten costumbres, necesidades e intereses comunes con un gran sentido de pertenencia e identidad cultural a partir del grado de socialización que puedan presentar en su constante interacción y relaciones sociales más intrínsecas, relaciones tecnológicas, organizativas y de producción que permiten que esta se reproduzcan y renueven constantemente.

• Reconocer a las fiestas como expresión de la cultura popular tradicional, significa reconocer oficialmente un modo personal de vida, una experiencia que se amplía a grupos sociales existentes en una sociedad que revelan un hábito, una costumbre que a lo largo de los años se va haciendo tradicional.

• Las fiestas de fin de zafra como expresión de la cultura popular tradicional constituye un proceso dinámico y cambiante en el desarrollo de la comunidad rural de Caracas en cuanto a la producción azucarera del central “Caracas”, alcanzando desde sus inicios una significación sociocultural en su contexto, ya que deja huellas definitivas de todo su acervo cultural a través de la historia a partir de la llegada de los esclavos a trabajar en el ingenio.

• En la actualidad la comunidad de Caracas se puede mantener orgullosa ante los procesos culturales que aparecen en las fiestas, siendo estas el constructor de su identidad y portador del sentido que actúan sobre la base de significados que son producto de la interacción social, en ese quehacer concreto de creación y recreación, producción y reproducción de la cultura.

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