Contribuciones a las Ciencias Sociales
Septiembre 2011

CRITICANDO AL "SOCIALISMO REAL" Y REVIVIENDO LIGERAMENTE AL "CIENTÍFICO"



John Cajas Guijarro
cajasjohn@yahoo.com


RESUMEN

La forma cómo se expresó “fenoménicamente” el Socialismo durante buena parte del siglo XX dejó una imagen bastante “deteriorada” respecto a la importancia y el carácter científico del pensamiento de Marx. Antes que presentar toda una esquematización que repita los conceptos y principios contenidos en la obra crítica respecto al pensamiento económico ortodoxo, más bien se plantea una contraposición entre lo que supuestamente fue la expresión socialista y lo que de alguna manera era su verdadera esencia como dialéctica del pensamiento antes que como dogma inamovible.

ABSTRACT

The “phenomenal” expression showed by the Socialism for most of the twentieth century left an "impaired" image on the importance and the scientific character of Marx's thought. Instead of presenting an entire outlining repeating the concepts and principles contained in the critical work against the orthodox economic thinking, rather it is  presented a contrast between what supposedly was the socialist expression and how it was his true essence as a dialectic of thought rather than as immutable dogma.

PALABRAS CLAVE: Comunismo, Socialismo, Marx, Carácter Newtoniano, Manifiesto Comunista.

CLASIFICACIÓN JEL: B14, B24



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Cajas Guijarro, J.: Criticando al "Socialismo Real" y reviviendo ligeramente al "Científico", en Contribuciones a las Ciencias Sociales, septiembre 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

EL “SOCIALISMO REAL”

“La sopa es a la niñez lo que el comunismo es a la democracia”  Mafalda

Durante el régimen de Stalin, solo durante “1937-1938, fueron condenadas más de un millón trescientas mil personas de las que casi 700.000 fueron fusiladas”, esto lo afirmaViktor Zemskov, historiador al cual se le encargó en 1986 por parte de la Academia de Ciencias Rusa aclarar las dimensiones reales de la represión estalinista.

Siendo más dramáticos (en más de un solo sentido), podemos ver algunos resultados “humanitarios” que tuvo la presencia del comunismo en el planeta:

Si bien, en palabras del mismo Stalin, “la muerte de un hombre es una tragedia, la muerte de millones es estadística”, a estas estadísticas (que no son infalibles, pues a diferencia de cómo podrán pensar algunos, las cifras per se no validan un conocimiento) no se las puede dejar de lado, en especial al momento de comprender el porqué del debilitamiento de la capacidad de influencia del pensamiento socialista.

Es más, tales hechos han servido para crear (por no decir imponer) en la visión del mundo occidental “modernizado” la clara ruptura entre el Comunismo y la Libertad de los pueblos. A tal punto se llega que hoy en día, alguien que abiertamente se declare marxista (omitiendo las grandes falencias intrínsecas en este término) será visto, a lo menos, como alguien rezagado históricamente, que no acepta el “fracaso del marxismo”, cuya muestra fenomenológica más significativa es “sin duda” la caída del Muro de Berlín en 1989.

Incluso en el ámbito de la discusión económica, se ha visto como esta “caída” ha llegado a trascender hasta en las aulas, donde la imagen del rigor científico que Engels buscó brindar con su término de Socialismo Científico quedó desvalida frente a lo que algunos sectores tecnocráticos llamarían la “Economía técnica”, en donde la búsqueda de modelos y estructuras cuantitativas es el nuevo objetivo, junto con la capacidad de “predecir” el comportamiento de los agregados sociales (evidentemente con su respectivo intervalo de confianza a un nivel por lo general mayor o igual al 95%).

Pero, en realidad, ¿se ha logrado refutar el pensamiento de Marx?, ¿acaso la incursión marginalista u otras visiones “pro-libertad” han creado una verdadera y contundente refutación? ¿O es que acaso, a partir de las acciones emprendidas por los representantes del Socialismo Real se creó una situación lamentable ciertamente, pero también explotada en función de la utilidad (total y no marginal) de los principales sectores vinculados al sistema capitalista mundial, dejando de lado la profundidad en la discusión de la verdadera teoría?

Quizá aquella frase (con grandes variantes, de origen un tanto desconocido, adjudicada a Churchill, Bernard Shaw, Georges Clemenceau, entre otros) clarifica la visión a la cual hago referencia: “El que es comunista a los veinte años tiene corazón, quién lo es después de los cuarenta no tiene cerebro”

Bien hace Galbraith al incluir en uno de sus libros esta frase de Friedrich Von Schiller: “Cualquiera, como individuo, es aceptablemente sensible y razonable; como parte de la multitud, de inmediato se convierte en un estúpido”, pues al menos el autor de este ensayo cree que la falta de prestigio que hay en el común de las masas de hoy respecto al pensamiento de Marx radica por un lado en la ofensiva neoliberal que buscó durante buena parte de la década de los 80 y los 90 demostrar el “absolutismo” de sus planteamientos, la creación de un pensamiento único e incluso lo que Fukuyama llamaría “El fin de la Historia” y en donde a la final, las masas solo se volvían “consumidores” y el nuevo papel del economista era el de buscar maximizar el interés individual (sujeto a ciertas restricciones y apegándose a una lógica individual robóticamente acertada v. gr. Homo œconomicus) olvidándose de las interacciones sociales que, como bien señala la frase, pueden llevar a las crisis económicas tipo subprime.

Por otro lado están los muy buenos ejemplos que arriba fueron señalados, en donde aquella praxis de la teoría “marxista” incluso concluyó en la creación de una burocracia que generó en las masas una especie de repulsión y que han servido como ejemplo de los resultados del comunismo, dejando al margen cualquier argumentación de mayor profundidad.

La utilización de los procesos de burocratización dentro de los países del bloque socialista puede graficarse con la siguiente mención que hace Friedman: “Rusia es un país de dos naciones: una pequeña clase alta privilegiada de burócratas, personajes del partido comunista y técnicos; y una gran masa popular que vive un poco mejor que sus bisabuelos”. También dice: “recordamos haber preguntado en Moscú a un guía turístico el precio de un voluminoso automóvil que vimos. Nos respondió: Oh esos no están a la venta, son solo para el Politburó

Con estos apuntes podrá notarse el sentido de algunas de las principales críticas al Comunismo en un sentido pragmático. Sin duda la muerte de millones no es solo una estadística, y en realidad la libertad y otros derechos son imprescindibles al momento de defender la dignidad humana, pero ¿acaso el capitalismo no ha hecho cosas iguales o peores durante su evolución? ¿Qué fueron esas dictaduras latinoamericanas producidas en serie? ¿Qué libertad tiene aquel que por carecer de ingresos no puede comer? Quizá la libertad de elegir donde morir (asumiendo que aún tiene fuerzas para moverse) ¿y los roces imperialistas durante las dos guerras mundiales?

No es la praxis de los Socialismos Reales un argumento definitivo para desaparecer a Marx del campo del conocimiento, e incluso su validez volvía a ser reconocida durante esta última crisis, concretamente en el 2008, cuando el Ministro de Finanzas Alemán, Peer Steinbrück afirmara que: “Uno debe admitir que ciertas partes de la teoría de Marx, realmente no están tan mal”.       

LA “MANIFESTACIÓN” DE MARX

“El libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos”. Esta frase sin duda lleva a recordar en cierta manera al pensamiento del mayor representante de los economistas clásicos liberales, Adam Smith, quien con su propuesta del orden social natural, favorecido por la libre capacidad de llegar a acuerdos privados, llegó a concluir que “al perseguir su propio interés, (el individuo) promueve el de la sociedad”.

Pero en realidad, la frase al inicio presentada no corresponde a un economista liberal, es más, esta es una de las líneas que componen el Manifiesto del Partido Comunista elaborado por Marx y Engels y publicado por primera vez en Londres en 1848. La frase dice, con un poco más de “contextualización”:

“En sustitución de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clase, surgirá una asociación en que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos”

Pero, ¿acaso no se asocia “comunismo” con restricción de las libertades individuales? ¿Cómo entender que se busque “el libre desenvolvimiento de cada uno”?

Aquí puede aparecer el clásico planteamiento de la “Dictadura del proletariado” como una contradicción a ese libre desenvolvimiento. Pero esta idea en realidad encierra una intención completamente distinta a lo que en primera instancia lleva a pensar la idea de Dictadura.

De hecho, en el mismo manifiesto podemos leer que: “el primer paso de la revolución obrera, es la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia”.

Clarifiquemos un poco: bajo la lógica de Marx, en un sistema económico donde cada vez existe una mayor concentración de la propiedad de los medios de producción en pocas personas, donde la gran mayoría de la población a nivel mundial podría catalogarse como “trabajadora” (eso sin contar que en algunos países es hasta una suerte contar con un trabajo fijo), una “Dictadura del proletariado” en términos teóricos otorgaría el poder a la mayoría de la población, la cual en se encuentra desposeída y solo tiene su fuerza de trabajo como medio para subsistir (evidentemente que en la lucha se incluye a otros sectores como el campesinado).

Para alcanzar este estado donde la mayoría obrera toma el poder, se hace necesaria “una violación despótica del derecho de propiedad y de las relaciones burguesas de producción”, puesto que la clase burguesa no aceptaría renunciar a sus privilegios e intereses (renuncia que iría mucho más allá de una simple y quizá hasta vergonzante caridad), por lo que se requiere de una capacidad de enfrentamiento y posterior contención para quienes busquen oponerse a la revolución; de esto nace la dictadura.

Por esta razón, “el rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa”. Entonces el fin es en realidad “abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad”.   

Y si alguna contradicción existe respecto a la propiedad personal, señalemos que “El capital no es, pues, una fuerza personal; es una fuerza social” por lo que “si el capital es transformado en propiedad colectiva […] no es la propiedad personal la que se transforma en propiedad social. Sólo habrá cambiado el carácter social de la propiedad. Esta perderá su carácter de clase”.

E incluso este esquema lleva consigo una visión bastante original de “Aldea Global”, pues en esta lucha, los privados de la propiedad “destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de su nacionalidad”, y es más, podemos especular que se lograría finiquitar las relaciones centro-periféricas a nivel de explotación entre países pues “en la misma medida en que sea abolida la explotación de un individuo por otro, será abolida la explotación de una nación por otra”.    
 
Ahora, pasando un poco a una caracterización del pensamiento de Marx como pensamiento científico, entre los elementos que realmente son capaces de describir la realidad, como en aquellos que posteriormente merecieron ser “ajustados” a las realidades puntuales del Capitalismo en cada sociedad particular, se puede plantear un “carácter newtoniano” de Marx.

EL “CARÁCTER NEWTONIANO” DE MARX

Hagamos una pequeña reflexión: ¿cabría preguntar a un físico si es “newtoniano”, o a un biólogo si es “pasteuriano”? De hecho sería bastante bizarro.

El problema con las ciencias sociales es que a diferencia de las ciencias naturales, es muy complicado (y quién sabe si acaso imposible) el poder encontrar leyes que rijan el comportamiento de los agregados humanos, especialmente dentro del campo de la Economía y de la Economía condensada (es decir, la Política según Lenin), por lo que mientras en las ciencias naturales podemos ver un desarrollo donde a cada teoría se le va “agregando” nuevos elementos (y evidentemente refutando aquellos que no concuerdan con el desarrollo propio de estas ciencias), en las ciencias sociales a veces existe una diversidad de teorías, y más aún en campos como la teoría del valor dentro de la Economía, donde podemos reconocer al menos dos grupos claramente separados: valor trabajo y valor utilidad.

Pero salteando este inconveniente de multiplicidad de teorías, el término “marxista” sin duda que es reconocido e incluso su uso es fomentado, como si en verdad la idea de Marx hubiese sido crear un cuerpo teórico titulado con su propio nombre. Referente a esto, Eduardo Galeano escribe: “Marx solía advertir que él no era marxista, anticipándose así a quienes iban a convertir el marxismo en ciencia infalible o religión indiscutible”

Esta cita de Galeano permite armar al menos dos “caracteres newtonianos” que ayudan a comprender cuál debe ser la forma como debamos ver, por un lado la relación entre individuo-obra y por otro lado, el carácter perfectible y no eterno de la obra.

Así, el primer “carácter newtoniano” reconocible en Marx es que al estudiar su teoría, no se debería plantear una exaltación al “autor”, sino encontrar un conjunto de estructuras capaces de explicar de la mejor manera posible una parte esencial de la realidad (para el caso de Newton, lo importante para el desarrollo de la Física como ciencia es la validez que poseen, por ejemplo, sus tres leyes del movimiento: inercia, fuerza resultante y acción-reacción; mas no el mirar al individuo por encima de su obra).

Respecto a la escritura en piedra, es necesario reconocer que “a Marx, como pensador, como investigador de las doctrinas sociales y del sistema capitalista que le tocó vivir puede, evidentemente, objetársele ciertas incorrecciones”, frase sin duda acertada de Ernesto “Che” Guevara.

Entre esas incorrecciones, Guevara menciona, por ejemplo, la interpretación que Marx hace de Bolívar o, junto con Engels, el análisis de los mexicanos, donde según el “Che” se dan “por sentadas incluso ciertas teorías de las razas o de las nacionalidades inadmisibles hoy“. 

Entonces, el “segundo carácter newtoniano” con el que se debería estudiar a Marx es el hecho de que, como sucedió con la mecánica newtoniana, la teoría de Marx no puede plantearse como perfecta e inmutable, sino que bajo ciertas circunstancias (dígase por ejemplo, a una velocidad muy inferior a la velocidad de la luz para la mecánica newtoniana) adquiere una mayor capacidad de explicar una parte esencial de la realidad, pero que en otras circunstancias (velocidad cercana a la de la luz) se vuelve indispensable el considerar otros aportes teóricos (relatividad o mecánica cuántica según corresponda) que compensen ciertas insuficiencias en la comprensión del “segmento de realidad” objeto de estudio.

La importancia de este segundo punto es vital, y no solo es una lucubración de quien escribe este ensayo, pues a la final los aportes posteriores a la visión de Marx (empezando por el mismo Engels) abrieron campo a importantes ramificaciones y, en especial, la célebre distinción entre el Materialismo Histórico y el Materialismo Dialéctico.

El intento de volver infalible a Marx y de otorgar a su dialéctica una capacidad de explicación mayor a su capacidad original (es decir, el pasar de una doctrina “científica” de las sociedades humanas y de sus transformaciones a una especie de “metafísica” que buscaba explicar la evolución de la naturaleza en general) demuestra que se traspasó el segmento de realidad que el mismo Marx buscaba comprender.

Las implicaciones (incluso políticas) asociadas a la distinción entre el Materialismo Histórico y el Dialéctico (este último bastante entremezclado con la necesidad de la ratificación del absolutismo y totalitarismo estalinista) deben servir como referente para aceptar que la visión Materialista de la realidad en Marx tiene sus limitaciones y que, más allá de ser un determinismo económico, busca ser una especie de “determinismo socio-económico” que en realidad implica la idea de que son los hombres quienes hacen la historia, pero no la hacen a su libre arbitrio sino bajo circunstancias que les han sido legadas del pasado. Esto da espacio incluso a la necesidad de la expresión de la individualidad de cada ser humano que a pesar de su realidad social, a la final es capaz de crear su propia historia.

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