Contribuciones a las Ciencias Sociales
Septiembre 2011

DE LAS COMPETENCIAS A LAS COMPETENCIAS INFORMACIONALES. REFLEXIONES SOBRE LA FORMACIÓN POR COMPETENCIAS EN EL ÁMBITO ACADÉMICO



Eneida María Quindemil Torrijo (CV)
Profesora Auxiliar
Universidad Agraria de La Habana, Cuba
San José de las Lajas, Mayabeque, Cuba
eneida.quindemil@infomed.sld.cu


RESUMEN

Este trabajo tiene como objetivo presentar un estudio sobre las competencias desde su aparición en la literatura y la conceptuación que implica, hasta llegar a las competencias informacionales y su necesidad en las universidades. Para esbozar los supuestos teóricos se consideró el método del análisis documental, enfatizándose en el vocablo competencias como muy polémico en dependencia del enfoque que se adopte: conductista, funcionalista o constructivista. Asimismo, se muestra una panorámica, a nivel internacional, del tratamiento del tema por diferentes organizaciones e instituciones, enfatizándose en la alfabetización informacional (ALFIN) como proceso conducente a las competencias informacionales. Se diserta sobre las competencias informacionales que debe poseer el profesional de la información para cumplir su cometido social de alfabetizar en el uso de la información, arribándose a conclusiones.

Palabras clave: competencias, competencias informacionales, universidades, alfabetización informacional, profesional de la información.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Quindemil Torrijo, E. M.: De las competencias a las competencias informacionales. Reflexiones sobre la formación por competencias en el ámbito académico, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, septiembre 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

INTRODUCCIÓN

En una sociedad cambiante, donde las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) han invadido todas las esferas de la vida, es fundamental que los individuos aprendan a trabajar con la información. Si bien las competencias en el ámbito profesional son muy importantes; en la medida que las personas estén actualizadas en su rama del conocimiento, serán mejores profesionales y sus organizaciones tendrán superiores posibilidades de éxito; sin embargo, esto solo es posible a través de la información.

Este recurso, presente en disímiles portadores, que ha irrumpido en diferentes escenarios; toma en la postmodernidad una lectura de pluralidades, en tanto, se es competente si se sabe trabajar con la información en sus múltiples y variados formatos, haciendo un uso ético de ella y logrando comunicar resultados que brinden soluciones en los diferentes campos del conocimiento.

A pesar de la brecha digital / social que separa a los países menos favorecidos en tecnologías de los que tienen un adecuado nivel de desarrollo, hay que buscar alternativas para adquirir los conocimientos, actitudes y habilidades necesarias para interactuar en un mundo donde la Web 2.0 ya es una realidad. Desde esta perspectiva, al profesional de la información le asiste por derecho estar al tanto del desarrollo informativo-digital que hoy invade nuestros espacios y, a su vez, multiplicar ese conocimiento, haciéndolo extensivo a nivel social.

En correspondencia, el objetivo de este trabajo es presentar un estudio sobre las competencias desde su aparición en la literatura y la conceptuación que implica, hasta llegar a las competencias informacionales y su necesidad en el ámbito académico.

DESARROLLO

El término –competencias- aparece en la literatura desde diferentes enfoques y conceptuaciones. Se asocia al conjunto de conocimientos, cualidades, capacidades, aptitudes, actitudes y habilidades para realizar una acción determinada.  Para (Vargas, 1999) es uno de los conceptos más polémicos en la actualidad, pues su análisis depende del enfoque que se adopte: conductista, funcionalista o constructivista.

Cuesta (2001) declara que, sobre los años 50 y 60, el término se asocia al mundo de las empresas; se habla del reconocimiento personal de acuerdo con los resultados que puedan obtener las personas. Por su parte, (Argüelles y Gonczi, 2001) destacan que la educación basada en competencias se inicia en el  mundo anglosajón (Inglaterra y Estados Unidos) en los años 60' y 70' del siglo pasado, haciéndose extensiva, años más tardes, a otros países como Alemania, Australia y España.  Aunque no con una intención educativa sino, más bien, económica; se buscaba una capacitación en el sector industrial, concertando la formación universitaria con las demandas de la industria y sus cambios para un acercamiento práctico, más que teórico, a las realidades crecientes. Se trataba de que los profesionales conjugaran conocimientos, habilidades y actitudes para desempeñar adecuadamente las tareas.

Es plausible enunciar que las competencias son tratadas por diferentes organizaciones internacionales. Cabe destacar la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre la Formación Profesional (CINTERFOR), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y la UNESCO, entre otros.

El carácter amplio y flexible de las competencias, su incorporación a través de distintas experiencias sociales: familiares, escolares y laborales; hace que no puedan ser patrimonio  del puesto de trabajo, sino que constituyen atributos de la persona que lo ocupa, e incorporan elementos individuales y sociales en una trayectoria única para cada individuo en particular. Se conjugan así los conocimientos, habilidades, capacidades, actitudes, valores y comportamientos aludiéndose a competencias de modo genérico, a competencia laboral, competencia profesional o competencias humanas, en dependencia  del contexto.

En el campo educativo, el término competencias hay que verlo desde dos ángulos diferentes: primero, es retomado por las teorías de la comunicación a partir de los estudios de lingüística y uso de la lengua realizado en 1965 por Noam Chomsky,  cuyo origen está en la Gramática Generativa y tiene que ver, esencialmente, con la capacidad verbal y conocimientos lingüísticos que posee un sujeto; segundo, es utilizado en el entorno empresarial a partir de las propuestas de reingeniería ligando las destrezas del saber-hacer con la capacidad de competir, es decir,  de ejercer el dominio frente a los otros competidores en la capacidad de producir rentabilidad para la empresa. (Barbero, 2004).

En nuestra opinión ambas perspectivas se unen en la formación de los profesionales, pues se necesita la destreza intelectual, innovación, y creatividad que parte de la lingüística de Chomsky y, además, las destrezas que generan competitividad; pues ello es un indicador asociado al logro del desempeño profesional que se requiere para interactuar en el escenario laboral toda vez graduado, y su preparación debe tributar a eso.

En esta investigación, es viable considerar la integración de los enfoques anteriores enunciados por Vargas (1999), haciendo énfasis en el constructivista, unido a las perspectivas donde se inserta el término competencias en el contexto educativo. Es válida la unificación de capacidades, conocimientos, habilidades y destrezas que posee el hombre de manera individual, así como también los factores psicológicos individuales, sociales, grupales, el contexto donde vive con sus necesidades y requerimientos para la formación de una persona reflexiva y creativa con un alto compromiso social.
El tratamiento del término, desde el punto de vista de la  información, se relaciona en la literatura de la profesión con la alfabetización informacional. Ello, en ocasiones, une fronteras en lo que para nosotros es el proceso: la ALFIN, y el resultado: la competencia informacional.  Se habla de ser competente en información en muchos de los modelos, normas, declaraciones y aportaciones; siendo empleado, indistintamente, los términos habilidades y competencias. A propósito de la investigación que se presenta, interesa el nivel de actualidad y desarrollo alcanzado por la ALFIN a nivel mundial y, en correspondencia, las propuestas que promuevan el desarrollo de las competencias informacionales. Los apuntes siguientes, enfatizan en estos aspectos.
Oportuna es la revisión del Reglamento General del Sistema Europeo de Certificación de los Profesionales de la Información y Documentación donde se definen las competencias como el conjunto de las capacidades necesarias para el ejercicio de una actividad profesional y dominio de los comportamientos requeridos. Los componentes son: los conocimientos teóricos, los conocimientos prácticos y las aptitudes. Estos componentes deben ser operativos, aplicados en la práctica y validados.
Asimismo, define Información y Documentación como sector dentro de las actividades profesionales cuya misión es encontrar la información para un uso profesional (después de haber sabido buscarla), tratarla con el fin de acrecentar sus cualidades para el uso, manejarla, velar por su accesibilidad y transmitirla a los que la necesitan, usuarios o clientes. Es decir, lo que ya hacen los bibliotecarios, los documentalistas, los archiveros, y otros profesionales. El citado reglamento considera que los profesionales de estas áreas son personas que dedican su actividad a tareas de información y documentación, aplicando las técnicas y normas específicas, cualquiera que sea el marco institucional en el que ejerce su actividad.
Angulo (2003) entiende la competencia en información como la capacidad de realizar con eficiencia una actividad de información utilizando los conocimientos, las habilidades, actitudes, destrezas y comprensión ineludibles para conseguir los objetivos de información. El ejercicio competente incluye la reunión de condiciones y valores de las personas como base para fomentar su capacidad para afrontar y solucionar situaciones eventuales y dificultades que broten en el ejercicio de esta actividad.
Asumimos que las competencias informacionales se adquieren por medio de la alfabetización informacional y se definen como el conjunto de las capacidades, conocimientos, habilidades, actitudes y valores para definir una necesidad informacional, buscar, encontrar, seleccionar, evaluar, usar y comunicar información de forma eficaz, con sentido ético, reflexivo y crítico. Infieren aspectos propios de cada individuo desde los emotivos hasta los cognitivos y actitudinales asociados a las destrezas en el uso de las tecnologías, al acceso a redes en la búsqueda y gestión de la información y a la necesidad de un aprendizaje autónomo y, a la vez, imbrican a otros al interactuar en un contexto; siendo dinámicas y cambiables en la medida que se avanza como ser social. Opinamos que el profesional de la información es la persona que está llamado a poseer estos atributos, inexorablemente; de ahí su distinción del resto de los profesionales y la importancia de una formación adecuada en ALFIN, siendo de interés el espacio académico a efectos de esta investigación.
La circunscripción de las competencias informacionales en la enseñanza superior trae consigo recurrir a las diferentes normas que, a nivel internacional, declaran los estándares evaluativos que determinan cuando un estudiante es o no competente en información. Estas normativas aparecen en el año 2000 expuestas por la Association of Collage and Research Libraries (ACRL/ALA) e indistintamente, organizaciones de la profesión en diferentes regiones han incluido otras consideraciones, indicadores y objetivos, declarándose en ellas como denominador común la vinculación de docentes y bibliotecarios para desarrollar propuestas de ALFIN que lleven a la formación de un profesional competente en información.
Según Area, et al. (2004) se plantea como fundamental  la consulta del Informe final del Proyecto DeSeCo para el estudio de las competencias, modo de desarrollarlas y evaluarlas pues se pone énfasis en los resultados que la persona consigue a través de la acción, selección o forma de comportarse según las exigencias, es decir, combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que, conjuntamente, pueden movilizarse para que la acción tomada resulte eficaz. Por tanto, cabe decir que una competencia es una combinación de componentes personales (conocimientos, habilidades cognitivas, motivación, actitudes, emociones), de componentes sociales (conocimiento de los contextos) y de conductas (acciones, comportamientos, iniciativas)”.

Lo anteriormente expuesto es un argumento válido para la formación por competencias debido a la necesidad de contar con un ciudadano listo para insertarse en los diferentes modos de producción como respuesta a los nuevos retos económicos y sociales, considerándose  “piedra angular en la formación universitaria”. La educación superior tiene ante sí una mirada social, donde los titulados universitarios tomando como punto de partida las habilidades transferibles, los conocimientos adquiridos en sus años de estudio, desarrollan las capacidades y actitudes para hacer frente a  demandas complejas.

El profesional de la información está inmerso en potenciar el cambio de su organización a un estadío superior, en desempeñarse como gestor de conocimientos que ayuden a una adecuada toma de decisiones y, para ello, sus competencias en el acceso, uso y evaluación y comunicación de la información se forman y desarrollan en el pregrado y deben continuar perfeccionándose autónomamente durante toda su vida.

Desde la perspectiva informacional, las competencias en el contexto mundial, se consideran imprescindibles para el logro de la actividad profesional, económica y personal. Su fomento se percibe desde la década de los 90 donde determinados organismos y organizaciones las consideran como área clave. A decir de la Organisation for Economic Cooperation and Development(OECD), la información y el conocimiento son apreciados activos de la empresa, adquiriendo valor el uso efectivo de la información. (OECD, 2003).

En nuestras consideraciones la alfabetización informacional es el modo para llegar a ser competente en el uso de la información, lo que es válido en cualquier nivel de instrucción aunque la competencia está ligada al desempeño y, en este sentido, se puede mirar desde las profesiones, sin embargo no es la única opción. Al respecto, (Irigoin y Vargas, 2002), esbozan criterios relativos a la gestión por competencias enfatizando en la necesidad de definir conductas de éxitos necesaria para cubrir la brecha existente entre el desempeño actual y el deseado.

Por tanto las competencias en el ámbito de la alfabetización informacional son adquiridas con la participación del individuo en su propio aprendizaje durante toda su vida, a partir de las experiencias que va a acumulando desde los primeros años de estudio, con la intervención de otras personas (docentes, bibliotecarios, compañeros de aula, familiares), en la medida en que adquiere plena comprensión de lo que está haciendo en el ejercicio de la reflexión conjunta, emitiendo juicios, valorizando, discerniendo, desarrollando destrezas que van desde la comprensión de lo que lee y escribe hasta el manejo de un ordenador, donde debe ser capaz de gestionar y seleccionar con certeza, aquella información realmente válida.
Relativo al profesional de la información, Miranda y Meneses (2006, p.6) plantean que: “Un graduado de las carreras de Bibliotecología y Documentación que aporta a la Sociedad de la Información-Conocimiento debe ser un profesional capaz de planificar, organizar y diseminar los servicios informacionales de la institución a la que sirve, tomando en consideración la posibilidad de un acceso con eficacia y eficiencia. Comparten con Valentim que las competencias y habilidades recibidas a través de la formación profesional en el área de Ciencias de la Información, más específicamente en Bibliotecología y Documentación, deben clasificarse en competencias de comunicación expresión; en competencias técnico científicas; en competencias gerenciales y en competencias sociales y políticas.
El documento señala que, además de estas competencias, un profesional requiere las actitudes de respeto/tolerancia, innovación/creatividad, sensibilidad hacia el comportamiento de la comunidad a la que sirve, ética profesional, compromiso social, responsabilidad y trabajo en equipo para lograr posicionarse en el mundo laboral moderno.

Con respecto a lo expuesto, en la medida que las competencias antes descritas sean perceptibles en este profesional, tendrá menos dificultades para emprender trabajos de investigación y elaborarlos con calidad, pues la falta de formación en el campo investigativo, muchas veces, está condicionada por una débil alfabetización informacional. Consideramos que el profesional de la información es, por antonomasia, el conductor del desarrollo de competencias informacionales, de ahí la sólida formación que requiere.

En el Euroreferencial en Información y Documentación  publicado en el año 2004, se alude a un grupo de competencias y aptitudes que deben estar presentes en el profesional de la información. A continuación, en la tabla 7, se hace referencia a seis rubros bajo los cuales se agrupan.

Los campos por grupos que se adoptan son: Grupo I – Información; Grupo T – Tecnologías; Grupo C – Comunicación; Grupo G – Gestión;  Grupo S – Otros saberes.

Como se puede dilucidar, en el ámbito académico, las competencias se entienden como la unión entre el saber ser, relacionado con las actitudes, el saber conocer desde la visión de la comprensión y el saber hacer desde el desempeño para resolver problemas de la vida profesional, considerando el trabajo en equipo y la situación del contexto con independencia intelectual, creatividad, visión crítica y propósito de mejora o bienestar hacia la sociedad, lo que debe vincularse a las aptitudes, destrezas, habilidades y capacidades. Ello conlleva a la inserción de los estudiantes en un contexto laboral donde se comparta conocimientos y la posibilidad de valorar resultados desde la visión conjunta.

En la actualidad, en muchas universidades entre las que se destacan: Florida International University  (FIU), California State University San  Marcos.  (CSUSM), Minneapolis Community & Technical College (MCTC), Wartburg Collage, University of  Washington (UWIRED), Cornell University, Universidad de McMaster,University of Maryland University College, Kaunas University of Technology – Chemistry , Kaunas University of Technology,Alicante, Barcelona, Carlos III, Complutense, Granada, Murcia y Valencia, entre otras, (Smith y Chesnut, 2007) se considera un requisito para la acreditación de las titulaciones que tengan concebida la ALFIN dentro de los planes de estudios.

Es incuestionable que los programas y los cursos que incorporan las competencias informacionales facilitan el proceso de enseñanza-aprendizaje y le proporcionan calidad. También se busca en la impartición de cursos y programas la unión de docentes y bibliotecarios y revisar los supuestos que, desde lo pedagógico, imbriquen lo informacional (Gómez, 2002; Gratch- Lindauer, 2006; Bruce, 2007; Cortés, 2007)

Hay muchos estudios donde se conjugan las visiones estratégicas para la implementación de la ALFIN y el desarrollo de competencias informacionales en el ámbito académico aludiendo a planes estratégicos, misión educativa, visión, integración entre la biblioteca y los docentes, evaluación de resultados, adopción de normas profesionales y desarrollo de nuevos métodos de enseñanza-aprendizajes conocidos como buenas prácticas. (Ponjuán, 2009; Bewick y Corrall, 2010).

Pinto et. al (2008) exponen que “la mayoría de los autores, entre ellos, González, consideran que la competencia es un concepto holístico y dinámico que solo es definible y medible en la acción, la práctica, que a su vez queda moldeada por las exigencias y contornos del contexto en que se desarrolla” Desde esta perspectiva, ejemplifican con el Proyecto DeSeCo, mostrando a relieve su intención como la ”clave para que una persona tenga éxito en la vida” a partir de la definición y selección de competencias en tres bloques fundamentales (utilización interactiva de herramientas, interacción en grupos heterogéneos y actuación autónoma)

Disímiles experiencias emergen en la alfabetización informacional conducente al desarrollo de competencias informacionales en el contexto de la educación superior, ellas son el resultado de proyectos, modelos, programas, tutoriales en líneas, entre otras acciones. La UNESCO ha jugado un rol decisivo en ello, la alfabetización informacional forma parte del programa “Educación para todos”. (UNESCO, 2005).  Este organismo considera la necesaria vinculación que debe existir entre  la capacitación de los estudiantes en su vida universitaria y su proyección social toda vez graduados. Acciones que se ligan a la formación de competencias y, con ello, al desempeño exitoso de la vida laboral. Pueden retomarse así los que, en nuestro criterio, se destacan en los últimos años y se exponen en esta investigación:

- El Proyecto PISA (OCDE, 2003) prevé la formación que tienen los estudiantes en Matemática, Lectura y Ciencias al finalizar su enseñanza obligatoria y optar por su entrada en la educación superior.
- El Proyecto Tuning  (Unión Europea) y  ALFA Tuning  (América Latina) (González, Wagenaar y Beneitone, 2004)  con la participación de 40 países de la Unión Europea, extensivo a otros 15 países participa en la búsqueda de un espacio común de convergencia para toda la educación superior.
--El proyecto Definition and Selection of Competencies (DeSeCo) define las competencias fundamentales que debe adquirir un estudiante al final de su enseñanza obligatoria. 
-Programme for International Student Assessment (PISA). Evalúa tres grandes áreas del conocimiento: Lectura, Matemática y Ciencias. Tiene como objetivo determinar el grado de formación de los alumnos en su etapa final de enseñanza obligatoria. 
-Grupo de investigación: INFOSFERA de España que presenta diferentes proyectos e-learning relacionados con la alfabetización informacional y las competencias informacionales, entre otras líneas. (Pinto, 2006)

En el ámbito de las Ciencias de la Información ha tomado auge el tratamiento del tema tanto en revistas de la especialidad como en los eventos realizados de impacto mundial.  Entre las publicaciones se citan Journal of Information Literacy, Information Research, Communications in information literacy, Library Journal, Anales de Documentación, Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios, Library and Information Science Research, Ciencia da Informacao, American Libraries, Journal of Information Science, portal, Journal of Librarianship and Information Science, Journal of academic librarianship,  Journal of the American Society for Information Science and Technology, entre otras. Esválido destacar las publicaciones Acimed, Bibliotecas. Anales de Investigación y Ciencias de la Información que muestran resultados muy importantes de investigaciones realizadas en Cuba.

Entre los eventos que retoman la ALFIN y las competencias informacionales se destacan los Congresos IFLA; Encuentro de Educadores e Investigadores en Bibliotecología, Archivología, Ciencias de la Información y de la Documentación de Iberoamérica y el Caribe (EDIBCIC); Jornadas de Gestión de Información de la Sociedad Española de Documentación e Información Científica (SEDIC); Jornadas Mexicanas de Biblioteconomía; Jornadas de Bibliotecas Escolares de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez; Seminario “Nuevos desafíos para las Bibliotecas Universitarias”; Jornadas Españolas de Documentación FESABID; Jornadas REBIUN; Reunión de Bibliotecarios de la Península de Yucatán, entre otras, y en Cuba el Congreso Internacional de Información (INFO).

Vale acentuar las posibilidades en línea para estos fines que se recogen en el directorio de recursos para el desarrollo de competencias informacionales http://www.infolitglobal.info, constituyendo un buen referente para la introducción de portales en Cuba, el portal ALFIN-EEES para la educación superior http://www.mariapinto.es/alfineees dirigido por la catedrática Pinto y el portal de habilidades informativas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez: http://bivir.uacj.mx/dhi .

Entre las acciones más recientes, está la realizada desde el National Forum on Information Literacy con el apoyo de la ALA/ACRL y otras instituciones relacionadas con la alfabetización informacional en los Estados Unidos, para lograr el establecimiento por parte del gobierno norteamericano de un mes para la ALFIN/INFOLIT, inicialmente del 15 de octubre al 15 de noviembre: http://www.infolit.org/news/campaign.html. Asimismo, en el IFLA de Puerto Rico en agosto de 2011, se enfatiza en las potencialidades de la ALFIN desde todos los ámbitos, destacándose sus posibilidades desde la perspectiva multicultural.

Relacionado a esta campaña, desde el Department of Information Studies, University of Sheffield, la profesora-investigadora Sheila Webber y otros colegas, planearon la realización de una semana (del 9 al 15 de noviembre de 2009) de la Alfabetización Informacional en Second Life (SL), lecciones aprendidas y buenas prácticas en programas de alfabetización informacional: http://infolit-week-in-sl.ning.com/ 

Válido es el auge que ha tomado en Latinoamérica el proyecto colaborativo de ALFIN / Colombia http://alfincolombia.blogspot.com/ y su interrelación con ALFIN / Iberoamérica http://alfiniberoamerica.blogspot.com/, oportunidad para avanzar en las teorías, modelos, conceptuaciones e investigaciones sobre alfabetización informacional. Generar mayor cantidad de redes, facilita el aprendizaje colaborativo entre profesionales de la información de diferentes regiones, conduce al intercambio de experiencias, al uso de recursos comunes y a mostrar los resultados del trabajo de cada organización en el ámbito de las Ciencias de la Información.

Desarrollar competencias informacionales en la academia requiere flexibilidad en los planes de estudios, trabajo en equipo de docentes y bibliotecarios para una formación continua, con énfasis en la práctica profesional y los campos de acción del modelo del profesional. Si bien las tecnologías son muy importantes en acciones de este tipo, la flexibilidad de pensamiento, actitud crítica, autonomía, iniciativa y apoyo de la universidad son parámetros decisivos a tener en cuenta.

El enfoque de la formación por competencias supera los métodos de formación tradicionales en el ámbito informacional. Exige un proceso de aprendizaje diferente; una nueva Filosofía y Pedagogía, la Pedagogía Informacional, que resalta el papel activo del estudiante y utiliza variados medios didácticos favorables al desarrollo de las competencias informacionales. Asimismo, los métodos de formación por competencias son fundamentales. El aprendizaje es un proceso de construcción de saberes. Ir de la formación básica a la especializada y de la universitaria a la continua (postgrado, buenas prácticas) (Picardo, 2002; Miguel, 2005; Ken huang, 2010).

CONCLUSIONES

Los referentes expuestos apuntan sobre el tratamiento de las competencias por disímiles autores, organizaciones e instituciones. Tal como se puede apreciar, constituye una prioridad trabajar sobre los conocimientos, habilidades y actitudes de las personas, siendo las universidades una institución donde se conjuga el aprendizaje de la profesión –competencia profesional- con el uso adecuado de la información –competencia informacional- para llegar al éxito profesional.
Si bien existen variados criterios sobre las competencias que debe poseer el profesional de la información, sí queda claro por todos los autores como constante a mostrar por este profesional: las competencias en el uso de las tecnologías, las competencias en el uso de las redes y las competencias en el uso de la información. El cómo llegar a ellas es tarea de los docentes y bibliotecarios, quiénes tienen que aunar esfuerzos y desarrollar un trabajo conjunto.

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: Edmundo Gallardo Fecha: 16 del 01 de 2014 - 06:51
Excelente artículo, egresé de Bibliotecología y de seguro me servirá en mi tesis

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