Contribuciones a las Ciencias Sociales
Agosto 2011

CARACTERIZACIÓN DEL AUTOCONCEPTO EN ADOLESCENTES CON INTENTO SUICIDA DEL ÁREA DE SALUD MANICARAGUA



Adairis Balsa Alfonso (CV)
Psicóloga, Centro Comunitario de Salud Mental, Manicaragua, Villa Clara, Cuba
adairis@uclv.edu.cu
Reina Naranjo Pérez (CV)
Psicóloga, Policlínico de Manicaragua, Villa Clara, Cuba
Yiselis Rodríguez León (CV)
Psicóloga, Sala de Rehabilitación de La Campana, Manicaragua, Villa Clara, Cuba



RESUMEN

Se realizó un estudio descriptivo en el período comprendido de diciembre del 2010 a marzo del 2011, con el objetivo de caracterizar el autoconcepto en adolescentes con intento suicida que asisten a la consulta del Centro Comunitario de Salud Mental del área de salud Manicaragua. Se empleó un diseño de investigación integrador (mixto), en el que se combinan la metodología cuantitativa y la cualitativa.
Los principales resultados obtenidos fueron que los adolescentes presentan dificultades en el autoconcepto, poseen sentimientos de inadecuación y actitudes negativas hacia sí mismos y hacia los demás. Las características del contexto familiar, las dificultades en la funcionabilidad, los estilos educativos están afectando el autoconcepto de los adolescentes. El sistema de relaciones y actividades en el contexto escolar están generando dificultades en la idea que los adolescentes tienen de sí mismos. El grupo de coetáneos repercute desfavorablemente en el autoconcepto, pues existen dificultades en las relaciones interpersonales, tienen pocas amistades, se sienten inferiores y rechazados.
Se concluyó señalando que los adolescentes estudiados presentan dificultades en las características de su autoconcepto y que los contextos de desarrollo (familiar, escolar y grupo de coetáneos) están influyendo desfavorablemente en la formación del mismo.
Las recomendaciones estuvieron dirigidas a realizar acciones que abarquen los principales contextos de desarrollo de los adolescentes para contribuir a la formación y desarrollo de un autoconcepto adecuado en esta etapa.

Palabras claves: caracterizar, autoconcepto, adolescentes, intento suicida, dificultades, formación.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Balsa Alfonso, Naranjo Pérez y Rodríguez León: Caracterización del autoconcepto en adolescentes con intento suicida del área de salud Manicaragua, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, agosto 2011, www.eumed.net/rev/cccss/13/

INTRODUCCIÓN

El suicidio y la conducta suicida tienen antecedentes que se remontan a la existencia misma del hombre, encontrándose datos sobre estos, desde las civilizaciones más antiguas hasta la Edad Media. Se observa una caída en su incidencia con posterioridad y reaparece de forma impetuosa en el siglo XVIII hasta nuestros días.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en el orbe se suicidan alrededor de 1110 personas diariamente y cientos de miles intentan hacerlo cada día. Este notable incremento ha venido observándose en Europa Occidental y otros países como Japón, donde 1000 de las 25000 personas que se suicidaron en 1986, eran jóvenes menores de 20 años.

En Estados Unidos de Norteamérica se produjeron en 1988 alrededor de 5000 suicidios, todos materializados por habitantes de 15 a 24 años; y en 1994 fue la tercera causa de muerte en adolescentes.
Cuba no está exenta de esta problemática, pues el suicidio ha ido aumentando en las últimas décadas hasta ubicarse entre las primeras causas de muerte. En la década de 1850 se manifestó la tasa de suicidio más alta en el mundo: 340 por millón de habitantes.

Hasta el triunfo de la Revolución no se estudia este fenómeno como un hecho especial, y se tratan los suicidios como “sucesos” en la prensa roja. En la década de los 60, la tasa fue de 15,4 x 100 000 habitantes y en los años 70 ésta comienza a ascender hasta 19. A partir de 1980 la tasa bruta se mantiene por encima de 20, hasta 1982 en que se produce la tasa más alta en los últimos 30 años: 23.2 x 100 000 habitantes, representando las muertes por suicidio el 4% de las defunciones acaecidas ese año. Se realizó entonces una investigación de carácter nacional, como resultado de la cual se puso en marcha el Programa Nacional de Atención a la Conducta Suicida; éste se revisa en 1995 y ya en los inicios del siglo XXI se presenta el Programa Nacional de Prevención y Atención a la Conducta Suicida, cuya característica  fundamental es su enfoque comunitario.

En el año 2000 el suicidio constituyó  la cuarta causa de muerte en el grupo de edad de 15-49 con una tasa de 17,6 por 100 000 habitantes. En el año 2009 se registraron 1472 casos de suicidio.

Si alarmantes son las cifras de suicidio más lo son los intentos. Los investigadores afirman que a nivel mundial por cada suicidio se realizan unos 10 intentos, calculándose que cada día se efectúan unos 12 000 intentos suicidas en el mundo. La Dirección Nacional de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública en Cuba reporta, aproximadamente 6 intentos por cada fallecido por suicidio.

La conducta suicida incluye no solamente el suicidio, sino el intento suicida que generalmente se entiende de dos maneras, cuando el sujeto realiza un acto de autoagresión con amenaza de muerte, pero su intención final no era quitarse la vida, y cuando fracasa en su intento de darse muerte una vez realizado el acto.

En 1997, el grupo de trabajo sobre suicidio de la OMS estableció la definición de parasuicidio (o intento suicida) que asumimos como un acto con una consecuencia no fatal, en la cual el individuo realiza deliberadamente una conducta no habitual con amenaza de muerte que, sin la intervención de otros, le causará autodaño, o ingiere una sustancia superior a la dosis terapéutica generalmente reconocida y cuyo objetivo es producir cambios que él o ella desea a través de las consecuencias físicas y/o psíquicas reales o esperadas cercanas a la muerte.

La conducta suicida en niños y adolescentes se ha incrementado en las últimas décadas, según estadísticas foráneas, lo cual despierta gran interés en los profesionales de la salud, maestros, padres y otros grupos sociales.

La adolescencia es una etapa intermedia entre la niñez y la adultez, la cual presenta múltiples facetas; comienza biológicamente con la pubertad y acaba con el acceso a la condición de adulto. En ella se sufren importantes transformaciones tanto en el cuerpo como en la identidad, pero además el sujeto tiene que enfrentarse con el medio social, aprender sus normas, y reconocerse como persona adulta para poder integrarse a él (Cabezzotti & Díaz, 1993 citado en Amar y Hernández, 2005).

En la etapa de la adolescencia se produce una ampliación de los sistemas de actividad y comunicación, que determinan el surgimiento de un conjunto de particularidades psicológicas características de este período. Los diferentes contextos en que se desenvuelve el adolescente (la familia, la escuela y el grupo de coetáneos) tributan en la formación del autoconcepto.

Este período requiere la búsqueda de identidad y establecer un autoconcepto en el cual el pasado, presente y futuro se unen para formar un todo (Drummond, 1997). Si el/la adolescente fracasa en esta tarea, será susceptible a algunas tendencias autodestructivas, incluyendo el suicidio (Baumeister, 1986). Es por ello que dentro del amplio campo de las ciencias humanas se le ha venido dando creciente atención al estudio del autoconcepto, debido al papel fundamental que se le atribuye en la conducta humana y por la función que tiene en la integración de la personalidad, en la motivación del comportamiento y en el desarrollo de la salud mental.

El self o el concepto que tiene una persona de sí misma, configuran gradualmente su manera de vivir, ya que la conciencia del yo es el centro del mundo interior de la persona, es el eje de sus percepciones y sensaciones. Por tanto, el concepto de sí mismo influye de forma decisiva en el ser humano, es como si fuera un filtro por el cual fluye toda la información que la persona va tomando del medio, los sucesos de la vida, que pasan a ser parte integral de la conciencia.

El autoconcepto es una de las variables socio–afectivas fundamentales del desarrollo personal y social de los individuos; de tal forma, que un autoconcepto positivo posibilita a la persona ser más inteligente y capaz de esforzarse; por el contrario, niveles significativamente bajos en esta variable generan problemas en las relaciones con los demás, en el rendimiento escolar, sentimientos de incompetencia para realizar algunas actividades de la vida cotidiana, así como sentimiento de infelicidad y autodesprecio.

Sólo el conocimiento de las regularidades del desarrollo de la personalidad en la adolescencia, así como de los cambios anátomo-fisiológicos también presentes nos permitirán hacer realidad en la práctica un principio esencial de la  Psicología y la Pedagogía: La enseñanza conduce al desarrollo y le dirige. Este principio se traduce en la necesidad de "conducir" al adolescente a encontrar el sentido de la vida; de forma tal que haga suyos, aquellos valores y legítimas aspiraciones sociales y morales de la sociedad, a través de su asimilación activa y personal, todo lo cual posibilitará una regulación consciente de su comportamiento y el surgimiento de la concepción del mundo en la edad juvenil. Es por eso que aprender a conocernos y comprendernos es un aprendizaje y una tarea primaria, indispensable para poder realizar todos los aprendizajes y tareas principales de la vida, condición indispensable para la autorregulación de la personalidad. Así pues, el conocimiento de cómo el individuo se percibe a sí mismo resulta muy útil para poderlo ayudar.

Desde 1998, Cuba sitúa el suicidio a nivel nacional como la tercera causa de muerte en el grupo de adolescentes de 10 a 14 años y como la segunda, en el grupo de 15 a 19 años (MINSAP, 1998).

En la provincia de Villa Clara, en el año 2008, el grupo de mayores  tasas de suicidio fue el de 15 a 19 años. En el 2009 la tasa de suicidio fue de 18.0 por cada l00 000 habitantes. En el cierre hecho hasta Mayo del 2010 ya se habían  registrado 42 suicidios consumados y 417 intentos suicidas.

Entre los municipios que muestran un aumento en su tasa de suicidio se encuentra el municipio Manicaragua, con 30.88 x 100 000 habitantes, por encima de la media provincial. Dentro de este municipio el área de salud Manicaragua, en el año 2009, registró 6 casos de  intentos suicidas en la población adolescente, para una tasa de 161.94 por cada 100 000 adolescentes. En el año 2010 se observó un incremento de la tasa en un 28. 59%, con 18 casos para una tasa de 520.41por cada 100 000 adolescentes, que representan el 40. 90% del total de intentos del área. El método más utilizado en el intento suicida es la ingestión de psicofármacos en ambos sexo.

Por lo planteado anteriormente y considerando que el alza de intentos suicidas en edades adolescentes, constituye  un problema de salud a escala mundial, en nuestro país y específicamente en el área de salud Manicaragua, además de tomar en cuenta la repercusión que reviste el autoconcepto en estas edades es que se plantea el siguiente problema científico: ¿Qué características posee el autoconcepto en adolescentes con diagnóstico de intento suicida en el área de salud Manicaragua?

Para ello se plantea como objetivo general: Caracterizar el autoconcepto en adolescentes con intento suicida que asisten a la consulta del Centro Comunitario de Salud Mental del área de salud Manicaragua. Como objetivos específicos:
-Evaluar las características del autoconcepto en adolescentes con intento suicida.
-Valorar la influencia de los contextos de desarrollo en la formación del autoconcepto en los adolescentes que conforman la muestra.

DESARROLLO

Material y métodos

Se realizó un estudio descriptivo, basado en un diseño integrador (mixto), en el que se combinan técnicas de la metodología cuantitativa y recursos de la cualitativa, tomando en consideración las ventajas y limitaciones de cada uno de estos paradigmas investigativos.
 
La definición conceptual y operacionalización de variables, se realizó de la siguiente forma:

   Intento suicida: Cualquier acción mediante la cual el individuo se causa una lesión, independientemente de    
   la letalidad del método empleado y del conocimiento real de su intención.

   Autoconcepto: constituye una variable basada en la idea que el sujeto tiene de sí mismo, elaborada en     
   base a una observación de sus propias capacidades y limitaciones; observación que puede verse  
   distorsionada por factores externos al sujeto, como son la interacción con los demás, los patrones estéticos
   que rigen su entorno social, el repertorio biológico con que ha nacido el individuo y las experiencias
   tempranas.

Dimensiones:

_Sí mismo físico: punto de vista del sujeto sobre su propio cuerpo material, el estado de salud, el aspecto físico, sus habilidades y sexualidad.

_Sí mismo ético-moral: percepción del sujeto desde  un punto de vista ético y moral, es decir, los valores de bondad o maldad, la satisfacción con su propia vida religiosa (o la ausencia de ella).

_Sí mismo personal: autopercepción sobre los valores interiores del sujeto, su sentimiento de adecuación como persona y la valoración de su personalidad, percepción del cuerpo y relación con los demás.

_Sí mismo familiar: Refleja la percepción del valor personal y de efectividad en las relaciones familiares.
 
_Sí mismo social: tiene que ver con el sí mismo percibido en su relación con los otros. Hace referencia al sentido, capacidad de adaptación de un sujeto y el valor de su interacción social con las otras personas en general.

   Contexto familiar y su repercusión en el autoconcepto del adolescente:
Es necesario tomar en cuenta las características del funcionamiento familiar y su repercusión en la vida del adolescente; es cuando el sistema familiar es capaz de, unido como grupo, enfrentar las crisis, expresar los afectos, permitir el crecimiento individual de sus miembros, respetarse, reconocer la autonomía y el espacio del otro.

Contexto escolar y su repercusión en el autoconcepto del adolescente:
Se expresa en la forma y grado en que el sistema de relaciones y actividades, que tienen como centro la institución escolar, cumplen las funciones que debe tener la escuela, satisfacen las necesidades del adolescente y contribuyen a la formación de su autoconcepto.

   Grupo de coetáneos y su repercusión en el autoconcepto del adolescente:
Se expresa en las relaciones que establece el  adolescente con sus coetáneos, que constituyen una fuente de vivencias y un conjunto de reflexiones, acerca de diferentes aspectos de la realidad, incluyendo su propia persona.
    
La muestra de estudio estuvo constituida por todos los adolescentes que incurrieron en intento de suicidio en el año 2010 en el área de salud Manicaragua (18 adolescentes). Mediante un muestreo no probabilístico e intencional se seleccionó una muestra integrada por un total de 15 adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y 19 años de edad (4 masculinos y 11 femeninos).

Con el fin de dar cumplimiento a los objetivos planteados en la investigación, se utilizaron pruebas psicológicas que incluyeron la valoración de familiares, maestros y el propio adolescente; se aplicaron en cinco sesiones de trabajo, de forma individual, bajo condiciones adecuadas de iluminación, privacidad y ventilación. A continuación se relacionan las mismas:

   -Entrevista psicológica semiestructurada al adolescente, al familiar y al profesor.
   -Inventario de Problemas Juveniles (IPJ).
   -Escala Tennessee de Autoconcepto (TSCS).
   -Test de completar frases (Rotter).
   -Test de Funcionamiento Familiar (FF-SIL).

Análisis y discusión de los resultados

-Análisis de las características del Autoconcepto en los adolescentes con intento suicida estudiados.

Para evaluar las características del Autoconcepto de los adolescentes con intento suicida que conformaron la muestra de nuestro estudio, se tuvo en cuenta las dimensiones propuestas por  William Fitts en su Teoría Multidimensional (1988).

En relación al sí mismo físico de los adolescentes con intento suicida estudiados en la investigación se obtuvo que el 100% de la muestra presenta preocupaciones por su aspecto físico, les gusta estar arreglados y limpios; presentan fatigabilidad, trastornos del sueño, consideran que tienen buena salud. En la Escala de Autoconcepto (TSCS) la mayoría de ellos reflejó que no se sienten tan bien como deberían, se consideran torpes y poco atractivos para el sexo opuesto. Sólo una de las adolescentes (6,67%) reflejó que estaba inconforme con su aspecto físico: “... no me agrada mi apariencia física”,         “... hay partes de mi cuerpo que no me agradan”; además manifestó: “... soy mala para el deporte y los juegos”.

Respecto a la sexualidad de estos adolescentes se obtuvo en las entrevistas realizadas que la mayoría (77,3%) son solteros y refirieron durar poco tiempo con sus parejas, en las que son frecuentes las discusiones por causa de celos, expresaron: “... nos llevamos regular”, “ soy muy celosa con mi novio, por cualquier cosa”. Los cuatro adolescentes casados refirieron haber tenido problemas al inicio de su matrimonio.

En sentido general el 100% tiene una actitud positiva hacia el matrimonio y la vida sexual, en el Rotter expresaron: “... el matrimonio es algo bonito”, “... el impulso sexual es muy bueno”, “... el matrimonio es lo mejor que me ha pasado”.

Con relación al sí mismo ético-moral los adolescentes se perciben como buenos, decentes, honrados, excepto una adolescente que se considera una persona mala. No están del todo satisfechos con su conducta moral (80%), los demás sí lo están. Los varones reflejaron en la TSCS: “... en algunas ocasiones hago cosas muy malas”, “... a veces me valgo de medios injustos para salir adelante”.

Todos consideran que deben mentir menos, que les es difícil comportarse correctamente, quisieran ser más dignos de confianza y presentan poca apreciación de sus valores religiosos. Manifestaron una actitud positiva hacia el cambio, expresaron: “… trato de cambiar cuando se que estoy haciendo algo que no debo”. Una de las adolescentes expresó su deseo de ser un buen ejemplo moral para su hijo.

Con respecto al sí mismo personal,  al solicitar a los adolescentes en la entrevista que describieran sus características como persona, y se corroboró además en el IPJ, Rotter y en la TSCS  que se perciben impulsivos, irritables, susceptibles, tercos, inseguros, en relación a esto refirieron: “ me altero fácilmente”, “... casi siempre me gusta hacer lo contrario de lo que me dicen”, “... no resisto que me digan lo que tengo que hacer”, "... soy susceptible y me ofendo con facilidad”, “... yo soy muy explosiva”, “... mis nervios se irritan con facilidad”, “... hago cosas sin haberlas pensado bien”.

Exceptuando a 2 adolescentes (13,3%), los demás mostraron baja autoestima, falta de confianza en sí mismos y sentimientos de inferioridad: “... yo no soy nadie”, “... fracasé porque no tengo suerte”, “... todo me sale mal”, “... quisiera no darme por vencido tan fácilmente”, “... no tengo confianza y seguridad en mí misma”.

Mostraron además un bajo control emocional, esto se evidenció en las frases: “... mis nervios a veces no los puedo controlar”, “... mis nervios los tengo alterados”, “... no puedo controlar mi carácter”.

Existen en los adolescentes (en la mayoría de ellos) sentimientos de inadecuación consigo mismos y actitudes negativas hacia sí mismos y hacia su personalidad, lo que se reflejó en el Rotter: “...mi personalidad muy negativa”, “... mi personalidad es bastante difícil”, “... yo soy bastante difícil”, “... mi personalidad muy explosiva y cerrada”, “... yo soy complicada”, “... mi personalidad es prepotente”, “... yo necesito lograr cambiar mi personalidad”.

De los adolescentes que conforman la muestra, 3 de ellos presentan ideas y deseos suicidas, se reflejó en las frases: “... algunas veces me siento sin deseos de vivir”, “... siento que quiero morir”, “... a veces he pensado que no vale la pena vivir”.

Se reflejaron además sentimientos de inadecuación hacia su persona, esto se mostró en la necesidad y deseos de cambio que manifestaron en las técnicas Rotter y TSCS, reflejan que les gustaría ser una persona distinta, y quisieran no darse por vencido tan fácilmente, refirieron: “… quisiera ser normal”,                “... quisiera ser una persona con una actitud positiva”, “... deseo no ser tan rencorosa”, “... yo necesito dejar mi mal genio”.

Además, se obtuvo que la mayoría de los adolescentes (66,7%) presentan sentimientos de tristeza, de agobio, de soledad, de aburrimiento, de culpa y arrepentimiento; son tercos y manifiestan deseos y necesidad de independencia.

En cuanto a la capacidad para afrontar los problemas se encontraron dificultades, ya que adoptan actitudes evasivas hacia los mismos, los afrontan de forma inadecuada; manifestaron que no saben resolver los problemas, en ocasiones tratan afrontarlos y al no poder resolverlos dejan que el tiempo pase; muy pocos adolescentes buscan ayuda en los padres o las amistades. Otros expresaron: “... no escucho los consejos”, “... no busco ayuda en nadie”.

Respecto al sí mismo familiar se obtuvo que los adolescentes le dan importancia a las opiniones de la familia y sienten temor a no poder cumplir con las expectativas de la misma; consideran que deben depositar mayor confianza en su familia y sienten que sus familiares no confían en ellos. Se reflejó que sienten temor a la muerte de los familiares, esto puede estar asociado a que la mayoría convive con sus abuelos. Consideran que son importantes para sus familiares y que éstos están dispuestos a brindarles apoyo. El 33,3 % no se considera importante para su familia. Algunos tienen actitudes negativas hacia sus papás, refirieron: “…mi papá está muerto para mí”, “… mi papá es un despreocupado”.
 
En relación al sí mismo social se obtuvo que los adolescentes perciben que sus relaciones con los otros son buenas, se consideran amigables y sociables. Algunas de las adolescentes se consideran populares entre personas de su propio sexo, sin embargo los varones se consideran populares para ambos sexos. Cinco de los adolescentes (33,3%) consideran que no son del todo buenos socialmente y que deberían llevarse mejor con otras personas.

En el Rotter el 100% reflejó actitudes negativas hacia las personas, por ejemplo: “... los hombres son machistas,... siempre creen tener la razón,... son vulgares”, “... la mayoría de las mujeres son chismosas”, “... son un monigote de los hombres”, “... la gente me cansa”, “... la gente juzga mucho a las otras personas por su pasado”, “... la gente es mala”, “... las otras personas me critican como soy”.

Se evidenció que tienen necesidades de recreación, al respecto plantearon:   “... las diversiones son pocas”, “... yo prefiero viajar para despejar mi mente”.

Existen dificultades en cuanto a la capacidad de adaptación, ya que la mayoría (86,7%) mostró que les es difícil perdonar y que les cuesta trabajo entablar conversación con los extraños.
A partir de todas les técnicas aplicadas en el presente estudio y en función de los objetivos de la investigación dirigidos específicamente a caracterizar el autoconcepto de estos adolescentes, se plantea la necesidad de evaluar el mismo en función de los indicadores previamente establecidos.

De esta forma se encontró que un gran número de la muestra presenta dificultades en el autoconcepto, pues ninguno de los adolescentes posee una idea de sí mismo de forma positiva. Se obtuvo que el 13% tiene un autoconcepto parcialmente adecuado y el 87%  inadecuado.

-Análisis de los contextos de desarrollo y su influencia en el autoconcepto de los adolescentes.

CONTEXTO FAMILIAR

Se obtuvo que 11de los 15 adolescentes estudiados, que representan un (73,3%)  proceden de padres divorciados, hay una de las adolescentes (6,67%) con su padre fallecido desde que ella era pequeña, y una con el padre preso (6,67%).

El 20% de las familias son disfuncionales, el 66,6% son moderadamente funcionales, y solamente el 13,3% son funcionales; esto es considerando que el 66,6% de los adolescentes viven con sus abuelos, pero hay que señalar que muchos abandonaron sus hogares, unos por peleas con sus padres y otros porque no aceptaban a sus padrastros.

Se pudo observar que el divorcio ha afectado a los adolescentes, lo muestran las frases: “... cuando era niña sufrí mucho la separación de mis padres”,       “... me gustaba estar con mi papá”, “... me divertía con mi papá”. Esto se pudo corroborar en la entrevista cuando expresaron: “…quisiera que mi papá viniera más seguido a verme”, “... mi papá no me atiende y está muerto para mí”.

Esta situación está influyendo negativamente en el autoconcepto, pues se perciben inferiores a los otros muchachos que sí tienen atención de sus padres, además poseen una marcada necesidad de afecto, cariño y apoyo de sus padres, expresaron: “... yo necesito mucho apoyo de mi familia, sobre todo de mi papá”.

Se evidenciaron dificultades en la comunicación entre los miembros de las familias, ya que existen discusiones y falta de confianza en los padres, al respeto refirieron en el IPJ, FF-SIL, TSCS y  Rotter: “... riño con mis familiares”, “... casi nunca podemos conversar diversos temas sin temor ”, “... no puedo discutir mis asuntos personales con mis padres ”, “... temo decirle a mis padres que he cometido una falta ”, “... en el hogar no me gustan las discusiones”. También se evidenció dificultades en la armonía familiar; algunos adolescentes reflejaron: “... casi nunca, y pocas veces en mi casa predomina la armonía”,   “... el tiempo más feliz es cuando no hay peleas en mi casa”.

En cuanto a la distribución de roles también se evidenciaron dificultades, la mayoría de las familias (73,3%) refieren que los adolescentes no apoyan en las tareas del hogar, expresaron al respecto: “... hay que hacérselo todo”, “... no tiene ánimo de hacer nada”, “... cuando hace las cosas, las hace de mala gana”. Por su parte los adolescentes manifestaron en el Rotter y en el FF-SIL: “... pocas veces se distribuyen las tareas de forma que nadie esté sobrecargado”, “... en el hogar duermo mucho y trabajo poco”.

En la capacidad de las familias para brindar y recibir experiencias de otros también se encontraron dificultades en el 100% de los casos; al respecto los adolescentes reflejaron: “... casi nunca tomamos en consideración las experiencias de la familia ante situaciones difíciles”, “... pocas veces ante una situación familiar difícil somos capaces de buscar ayuda en otras personas”.

Se encontró que existe rechazo al hogar en los adolescentes que conviven con sus padres (33,3%), esto se reflejó en las frases: “... algunas veces tengo ganas de perderme de mi casa”, “... siento deseos de irme de mi casa”, “... en el hogar siento a veces que me ahogan”, “... yo prefiero estar en escuela que en la casa”.

Los conflictos desarrollados en la familia, las dificultades en la adecuada funcionabilidad, las carencias afectivas y comunicativas que en ellas tienen lugar están afectando el autoconcepto de los adolescentes, dado por la importancia que le atribuyen a las opiniones de los padres y a la significación de la familia para ellos.

De manera general, a partir del análisis de las entrevistas psicológicas realizadas a adolescentes, familiares y profesores, así como el Test de Funcionamiento Familiar, podemos señalar que, en el caso de los adolescentes que conviven con los padres, predomina un estilo educativo rígido; se les exige superar sus propias  posibilidades y se centra la atención en sus errores, existen dificultades para expresar sentimientos de afecto y acciones que pongan en evidencia la confianza, la lealtad y la comunicación; y en el caso de los que conviven con los abuelos, predomina un estilo de sobreprotección, basado en excesos de cuidados y conductas sobreprotectoras. Estos estilos educativos inadecuados afectan el autoconcepto de los adolescentes, pues generan rebeldía, falta de confianza, inseguridad, sentimientos y actitudes negativas hacia sí mismos y hacia los propios familiares.

De esta forma se obtuvo que las características del contexto familiar están generando dificultades en el autoconcepto de los adolescentes que conformaron la muestra de la presente investigación; de una u otra forma en ningún caso se propicia el desarrollo del autoconcepto de manera adecuada. En el 73,3% el contexto familiar tiene una repercusión medianamente favorable, ya que las interacciones que se establecen entre los miembros de la familia, en ocasiones provocan vivencias y experiencias que generan algunas dificultades en la idea que los adolescentes tienen hacia sí mismos.
En el 26,7% el contexto familiar tiene una repercusión desfavorable, las interacciones que se establecen entre los miembros de la familia influyen negativamente en el desarrollo del autoconcepto de estos adolescentes.

CONTEXTO ESCOLAR

Se pudo conocer que algunos de los adolescentes abandonaron sus estudios durante la Secundaria Básica (20%) y otros (13,3%) durante el Pre-Universitario, en la entrevista expresaron: “... no me gustaba estudiar”, “... no quería estar becada”. Las calificaciones de estos generalmente eran bajas, existía buen vínculo entre la familia y la escuela, y sólo un adolescente refirió haber tenido riñas con compañeros y dificultades en la comunicación con los profesores. Algunos de estos adolescentes reflejaron su arrepentimiento por el abandono de los estudios y sentimientos de fracaso hacia estos, “... mi mayor problema es no haber estudiado”, “... fracasé en la escuela” (Rotter).

Los demás (66,7%) tienen calificaciones promedio y bajas,  estos resultados académicos están afectando negativamente el autoconcepto de dichos adolescentes, se sienten inseguros de sus capacidades, inferiores a sus compañeros de estudio y preocupados por su futuro; se evidenció en las frases: “... yo no tengo buenas notas ”, “... lamento no estar bien académicamente, ... no haber estudiado en años atrás”, “... la preocupación principal es poder terminar 12mo grado,... es salir bien en la escuela”.

Se reflejó en la mayoría intranquilidad y dificultades atencionales en la escuela; resaltan las siguientes frases: “… es difícil concentrarme”, “... soy demasiado inquieto e intranquilo para estar en clase tanto tiempo”, “... me es difícil mantener la atención en clase”.

 Además se hizo evidente el rechazo escolar, la desmotivación y la actitud negativa hacia el estudio; situaciones que están presentes en la mayoría de los adolescentes (86,7%), quienes al respecto señalan: “… en la escuela quiero que lleguen las cinco para que se acaben las clases rápido ”, “... mi problema principal en la elección de carrera es que no quiero coger ninguna”, “... la lectura no me gusta ”, “... no me gustan mis estudios actuales”, “... no se para que me sirve lo que estudio”, “…en la escuela no me gusta estar”.

Es preciso tener en cuenta la relevancia que adquiere la figura del maestro durante la etapa, en la que se convierte en un modelo a seguir para los adolescentes; como planteara Moreno y Cubero (2003) la actitud del profesor hacia el estudiante colabora o no, en el desarrollo del autoconcepto en diversas situaciones.

En cuanto a la relación que establecen los adolescentes con los profesores, ningún caso refirió desagrado al respecto, lo que permite inferir que existen buenas relaciones entre estos, basadas en la aceptación y respeto mutuo.

Resulta importante señalar que, si bien la situación académica y la actitud negativa hacia el estudio constituyen fuente desfavorable para el autoconcepto en estos adolescentes, el adecuado vínculo establecido entre la mayoría de las familias (al menos de uno de los padres) con la escuela, se convierte en un factor importante de apoyo.  Esto se evidencia en las  entrevistas realizadas a los maestros, donde se refleja la relación estrecha entre familia- escuela, comentando los profesores al respecto: “…los padres de estos alumnos se preocupan por las notas de ellos”; “…asisten a las reuniones convocadas”; “…vienen bastante seguido y preguntan cómo van académicamente”; 

Los profesores manifestaron que los adolescentes mantienen una buena conducta en la escuela, tienen buena disciplina, son puntuales y participan en las actividades que se realizan; señalaron que prefieren las asignaturas de Educación Física y Computación.

Respecto a las relaciones que se establecen con los compañeros de aula se obtuvo que no son del todo buenas, al respeto los profesores refirieron que estos adolescentes no han tenido conflictos ni riñas con los demás estudiantes, sin embargo no se relacionan mucho ni sobresalen dentro del grupo de estudio, más bien están casi siempre apartados.

En sentido general podemos plantear que las vivencias negativas en este contexto, asociadas al sentimiento de fracaso escolar, a las dificultades en el rendimiento académico, a la poca interacción con sus compañeros de aula, a la desmotivación y la actitud negativa hacia el estudio, están afectando el autoconcepto de los adolescentes, debido a la importancia que poseen estas situaciones para ellos y sus familiares.

Se encontró entonces que el sistema de relaciones y actividades en el contexto escolar, no proporcionan un desarrollo armónico y están generando algunas dificultades en la idea que los adolescentes tienen de sí mismos; en el 66,7% este contexto tiene una repercusión medianamente favorable, y en el 33,3% repercute desfavorablemente.

GRUPO DE COETÁNEOS

En relación a este contexto se obtuvo que existen dificultades en las relaciones con los coetáneos, ya que tienen pocas amistades, por lo general son del mismo sexo, la misma edad y del barrio o grupo de estudio.

Se relacionan poco con los demás muchachos de su edad y hasta dentro de su reducido grupo de amigos, son introvertidos y se sienten inferiores a los demás, al respecto señalan: “… yo no hago amistad con muchos muchachos de mi edad”, “...pocas veces tengo invitaciones para salir con amigos”, “... estoy mejor cuando estoy sola”, “... yo prefiero hacer las cosas sola”. Tienen dificultades en las relaciones de amistad, debido a que han fracasado en estas, plantean: "... fracasé cuando confié en una amiga”, “... el mejor amigo es difícil de encontrar”.

Esto ha afectado el autoconcepto de los adolescentes, el 100% evidencia sentimientos de inferioridad, necesidades y deseos de socialización; al respecto plantean en el IPJ y en el Rotter: “... los demás muchachos me fastidian porque yo no soy simpático”, “... yo desearía tener por lo menos un buen amigo”, “... yo necesito más amigos”, “... yo necesito expresarme más”, “... mi mayor problema es no tener amigos”. De esta forma, los adolescentes manifiestan sus inquietudes en relación con el grupo de coetáneos, reflejando cómo son percibidos por este. En tal sentido, expresan el malestar que les provocan las actitudes asumidas  hacia sus compañeros y las de estos hacia ellos, deseando la modificación de las mismas, en aras de establecer relaciones ajustadas, propiciadoras de bienestar emocional. Elementos que adquieren gran importancia, pues es en la interacción con los coetáneos donde los adolescentes descubren sus aptitudes y es con ellos con quienes van a medir sus cualidades y su valor como persona, favoreciendo el desarrollo de su autoconcepto.

Se evidenció que sus principales motivaciones se encuentran asociadas a la recreación, ya que dentro de su grupo de amigos, integrado por pocos muchachos (al decir de ellos en las entrevistas), los principales intereses que comparten son: “ divertirse, contarse sus cosas y pasar el tiempo”.

Los adolescentes perciben que no han logrado ocupar el lugar que quisieran dentro del grupo y que son rechazados por este, expresaron: “... no soy el líder, soy uno más”, “... soy bastante aparte”, “... no le gusto mucho a la gente”. Esto ha influido negativamente en el autoconcepto ya que durante la etapa de la adolescencia se le da mucha importancia a las opiniones del grupo y el bienestar emocional del adolescente depende de si ha logrado ocupar el lugar al que aspira dentro de este.

La aceptación social, tener amigos y la amistad de calidad, son muy importantes para el desarrollo favorable del autoconcepto  de los adolescentes. Los sentimientos de indefensión que se producen como consecuencia del rechazo y de no tener amigos, están generando baja autoestima y problemas de ajuste escolar. Por lo tanto, la falta de amigos y el sentirse rechazado, está teniendo repercusiones sobre el autoconcepto de estos adolescentes.

Se obtuvo que en el 80% de los adolescentes este importante contexto está teniendo una repercusión desfavorable ya que las relaciones que establecen con los coetáneos no satisfacen (o la satisfacen de forma inadecuada) determinadas necesidades de los adolescentes y están provocando vivencias y experiencias que generan dificultades en la idea que estos tiene de sí mismos.

En el resto de los adolescentes (20%), también se encontraron algunas dificultades, aunque las mismas se presentan en menor medida. De esta forma, las relaciones que se establecen con los coetáneos repercuten de una manera medianamente favorable en el desarrollo del autoconcepto.

CONCLUSIONES

  1. Los adolescentes con diagnóstico de intento suicida estudiados en la investigación poseen una percepción inadecuada de sí mismos, que ha sido elaborada en base a la observación errónea de sus propias capacidades, valores y limitaciones en su relación con los otros y consigo mismos; poseen sentimientos y actitudes negativas hacia sí mismos y hacia los demás; todo esto está provocando afectaciones en el bienestar psicológico de estos adolescentes.
  1. El contexto familiar de los adolescentes objeto de estudio está generando dificultades en el autoconcepto de estos; ya que los conflictos familiares, los problemas de funcionabilidad, los estilos educativos inadecuados, las carencias afectivas y comunicativas afectan la correcta formación del autoconcepto.
  1. El contexto escolar repercute desfavorablemente en la formación del autoconcepto de estos adolescentes; dado por las dificultades en el rendimiento académico, la poca interacción con los compañeros, la desmotivación, la actitud negativa hacia el estudio y los sentimientos de fracaso en este ámbito.
  1. La percepción de estos adolescentes de no haber logrado ocupar el lugar que quisieran dentro del grupo, el sentirse rechazados por este y la falta de amigos, son dificultades en las relaciones que se establecen entre estos y su grupo de coetáneos, el cual está influyendo de manera desfavorable en la formación del autoconcepto de los mismos.

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