Contribuciones a las Ciencias Sociales
Abril 2011

TELESUR, EN DEFENSA DE LO LATINOAMERICANO. LA CULTURA DE RESISTENCIA Y LIBERACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA
 

Indira Sol Garabito (CV)
Geidy Morfa Hernández (CV)
Indira@rplacetas.icrt.cu

 

Resumen

El presente artículo es una aproximación al tema de la cultura de resistencia y liberación que caracteriza a los pueblos de América Latina frente a la hegemonía mundial del imperialismo, pero específicamente cómo esta se manifiesta en el terreno mediático, y cómo los medios de comunicación masiva pueden contribuir a mantener y enriquecer dicha cultura a partir de su rol dentro de la sociedad. Para ello, en el artículo se analiza particularmente el caso del canal multinacional TeleSUR, que fue creado con el fin de difundir la realidad latinoamericana y caribeña, y constituir una alternativa a la supremacía comunicacional de las grandes trasnacionales mass mediáticas capitalistas.

Palabras claves: cultura, resistencia, medios de comunicación, TeleSUR

Summary

This article is an approach to the culture of resistance and liberation that characterizes the peoples of Latin America against the global hegemony of imperialism, but specifically how this is manifested in the media landscape, and how mass media can help maintain and enrich the culture from its role within society. To this end, the article examines in particular the case of multi-channel TeleSUR, which was created to disseminate the Latin American and Caribbean, and offer an alternative to the dominance of large transnational communication mass media capitalists.

Keywords: culture, resistance, communication media, TeleSUR
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Sol Garabito y Morfa Hernández: TeleSUR, en defensa de lo latinoamericano. La cultura de resistencia y liberación en los medios de comunicación masiva, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, abril 2011, www.eumed.net/rev/cccss/12/

Introducción

La comunicación, como sistema de conformación de conciencias, opiniones y actuaciones históricas se considera material estratégico de manipulación por parte del poder, y para el poder que así lo entienda, deviene una herramienta no sólo para la propaganda y la información, sino también para la lucha, la defensa de identidades, la resistencia.

Por su sólido y constatado rol social, los mass media desempeñan un papel estratégico en la conformación de sistemas de valores, el modo de aprehender las realidades, la modelación de conductas, y el origen y desarrollo de opiniones públicas. En consecuencia, los públicos no son solo informados por los medios, sino que son también educados, orientados, transformados por estos.

Este fenómeno se acentúa debido a que la sociedad contemporánea no se concibe ya sin la presencia de los medios de comunicación masiva, que acompañan los distintos procesos de sociabilización y constituyen parte indispensable de la dinámica de las relaciones humanas.

En la actualidad los medios no mantienen una postura pasiva dentro de los distintos procesos de evolución sociopolítica, sino que participan activa y directa o indirectamente en el desenvolvimiento de estos, siempre junto al sujeto que es su protagonista directo.

Desarrollo

Los medios de comunicación, como el término implica, constituyen, en esencia, instrumentos empleados por el hombre para transmitir mensajes, pero más allá de esta definición los teóricos les reconocen en tanto instrumentos fundamentales de propagación de información, educación y cambios en las culturas y prácticas sociales de cualquier destinatario.

En la actualidad, los mass media despliegan una creciente influencia como sistemas de mediación cultural, por su capacidad tanto de determinar ideas, hábitos y costumbres en los receptores, como de modelar comportamientos, referentes.

Según el investigador Mauro Wolf, «respecto a las definiciones y formas de vida —entendidas como elaboraciones colectivas—» (Wolf: 62) los mass media desarrollan una función cardinal al actuar activamente sobre estas construyéndolas, modificándolas, enriqueciéndolas.

Su función es, en consecuencia, sumamente elemental porque sus alcances y consecuencias pueden ser el principio de un cambio positivo o el obstáculo para el avance.

«Los medios de comunicación masiva contribuyen en gran parte a fijar las maneras de pensamiento de la sociedad; a establecer la agenda de los asuntos políticos, sociales y económicos que se discuten; a crear o a destruir la reputación de una organización, persona o grupo de personas; proporcionan información y elementos para que la persona o el público construyan, ponderen y formen sus opiniones. Son un poder porque poseen los instrumentos y los mecanismos que les dan la posibilidad de imponerse; que condicionan o pueden condicionar la conducta de otros poderes, organizaciones o individuos con independencia de su voluntad y de su resistencia». (Carpizo, 1999: 78 citado en Castillo, 2003)

Los mass media «sostienen y reproducen la estabilidad social y cultural» (Wolf: 62) porque a partir de su influencia en la sociedad y su inserción en la vida cotidiana, evolucionan, cambian y se renuevan paradigmas, conceptos. Son, por tanto, creadores y defensores de culturas, ideologías, idiosincrasias, pero no de forma apolítica, pues responden a los intereses y credos políticos de los círculos de poder a los cuales pertenecen.

Particularmente, los medios masivos en su formación políticamente consciente de cultura, sobre la base de la reconstrucción de realidades e ideologías, asumen que en «el concepto de cultura caben tanto los significados y valores que surgen y se difunden entre las clases y grupos sociales como las prácticas efectivamente realizadas a través de las que se expresan valores y significados y en las que están contenidos.»(Wolf: 62)

Asimismo, los mass media se entienden como agentes activos en el proceso de difusión de valores y significados, que pueden estar orientados a contribuir a la homogeneización globalizada por la que apuesta la comunicación hegemónica imperialista, o pueden defender valores y significados que se resistan al hegemonismo imperialista y apuesten por la formación de un imaginario autóctono, de liberación y soberanía, tal como se evidencia en algunos medios de la región de América Latina.

Dichos medios defensores de una ideología de resistencia y liberación devienen terreno de enfrentamiento político, donde sus contenidos contribuyen al «proceso de elaboración ideológica transmitida como herencia a determinados agentes sociales que la asumen en forma de rechazo a lo artificialmente impuesto, de asimilación de lo extraño cuando sea compatible con lo propio y, por consiguiente, de desarrollo cultural, de creación de lo nuevo por encima de lo heredado» (González, 2010), entendido como cultura de la resistencia.

Los medios latinoamericanos comprometidos con este concepto contribuyen a su plasmación, justamente, a partir de la defensa en su discurso de valores y significados identitarios comunes nacionales y regionales, de valores y significados integracionistas, al entender la integración latinoamericana como la forma más acabada y concreta de resistencia al poder hegemónico mundial.

Así, cuando los medios de comunicación masiva propician con sus mensajes la creación de una identidad regional cultural latinoamericana, propician y fortalecen también con ello la legitimación del proceso de integración real de las naciones de la región mediante la identificación de sus protagonistas (los receptores), y a la vez, contribuyen a la resistencia de estos a la penetración cultural y el colonialismo comunicativo imperialista.

El mensaje resistente y libertario de los medios masivos fortalece la identidad cultural de la región, y posibilita la apropiación de un conjunto de valores comunes, autóctonos, latinoamericanos que favorecen y justifican el desarrollo de la integración. Esos son los mismos valores que defiende la Alternativa Bolivariana para América (ALBA), proyecto de integración que constituye una respuesta a la globalización —también a la comunicativa y cultural, proyecto que se opone a la conquista imperialista y apuesta por la independencia y soberanía total de los pueblos de América del Sur y el Caribe.

Por estimar en su justa medida el papel de los media, el ALBA, para su concreción, entendió imprescindible la creación de un medio de comunicación propio, para la difusión de su ideario y sus intereses.

De tal forma, ante la necesidad de un canal que difundiera la realidad latinoamericana y caribeña y que se levantara como alternativa a la hegemonía comunicacional de las grandes trasnacionales mass mediáticas y defensor de la identidad e integración de Nuestra América es que se crea TeleSUR, en julio del 2005.

TeleSUR es un proyecto comunicacional que pretende replantear la producción de contenidos que se difunden en Latinoamérica y el Caribe, generar espacios de producción colectiva, potenciar la participación y crear un flujo equitativo de información. Es decir, constituye un medio que a través de una programación de gran solidez conceptual y rigor periodístico va a defender y a rescatar lo autóctono y se va a enfrentar a los contenidos enajenantes y homogeneizados de la programación importada por las potencias imperiales.

Para Aram Aharonian (2005b) el canal posee una vocación social, memoria histórica y expresión cultural. Sus tres pilares fundamentales son: Informar, formar desde la educación y recrear.

Su objetivo fundamental lo constituye el desarrollo y la puesta en marcha de una estrategia comunicacional televisiva hemisférica de alcance mundial que impulse y consolide los procesos de cambio e integración regional, como herramienta en la batalla de ideas contra la globalización. (Aharonian, 2005a)

TeleSUR constituye una televisora independiente, pese a que su capital accionario pertenece a varios Estados latinoamericanos, y efectiva que busca representar una opción de comunicación real para la «Patria Grande» a través de la cooperación y articulación regional. Los ejes rectores fundamentales giran alrededor del desarrollo de un mecanismo de producción dinámico y competitivo, apoyándose en las nuevas posibilidades tecnológicas y en la consolidación de redes informativas para la región.

La Televisión del SUR (TeleSUR) constituye un medio que responde a los intereses de América Latina y el Caribe para difundir sus propios valores, divulgar su imagen, debatir las ideas y los contenidos de la región. Constituye un acontecimiento político y cultural de enorme trascendencia para Latinoamérica. Posee un enfoque diferente al de la televisión comercial, pues busca un protagonismo de los movimientos sociales y de las comunidades. TeleSUR se encarga de producir y difundir programas que respondan a los valores de: la integración, la solidaridad y la identidad histórica.

El contenido de su programación informativa se dedica a defender y a rescatar el conjunto de valores que se hallan en el pensamiento de los próceres de la independencia latinoamericana para lograr la integración de todos los pueblos de la región en enfrentamiento a las ansias expansionistas de Estados Unidos y las potencias imperiales, en general.

Es así que los programas de TeleSUR asumen el fomento de la dimensión axiológica de la integración desde el fomento en la mente de los latinoamericanos de la justicia social, la equidad, la identidad cultural, la integración latinoamericana, la emancipación, la tolerancia a la pluriculturalidad y la unidad de Latinoamérica y dedican gran parte de su atención a promover el anti-injerencismo y la intransigencia hacia los intentos de dominación y recolonización, como elementos no solo de enfrentamiento a lo foráneo, sino como elementos identitarios dentro del pluralismo de la región.

TeleSUR constituye una herramienta alternativa a la hegemonía comunicacional y al pensamiento único, con el propósito de coadyuvar a la integración latinoamericana y caribeña. Es un espacio de comprensión, (re)conocimiento e integración, un punto de descubrimiento para mirar a Latinoamérica desde la perspectiva propia.

Son numerosos los productos comunicativos del canal que se dedican a enfatizar en los valores y la identidad latinoamericana y a defender los proyectos integracionistas de la región como vía para lograr un desarrollo cualitativamente superior en lo político, social, cultural, tecnológico, económico, militar y medio ambiental.

Temáticamente sus artículos van a reafirmar la defensa de lo latinoamericano, a través de la utilización de un grupo de conceptos alusivos a los valores fundacionales de la integración que están presentes en toda la historia latinoamericana como elementos que unen a todos los países de «Nuestra América». (Morfa, 2010)

Los valores de «Integración» y «unión» aparecen en numerosos artículos de TeleSUR (2007a, b, 2009 a, b, c y d, g, 2010) relacionados con la región. Su utilización está vinculada a valoraciones positivas y vínculos causales de necesidad. Lo cual denota la postura ideológica de TeleSUR a favor de la integración y la unidad latinoamericana. Postura ideológica que se trasmiten de forma implícita mediante sus estructuras al receptor con el propósito de fomentar simpatía, aceptación y toma de partido a favor de los proyectos integracionistas.

Otro de los conceptos en los que enfatiza la Televisora del SUR es el de «desarrollo autóctono», se hace alusión a él de forma explícita o implícita, pero de una forma u otra se hace siempre mención a diferentes elementos que apuntan a la conformación de este concepto en la mente de los públicos. Las proposiciones manejan muchos elementos que a un nivel mayor de abstracción implican desarrollo promovido «desde la región y para la región».

Elementos tales como: liderazgo político, económico, social y militar en la región, complementariedad económica, justicia social, y participación social. Hacia el liderazgo regional apuntan el triunfo de los gobiernos populares. Las alusiones que se ofrecen sobre estos se hacen patentes a través de los términos: «luchar» e «independencia», «igualdad» e «injusticia social» y «cambiar» y «transformaciones». Términos que también se hayan relacionados a la justicia y la participación social. La complementariedad económica se patentiza a partir de la utilización de vocablos como: «consejo económico» vs «crisis económica», la «complementación y compensación regional», el «intercambio», las «actividades productivas», «zona económica de desarrollo compartido», «zona monetaria» y «economías de resistencia». (Morfa, 2010)

Muchas veces aparecen tres conceptos que se hallan muy ligados entre sí para TeleSUR y son los de «Identidad, cooperación y soberanía». Pues según el medio para que Latinoamérica logre un desarrollo sostenible y cualitativamente superior y una mejor posición en los organismos internacionales, se hace necesario la cooperación y la solidaridad entre todos los países de «Nuestra América», a través de la defensa de identidad y la multiculturalidad de cada uno de nuestros pueblos.

No solo es recurrente el uso de elementos que defienden los valores más profundos de la historia latinoamericana, sino también de aquellos que condenan la penetración imperialista y el apoyo de estas potencias a las oligarquías latinoamericanas.

Términos como «Injerencismo», «penetración imperialista», así como otros sinónimos son utilizados de forma recurrente en la mayoría de las alocuciones. Casi siempre vienen asociados a Estados Unidos y a las potencias neoliberales, con el propósito de promover en la mente del público un distanciamiento entre los valores de la región y los elementos negativos que traen consigo las trasnacionales y las potencias imperialistas.

“A él se le opone el concepto de «soberanía». Los sinónimos utilizados generalmente tienen que ver con acciones que llevan a la injerencia: «complot» y «conspiración»; «impedir» y «desestabilizar»; «fracaso». Se dan otros conceptos paralelos a este en los cuales se establecen dos polos opuestos totalmente: «pueblos» e «imperio», «soberanía» e «injerencia»”. (Morfa, 2010)

Otro de los conceptos utilizados por TeleSUR para condenar lo foráneo y su influencia negativa para Latinoamérica es el de «Desestabilización interna». Este término se asocia con acciones negativas de las que son objeto países de la región, generalmente son perpetradas por Estados Unidos o un organismo de este país encargado de esos fines (CIA).

Alrededor del concepto se mueven diferentes hechos en los cuales el blanco de los sucesos son los presidentes que están a favor de la izquierda (Zelaya en Honduras, Chávez en Venezuela, Ortega en Nicaragua y Morales en Bolivia). Junto a este se esgrimen otras palabras que actúan como sinónimos y son alusivos a hechos negativos para América Latina: «golpe de estado», «represión del Gobierno de facto en Honduras», «derrocamiento» y «restitución»; «voz del pueblo (…) atropellada» y «atentado»; «dictadura», «desaparecidos» y «días de terror». En los diferentes discursos que redundan alrededor de este concepto se utilizan antónimos, que denotan los valores que defiende TeleSUR y que resalta por sobre las intenciones imperialistas: «democracia», «soberanía» y «estado de derecho». Las referencias que el medio realiza acerca de Estados Unidos, la derecha y los complots desestabilizadores siempre poseen un carácter negativo. Utilizando verbos de evaluación y crítica como: «denuncia», «impedir», «conspirar», «alerta», «acusó», «repudió», «no reconocerá», «exigió» y «financiar la oposición». Las acciones llevadas a cabo por el imperialismo son tachadas de: «complot», «control de los cambios y las fuerzas progresistas», «peligro real» y «amenaza más grave a la paz, la seguridad y la estabilidad».

Se hace referencia a los Golpes de Estado contra fuerzas de izquierda: «atentado contra la democracia», «adueñarse del país», «ruptura del orden institucional», «proceso desestabilizador», «comicios ilegítimos» y «agresión». Todos estos elementos son expresiones directas del modelo de acontecimiento con el que está de acuerdo el periodista y por consiguiente del medio.

Estos elementos denotan la postura ideológica de TeleSUR a favor de lo latinoamericano y con un marcado carácter antiimperialista. Postura ideológica que se trasmiten de forma implícita mediante sus estructuras al receptor con el propósito de fomentar simpatía, aceptación y toma de partido a favor de la cultura y los valores latinoamericanos y en contra de la injerencia externa.

A partir del análisis de todos estos elementos se puede afirmar que TeleSUR es un medio que defiende desde lo sociopolítico la resistencia cultural que llevan a cabo los pueblos latinoamericanos. Resistencia que se hace patente a través de todas sus estructuras semánticas, las cuales refuerzan y defienden lo autóctono en «el intento de preservar y conservar valores, tradiciones, costumbres que tienen que ver con la idiosincrasia» (González, 2010) lo latinoamericano, pero en una búsqueda constante de mecanismos de emancipación y soberanía, para lo cual se apoyan los proyectos integracionistas, fomentando el rechazo a la dominación externa e interna.

Conclusiones

Los mass media que apuestan por la defensa de las identidades heterogéneas pero genuinas y los valores distintivos pero propios de los pueblos, como TeleSUR, constituyen instrumentos cardinales para la preservación y la transferencia de dichos elementos, y para la mantenimiento y continuidad de la cultura de resistencia y liberación de los pueblos que representan.

Los mensajes publicados por este tipo de mass media contribuyen a la recreación veraz y cercana de las realidades que representan, y propician la subsistencia y enriquecimiento del sistema axiológico que fundamenta la riqueza cultural y sociopolítica de los pueblos que defienden, que son, a la vez, los públicos receptores.

De tal forma, dichos medios constituyen una alternativa comunicacional de soberanía y autenticidad, frente a la constante emisión de mensajes homogeneizantes generados por la «industria cultural» de la hegemonía mediática imperialista. Este tipo de medio de comunicación no ha de estar motivado por el lucro y la dependencia al status quo imperante, sino que su quehacer se encamina hacia el rescate de la herencia cultural autóctona desde una posición de defensa y una práctica comunicativa de resistencia a la dominación y a la penetración foránea.

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