Contribuciones a las Ciencias Sociales
Mayo 2011

LA INTEGRACIÓN DE METODOLOGÍAS: ALGUNAS POSTURAS ACERCA DE SUS POSIBILIDADES Y DIFICULTADES



Mariela Hemilse Acevedo (CV) (*)
acevedo_mariela@hotmail.com



Nos proponemos en estas páginas realizar algunos comentarios sobre la integración de metodologías, sus potencialidades y complicaciones, así como la identificación de diversos posicionamientos respecto a la complementación de metodologías cuantitativas y cualitativas.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Hemilse Acevedo, M.: La integración de metodologías: algunas posturas acerca de sus posibilidades y dificultades, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, mayo 2011, www.eumed.net/rev/cccss/12/

La integración de metodologías remite a la posibilidad de combinar la metodología cualitativa y cuantitativa dentro de una misma investigación, de manera tal que sostiene la complementariedad entre métodos. Bericat (1998) identifica tres estrategias de integración metodológica: la complementación, la combinación y la triangulación.

La complementación refiere al uso de metodologías cuantitativa y cualitativa con el objetivo de abordar, con cada una de ellas de forma separada, una dimensión diferente del objeto de estudio de una investigación. Esta estrategia conserva la independencia de métodos y de resultados ya que cada método se usa para responder a interrogantes diferentes de la investigación.

La combinación indica el uso de un método de manera subsidiaria respecto al otro a los fines de aumentar la validez del último. Aquí sí hay combinación metodológica con el propósito de obtener un solo tipo de resultado, proveniente de la última metodología empleada.

Finalmente, la convergencia o triangulación supone el uso de ambas metodologías para abordar el mismo aspecto de la realidad. En este caso, si bien hay independencia en la aplicación de los métodos, existe una convergencia en los resultados. Su utilización implica la aceptación de que ambas metodologías pueden captar igual aspecto de la realidad.

En tanto, algunos autores señalan diferentes tipos de triangulación (Vasilachis de Gialdino, 1992: 67): de datos, de investigadores, teórica y metodológica (esta última puede ser intrametodológica o intermetodológica).

El principal beneficio que brinda el uso combinado de metodologías es la posibilidad de superar los sesgos y limitaciones propios de cada método a partir de su integración con otro/s. Así, la triangulación permitiría una mirada crítica sobre los datos obtenidos, identificar sus debilidades y la necesidad de abordajes complementarios (Vasilachis de Gialdino, 1992).

Entre las potencialidades de la triangulación metodológica puede mencionarse su capacidad de solucionar problemas de medición y permitir validar una medida utilizando distintos instrumentos (Bericat, 1998). De esta manera, si los resultados obtenidos a través de métodos diferentes son parecidos, podrá hablarse de convergencia entre medidas independientes (Pérez Serrano, 1998).

Distintos autores también destacan que la triangulación es de utilidad cuando se pretende aumentar la confiabilidad y validez de las teorías, contrastar hipótesis a través de metodologías diferentes, probar hipótesis rivales, refinar y crear teoría (Vasilachis de Gialdino, 1992; Pérez Serrano, 1998; Bericat, 1998). En este sentido, contribuye al aumento de la validez interna de una investigación (al combinar métodos y tipos de datos, aumentaría la credibilidad de los resultados obtenidos), así como de su validez externa (por la combinatoria de métodos se eliminarían los sesgos que la aplicación de cada uno de ellos en forma aislada trae consigo y el análisis ganaría objetividad) (Pérez Serrano, 1998: 90). Pero no todos los autores coinciden con esta apreciación. Algunos señalan que, per se, la triangulación no es garantía de validez de los datos (Vasilachis de Gialdino, 1992: 69; Hammersley y Atkinson, 1994: 217), puesto que múltiples medidas para un mismo fenómeno pueden estar convergiendo y ser todas ellas erróneas. Por eso -y siguiendo a los citados Hammersley y Atkinson- lo interesante es pensar que la triangulación, en el momento del análisis, no lleva solamente a comprobar si las inferencias que se crean por distintos métodos son válidas sino también a descubrir cuáles de esas inferencias son válidas.

Respecto de las posibilidades de la triangulación en el momento del análisis de datos, es interesante rescatar la siguiente reflexión de Vasilachis de Gialdino. La autora examina la triangulación entre teorías pertenecientes a un mismo paradigma. Como dicha triangulación seguramente entrañe una triangulación de métodos intrametodológica, concluye que no habrá mayores inconvenientes en la integración de los datos ya que los métodos compartirán ciertas asunciones ontológicas y epistemológicas que hará que los datos tengan características similares. Pero en el caso de la triangulación teórica entre teorías pertenecientes a distintos paradigmas, señala que posiblemente se utilice una triangulación metodológica intermetodológica, y aquí la integración de datos será dificultosa debido a la diferencia ontológica entre los datos construidos con métodos pertenecientes a distintos paradigmas.

Particularmente, considero valiosa la triangulación entre teorías de un mismo paradigma al momento del análisis ya que permite analizar e interpretar los datos a partir de distintas perspectivas ganando en complejidad analítica, abordando las distintas dimensiones de lo que se está estudiando. Asimismo, me parece más problemática la integración de metodologías cualitativas y cuantitativas en el análisis, teniendo en cuenta el diferente tratamiento analítico de los datos y los distintos criterios de generalización de cada perspectiva. Al respecto, mencionemos que Vasilachis de Gialdino (1992: 70) señala que no puede haber cruces entre los distintos criterios de validez de las teorías o los métodos (es decir, no se pueden analizar los resultados obtenidos ni juzgar las proposiciones a las que se llega por medio de un determinado método o teoría con los criterios de validez de otro paradigma). Por otro lado, obviamente no habría inconvenientes si se trabajara con ambas metodologías de manera complementaria, ya que cada una de ellas serviría para abordar un objetivo de investigación y los análisis de datos se mantendrían separados.

Lo dicho hasta aquí demuestra que los posicionamientos que se tomen respecto de la integración metodológica están influidos por una determinada postura acerca de la posibilidad de coexistencia paradigmática (recordemos que, en términos generales, se habla del paradigma positivista y postpositivista, el materialista-histórico y el constructivista o interpretativo). En tal sentido, Bericat (1994) distingue tres posturas frente a la integración metodológica: la epistemológica, la técnica y la metodológica.

La postura epistemológica, que hace hincapié en las diferencias paradigmáticas (a nivel de los supuestos ontológicos, epistemológicos y metodológicos) y en la necesidad de mantener la coherencia vertical entre paradigmas-métodos-técnicas, por un lado, y la coherencia horizontal dentro del paradigma, del método y de las técnicas, por el otro, no admite la integración por incompatibilidad de los paradigmas. Unos de sus máximos exponentes, Guba y Lincoln, priorizan la elección paradigmática y sostienen que la elección de la metodología es algo secundario, por lo cual -según Salgado (1996: 51-52)- admiten que los métodos cualitativos y cuantitativos sean usados solos o de forma complementaria por cualquiera de los paradigmas.

La postura técnica avala la integración metodológica al reconocer que cada técnica tiene fortalezas y debilidades, motivo por el cual la combinación potenciaría las fortalezas de cada una de ellas. Bericat inscribe en esta línea a Bryman, para quien las perspectivas cualitativa y cuantitativa son simplemente diferentes aproximaciones para la recolección de datos, siendo la principal consideración a la hora de decidir una estrategia “hacer encajar la técnica apropiada con una pregunta de investigación particular” (Bryman, 1988: 4).

Finalmente, como Bericat acusa a esta postura de caer en un “pragmático relativismo técnico”, promueve la postura metodológica, que sustenta la integración metodológica en un diseño de investigación que tenga coherencia en su propuesta de combinar métodos.

Finalmente, podemos pensar qué postura respecto a la combinación de metodologías se puede adoptar considerando los distintos niveles de teorización presentes en una investigación social. Seguimos aquí las ideas de Ruth Sautu (2003), autora que sostiene la centralidad del marco teórico en el diseño de investigación y la formulación de los objetivos. Dicho marco teórico está conformado por distintos tipos de teorías, que tienen diferentes grados de abstracción y generalidad: los paradigmas (que, como dijimos, definen los supuestos ontológicos, epistemológicos y metodológicos de la investigación), las teorías generales (que refieren a las ideas acerca de la sociedad y el cambio social a las que se adhieren) y las teorías sustantivas (o sea, los conceptos más acotados que se refieren al contenido sustantivo del tema investigado). Cada componente guarda cierto vínculo vertical con los otros (es decir, habría cierta “coherencia vertical” entre ellos, de manera que podrían reconstruirse el paradigma y la teoría general subyacentes en las proposiciones sustantivas). Los tres componentes del marco teórico condicionan a través de la formulación de los objetivos “las orientaciones metodológicas y el método que es teóricamente pertinente utilizar en un diseño determinado” (Sautu, 2003: 43).

Teniendo en cuenta las ideas recién expuestas podemos decir que, por un lado, Sautu otorga centralidad a la postura paradigmática que se adopta en una investigación al momento de elegir una metodología. Pero, por otro lado, sostiene que las diferencias entre los paradigmas no son insoslayables y que pueden darse ciertas “compatibilidades” entre distintos paradigmas (Sautu, 2003: 45). Así, si bien una investigación se encuadra en un paradigma, puede articularse o complementarse con elementos de otros paradigmas. A su vez, su planteamiento flexibiliza el vínculo entre paradigmas y metodologías, alejándose de las posturas “fundamentalistas paradigmáticas” que plantean una absoluta coherencia vertical y horizontal.

Pero lo que termina por confirmar su posición favorable a la combinación de metodologías es su énfasis en señalar que son los objetivos de investigación los que definen cuál es la metodología más apropiada. Al respecto, Sautu (2003: 53) señala que “en el marco de esta posición es posible articular y compatibilizar objetivos específicos que se responden con métodos asociados a las metodologías cuantitativa o cualitativa. Es decir, que la triangulación o combinación de metodologías es posible en el nivel de la construcción de los objetivos, la cual repetimos, es una construcción teórica y se implementa en la selección de los métodos”.

Respecto de las posibilidades de integración de metodologías en una investigación social, me parece interesante rescatar la siguiente idea, que se deriva tanto de la postura de Sautu como de la de Bryman: a la hora de elegir una metodología, lo importante es preguntarse cuál es el diseño teórico-metodológico más apropiado para responder a las preguntas y a los objetivos de la investigación; premisa que, en la práctica, hace más viable la indagación empírica que se emprenda.

Notas.

* Licenciada en Sociología. Profesora y Maestranda de la Universidad de Buenos Aires.

Investigadora del Instituto de Investigaciones Gino Germani – Universidad de Buenos Aires.

Correo electrónico: acevedo_mariela@hotmail.com

Referencias bibliográficas.

Bericat, E., (1998). "Capítulo 2: La legitimidad científica de la integración". En La integración de los métodos cuantitativo y cualitativo en la investigación social. Significado y medida, Barcelona: Editorial Ariel.

Bryman, A., (1988). "Introducción". En Quantity and Quality in Social Research, Londres: Ed. Routledge.

Martínez Salgado, C., (1996). "Introducción al trabajo cualitativo de investigación". En Szasz, I. y Lerner, S. (comps.) Para comprender la subjetividad. Investigación cualitativa en salud reproductiva y sexualidad, México D.F.: El Colegio de México.

Pérez Serrano, G., (1998). "Capítulo 2: El problema de la fiabilidad y la validez". En Investigación cualitativa. Retos e interrogantes II. Técnicas y Análisis de datos, Madrid,:La Muralla.

Sautu, R., (2003). "Introducción", "Capítulo 1: Formulación del objetivo de investigación" y "Capítulo 2: El diseño de una investigación: teoría, objetivos y métodos". En Todo es teoría. Objetivos y métodos de investigación, Buenos Aires: Editorial Lumiere.

Vasilachis de Gialdino, I., (1992). Métodos cualitativos I. Los problemas teórico-epistemológicos, Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.

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Comentarios sobre este artículo:

Página: [1]
Por: libertad saldaña Fecha: 31 del 01 de 2017 - 12:06
Muy bueno, de gran ayuda

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