Contribuciones a las Ciencias Sociales
mayo 2011

SEÑALES DE HUMO ELECTRÓNICAS: CIBERDIPLOMACIA Y PUEBLOS INDÍGENAS EN EL SIGLO XXI



Joseba I. Arregi (CV)
josebasonia@yahoo.es 



Introducción

En la última década del siglo XX, el auge de las TIC ha posibilitado la creación por parte de los PIs de un novedosos movimiento internacional (Cuarto Mundo) de alcance mundial y estructura descentralizada. Además, Internet ha coadyuvado a extender la cultura y realidad de los derechos humanos y los derechos de los PIs a los cuatro vientos; coordinando, preparando y divulgando experiencias a nivel mundial en las que se han intercambiado discursos, visiones, valores, estrategias, anhelos y problemáticas, produciéndose un nivel de homogeneización y cohesión del discurso entre pueblos extremadamente dispares. Por lo tanto, cualquier tarea de seguimiento o investigación de la actividad paradiplomática indígena hace necesario un seguimiento de su presencia y desarrollo en Internet (Sheton, 1999:NET).

La presencia e importancia creciente de los PIs, tanto en foros institucionales como en grandes cumbres alternativas organizadas por la sociedad civil internacional, no se ha traducido en una mayor presencia en los medios de comunicación, que siguen utilizando discursos tradicionales y estereotipos de origen colonial para tratar la problemática y realidad indígena contemporánea. Como forma de superar esta realidad, los PIs han utilizado los recursos que les brinda Internet para asegurar su presencia y ejercer su derecho a la autorrepresentación, su libertad de expresión y el derecho de autodeterminación que les asiste. Esta proyección de su naturaleza política en el ciberespacio, más allá de las fronteras y control directo de los estados, constituye un novedoso y original ejercicio de ciberdiplomacia.

El objetivo de este artículo es reflexionar sobre las oportunidades que Internet ofrece a la hora plantear iniciativas de comunicación descentralizadas e iniciativas de empoderamiento cultural y político capaces de superar la tradicional marginación que los PIs sufren en los grandes medios de comunicación. Si bien nuestro artículo destaca esta relación no queremos dejar de lado la relación con los medios de comunicación de masas tradicionales. Consideramos que la radio, la televisión y la prensa escrita, por su carácter mayoritario siguen siendo cruciales para educar a las sociedades envolventes en la nueva realidad indígena y facilitar el diálogo intercultural entre civilizaciones tan dispares. Así mismo, consideramos que la producción, realización y emisión de material comunicativo tiene gran potencial, tanto como apoyo a iniciativas de desarrollo como para reforzar la actividad paradiplomática indígena. Por ello, pretendemos llamar la atención sobre la necesidad de considerar el área de comunicación como parte importante del trabajo diario de las organizaciones y muy especialmente de la actividad paradiplomática realizada cuando éstas se hallan en el extranjero.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Arregi, J.I.: Señales de humo electrónicas: Ciberdiplomacia y Pueblos Indígenas en el siglo XXI, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, mayo 2011, www.eumed.net/rev/cccss/12/

Entre la alterofilia y la alterofobia

Desde la llegada de los primeros europeos la diversidad de culturas, sociedades, ecosistemas y tradiciones políticas que encarnan los PIs han representado un problema complejo de difícil solución para la civilización europea. La imposición de un modelo hegemonista-reduccionista-asimilacionista, que convirtió a los indígenas en una clase inferior y subordinada al poder colonial primero y al de los estados después, no ha conseguido que los PIs sean finalmente asimilados y desaparezcan. Esta relación tensa entre PIs y sociedades no-indígenas se ha movido históricamente entre la alterofilia y la alterofobia.

Las visiones estereotipadas principales sobre los PIs tienen su origen durante el periodo colonial cuando los indígenas sufrieron un doble fenómeno de imposición de la cultura foránea y de negación, supresión y marginalización-periferialización de la propia. El resultado fue su invisibilización, es decir la desaparición de los PIs de la escena pública y su conversión en realidades ocultas (hidden nations), que la sociedad dominante no consideró dignas de atención o respeto (Spicer,1992).

Las oportunidades para el diálogo intercultural fueron escasas y se vieron reducidas cuando la maquinaria ideológica colonial comienza a producir una historia colonial que pretende legitimar la conquista, la necesidad y bondad del nuevo sistema, ofreciendo una imagen negativa del indígena contrapuesta al proyecto de civilización euro-cristiano.

El choque entre visiones y sobre cómo integrar al indígena en la civilización occidental dio lugar a un importante debate intelectual en el siglo XVI entre los partidarios de un trato humano a los indígenas y aquellos que negaban esa posibilidad. El debate entre Las Casas y Sepúlveda levantó pasiones y sacudió conciencias. En la visión de Sepúlveda, denominada el “indio cerdo” (Hanke, 1941), los indígenas son descritos como salvajes, crueles, rebeldes ingobernables, herejes y capaces de los más abyectos comportamientos que una mente civilizada pudiese imaginar. La caracterización de los indígenas como salvajes “bichos de mato” fue un elemento importante de la política extrema de Descubrimiento y Conquista que animaba las empresas europeas. Esta caracterización facilitaba la aplicación de las estrategias de guerra y genocidio a la hora de establecer control sobre los territorios indígenas.

Frente al modelo deshumanizador de Sepúlveda se impuso un colonialismo piadoso que lideraron Las Casas y Vitoria. La propuesta de Vitoria es la que a la larga condicionó más la postura oficial y el actual imaginario colectivo . El indígena es aceptado como ser humano pero se le considera “rústico, menor y miserable” (Clavero, 1994). La relación que aquí se infiere es la de amo-siervo, quedando en manos del poder colonial civilizar y velar por el bienestar de los indígenas. Esta propuesta de paternalismo colonial niega la autonomía y la calidad de sujeto político de los PIs presentando a los indígenas como meros objetos pasivos que sufren la acción de actores o procesos exteriores.

En definitiva, la sociedad colonial se concedió a sí misma la centralidad y en su paradigma civilizatorio al indígena le quedó sólo ser tratado como bárbaro o como salvaje-hereje. A pesar de que surgen idealizaciones, la más famosa la propuesta por Rosseau en su visión del buen salvaje, tanto la ciencia como la literatura del siglo XVIII tienden a considerar a los indígenas como pertenecientes a los estadios más bajos de la civilización del momento y carentes del gobierno y estructuras básicas que caracterizaban a las sociedades civilizadas de la época.

Estas visiones coloniales no cambiaron mucho con la independencia de las primeras colonias americanas. Los nuevos estados consideraron a los PIs como realidades primitivas que debían desaparecer ante el avance de los modernos estados-nación republicanos. La convivencia en términos de igualdad entre indígenas y republicanos fue descartada por la mayoría de los padres fundadores. Los procesos de construcción de las nuevas repúblicas se realizaron mediante procesos de expansión territorial y conquista de las naciones indígenas. El caso de los EEUU, por su reflejo tanto en el cine como en la televisión, constituye sin duda el ejemplo más conocido popularmente. El periodo republicano, a la vez que asimilaba a los PIs, produjó una versión de la conquista de los PIs, que impulsó la imagen del “indígena desaparecido” (vanishing indian) como algo anacrónico, una rémora del pasado que estaba condenada a desaparecer ante el imparable avance de la civilización moderna que produce la “Conquista del Oeste”. Así pues, en el imaginario liberal el proceso de colonización y conquista constituye una forma de superar situaciones de salvajismo, barbarie, pobreza crónica y atraso que la visión colonial/republicana achaca a los PIs. Esta visión se popularizó tanto en el sistema educativo como en los medios de comunicación, principalmente prensa escrita y folletos, y literatura de la época. Por ejemplo, el Circo de Buffalo Bill que recorrió diferentes ciudades europeas constituye un ejemplo de esta popularización del mito del “Viejo Oeste” que influyo en el imaginario popular de la época. En la primera mitad siglo XX esta popularización pasó principalmente al cine que divulgó estos mitos y estereotipos a nivel mundial convirtiéndolo en un referente de la incipiente cultura de masas mundial.

La reestructuración de la sociedad internacional tras la II Guerra Mundial y la segunda oleada de descolonización no trajeron grandes cambios para los PIs, ya que la ideología de la construcción nacional y desarrollo internacional imperante desde los 60 integra muchos de los estereotipos negativos anteriormente comentados. Por ejemplo, la teoría de Rostow sobre los estadios de desarrollo coloca a las culturas tradicionales en estadios iniciales de desarrollo y les niega valor alguno. Se retoma el mito de la conquista de las últimas fronteras (Ártico, Amazonia, Siberia etc) y se concluye que sólo la desaparición y asimilación de los PIs en la modernidad garantizan su “desarrollo”. La lucha contra la pobreza se convirtió así en lucha contra los PIs en la medida en la que los estados y agentes internacionales impulsaban estrategias de “invasión mediante desarrollo y transmigración” (Nietschman,1986). Aparece el indígena miserable, indigente y dependiente de las redes de bienestar social estatales e internacionales (welfare colonialism). Al haber integrado los viejos estereotipos en complejos planes de ingeniería social, esta ideología y praxis del desarrollo ha colocado a los PIs en una situación de crisis sin parangón y amenazado su supervivencia como realidades contemporáneas autónomas y singulares.

Cuando hablamos de indígenas se nos hace difícil liberarnos de las imágenes y estereotipos creados por las diferentes olas de colonización que han descrito al indígena como un ser bárbaro, periférico, salvaje, primitivo, pre-moderno y anacrónico con una cultura tradicional, local y estática, incapaz de integrarse y convivir con la civilización moderna. Debido a ello, los indígenas aparecen en nuestro imaginario colectivo como la antítesis de la modernidad, como obstáculos al desarrollo que pertenecen al pasado, a un mundo superado, y en la medida en que se integran en nuestro mundo tendemos a incluirlos en categorías modernas tales como campesinos o trabajadores. Este es el discurso del “indígena desaparecido” (vanishing indian) que ha cultivado históricamente la ideología y sociedad dominante.

Durante todo este tiempo los medios de comunicación han reproducido, reforzado, apoyado y popularizado las visiones negativas y estereotipadas que las sociedades mayoritarias han tenido sobre los PIs. La influencia de los medios de comunicación de masas ha recreado, mantenido y reforzados los mitos y discursos colonizadores favoreciendo su adopción como parte de la cultura popular, a través sobre todo del cine, radio y televisión. El resultado, tal y como señalan Hernández & Calcagno (2003), afecta a todas las capas sociales que conforman la sociedad dominante ya que “la permanente difusión social de un imaginario descalificador del “diferente”, impregna a todos los sectores de las sociedades nacionales: los indígenas no sólo son discriminados por los grupos más beneficiados, lo cual podría atribuirse a una herencia ideológica colonial, sino, también, por los miembros no-indígenas de su propio sector social. Ya sea porque el ciudadano pobre no-indígena encuentra y prefiere encontrar su identificación cultural en el comportamiento de los estratos hegemónicos y privilegiados, o bien porque el desprecio por el “otro” descalificado, convierte tal ejercicio en el reaseguro de la existencia de un grupo “inferior” en la escala social, que le permite obtener beneficios secundarios en posibles alianzas políticas y oportunidades de acceso a mayor participación social”.

Más recientemente, el creciente protagonismo político indígena y su movilización en contra de numerosos situaciones de injusticia (Chiapas, Bolivia, Ecuador, Chile) han recibido un tratamiento negativo que ha vuelto a utilizar la imagen estereotipada del indígena como levantisco y enemigo del desarrollo. P.e, los Mapuches denuncian que se les haya tildado de “terroristas” por oponerse a los proyectos de desarrollismo que amenazaban con ocupar sus territorios. Los indígenas aparecen por tanto relacionados con otras noticias que captan la atención de los medios y desde una óptica negativa en la que el esfuerzo mediático por explicar y contextualizar estas realidades es muy escaso y se manejan estereotipos e imágenes populistas ((Nathan, 2000).

Tal y como nos recuerda Maybury-Lewis (1998) la imagen del indígena anacrónico y antimoderno sirve a los intereses de todos aquellos que se benefician del abandono y posterior ocupación de los territorios indígenas o aquellos que desearían que los PIs desaparezcan y dejen de reclamar la creación de estados multiculturales.

En la última década, junto a la imagen del indígena indigente/miserable o el indígena levantisco, aparecen nuevos estereotipos relacionados en cierta manera con la crítica postmodernista y el avance del Desarrollo Sostenible como paradigma alternativo. Se populariza la imagen del indígena exótico y se desarrolla un interés en aquellas culturas y costumbres que más chocan con nuestro mundo desarrollado. Hay un interés por las comunidades no contactadas y por los pueblos que mantienen su carácter genuino. Este nuevo interés por los indígenas puros, incorruptos aparece también en las publicaciones, programas e incluso catálogos turísticos especializados en turismo ecológico, cultural y de aventura. Lo culturalmente genuino y el paisaje virgen que contrasta con el mundo urbano se encarnan en el indígena.

La combinación entre exotismo y resistencia ante los proyectos de desarrollo internacional constituye una combinación muy atractiva para mucha gente del Primer Mundo. Esta imagen romántica es constantemente repetida en los medios de comunicación que tienden a presentar la problemática indígena como una lucha agónica y desigual entre David y Goliat. Últimos testimonios de un mundo condenado a desaparecer ante el empuje de la globalización depredadora.

Junto al indígena exótico aparece también el “indígena ecológico”: el indígena pasa a encarnar el ideal de “homo ecologicus”, en equilibrio constante con el medio ambiente, al que aspira el Desarrollo Sostenible. Muchos grupos ecologistas y movimientos alternativos, sobre todo después del levantamiento zapatista, encuentran inspiración en los PIs. La carta del Chief Seattle o la leyenda de los Guerreros del Arco Iris, que se cita como inspiradora del nacimiento de Green Peace, son ejemplos de esta idealización y utilización instrumental de los PIs, sus visiones y sus culturas por parte de movimientos ecologistas y de “Nueva Era”.

Por último, ligado a la popularización del movimiento “Nueva Era” se produce el “indígena mágico”. Se ve al indígena no modernizado como poseedor de secretos, conocimientos, experiencias y vivencias propias de las sociedades no industriales que la sociedad industrial y postindustrial ha olvidado o erradicado. Los libros de Castañeda, el interés por los chamanes y las religiones animistas, el consumo de drogas como el peyote y la ayahuasca han inspirado este interés creciente por las culturas indígenas y sus religiones. Se percibe una sabiduría, un vínculo, un equilibrio con el mundo natural y espiritual del que los occidentales carecemos.

Indígenas a un clic de distancia

Los PIs han permanecido al margen de los beneficios y han sufrido las peores consecuencias de las grandes revoluciones políticas, culturales y tecnológicas que han marcado nuestra historia reciente. La brecha tecnológica históricamente ha condicionado negativamente la relación que los occidentales hemos tenido con los PIs y la imagen que de ellos tenemos (Lewis & Tricia,2005). En el siglo XXI invertir esta tendencia y presentar la realidad indígena de forma que las sociedades occidentales tecnológicamente orientadas puedan reconocerla y tratarla de forma respetuosa constituye una cuestión fundamental. Lo es más en la actual Sociedad del Conocimiento que basa su desarrollo en el conocimiento, la información y la comunicación como ejes principales de futuro desarrollo.

Si bien el paradigma dominante tiende a representar a las culturas indígenas como atrasadas tecnológicamente, la realidad es que desde los primeros contactos los PIs han adaptado la tecnología occidental a sus necesidades. Es en esta tradición de desarrollo tecnológico por contacto que debemos encontrar el precedente de Internet como herramienta de empoderamiento y supervivencia étnica.

Desde el inicio del contacto interétnico, los indígenas fueron desarrollado nuevas estrategias de sobrevivencia entre las cuales, y dependiendo del grado de vitalidad de la cultura originaria, se cuentan las tendientes a la apropiación y resignificación de aquellos bienes culturales producidos por la sociedad hegemónica que puedan favorecer los procesos organizativos de sus pueblos. Existen numerosos ejemplos históricos, como la apropiación del caballo o de las tácticas militares del colonizador, así como procesos actualmente en curso que articulan aspectos centrales de su cosmovisión con conocimientos provenientes de la sociedad global. Tal es el caso de la complementación del sistema andino de salud con las propuestas de la medicina occidental o la adopción de las nuevas tecnologías productivas junto con la revalorización de los principios agroecológicos de los pueblos americanos. Estas prácticas, que vinculan y entrecruzan mundos distintos y concepciones a menudo opuestas, constituyen innegables fortalezas interculturales de los indígenas que facilitan su interacción con el nuevo paradigma informático (Hernández & Calcagno, 2001:11).

El desarrollo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) ha supuesto una auténtica revolución a nivel mundial y ha abierto una ventana de oportunidad a los PIs, que gracias a la Red pueden contar con un medio alternativo pa!ra romper la gruesa capa de silencio, ocultamiento y de invisibilidad a la que han sido sometidos por las sociedades dominantes. A pesar de la existencia de una preocupante brecha digital relacionada con la situación de miseria y analfabetismo que sufren los PIs, afortunadamente, la revolución digital contiene territorios, rostros y protagonistas indígenas. Internet, a pesar de los riesgos que implica, se presenta como una poderosa herramienta que ayuda a los PIs en su lucha constante por mantener su cultura y mejorar los términos que gobiernan sus relaciones con otras naciones. (Maybury-Lewis, 1998). Lejos de constituirse únicamente en una tecnología de homogenización cultural la experiencia indígena en la Red demuestra que Internet es una importante herramienta de resistencia cultural y apoyo al ejercicio de la autodeterminación indígena. Además, tal y como señalan Crawford & Bray-Crawford (1991) el acceso a las TIC proporciona y acrecienta las oportunidades de participar en el proceso de autodeterminación y aumenta las posibilidades de lograr avances en materia política, económica, social, educativa y cultural en el siglo XXI.

Es por esto que podemos hablar de Internet como herramienta de empoderamiento de los PIs, que ha permitido mantener una voz y una presencia diferenciada, definir su interés y cuestionar las decisiones de los gobiernos y otros actores internacionales que afectan a sus vidas. También proporciona a los PIs y otras minorías culturales un medio asequible con el que dirigir sus mensajes a una audiencia mayoritaria. Esta apropiación de Internet se origina en la necesidad que tienen los PIs de trasmitir al mundo una perspectiva indígena sobre su historia, sus realidades, sus culturas, los hechos que les afectan y las contribuciones que realizan al mantenimiento de la diversidad cultural y biológica del planeta. Además, el desarrollo de Internet ha posibilitado una comunicación directa, más barata y de alcance mundial. En gran medida es el matrimonio perfecto entre la necesidad de los PIs de comunicar y el uso de una tecnología que vehicula un contenido política y culturalmente relevante para ellos (Crawford & Bray-Crawford,1991:Net).

La presencia en Internet , desarrollada durante la última década, ha concedido una presencia contínua, que supera las apariciones puntuales de los PIs en los foros internacionales y en programas de noticias y especializados de las cadenas internacionales por satélite. Es más, el uso de las TIC y especialmente de Internet son características del movimiento indígena internacional conocido como Cuarto Mundo. Seton (1999:NET) va más allá y afirma que la mayoría de la información publicada por los PIs es digital y que no resulta tan fácil conseguirla en las bibliotecas. Crawford & Bray-Crawford (1991) ahondan en esta presencia y consideran que se trata de una actividad paradiplomática en toda regla que denominan "ciberdiplomacia".

One criterion for independence, for being a sovereign country, is having a territory. In cyberspace, the parallel could be drawn of a virtual territory, the presence on the WWW, the Home Page being the capital and all the related documents being the territory. A number of recognized countries have such a territory in cyberspace, and increasingly unrecognized nations are mapping out their own cyber-territories.

Another criterion for independence is international relations, and the parallel here would be ''international relations.'' Many peoples and nations with limited ability to travel and conduct diplomatic affairs may utilize the electronic ability to initiate and/or develop relations with other governments, both recognized and unrecognized (Ibid:NET).

La ciberdiplomacia ha concedido presencia real y ha ofrecido una importante herramienta para homogeneizar visiones y discursos, coordinar estrategias políticas, dar a conocer problemáticas, intercambiar experiencias y crear una alianza de amplia base y ámbito mundial a favor de los PIs. Sin reparar en la ciberdiplomacia nos resultaría difícil explicar el éxito y la creciente presencia y protagonismo del que disfrutan los PIs . Esta modalidad de actividad paradiplomática lejos de reemplazar modelos más tradicionales de diplomacia los complementa. Gracias a Red, los PIs han podido desarrollar posiciones comunes en numerosas cumbres, seminarios y encuentros internacionales y desarrollar la capacidad de crear redes y alianzas con otros PIs con los que comparten objetivos políticos, económicos y sociales. Así mismo, las organizaciones locales o regionales han podido seguir desde casa los distintos procesos y debates que afectan a indígenas de todo el mundo. Una simple conexión telefónica posibilita el contacto con organizaciones internacionales e indígenas que trabajan en apoyo a los PIs y el desarrollo de líneas específicas de trabajo. Los indígenas del Primer Mundo son quienes abanderan esta presencia indígena en el ciberespacio, pero poco a poco indígenas de otros continentes se han unido a este esfuerzo

Una muestra de esta creciente presencia indígena lo constituyen la existencia de numerosos portales y páginas web indígenas o pertenecientes a organizaciones internacionales y ONGs que se han especializado en temática indígena. Entre las páginas indígenas destacar NATIVEWEB como portal de referencia. Junto a la mencionada cabe destacar las páginas pertenecientes a CWIS, IITC que ofrecen numerosos documentos de interés especializados en temática internacional. Entre los pertenecientes a las ONGs destacar IWGIA, SURVIVAL INTERNATIONAL, CULTURAL SURVIVAL, DOCIP que ofrecen interesantes documentos necesarios para el seguimiento de la actualidad indígena y de su presencia paradiplomatica. Por último señalar la existencia de importantes recursos pertenecientes a la ONU y accesibles en la red.

Gran parte de la páginas Web existentes han sido establecidas y siguen funcionando gracias a la cooperación con ONGs e instituciones académicas que ofertan información de alta calidad sobre políticas nacionales y marcos legales, herramientas en Derechos Humanos y los últimos avances producidos dentro del sistema ONU que resultan de interés para los PIs.

Entre los ejemplos de uso de Internet para garantizar la presencia y desarrollo político indígena destaca el ejemplo de Nunavuut. Antes de constituirse como gobierno autónomo, los documentos de discusión más importantes estaban a disposición pública en la Red y su página web sirvió como herramienta para presentar y reforzar su presencia dentro de la sociedad política y cultural canadiense y mundial (Zellen,1998). La presencia virtual en este caso fue anterior a la existencia real de un gobierno autónomo en lo que constituye un interesante ejemplo de descentralización y participación mediante el uso de Internet. Otro caso paradigmático lo constituye la experiencia del Tibet y su gobierno en el exilio (Crawford & Bray-Crawford) que ha desarrollado una importante presencia en la red como forma de cohesionar a las diferentes poblaciones alejadas geográficamente y coordinar las iniciativas de apoyo desarrolladas a escala mundial.

En definitiva, la ciberdiplomacia tiene como objetivo remarcar la existencia de los PIs como actores políticos modernos, autónomos y singulares y trata de educar a la sociedad no indígena (a la opinión pública en general y a las fuerzas políticas y sociales, en particular) sobre la realidad actual que sufren, especialmente en forma de violaciones de los derechos humanos, y las iniciativas y alternativas que protagonizan. El fin último es crear amplias alianzas y movilizar a favor de un diálogo intercultural y un nuevo orden mundial, basado en la libre determinación, capaz de integrar la diversidad cultural y política que representan los PIs.

La creación en 2003 del Foro Global de los Pueblos Indígenas la Sociedad de la Información, que se realizó paralelamente a la celebración de la primera fase de la Cumbre sobre la Sociedad de la Información de Ottawa (Canada) en (2003), hizo posible la inclusión de reivindicaciones indígenas en el Plan de Acción. La segunda fase que se celebró en noviembre de 2005 en Túnez también contó con presencia indígena para asegurar que el acceso y el respeto a las culturas indígenas están presentes en las estrategias diseñadas para combatir la brecha digital. Esta presencia indígena surge de la conciencia de que Internet es una tecnología capaz de establecer comunicaciones a nivel global que superan las fronteras de los estados tradicionales y tienen un impacto importante tanto en la forma en la que se hace política en el siglo XXI así como en las actitudes privadas y comportamientos de la ciudadanía, especialmente jóvenes y niños que pueden resultar más influenciables.

Por otro lado, las TIC desempeñan un papel importante a la hora de crear las condiciones que garanticen la participación indígena y la descentralización tanto en la acción política, como en el desarrollo económico y social de sus comunidades en el siglo XXI. La experiencia de los Navajos (Tidwell, 2005) resulta francamente relevante en este aspecto y muestra el camino a seguir.

Una herramienta para el desarrollo y la pervivencia cultural en el siglo XXI

Históricamente los medios de comunicación han actuado como herramientas de asimilación y homogeneización cultural al servicio del estado moderno. Internet es una tecnología que encierra enormes riesgos pero que a la vez ofrece enormes ventajas y que ya está siendo apropiada y adaptada a las realidades y necesidades de los PIs.

El desarrollo de Internet ha permitido romper este círculo que durante décadas ha mantenido a los indígenas marginados y en silencio, y ha permitido el desarrollo de un modelo de comunicación alternativa que ofrece múltiples ventajas cuando lo comparamos con los medios tradicionales. Además, la presencia en Internet pretende asegurar la presencia y pervivencia cultural de los PIs tan necesaria para las culturas minorizadas y reforzar su vínculo comunitario, su identidad cultural, su autoestima y orgullo tanto a nivel personal como colectivo. Internet ofrece la posibilidad de trabajar una línea de reforzamiento comunitario a nivel local entre comunidades geográficamente aisladas y simultáneamente, garantizar una proyección y el desarrollo de un vínculo de carácter global con otros PIs y colectivos lejanos. Está adaptación a la dimensión “glocal” y a la tecnología de los ordenadores tanto para responder a las necesidades locales como para posibilitar alianzas globales coadyuva en la redefinición de las identidades culturales y nacionales de los distintos PIs.

Los grandes medios están controlados por las grandes elites nacionales e internacionales y la presencia indígena en clave positiva puede considerarse todavía residual. El desarrollo de medios de comunicación tradicionales resulta demasiado caro y su emisión demasiado limitada. Es por ello que Internet constituye una alternativa ideal que permite una comunicación más barata y de difusión mundial para culturas que sufren de aislamiento geográfico, económico, político, cultural y social. Además, permite a los PIs presentar su cultura, realidad, anhelos y reivindicaciones con su propia voz y eliminar una intermediación que tradicionalmente se ha mostrado demasiado parcial y lesiva. Por otro lado permite a los PIs ofrecer una visión de si mismos, su cultura y su historia que difícilmente encontraremos en los libros de texto educativos o en los grandes medios de comunicación. Internet también ofrece a los indígenas la posibilidad de actualizar contenidos de forma fácil, inmediata, barata y directa, respondiendo de esa forma a los contenidos racistas, representaciones negativas o simples malentendidos presentes en los medios y popularizados entre las sociedades mayoritarias.

Otra de las ventajas de Internet es su dimensión multimedia que resulta de gran utilidad para las culturas indígenas de profunda tradición oral y altos niveles de analfabetismo. La posibilidad de combinar audio, video, información visual y texto permite una mejor adaptación a culturas donde las ceremonias y los relatos orales son tan importantes en los procesos de transmisión de conocimiento. La videoconferencia es otra aplicación que goza de gran popularidad entre los PIs que tiene acceso a ella y que ya se han familiarizado con el uso de teléfonos móviles. Además la posibilidad de utilizar diferentes idiomas permite combinar el ámbito local y el global y exponer, por primera vez en la historia, los idiomas y tradiciones culturales a audiencias geográfica y culturalmente muy distantes. Un buen ejemplo de esta ingeniosa combinación de formatos que ilustra el potencial concientizador, educativo y comunicativo de la Red lo constituye AIROS o DIÁLOGO ENTRE LAS NACIONES. Se trata de un portal indígena que permite el acceso principalmente, a radio en Internet y una gran variedad de documentos sonoros que abarcan distintos temas relacionados con la historia y realidad actual de los PIs. Se trata de un formato tradicional adaptado y testigo de la realidad indígena que emite y hace accesibles sus contenidos a escala global. Junto a la dimensión multimedia resalta lo atractivo de la interactividad muy importante para culturas donde la interacción social y el trabajo en grupo son tan importantes. Junto a este ejemplo, debemos citar otras experiencias interesantes de radio por Internet es son el “Indigenous Media Network”, que cuenta con la colaboración de Maories (Nueva Zelanda), Quechuas (Perú), Sherpas (Nepal), Navajos (USA), Mohawks (Canada), Massais (Kenia) y Saamis (Noruega) y constituye una interesante experiencia de intercambio de información, experiencia y utilización de Internet para el reforzamiento de la identidad pan-indígena entre PIs diversos y muy alejados geográficamente.

En definitiva el uso de Internet por parte de los PIs ha permitido mostrar un visión compleja de sus propias culturas, su historia, la riqueza de sus ecosistemas y los esfuerzos que los indígenas diariamente realizan para responder a los múltiples desafíos con los que se enfrentan (Delgado&Becker,1998). Las páginas Web indígenas tienden a difundir aspectos históricos, sociales, políticos, lingüísticos, ecológicos, etno-conocimientos y técnicas, legislación, denuncias de acciones que atentan contra territorios, organizaciones, personas, derechos humanos y culturales, globalización, economía, política indígena, relaciones con la sociedad nacional y las empresas transnacionales, cosmovisión, historia, arte, difusión de las lenguas nativas a través de cursos, diccionarios, gramáticas, etc.

Sin duda alguna una de las áreas que mejor y más intensamente trabajan los PIs en Internet está relacionada con la conservación del medio ambiente y el Desarrollo Sostenible. Son muchos los documentos e iniciativas internacionales que han reconocido el papel fundamental que los PIs desempeñan a la hora de garantizar el mantenimiento y supervivencia de los ecosistemas en los que viven. Este reconocimiento constituye uno de los ejes centrales de la presencia indígena en Internet y se encuentra en el centro de la agenda política pan-indígena. Esta área de educación ambiental permite a los PIs dar una imagen moderna, contemporánea y positiva de si mismos y mostrar la contribución que realizan al bienestar mundial. Así mismo permite presentar su historia, conocimiento tradicional, cosmovisión etc. De una forma más interesante y relacionado con una temática que la población no indígena considera relevante y que permite presentar las reivindicaciones y derechos indígenas de forma menos conflictiva.

Lenguas vivas en el territorio digital

La experiencia protagonizada por los indígenas hawaianos ilustra positivamente el potencial que tienen los TIC para la preservación y revitalización de lenguas indígenas en situación agónica. Warschauer (1998) describe la idoneidad de las TIC para grabar, digitalizar y diseñar material educativo que ha permitido el resurgimiento del idioma hawaiano. La experiencia hawaiana muestra como Internet ha sido utilizada y adaptada para integrar y reforzar las estructuras sociales y culturales tradicionales de este pueblo indígena. Por otro lado este contacto con las TIC ha permitido a los PIs resolver problemas de índole tecnológica y adaptar distintos programas informáticos a sus realidades culturales, haciendo posible el matrimonio entre modernidad y tradición. La traducción del software a distintos idiomas indígenas constituye un buen ejemplo de exitosa combinación que facilita el empoderamiento cultural indígena. Además, gracias a Internet cualquier persona del mundo puede ahora acceder y escuchar lenguas que le han resultado desconocidas hasta ahora y que la mayoría consideraba al borde de la desaparición.

Ciberexposiciones y Comercio Electrónico desde una optica indígena

Junto con estos usos de Internet debemos destacar el florecimiento de cibermuseos o muestras de arte indígena, tanto de carácter comercial como no comercial, que ofertan la posibilidad al público de apreciar artefactos culturales que van desde la artesanía a la música indígena. Esto demuestra que las nuevas tecnologías han empezado a ser empleadas por parte de las poblaciones indígenas para ofrecer sus productos en todo el mundo. De esta forma Internet permite a estas poblaciones tratar directamente con los consumidores, lo que le supone mayores ingresos en la medida que desaparece el papel de los intermediarios. A la vez, estas poblaciones adquieren un mayor conocimiento de las preferencias de los consumidores y, en función de ellas, pueden seguir una determinada estrategia productiva. Aún así, la presencia de estas formas de arte tradicional digitalizadas plantean importantes cuestiones sobre la forma en la que las culturas indígenas y no indígenas conciben los derechos de propiedad intelectual y el grado de control que pueden ejercer los PIs sobre estos materiales una vez se hayan digitalizado. También se plantean cuestiones relacionadas con la calidad y veracidad de la información publicada y el peligro de su comercialización por actores privados que actúan en la Red.

Educación a distancia y telemedicina

Otra dimensión de Internet vital para la supervivencia cultural está relacionada con el desarrollo de la teleeducación. Mediante la aplicación de las TIC las poblaciones indígenas cuentan con nuevas oportunidades para mejorar su educación y elevar las bajas tasas de analfabetismo de sus comunidades. Internet les permite acceder a fuentes de conocimiento que, de otro modo, ya sea por la distancia geográfica o por los obstáculos económicos, sería imposible disfrutar. En cuanto al ámbito médico-sanitario, existen diversas experiencias, basadas en la telemedicina, destinadas a ofrecer atención sanitaria a la población indígena. Éstas son muy importantes si tenemos en cuenta que en las regiones indígenas más inaccesibles, la atención médica es extremadamente difícil debido a los problemas de penetración en el territorio. De esta forma la telemedicina puede llegar a convertirse en la única alternativa para salvar la vida de los colectivos que viven en zonas geográficas aisladas.

Tanto en teleeducación como en telemedicina las posibilidades de combinar la tecnología y ciencia moderna y el conocimiento tradicional y las formas de reproducirlo nos ofrecen una nueva dimensión en la que la combinación de tradición y modernidad parece posible.

Medios de comunicación. Un área prioritaria

Si bien la experiencia indígena de uso de Internet resulta apasionante no podemos olvidar que esta creciente presencia en Internet fluye paralela a una escasa participación en los medios de comunicación de masas tradicionales. Internet es una herramienta para llegar a colectivos concretos y públicos más segmentados, pero los medios tradicionales siguen siendo fundamentales a la hora de promover los derechos indígenas y concienciar a las sociedades mayoritarias sobre los temas que componen la agenda indígena. Tal y como hemos mencionado anteriormente el creciente desarrollo de la televisión digital y por satélite y la emisión de canales temáticos brinda nuevas oportunidades. Los indígenas, en una versión contemporánea del “buen salvaje”, comienzan a recibir atención por parte algunos medios de comunicación internacional como la CNN, NATURA y la BBC y los canales temáticos especializados en ecología, viajes y culturas. Muchos de estos programas inciden en aspectos exóticos, la destrucción de sus ecosistemas, sus difíciles condiciones de vida y la lucha agónica de culturas en crisis profunda y en trance de desaparición.

Junto a esta presencia testimonial en los medios de comunicación existe una interesante experiencia de desarrollo de radios locales, videos y películas indígenas que no terminan de encontrar su reflejo en los medios mayoritarios. Esto es especialmente preocupante en aquellos países que han dado pasos en el reconocimiento de su naturaleza multicultural y que han reconocido la necesidad de cambiar políticas y terminar con situaciones de discriminación hacia los PIs. Sin embargo, la realidad muestra una escasa presencia en los medios públicos lo cual convierte a esta situación en todavía más preocupante (Buchholtzer,2005:NET).

Sin embargo, estas islas de presencia no rompen el mar de silencio que oculta y desfigura una realidad indígena que sigue protagonizada por viejos estereotipos y lecturas negativas que dominan el paisaje mediático. Es por ello que se hace necesaria una estrategia de comunicación capaz de reforzar la presencia en Internet y garantizar la cobertura de los grandes medios. Esta estrategia de comunicación debe ser priorizada dentro de las tareas propias de la actividad política y paradiplomática. La experiencia demuestra que las visitas al extranjero plantean oportunidades comunicativas insospechadas a las representaciones indígenas, que pueden recibir una atención a sus reivindicaciones mayor que la recibida en sus propios países. Este contacto puntual si es trabajado y contemplado dentro de una estrategia más amplia puede abrir importantes vías de colaboración con los medios de comunicación y crear sinergias con el trabajo realizado en Internet.

Algunos puntos que sugerimos debe contemplar esta estrategia indígena son: Posibilitar la auto-representación indígena y comunicar la realidad indígena mostrando su visión del mundo y sus vivencias; promover una relación de respeto entre iguales; educar y sensibilizar en la interculturalidad; mostrar la realidad desde la visión del protagonista indígena; ser una propuesta alternativa a los grandes medios; mostrar la experiencia de resistencia a la imposición cultural y la rica labor y el potencial de la contribución indígena al mantenimiento de la diversidad cultural y biológica del planeta; informar, formar y entretener creando empatía hacia los indígenas; crear interés en los Pueblos Indígenas y sus reivindicaciones. Fomentar un compromiso en forma de participación en actividades de apoyo: lobby político y otras.

Uno de nuestros objetivos principales será establecer una buena relación con los medios que nos identifiquen como proveedores fiables de información de calidad y rigurosidad. Esta oferta de calidad, que facilitará su trabajo, se convertirá en una baza importante en apoyo de la causa indígena.

Conclusiones

La imagen tradicional del indio primitivo y premoderno, con un modo de vida triste y miserable no se corresponde con la realidad posmoderna del ciberdiplomático indígena, que es capaz de presentar su realidad nacional y defender sus intereses tanto en el ciberespacio como en complejos foros internacionales. En este sentido, los indígenas constituyen un ejemplo de culturas tradicionales pioneras en la apropiación de las TIC y han protagonizado un salto tecnológico que rompe los modelos lineales, inspirados por Rostow (1961), de claro tinte colonialista. En menos de una década, los PIs han pasado de ser calificados como premodernos a postmodernos; del “vanishing Indian” al indígena virtual enREDado en política internacional. En definitiva, los PIs se han constituido en sujetos políticos y de comunicación capaces de construir y difundir mensajes propios que tienen su origen en la cosmovisión y realidad indígena.

Esta relación entre PIs e Internet supone una nueva área de desarrollo teórico-practico llena dé importantes desafíos y oportunidades que nos plantean cuestiones sobre iniciativas de ciberdiplomacia que posibilitan la presencia de nacionales sin estado y culturas minorizadas en la red.

Internet se ha convertido en una importante herramienta de concientización a favor de culturas minorizadas en estado agónico, lenguas en trance de desaparición, ecosistemas en crisis etc. Sin embargo, es necesario que los PIs sean perfectamente conscientes de la necesidad de delimitar y controlar qué contenidos deben formar parte de las webs ser cuidadosos con qué aspectos de su cultura se mantienen en secreto. En una época en la que los derechos de propiedad intelectual se han convertido en herramienta de apropiación de la cultura indígena está cuestión tiene carácter vital y la exposición en Internet puede convertir cualquier contenido en público y facilitar su apropiación.

La existencia de un importante esfuerzo paradiplomático y una mayor presencia e información sobre los PIs en Internet no supone una mayor participación a nivel local. Gran parte del esfuerzo paradiplomático liderado por los PIs y sus aliados está dirigido a la reformulación de políticas al más alto nivel de toma de decisiones (ONU, Banco Mundial, OMC) y no redunda directamente en una mejora directa de la calidad de vida. Es en este nivel de comunicación e intercambio de experiencias entre los propios indígenas, especialmente a nivel local y regional, donde reside el gran desafío futuro del Internet indígena. El acceso a Internet y el desarrollo de herramientas que responden y cohesionen a los PIs a nivel local, estatal y regional es el gran reto si queremos combatir la brecha digital, política, económica, social y cultural que sufren los PIs. Se trata de ir más allá de la mera reacción a la información negativa y desarrollar herramientas y aplicaciones en áreas tales como la educación intercultural, el cuidado del medioambiente, la telemedicina etc. centrada en la solución de problemas más concretos y cercanos a la realidad local. Este desarrollo en Internet puede completar las iniciativas ya realizadas por comunicadores indígenas y los documentos producidos en formatos audio, video o film.

Sin embargo, no debemos olvidar que Internet es un medio complementario y que en modo alguno sustituye a los medios de comunicación tradicionales mayoritarios. Es necesario diseñar una estrategia amplia de comunicación que tome en cuenta la diversidad de puntos mencionados en este artículo y garantice una presencia y voz indígena. Además existe una importante red de radios locales, videos y films indígenas que no encuentran salida en los grandes medios. Aunque el desarrollo de la próxima generación de Internet y la ampliación de la banda ancha hace posible la difusión de videos en la Red, a corto plazo y teniendo en cuenta el nivel de penetración real de la Internet, el esfuerzo renovado por estar presente en los medios tradicionales debe ser contemplado como un área vital de la defensa y promoción de los derechos indígenas y de su agenda política. El esfuerzo coordinado entre PIs, organizaciones indígenas, ONGs de apoyo e instituciones académicas debe intensificar su esfuerzo y formar un número mayor de comunicadores indígenas capaces de realizar su tarea en el siglo XXI.

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