Contribuciones a las Ciencias Sociales
Junio 2011

LA CULTURA COMO PROCESO DE PRODUCCIÓN Y APROPIACIÓN ESPIRITUAL



Carlos Luis Fernández Martínez (CV)
carlosf@ucp.lt.rimed.cu
Higor Atucha Rodríguez
higorat@ucp.lt.rimed.cu



RESUMEN

En el estudio de la cultura el contexto social proporciona vida y movimiento la cual en el análisis brotan de múltiples interpretaciones conceptuales al respecto. La palabra “cultura” tiene una amplia gama de concepciones en su contorno y su uso frecuente en la actualidad, la hacen estar en varios contextos de la vida se ha convertido realmente, en una disonancia teórica que tiene como causa fundamental la diversidad de puntos de vistas con cada una de ellas, las cuales son: historia, etnografía, sociología, filosofía, entre otras. La cultura es, ante todo, resultado directo del carácter polifacético del fenómeno que el mismo expresa, lo cual lleva naturalmente a elaborar diferentes tesis y tareas cognoscitivas. Este trabajo aporta desde el punto de vista filosófico el concepto de cultura, desde las diversas formas en que se puede interpretar en la sociedad y ayuda a entender el papel de la cultura como proceso de producción y apropiación espiritual en la actualidad cubana.

Palabras claves: Cultura, actividad humana, Revolución Científico Técnica

ABSTRACT

In the study of culture, the social context gives life and movement which emerge in the analysis of multiple conceptual interpretations in this regard. The word "culture" has a wide range of views on its outline and its frequent use in the present, be made in various contexts of life has truly become, in a theoretical dissonance is crucial because the diversity of points views with each, which are: history, ethnography, sociology, philosophy, among others. The culture is primarily a direct result of the multifaceted nature of the phenomenon that it expresses, which leads naturally to develop theses and different cognotive tasks. This work presents from the philosophical point of view the concept of culture, from the various ways you can play in society and helps to understand the role of culture as a process of production and appropriation Cuban spiritual today.Key words: Culture, human activity, scientific-technical revolution.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Fernández Martínez y Atucha Rodríguez: La cultura como proceso de producción y apropiación espiritual, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, junio 2011, www.eumed.net/rev/cccss/12/

INTRODUCCIÓN

La cultura. Un acercamiento para su estudio.

El triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, trajo como consecuencia el cese de las relaciones de dependencia y se crearon las condiciones objetivas que garantizarían el desarrollo de la cultura popular. Así en 1961 quedó definida la línea de la política cultural de la Revolución la cual ha estado encaminada a fomentar un movimiento cultural que coadyuvara al desarrollo de la identidad nacional, a exaltar los valores auténticos de la cubanía.

La cultura constituye, un trabajo valioso, creador, a través del cual, los hombres plasman las potencialidades de sus fuerzas sociales, al cambiar el medio natural en que viven e incorporarlo a su vida social. Es consecuencia de la elaboración por el hombre de una segunda naturaleza o naturaleza humanizada. Su creación se encuentra fuertemente vinculada a la actividad práctico – social – transformadora del hombre. No puede ser entendida líricamente. Como fenómeno social complejo no solo se enmarca en los productos de la actividad humana, sino fundamentalmente en la realización del hombre como autoproducto, autocreación a través de lo que se expresa su desarrollo como ser social.

Las raíces de la cultura de cada pueblo, se encuentran enraizadas en su historia, tradiciones, idiosincrasia, en sus formas sui géneris de percibir y de transformar la sociedad en que vive.

La creciente internacionalización de la cultura se presenta también la amenaza del imperialismo cultural que ejercen las grandes transnacionales de la información, sobre todo en los países del tercer mundo, cuestión que ha redundado en el desplazamiento de valores culturales autóctonos en muchas de esas regiones por valores exóticos.

La cultura al llevar la impronta de los intereses clasistas existentes en cada sociedad, expresa la discrepancia entre las principales fuerzas sociales de un determinado contexto histórico concreto.

DESARROLLO

La cultura y su significado

Cuando se va hablar de cultura debemos partir de su etimología, la cual proviene del latín “colo”, significando “elaboro”, “cultivo”, “honro”, “venero”, siendo las mas importante entre las muchas acepciones; de donde se puede concebir a la cultura como la fusión de una inquietud, cultivadora con la veneración.

La existencia y el desarrollo solo podemos conocerla por las condiciones de la elaboración de la cultura. En el trabajo del cultivo se transforma las existencias sociales y estas existencias transformadas por la cultura han sido objeto ferviente de veneración por el hombre. La cultura constituye por consiguiente, un trabajo valioso, creador, a través del cual los hombres materializan las potencialidades de sus fuerzas sociales, provocadas por el cambio del entorno natural en que viven y la introducen en su vida social.

Esto nos hace entender que cultura es cuando honramos o veneramos aquellas cosas que se han elaborado y cultivado a través del tiempo. Es además un conjunto de valores materiales y espirituales, así como los procedimientos para crearlo, aplicarlos y transmitirlos, obtenidos por el hombre en el proceso de la practica histórico social. En el sentido mas estrito de la palabra suele hablarse de cultura material que no es más que las técnicas, las experiencias de producciones y otros valores materiales, y la cultura espiritual son los resultados en el campo de la ciencia, del arte de la literatura, la filosofía, la moral, y de la instrucción científico técnica. Cultura es simplemente un fenómeno histórico que se desarrolla en dependencia del cambio de las formaciones económicas social.

Frente a la teoría idealista de la cultura, que la separan de su base material la explican como un producto espiritual de la “elite”, el marxismo-leninismo ve el proceso de producción de vienes materiales como la base y la fuente del progreso de la cultura espiritual, esto significa claramente que la cultura sea fruto de la actividad de las amplias masas de trabajadores; pero que no cambian automáticamente tras el cambio de la cultura material, sino que se caracteriza por poseer una independencia y sucesividad relativa en su desarrollo.

Lo esencial de la cultura no puede ser entonces explicada sin tener en cuenta la esencia de “lo humano”. El hombre encuentra el fundamento de su ser allí, que no es más que de donde comienza la fuente de su vida: las producciones sociales, actividades de las que no se pueden prescindir y los modos de existencia. Es a través de esta forma, en la que se crea los medios materiales indispensables para la vida del hombre, que a su ves establecen simultáneamente relaciones sociales en las que se asienta hábitos, experiencias, conocimientos, técnicas, habilidades, instrumentos que son las maneras de concebir su relación con el mundo. La cultura no puede ser entendida líricamente pues de esta forma la acuñan las tradiciones y la generalidad de las personas, la cultura espiritual no es mas que las expresiones de las artes, las ciencias, las concepciones del mudo imperante en una sociedad dada; representando un fenómeno mas amplio y complejo: ella no es mas que el resultado vivo de la creación de valores humanos, siendo materiales y espirituales, esta no es mas que la actividad en la que el hombre reproduce todas sus gradaciones y manifestaciones considerándose lo esencial del humano.

La creación de la cultura, se encuentra estrechamente relacionada a la actividad transformadora del hombre, el trabajo como fuente originaria, fue apareciendo como reveladora del grado de desarrollo alcanzado por “lo humano“ en una determinada sociedad.

El fenómeno social complejo se enmarca no solo en los productos de la actividad humana, sino fundamentalmente en la realización del hombre como autoproducto, autocreación a través de la que se expresa su desarrollo como ser social. La sustancia de la cultura la constituye las relaciones sociales, su existencia y manifestación se puede hallar a través de estas relaciones que establece el hombre en su actividad vital. Cuando estas relaciones sociales son enajenadas, como ocurre en el capitalismo, la cultura se vuelve enajenada y los individuos no se representan en la misma.

En tanto la cultura como creación colectiva, social de la humanidad es única podemos encontrar sus manifestaciones concretas en una determinada época, país, región, ciudad expresada de una forma diversificada. Cuando hablamos de las raíces de un pueblo tenemos que ver que se encuentran estrechamente arraigadas a su historia, tradiciones, nacionalidad propia, en sus formas únicas, pudiéndose percibir y transformar la sociedad en que habitan; esa manera particular de cada una de las sociedades de hacer, de expresarse, relacionarse, de sentir, de pensar, de actuar, son precisamente las que le aportan su sello de identidad, que no es más que la originalidad de cada pueblo. Esa particularidad es la que diferencia a los pueblos unos de otros, aportándole variedad y colorido a la cultura universal, y es además la expresión de la conexión existente entre todas las culturas y de la plasmación de “lo humano”. El mejicano Leopoldo Zea al respecto expresó:

“Todos los hombres son iguales porque son diferentes, lo distinto es lo que los convierte en iguales. Tenemos que entrar en la historia con el signo de la libertad (...) Cada pueblo, cada cultura, tiene que asumirse a sí misma, la identidad la trae cada pueblo consigo, lo que hay es que sacarla a flote. El qué somos y lo que son los demás, auto afirmarnos culturalmente, reconociendo la existencia de otras culturas y concepciones diferentes”.

Hacer conciencia de una identidad cultural dada, no puede de ninguna manera significar para un pueblo encerrarse en sí mismo. La incesante búsqueda de sus raíces históricas y culturales debe constituir su objetivo fundamental para adecuar de forma novedosa y original las influencias de otras culturas manteniendo el estilo propio.

Solo así la identidad cultural representará la condición del progreso de los individuos, grupos, naciones a través de los que se expresa la voluntad conjunta de enriquecer el acervo común. Es por esto que ningún proyecto de desarrollo social prosperar sin contar con los valores culturales intrínsecos de una sociedad.

Todos los proyectos culturales se vinculan de una forma u otra a las manifestaciones de la vida humana, porque expresan en sí los valores más elevados del hombre; ya que de esta forma la cultura no solo enriquece espiritualmente al hombre sino que la orienta y la humaniza acelerando el crecimiento económico y al progreso técnico de la humanidad.

El desarrollo social que adquieren las dimensiones de la cultura, deben tomar por objetivo al hombre supremo pues el mismo trata de crear condiciones sociales que engrandezcan su existencia en vez de limitarla; esto no es mas que la creación de las comunidades sociales solidarias, siendo las premisas el libre desenvolvimiento de cada una y a su vez será el desenvolvimiento de todos confiriéndole al ser humano dignidad, decoro y libertad.

Cuando nos referimos a la cultura latinoamericana podemos decir que esta le da sentido a su historia, a su pasado y a la vez prepara el futuro. También podemos decir que es liberadora de obstáculos teniendo las características libertarias diferenciándola del resto de los proyectos culturales.

Toda cultura siempre será libertaria como productora y reproductora de la esencia del ser humano.

En la actualidad no podemos entender la libertad como un proceso de apropiación conciente de la identidad cultural de cada pueblo sino que debemos tomar en consideración el papel que esta juega en la conformación de esferas como son: la comunicación, la ciencia, la educación, la salud, entre otras.

Con los adelantos de la Revolución Científico Técnica podemos encontrar la implantación de las nuevas tecnologías constituyendo fenómenos culturales al igual que todos los fenómenos sociales que están surgiendo en aquellos países desarrollados y existiendo a su vez países donde no se ha logrado un desarrollo industrial propio. Cuando hablamos de transferencias tecnológicas que pueden ser fruto de las fuentes de contradicción sociales tales como: divorcio entre las necesidades reales de la región en cuestión y de las tecnologías importadas, otra es la creación de las tecnologías contrarias o en todo caso sin una relación raigal dentro del contexto social que se pretende imponer América Latina pone al relieve las tesis que son indispensables en las formaciones de las culturas tecnológicas propias.

La cultura no es más que la formación de la intelectualidad científico técnica que son capaces de lograr las conjugaciones orgánicas de los altos niveles científico técnicos y las realidades sociales que deben desplegar sus actividades.

Hasta aquí todo lo expuesto es de un indudable valor dentro del fenómeno cultural que el mismo no puede ser examinado al margen de la correlación de las clases existentes en el mundo actual.

La cultura, podrá transitar por diversos caminos de la liberación de sus ataduras clasistas cuando la humanidad haya creado sus indicios para la desigualdad social.

El desarrollo sustentable y el florecimiento de la cultura son interdependientes; la esencia del desarrollo humano es la realización cultural y social de las personas. El acceso a la información y a la participación de la vida cultural de la sociedad, así como la igualdad social, forma parte de los derechos fundamentales del ser humano en cualquier comunidad. El Estado crea las condiciones y es el que debe velar por estos derechos.

La armonía de la cultura es el respeto a todas las identidades en un contexto democrático, participativo de equidad socioeconómica, así como el respeto a la soberanía que son las precondiciones de la paz. Es necesario construir y reconocer el poder de las mayorías como condición para que a partir de su propia creatividad, forjen y consoliden su modo de vida en comunidad y conduzcan a un desarrollo humano y cultural.

A MODO DE CONCLUSIONES

Entendemos por cultura, ante todo, los procedimientos y los resultados de la actividad humana, los valores creados por ella. La cultura se divide de ordinario en material y espiritual. Es una división relativa. Porque la fabricación de instrumentos de trabajo y en general, de objetos destinados a satisfacer las necesidades materiales del individuo, es imposible sin la participación de su pensamiento. Por otro lado, los frutos de la producción espiritual – ideas, imágenes artísticas, normas y preceptos sociales –tienen una determinada forma material: manuscritos, libros, cuadros, notas musicales, diseños etc.

Al concepto de la cultura esta vinculada la adquisición por el individuo de conocimiento y experiencias en uno y otro campo de actividad, la asimilación y aceptación de un sistema de valores y la elaboración de ciertas normas de conducta. Cada individuo se encuentra desde la infancia bajo el influjo de una cultura determinada: de objetos, ideas, valores y modelos de conductas. La educación y la instrucción del individuo consisten precisamente en darle a conocer la cultura existente, en inculcarle los conocimientos aptitudes y hábitos acumulados por la sociedad, así como los valores espirituales y los modelos (normas) de conducta admitidos en ella. La propia organización de la educación y la instrucción pública y también su desarrollo, son un índice importante del nivel cultural de la sociedad de que se trate.

BIBLIOGRAFÍA

 Lecciones de Filosofía Marxista-Leninista Tomo II / colectivo de autores / Editorial Pueblo y Educación / Pág. 386

 Colectivo de autores. Filosofía y Sociedad, Tomo I y II. Edit. Félix Varela, La Habana, 2000, (bajo la dirección del Dr. Pablo Guadarrama González y la Lic. Carmen Suárez Gómez).

 Fundamentos de Filosofía Marxista-Leninista/ Materialismo histórico /Editorial: Ciencias Sociales /Pág. 418

 Diccionario Filosófico / M. Rosental y P. Iudin/ Editorial: Política. Pág. 500

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