Contribuciones a las Ciencias Sociales
Marzo 2011

LA ETAPA COSTARRICENSE DE ANTONIO MACEO GRAJALES

 

José Antonio Navarro Álvarez
navarro@fcsh.upr.edu.cu

 

Resumen:

Antonio Maceo, líder revolucionario del movimiento independentista cubano tuvo una fructífera estancia en Costa Rica entre febrero de 1891 y marzo 1895, aquí desarrolló nuevas vertientes de su pensamiento y de su accionar revolucionario por América Latina y el Caribe.

A su llegada contó el apoyo múltiple de la sociedad costarricense, desde las más altas autoridades gubernamentales hasta el pueblo. Allí se forjó una amistad indestructible entre los revolucionarios cubanos y los miembros de aquella sociedad que fue símbolo de la solidaridad y del latinoamericanismo, en las condiciones históricas de finales del siglo XIX.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Navarro Álvarez, J.A.: La etapa costarricense de Antonio Maceo Grajales, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, marzo 2011, www.eumed.net/rev/cccss/11/

Introducción.

En mayo de 1878 el general cubano Antonio Maceo salió de Cuba en funciones de Agente General del Gobierno Provisional Revolucionario constituido posterior a la Protesta de Baraguá (15 de marzo de 1878); desde entonces desarrolló una amplia actividad revolucionaria por el Caribe, Centroamérica, América del Sur y América del Norte.

En ese accionar algunos gobiernos de nuestra región, personalidades progresistas y otros miembros de la sociedad le ofrecieron un decisivo respaldo a sus planes de continuar la lucha por la independencia y la abolición de la esclavitud.

Merecen destacarse entre otros, los gobiernos de Gregorio Luperón en Santo Domingo, de Marco Aurelio Soto y Luis Bográn en Honduras y de José Joaquín Rodríguez y Rafael Iglesias en Costa Rica.

Por ello, nuestro trabajo de hoy demostrará como Antonio Maceo a su llegada a Costa Rica contó con el apoyo múltiple de la sociedad costarricense, desde las más altas autoridades gubernamentales hasta el pueblo.

En este país se forjó una amistad indestructible entre los revolucionarios cubanos que le acompañaron y los costarricenses, que fue símbolo de solidaridad y de latinoamericanismo en las condiciones históricas de finales del siglo XIX.

Desarrollo

El tiempo que media desde finales de septiembre de 1890 hasta enero de 1891, fue el último período de Antonio Maceo en Kingston. Después de la experiencia en Cuba, comprende la urgente necesidad de concebir nuevas condiciones económicas, políticas y sociales para resolver el problema de la independencia de la Patria. Debía crearse una base económica productiva, que favoreciera las decenas de cubanos diseminados por el Caribe, Centroamérica, México y los Estados Unidos de Norteamérica y hacia eso encamina sus pasos, para reincorporarlos a la lucha independentista. Por lo que decide ir a Centroamérica, donde se desarrolla una política de fomento agrícola. La selección recayó en Costa Rica.

¿Cómo se encontraba el panorama histórico costarricense? A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el gobierno liberal de Tomás Guardia (1870-1882), impulsó las relaciones capitalistas de producción y emprendió obras de progreso material; en 1871 se había aprobado una nueva constitución de tipo liberal que amplió el desarrollo económico del país, se construyeron obras ferrocarrileras, hubo concertaciones de empréstitos con ingleses, además, se concedieron grandes ventajas para el desarrollo del comercio y la agricultura, produciéndose un florecimiento intelectual del país; conjuntamente se tomaron importantes medidas contra el clero, se promulgaron nuevos códigos y se posibilitó un notable impulso a la educación popular; todo el sistema de medidas educativas y políticas que se realizaron en las décadas finales del siglo XIX, se le conocen con el nombre de la Reforma Liberal del 84.

Durante el decenio de 1880 – 1890, hubo un auge de la ideología liberal en el país y desde el punto de vista económico, se favoreció la penetración de capitales extranjeros. Para 1884 se firma el Contrato Soto-Keith, mediante el cual el inversionista norteamericano debía liquidar la deuda extranjera del país y construir unas 52 millas de ferrocarril que faltaban de anteriores concesiones; todo a cambio de explotar la vía por 99 años y podía tener como ventajas: la explotación de 324.000 hectáreas de tierras – un ocho por ciento del territorio nacional –, estas se otorgaban con todas las riquezas naturales; además dos lotes para construir muelles en Limón, con derechos para tener almacenes y estaciones, así como libertad para importar sin tener que pagar derechos.1

En 1886, Minor Keith organizó la Costa Rica Railway Company, Ltd., que fue fortaleciéndose económicamente al dedicarse conjuntamente a la actividad bananera. Con posterioridad, el negocio del banano se convirtió en el principal rublo económico del capitalista norteamericano. Para 1889, Costa Rica exportaba casi tres millones de racimos de plátanos, en ese mismo año se formó en los Estados Unidos la United Fruit Company, empresa que incrementaría su penetración en Centroamérica y el Caribe, en la que los Keith figuraban como principales accionistas. Entre 1892 – 1894, se aceleró la penetración económica y financiera de nuevos monopolios norteamericanos en el país y realizaron contratos en minas, tierras y ferrocarriles.

Allá, Antonio Maceo experimentaría una nueva concepción político-económica para la liberación nacional. Lugar al que llegó en febrero de 18912. Sin pérdida de tiempo se personificó ante las altas autoridades del gobierno e intenta la concesión de tierras para colonizar. En San José tuvo que afrontar no solo lo relativo a los trámites burocráticos, sino también la prohibición de inmigración negra.

Los problemas iniciales fueron resueltos y le confieren las tierras en el Departamento de Talamanca, en la costa caribeña, entre Puerto Limón y los límites colombianos de Panamá. Pero el gobierno español, conocedor del asunto envió una reclamación a las autoridades de Costa Rica y los mandos costarricenses correspondieron a la petición peninsular y al General Antonio se le hizo entrega de tierras en las costas del Pacífico, en la península de Nicoya.3

Las bases de los acuerdos aparecen a través del Contrato Lizano-Maceo, dados a conocer públicamente el veintiuno de diciembre de mil ochocientos noventa y uno, firmados por el Presidente de la República, José Joaquín Rodríguez. La selección de algunas de sus partes permite apreciar que:

En su acápite 1: En cuanto a los inmigrantes cubanos el gobierno permitió: “…de raza blanca o mestiza en la proporción de setenta y cinco por ciento la primera y veinticinco por ciento la otra…”. En lo relativo a los cultivos, Maceo se comprometió: “A enseñar a las familias costarricenses que quieran, el cultivo y beneficio del tabaco, algodón y de cualesquiera otros artículos que se exploten en la Colonia”.

En el acápite 2: 1ero: “El gobierno concede a cada familia los gastos de pasaje, transporte y alimentación desde su país hasta el lugar de la colonia”. 2do: “El gobierno concede a Maceo de veinticinco a cincuenta pesos, a juicio del Ejecutivo, por cada hectárea de terreno que prepare en las condiciones aparentes para el cultivo”. 3ero: “Treinta pesos por cada uno de los alojamientos que construya para los colonos”.

En el acápite 3: “El gobierno concede a la colonia: 1ero: Exención por el término de cuatro años de los derechos de importación sobre las mercaderías que se introduzcan para el uso de ella…”4

El gobierno costarricense permitió a través del establecimiento de la colonia toda una serie de facilidades como la entrada y establecimiento de población mestiza, cuestión que estuvo prohibida hasta entonces, así como algunas de las concesiones. Este Contrato Lizano – Maceo fue un documento singular por su connotación para cubanos, costarricenses, latinoamericanos y caribeños. Los resultados del convenio constituyen una muestra palpable del entendimiento mutuo entre dos legítimos representantes de los pueblos hermanos por la independencia, la solidaridad, la fraternidad regional, el acercamiento histórico y el apoyo a las causas justas.

Fue una realización histórica que marcó un hito para la comprensión del alcance de las ideas económicas, políticas y sociales de Antonio Maceo; una variante que se aplicó para ser insertada como una posible solución, no solo para Cuba y los cubanos, sino para Costa Rica y los costarricenses; es un nuevo tipo de empresa económico revolucionaria, sin menospreciar o lesionar la soberanía territorial de un pueblo hermano. Es una nueva forma de latinoamericanismo maceísta, muy diferente a la actitud y a la actividad de la penetración económica extranjera en los territorios del Caribe y Centroamérica. No se debe omitir, en ningún momento, la actuación oficial del gobierno, del Congreso de la República y de las más altas personalidades en la comprensión del problema cubano y en la identificación del General Antonio Maceo como el representante genuino de sus intereses. El Licenciado José Joaquín Rodríguez, Presidente de la República, y los Generales Rafael Iglesias y Juan Bautista Quirós, validaron el proyecto maceísta. El pueblo de Costa Rica asimiló a Maceo y sus propósitos como parte integrante de su comunidad nacional.

A partir de entonces, el líder de Baraguá comenzó a escribir a compañeros y amigos dispersos en el área circunscaribe y los Estados Unidos; importantes núcleos de familias cubanas arribaron a la colonia cubana de Nicoya, bautizada por Maceo como La Mansión5. Dicha colonia según consta en el contrato oficial6, se dedicó a producir tabaco, caña de azúcar, algodón y café. En otros textos, aparecen además la explotación de hule, zarza, maderas y el montaje de una destilería de alcohol7.

La necesidad de aplicar modernas técnicas en la producción azucarera lo llevan a realizar un viaje a los Estados Unidos, para la compra de un ingenio. En febrero de 1892 está en New York. Volvió al siguiente mes a Costa Rica y desde allí supo de la fundación del Partido Revolucionario Cubano “…En la colonia Maceo se construyó un ingenio azucarero por medio de la importación de maquinaria de Francia y de los Estados Unidos…”8.

La vida pública del General cubano se identificó con la sociedad costarricense y con los defensores del progreso histórico; lo demuestra su actitud cuando los gobernantes le solicitaron su ayuda ante las agitaciones políticas del Partido Unión Católica. El apoyo moral de Maceo contribuyó a solucionar parcialmente la crisis política9. La actitud asumida por Maceo constituye un modelo de vínculo y fraternidad entre los pueblos hermanos, de solidaridad hacia un gobierno de instituciones democráticas y de progreso social; a la vez, de respeto a la integridad de un estado soberano, sin interferir en los asuntos internos.

El 30 de junio de 1893, llegó José Martí a Costa Rica10, éste se encontraba inmerso en los preparativos de la nueva epopeya, venía de Santo Domingo, donde encontró la incondicionalidad del General Máximo Gómez quien se suma al movimiento. Juntos en la Mansión, —Martí y Maceo— delinearon el panorama organizativo de la contienda. Después se trasladaron a San José y en unión del General Rafael Iglesias visitaron al Presidente José Joaquín Rodríguez, informándole acerca del viaje del Delegado del Partido Revolucionario Cubano.

Éste concluyó sus actividades en San José, con un maravilloso discurso en la Escuela de Derecho de la Universidad Nacional 1l. El 7 de julio de 1893 partió José Martí de Puerto Limón rumbo a New York.

La Mansión quedó impregnada para siempre en José Martí, como un modelo de organización de trabajo. Era como una pequeña república, sin distinciones por el color de la piel o por la procedencia social; allí también se construyó una escuela para instruir y educar a los niños12. Fue obra infatigable del General Antonio, llevaba el sello de su espíritu revolucionario, de sus cualidades de agricultor, de comerciante y revolucionario. Además se instruían en las cosas de Cuba, se discutía de la Revolución, era el proyecto armonioso de una comunidad social guiada por su paradigma.

Según algunos investigadores13,Antonio Maceo concibe un peligroso viaje a Cuba en noviembre de 1893; pero hasta el presente no se han hallado evidencias documentales del mismo.

El 27 de noviembre de 1893, dejó de existir en Kingston la fecunda y guerrillera progenitora Mariana Grajales Coello. En “Patria”, edición del 12 de diciembre de ese año, Martí le dedica un espacio a la ilustre mujer, a través de su elegante prosa14. Después en correspondencia privada le señala el General: “…!Ah, qué tres cosas! mi padre, el Pacto del Zanjón y mi madre, que usted, por suerte mía, viene a calmar un tanto con su consoladora carta…”15. A pesar del doloroso suceso, no dejó de pensar en la Patria y eleva la contingencia del Zanjón con un sentimiento de filiación familiar tan íntimo como lo fueron sus padres.

Por otra parte, la situación socio-política de Costa Rica comenzó a complicarse16. El gobierno, deseoso del triunfo de su candidato electoral, emprendió una política de persecución: limitó los derechos democráticos, suspendió las garantías constitucionales, redujo a prisión al postulante del partido Unión Católica y reprimió algunos levantamientos del interior. Paralelamente le solicitó al caudillo cubano su apoyo en las elecciones; pero este ante los acontecimientos que sucedían, se niega a la petición. A partir de entonces, el gobierno comenzó a restringir y a entorpecer las gestiones económico-financieras de la Colonia Maceo17.

Al acelerarse el curso organizativo de la Revolución Cubana, el General Maceo decide viabilizar una salida más confiable a las operaciones económicas en el país y recurre a la idea de organizar una compañía anónima; así lo comentó a Gonzalito18, el 5 de marzo de 1894.

La energía demostrada por el máximo representante del independentismo en Centroamérica, constituye un ejemplo de cómo buscar posibles alternativas ante el cúmulo de dificultades. Según las evidencias documentales Antonio Maceo, accedió a la formación de una Sociedad Anónima, cuyos resultados económicos se emplearían en la liberación nacional.

En sus proyecciones independentistas, el general Maceo siempre pensó organizar una expedición de elevadas magnitudes, para invadir la Patria, y en su amistad con el prócer ecuatoriano Eloy Alfaro, se forjaron ideas en esa dirección; la de crear un contingente latinoamericanista con el propósito de liberar a ambos pueblos. Las ideas alfaristas prendieron en Maceo, quien se dispuso a discutirlo en próximas citas con Gómez y Martí19. Costa Rica en esos tiempos fue asiento de respetables políticos latinoamericanos y entre estos se encontraba el General ecuatoriano20.

El 8 de mayo de 1894 ocupó la presidencia del país el General Rafael Iglesias y fue Secretario de Guerra el General Juan Bautista Quirós, amigo personal de Maceo21.

El 5 de junio de ese año, volvió José Martí a Costa Rica a ultimar detalles sobre el alzamiento revolucionario. Según parece22, Antonio Maceo le expuso a Martí el proyecto concebido con Alfaro; sin embargo, los razonamientos coherentes, llenos de verdad del Delegado del Partido Revolucionario Cubano, más la inteligencia político-militar del General Antonio, permiten que éste último, se guíe por los criterios del máximo organizador de la insurrección. Cuando Maceo se adentró con Alfaro, le expuso las opiniones tomadas a partir de la presencia de José Martí en Costa Rica. La hermandad patriótica de estos dos caudillos, ha pasado a la historia como un ejemplo de entereza, que se asocia al apego revolucionario, a las ideas políticas en la América Latina de fines del siglo XIX.

En Maceo no cesó la perseverancia independentista, se entrevistó con los principales oficiales cubanos y preparó el contingente de La Mansión; recibió cartas y escribía para aunar voluntades y ganar adeptos; no descansó en sus viajes a San José.

Las actividades de los cubanos no eran imperceptibles para los españoles. Éstos, prepararon un atentado contra la vida del líder; lo realizaron el 11 de noviembre de 1894, al salir éste del Teatro Variedades, de San José; en compañía de un grupo de amigos. El pueblo, la prensa y el gobierno rechazaron con indignación la infamia que se tramó; las autoridades tomaron las medidas más oportunas. En las atenciones al General acudió un selecto grupo de médicos costarricenses y de otras regiones de América Latina: “…El señor Doctor Ulloa, Ministro de Gobernación,…los ilustrados facultativos Doctores Durán, Uribe y Calnet, también le prestan sus asiduos cuidados…desde Heredia llegó el Doctor Céspedes…” 23

Días después, el 14 de noviembre, el revolucionario cubano escribió al Presidente de la República: “…he respetado y respetaré siempre la hospitalidad de este país, y he mantenido y espero mantener cordiales relaciones con muchos miembros de la colonia española…” 24

Esta epístola que provoca admiración, se enmarca en un período en que habían mejorado las relaciones del gobierno con el héroe y puso fuera de dudas su sabiduría política, en uno de los momentos cumbres de la preparación del contingente invasor.

Se debe apuntar que en Costa Rica hubo inmigrantes españoles que comprendieron el valor de su obra revolucionaria, así lo vio Don Federico de Apéstegui:”…No dudo que Maceo en la Historia figurará a la par de Bolívar libertador de América Hispana…” 25

La convivencia de Antonio Maceo en tierras de América, le permitió solidarizarse con la sociedad e inmigrantes de otras regiones y tomar conciencia de las necesidades de los pueblos. En esta dirección se destaca la camaradería de numerosos revolucionarios, que sufrían el exilio; algunos de los cuales formarían parte de su contingente expedicionario. Su leyenda lo inmortalizó. ¡Qué ejemplar fraternidad entre hermanos! ¡Qué comprensión recíproca del acontecer de los pueblos! Es, sin lugar a dudas, la solidaridad latinoamericana y caribeña.

En diciembre 13 de 1894, desde la capital costarricense, le escribió nuevamente al presidente de la república26, con el objetivo de continuar cumpliendo con las estipulaciones del contrato de La Mansión; refiriéndose al traslado de 56 familias desde Santiago de Cuba, rumbo a Costa Rica.

Después de su recuperación, espera con impaciencia los auxilios de la expedición que los llevaría a la tierra y al pueblo que había que liberar, pero la traición y la hostil actitud del gobierno de Estados Unidos, hacen fracasar el Plan de Fernandina27. Todos se lamentan, pero él no, los anima y les promete que habrá independencia y dignidad. Su valor a toda prueba era la mejor demostración de heroísmo intrínseco.

De nuevo los Estados Unidos se interponían y obstaculizaban la obra progresista y revolucionaria. Desde allí percibiría que la liberación habría de realizarse sin el apoyo, ni la intervención del vecino del norte. Los cubanos tendrían que resolver sus problemas unidos a los pueblos que Bolívar quiso confederar.

Esta vez saldrían hacia la Patria amada, no en la expedición que el Gran Capitán añoró; los cinco mil pesos que le solicitó a José Martí, Delegado del Partido Revolucionario, no existían en la práctica.

Los días 26 y 27 de febrero de 1895, se escribieron tres cartas memorables para la Historia de Cuba; el 26, José Martí le remitió a Antonio Maceo28 y a Gonzalo de Quesada-Benjamín Guerra, la siguiente29,un día después el 27 de febrero, Máximo Gómez le envió al General Maceo, una histórica correspondencia30. Éstas demuestran que lo único posible a realizar en aquellas condiciones históricas era salir a luchar hacia la Patria.

Las acciones posteriores de Antonio Maceo en Costa Rica, reflejan el grado de disciplina y cohesión, con que acató las decisiones de la dirección del Partido Revolucionario Cubano y de la máxima jefatura militar.

A pesar de los obstáculos que existían para la salida de la expedición, el General Maceo contó con el apoyo de numerosos revolucionarios latinoamericanos que ante su grandeza histórica, deseaban luchar junto a él; así lo ratificó en su carta al colombiano Julio Esaú Delgado, en días previos a la partida: “…El nombre de usted está unido al de nuestros grandes luchadores, lo mismo que el del doctor Uribe; y Cuba agradecida exige que perseveren en la gloriosa labor que ustedes han emprendido luchando por la independencia en la prensa de esta sección americana. El general Rosas y Peñita irán conmigo a Cuba a representar la brega por la libertad de la patria de Santander…”31

El 25 de marzo de 1895 abordaron en Puerto Limón el “Adirondack”, que los condujo hasta Bahamas y de allí enrumbaron en la goleta “Honor”. El 1º de abril pisaron tierra cubana por Duaba, lugar cercano a Baracoa32. Esta expedición que fue dirigida por Flor Crombet, estuvo compuesta por 23 hombres, entre éstos hubo dos colombianos, un dominicano, un mexicano y un puertorriqueño; más tarde, algunos integrarían parte de las fuerzas del Mayor General Antonio Maceo33.

Se ha de puntualizar que la salida de Antonio Maceo y sus acompañantes de Costa Rica, tuvo una enorme trascendencia internacional. Hasta el presente las informaciones procedentes de archivos, revelan la existencia de gran cantidad de documentos que contienen informaciones al respecto34. La diplomacia española realizó loables esfuerzos para impedir el curso de los acontecimientos, en los que Antonio Maceo era su punto focal.

El autor posee en su archivo personal algunos documentos relativos a la presencia de Antonio Maceo en Costa Rica; uno perteneciente a Minor C. Keith, firmado en San José, el 5 de abril de 1895, en el que ofrece: “…indicaciones a su agente en Limón para que no extienda pasajes, por vapores españoles, a ninguna persona que no vaya provisto de de su correspondiente pasaporte…”35 Este documento fue dirigido al señor Ángel Corona de Seña, Cónsul de España en Costa Rica, lo que indica la existencia de vínculos de empresarios norteamericanos, junto a intereses políticos de España, en oposición a los cubanos; asimismo posee otra fuente documental de la “Legación de España en Washington”, firmada por Dupuy de Lome, el 13 de enero de 1896, enviada al sr. Don Luís Vélez , Cónsul de España en San José de Costa Rica, en la cual plantea la necesidad de eludir el envío de armamentos desde ese país a los insurrectos cubanos.

Antonio Maceo, el 28 de marzo, desde el “Adirondack”, le comunicó a Enrique Trujillo acerca de la interferencia de la diplomacia española ante el gobierno de este país, para evitar a toda costa la salida de los cubanos.

Al compendiar el fructífero período de Antonio Maceo en Costa Rica, que se extiende de febrero de 1891 a marzo de 1895, ha de señalarse la existencia de tres fuentes bibliográficas, escritas por costarricenses: Antonio Maceo en Costa Rica, de Ulises Delgado; Idearium Maceísta, de Armando Vargas Araya; Presencia de Maceo en Costa Rica, de Justo Pastor Martínez y Antonio Vargas Campos. Estas reflejan en distintos momentos históricos la actividad creadora y el pensamiento político del prócer; son investigaciones que aportan un incalculable conocimiento histórico, a la estancia de Antonio Maceo en el país centroamericano. Está además, la obra de José Luciano Franco: Antonio Maceo: Apuntes para una historia de su vida. Tomo 2; que de forma excepcional expone un estudio del Héroe en el hermano país.

Conclusiones.

La etapa costarricense de Antonio Maceo, tiene como base fundamental la creación de la Colonia-Maceo, fórmula económica productiva, que dependía en gran medida de la emigración cubana como fuerza laboral y sería parte del sostén financiero para impulsar la liberación de la Patria. El latinoamericanismo maceísta se perfiló con la puesta en práctica de nuevas alternativas que responden al desarrollo económico-social de Costa Rica, aportando a la cultura productiva de este país las experiencias de trabajo de los cubanos en el tabaco y la caña de azúcar, sin lesionar la soberanía ni entrometerse en los asuntos internos, que a su vez, se revitaliza con numerosos intelectuales y políticos costarricenses y de otras partes de América Latina y el Caribe que llevan en sí la ideología del liberalismo finisecular y en el caso específico de la región representa la corriente más progresista y de cambios revolucionarios. Conjuntamente con muchos de éstos, proyectó una vigorosa expedición internacionalista con el apoyo de gobiernos y posiblemente de partidos políticos latinoamericanos.

Además avaló la creación de organizaciones de base del PRC en Costa Rica, para la unión cordial de la emigración y prestó una incondicional ayuda al Delegado del PRC, al aceptar las disposiciones finales, para la salida definitiva rumbo a Cuba el 25 de marzo de 1895.

Por último, se ha de destacar que la presencia de Antonio Maceo en Costa Rica —en La Mansión— junto a miembros de su familia y un numeroso grupo de destacados patriotas cubanos, convirtió a ese país en un centro de especial importancia en los órdenes económico, político y militar, que favoreció el proceso de preparación de la nueva etapa del movimiento de liberación nacional cubano; lo corroboran las visitas de José Martí que contribuyeron de modo decisivo a la cohesión de los revolucionarios cubanos, que bajo la dirección del Partido Revolucionario Cubano entraron en una fase superior de organización. En la cual Antonio Maceo y Máximo Gómez representaban sin lugar a dudas las principales personalidades que reunían para sí el liderazgo militar del proceso insurreccional cubano. En general se han hallado hasta hoy 51 documentos suyos y le escribieron 70 durante su estancia en Costa Rica.

Citas y referencias

1.-Kepner, J. H. y J. H. Soothill: El imperio del banano, 1961: 50.

2.- Horrego: Héroe y carácter: 1944: 149

3.- Horrego: Héroe y carácter: 1944: 149

4.- ANC.- DR.- Legajo 101, No. 30.

5.- Delgado Aguilera, Ulises: Antonio Maceo en Costa Rica. (Fotocopia s/f): 14

6.- Sarabia, Nidia: Revista Universidad de la Habana; 246: 1996: 57

7.- Delgado Aguilera, Ulises: Antonio Maceo en Costa Rica. (Fotocopia s/f): 14

8.- Guzmán-Stein, Miguel: El movimiento independentista cubano en la sociedad costarricense… (Ponencia presentada al Congreso Panamericano de Historiadores. San José. Costa Rica: 1999)

9.- Franco, José Luciano: Antonio Maceo, Apuntes T2: 1989:21

10.- Hidalgo, Hibraín: José Martí: Cronología: 1853-1895: 1992:89.

11.- ---------------------: José Martí: Cronología: 1853-1895: 1992:90.

12.- Delgado Aguilera, Ulises: Antonio Maceo en Costa Rica. (Fotocopia s/f): 68

13.- Franco: Antonio Maceo, Apuntes…T2: 1989: 32

14.- Martí: OC., T 5: 25.

15.- Portuondo, Pensamiento vivo de Antonio Maceo: 1971: 96

16.- Franco, Antonio Maceo, Apuntes…T2: 1989: 41

17.- Martí, OC., T 3: 217.

18.- ANC.- DR.- Legajo 87, No. 174.

19.- Hernández, Dos conferencias históricas: 1968: 52; Rodríguez, Rolando: La forja de una nación T1:1999:702 y Franco, Antonio Maceo, Apuntes…T2: 1989: 44

20- Franco, Antonio Maceo, Apuntes… T2: 1989: 44.

21.- Franco, Antonio Maceo, Apuntes…T2: 1989: 47.

22.- Aparicio, Hombradía: 1996: 360.

23.- ANC.- DR.- Legajo 101 No. 26.

- Contiene un artículo que manifiesta la solidaridad de médicos costarricenses y extranjeros cuando Antonio Maceo fue herido en el atentado del 11 de noviembre de 1894, aparece en la publicación: Prensa Libre de San José. “…El señor Doctor Ulloa, Ministro de Gobernación,…los ilustrados facultativos Doctores Durán, Uribe y Calnet, también le prestan sus asiduos cuidados…desde Heredia llegó el Doctor Céspedes…”

24.- ANC.-DR.- Legajo 621, No. 77.

“…he respetado y respetaré siempre la hospitalidad de este país, y he mantenido y espero mantener cordiales relaciones con muchos miembros de la colonia española…”

25.- Martínez, Justo Pastor y Antonio Vargas: Presencia de Maceo en Costa Rica. 1996: Artículo: Recuerdos de antaño por Federico de Apéstegui.

26.- Cabrales, Epistolario: 1996: 305.

“…para cumplir mejor mi contrato de repetir á Ud. directamente, que he pedido al Sr. Ministro Ulloa, ponga a disposición de quién crea conveniente en Santiago de Cuba los fondos ú órdenes necesarias para el transporte de 56 familias que están listas á embarcarse para la colonia de Nicoya tan pronto como se le llene ese requisito…”

27.- Foner, Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos: T2:1973:389

28.- Cabrales, Epistolario: 1996: 54.

29.- Martí, OC. T 4: 1975: 71.

30.- Franco, Antonio Maceo, Apuntes…T2: 1989: 93.

31.- AHPSC.- Legajo 48, Exp. 30.

“…El nombre de usted está unido al de nuestros grandes luchadores, lo mismo que el del doctor Uribe; y Cuba agradecida exige que perseveren en la gloriosa labor que ustedes han emprendido luchando por la independencia en la prensa de esta sección americana.

El general Rosas y Peñita irán conmigo a Cuba a representar la brega por la libertad de la patria de Santander…”

32.- Crombet, La expedición del Honor: 1999: 85.

33.- Crombet, La expedición del Honor: 1999: Anexo1.

34.- ANC.- DR.- Legajo 100, No del 4 al 15 y Archivo personal del autor.

35,- Roig, Antonio Maceo: Ideología Política V2: 1998: 14.

“…Nuestros preparativos en Costa Rica llegaron a conocimientos de las autoridades, que tenían fuertes exigencias de la diplomacia española, y tuve que poner en juego grandes influencias para evitar que se llevara a cabo la orden del gobierno, precisa y urgente de internar a todos los complicados y prender a aquellos que estábamos más significados…”

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