Contribuciones a las Ciencias Sociales
Enero 2011

CONSIDERACIONES FILOSÓFICAS, PSICOLÓGICAS Y PEDAGÓGICAS SOBRE LA FORMACIÓN DE VALORES

 

Armando Paz Aguilera (CV)

armando.paz@ucp.sc.rimed.cu

Gustavo de Jesús Comas Segura

gustavo.comas@ucp.sc.rimed.cu

Dágmaris Fernández Barbán

director03@scu.jovenclub.cu

 

RESUMEN EN ESPAÑOL

La proyección ética de los procesos educativos que se desarrollan en todos los niveles y tipos de educación demanda del pleno dominio, por parte de quienes protagonizan estos procesos, de los aspectos teóricos que sustentan la formación de valores; en tal sentido, en los últimos tiempos se ha publicado un considerable número de documentos alrededor de este importante tema. Los criterios son diversos y en ocasiones divergentes; es precisamente el propósito del presente artículo exponer, desde la visión de sus autores, los aspectos filosóficos, psicológicos y pedagógicos que caracterizan el mencionado proceso, con la finalidad de contribuir al fortalecimiento de la preparación teórica de quienes día a día desarrollan esta sagrada labor educativa.

PALABRAS CLAVES: valores morales, actividad, significación, sentido personal y aprendizaje.

SUMMARY IN ENGLISH

The ethical projection of the educative processes that are been carried out in each level and type of educations demands the complete mastering, by whom are protagonists of them, of the theoretical aspects that support the process of formation of values; in this sense; nowadays a considerable number of documents are been published regarding this theme. There is a diversity of criteria and to some extend different; therefore, it is the aim of this article to expose, from the concern of the authors, the philosophical, psychological and pedagogical aspects that characterize the already mention process with the finality of contributing to the theoretical preparation of whom has the responsibility of developing this honourable educative labour.

KEYWORDS: moral values, activity, significance, personal sense and learning.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Paz Aguilera, Comas Segura y Fernández Barbán: Consideraciones filosóficas, psicológicas y pedagógicas sobre la formación de valores, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, enero 2011, www.eumed.net/rev/cccss/11/ 


INTRODUCCIÓN

Los estudios realizados sobre la temática de los valores revelan una multiplicidad de concepciones teóricas que permiten abordar con una gran riqueza esta temática tan valiosa para quienes desarrollan la labor de educar en una ética, que propicie el logro de los objetivos del Sistema Nacional de Educación. Es significativo destacar los avances que se van experimentando en la preparación del magisterio cubano, gracias a la incorporación, en su quehacer docente-educativo, de las experiencias pedagógicas de avanzada y al desarrollo de investigaciones en el propio ámbito educativo, máxime cuando en Cuba se desarrollan diversas investigaciones impulsadas por los propios cursos de licenciaturas en el pregrado, diplomados, maestrías y doctorados. De manera, que constituye un tema ampliamente abordado en la literatura pedagógica el relativo al proceso de formación de valores. Asimismo, es preciso delimitar, entre la heterogeneidad y diversidad de concepciones y criterios existentes al respecto, aquellos elementos filosóficos, psicológicos y pedagógicos que fundamentalmente sustentan el proceso de formación de valores, lo que, sin dudas, permitirá a los docentes, principales destinatarios de este trabajo, adquirir una visión clara y sintética de la esencia de estos presupuestos teóricos.

DESARROLLO

Consideraciones filosóficas sobre la formación de valores

En nuestros días se hace común la decisión en torno a la concepción sobre valores morales. Existen tendencias que sustentan la idea de la presencia de una crisis generalizada de valores, otros hablan del deterioro de éstos, y ya existen hasta quienes enarbolan el criterio de la presencia de la pérdida de los valores.

Bajo estos preceptos se aprecian las más diversas posiciones que van desde criterios anárquicos hasta criterios conservadores; este proceso ocurre desde los círculos más avanzados de la ciencia hasta los más populares y cotidianos.

Salta a la vista la necesidad de un redimensionamiento de sus principales componentes, que los haga responder a las condiciones socioeconómicas, políticas, culturales y espirituales en general del hombre contemporáneo, los rasgos principales del perfil del ciudadano que hoy reclama la vida social de país.

La búsqueda de una definición al concepto de valores ha transitado por quienes los asocian a la esfera subjetiva del ser humano. Así, nos encontramos con una etapa importante de este concepto en el pensamiento de los estoicos, quienes entendían a los valores como toda contribución a la vida sobre la base de la razón, de los valores de la virtud, la dignidad, la honestidad, siempre desde la subjetividad humana.

Otro momento importante lo aporta el pensamiento filosófico de los siglos XVII y XVIII, donde se desarrolla el concepto de valores sobre la base de que el valor de todas las cosas es su precio dado por el propio hombre, lo cual presupone la persistencia de una concepción subjetivista, el término tal como lo sustenta el filósofo materialista inglés Tomás Hobees.

Otra etapa que da continuidad a la evolución del concepto de valores la encontramos en el pensamiento clásico alemán de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX donde este concepto se eleva sobre la noción del bien, vinculándolo con significaciones económicas, pero siempre determinadas por la posición del hombre como punto de partida, lo cual le da permanencia a un enfoque subjetivista del problema.

En la segunda mitad del siglo XIX con la aparición del marxismo, el concepto de valores se aborda sobre la base de la relación del factor objetivo y el factor subjetivo en la esencia humana, es decir, en la correlación entre la vida material y la vida espiritual de la sociedad, así el pedagogo alemán Scholz, sustenta la tesis de que los valores son:

…” Una relación sujeto – objeto resultado de las valoraciones de un proceso de reflejo específico en la conciencia, que expresa la importancia y la significación de la realidad para el hombre”

La Dra. Nancy Chacón Arteaga expresa que hay diferentes tipos de valores y argumenta:

“Los valores políticos, jurídicos, morales, éticos, religiosos, filosóficos y científicos, son parte de una importante vida espiritual e ideológica de la sociedad y del mundo interno de los individuos, son una producción de la conciencia social e individual, del contenido del sistema clasista de una época histórico concreta, en su relación con lo humano universal.”

El tratamiento de la filosofía contemporánea propone una definición conceptual de los valores que plantea: “Valores son las determinaciones sociales de los objetos circundantes que ponen de manifiesto su significación positiva o negativa para el hombre y la sociedad “

Existe una tendencia generalizada en la literatura filosófica contemporánea a profundizar en la esencia de los valores, destacando el presupuesto de la significación de la realidad objetiva para las necesidades humanas y precisando el carácter positivo de esta significación, en este sentido vale citar lo siguiente: “Valores son las propiedades funcionales de los objetos consistentes en su capacidad o posibilidad de satisfacer determinadas necesidades humanas y de servir a la práctica del hombre, es la significación socialmente positiva que adquieren los objetos de ser incluidos en la actividad práctica humana“

Una precisión importante la realiza el filósofo cubano José Ramón Fabelo Corzo, quien señala: “Valor es la significación socialmente positiva que poseen los fenómenos y objetos de la realidad, no cualquier significación, sino aquella que juega un papel positivo en el desarrollo de la sociedad.”

La sociedad cubana actual demanda formar a un hombre que pueda enfrentar los cambios de manera activa, creadora, desarrolladora, lo que es posible si es protagonista en los diferentes contextos en que desarrolla su actividad.

La dialéctica materialista defiende la presencia de determinados principios que sustentan el proceso de formación de valores, particularmente: la objetividad, el estudio del fenómeno en su relación con otros y el estudio del fenómeno en su desarrollo.

El análisis de las concepciones filosóficas acerca de la definición de valores permite establecer las siguientes deducciones: se forman a partir de la relación sujeto- objeto, expresan el reflejo de la significación que el hombre atribuye a la realidad objetiva, se clasifican en: políticos, jurídicos, morales, éticos, religiosos, filosóficos y científicos, constituyen componentes de la vida espiritual e ideológica de la sociedad y del mundo interno de los individuos, forman parte de la conciencia social e individual, tienen un carácter histórico- concreto, expresan las significaciones y sentidos que el hombre atribuye al mundo circundante, en ellos están presentes los siguientes principios: principio de la objetividad, del estudio del fenómeno en su relación con otros y del estudio del fenómeno en su desarrollo.

Consideraciones psicológicas sobre la formación de valores

El individuo es uno y su experiencia, actividad y comunicación tienen lugar en un medio social y personal cuya separación no es posible. Desde una perspectiva psicológica se debe considerar que el proceso de formación de valores se desarrolla en un contexto escolar caracterizado por lo siguiente: es el lugar donde el adolescente pasa la mayor parte de su tiempo, donde ocurre un proceso educativo planificado, organizado, dirigido conscientemente, con objetivos definidos, donde es preciso tener conocimiento de las características de aquellos hacia los cuales se dirige la labor educativa (los adolescentes).

En este contexto se requiere de un sistema de relaciones que propicie el logro de una independencia y participación protagónica de los estudiantes en la asimilación de las tareas asignadas, así como al logro de aquellos valores y conductas propias de la sociedad para lo que se hace necesario el actuar del maestro de forma intencional y consciente.

El enfoque Histórico–Cultural de Vigotsky, dirigido especialmente a la Situación Social del Desarrollo, la Zona de Desarrollo Próximo, y el Papel de los otros permite tomar en cuenta que el estudiante se manifiesta en correspondencia con el grado de desarrollo alcanzado, a partir de sus propias vivencias y experiencias, según el contexto en el que se ha desenvuelto.

La adquisición del valor requiere implicación del sujeto, de forma consciente, en las actividades que debe realizar, o sea, para su determinación no basta solamente con participar en la actividad, es necesario conocer si la actividad en sí tiene un significado para él, solo así será protagónico en la misma.

De hecho, se trata entonces de una actividad motivada, dirigida a un fin u objetivo determinado, pero de forma organizada y planificada, que se realiza en condiciones de vida colectiva, en condiciones de interacción con lo otros. Para A. N Leontiev (1979) la actividad la conforman aquellos procesos mediante los cuales el individuo, respondiendo a sus necesidades, se relaciona con la sociedad, aceptando determinada actitud hacia la misma.

Para A. N. Leontiev:

La actividad comporta un proceso que se caracteriza por presentar transformación en sucesión constante. La actividad puede perder su motivo originario y entonces transformarse en una acción, que realiza un tipo de relación completamente diferente respecto al mundo, otra actividad; por el contrario, una acción, puede adquirir una fuerza excitadora propia y convertirse en actividad específica; finalmente, la acción puede transformarse en un procedimiento para alcanzar el objetivo en una operación, que coadyuva a la realización de distintas acciones.

De modo que el proceso de desarrollo de los valores morales constituye una actividad específica que presupone de los componentes inductores y ejecutores; aspectos que han sido abordados con gran profundidad por especialistas como: H. Brito, 1989, R. Bermúdez, 1996 y H. Fuentes, 1998 quienes acertadamente consideran que los dos conforman las esferas motivacional-afectiva y la cognitivo- instrumental.

En el proceso de formación de valores está presente una categoría psicológica de estimada significación, la referida a la comunicación. La formación de valores no es un fenómeno espontáneo, en su formación, la relación alumno – profesor y la comunicación entre ambos determinarán el desarrollo del educando.

Al realizar un análisis de los valores desde el punto de vista psicológico, Fernando González Rey plantea acertadamente: “valores son todos los motivos que se constituyen, se configuran, en el proceso de socialización del hombre, o sea, todas las relaciones humanas potencialmente constituyen valores.”

Los valores no son el resultado de una comprensión, los valores no son el resultado de una información pasiva que se le inyecta a la persona, el valor se configura a través de la persona concreta que lo forma y lo desarrolla.

Los valores morales constituyen una serie de rasgos y cualidades, que se desarrollan en una persona a través del proceso de socialización y que están en correspondencia con el sistema social en que se desenvuelve.

Entre los valores más trascendentales que demanda la sociedad contemporánea se pueden enunciar: la responsabilidad, laboriosidad, dignidad, humanismo, colectivismo, honestidad, honradez, patriotismo e internacionalismo. También es importante asumir los valores morales como el conocimiento y hábitos persistentes en un espacio y tiempo determinado, que alcanza significación social y personal positiva surgido y potenciado en las relaciones sociales e interpersonales, sobre la base de la interacción de lo cognitivo y lo afectivo, moldeada por la convivencia, la educación y la sociedad en su conjunto.

La psicología marxista plantea que la personalidad del niño o el joven se forma y se desarrolla a través de todas las actividades que realiza y es la vía mediante la cual se asimilan los conocimientos, hábitos y habilidades. De ahí que el conjunto de actividades que programe la escuela deba estar dirigido a satisfacer las necesidades de los educandos. En la actividad se forman y se desarrollan los procesos psíquicos y las cualidades de la personalidad.

En la actividad práctica de los hombres, con el propósito de lograr fines comunes, la orientación de la conducta de acuerdo con las normas y exigencias de la sociedad no sería posible si los mismos no sólo son capaces de comprender, sino también de interpretar los significados de dichas normas en correspondencia con las situaciones concretas en que se encuentren.

La argumentación psicológica del proceso de formación del valor responsabilidad contempla la correlación entre las significaciones y el sentido personal. Al respecto se han realizado numerosas investigaciones las cuales abordan el tema desde diferentes posiciones. Especialistas como A. Mesheriakov (1975), G. S Gurquenidze y E.V. Ilenkov (1975), J. Piaget, L. S. Vigotsky, S. L. Rubinstein(1955), P.Y. Galperin(1987) y G. V. Leibnitz,1936 y otros, han profundizado sobre esta importante temática psicológica, encontrando su máximo exponente en A. N. Leontiev 1975, para quien las significaciones reflejan el mundo en la conciencia del hombre.

Para el aludido investigador: “Las significaciones reflejan para el individuo los objetos independientemente de las relaciones que estos tengan respecto a su vida, a sus necesidades y motivos” . En el proceso de asimilación de las significaciones es necesario tener en cuenta la particularidad psicológica del proceso de interiorización. En tal sentido, A. N. Leontiev plantea: “ La interiorización no consiste en el hecho de que la actividad externa se introduzca en un “plano de la conciencia” interna que la precede; la interiorización es un proceso en el cual precisamente se forma este plano interno”

En el proceso de formación de valores se requiere de la interiorización de las significaciones establecidas mediante un proceso en el cual se pone en función un sistema de acciones y operaciones lógicas como: el análisis, la síntesis, la inducción la generalización, la comparación y la abstracción, entre otras.

Estas significaciones asimiladas por las personas comienzan a tener una vida doble en la conciencia de los distintos individuos, en correspondencia con sus necesidades; A. N. Leontiev para evitar esta dualidad sobre el mismo término de significación le denominó a esta última sentido personal, denominación que es asumida como positiva en este trabajo.

Por su parte, Fernando González Rey al referirse a la relación significaciones y sentidos personales plantea lo siguiente:

Está claro que el papel que desempeñan las significaciones es sumamente grande, por cuanto todo nuestro conocimiento es imposible sin la asimilación de determinadas significaciones establecidas (...) para la comprensión de la esencia psicológica de la personalidad es necesario examinar otro esquema; es necesario examinar no sólo lo que el hombre conoce de la realidad; qué conceptos, normas e imágenes fueron asimiladas por él, sino también cómo se relaciona con esta realidad, cuál es su actitud hacia ella. En otras palabras, la conciencia humana puede concebirse en doble manera, por un lado, como conocimiento, como mundo de significaciones y por otro, como relación, como mundo de sentido .

La introducción del concepto de sentido personal: “relación del motivo con el fin,”

Ofrece la posibilidad de un análisis más profundo del carácter de la conciencia humana de la estrecha relación de los procesos cognitivos y afectivos. Para él la personalidad constituye un sistema dinámico-íntegro de sentidos.

Para que el sujeto manifieste el resultado de la interiorización de la esencia del valor es necesario la expresión de su criterio, sus puntos de vistas y su opinión, lo que evidencia que en él se ha producido un movimiento mental en cuanto a la interiorización, en correspondencia con el sentido personal que le ha atribuido al mismo.

El análisis realizado hasta aquí permite resumir que la comprensión del valor está relacionada directamente con la formación de significaciones, para lo cual la interiorización es una categoría psicológica fundamental; el sentido personal refleja el movimiento de la comprensión en interpretación, es decir, la interpretación a partir del sentido personal atribuido al significado del valor no es más que su exteriorización.

Esta relación cobra mayor importancia en los momentos actuales donde el propio desarrollo científico y social que va adquiriendo el país requiere que los estudiantes exterioricen en la práctica los valores adquiridos para la solución de problemas concretos de la realidad objetiva y la práctica social.

En resumen, para lograr efectividad en el proceso de formación de los valores es preciso tener en cuenta lo siguiente: el papel del contexto escolar, los postulados del enfoque Histórico–Cultural de Vigotsky, a partir de las categorías: Situación Social del Desarrollo y Zona de Desarrollo Próximo, el papel de la categoría Actividad, sus componentes inductores y ejecutores, la relación dialéctica entre significación y sentido personal, el papel de la comunicación, la relación dialéctica entre individualización y socialización y la relación interiorización- exteriorización.

Consideraciones pedagógicas sobre la formación de valores

La pedagogía cubana con un marcado carácter humanista, aboga por el pleno desarrollo de la personalidad. Es una concepción que es legada por los pedagogos que antecedieron nuestro proceso educativo, en particular José Martí.

El ideario moral de José Martí (1853 -1895) constituye la cumbre del pensamiento ético premarxista en Cuba y, a no dudarlo, la más elevada expresión de la ética martiana, la cual estriba en que el maestro fue un vivo ejemplo de consecuencias entre el pensamiento y la acción en el ámbito de la moralidad.

La moral preconizada por Martí está caracterizada esencialmente por la negación del individualismo, la vida humana se concibe como un continúo bregar en función de los demás. Ser moral, en términos martianos, significa vivir de espaldas a los intereses personales; para él: “Solo en el cumplimiento triste y áspero del deber –expresaba- está la verdadera gloria, y aún ha de ser el deber cumplido el beneficio ajeno, porque si va con él alguna esperanza de bien propio, por legítimo que parezca, o sea, ya se empaña y pierde fuerza moral”.

Con este criterio de la moralidad, el pensamiento martiano se sitúa entre las concepciones más progresistas en el campo de la Ética.

Las transformaciones socio- económicas producto de la revolución social planteó a la Pedagogía el importante reto de la formación del hombre cubano en el fragor de la construcción del socialismo. Significa ello que como resultado del proceso educativo, el hombre llegue a comprender su época y posea el dinamismo y la creatividad necesaria para que pueda enfrentar el medio social y natural en que vive.

Para ello es importante el papel de los métodos en la labor educativa, ellos dependen de los objetivos y del contenido de la educación y son un instrumento con cuya ayuda el educador ejerce influencia sobre la conciencia, los sentimientos y las conductas de los alumnos.

La aplicación de los métodos que se seleccionen ha de caracterizarse por su dinamismo y flexibilidad. Una selección inteligente de los métodos de educación debe concebir el protagonismo del alumno en la actividad, con la oportuna conducción del maestro, pero recordando siempre que la personalidad se forma en la actividad y en la comunicación. No se pasará por alto tomar en consideración los momentos esenciales de toda actividad: la orientación (¿para qué se hace?), la ejecución (¿cómo y con qué se hace?). El control (¿qué resultados se obtienen?

Si se quiere que un estudiante sea responsable-por ejemplo-, la labor pedagógica debe ejecutarse sistemáticamente y regularmente, no “de vez en cuando”; que el contenido de cada actividad se adecue al grupo al que va dirigida; que los métodos que se utilicen estimulen la auto educación y la reflexión de los alumnos y que su aplicación se conciba en un marco de calor humano alejada de toda improvisación.

Es la escuela un lugar por excelencia para realizar actividades con carácter formativo, en ellas el adolescente debe participar de forma activa, tener derecho a su autodirección y manifestar una constante y activa ayuda mutua. La organización de la autodirección estudiantil es la condición más importante y necesaria del desarrollo de la independencia y la iniciativa de los escolares.

Para el docente contar con mecanismos que le permitan conocer el nivel de desarrollo alcanzado, es de vital importancia, ello le permitirá efectuar los ajustes necesarios que pueden estar referidos a diversos elementos: la dirección del Proceso de Enseñanza Aprendizaje, la planificación, organización, dirección y control de las actividades, entre otras.

Es importante penetrar en el mundo in, “qué tienen en sus mentes y en sus corazones“ no es tarea sencilla; pero si el maestro se lo propone puede lograrlo, esto lo ayudará a eliminar el subjetivismo cuando tenga que evaluar a sus alumnos, saber por qué actúan de esa forma y no de otra. La evaluación del nivel alcanzado requiere encontrar aquellos criterios que permitan determinar de modo correcto no solo la actuación de los alumnos, sino también el porqué de esa actuación.

Si se parte de la premisa de la influencia e importancia que tiene la escuela en la formación del hombre, es obvia la necesidad de que los profesores, conociendo el rol asignado, sean capaces de enfrentarlo con el conocimiento necesario, pues en ocasiones su papel parece reducirse al de un simple transmisor de información.

La educación cubana está regida por varios principios que en su interacción pretenden lograr la formación de un ciudadano totalmente integral destacándose por un modo de actuación correcto, basado fundamentalmente en la solidaridad, la incondicionalidad, la responsabilidad y el patriotismo.

Estos principios actúan como un todo durante el proceso de formación de valores en el contexto pedagógico. Así por ejemplo: en el principio de la participación democrática de toda la sociedad en la tarea de la educación del pueblo se apunta el papel que juega el pueblo guiado por las organizaciones e instituciones sociales en la formación de una sociedad social y justa y este como máximo impulsor en el logro de una cultura que será el espejo en que se miren las nuevas generaciones, formando una concepción del mundo en que se desarrollarán posteriormente como adultos y como ciudadanos que les tocará conquistar los retos y sobrepasar los obstáculos que encontrarán en su futura labor, ya sea como intelectuales, campesinos, obreros o padres.

El principio de la coeducación, por su parte, expresa que el estado cubano, con la participación y respaldo de las organizaciones políticas y de masas es el encargado de la estructuración y funcionamiento de un sistema nacional de educación, orientado al desarrollo y formación de las nuevas generaciones en un proceso docente educativo integral, sistemático, participativo y en constante desarrollo que se apoya en un conjunto de principios que forman un sistema íntimamente relacionado.

En la medida que las mujeres y hombres de nuestra sociedad estén mejores preparados estarán en condiciones más óptimas para proyectar hacia la comunidad, hijos con valores éticos y morales mejores definidos. La educación como un derecho y deber de todos es una realidad en Cuba, ello significa las posibilidades reales de educación sin distinción de edades, sexo, raza, religión o lugar de residencia, presupone el deber de preparar a todos para la vida en un sentido amplio.

El principio del estudio trabajo se sustenta en el pensamiento Martiano y la Filosofía Marxista Leninista como fundamentos principales de nuestra obra Pedagógica, ambas doctrinas se basan en la interrelación de la teoría con la práctica, identificando al estudio con la teoría y al trabajo con la práctica, negando en todo momento la enseñanza mecanicista y escolástica, basado en un aprendizaje fundamentalmente memorístico donde se utilizaba como método el castigo o el maltrato psicológico. La vinculación del estudio con el trabajo es una vía idónea de lograr en nuestro estudiantes patrones de aprendizajes adecuados basados en el proceso de inducción y deducción convirtiéndose en puente entre la adquisición de conocimientos y la educación fomentando en nuestros niños y jóvenes una eficiente formación de valores, teniendo en cuenta la complejidad de cada edad escolar y cada etapa psicológica por la que transitará.

En el sistema educacional cubano, la formación de valores está muy estrechamente relacionado con la vinculación del estudio con el trabajo, variante fundamental del principio de vincular la teoría con la práctica, la escuela con la vida y la enseñanza con la producción, el mismo tiene profundas raíces en las concepciones de José Martí sobre la educación, quien resumió lo más progresista del ideario pedagógico cubano.

En la escuela, que es el centro más importante de la comunidad, se produce la acción de las diferentes agencias educativas, que velan por atenuar los efectos sociales ajenos al fin de la educación y promover las condiciones educativas más favorables para el pleno desarrollo de cada individuo en su contexto y realidades.

El papel de la educación es relevante en este sentido ya que a través de ella se puede incidir en la conciencia para participar en el desarrollo humano del estudiante, desarrollo entendido como un continuo umbral de crecimiento de sus capacidades como ser humano y una libertad responsable, este estudiante que en el futuro se convertirá quizás en un docente o en un padre o madre de familia o en un trabajador de cualquier sector económico, todos ellos seres humanos que sólo si han alcanzado niveles altos de desarrollo en todas sus dimensiones podrán transmitirlos en su quehacer cotidiano de acuerdo con los requerimientos que exige la sociedad, convirtiéndose en partícipes de un proceso educativo basado en los valores en el compromiso con su País y en la autogestión de actitudes congruentes con los retos del momento presente.

La educación es un proceso eminentemente social, la misma refleja el grado de desarrollo económico político - social alcanzado por la sociedad en un período histórico concreto, además, su propósito expresado de la manera más general es lograr la asimilación y la reproducción de las relaciones sociales existentes, es decir, a través de la educación la sociedad logra la objetivación de cada individuo y grupos de individuos de los contenidos socialmente válidos expresados en las normas y valores aceptados por la sociedad.

En la formación de valores un factor que es determinante es el aprendizaje: el aprendizaje si no lo tenemos en cuenta se hace imposible fomentar o crear valores en los educandos, porque en las medidas que estos logren una mayor competencia comunicativa hay una cultura general permitiendo el desarrollo de la inteligencia, activando los procesos de comprensión, síntesis y análisis será más eficiente la adquisición de normas de comportamiento, con el fin de desarrollar una personalidad multifacética y revolucionaria depositaria de las mejores cualidades del socialismo. Como se ejemplifica en la siguiente frase de Zilberstein Toruncha José: “El aprendizaje es un proceso en el que participa activamente el alumno, dirigido por el docente, apropiándose el primero de conocimientos habilidades y capacidades en comunicación con otros, en un proceso de socialización que favorece la formación de valores”

El contenido de la clase debe ir dirigido a desarrollar la formación de valores: tales como la responsabilidad, honestidad, sinceridad, patriotismo, laboriosidad, humanismo, dignidad, entre otros, que se reviertan en una actitud consciente, hacia los demás miembros de su colectivo.

En las asignaturas se materializan todos los componentes didácticos: objetivos, contenidos, métodos, formas de organización, medios, forma de evaluación. Su organización interna incluye la delimitación de las unidades o temas y dentro de estas los epígrafes o temáticas, todo lo cual está contenida en los programas oficiales de obligatorio cumplimiento. Los objetivos de las unidades deben ser objeto de determinación por los colectivos de profesores, a pesar de encontrarse propuestas en los programas. La precisión de los contenidos es tarea de los docentes e incluye la determinación del sistema de conocimientos, habilidades, valores, sentimientos y actitudes que son necesarios formar para lograr el cumplimiento de los objetivos.

¿Cuáles valores deberían estar jerarquizados en el proceso de enseñanza?

Los valores son una parte importante de la vida espiritual e ideal de la sociedad y del mundo interno de los individuos:

Valores: morales, políticos, jurídicos, religiosos, estéticos, filosóficos, científicos.

Los valores se van conformando desde las primeras edades y dependen de muchos elementos, de la experiencia histórico social, del tipo de sociedad, y de la clase a que se pertenece, pues se puede afirmar que tienen un carácter clasista y por último, del nivel educacional, de la orientación política ideológica, de las interacciones familiares y de las formas en que el individuo piense sobre los fenómenos que lo rodean.

Desde lo sociológico los valores se manifiestan por:

• El carácter multilateral de su determinación.

• La dialéctica de lo objetivo y lo subjetivo.

• Carácter histórico - concreto.

• Contenido clasista e ideológico

Entre los valores fundamentales que se deben fomentar se pueden jerarquizar los siguientes:

Dignidad, patriotismo, humanismo, solidaridad, responsabilidad, laboriosidad, honradez, honestidad y justicia.

• Hay otros valores morales que también hay que formar en nuestros estudiantes como son: incondicionalidad, disciplina, sencillez, antiimperialismo, intolerancia, internacionalismo, etc.

En el proceso de formación de valores se aplican diferentes métodos y procedimientos educativos con el fin de fomentar en los estudiantes cualidades positivas y minimizar los rasgos negativos que puedan poseer. Mediante ellos se ejerce una influencia directa sobre la conciencia, los sentimientos y la voluntad de los educandos, además contribuyen a la realización eficaz de distintas actividades prácticas, para educar la conciencia y propiciar conductas adecuadas, lo que estimula la realización de proyectos útiles con una aplicación práctica.

Estos métodos y procedimientos permiten que los estudiantes realicen análisis y valoraciones de la experiencia práctica, en lo que participan y están inmersos, trabajan en función de lograr la asimilación de los conocimientos acerca de los valores y tomar un sistema de representaciones, conceptos, valoraciones y convicciones acordes al momento histórico concreto en que se forman como personalidad.

Es necesario combinar la utilización de estos métodos en las actividades que se planifican bien sea en el desarrollo de las clases, en las actividades culturales, recreativas, deportivas y productivas, esto propicia la unidad de las influencias que actúan sobre el estudiante.

Resumiendo lo anteriormente aludido, se pueden reflejar como aspectos pedagógicos de partida en el tratamiento a los valores los siguientes: carácter humanista de la educación cubana sustentada en el ideario martiano, carácter histórico- social de la educación en valores, papel de la escuela en la formación de valores, principios de la educación en Cuba, jerarquización según el programa director para la formación de valores y los métodos para la formación en valores.

CONCLUSIONES

El proceso de formación de valores se sustenta desde el punto de vista filosófico en la concepción materialista- dialéctica que revela el carácter histórico-social de los valores; asimismo asume como soporte psicológico las concepciones vigotskianas a partir de las categorías: Situación Social del Desarrollo y Zona de Desarrollo Próximo, además la importancia de la categoría Actividad. Finalmente, dicho proceso se fundamenta en los principios martianos de la educación en Cuba desde una posición pedagógica.

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