Contribuciones a las Ciencias Sociales
Octubre 2010

¿LA CULTURA Y EL ARTE O LA CULTURA ARTÍSTICA? BINOMIO PARA EL ANÁLISIS

Mercedes E. Jodar Velázquez
mjodar@ult.edu.cu


 

La cultura es un término empleado por diferentes épocas y autores. Su estudio ha sido preocupación continua en el desarrollo de la humanidad por lo cual varios teóricos han reflexionado acerca de la relación del hombre con la naturaleza, sociedad, conocimiento, acción y cultura. El análisis hoy se detiene en esta última pues interviene en la conciencia, en la conducta, en la vida en general desde sus disímiles esferas.

La amplia polisemia del concepto cultura queda al descubierto en las innumerables definiciones alrededor de su contenido y significado. Su origen es tan antiguo como nuestra especie, sin embargo el interés por su estudio sistematizado se ubica en los tiempos modernos. Para la presente indagación científica no se considera pertinente discursar entorno a la evolución científica y desarrollo de la noción de cultura, pero si es necesario hacer algunas precisiones.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Jodar Velázquez, M.E.: ¿La cultura y el arte o la cultura artística? Binomio para el análisis, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, octubre 2010, www.eumed.net/rev/cccss/10/ 

En la Edad Media por la existencia de una profunda fe cristiana los hombres de ciencia y los filósofos eran servidores de la iglesia. Al liberarse la vida laica de las “predicciones divinas” el mundo de la cultura paso a ser visto cada vez más como el resultado de la creación humana.

El renacimiento, período caracterizado por el humanismo, señala la aparición de varios aspectos de la cultura antigua alcanzando gran significación este legado cultural, puesto de manifiesto en la literatura, la pintura, la escultura, la arquitectura y la Filosofía.

Durante los siglos XVIII y XIX los filósofos asumían una postura elitista al referirse a la cultura y para ellos era “la literatura clásica y las bellas artes generadas por la civilización occidental”.(2006)

La interpretación de la cultura a partir de los modelos y concepciones europeas, conocido como eurocentrismo, llega ampliado a nuestros días y en su curso se denotan la visión de cultura de masas y la occidentalización de los patrones culturales.

Desde el surgimiento del pensamiento precientífico en los estudios antropológicos los investigadores consideraron la cultura como un presupuesto sustantivo para el entendimiento de la diversidad cultural, desde este enfoque Marvin Harris señala que: “La cultura son los modos socialmente adquiridos de pensar, sentir y actuar de los miembros de una sociedad concreta; se compone tanto de pensamientos que tienen lugar dentro de la cabeza de las personas, como de la conducta humana de que participan”. (2003: 181).

El aporte de Harris con respecto a lo que podemos denominar cultura facilita la comprensión del mismo al tocar temas como la socialización, formas de pensar, actuación de los individuos que implica además, realizaciones humanas de creación y utilización de bienes y recursos, en este sentido la investigadora Ana Vera aborda de manera más exhaustiva el concepto de cultura al plantear que la misma “es todo aquello creado por el ser humano, resultado de la acción histórico-social, como respuesta a las necesidades de las diversas colectividades específicas. No hay en sí culturas superiores ni inferiores, sino diversas en su sentido y avance” (2000:28).

Por otra parte Angeliers León al respecto expone: “La cultura es costumbre, tecnología, alimentación, es vestido, es forma de ser, es conocimiento empírico, medicina popular, medicina científica, es vivienda, es patrón de construcción de la vivienda, es hábitat, son normas, costumbres, valores, es la expresión de cómo la sociedad va desarrollando su relación con la naturaleza y con el medio, y ahí produce histórica-contextualmente esos elementos de identidad y los códigos que los expresan; la cultura es dinámica, histórica, contradictoria y sincrética, es identidad y pertenencia”. (1985: 17)

El aporte realizado por este autor apoya la comprensión de la categoría puesta en análisis pues trata disímiles aristas propiciando el amplio campo de estudio que posee la cultura.

“La cultura puede entenderse como el conjunto de hábitos, formas, saberes y manifestaciones que los pueblos han ido configurando como resultado de su lucha por la supervivencia y su posicionamiento por las cosas importantes de la vida, esta es la aproximación que hacen Fernando Cembranos, David Montesinos y María Bustelos en La Animación sociocultural: una propuesta metodológica. (1995,10).”

El intelectual cubano Gaspar Jorge García Galló plantea que: “la cultura abarca todo lo que cabe en los sentidos, en la conciencia o alma de los hombres y, esto es muy importante, en la actividad cotidiana concreta del producto más alto y complejo del mundo: el homo sapiens.”(1990, Prólogo)

El mayor mérito de estos conceptos está en que no es asumida circunscripta solo a los elementos artísticos sino desde una concepción más amplia vista como un proceso de desarrollo para el individuo y para la sociedad donde existe una constante interacción entre ellos, tiene su centro en el hombre, la actividad humana en sus diferentes dimensiones: cognoscitiva, práctica, valorativa y comunicativa, no desconocen la memoria histórica, el patrimonio de los pueblos o naciones como elementos primordiales que la sustentan.

Durante el siglo XX, fundamentalmente en las últimas décadas, se sucedieron numerosos encuentros internacionales interesados en abordar el tema de la cultura y su papel en el desarrollo de la humanidad, convencidos de que solo acudiendo a fundamentos culturales pueden evitarse conflictos mayores.

En “Mensaje a los intelectuales y artistas africanos” Touré hace una valoración bastante acertada donde plantea: “la cultura es la suma de las contribuciones, de los conocimientos, de los modos de acción, que permiten al ser pautar su comportamiento propio, sus relaciones con la naturaleza, por ella se expresa la sociedad que la ha creado y desarrolla; sitúa el nivel de conciencia general, de capacidad técnica, los modos de organización, los principios de acción y las finalidades a las que la sociedad obedece en su combate por un porvenir siempre nuevo, siempre superior.” (1998,15)

Javier Pérez de Cuellar presidente de la Comisión de Cultura y Desarrollo de la UNESCO, en el informe central refiere: “… es importante recordar como la cultura moldea nuestro pensamiento, nuestra imaginación y nuestra conducta pero también como constituye una fuente de cambio, de creatividad y de libertad a través de la que se manifiestan numerosas posibilidades de innovación”.(1997,23)

Como fenómeno del proceso social, la cultura está históricamente determinada porque condiciona y es resultado de la actividad humana influida por la naturaleza sociopsicológica de hombres y mujeres, regidos por las situaciones físico-ambientales en que viven. Por su naturaleza social está sujeta a cambios provocados por el devenir histórico y las contradicciones internas en él producidas, pero siempre en forma progresiva y ascendente, por lo que la cultura se multiplica y enriquece con el desarrollo de la humanidad.

En ella se integran varios procesos: transmisión de comportamientos y fuente dinámica de cambios, abre posibilidades de innovación y creatividad que implica no solo la producción de un nuevo objeto o forma artística sino también la solución de problemas diversos que la vida, la realidad plantean al ser humano; es fuente de energía e inspiración, conocimiento y reconocimiento de la diversidad. Invade todas las esferas de la sociedad, desde los proyectos explícitos o implícitos de la vida o grupales, hasta los derechos fundamentales, los sistemas de valores, entre otros.

Esta relación individuo sociedad es valorada por el sociólogo Néstor García Canclini: “La cultura es el conjunto de relaciones humanas que ha trascendido a nuestros tiempos y permite al hombre contemporáneo conservar, reproducir y crear nuevos valores para la transformación de su medio social y natural. Es el rasgo singular de lo humano, toda realización pretérita y presente, tangible y espiritual creada por la humanidad”. (Canclini, 2005 pp. 181-197).

Un rasgo esencial de la cultura es otorgarle el protagonismo al individuo en su hacer y reconocer la que le pertenece y le es propia. La cultura como creación de un destino personal y colectivo se relaciona con la capacidad de vivir creativamente procurando la participación de la gente en los procesos sociales orientados desde la dimensión cultural.

Estos criterios son fundamento y esencia para el fomento de la creación artística; creación referida a la realización de obras sensibles (cuadros, esculturas, monumentos, edificaciones, piezas musicales, teatrales, danzarias) con la participación y búsqueda de lo estético y evidentemente realizada por el hombre en su afán de transformar su medio natural y social; rasgo o distintivo que sólo le es propio, como refiere García Canclini en la definición de cultura y continúa “ toda realización... tangible y espiritual...” y aquí aparece una tipología de cultura y es la cultura espiritual, que está originada por el reflejo creador, en la mente de los hombres y queda plasmado cuando se expresa y recrea a través de imágenes sensibles, producto del acto de crear.

En la cultura se expresan los sentimientos y las ideas de cada época concreta, de cada pueblo y esa diversidad cultural proporciona un caudal de conocimientos para la supervivencia humana, como portador de las experiencias que ofrece la realidad; teniendo en cuenta el criterio de que (...) “ella engloba, además las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias” (UNESCO, 1994, 6) vemos aquí una dimensión de la cultura, la cultura espiritual que está dirigida a los valores y productos espirituales, aquellos generados en la actividad social del hombre como aprehensión y reflejo de las formas y producción tangible, de la vida material en general de la sociedad.

Dentro de la cultura espiritual se ubica la cultura artística entendida como el “conjunto de valores, productos generales y modo de la actividad propiamente artística; es decir, de la aprehensión, reflejo y transformación artística del mundo por parte del hombre y se distingue por la percepción sensorial como recurso primario, y la búsqueda y recurrencia a lo estético”. (Colectivo de autores, 1985, 26).

Si se asume que la cultura artística está ubicada dentro de la cultura espiritual, y ésta es equiparada a la conciencia social, es necesario hacer referencia a la categoría arte como una forma de la conciencia social que ha de caracterizarse siempre como una actividad creadora, a través del cual el individuo se apropia de la cultura y como parte de ella cumple varias funciones: estéticas, cognoscitivas, comunicativas, valorativa, transformadora y como medio especial de comunicación social.

El arte se apropia de la cultura en tanto es un reflejo que recrea la realidad a través de imágenes artísticas que, integradas por las relaciones esenciales de esta realidad, produce una fuerte vivencia estética. Una creación subjetiva que a la vez que recrea la realidad, la expresa y como parte de la cultura moldea el pensamiento, la imaginación y el comportamiento.

Es necesario para el análisis e interpretación de la categoría arte abordar algunos elementos esenciales.

Surge como una forma específica de la actividad humana y particular de la conciencia social. Es definido por los diccionarios Océano Práctico de la Lengua Española como “una virtud o disposición para hacer alguna cosa. Acto o facultad mediante el cual valiéndose de la materia, de la imagen o del sonido, el hombre imita o expresa lo material o lo inmaterial y crea copiando o fantaseando; conjunto de normas o preceptos necesarios para hacer bien alguna cosa;” y el Enciclopédico Color como:” el ejercicio de las facultades humanas preparado por experiencias anteriores. Aptitud individual, disposición para hacer alguna cosa”.

Entendido de esta manera se asevera que para que exista el arte debe existir el hombre no sólo porque lo produce sino porque en su interacción con el medio inconscientemente lo realiza.

El origen del arte, visto desde una posición materialista, permite demostrar que toma su contenido de la realidad y es resultado de la vida material de los hombres que sirve a determinada necesidad social. Su estudio presupone del análisis como un proceso en el sistema de la actividad humana. A través de la historia han sido varias y diferentes sus definiciones. Teóricos, críticos, artistas, insisten en afirmar que este debe proporcionar placer estético, disfrute y goce espiritual con un fin: ser un medio de comunicación entre las personas.

El surgimiento del arte se encuentra íntimamente ligado al surgimiento del hombre y a sus necesidades dentro de la sociedad donde vive, en tanto, “el arte es una forma de relación entre el pensamiento humano y la realidad”.

Moisés Kagan en su artículo El arte como sistema de la actividad humana afirma que ninguna otra forma de la actividad humana, ni la ciencia, ni la creación técnica, ni el juego, ni la práctica, ni la religión, ni el deporte han recibido tan distintas y variadas interpretaciones a lo largo de toda su historia. (1986,81).

Por ejemplo Yu Bóriev señala que el arte transforma los objetos más cotidianos en historia, esta cualidad de perpetuar la realidad, de convertirlo en un sistema de imágenes importantes también justifican la afirmación de Kagan, en tanto su perdurabilidad, expresada en símbolos y signos, proporciona una pluralidad de significados y lecturas en épocas y espacios físicos distintos condicionados por factores sociales, culturales e históricos concretos.

El análisis de lo hasta aquí expuesto acerca del arte posibilita interpretar que ante todo conserva íntegramente y transmite la experiencia espiritual humana. Tiene como peculiaridad la posibilidad de abarcar todos los aspectos de significación social de la realidad e influir de manera multilateral en los individuos.

Diversos filósofos materialistas han expuesto sus definiciones sobre el arte:

• Se llama convenientemente arte, en sentido propio a toda actividad humana, cuyos resultados y procesos de desarrollo pueden ser objeto de un juicio estético.

• Conjunto de normas y preceptos acumulados por la experiencia de varias generaciones respecto a cualquier actividad humana.

• Actividad realizada mediante el empleo de materiales sensibles, colores, sonidos, palabras, objetos, y concretada en una estructura formal.

En este sentido se amplían, fusionan e interactúan los criterios de que el arte es: “una forma de conocimiento que posibilita la fijación de valores”,” es un método de construcción de formas”, “un lenguaje de tipo especial” y de manera general permite una variación muy amplia entre las corrientes cognoscitivas y valorativas, y a su vez de aprehensión y comprensión del mundo; “es una de las formas sociales de comunicación”. (Ivanov, 1985).

Las definiciones sintetizan una de las tesis esenciales que sustenta las concepción marxista del arte y es el reconocimiento de su significación cognoscitiva e ideológico – educativa. Mediante este análisis se puede concluir que solo la filosofía marxista a través del método dialéctico da respuesta al arte como una actividad necesaria del hombre expuesta por la concepción materialista de la historia.

Varios factores influyen en el arte: la clase, el tipo de ideología, formas de dominación, niveles económicos y de desarrollo alcanzados, entre otros, pues sobre él influyen, de una u otra manera, todas las instituciones y sistemas sociales.

Siguiendo esta línea en la obra El arte como objeto de investigación integral, del doctor en Ciencias Filosóficas Marat Nurbievich Afasizhev se ofrecen elementos teóricos imprescindibles en el análisis del arte como un verdadero sistema, expone desde las posiciones del enfoque sistémico los principios del arte como forma de la conciencia social. (1986)

El autor define este enfoque como el procedimiento más adecuado para el examen de la estructura interna del arte y sus nexos con otros subsistemas de la sociedad. Para desarrollar su tesis se apoya en los enunciados fundamentales de los clásicos del Marxismo- Leninismo, así como en los logros de la Psicología contemporánea.

El autor analiza desde los postulados y situaciones generales del examen integral, sistémico del arte en correlación con el hombre como sujeto de lo que él denomina la necesidad artística y de la finalidad de la producción espiritual del arte, hasta una incursión por la historia y la práctica artística contemporánea que permite al lector conocer las determinaciones más características de la necesidad artística en diferentes periodos.

El análisis de esta literatura permite una profundización en el conocimiento de diferentes temáticas: la obra de arte como sistema y su existencia como proceso; el historicismo como uno de los principios fundamentales en la investigación del fenómeno arte, ambos de gran importancia para el desarrollo del tema que nos ocupa.

No pocos teóricos sustentan la premisa de que el objeto principal del arte es el hombre en todas sus riquezas de relaciones sociales, su esencia, se descubre en el proceso y resultado de las interacciones de estas relaciones, o sea, el nivel espiritual de la necesidad artística realizado en el arte, está ligado con el hombre.

El método historicista ha sido uno de los más utilizados en todos los tiempos por los estudiosos del arte y en el caso de esta literatura puede observarse que es privilegiado para el análisis del arte como fenómeno sistémico y como objeto de investigación integral.

Por ser precisamente uno de los eslabones fundamentales, componente del esquema que representa la trilogía autor- obra de arte- espectador y por la posibilidad tan amplia de lecturas que brinda, la obra artística ha sido estudiada de manera exhaustiva y detallada por varios investigadores.Tal es el caso del destacado crítico y estudioso de temáticas culturales y artísticas, Juan Acha, quien en su libro Arte y Sociedad latinoamericana: El producto artístico y su estructura, realiza un estudio pormenorizado y complejo sobre el hecho artístico, sus significados, connotaciones, efectos socioculturales, códigos y lenguajes que utiliza, enfatizando en la función comunicativa que toda obra artística encarna y que posee el arte en general como sistema.

Un interesante y original análisis nos presenta el autor Oscar Oñativia en su obra Percepción y creatividad: en el arte, la ciencia y la infancia; específicamente trata sobre la naturaleza creadora de la infancia, exponiendo sin dejar lugar a dudas que en el arte infantil están las raíces de todo arte y que en él se encuentra así mismo la génesis, los motivos más primitivos de la creación artística. Igual de interesante resulta el paralelo que establece entre el artista y el hombre de ciencia, subrayando que ambos manejan sensibilidades distintas en lo relativo a fenómenos como la intuición, la percepción, sus esquemas de actividad, entre otros.

La obra ofrece una amplia propuesta para entender y polemizar además sobre los mecanismos o distintas vías por las cuales el hombre puede apropiarse de las imágenes de la naturaleza y del entorno en general y de cómo plasma estas apropiaciones a través de actos creativos de diferente índole; permite distinguir algunos elementos en lo referente al acto creativo infantil y a la manera en que el niño a través de él percibe estéticamente el mundo que le rodea, con toda su variada gama de imágenes.

En El arte como experiencia es concebido como una de las manifestaciones de la interacción del hombre con su ambiente, como una de las formas de arreglo entre el hombre y el mundo. (John Dewey, 1949).

Entre otras ideas, Dewey sostiene como premisas fundamentales:

_ El arte no es totalmente abstracto, inalcanzable, ni propio de una determinada clase de individuos. Cuestiona sobre el tema de la comprensión de las obras artísticas por los espectadores- consumidores.

_El arte puede hacer más agradable la existencia, más útil y provechosa la vida; descubrir cómo la obra de arte desarrolla y acentúa lo característicamente valioso en las cosas que gozamos de todos los días.

Por su parte el sociólogo de profesión Arnold Hauser plantea la necesidad del estudio del arte como forma específica de la conciencia social y de la actividad humana, como uno de los procedimientos más importantes de la aprehensión estética del mundo, desde una perspectiva sociológica.

Hauser destaca la importancia del enfoque histórico- social para el análisis de los hechos artísticos, que a su modo de ver tienen su más evidente particularidad en que están protagonizados y son producto del accionar humano, inmerso temporal y espacialmente en una situación determinada, condicionada por factores sociales, psicológicos, económicos, políticos, entre otros.

El autor subraya la necesidad del método sociológico en los estudios sobre la historia del arte como en el estudio de todas las obras del espíritu, teniendo conciencia de sus límites e insiste, mediante una sincera postura, en la idea de no ver a la Sociología como un método infalible, pues aunque destaca la significación de sus posibilidades todavía abiertas, no niega la existencia de sus evidentes límites.

Todo lo anterior lleva a Hauser a referir que el estudio sobre la historia del arte debe complementarse con otros pertenecientes al campo de otras ciencias como la Psicología, la Filosofía, la historia de los estilos, precisamente por el hecho de que las obras artísticas se encuentran en el punto de intersección de una amplia gama de motivaciones. Sin embargo, aunque la obra Introducción a la historia del arte de Arnold Hauser ha llegado a convertirse en paradigma de análisis en lo que a los estudios de la historia del arte se refiere, pueden objetársele algunas limitaciones.

El punto de partida de sus análisis es la imagen artística analizada en dos sentidos: desde el punto de vista del estilo o los géneros estilísticos y desde los presupuestos teóricos bajo los cuales se expresan, privilegiando la relación entre la imagen artística y otras manifestaciones de la conciencia social y de la cultura en general (filosóficas, religiosas, ideológicas). He aquí precisamente uno de sus aportes más significativos: el de haber ofrecido valoraciones que abrieron una perspectiva diferente, contraria al discurso que priorizaba el estudio de la forma, proponiendo un enfoque del hecho artístico- estético con entrada de datos sociológicos.

La limitación está precisamente en que tras la posición privilegiada en la cual coloca a la valoración sociológica del fenómeno artístico, descuida la significación peculiar de los sistemas de representación artística de los estilos y las obras.

Un acercamiento a la literatura nacional conlleva a considerar los aportes de nuestro Héroe Nacional al tema. El trabajo hizo al hombre un ser social consciente y creador, proceso mediante el cual conoce al mundo circundante, en este sentido se señala:

“El arte es fruto desarrollado del trabajo”. (Martí, tomo I, 261,1975) en tanto el trabajo es una actividad consciente orientada hacia un objetivo determinado y el arte fue determinante en el conocimiento de la realidad, para la educación y consolidación de las cualidades capaces de asegurar el triunfo del hombre, de la colectividad humana en su lucha contra la naturaleza y sus enemigos.

Por tanto el arte debe verse como producto o resultado de la actividad del hombre y a la vez como proceso que se renueva y realiza permanentemente o como dijera Martí: “El arte no es más que la expresión del deseo humano de crear y de vencer” (Tomo 7, 263,1975).

Constituye un modo de captar y materializar sentimientos y emociones humanas, poniéndose de manifiesto la existencia subjetiva íntima del hombre mediante formas sensorialmente perceptibles, pero no sólo, el hombre reproduce la realidad sino que reelabora y recrea su entorno natural y social. Es imagen y representación del mundo. Sin que llegue a ser en modo alguno, un simple reflejo de la realidad, ni un reflejo de la realidad a través de la visión individual del creador, sino un producto de ciertas relaciones sociales.

Todo arte expresa una idea y sus imágenes brindan una parte de la realidad, tiene un doble carácter social ya que es una creación individual e irrepetible de un individuo socialmente condicionado.

El arte es una forma de relación entre el pensamiento humano y la realidad, la obra artística es la imagen que tiene el hombre de la naturaleza convertida en un objeto que provoca en quienes la perciben sensaciones que la realidad produjo y se reviven en la experiencia artística.

En este sentido dijo Martí en el periódico Patria:

(...) “afirma los sentimientos que expresa, los cuales, crecen en el alma, de tenerlo siempre delante de los ojos en una forma hermosa. Y otro servicio más hace el artista y es que representando en lo que tiene de bello el sentimiento, acostumbra al espíritu a verlo de esta manera, y se prepara a rechazar en la hora de los extravíos todo lo que desluzca o falsee”. (Tomo 7, 262,1975).

Y en “ Seis conferencias” decía: “el arte no es banal adorno de reyes y pontífices, por donde apenas asoma la cabeza eterna el genio, sino divina acumulación del alma humana, donde los hombres de todas las edades se reconocen y confortan”. (Tomo 5, 120,1975).

En estas definiciones se aprecia la necesaria interacción que debe producirse entre el arte y el medio social donde surge, que debe ser capaz de trasmitir valores estéticos, modos de comportamiento ante una realidad determinada, acción transformadora del pensamiento de los individuos; encierran, además, las funciones del arte dentro de una sociedad determinada, expresan que el arte es el fruto de la creación subjetiva que recrea la realidad, colocando al hombre como centro de la creación.

Teniendo como sustento el análisis realizado a la categoría arte, las autoras lo define como: resultado de la creación del hombre en contacto e interrelación con el medio, donde ha puesto de manifiesto sus habilidades, capacidades y disposición para lograr un producto que permite al espectador conocer la realidad a través de un mensaje con un alto contenido y valor estético en el que están presentes sus sentimientos, psicología, emociones, dirigido a un goce y disfrute espiritual.

De la interpretación del discurso de Martí en “Seis Conferencias” puede señalarse como el autor reconoce que el arte no debe ser contemplado sólo como un adorno y objeto decorativo, sino que es fuente de la que deben nutrirse de conocimientos los hombres por el alto contenido y valor documental que las obras de arte encierran.

Martí expresa la necesidad de acercamiento de los hombres a la obra de arte, ya que disfrutar, apreciar, consumir un cuadro o una obra literaria es apropiarse de su significado humano, de su belleza, del contenido espiritual que a través de determinada forma ha manifestado en él su creador.

La mayor razón de ser del arte es establecer la empatía del deleite entre la obra y espectador, en tanto la obra de arte permite la comunicación artista-obra-espectador.

La comunicación entre la obra y el espectador, así como el disfrute de todos los valores que esta encierra se producen durante la apreciación, que no es más que el momento culminante de interpretación, análisis y valoración del contenido de una obra, a través de la lectura del discurso a partir de una rigurosa y profunda observación, en tanto esta constituye la base de toda apreciación.

Las artes plásticas constituyen: “manifestaciones que existen como materia en el espacio y que se perciben por nuestra vista, en virtud de la iluminación, como formas y colores” (Morriña, 23: 1982).

Esta definición contempla tres elementos esenciales: luz, forma y color, que deben estar presentes para poder considerar dentro de las artes plásticas a la pintura, en tanto, “la pintura es el arte de aplicar los colores sobre una superficie de dos dimensiones”. (Océano, 69, 2000). El uso de los colores, su combinación, es algo esencial en esta manifestación. Aquí está expresada otra característica, su existencia en el espacio, la pintura es bidimensional, por lo que se puede decir que es la creación de una imagen sobre una superficie de dos dimensiones reales (alto y ancho). El volumen en una pintura existe de manera imaginaria, creado por una ilusión óptica.

Se define, además, como “una mezcla de elementos materiales, conocimientos técnicos y habilidades plásticas” (Océano, 69, 2000), para convertir una idea en formas concretas, dotadas de armonía, luz y color que trasmiten conocimientos, valores éticos, estéticos y morales, y es capaz de despertar en el espectador sensaciones agradables.

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