Contribuciones a las Ciencias Sociales
Noviembre 2010

APROXIMACIÓN A LOS CONFLICTOS GENERADOS ENTRE LOS ABUELOS CUIDADORES DE NIETOS Y LOS PADRES EN LA SOCIEDAD ACTUAL

 

Antonio Luis Martínez Martínez (CV)
rincon.martinez@hotmail.com


 

RESUMEN:

En los últimos años se han ido aconteciendo una serie de cambios tanto de índole familiar a nivel particular como de carácter social a nivel general que han transformado o modificado los modelos tradicionales de familia.

Una de las transformaciones más importantes que ha experimentado la sociedad de los últimos años es el envejecimiento de la población, que implica que los abuelos sobrevivan durante más años al nacimiento de sus nietos y la comprensión de la morbilidad, que posibilita que las personas mayores vivan la etapa de abuelos en condiciones cada vez más aceptables de salud. Otras transformaciones que afectan a la sociedad en general, y a la familia en particular son: el surgimiento de nuevos modelos familiares tales como la cohabitación, el retraso en la edad del matrimonio, incorporación de la mujer al mercado laboral, y retraso en la edad del nacimiento de los hijos etc. De otro lado, las necesidades de atención de los nietos han aumentado considerablemente en la sociedad actual debido fundamentalmente a la incorporación de la mujer al mercado laboral, el incremento de familias monoparentales, la escasez de recursos públicos con los que cuentan las parejas jóvenes como alternativas de cuidado para los niños de corta edad. La existencia de problemas sociales como el abuso de drogas, privación de libertad, muerte prematura o la negligencia en el cuidado de los niños, han facilitado la aparición de nuevos escenarios sociales donde actualmente los abuelos deben asumir el rol de padres sustitutos, atendiendo y cuidando a los nietos bien de carácter eventual o permanente.

Actualmente el número de hombres y mujeres mayores, implicados en el cuidado de los nietos es cada vez mayor así lo demuestran los estudios de: Dellmann-Jenkins; Blankermeyer y Olesh, (2002); Glass y Huneycult (2002) y de Kropf y Burnette (2003).

En España, Lourdes Pérez Ortiz (2004) estimó que la proporción de mujeres de 65 años o más implicadas en el cuidado habitual de sus nietos asciende a un 21%, suponiendo la cifra a términos absolutos unas 880.000 mujeres.

El cuidado de los nietos, ha sido una actividad constante en las familias durante el transcurso de la historia de las mismas, desarrollándose en situaciones cotidianas como de crisis. Sin embargo cuando estos cuidados se desarrollan de forma prolongada en alguno de los miembros de la familia por motivos de enfermedad o dependencias se producen situaciones de estrés crónico que afectan a los sistemas de apoyo de los cuidadores (Pearlin y Zarit, 1993 y Biegel et al., 1991).

Pilisuk (1982) definió el apoyo social, como las relaciones sociales que no sólo ofrecen ayuda material, instrumental o apoyo emocional, sino también el sentido de ser un objeto de interés continuo y permanente para los demás.

En los últimos años, han proliferado las investigaciones sobre cuidadores principales en el ámbito familiar, entre ellas destacamos el trabajo de Semple, “Apoyo Informal y Cuidado de las personas mayores”. (1992). En él realizó un análisis de los conflictos surgidos en las redes de los cuidadores principales, así mismo estableció tres dimensiones del conflicto que aparecen en dichas redes siendo estas tres dimensiones las que citamos a continuación, y que nos sirven como marco de referencia para analizar los conflictos surgidos entre los abuelos cuidadores y sus hijos:

• Desacuerdo sobre el tipo o nivel de cuidados que necesitan las personas dependientes y los niños.

• Desacuerdos sobre lo que los familiares consideran o no apropiado y sobre las interacciones con el familiar.

• Desacuerdos relacionados con las actitudes y conductas de los miembros familiares hacia los cuidadores y concerniente a la manera de ejercer su rol.

Semple (op.cit.) encontró en sus estudios, una relación entre los desacuerdos surgidos entre los miembros de la pareja y sus padres cuando estos últimos ejercían el cuidado de sus nietos. La autora afirma en sus investigaciones que dichas problemáticas familiares, que suponen fuentes de conflicto entre padres e hijos es debido a los desacuerdos sobre la manera de actuar de los abuelos cuidadores que se percibía como una amenaza de su autoestima y a la autoridad de los padres.

PALABRAS CLAVE: Abuelos cuidadores, cuidados, apoyo, efectos de los cuidados, familias, conflictos.
 



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Martínez Martínez, A.L.: Aproximación a los conflictos generados entre los abuelos cuidadores de nietos y los padres en la sociedad actual, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, noviembre 2010, www.eumed.net/rev/cccss/10/ 


INTRODUCCIÓN:

Actualmente para las familias el rol del abuelo ejerce muchísimos beneficios como puede ser el considerarse unos de los pilares fundamentales para el mantenimiento de la unidad familiar, ya que son mediadores natos entre los conflictos surgidos entre sus hijos y nietos, pero no solamente actúan entre los problemas surgidos entre la segunda y tercera generación, sino que actúan como refugio protegiendo a los miembros familiares ante problemas o situaciones de crisis severas dentro de la familia (Bengtson, 1985). Además son considerados los portadores de la historia familiar, puesto que sus nietos observan que sus abuelos son un puente entre las generaciones presentes y las antepasadas, porque conectan con sus ancestros a través de historias y relatos. También para las generaciones más jóvenes se crea una visión de que la muerte se mantiene alejada, porque aun permanecen vivas varias generaciones anteriores, son transmisores de pautas generacionales, culturales y familiares, cuentan a sus nietos sus propias experiencias ocurridas en su vida.

Herlyn (2001), señala que es tal el grado de satisfacción que sienten las abuelas por sus nietos, que estas mostraron más alegría e ilusión, cuando nacieron sus nietos, que cuando fueron ellas madres y que el nuevo rol que desempeñan del cuidado de los nietos, les hace sentirse jóvenes y al mismo tiempo experimentan un enriquecimiento personal y un sentimiento de utilidad, para su familia.

Es importante establecer que las relaciones intergeneracionales entre abuelos y nietos, son muy diferentes a la relación entre padres e hijos, las primeras se caracterizan por una permisividad, que no tienen lugar en ninguna otra relación que se produzca entre los miembros de una familia, además esa distancia generacional, que les separa les permite crear lazos de relación mucho más libres que favorece extraordinariamente la comunicación entre ellos. Pero dichas relaciones no están exentas de controversia, especialmente cuando los abuelos se encargan del cuidado de sus nietos, en estas circunstancias se suele generar un conflicto por choques entre dos culturas familiares contrapuestas, para evitar tales desavenencias y poder resolver las problemáticas que aparecen, los abuelos deben mantenerse a una cierta distancia, sobre todo referente al cuidado y educación de sus nietos, esto viene motivado porque cada pareja aporta a su vida conyugal la cultura familiar que ha sido heredada de sus padres.

Tal y como indica Segalen, (2001: 154) el nacimiento de los nietos a la familia, incrementa la diferencia entre esas dos culturas familiares, haciendo manifiestas las problemáticas, porque los padres expresan de forma clara, cuáles van a ser las pautas culturales y educativas que quieren transmitir a sus hijos, distinguiéndolas de las de las familias de origen. Además cada generación nueva, reinventa las culturas familiares que le han sido adquiridas, considerándose como culturas familiares propias (Attias-Donfut, Lapierre y Segalen, 2002: 277).

Cuando los abuelos ejercen los roles de cuidado, se generan conflictos entre padres e hijos, puesto que los primeros adoptan una postura mucho más rígida respecto a la educación de sus hijos, mientras que los abuelos se muestran más flexibles y permisivos. Aunque la tendencia general en el desempeño del rol del abuelo, sea la permisividad, estos no están exentos de críticas, puesto que parece que existe una creencia popular, de que se forman alianzas entre abuelos y nietos, en contra del padre o de la madre, también suelen manifestar sus quejas, cuando a la llegada de los nietos, del papel que desempeñan los abuelos referente a los cuidados, tanto en su defecto como en exceso, si los abuelos le dedican demasiado tiempo a sus nietos, los progenitores alegan, que no disponen de tiempo para pasar con sus hijos y establecen barreras para poder preservar su intimidad.

Otro foco de conflicto habitual es que cuando llegan los nietos a la familia, muchos padres desean que los abuelos, ejerzan los roles tradicionales, pero las personas mayores con bastante frecuencia actúan como parejas independientes, que desean hacer su vida o la inversa. En el momento del nacimiento de los nietos, la distancia cultural entre padres e hijos, es bastante evidente y puede llegar a ocasionar conflictos, estas diferencias son generadas por la movilidad social, que se han ido produciendo en las últimas décadas y que están tan presente en las sociedades actuales, que han ido provocado un aumento del estatus de los hijos, pero no de los padres, esto puede generar que se adopten comportamientos diferentes entre las dos generaciones. Segalen (op.cit.)

Algunas de las diferencias que se pueden observarse referente al rol del abuelo, estriban precisamente en la edad y el género. Con respecto a la edad, se ha señalado que es mucho más satisfactorio ser abuelo a edades más tempranas, que en edades más avanzadas y con respecto al género se establece la teoría de que son las abuelas las encargadas de ocuparse más de los vínculos familiares, de mantener más activas las relaciones interpersonales con los nietos y se les asigna un peso bastante importante a la contribución de la historia familiar, en resumen al hábito privado, al contrario que los abuelos aunque sea en un aspecto simbólico, su figura se les asocia más a la historia social, a lo colectivo, sobre todo a los abuelos paternos que contribuyen a que sus descendientes llevan el apellido familiar, también los abuelos, suelen mantener conversaciones con sus nietos referentes a la educación, trabajo, motivos económicos y el desempeño de responsabilidades de estos últimos Hägestad, (1985)

Referente a los cuidados de los menores, si se observa que la ejecución de determinadas actividades están muy diferenciadas por el género (Wilson, 1997), se ha llegado a afirmar en los últimos años que los cuidados contribuye a una especie de solidaridad intergeneracional entre mujeres, generalmente entre madres e hijas, o incluso de mujer trabajadora a mujer trabajadora (Tobío, 2001), es cierto que cuando los nietos presentan edades muy pequeñas, son las abuelas las encargadas de cuidarlos, y que los abuelos también contribuyen a la realización de esas actividades, al principio están un poco coaccionados en mayor o menor medida por las abuelas, pero después valoran muy positivamente esa experiencia. Además, para muchos hombres mayores, el desempeño del rol de abuelo es especialmente significativo sobre todo cuando se encuentran en edades de jubilación, puesto que les ayuda a superar positivamente esa etapa vital y también lo ven como una segunda oportunidad, para poder enmendar los errores que cometieron cuando ellos fueron padres referentes a la relación con sus hijos.

1. Perspectivas de género en los cuidados principales.

Existen determinados autores que a través de sus investigaciones han establecido que existe una mayor implicación por parte de las abuelas en ejercer las labores de cuidados de los nietos, destacando autores como (Neugarten y Weinstein, 1964; Cherlin y Furstenberg, 1985). Todos estos autores afirman que concerniente a las labores de cuidados no solamente existe mayor porcentaje de abuelas cuidadoras, sino que estas están más involucradas globalmente en los cuidados y especialmente en las actividades básicas e instrumentales.

En otros estudios específicos sobre abuelos cuidadores, desarrollados por Fuller- Thompson y Minkler (2001) señalan una mayor presencia de mujeres que asumen los roles parentales y el predominio de la “función materna” en las abuelas cuidadoras. En cambio no existe una diferencia significativa entre las abuelas maternas o paternas, al contrario de lo que se establece en los estudios de Hägestad, (op.cit.); Benlloch y Berjano (1995).

En el caso concreto de Hagestad, establece que existen fuertes alianzas entre los nietos y las abuelas, en comparación con los abuelos y quedando demostrado al mismo tiempo que estos lazos de unión o afinidad pueden variar si se trata de las abuelas maternas o de línea paterna. Este autor afirma que los nietos prefieren pasar más tiempo junto a las abuelas maternas en comparación con el resto de abuelos, porque estas se muestran más accesibles y cercanas a los nietos.

2. Los abuelos como cuidadores principales.

Actualmente existen un número elevado de progenitores que debido a problemas de salud, emocionales, sociales, laborales, toxicologías etc. no son capaces de ejercer correctamente el cuidado de sus hijos y son los abuelos, los que desempeñan el rol de cuidadores de sus nietos, según Pinson- Millburn et al (1996) parece que han construido alguna clase de inmunidad aparente ante las problemáticas de sus hijos y no dudan en hacerse cargo de los nietos. Generalmente el rol de cuidadores puede estar motivado o bien por decisiones familiares o por acontecimientos no previstos, siendo generalmente por problemas familiares improvistos, esta nueva circunstancia familiar genera en todos los miembros un estado de confusión, y supone darse un tiempo para reorganizar todos los aspectos de la vida cotidiana, horarios, actividades escolares, de ocio y tiempo libre etc. durante ese periodo de adaptación la familia se ve forzada a desarrollar una transición de roles, especialmente a las abuelas, que deben volver a ejercer de madres.

Las familias que son llevadas por abuelos, representan un nuevo modelo familiar pero con la característica de que alguno de sus miembros adultos este en riesgo o padezca una discapacidad o incapacidad. Es tan elevado el número de los nietos cuidados por sus abuelos, que este modelo de familia está teniendo mucha sensibilidad social en los últimos años e incluso políticos y profesionales estudian estos modelos en profundidad.

Los factores que han generado la proliferación de estos modelos familiares son básicamente; cambios estructurales en la familia, aumento de la esperanza de vida, problemas de salud y toxicologías de los progenitores, maternidad adolescente y normas culturales sobre la responsabilidad de la familia con miembros dependientes (Burnette, 1997).

Se ha investigado también, la existencia de ciertos factores de riesgo, que impiden que se realice correctamente actividades de cuidado y crianza de los nietos, un ejemplo de ello sería que en el hogar no haya existencia de figuras parentales, lo que se denominan como “Hogares o familias de generación saltada” estos riesgos pueden incrementarse cuando los abuelos, presentan dificultades económicas, psicosociales, problemas de salud o legales etc. a veces se ha podido observar que una problemática de las anteriormente mencionadas, puede está presente en la familia en el transcurso de varias generaciones, lo que ha podido ser anterior al comienzo de los cuidados (Fuller- Thompson, Minkler y Driver, 1996; Strawbridge et al, (1997); Hayslip y Goldberg- Glen, 2000).

3. Características contextuales de los abuelos cuidadores.

El tema de los abuelos cuidadores es un fenómeno que está adquiriendo mucha importancia en los últimos años, pero debido al insuficiente número de investigaciones referente a los abuelos cuidadores, es difícil establecer unos parámetros sociodemográficos y contextuales donde se enmarcan la realización de estos cuidados, ya que las características de los abuelos cuidadores, solamente se pueden comprender dentro del contexto individual, familiar, social y cultural, donde se desarrollen dichos cuidados, cambiando sustancialmente si nos encontramos en situaciones distintas.

Los cuidados que ejercen los abuelos, están influenciados por los contextos familiares donde se desarrollen esas actividades. Según diversas investigaciones afirman que hay que otorgarle suma importancia a los contextos donde están presentes dichos cuidados (Pearlin et al., 1990; Kahana et al., 1994; Aneshensel et al., 1995; Noonan y Tennstedt, 1997) y más recientemente Yanguas, Leturia y Leturia, (2000). Siendo de esta manera los aspectos más analizados referentes a los cuidados de los abuelos los enunciados a continuación:

 Duración de cuidados.

No existe en la actualidad un tiempo determinado que establezca cual debe ser la duración de los cuidados, el factor tiempo depende de las circunstancias familiares, hay abuelos que ejercen sus cuidados toda la vida y familias, donde los abuelos desempeñan los roles parentales durante un periodo corto de tiempo. Se establece una relación directa entre la variable tiempo y la variable estado de salud, de esta manera se puede afirmar que si los cuidados se dilatan excesivamente en el tiempo, puede llegar a generar a sus cuidadores situaciones de estrés crónico, depresión, estados bajos de salud y otros trastornos.

 Edad de los nietos al comienzo de los cuidados.

No está establecido como norma general, la edad que deben presentan los nietos, para que sus abuelos ejerzan de sus cuidadores, actualmente existen un gran porcentaje de casos, donde los abuelos asumen los cuidados, cuando los menores presentan desde unos pocos meses de vida, hasta los cinco años, correspondiéndose este intervalo de edad, como la edad inicial de acogida, como dato destacable, se observa que cuanta menor edad presente el nieto se adaptará más fácilmente a la nueva situación familiar independientemente de la duración de los cuidados en el tiempo.

 Número de nietos a cargo y parentesco entre ellos.

Tampoco está establecido como norma general el número de nietos a cargo de los abuelos cuidadores, el número puede variar significativamente según las circunstancias familiares, por las que atraviesen los miembros, puede ser solamente un nieto o incluso hasta más de seis. Un dato a destacar es que a mayor número de nietos, más incremento de costes económicos debe asumir la familia.

 Grupos de abuelos según el tipo de guarda o custodia de los nietos.

Según el tipo de tutela que ejercen los abuelos con respecto a sus nietos, podemos establecer los siguientes modelos:

Guarda Legal. Este modelo se lleva a la práctica cuando a través de la obtención de una sentencia judicial, los abuelos ejercen los roles parentales.

Guarda de día. Los abuelos no disponen de responsabilidad legal, para con sus nietos, pero ejercen durante todo el día y durante periodos bastante prolongados en el tiempo actividades de cuidados.

Guarda de hecho. Este modelo hace referencia cuando los abuelos asumen roles parentales, pero este régimen de tutela, queda entre la guarda legal y la guarda de día, dándose en dos tipos de modelos familiares, el primero de ellos, es cuando los progenitores de los menores, conviven con sus padres, pero no asumen roles parentales, siendo los abuelos los que ejercen las responsabilidades para con sus nietos, el segundo modelo familiar lo constituyen las denominadas “familias de generación saltada” caracterizadas por la ausencia de alguno o de ambos progenitores del hogar. Generalmente estos abuelos, que cuidan a sus nietos bajo este régimen, no pueden tomar decisiones que afecten a los menores, por carecer de responsabilidad legal aunque asuman sus cuidados.

Es fácilmente observable encontrar diferencias entre los abuelos cuidadores, que ejercen esas actividades con carácter subsidiario, cuando la situación familiar lo requiere y los que las realizan de forma permanente, como responsabilidad principal, porque en este último modelo, es más fácil que se genere situaciones conflictivas, tales como asumir los cuidados de más de un nieto, por la falta de involucración de los progenitores, mala relación intergeneracional entre abuelos y nietos etc. debido al alto estrés que genera esta situación. (Burton y Dilworth- Anderson, 1991; Minkler, Roe y Price, 1992).

 Circunstancias relacionadas con la formación de los hogares llevados por los abuelos.

Las problemáticas más frecuentes que se pueden producir en los sistemas familiares y obligan a los abuelos a asumir roles parentales son básicamente toxicomanías, abusos de alcohol, consumo de otras sustancias, maternidad adolescente, diversos problemas emocionales, patologías o trastornos psiquiátricos, escasez de factores económicos, desempleo etc. (Burton, 1992; Kelley, 1993.).

Con respecto a los problemas económicos, la pobreza es un factor bastante presente en la formación de estos sistemas familiares, que siendo multicausal puede incluso generar otras problemáticas diversas como: enfermedades terminales, discriminaciones raciales o étnicas, analfabetismo y baja instrucción de los padres etc. imposibilitando que los padres ejerzan adecuadamente sus roles parentales. Este tipo de familias vienen caracterizadas por unos escasos ingresos económicos, les sitúa en una posición de vulnerabilidad, incluso viven por debajo del umbral de pobreza (Downey, 1995).

Autores como Pinson-Millburn et al. (op.cit.) y Hayslip y Goldberg-Glen (op.cit.), otorgan suma importancia a los factores mencionados anteriormente, y afirman que pueden ser muy útiles para las sucesivas intervenciones de los profesionales del ámbito de lo social.

Jendrek (1994) realizó una investigación, sobre cuáles eran los principales factores que debían tener lugar en los sistemas familiares para que los abuelos ofrecieran cuidados regulares a sus nietos, cuyos resultados se muestran en la siguiente tabla desarrollada a continuación.

4. Efectos de los cuidados en los abuelos cuidadores.

A continuación desarrollaremos tanto los efectos positivos como negativos que se generan en los cuidados hacia los nietos. Conocer estos efectos, es muy importante desde un punto de vista psicosocial, porque ayudará a futuras investigaciones, que aborden este tema de estudio.

a. Efectos Positivos.

Un dato destacable es que los efectos positivos y negativos suelen percibirse a la vez, ambos elementos tanto los factores de riesgo como la protección, están íntimamente entrelazados puesto que ambos son generados por la realización de una misma actividad, ocupando el mismo espacio físico, como es dentro del propio hogar.

Autores como Minkler y Roe, (1993) establecieron en sus investigaciones, que durante el desarrollo de los cuidados, se generaban situaciones antagónicas, mezclando sentimientos contrapuestos, de tal manera que las abuelas estaban satisfechas de cuidar a sus nietos y les llenaba de orgullo y satisfacción a pesar de que estas actividades les generaba problemas de salud, psicológicos, estrés irritabilidad y un carácter agresivo.

Burton, (op.cit.) y Strawbridge et al., (op.cit.), realizaron investigaciones acerca de los sentimientos positivos que les producía a los abuelos cuidadores el desempeño de dicha actividad, cuyos resultados los mostramos en la siguiente tabla.

Otros autores como Rosenberg y Mc Cullough (1981) establecían a través de sus investigaciones que los abuelos cuidadores expresan sentimientos de sentirse necesarios y tenidos en cuenta cuando ejercían actividades de cuidados.

b. Efectos Negativos.

Aunque aún no existe demasiadas investigaciones referentes al tema de los cuidados principales, todos los autores que han abordado este objeto de estudio coinciden en que los abuelos cuidadores, experimentan una serie de sentimientos negativos, a continuación veremos ejemplos de ello.

La vida de los abuelos cuidadores, experimenta un giro bastante brusco cuando empiezan a ejercer los cuidados para con sus nietos, las relaciones de amigos y familiares se modifican significativamente a partir de ese momento disponen de poco tiempo para ellos mismos, se produce una pérdida inesperada de la libertad que antes gozaban.

Asumir la responsabilidad de los roles parentales, les supone vivir una situación estresante, a menudo se incrementa las preocupaciones para conciliar la vida laboral con la familiar, este esfuerzo que deben de realizar los miembros de la familia, para adaptarse a la nueva situación, puede tener consecuencias psicológicas de carácter negativo, tanto para los abuelos como para los nietos y que los distintos profesionales deben otorgarle mucha importancia y tenerlas en cuenta.

A veces cuando los nietos se trasladan a vivir al domicilio de los abuelos, por la intervención de los profesionales, porque han considerado que los menores podían ser víctimas de malos tratos, abusos o porque el ambiente familiar no era el más adecuado, debido a diferentes trastornos sufridos por los padres etc. esta situación le suele generar a los abuelos un cuadro de ansiedad, estrés y sentimientos de rabia, vacío y desolación, porque ganan a los nietos, pero pierden simbólicamente a los hijos ya que por incapacidad o por su conducta negligente no han asumido correctamente el papel de padres.

Para autores como Pinson-Millburn et al., (op.cit.); Musil, 1998 y Sánchez Moro, 2000, los efectos negativos que se generan en los cuidados que ejercen los abuelos básicamente son los enunciados a continuación en la siguiente tabla.

c. Efectos negativos en la salud de los abuelos cuidadores.

La mayoría de las investigaciones realizadas, han tenido como objeto de estudio los efectos que producen el ejercimiento de los cuidados principales de los nietos, y como el desarrollo de estas actividades repercuten en la salud física y mental de los abuelos cuidadores (Hayslip y Goldberg- Glen, op.cit.; Grant, 2000; Burnette, 2000; Sands y Goldberg- Glen, 2000).

Un alto porcentaje de abuelos cuidadores tienen más probabilidad de padecer riesgos en su salud, motivados no solamente por el ejercicio de dichas actividades, sino por las difíciles circunstancias familiares que atraviesan, la falta de recursos económicos, la implicación en problemas legales a consecuencia de la negligencia de sus hijos etc. A esto hay que añadirle, que ejercer los cuidados principales es una actividad que conlleva una alta responsabilidad y que estos abuelos generalmente provienen de clase social media baja o baja, pertenecientes a minorías con un nivel de estudios muy escaso y poseedores de una situación económica precaria.

Han sido diversos autores los que han estudiado la repercusión en la salud que genera el desempeño de los cuidados obteniendo resultados muy diversos, entre las investigaciones más destacadas señalamos a autores como:

Kelley (op.cit.) afirmó que un gran porcentaje de abuelas cuidadoras, tienen mayor probabilidad de padecer tristeza, depresión y peor estado de salud mental, que las que no ejercen cuidados principales.

Musil (op.cit.) en sus investigaciones afirmo que aproximadamente el 70% de las abuelas cuidadoras, tiene mayor probabilidad de padecer síntomas de depresión, cansancio e incapacidad, pero como contraparte se sienten reconocidas por su tarea y es recompensado su esfuerzo.

Finalmente Jacobson (1993) estableció en sus investigaciones, que en la vejez es muy habitual experimentar un deterioro de la salud mental, sufriendo depresión y otros trastornos, pero que asumir en edades avanzadas el cuidado de los nietos constituye una buena terapia para la depresión leve.

Los datos sobre la salud que presenta este colectivo poblacional no son homogéneos, a pesar de que las investigaciones revelen lo contrario, pero existen dos variables que aparecen con una probabilidad altísima en casi todos los casos presentados actuando como foco de conflictos y generadoras del declive del estado de salud entre la población de abuelos cuidadores. Dichas variables son:

• El número de hijos a cargo.

• Duración en el tiempo de los cuidados.

Los efectos negativos que generan los cuidados principales en la salud de los abuelos cuidadores, son los que señalan a continuación:

1. Tristeza psicológica, incluyendo depresión y somatización.

2. Efectos acumulativos debido a la dilatación de los cuidados en el tiempo.

3. Agotamiento, cansancio físico y psíquico.

4. Vulnerabilidad debido al estado de salud deficiente antes del comienzo de los cuidados.

5. Vulnerabilidad debida a la falta de tiempo para someterse a revisiones médicas y autocuidado.

6. Riesgo de adicción a sustancias sedativas y ansiolíticos.

d. Efectos negativos en los sistemas de apoyo de los abuelos cuidadores.

Los sistemas de apoyo informales tales como: familia, amigos, vecinos etc. están presentes cuando se produce cualquier acontecimiento inesperado en las familias, o algún miembro padece una enfermedad o discapacidad. Estos actúan como sistema de protección en los momentos álgidos de crisis. Estas personas ofrecen sus cuidados para satisfacer las necesidades físicas, psicosociales, emocionales y económicas de la persona dependiente, siendo variable en el tiempo, ya que puede constituir una ayuda en un momento puntual de crisis o ejerciéndola de forma permanente.

Dada la gran repercusión social que alcanza los sistemas de apoyo informales, ya que constituyen una práctica extendida por el mundo, se han realizado multitud de investigaciones. En el ámbito de lo social los estudios realizados tenían como objeto de estudio la percepción y la probabilidad que tenían los cuidadores principales de recibir apoyo, por parte de la sociedad y la familia, así la mayoría de investigadores han recogido como conclusiones, que cuando se ejercen cuidados principales hacia un colectivo se produce una disminución de la cantidad y calidad de relaciones sociales y familiares.

Burnette (1999) reflejo en sus estudios, que cuando los abuelos cuidan a sus nietos, se produce un deterioro bastante importante de la calidad y cantidad de las redes sociales que poseen.

Jones (1996) afirmó que los abuelos cuidadores, que cuidan a sus nietos bajo algún régimen de tutela, experimentan un descenso más pronunciado de las relaciones sociales según sus investigaciones, los abuelos que tienen la custodia de sus nietos, experimentaron cuatro veces más la reducción de redes de apoyo, sistema de amigos y contacto con sus cónyuges.

Hemos visto que muchas de las investigaciones realizadas sobre el tema han afirmado, que se produce una disminución de las redes de apoyo cuando se decide asumir el cuidado de los nietos, la progresiva pérdida de vínculos viene generada por dos factores principalmente. El primero, porque se genera una restructuración de las redes, para adaptarlas a la nueva circunstancia familiar y a los nuevos roles asumidos y dos por el fallecimiento de familiares y amigos debido a la vejez. A modo de conclusión los efectos negativos de los cuidados en los sistemas de apoyo de los abuelos cuidadores son los que presentamos en la siguiente tabla.

e. Efectos de los cuidados en los nietos a cargo.

Según viene recogido en la Ley Orgánica 1/1996 de 15 de enero de Protección Jurídica del Menor, se deben llevar a cabo las actuaciones necesarias para que la administración pública garantice y haga efectivos los derechos de los menores a través de la instauración de programas, servicios y demás proyectos.

La administración pública y la sociedad en general cuando observan un caso grave de negligencia por parte de los padres, no dudan en denunciar y judicialmente se les hace entrega de los nietos a sus abuelos. Por eso es de vital importancia velar en todo momento por la seguridad del menor y asegurarnos de que se está llevando a la práctica la garantía de sus derechos. Pero la mayoría de ocasiones, no se para a reflexionar la sociedad, los efectos en general, que puede ocasionar a un menor, ser separado de sus padres e instalarse en la casa de sus abuelos, viviendo una nueva situación familiar.

Debido a la incipiente importancia que han generado los estudios de los abuelos cuidadores, en los últimos años, muchos investigadores han estudiado y analizado los efectos tanto positivos como negativos que puede llegar a generar los cuidados en el menor, y que les puede generar trastornos emocionales y retraso en su desarrollo evolutivo. Por otro lado, asumir por parte de los abuelos los cuidados conlleva altos costes económicos, sociales y problemas de salud. Debe entenderse desde un principio, que no es el hecho de que sus abuelos los cuiden, sino todas las circunstancias y factores que confluyen en esa nueva situación familiar que sus miembros deben asumir. Que un menor viva la experiencia de que sus padres no quieran o no se encuentran capacitados para ejercer sus roles parentales y que como consecuencia de esta negligencia, viva con los abuelos adaptándose a un nuevo sistema familiar, puede generarle sentimientos enfrentados que en ocasiones derivan en conductas problemáticas o padecimiento de trastornos psiquiátricos y presentación de un retraso evolutivo severo (Beardslee et al., 1983).

Pero a veces no debe producirse una ausencia de los progenitores, para que los niños dejen de recibir cuidados y protección, existe situaciones donde los padres conviven con sus hijos, pero la interacción que se produce entre ellos es mínima. A pesar de que estos niños provengan de familias disfuncionales, en la mayoría de ocasiones actúan positivamente ante las adversidades, generando una capacidad de adaptación en un breve periodo de tiempo, se dice que actúan con resiliencia. Como expone en sus investigaciones Sánchez Moro (op.cit.) la resiliencia es la capacidad de adaptación rápida que poseen las personas a pesar de que se haya producido situaciones de presión, forzamiento o de lesiones. Definiéndola más detalladamente a continuación y centrándonos en el colectivo de menores.

En psicopatología el término resiliencia hace referencia a varias circunstancias, que el menor es capaz de obtener buenos resultados en general independientemente de si hablamos de rendimiento académico, red de relaciones etc. cuando está sometido a situaciones de alto riesgo, que les genera un estrés angustiante, tales como abandono, muerte de los padres etc. Que el menor, es capaz de mantener un buen nivel de competencia a pesar de estar viviendo una situación limite que amenace su estabilidad tales como separación o toxicología de los padres. Y finalmente hace referencia a la capacidad que posee el menor para recuperarse a pesar de haber vivido un trauma como puede ser el haber sufrido maltrato o abusos por parte de un adulto.

Solomon y Marx (1995.) y Lossël (1995) demostraron que los nietos que fueron cuidados por sus abuelos, mostraron mejores resultados que los niños, que pertenecían a hogares monoparentales, los primeros no mostraban comportamientos ni conductas problemáticas gozaban de buen estado de salud y obtuvieron buenos rendimientos escolares. Los citados resultados se pueden observar en la siguiente tabla:

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