Contribuciones a las Ciencias Sociales
Abril 2008

 

UNA CONDUCTA DE PRINCIPIOS
 


José Manuel Fernández Núñez
Abogado y Pensador Dominicano
http://reformulacion.blogspot.com/





Introducción:

Cada persona está convocada a participar en la solución de los problemas del mundo. Lo que le pasa a cada uno de de los otros es asunto nuestro. El sentido común es nuestra brújula, y las virtudes son como una sustancia diluida en un sistema de vasos comunicantes, quien contacta una salida o expresión de los valores puede llegar a manifestar y desplegar todo lo demás. La humanidad necesita de nosotros, y es ahora. Este es el momento de actuar, y nosotros somos los actores. Están esperando por la gente llana y sin vanidad como tú.



Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Fernández Núñez, J.M.: Una Conducta de Principios, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, abril 2008. www.eumed.net/rev/cccss


Desarrollo:

Aunque es contradictorio, es fácil esperar que los demás realicen actividades para que nuestra vida sea mejor. Todos estamos deseosos que los demás colaboren con nosotros. Aun más contradictorio es que siempre estamos listos para competir con los demás. Es increíble que cualquiera de nosotros alberque en su mente dos expectativas tan imposibles y absurdas como esas dos. Este es el Principio del Absurdo. Dicho en pocas palabras les estamos diciendo permanentemente a los demás, que son unos enajenados mentales, mientras nosotros lo somos también. Es algo así como lo que reza el proverbio popular que dice “que no se ría el muerto del degollado, cuando resulta que los dos están igual de muertos.

Si hay algo fácil en este mundo es escuchar hablar de cosas que pudiesen funcionar mejor, específicamente, escuchar quejas. Todos nos quejamos en algún momento, en contra de algo que puede funcionar mejor. Más detenidamente podemos también observar que en la gran mayoría de los casos alguien que no somos nosotros deberá hacer algo para que nosotros podamos vivir mejor.

Todo lo planteado anteriormente es solo posible en personas que no se observan a sí mismos. Estas son la inmensa mayoría, y es por eso que el factor común en las personas de éxito es que son muy pocas y que han detectado algo que ellos pueden mejorar y lo han hecho. Son personas que han sustentado sus acciones en principios inversos a los de la mayoría. Ellos mismos se reconocieron como los que debían solucionar el problema, se declararon a sí mismos como quienes son la respuesta a todas esas otras personas que solo se quejan, que solo esperan el absurdo que se plantea en el primer párrafo.

Cuando una persona se considera o se siente Ser La Respuesta, entra en acción de inmediato, e invierte el principio del absurdo y entra a trabajar en el principio o fundamento de los valores. En esa persona el mundo funciona al revés, es decir, ella compite consigo misma, y está dispuesta a colaborar con los demás. Este es un fundamento sostenible, soportable, justificable y digno. Si todo el mundo fuese así, el mundo no dejaría de mejorarse a cada instante. Es que la gente que despierta de verdad, que abre sus ojos a lo soportable o sostenible, que acepta su compromiso o misión personal, afecta directa y positivamente el bienestar de todos en el mundo.

Cualquiera de nosotros desearía poder mejorar su nivel y estilo de vida, en múltiples aspectos. Esta es una propuesta que difícilmente es rechazada. Nadie se opone a mejorar, a progresar; de hecho, podemos considerar esa actitud como un indicador de “sano juicio” o de buena salud mental y emocional. Mejorar es un objetivo, al tiempo que una responsabilidad de cada uno de nosotros. Es decir, se entiende que si nuestra mente y emociones funcionan correctamente, y están armonizadas, es normal que también tengamos aspiraciones de mejora o el propósito de mejorar algún aspecto de nuestra vida personal, social, o incluso mundial.

Todo lo dicho nos indica que dentro de nosotros hay un principio de superación, que abarca lo personal, lo social y lo mundial. Este principio nos aporta en cada momento un sustento para la vida, algo a lo que llamamos esperanza. Recordemos que la esperanza es el mismo sustento y sustancia de que está hecha la vida, y que sin esperanza no solo no es posible sostenernos de pié, sino que incluso es imposible vivir.

Si nos preguntasen al respecto de cómo sería el mundo si la gente fuera más responsable, nadie dudaría en dar una respuesta indicando que sería un mundo mucho mejor. Esta pregunta siempre tendría vigencia, porque no importa cuanto mejor pueda estar la vida en el mundo, siempre es posible mejorarla un poco más si estamos dispuestos a aumentar en conjunto, o incluso particularmente, nuestro nivel de responsabilidad.

La responsabilidad es un principio sobre el cual se sustenta toda iniciativa de mejoramiento, la realización de todo objetivo, y por tanto el valor que da seguridad de realización a todo lo que se agrega. Si añadimos responsabilidad a la realización de una tarea, entendemos de inmediato que esa tarea o trabajo no solo será culminada, sino que habrá calidad.

Levantarse y terminar el día es una rutina para muchos. Vivir el día en base a valores es otra cosa muy distinta. Para vivir en base a principios que purifiquen nuestras acciones es necesario estar dispuestos a vernos a nosotros mismos desde otra óptica, desde afuera. Este paso implica tomar responsabilidad de nuestros actos. Debemos preguntarnos a menudo, sobre el porqué de nuestras acciones, y descubriremos los principios que la sustentan. Desde ese estado será fácil que pongamos en duda lo que hasta ese momento nos pareció tan normal, o que terminemos de convencernos de aquello que sí funciona.

Solo quienes hacen una labor conciente, varias veces al día, de analizar un poco más su propia actitud, y sus acciones, y sobre todo los fundamentos o principios en los cuales se basan sus acciones, pueden decirse que han dado el primer paso para tomar el verdadero dominio o control de sus vidas. Esos son héroes que se salvan solos, y terminan entrando a las filas del gran ejército de los transformadores, reparadores y benefactores del mundo.

Una conducta de principios es fundamental y urgente; por ello todo esfuerzo que realicemos al respecto se nos multiplicará no solo a nosotros sino en beneficio de toda la humanidad. En una conducta fundamentada en principios se basan los grandes humanistas de la historia.

Este es nuestro momento de actuar, el momento de asumir responsabilidades y cambiar la ecuación, el momento de cambiar el rumbo de la historia humana. Todo depende de nosotros.

 


Editor:
Juan Carlos M. Coll (CV)
ISSN: 1988-7833
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