Revista: Caribeña de Ciencias Sociales
ISSN: 2254-7630


MODELO DE DESARROLLO DE ATENCIÓN AL ADULTO MAYOR EN CUBA: AXIOLOGÍA, CULTURA Y PARTICIPACIÓN SOCIOCULTURAL EN LA COMUNIDAD

Autores e infomación del artículo

Victoria Rey Salgado *

María Rosa Núñez González **

Universidad de Cienfuegos. Cuba

vrey@ucf.edu.cu

RESUMEN
El trabajo se presenta con el título: Axiología, cultura y participación sociocultural: condiciones para la  atención al adulto mayor en la comunidad, cuyo objetivo se direcciona a analizar los aspectos axiológicos, que inciden en la  participación sociocultural del adulto mayor, en la comunidad, y para tal propósito se exponen consideraciones sobre la base de la consulta teórica a contenidos que abordan la axiología y la cultura como un binomio en la atención al adulto mayor en la comunidad, desde un acercamiento al concepto valor, a la subjetivación individual y sociocultural de los valores y el análisis de la cultura y los valores, para luego entrar en la  participación  sociocultural  del  adulto mayor en la comunidad, al considerar el trabajo del  adulto y las condiciones para la participación en la comunidad, aspectos que condicionan los actuales modelos de desarrollo en Latinoamérica y que en Cuba tienen una significación especial.
Palabras clave: axiología - cultura - participación sociocultural - atención al adulto mayor – comunidad
The work is presented with the title: Axiology, culture and sociocultural participation: conditions for the care of the elderly in the community, whose objective is to analyze the axiological aspects that affect the sociocultural participation of the elderly, in the community, and for this purpose, considerations based on theoretical consultation are exposed to contents that approach axiology and culture as a binomial in attention to the elderly in the community, from an approach to the concept of value, to the individual and sociocultural subjectivation of the values ​​and the analysis of culture and values, to then enter the sociocultural participation of the older adult in the community, considering the work of the adult and the conditions for participation in the community, aspects that condition the current development models in Latin America and that in Cuba they have a special significance.
Key words: axiology - culture - sociocultural participation - attention to the elderly - community

 

 

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Victoria Rey Salgado y María Rosa Núñez González (2017): “Modelo de desarrollo de atención al adulto mayor en Cuba: axiología, cultura y participación sociocultural en la comunidad”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (diciembre 2017). En línea:
http://www.eumed.net/rev/caribe/2017/12/atencion-adulto-cuba.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/caribe1712atencion-adulto-cuba


INTRODUCCIÓN
Lo modelos de desarrollo en Latinoamérica, que dan respuesta al modelo integral de desarrollo humano, tienen un alto simbolismo en los países de la región, donde Cuba se erige como principal guía, al valorar en estos modelos, la significación especial que tiene el estudio del envejecimiento poblacional, como uno de los procesos demográficos de finales del siglo XX que  genera transformaciones en las estructuras económicas, sociales, culturales y ambientales. Es un aspecto que despierta el interés en el mundo, lo que ha motiva sea objeto de estudio en múltiples investigaciones a partir de diversas disciplinas científicas.
El envejecimiento poblacional es un proceso que transcurre desde el nacimiento hasta la muerte. En opinión de Villa y Rivadeneira (2002) una población envejece como consecuencia del proceso acumulativo de desgaste, que transcurre a lo largo de la vida y que genera cambios biofísicos, psicológicos y sociales en el individuo. Esto autores asumen el envejecimiento poblacional como un proceso inevitable, donde las personas que llegan a la vejez y deben prepararse para incorporar nuevos recursos con el fin de satisfacer sus necesidades y alcanzar un desempeño óptimo en las diversas esferas de actuación ya sea laboral, familiar, ambiental y sociocultural en general.
Diferentes autores a nivel internacional han expresado sus criterios sobre el envejecimiento poblacional; en interés de este trabajo se consultan escritos de Araníbar (2001) en Europa que confirma la  tendencia a realizar los estudios de envejecimiento  desde diferentes perspectivas, una de estas es que tal fenómeno se enfoca como un problema, por los altos índices de envejecimiento de la población que requieren servicios sociales, pagos por pensiones a jubilados y escasez de fuerza de trabajo.  En América Latina Solari (1987), Bazo (1996),  Pérez (1997) aportan a partir de sistematizar construcciones teóricas y ofrecer una visión coherente en sus opiniones criterios sobre el envejecimiento poblacional, en tal sentido Villa y Rivadeneira (2002) coinciden en que ha aumentado en un breve período de tiempo, y tiene un comportamiento similar al de países desarrollados.
Butler (1999)  consideró tal hecho como una  revolución  de  la  longevidad -dado el número de personas que sobrepasan los 60 años- por tanto se hace necesario el  incremento de las acciones para elevar la calidad de vida de estas personas, sobre todo en el plano espiritual.
Según criterio de la UNESCO (1999) está  situación es más grave en los países en desarrollo, dado por la situación socioeconómica y el ritmo de envejecimiento de la población, donde vivirán dentro de 15 años -aproximadamente- las tres cuartas partes de las personas de más edad; no obstante, tal reto -el envejecimiento poblacional y los servicios, las políticas y los programas que se requieren- son escasas la soluciones a partir de políticas sociales, aunque en  países de América Latina como Uruguay, Cuba, Chile y Argentina se buscan soluciones certeras.
Indistintamente para el tratamiento de este fenómeno se emplean términos para referirse a las personas que transitan por esta etapa de la vida, los más utilizados: senectud, vejez, tercera edad y adulto mayor. En este trabajo los autores asumen el término adulto mayor al tener en cuenta su utilización en el contexto académico.
Tales ideas posibilitan adentrarnos en el tratamiento del envejecimiento poblacional y la atención al adulto mayor en Cuba, a partir de las concepciones de  Hernández  (2003) que expone como la expectativa de vida se ha incrementado aceleradamente: en 1950 era de 15,5 años y en menos de cuatro décadas se elevó a 20,5 años comparable con los países de más alto desarrollo, lo que incide directamente en el envejecimiento poblacional por la variedad de necesidades que genera. Diferentes autores realizan estudios en el contexto cubano acerca del envejecimiento y tratan temas según su visión del tema: Benítez (1996 y 2007), Hernández  (2003) analizan los avances respecto a la inserción familiar, las potencialidades laborales, la salud, y la calidad de vida del adulto mayor; Barros ( 2003), presenta un análisis sociodemográficos del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Habana;  Orosa (1997 y 2003), Durán (1998) y Chávez (2005) enfatizan en la atención al adulto mayor en el contexto familiar; Prieto (1996, 2003, 2008) presenta estudios sobre la salud en esa etapa de la vida y Alfonso (1999) se refiere a los pronósticos de crecimiento. En común esto autores tratan la necesidad de enfrentar esta etapa y proponer acciones conjuntas ante las situaciones que se presentan.
Sin embargo, aún no son suficientes las propuestas sobre todo desde la participación sociocultural, y el enfoque de los valores; así, la Axiología, como ciencia filosófica constituye elemento sustancial de los fundamentos teóricos y epistemológicos a tener en cuenta en la interpretación de este fenómeno que es de alcance mundial. En esa dirección se constató que hay programas y estrategias y proyectos con el objetivo de favorecer al adulto mayor, sin embargo se aprecia que se adolece de una perspectiva para la promoción de valores.
En esa mirada axiológica y cultural para la atención al adulto mayor se consideró la necesidad de hacer una breve referencia a la historia del tema, que se inicia en Cuba en 1974 con el primer programa de atención al adulto mayor este encauzó sus esfuerzos al desarrollo de la Geriatría.  En 1992, se funda el Centro Iberoamericano de la Tercera Edad (CITED) que se erige en una valiosa institución por su labor en la especialidad, el trabajo docente a nivel nacional e internacional, así como la formación de técnicos y especialistas. Surge en 1997 el Programa para la Atención Integral al Anciano en Cuba el cual consta de tres subprogramas: institucional, hospitalario y comunitario, desde una visión de salud. Sin embargo, en el criterio de Hernández (2003) no incluye el componente cultural con el auspicio del Ministerio de Cultura, aunque al evaluar sus resultados se precisa la participación del adulto mayor en las actividades culturales.
Expósito (2009) refiere que el subprograma comunitario proyecta dos objetivos generales que modelan la atención desde la visión de salud y asistencia social, incluyendo los niveles primario, secundario y terciario, por lo cual subrayan los servicios de geriatría, rehabilitación y fisioterapia. Este programa incluye siete objetivos específicos con su correspondiente sistema de actividades, sin embargo, ninguno consigue una proyección sociocultural y solamente los objetivos uno y tres lo incorporan entre sus actividades.
Las  Cátedras  Universitarias  del  Adulto  Mayor,  auspiciadas  por  la  Central  de  Trabajadores  de  Cuba,  la Asociación de Pedagogos y el Ministerio de Educación Superior ejecutan acciones para este segmento de la población, así como los Círculos y Casas de abuelos promovidos por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y el Instituto de Deportes y Cultura Física (INDER). El Ministerio de Comercio Minorista garantiza un suplemento alimentario e  instituyó  el servicio  de alimentación  a la  familia  de  bajos  ingresos.  También,  se han  creado facilidades para el cobro de las pensiones a los que presentan limitaciones para trasladarse a las dependencias bancarias.
Cienfuegos, se considera una de las provincias de mayor envejecimiento poblacional, luego para garantizar la atención al adulto mayor se desarrollan varia formas de preparación a los que de una u otra forma los atienden, entre estas: el seguimiento posgraduación de la  maestría de amplio acceso sobre longevidad satisfactoria desde la perspectiva médica, trabajos de diploma sobre el adulto mayor con prevalencia de temáticas como: la reinserción  sociocultural,  las  potencialidades y necesidades  socioculturales  y  capacitación a los  actores  sociales. Actualmente se considera que aún es una necesidad estudiar al adulto mayor desde la perspectiva sociocultural comunitaria, sobre todo en el municipio Abreus, donde se desempeñan profesionalmente los autores.
Tal afirmación se justifica al constatar mediante la observación, entrevistas y estudios de documentos que los servicios y actividades que planifican las instituciones culturales tienen limitaciones con los intereses, necesidades y motivaciones del adulto mayor, la participación en las actividades socioculturales se realiza como espectador, al ser insuficiente   el aprovechamiento   de   las   potencialidades, aunque existen  carencias de recursos estratégicos y metodológicos, y falla la planificación por otras causas como transporte y recursos de alimentación.  
Tales propuestas evidencian una contradicción entre la política que norma la atención al adulto mayor, la teoría que muestra un vacío en la justificación para la proyección sociocultural fundamentada en los valores de los programas y proyectos de atención al adulto mayor y la práctica que evidencia una insuficiente participación del adulto mayor en la vida sociocultural de la comunidad.
En ese interés, el objetivo del trabajo se direcciona a analizar los aspectos axiológicos que inciden en la  participación sociocultural del adulto mayor en la comunidad, y para tal propósito se exponen consideraciones sobre la base de la consulta teórica a contenidos que abordan la axiología y la cultura como un binomio en la atención al adulto mayor en la comunidad, desde un acercamiento al concepto valor, a la subjetivación individual y sociocultural de los valores y el análisis de la cultura y los valores, para luego entrar en la  participación  sociocultural  del  adulto mayor en la comunidad, al considerar el trabajo del  adulto y las condiciones para la participación en la comunidad. Tales criterios se presentan en el desarrollo del trabajo y se someten a consideración del lector.
DESARROLLO
1. POSICIONES AXIOLÓGICAS: UN ACERCAMIENTO A AL CONCEPTO VALOR
Las posiciones axiológicas de diferentes autores, se analizan como parte del estudio y las mismas son un sustento teórico de transcendental importancia para abordar el tema de los aspectos axiológicos que inciden en la  participación sociocultural del adulto mayor en la comunidad. Tal cuestión permite presentar criterios al respecto, uno de estos es el que emite Fabelo (1989:10) quien define el valor como: “la capacidad que poseen determinados objetos y fenómenos de la realidad objetiva de satisfacer alguna necesidad humana, es decir, la determinación social de estos objetos y fenómenos, consistente en su función de servir a la actividad práctica del hombre”. De otra parte López (2006: 304),  refiere que “los valores forman parte de la realidad, son cualidades potenciales e imprescindibles del ser humano (...) es conocimiento sobre lo deseable”.  
En tanto González (1998: 10) precisa la importancia de asumir creadoramente la transmisión de valores ante el fenómeno del envejecimiento de la población al plantear: “…los valores no tienen sentido estático, por tanto la educación moral no puede estar en la transmisión de contenidos y de los valores estándares, sino en un sistema de valores personalizados, portadores de un sentido para él, vivenciados y asumidos, lo que conduce a la diferenciación individual” y López (1999:16)
refiere que  el sistema de valores se construye en el quehacer cotidiano a partir de múltiples condiciones objetivas, materiales y espirituales y las determinantes subjetivas del sujeto, donde la actividad transformadora resulta el elemento esencial, así, el valor es resultado de la actividad que el individuo realiza,  guían el desarrollo personal en todos los grupos de edades, pues son componentes de la conciencia moral y brújula del comportamiento humano”, lo que exige nuevas formas de valorar la vida y por consiguiente el papel del adulto mayor.  
En tal caso la perspectiva de estos autores asumen concepciones que responden a las exigencias del estudio y posibilitan asumir por las autoras que los valores constituyen parte de la realidad sociocultural y tiene alcance  ante el envejecimiento poblacional, sobre todo en el  adulto mayor como reflejo en la conciencia de las personas, lo cual conforma su identidad ante la necesidad de  consolidar,  trasladar  y  promover  valores  que  favorezcan  la  convivencia  intergeneracional en  la  familia,  la comunidad y la sociedad en general.
De tales análisis se hace una aproximación a la comprensión de la subjetivación individual del valor y su vínculo con lo sociocultural, lo que permite interpretar como repercute en lo individual el proceso de regulación sociocultural.
En tal dirección Expósito (2009) considera que el valor se incorpora a la subjetividad en correspondencia con el nivel de información y la calidad de las relaciones, así las necesidades y vivencias se integran formando la concepción del mundo, la cual se expresa en la actitud y las concepciones morales. Tal supuesto permite inferir por los autores de este estudio que los valores no se inculcan, sino que se vinculan a las necesidades, particularidades e intencionalidad con que se asumen y al llevar la reflexión al tema que no ocupa, se define que existen valores que trascienden a las necesidades de los adultos mayores,  y se manifiestan como antivalores, por ejemplo  el irrespeto a los ancianos en lugares públicos, la insensibilidad ante sus necesidades, la falta de interés por las tradiciones, costumbres y normas de vida de las generaciones de abuelos y padres que mantienen su vigencia, entre otros. Luego,  en el adulto mayor, los valores aprendidos sufren modificaciones, el reto es mantener los valores conquistados y trasmitir los valores tradicionales y nuevos a la juventud y a sus contemporáneos (Expósito, 2009).
El proceso de envejecimiento de la población requiere de políticas que  incorporen un componente axiológico para preparar a todas las generaciones para una adecuada convivencia intergeneracional donde el adulto mayor, sea activo en diversas esferas y se utilicen sus experiencias y conocimientos, tal afirmación se justifica  porque las personas de edad son las intermediarias entre el pasado, el presente y el futuro, su sabiduría y experiencia constituyen un verdadero vínculo vital para el desarrollo de la sociedad” (Kofi Annan, citado por Colectivo de Autores, 2002:10).
2. ANÁLISIS DE LA CULTURA Y LOS VALORES
El enfrentamiento a las contradicciones sociales, económicas no impide la conservación de los valores y desarrollarlos en armonía con la nueva realidad y modo de entenderla que hoy vive el mundo. Es imprescindible considerar al adulto mayor como una fuerza social considerable por los valores, la memoria histórica y saberes que transmiten en beneficio de la sociedad. Ello permite enfrentar el deterioro de valores éticos en los jóvenes, dentro de la llamada crisis de valores que se manifiesta como un momento dialéctico, como un proceso de desarrollo axiológico y no como decadencia o degradación de valores sociales” (López, 2006:137).
En los proyectos de vida del adulto mayor se manifiesta una heterogeneidad de concepciones lo cual se refleja, por ejemplo en la incongruencia entre el discurso verbal hacia los jóvenes y el comportamiento que asume en la familia y la comunidad y en el crecimiento de la apatía y el afán de lucro de algunos, dadas las diferencias sociales y económicas actuales.
Expósito (2009), expresa diferentes clasificaciones sobre los valores, entre las cuales se destacan los valores éticos- morales-sociales, importantes para garantizar la convivencia de las personas de diferentes generaciones. Entre los valores éticos- morales-sociales, que constituyen la base del bienestar de los adultos mayores se pueden considerar la dignidad, el amor, la amistad, la generosidad, la honestidad, el respeto, la cooperación y la solidaridad, teniendo como base la responsabilidad y constituyen base para promover proyectos de participación sociocultural (Vargas, 2008). 
En la teoría axiológica de actualidad, la clasificación de valores propuesta por López (2004: 415), se asume en este estudio y destaca los valores vinculados a la necesidad de crear y fomentar una cultura del comportamiento en  el  ser  humano  como:  el  respeto,  la  cortesía,  el  amor,  la  caballerosidad,  la  honestidad,  la  civilidad,  la cordialidad, la delicadeza, la modestia, la sencillez, la ternura, la solidaridad, la ayuda mutua y la protección al necesitado, entre otros, que se recogen en los diferentes códigos de ética.
La cultura también es un elemento a considerar y contribuye al fomento de un sentido de la vida desde los valores y propicia el desarrollo humano a partir de una concepción axiológica en el tratamiento al adulto mayor, para ello es preciso modificar estereotipos y dogmas que perduran en el medio sociocultural y que entran en contradicción con la nueva realidad. En la sociedad actual se hace necesario fortalecer una cultura para el envejecimiento, pues aún se subestima esta etapa de la vida (Expósito, 2009).
Luego, las particulares socioculturales que caracterizan a la población cubana  prueban el respeto por el adulto mayor y la necesidad de mantenerlos en el marco de la familia, social y cultural; en lo cual es importante el sistema de relaciones con el adulto mayor y que estas tengan como sustento el respeto, la tolerancia y la admiración. En tanto es un reto potenciar las vías de fortalecimiento de los valores y sus contenidos de modo que contribuyan a un nivel de vida digno para el adulto mayor y les permita participar activamente en la vida sociocultural en la comunidad.
3. ADULTO MAYOR EN LA COMUNIDAD: LA PARTICIPACIÓN  SOCIOCULTURAL 
A nivel internacional y nacional, diferentes autores han planteado sus concepciones acerca de la comunidad; el trabajo social comunitario y la participación sociocultural comunitaria, elementos que los autores asocian por constituir núcleo desde el tema que se presenta.
Arias (1995: 21), define  que la comunidad como entorno social, presenta grandes posibilidades para la integración y participación del adulto mayor, y la considera como el lugar donde viven las personas, con las que estos conviven y las relaciones que se establecen entre todos ellos. La participación comunitaria es un proceso que implica el protagonismo compartido y la acción colectiva de los miembros de una comunidad en su transformación. Linares (1996) expresa que en la incorporación progresiva e integral, de los sujetos en  la toma de decisiones, desde la identificación de necesidades, el establecimiento de prioridades, la detección de los recursos con que se cuenta o se requieren y la ejecución de alternativas de solución, hasta la evaluación de los resultados y su seguimiento en la comunidad se logra el trabajo y la participación sociocultural comunitaria.
En tal dirección,  Malagón (1999:74) opina que el trabajo social comunitario, tiene como objetivo proporcionar los medios a la propia población para movilizar sus recursos, hacer transformaciones para su bienestar y facilitar la comunicación entre los sujetos en la propia comunidad y Ander Egg (2000: 12) asume que la comunidad es un espacio  para la participación, al precisar la interacción de las personas que conviven en ese espacio;
Esta perspectiva fue objeto de atención de un Colectivo de autores (2001), que apuntan al trabajo comunitario, como la vía para  promover la participación individual y colectiva, alcanzando el despliegue de talentos y estilos de vida a través de espacios de autogestión y autodirección, lo cual posibilita el acceso a la toma de decisiones, luego se infiere que para lograr la participación del adulto mayor hay que partir de sus necesidades, creando situaciones que impliquen la solución de problemas de la comunidad y de ellos mismos.
Benítez (2001:56) apunta que el trabajo social comunitario constituye un proceso de manifestación, cooperación y movilización de diversos grupos o la población comunitaria, que se integra para enfrentar problemas y gestionar requerimientos que permitan dar respuesta a sus necesidades y demandas. Linares, Rivero y Moras (2002:21), señalan en relación al trabajo comunitario, que es aquel que se hace desde la comunidad y por la comunidad, de modo reflexivo y consciente, a partir de sus problemas, necesidades, recursos y potencialidades.
En tanto, Caballero y Yordi (2004:25) destacan que la comunidad es la asociación de personas, que funciona como una unidad social, donde los miembros participan de algún rasgo común, con sentido de pertenencia, luego está en determinada área geográfica, en la cual la pluralidad de personas interactúan entre sí, e influye de formas activa o pasiva en la transformación material y espiritual de su entorno.
Luego, es criterio de los autores, que la  comunidad constituye un escenario de participación del adulto mayor que manifiesta su participación, liderazgo y experiencia, donde además actúan las organizaciones políticas y sociales que los acogen en sus actividades. Al valorar estas definiciones se aprecia que la participación constituye un proceso que aumenta la motivación y satisfacción de quienes se implican e impulsa a las personas a aceptar responsabilidades, a crear, a desarrollar el sentido de identidad y de pertenencia a un grupo y a su comunidad. Ella transcurre en diferentes contextos que determinan una diversidad de formas y niveles de participación entre las que destaca la comunidad. Estos elementos se convierten en punto de partida para diseñar proyectos de participación comunitaria dirigidos al adulto mayor en su contexto de actuación.
La participación en la comunidad requiere de sentimientos de cooperación, solidaridad y deseos de crecimiento y desarrollo. La población de adulto mayor debe mantener su participación con independencia de las causas que la limitan, muchas de las cuales no dependen de ellos. De manera, que la experiencia y la riqueza de este colectivo aún no se utiliza a pesar de representar un capital humano, cuya actividad ofrece beneficios a la sociedad y supone un reconocimiento social, individual y colectivo importante.
La  participación  comunitaria  como  proceso  social  permite  que  los  implicados  analicen  sus  necesidades  e intereses colectivos y las acciones para cumplir los objetivos que ellos mismos se proponen, en correspondencia con los medios y recursos de que disponen en la realidad. De acuerdo con ello se proyecta la transformación, el mejoramiento y la conservación de su propio patrimonio. El adulto mayor tiene un papel decisivo en el desarrollo, conservación y transmisión de la cultura del pueblo, para lo cual se necesita fomentar una cultura de participación, donde es esencial el qué hacer y cómo hacerlo, por lo tanto, su participación es un medio concreto para alcanzar el objetivo de favorecer un envejecimiento satisfactorio. Luego para el adulto mayor participar supone que tenga que sensibilizarse, tomar parte, implicarse, decidir, actuar comprometerse y saber cómo hacerlo desde la comunidad, para lo cual tiene que tener presente las necesidades, y actuar como protagonista en el colectivo.
Llegado a este punto, en correspondencia con los procesos de cambio que ocurren a nivel mundial y las transformaciones acaecidas en Cuba, la atención al adulto mayor transita por tres etapas: institucional, de diversificación de la atención y de proyección intersectorial de la atención; que evolucionan de una concepción asistencial a la integración activa a la vida social. El envejecimiento de la población constituye un proceso sociodemográfico que acontece a un ritmo acelerado; lo cual corrobora la necesidad de considerar al adulto mayor en una etapa del ciclo de vida caracterizada por la auto/trascendencia. Esta perspectiva es coherente con la posición axiológica de respeto al adulto mayor y de su función educativa en la sociedad, lo cual ofrece los fundamentos éticos de su atención en la comunidad. Luego se consideró que la comunidad ofrece oportunidades para perfeccionar la atención al adulto mayor, con un protagonismo en la proyección y ejecución de las políticas, programas y estrategias lo que contribuye a un envejecimiento satisfactorio.
CONCLUSIONES
Lo modelo de desarrollo latinoamericano apuntan al estudio de la participación sociocultural del adulto mayor, con énfasis en su aspecto axiológico y los resultados de la consulta a diferentes autores permite formular las conclusiones siguientes: El estudio histórico del proceso de atención al adulto mayor permite sistematizar tres etapas en correspondencia con la influencia de los acuerdos internacionales y su implementación en Cuba, que expresa la evolución del proceso de un marco institucional al comunitario lo cual ofrece mayores oportunidades para la participación sociocultural. Las características del adulto mayor en el orden biológico, psicológico y social, dan lugar a formaciones típicas que identifican una nueva etapa del desarrollo humano cuya particularidad esencial es la auto-transcendencia. Esta constituye una potencialidad para la actividad sociocultural en beneficio del adulto mayor y de la comunidad en que viven. La participación sociocultural del adulto mayor en la comunidad, constituye una vía para favorecer un envejecimiento satisfactorio y un proceso para continuar revelando sus propios valores y contribuir a los valores de las nuevas generaciones en la cotidianidad.
En la teoría axiológica de actualidad, los valores están vinculados a la necesidad de crear y fomentar una cultura del comportamiento en  el  ser  humano  fundamentada en el  respeto la solidaridad y la protección al necesitado. La cultura también es un elemento axiológico en el tratamiento al adulto mayor, que se hace necesario fortalecer, a partir de una cultura para el envejecimiento en el marco de la familia, y la sociedad que se fundamenta en las relaciones con el adulto mayor desde el respeto, la tolerancia y la admiración y que les permita participar activamente en la vida sociocultural en la comunidad.

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*Profesora Asistente. Centro Universitario Municipal Abreus. Universidad de Cienfuegos. Cuba. E-mail: vrey@ucf.edu.cu
** Dr.C. Centro Universitario Municipal Abreus. Universidad de Cienfuegos. Cuba. E-mail: mnunez@ucf.edu.cu

Recibido: 02/11/2017 Aceptado: 28/12/2017 Publicado: Diciembre de 2017


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