Revista: Caribeña de Ciencias Sociales
ISSN: 2254-7630


LOS ESTILOS DE CRIANZA Y SU INCIDENCIA EN LA SATISFACCIÓN FAMILIAR EN FAMILIAS DE LA CIUDAD DE PORTOVIEJO EN EL AÑO 2017

Autores e infomación del artículo

Ortiz Zambrano Jhon Kelvin*

Valdivieso López Isabel Patricia**

Marín Montes Maira Cristina***

Universidad Técnica de Manabí

ivaldivieso@utm.edu.ec

RESUMEN

En este artículo se ha analizado los estilos de crianza y como estos se relacionan con la satisfacción familiar. Se dice que los estilos de crianza son tres: estilo autoritario donde los padres imponen su autoridad sin opción a la réplica; estilo con autoridad en la que los padres tienen la autoridad y la ejercen  pero dan oportunidad a los niños a que entiendan y razonen las órdenes y las reglas y el estilo permisivo en que son los niños quienes ejercen el control y no los padres y no existen límites.
Para este estudio se consideró a 30 familias pertenecientes a la ciudadela los Bosques de Portoviejo, de diferente nivel socio económico, estado civil, nivel de escolaridad y número de hijos.
El método utilizado fue el correlacional, transversal y cuantitativo. Los instrumentos usados fueron el cuestionario de crianza parental (PCRI) que consta de 78 preguntas que se dividen en 8 escalas: apoyo, satisfacción con la crianza, compromiso, comunicación, disciplina, autonomía, distribución de rol y deseabilidad social. En cada escala encontramos que las preguntas también muestran los estilos de crianza utilizados por los padres y también se utilizó una encuesta en donde se busca entender la satisfacción familiar en cada uno de los escenarios.
Se ha visto que los niños que son criados por padres con autoridad son los más independientes, adaptables y sociables, los niños criados por padres autoritarios son niños tímidos, inseguros, dependientes y tienden a rebelarse. Y los niños criados por padres permisivos son niños impulsivos, ansiosos y a quienes les cuesta seguir las reglas.
Se encontró que el estilo democrático de crianza es el que se relaciona con niveles más alts de satisfacción familiar, seguido por el estilo autoritario. El estilo que menos satisfacción generó fue el permisivo.

PALABRAS CLAVE
Estilos de Crianza – Satisfacción Familiar – Familias – Apego – Padres e Hijos

 

ABSTRACT

In this article we have analyzed the styles of parenting and how they relate to family satisfaction. It is said that the styles of parenting are three: authoritarian style where parents impose their authority without option to replicate; style with authority in which parents have the authority and exercise but give children the opportunity to understand and reason the orders and rules and the permissive style in which it is the children who exercise control and not the parents and do not exist limits.
For this study 30 families belonging to the citadel were considered the Bosques de Portoviejo, of different socio-economic level, marital status, level of schooling and number of children.
The method used was correlational, transversal and quantitative. The instruments used were the parental questionnaire (PCRI) which consists of 78 questions that are divided into 8 scales: support, satisfaction with parenting, commitment, communication, discipline, autonomy, role distribution and social desirability. In each scale we found that the questions also show the parenting styles used by the parents and a survey was also used to understand the family satisfaction in each of the scenarios.
It has been seen that children who are raised by authoritative parents are the most independent, adaptable and sociable, children raised by authoritarian parents are timid, insecure, dependent children and tend to rebel. And children raised by permissive parents are impulsive, anxious children and those who find it difficult to follow the rules.
It was found that the democratic style of parenting is that which is related to higher levels of family satisfaction, followed by the authoritarian style. The style that generated the least satisfaction was the permissive one.

KEYWORDS
Parenting Styles - Family Satisfaction - Families - Attachment - Parents and Children

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Ortiz Zambrano Jhon Kelvin, Valdivieso López Isabel Patricia y Marín Montes Maira Cristina (2017): “Los estilos de crianza y su incidencia en la satisfacción familiar en familias de la ciudad de Portoviejo en el año 2017”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (noviembre 2017). En línea:
http://www.eumed.net/rev/caribe/2017/11/satisfaccion-familiar-ecuador.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/caribe1711satisfaccion-familiar-ecuador



INTRODUCCIÓN

Los estilos de crianza son un conjunto de normas practicadas por los padres con los hijos. Los padres, al ser los principales responsables del cuidado y la protección de los niños, son los encargados de transmitir reglas, conocimientos, valores, actitudes, relaciones y hábitos que se transmiten de generación en generación.
Las dimensiones que caracterizan las prácticas educativas de los padres son la vigilancia y las obligaciones; existencia o no de normas y disciplina, grado de exigencia, así como el afecto y la comunicación.
De acuerdo a algunos autores (de los Ángeles Álvares, 2012; Maccoby & Martin, 1983; Vega, 2006) existen 4 tipos de crianza, el democrático, el indiferente, el permisivo y el autoritario; en el estilo democrático los padres tratan de dirigir las actividades de los hijos tomando en cuenta su edad, características y circunstancias particulares. En el estilo indiferente las principales características son la ausencia de control, disciplina, frialdad y rechazo en la relación padre-hijo. El estilo permisivo se caracteriza debido que los padres permiten que los niños sean los que deciden sobre sus actividades y sean ellos los que toman el control de la familia y los padres se someten a sus exigencias y capricho, y finalmente el autoritario en el que los padres imponen normas y reglas inapelables, sin tomar en cuenta la edad ni las individualidades de cada hijo.
Por otro lado, otros autores (Ainsworth, Blehar, Waters, & Wall, 2015; Baumrind, 1967; Bowlby, 2008) tras realizar múltiples investigaciones en la relación entre niños pre-escolares y sus padres, encontraron que la formación de los hijos tiene dos dimensiones: la aceptación y el control parental. De ahí que se mencionan tres estilos en la crianza de los hijos. El estilo con autoridad que habla de padres controladores pero flexibles, tienen un alto nivel de involucramiento, control y supervisión, valoran reconocen y respetan la participación de los niños en la toma de decisiones y les inculcan responsabilidades. Valoran la individualidad e independencia de los niños, así como sus intereses y personalidad, y exigen un buen comportamiento. Son padres cariñosos y se mantienen firmes frente al cumplimiento de las reglas, y los castigos se imponen en un contexto de apoyo y calidez. Favorecen el diálogo con sus hijos y les hacen entender el motivo de sus exigencias. Los hijos de estos padres suelen ser controlados, asertivos, curiosos y satisfechos. Este estilo parece desarrollar de mejor manera las capacidades de los niños al establecer normas realistas, claras y congruentes, de esta manera los niños saben lo que se espera de ellos y saben cuándo están cumpliendo las expectativas de sus padres. Por lo tanto, cabe esperar que los niños se desempeñen debidamente ya que conocen la satisfacción de cumplir con sus responsabilidades y cumplir con sus metas. Cuando existen dificultades el padre con autoridad enseña al hijo normas de comunicación positiva para que el niño exprese sus puntos de vista y se negocien las posibles soluciones. Se considera que este estilo es el mejor para la crianza de los hijos.
El estilo autoritario corresponde a padres con un patrón muy dominante con un alto grado de control y supervisión, exigen obediencia absoluta y son muy castigadores tanto de forma física como sicológica. Son injustos y enérgicos cuando no se cumple lo que ellos deseaban. No se involucran mayormente con sus hijos, no les interesa ni sus opiniones ni sus intereses. Establecen pautas de comportamiento y reglas restrictivas y muy exigentes. Estos niños presentan retraimiento desconfianza y descontento (Papalia, Wendkos Olds, & Duskin Feldman, 2012). En estos hogares el control es tan estricto que los niños no pueden elegir su propio comportamiento, más bien deben responder a las exigencias de los padres y esto los vuelve niños muy dependientes de los adultos.
El estilo permisivo corresponde a padres que presentan un patrón muy tolerante, valoran la autoexpresión y la auto regulación con un alto nivel de involucramiento. Permiten que sus hijos expresen sus sentimientos con libertad, presentan un bajo nivel de exigencia y ejercen poco control sobre el comportamiento de sus hijos. Son cálidos, poco castigadores y les consultan a sus hijos sobre las normas. Estos niños son los más temerosos de todos. En estos hogares los niños reciben muy poca orientación llegando a manifestar inseguridad y ansiedad sobre si hacen lo correcto.

Satisfacción familiar

 

De acuerdo al diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAL) define la satisfacción como el sentimiento de bienestar o placer que se tiene cuando se ha colmado un deseo o cubierto una necesidad. Así, satisfacción familiar se puede definir como el sentimiento de bienestar familiar que se obtiene al cubrir las necesidades tanto materiales como psicológicas, afectivas y físicas de los integrantes de dicha familia.

En la actualidad, las familias se encuentran sumidas en una sociedad consumista dentro de un mundo globalizado (Gubbins & Berger, 2004). Por esto los padres no tienen tiempo para compartir en familia, por lo que tratan de compensar carencias afectivas con regalos, o mucha permisividad e inestabilidad, resultado de la falta de desarrollo de modelos de crianza adecuados, lo que ha afectado el progreso y la dinámica de esas familias (Jiménez & Godoy, 2005; Montesinos, 2004).
Por esto los padres intentan educar a sus hijos con prácticas educativas que se caracterizan por el control y las exigencias, que repercuten en la existencia o no de normas y disciplina. Otras realidades presentes son el afecto y la comunicación, que se caracterizan por el grado de apoyo y cariño directo hacia los hijos y la mayor o menor comunicación entre padres e hijos (Vega, 2006). Esta experiencia de control y afecto influye directamente en la dinámica familiar, y una sensación de satisfacción o insatisfacción de necesidades básicas de comunicación y afecto.

La calidad de vida se entiende como una pensamiento que transmite los sueños de una persona respecto a las realidades de la vida: bienestar emocional, económico y físico relaciones interpersonales, el desarrollo personal, la autodecisión, la inclusión social y los derechos (Córdoba-Andrade, Gómez-Benito, & Verdugo-Alonso, 2008).

MÉTODO

El presente es un estudio correlacional, transversal con enfoque cuantitativo. Los métodos utilizados fueron el análisis documental, el estadístico, el analítico y el descriptivo.

Participantes
El estudio se lo realizó en la Ciudadela de los Bosques de la ciudad de Portoviejo. Se trabajó con 30 familias con diferente nivel socio económico, número de hijos, grado de escolaridad y edad. La media de la edad de los padres es de 40,48 años y de las madres es de 36,92.
El estado civil de los participantes es: casados 50%; unión libre 20%; familias reconstruidas 13,33%; viudo 3,33%; solteros 3,33%; divorciados 3,33% (Gráfico 1).
De las 30 familias 7 tienen 1 hijo, 15 familias tienen 2 hijos, 6 familias tienen 3 hijos, 2 familias tienen 4 hijos, con una media de 2,1 niños. El total de niños es de 63. El porcentaje de niños es de 47,62% y el de niñas es 52,38%.

Gráfico 1.- Estado civil de los participantes
Fuente: Los autores

En cuanto a la educación de los padres tenemos los siguientes resultados: educación básica 12,72%, bachillerato el 27,27%, educación de tercer nivel 34,54%, magister el 10,94%; tecnólogo el 9,09%, PhD el 2,63%, militar el 1,81% (Gráfico 2). Los ingresos familiares en promedio son; sueldo básico 13,33%; de $400 a $800 20%; de $800 a $1000 26,66%; de $1000 a $1500 23,33%; más de $1500 16,66%.
Gráfico 2.- Educación de los padres
Fuente: Los autores

Instrumentos

Se aplicó el Cuestionario de Crianza Parental (PCRI) a un miembro de la familia (madre o padre) (Anexo 1).
Este cuestionario permite medir la manera en que los padres crían a sus hijos, ya que permite medir las actitudes que tienen los padres hacia la crianza de sus hijos, y se puede aplicar tanto a padres como a madres. El PCRI (Roa Capilla & Barrio, 2001) está compuesto de 78 ítems que están distribuidos en 8 escalas: apoyo satisfacción con la crianza compromiso, comunicación, disciplina, autonomía, distribución del rol, y deseabilidad social. Se aplicó así también un cuestionario mismo que busca saber el nivel de satisfacción de las personas relacionados con la vida en familia.

Dimensiones del Cuestionario de Crianza Parental (PCRI)

Apoyo materno

Es la capacidad que tienen los padres de hacer que sus hijos se sientan aceptados y tomados en cuenta. Con el apoyo podemos identificar bajos niveles de castigos físicos, utilización del razonamiento, una buena comunicación familiar y saber expresar adecuadamente las emociones en las relaciones con los hijos (Cristiani et al., 2014; Rangel, 2016).
Podemos considerar como variables que deben ser incluidas dentro de apoyo el afecto emocional, el tacto y la confianza mutua, las cuales son importantes para el buen desarrollo de las relaciones padres-hijo ; lo cual lleva a un buen desarrollo adaptativo del niño.
El apoyo familiar es considerado como un factor importante en el proceso educativo y comprende un alto grado de participación de los padres en las actividades escolares de los hijos; lo cual genera un resultado positivo en el desempeño académico, y así mismo el tiempo que dedica la familia en el apoyo para la realización de las tareas escolares (Ron & Elizabeth, 2017).

 

Satisfacción con la crianza

Podemos definir satisfacción como el sentimiento de bienestar o placer que se tiene cuando se ha colmado un deseo o cubierto una necesidad. Un elemento importante de la satisfacción en la crianza es la calidad de las relaciones padres-hijos y el grado de comunicación afectiva. Así también se puede definir la  satisfacción familiar como una apreciación valorativa de las distintas facetas de la vida que despiertan sentimientos en el individuo y se inician en las interacciones verbales y físicas con los demás miembros de la familia (Cuervo Martínez, 2010).

Compromiso

De acuerdo al diccionario compromiso es la” obligación contraída por una persona que se compromete o es comprometida a algo”. Así una persona se encuentra comprometida cuando cumple con sus obligaciones, con lo que se ha propuesto o con aquello que se le ha encomendado. Es decir que vive, planifica y reacciona de forma correcta para conseguir sacar adelante un plan, una familia, el trabajo, los estudios, etc.
Para que exista compromiso se necesita primero que haya conocimiento. Es decir que no podemos estar comprometidos con algo si desconocemos las condiciones del compromiso, o sea las obligaciones que conlleva. Podemos decir que una persona está realmente comprometida con un proyecto cuando trabaja duramente para alcanzar los objetivos.
En una familia, y de acuerdo al rol de cada uno existen diferentes grados de compromiso. Los padres deben proporcionar a sus hijos no solo los medios necesarios para su subsistencia, sino también inculcarles valores y dedicarles tiempo para jugar con ellos, conversar, apoyarles. También tienen un compromiso con la pareja para que la relación sea de respeto mutuo, con amor y cuidando todos los aspectos de la relación (Rodríguez, 2001).
Los hijos también tienen responsabilidades con su familia, se espera de ellos que sean respetuosos con sus padres, veraces y deben estar dispuestos a ayudar a sus padres cuando ellos así se lo pidan, y también tienen responsabilidades entre hermanos como son el respeto y la unidad.

Comunicación

La comunicación es el método por medio del cual dos personas se conocen, descubren y crean lazos sólidos. Chunga (2008) indica que la comunicación familiar son las interacciones que establecen los integrantes de una familia, y por esta interacción se establecen los procesos para relacionarse y desarrollar habilidades sociales que son esenciales para vivir en la sociedad a la cual pertenecemos.
Hay que anotar que la comunicación dependerá del contexto familiar, de la estructura y la dinámica interna. La calidad de la comunicación familiar dependerá de cuan abiertos y flexibles sean los padres en su relación con sus hijos. Para que la comunicación sea buena debe ser de ambos lados, los padres deben estar disponibles para escuchar a los hijos, y estar preparados para intercambiar ideas y sentimientos.

Disciplina o establecimiento de límites

La disciplina es un método que ayuda a los niños a integrarse a la sociedad enseñándoles patrones de conducta que son o no son socialmente admitidos y no debe tomarse como una manera de controlar a los niños. Para la buena convivencia social se necesitan límites al igual que para la convivencia armoniosa de una familia y la convivencia en el entorno escolar del niño.
Los límites hacen que los niños se sientan seguros, y pueden tomarse como sinónimo de enseñanza, no de castigo. Al saber lo que se espera de nosotros es más fácil agradar a los demás con nuestro buen comportamiento, y les enseña a los niños a tener el control y ser responsables de su conducta
Al poner límites enseñamos a los niños a distinguir lo que está bien de lo que está mal. El tener límites ayuda a los niños a sentirse seguros porque saben hasta donde pueden llegar y cuáles serán las consecuencias de una conducta inapropiada. Los límites nos indican hasta dónde puede llegar un niño en su comportamiento, ya que al ponerle estas limitaciones le estamos diciendo que nos preocupamos por él. Le estamos enseñando a vivir en una sociedad, y a que ellos mismos pongan sus límites (Troice & Icaza, 2001).)

Autonomía

La autonomía es la capacidad de los seres humanos para funcionar con independencia. La persona con autonomía se caracteriza por dar sus opiniones, tomar sus propias decisiones, además es una persona disciplinada que puede ejercer autocontrol. Es importante que una persona pueda hacer las cosas por sí misma, ya que esto le ayuda a sentirse bien, y a experimentar y reconocer sus propias capacidades.
Los padres sobreprotectores no ayudan al desarrollo de la autonomía, por que privan al niño de conocer y experimentar sus propias capacidades y con esto se tiende a que tengan muy baja autoestima (Jurado & Marisol, 2014; Sánchez Escobedo, 2014). La autonomía es la base del aprendizaje para toda la vida, y se va fortaleciendo a medida que los niños se dan cuenta de la responsabilidad que tienen por sus propias acciones.
Para conseguir que los niños sean autónomos debemos darles responsabilidades como arreglar su cuarto, vestirse solos, lavarse los dientes, ayudar en las tareas del hogar, preocuparse por sus útiles escolares. Cuando se equivoca se debe explicar al niño en donde estuvo el error, como enfrentar las consecuencias y que hacer en una próxima vez. Los padres deben conversar con los hijos y supervisar lo que ven, y establecer horarios y rutinas claras.

Distribución de rol

Los padres son los maestros más próximos, íntimos y perseverantes que la mayor parte de los niños pueden tener. Los niños aprenden de sus padres las habilidades básicas, desarrollan sus destrezas y definen su auto conocimiento. La definición de rol es la función que una persona desempeña en un lugar o en una situación. El rol de las madres ha sido siempre el de encargarse de la educación y crianza de los hijos, encargarse de las tareas del hogar y salir a cumplir con un trabajo. El rol del padre hace referencia a las conductas y cualidades socialmente esperadas del padre (Arvelo, 2003). Un buen padre es el hombre que es proveedor, protector y cuidador junto con la madre. Si antes se esperaba que el padre fuera proveedor económico, ahora se espera que también suministre cuidados físicos y emocionales al niño y sea un compañero activo de la madre en su crianza (Litton Fox, Bruce, & Combs‐Orme, 2000).
Los hombres han cambiado su manera de comportarse y empiezan a participar más en la crianza y educación de sus hijos. La cercanía del padre beneficia a los hijos ya que les enseña que los hombres y las mujeres pueden cumplir de manera equitativa las tareas del hogar.

Deseabilidad social

Autores como Reséndiz y Romero (2007) consideran la deseabilidad social como la propensión que tiene el ser humano de conferirse características positivas y desechar las negativas a fin de proyectar una imagen favorable, sea o no de manera consciente, y lograr la aprobación de aquellos a los que interesa agradar, o con aquellos con los que aspira tener relaciones importantes. La deseabilidad socia l es un punto de mucho interés en las pruebas de evaluación de la personalidad, ya que se puede observar en las respuestas la necesidad que tienen las personas de proyectar una imagen favorable de ellas mismas. La deseabilidad social son estilos psicológicos de auto atribuirse actitudes de personalidad que son aceptadas socialmente y descartar aquellas que son socialmente inaceptables (Salgado, 2005).

Procedimiento y Plan de Análisis

La recolección de datos fue realizada en grupo a un grupo heterogeneo. La aplicación fue grupal con dos examinadores en caso de que se suciten dificultades en el trabajo.Se realizó un análisis estadístico para relacionar las dos variables de la presente investigación, misma que se trabajo con el programa SPSS versión IBM SPSS Statistics 24.0.

RESULTADOS

El PCRI fue aplicado a 29 madres de familia y a un padre. Los resultados del cuestionario se pueden visualizar en el gráfico 3. En relación al apoyo materno, mismo que se define como la capacidad que tienen los padres de hacer que sus hijos se sientan aceptados y tomados en cuenta treinta padres de familia encuestados nueve están totalmente de acuerdo con la forma que apoyan a sus hijos, cinco padres están de acuerdo, siete padres están en desacuerdo y nueve están totalmente en desacuerdo con que esas características se aplican a la forma en la que están educando a sus hijos.
En la satisfacción con la crianza, que se puede definir como el sentimiento de bienestar o placer que se experimenta al criar a sus hijos se observa algo similar a lo anterior. Diez padres están muy de acuerdo con que sienten bienestar relacionado con la crianza de sus hijos, cuatro están de acuerdo, cuatro padres están en desacuerdo y totalmente en desacuerdo doce padres, mismos que de acuerdo a las respuestas no experimentan satisfacción con la crianza.
En cuanto al compromiso, que es la responsabilidad adquirida dentro de la familia, se ha visto que siete familias están muy comprometidas con su responsabilidad, cinco están de acuerdo, ocho en desacuerdo y diez en total desacuerdo, teniendo dificultades con el compromiso

La comunicación familiar es la interacción que se establece entre los integrantes de una familia, y por esta interacción se establecen los procesos para relacionarse y desarrollar habilidades sociales; catorce familias perciben que tienen una excelente comunicación entre sus miembros mientras que diez familias están en desacuerdo y seis en total desacuerdo de que existe una buena comunicación en el ambiente familiar.
La disciplina hace que los niños se sientan seguros y existan reglas para manejarse dentro del hogar. Doce familias están muy de acuerdo y tres están de acuerdo con la disciplina razonada. Los padres que están en total desacuerdo son diez y los que están en desacuerdo son cinco.  
En cuanto a la autonomía, misma que es importante debido a que genera independencia dentro de los distintos miembros de la familia. Los padres que están muy de acuerdo y de acuerdo son catorce. Por el contrario dieciséis padres están totalmente en desacuerdo y en desacuerdo con la autonomía siendo en muchos casos sobreprotectores con sus hijos.
La distribución de rol se refiere a como se distribuyen las tareas en el hogar. Siete padres están muy de acuerdo y diez están de acuerdo en que debe haber una repartición equitativa de las tareas del hogar mientras que cuatro padres están en desacuerdo y nueve están en total desacuerdo con que existe una repartición equitativa de las tareas.
La deseabilidad social se puede entender como el buscar siempre que las otras personas nos acepten y mostrar siempre la mejor cara, catorce familias están muy de acuerdo, tres están de acuerdo, siete están en desacuerdo y seis en total desacuerdo.
En cuanto a la satisfacción general que sienten con su vida en el hogar se encontró que siete familias se sienten muy satisfechas con su vida familiar, doce se sienten medianamente satisfechas, siete poco satisfechas y cuatro nada satisfechas con su vida familiar (Gráfico 4).

 

Así también se pidió a los participantes que seleccionen de una lista de adjetivos los 3 adjetivos que asocian con su familia (Gráfico 5; Tabla 1).

Se puede apreciar que catorce participantes dicen sentirse acompañados en su familia, diez se sienten felices y nueve se sienten aceptados. Seis participantes dicen sentirse seguros, tristes e incomprendidos dentro de la vida familiar, cinco se sienten desanimados y cinco más se sienten animados. Cuatro participantes se sienten solos, alegres y bien dentro de su grupo familiar. Tres participantes respondieron que se sentían inseguros, tensos, mal y relajados dentro de su grupo familiar. Dos se sienten infelices y rechazados y uno se siente comprendido.  

Una vez que se relacionan las variables satisfacción familiar y estilos de crianza descubrimos que el estilo de crianza que más satisfacción familiar causa es el democrático, seguido del autoritario. El estilo de crianza que menos satisfacción causa es el permisivo (Gráfico 6).
Gráfico 6.- Relación entre los estilos de crianza y la satisfacción familiar
Fuente: Los autores

DISCUSIÓN

En relación al apoyo materno se ha visto que de treinta padres de familia encuestados nueve están totalmente de acuerdo con la forma que apoyan a sus hijos, sienten que son buenos padres, están pendientes de sus hijos, disfrutan de los momentos que comparten en familia. Tenemos cinco padres que se sienten bien pese a que ellos sienten que les falta dedicar más tiempo sus hijos. Siete padres están en desacuerdo porque no sienten que su forma de apoyo les esté ayudando a sus hijos, no llevan una buena comunicación con sus parejas lo que ocasiona que tengan cada uno formas diferentes de apoyar a sus hijos y muchas veces estas maneras son opuestas a la manera en que lo hace el otro. Y nueve están totalmente en desacuerdo porque no se sienten a gusto como padres, tienen poca o ninguna comunicación con los hijos y con la pareja, sienten que no tienen tiempo para ellos, se sienten como prisioneros dentro de su rol de padres, piensan que el dinero no alcanza, son padres que no se sienten padres.
En la satisfacción con la crianza diez padres están muy de acuerdo con la crianza de sus hijos, cuatro están de acuerdo, estos catorce padres se sienten bien como pareja o con ellos mismos, tienen una buena relación afectiva y de comunicación con sus hijos. La vida familiar es bastante armónica. En desacuerdo tenemos cuatro padres y totalmente en desacuerdo doce padres. Al contrario del grupo de acuerdo estos padres no tienen una relación de pareja muy estable, no se sienten a gusto entre ellos ni consigo mismo. Expresan que a veces sienten hasta fastidio de su papel de padres, no existe armonía en el hogar.
La autonomía y la disciplina van de la mano por que decimos que la persona con autonomía es una persona disciplinada que puede ejercer autocontrol. Los padres que están muy de acuerdo y de acuerdo son catorce, porque han sabido inculcar la disciplina apropiada para que sus hijos sean autónomos, o sea que sean niños capaces de tomar sus decisiones dentro de los límites razonables impuestos por los padres, asumen sus responsabilidades y aceptan cuando se han equivocado porque conocen los límites. Por el contrario dieciséis padres están totalmente en desacuerdo con la autonomía y la disciplina porque sus hijos no tienen autocontrol porque ellos no les han sabido inculcar los límites necesarios para que puedan tomar sus propias decisiones y asumir sus errores. Son niños muy inseguros porque no conocen hasta donde pueden llegar en cuanto a su comportamiento tanto en casa como fuera de ella.
Siete padres están muy de acuerdo con que es importante el compartir el rol y diez están de acuerdo con que se debe ser más equitativo en cuanto a distribuir los papeles que asume cada uno. Antes el padre era el proveedor y se mantenía alejado de la parte emocional y académica de sus hijos, y la madre se encargaba de los hijos, el hogar y de desarrollarse profesionalmente en algunos casos y en otros se quedaba en su hogar. Estos diecisiete padres piensan que se deben repartir las tareas ya que el hogar y los niños son de los dos y que juntos deben asumir las tareas y responsabilidades que conlleva la vida familiar. Mientras que cuatro padres están en desacuerdo porque piensan que la madre es la que debe encargarse de los hijos, pero si pueden ayudar en la casa, mientras que nueve están en total desacuerdo porque piensan que la mujer es la que debe quedarse en la casa y cumplir con todos los roles que normalmente se le han adjudicado a la madre y ellos son los que proveen la parte material, son padres con ideas machistas que no tienen ningún tipo de relación con su familia de manera afectiva.
Las familias que están de acuerdo saben que deben enseñar a los niños las normas básicas de convivencia social para que los niños puedan interactuar con sus semejantes de la mejor manera. Por el contrario hay padres a los que no les interesa que los niños puedan desenvolverse socialmente de una manera razonable y no les enseñan las reglas básicas para que puedan actuar de manera adecuada.
Hemos visto que en las familias donde hay satisfacción con la crianza, comunicación, distribución de roles, apoyo, disciplina existe una crianza con autoridad, son niños con pocos problemas escolares y sociales, se sienten seguros, pueden relacionarse más fácilmente con otros niños y con los adultos.
También hemos visto a los niños que provienen de familias autoritarias donde no existe mayor satisfacción con la crianza, no hay distribución de roles equitativa, y se nota que los niños son muy dependientes, no saben lo que se espera de ellos, no tienen muchas herramientas de comunicación ni se sienten comprometidos con el medio en el que se desenvuelven.
Futuras investigaciones deberían centrarse en otros factores que tengan incidencia en la satisfacción familiar.

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* Docente – Facultad de Ciencias Humanísticas y Sociales, Escuela de Psicología, Universidad Técnica de Manabí
Psicólogo Clínico – Universidad Cristiana Latinoamericana Master en psicopedagogía (e) – Universidad de la Rioja ** Docente – Facultad de Ciencias Humanísticas y Sociales, Escuela de Psicología, Universidad Técnica de Manabí Licenciada en Psicología – Universidad Técnica Particular de Loja Master en salud mental de niños y adolescentes – King’s College London Psicoterapeuta EMDR, Hipnoterapeuta Ericksoniana, Terapeuta Cognitiva Conductual
***Egresada – Facultad de Ciencias Humanísticas y Sociales, Escuela de Psicología, Universidad Técnica de Manabí


Recibido: 20/11/2017 Aceptado: 24/11/2017 Publicado: Noviembre de 2017


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