Revista: Caribeña de Ciencias Sociales
ISSN: 2254-7630


LA IDENTIDAD EN ESTUDIANTES DE BACHILLERATO

Autores e infomación del artículo

Leticia Sesento García *

Marisol Palmerín Cerna **

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

leticiasesentogarcia@yahoo.com.mx

Resumen
Muchas son las perspectivas teóricas desde las que se ha analizado esta etapa tan peculiar en todo sujeto. Desde luego que ha sido la psicología la que más ha aportado a su comprensión. Sin embargo, aparece el psicoanálisis con el concepto de inconsciente, quien aportará interesantes cuestiones a la adolescencia. La adolescencia es un periodo difícil en la vida de todo sujeto, la cual le trae diversas situaciones que debe de enfrentar. Todo comienza con la aparición de los cambios físicos hasta la formación de la identidad que estará relacionada en gran medida con la etapa de niñez del adolescente lo que lo ayude a reafirmarla. Ya que eso le dará un nuevo sentido de vida para sentirse aceptado por las personas que están a su alrededor.

Uno de los aspectos que se ha trabajado es la identidad en los adolescentes. Desde luego que este concepto tiene connotaciones en toda la vida de cualquier adolescente; en su propio hogar, en la relación con sus hermanos y padres, en la vida cotidiana con sus amigos y, desde luego, en el contexto escolar, donde con cada uno de sus pares habrá de restablecer su propia identidad. Uno de los aspectos relativos a la identidad es justamente la sexualidad.
Existe una amplia preocupación por comprender el fenómeno de la adolescencia, desde un punto de vista analítico como desde la perspectiva interdisciplinar. Las ciencias humanas junto a instituciones públicas y políticas han empezado a desarrollar nuevas líneas de investigación para comprender mejor las relaciones de los adolescentes con sus iguales y con las diferencias. Sin embargo, esta pluralidad de enfoques teóricos, metodologías y disciplinas, pueden oscurecer la comprensión del fenómeno de la adolescencia. El campo de estudio sobre la adolescencia se mantiene en un estado de confusión y discusión en relación con la variedad de teorías y concepciones que se presenta bajo una pluralidad caótica, cuando no en abierta contradicción.

Palabras Claves: identidad, adolescente, educación, relación padres e hijos, cambios fisiológicos, cambios psicológicos, sexualidad, psicoanálisis.

 

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Leticia Sesento García y Marisol Palmerín Cerna (2017): “La identidad en estudiantes de bachillerato”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (noviembre 2017). En línea:
http://www.eumed.net/rev/caribe/2017/11/identidad-estudiantes-bachillerato.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/caribe1711identidad-estudiantes-bachillerato


INTRODUCCIÓN
Si la adolescencia es un periodo difícil de enfrentar, debido a todos los cambios que ocurren alrededor del sujeto adolescente, es aún más complejo que logre consolidar una identidad estable a través de todas las situaciones que se pueden considerar como problemáticas; desde luego propias de la etapa por la cual está pasando. Una meta importante que el adolescente tendrá que afrontar, en su desarrollo, es saber quién es, para que de esta manera se sienta respetado y aceptado como cualquier persona. El adolescente deberá atravesar diversas etapas para consolidar los rasgos de personalidad que lo caractericen, y que será el resultado de etapas anteriores de su vida, para formar esa identidad propia que lo va a caracterizar por el resto de su vida.

En la adolescencia se vive el cuerpo como fuente de identidad, de autoconcepto y autoestima, es una etapa en la cual va conociendo más su cuerpo nuevo, ese cuerpo que va tomando forma de una persona más adulta, completamente diferente al que solía tener, y que en un principio aparece en la vida del adolescente como una invasión que no acepta y que va a ser un proceso largo que lo lleve a aceptarlo. Desde luego que los cambios corporales vienen acompañados por una serie de reflexiones psicológicas en torno al mismo.

La adolescencia es la etapa de la introspección y el auto-escrutinio, de la comparación individual, de la autoconciencia de la propia imagen física y del desenvolvimiento social, que podrá dar lugar a la mayor o menor insatisfacción con el cuerpo. (Salaberría, 2007). Efectivamente, el adolescente, al presentar cambios físicos, tenderá a compararse con sus iguales. Sin embargo, tendrá que tomar conciencia de los cambios y hacerlos suyos, sin comparaciones, pues cada quien es diferente, al aceptarlos podrá liberarse de esas cadenas que lo ataban.
Con la adolescencia se deja (sin abandonarla del todo) la etapa de la infancia, y entra a una etapa compleja de la juventud, antesala de la madurez. De ahí tantos conflictos que tienen los adolescentes para saber exactamente quiénes son. Es por esto la importancia de que, en las instituciones del nivel de bachillerato, los docentes e investigadores lleven a cabo estudios en torno a la adolescencia, ya que es la etapa por la que pasan los estudiantes en estas instituciones.

LA COMPLEJIDAD DE LA ADOLESCENCIA
La adolescencia es el periodo de crecimiento entre la niñez y la edad adulta. Este periodo del desarrollo, que va más o menos de los 13 a los 18 años, se presenta habitualmente como crítico, debido a las profundas modificaciones de orden fisiológico y psicológico que la caracterizan. Las modificaciones de orden fisiológico abarcan la aparición de los caracteres sexuales secundarios, el desarrollo de los órganos genitales, la menarca en las mujeres y las erecciones con eyaculación en los hombres. Este conjunto de cambios corporales, muchas ocasiones desorientan al adolescente, que puede llegar a sentirse aterrado e indefenso, por lo tanto, tendrá que irse adaptando para poder asumirlos (Diccionario de Pedagogía y Psicología, 2002).

En la mente del adolescente suelen pasar un sinfín de ideas acerca de estos cambios que para ellos son nuevos y que pueden llegar a considerarse como un intruso que trata de apoderarse de su cuerpo, también estos cambios llegan a repercutir en la estructura psíquica del adolescente, por lo que se siente confundido, desorientado, incomprendido y hasta rechazado. El adolescente llega en un momento en que percibe a sus padres de manera agresiva contra él, como si fuera sus enemigos, debido a un proceso de desidealización paterna que ellos realizan.

Esta etapa es crucial; el adolescente tiene que definir sus rasgos de personalidad que se van a reaprender de acuerdo a lo que ya vivió en etapas anteriores, para ser más específico, en la niñez, que será la base para que se logre esa formación. Todo esto implicará en el adolescente la pérdida o desprendimiento de lo que conocía como cuerpo de niño. Pasar de niño a joven es complejo, la adolescencia es justamente este pase, esta transición necesaria en todo sujeto.

Muchos padres piensan que su hijo adolescente se comunica mejor con cualquiera que con ellos, aunque sean unos padres maravillosos. La clave parece estar en ser curioso, pero sin interferir demasiado, esforzarse por respetar la necesidad de privacidad del adolescente al tiempo que se establece confianza y cercanía emocional. Si se establecieron hábitos de comunicación durante la infancia, con el adolescente será más fácil. Sin embargo, los padres deben sopesar entre el fomento de la confianza en sí mismos para valerse autónomamente, y el conocimiento de peligros y amenazas para la salud y seguridad de sus hijos.

Algunos padres dan demasiada libertad antes de tiempo, mientras que otros niegan cualquier oportunidad de madurar, aprender a decidir y aceptar las consecuencias. Los padres tienen la función de mostrar a su hijo adolescente cómo es la vida. Hablarles, por ejemplo, de una sociedad actual denominada por Giddens (2000) como una sociedad del riesgo, donde el Estado de Bienestar ha desaparecido paulatinamente y, por tanto, el mundo globalizado implica una mayor orientación de los padres hacia los hijos. Esta categoría de Giddens es una de las que más caracterizan a esta época actual. Estamos viviendo una sociedad que ya no es la de antaño, con seguridades, con puntos firmes, por una sociedad basada en el riesgo y en la incertidumbre. Son precisamente los adultos, los que han de orientar a los jóvenes adolescentes para que no se pierdan en esta incertidumbre.
Como lo señala Giddens: “La modernidad institucionaliza el principio de la duda radical y recalca que todo conocimiento adopta la forma de hipótesis, de afirmaciones que pueden muy bien ser ciertas, pero que en principio son siempre susceptibles de revisión y pueden ser abandonadas en algún momento”. (Giddens, 1995: 11). La identidad en el adolescente se complejiza un poco más en una sociedad de la conjetura, de la dura, del riesgo. En cambio, otros pensadores actuales como Bauman (2006), suponen a la sociedad actual como una sociedad líquida, ya no se habla de una sociedad sólida, fincada en valores permanentes e universales, sino en una sociedad donde la flexibilización, la relativización de las costumbres y relaciones humanas son una característica. El advenimiento de la modernidad líquida impone a la condición humana cambios radicales que obligan a repensar los viejos conceptos que solían articularla. (Bauman, 2006).

Las investigaciones indican que los adolescentes se desarrollan mejor cuando mantienen fuertes vínculos familiares al tiempo que se les permite tener opiniones propias e incluso estar en desacuerdo con sus padres. No obstante, siempre es posible mejorar la comunicación con un hijo adolescente (Verano, 2002). Los principales cambios y los más notorios se dan en la esfera de la sexualidad cobran una especial relevancia en la adolescencia porque se ven acompañados de la posibilidad de la satisfacción fisiológica. Pero el adolescente afronta con cierta ambivalencia los deseos sexuales, oscilando entre la represión y la realización. El adolescente vive una paradoja; vive en un cuerpo que está maduro fisiológicamente, pero inmaduro en el terreno psicológico y de identidad  aún en conformación.

La sexualidad no es un factor nuevo en el adolescente, sino que ahora depende de ella para socializar e incorporarse a una sociedad donde el rol de hombre y mujer está determinado por lo que cada uno debe hacer y debe ser, cosa que ha aprendido a lo largo de su vida, principalmente en la infancia, mediante los ejemplos de los padres y mediante la identificación con ellos. La sexualidad depende, en gran parte, de lo aprendido durante la infancia. Dolto (1993) señala que la sexualidad del adolescente vacila entre la homosexualidad y la heterosexualidad, ya que aún se están definiendo elementos que van a configurar una identidad más estable en el joven.

Por otra parte, Erikson (Rice, 2000) afirma que la tarea global del individuo es adquirir una identidad individual positiva a medida que avanza de una etapa a la siguiente. En la adolescencia el conflicto a resolver es la lucha de la identidad frente a la confusión, además la adolescencia es una crisis normativa, una fase normal de conflicto incrementado, caracterizada por una fluctuación en la fuerza del ego. El individuo que la experimenta es la víctima de una consciencia de la identidad que es la base de la autoconciencia de la juventud.

Erikson postulaba que la crisis del adolescente es una crisis de identidad. Describe la crisis como patogénica cuando el adolescente no logra encontrar un ideal unificador que sosiegue el torbellino pulsional de las identificaciones parciales, múltiples, inconsistentes y contradictorias. El conflicto entre las identificaciones derivadas de los valores tradicionales, familiares, étnicos, socioculturales, y los valores atomizados producidos por la anomia cultural moderna, lleva a un estado subjetivo de fragmentación que puede terminar en patologías irreversibles. El auto concepto se construye y define a lo largo del desarrollo por influencia de las personas significativas del medio familiar, escolar y social, y como consecuencia de las propias experiencias de éxito y fracaso (Fernández y Goñi, 2008), además es de suma importancia que el adolescente tome en cuenta la realidad que acontece en su cuerpo y que si lo acepta lo integra a su experiencia, así lo hará más adaptativo a las adversidades del contexto histórico, cultural y social. El adolescente debe aceptar los cambios que se le van presentando más allá de los problemas que le puedan generar.

La educación en valores (Ruíz, 2015) alberga aspectos desde la autonomía, la reflexión crítica, la libre elección, la aceptación heterónoma, la implicación social o el sentido de compromiso con la acción, como bases de los valores que tendrán un impacto a nivel cognitivo, afectivo, volitivo y conductual en los adolescentes. El crecimiento o estabilidad de la identidad del adolescente dependerá mucho de su ciclo vital, así como de la manera en que su desarrollo de identidad va a influir en los estadios post adolescencia para que se desarrollen favorablemente.

Sin duda que una de las teorías que más han aportado en torno a la comprensión de la adolescencia es el psicoanálisis (Laurent, 1999). El creador de esta teoría, Sigmund Freud, consideraba la etapa genital de la maduración sexual como el principio fundamental de la adolescencia. Es cuando el sujeto ya tiene sus órganos sexuales preparados fisiológicamente para cumplir su función reproductiva.  Esta etapa es un nuevo despertar de los impulsos sexuales de la etapa fálica, la cual ahora se orienta por canales aprobados socialmente. El adolescente está ya preparado para las relaciones heterosexuales con personas ajenas a la familia. (Doltó, 1993).

Siguiendo a Freud, como consecuencia de los cambios fisiológicos de la maduración sexual, los adolescentes ya no reprimen su sexualidad como lo hacían durante la etapa de latencia en la niñez media. Atraviesan por una etapa homosexual, lo cual puede manifestarse en rendir culto, como si fuera héroe, a un adulto, o en una estrecha relación de camaradería, precursora de relaciones maduras con personas del otro sexo. Antes que esto se logre, las personas jóvenes tienen que sentirse a sí mismas libres de dependencia en relación con sus progenitores.
Para Freud la adolescencia se corresponde con la etapa genital, que se extiende de los 12 a los 15 años aproximadamente, período en que, tras una etapa de latencia en la edad escolar, durante la cual la sexualidad dejó de ejercer sus presiones momentáneamente, ya que los cambios biológicos, reducidos en este caso fundamentalmente a la maduración sexual, vuelven a poner en el centro de atención del individuo su sexualidad. Para los psicoanalistas la adolescencia es un momento de ímpetu, cuya causa primordial es el conflicto sexual.  

De esta causa se derivan características tales como: sentimientos de aislamiento, ansiedad y confusión, unidas a una intensa exploración personal, que conduce paulatinamente a ciertas identificaciones y al logro de la identidad. También la inconsistencia en la actuación, pues unas veces luchan contra sus pulsiones, otras los aceptan; aman y aborrecen en la misma medida a sus padres; se rebelan y se someten; tratan de imitar y a la vez, quieren ser independientes. Por otra parte, existe una lucha constante entre las pulsiones y las exigencias culturales, que a los adolescentes se les complicará más, debido a la revendía que lo caracteriza. (Freud, 1930). Con la finalidad de contar con más evidencias empíricas en torno al concepto de identidad, se aplicó un cuestionario a un grupo de adolescentes de la Universidad Michoacana, cuyos resultados se muestran a continuación.

OBJETIVO
Conocer el grado de identidad con el cual el adolescente se identifica.

METODO
Es un método de tipo cuantitativo

PARTICIPANTES
Se trabajó con alumnos de la preparatoria no. 1 “Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo” de la ciudad de Morelia, Michoacán. La muestra estuvo compuesta por 145 alumnos de ambos sexos (entre 15 y 18 años).
INSTRUMENTOS
El instrumento que se utilizó fue el deAuto concepto Forma-5 (AF5) de García y Musitu (1999). Consta de 30 ítems. Esta escala mide el autoconcepto de los sujetos con cinco dimensiones: académica, familiar, física, social y emocional. La escala utilizada consta de 30 elementos formulados en términos positivos y negativos. A mayor puntuación en cada uno de los factores mencionados, corresponde mayor auto concepto en dicho factor.

Configuración de las variables de AF5:
Académico: item01+item06+item11+item16+item21+item26
Social: item02+item07+item17 +item27+ (12–(item12+item22))
Emocional: 36–(item03+item08+item13+item18+item23+item28)
Familiar: item09+item19+item24+item29+ (12–(item04+ item14))
Físico: item05+item10+item15+item20+item25+item30

Fiabilidad: La consistencia interna del conjunto global de la escala es de .815 según alfa de Cronbach. Académico/laboral .880; social .698; emocional .731; familiar .769 y físico .744.

PROCEDIMIENTO
La aplicación de la prueba se hizo de manera grupal con una amuestra no probabilística por conveniencia. Antes de proceder a dar las indicaciones, se les explicó brevemente en qué consistía la investigación y cuál era el objetivo de la misma. Posteriormente se les preguntó a los participantes si estaban de acuerdo en participar. Una vez terminada la aplicación, se agradeció su participación, y se llevó a cabo una correlación estadística para la obtención de los resultados llamado Pearson. A continuación, se presenta una tabla donde se explicitan los resultados de este trabajo con los adolescentes.

RESULTADOS

Al realizar las correlaciones entre los factores de esta escala, mostraron correlaciones positivas y significativas. Con base al factor de autoconcepto académico/laboral, al surgir una correlación de manera positiva, señala que los estilos parentales son de gran ayuda para el adolescente, teniendo buenas relaciones afectivas y demostrando que los padres son un gran apoyo en el transcurso de esta etapa por la cual están pasando los adolescentes.  Aun cuando el adolescente tenga conflicto con los padres, éstos siguen siendo pilares en la formación de su propia identidad.

Por tanto, al contar con ese apoyo y saliendo de igual manera una correlación significativa con la familia y con el área social, refuerza lo que la familia va inculcando al adolescente; le va brindando herramientas para que se desempeñe de una manera satisfactoria dentro del área educativa. Por ello el auto concepto académico salió con gran significancia, demostrando que los alumnos de la institución tienen una buena ejecución del trabajo, aceptación y estima de los compañeros, un gran liderazgo y la responsabilidad que se les enseñó la saben utilizar de una manera satisfactoria.

CONCLUSIÓN
La identidad se construye y se define a lo largo del desarrollo por influencia de las personas significativas del medio familiar, escolar y social, y como consecuencia de las propias experiencias de éxito y fracaso (Fernández y Goñi, 2008), es por ello que como señalan nuestros resultados, la familia siempre será una red de apoyo de suma importancia para el adolescente, cuando la familia este brindándole ese apoyo que muchas veces se requiere especialmente en esta etapa, por la cual el adolescente está experimentando muchos cambios, tanto fisiológicos, psicológicos, como en cada una de sus interacciones sociales.

Por lo tanto, al tener buenas relaciones familiares y sobre todo contar con el apoyo de cada uno de los miembros pertenecientes de la familia, mejores serán las relaciones sociales en las cuales el adolescente esté inmerso, pero sobre todo su desempeño en el área educativa será de una manera más satisfactoria. Así, es necesario que los educadores que atienden estudiantes adolescentes comprendan mejor esta etapa para que sus interacciones con ellos en el aula sean más atinadas.
En la actualidad se hace necesario trabajar con los adolescentes a través de Talleres, Seminarios y Trabajo Grupal, para que los educadores (padres y maestros) puedan establecer un diálogo más profundo y significativo con sus hijos y alumnos. La sociedad actual ya no es la de antaño, ya no es la que experimentaron los padres de los adolescentes. Para Lipovetsky, (2000), por ejemplo, al hablar de la moda, señala que antaño se elaboraba ropa que definía el ser masculino y femenino. En cambio, actualmente eso se ha banalizado, La moda y la ropa, ya no definen exactamente la identidad del sujeto que la está usando.

La sociedad actual, llamada posmoderna, se caracteriza por la incertidumbre, la futilidad, la inconsistencia, la duda, la incertidumbre, y el cambio rápido de valores. La identidad del adolescente está inmersa en este momento histórico del siglo XXI que nos ha tocado vivir. Ante este panorama actual, se hace más necesario que los padres y los maestros no abandonen a los adolescentes; es necesario un acercamiento real para que ellos sientan apoyo de sus mayores. La identidad de los adolescentes no solo implica a sus pares, sino que se logra a través de una buena relación con los adultos.

FUENTES DE CONSULTA
- Bauman, Zigmunt. Modernidad Líquida. (2006). 1ª. Edición. México; Editorial Fondo de Cultura Económica.

- Diccionario de pedagogía y psicología.  (2002) Madrid. Editorial Cultura

- Dolto, Françoise. (1993). Psicoanálisis y pediatría. Las grandes nociones del psicoanálisis. Dieciséis observaciones de infantes. 15ª. Edición. México. Siglo XXI Editores. 

- Dolto, Françoise. (2004). La causa de los adolescentes. 6ª. Edición. Barcelona; Editorial Paidós Ibérica.
- Fernández, A., Goñi, E. (2008). El auto concepto infantil, una revisión necesaria. INFAD revista de psicología, 1. 13-22.http://infad.eu/RevistaINFAD/

- Freud, Sigmund. (1930). El malestar en la cultura.  En Obras Completas, Tomo XXI, Amorrortu Editores, Buenos Aires.

- Giddens, Anthony. (2000). Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas. 1ª. Edición. Buenos Aires; Grupo Santillana de Ediciones.

Giddens, Anthony. (1995). Modernidad e identidad del yo. El yo y la sociedad en la época moderna. 1ª. Edición. Barcelona; Editorial Península Ideas.

           - Rice, F. (2000). Adolescencia: desarrollo, relaciones y cultura. Madrid: Prentice Hall.

- Ives. E. (2014). La identidad del adolescente. Como se construye. Revista   de formación continuada de la sociedad española de medicina de la adolescencia.  Barcelona. Volumen II

           - Ruiz, J. V. (2015). Valores, adolescencia y deportes de equipo. España: Wanceulen Editorial Deportiva.

- Salaberria, K. Rodríguez. (2007). Percepción de la imagen corporal. Facultad de Psicología. Dpto. de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos.

- Verano, G. (2002). Guía para padres y madres. Oficina de asuntos intergubernamentales e intergencia. Washington.

- Laurent, E. (1999).  "El objeto en el psicoanálisis con niños", en “Hay un fin de análisis para los niños”. 1ª, Edición. Editorial Colección Diva, Buenos Aires.

- Lipovetsky, Gilles. (2000). El imperio de lo efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas. 7ª. Edición. Barcelona; Editorial Anagrama. Colección Argumentos.

 

* Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo leticiasesentogarcia@yahoo.com.mx

** Solpamerin2004@yahoo.com.mx Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo México


Recibido: 22/09/2017 Aceptado: 03/11/2017 Publicado: Septiembre de 2017

Nota Importante a Leer:

Los comentarios al artículo son responsabilidad exclusiva del remitente.
Si necesita algún tipo de información referente al articulo póngase en contacto con el email suministrado por el autor del articulo al principio del mismo.
Un comentario no es mas que un simple medio para comunicar su opinion a futuros lectores.
El autor del articulo no esta obligado a responder o leer comentarios referentes al articulo.
Al escribir un comentario, debe tener en cuenta que recibirá notificaciones cada vez que alguien escriba un nuevo comentario en este articulo.
Eumed.net se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que tengan lenguaje inadecuado o agresivo.
Si usted considera que algún comentario de esta página es inadecuado o agresivo, por favor, escriba a lisette@eumed.net.
Este artículo es editado por Servicios Académicos Intercontinentales S.L. B-93417426.