Revista: Caribeña de Ciencias Sociales
ISSN: 2254-7630


RETOS A LAS POLÍTICAS SOCIALES EN EL ACTUAL PROCESO DE ACTUALIZACIÓN DEL MODELO SOCIALISTA EN CUBA

Autores e infomación del artículo

Jorge Luis Guach Estévez *

Elizabeth Hevia Carro **

Universidad de Holguín, Cuba.

jguash@fh.uho.edu.cu

Resumen:   
En los inicios del siglo XXI,  es cada vez más evidente que se debe transitar hacia un modelo de socialismo que no sea ni "socialismo real" ni "socialismo ideal", sino "socialismo sustentable y próspero"  que permita la "superación positiva de la propiedad privada", al decir de Marx, la lógica del capital; ello es, materializar la socialización real de la propiedad y del poder.   
En Cuba se está en presencia de trascendentales cambios, cuyos efectos  integrales (económicos, políticos, sociales e ideológicos culturales) impactan todo el tejido social. En el presente trabajo, se hace una caracterización del entorno socioeconómico  y  su relación con las transformaciones en marcha, sus posibles manifestaciones futuras y los retos que imponen a la epistemología, al diseño y gestión de las políticas públicas y sociales  a partir de principios de igualdad, inclusión y equidad que superen las prácticas neoliberales en la región y el mundo.  
Palabras clave: Políticas públicas y sociales- modelo socialista cubano- cambio-  igualdad-equidad.    

Summary:     
In the beginnings of the XXI century, it is more and more evident that we must advance toward a model of socialism that is not neither “real socialism” neither “ideal socialism", but “sustainable and prosperous socialism” that allows the “positive improvement of the private property”, regarding Marx´s thoughts, the logic of the capital; it is to materialize the real socialization of the property and the power.     
Cuba is passing though transcendental changes whose integral effects (economic, political, social and cultural ideological) impact the whole social tissue. The following work makes a characterization of the socioeconomic environment and its relationship with the ongoing transformations, its possible future manifestations and the challenges that impose to the epistemology, to the design and administration of the public and social politics starting from principles of equality, inclusion and justness that overcome the neoliberal practices in the region and the world.    

Words key: Public and social politics – Cuban socialist model - change - equality- justness

 

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Jorge Luis Guach Estévez y Elizabeth Hevia Carro (2017): “Retos a las políticas sociales en el actual proceso de actualización del modelo socialista en Cuba”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (agosto 2017). En línea:
https://www.eumed.net/rev/caribe/2017/08/modelo-socialista-cuba.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/caribe1708modelo-socialista-cuba


INTRODUCCIÓN
En la actualidad Cuba vive un profundo proceso de transformaciones y recomposición, que, fundamentalmente desde lo económico y lo social, emana efectos en lo político, cultural e ideológico, dirigidas a la actualización del modelo  de sociedad que asegure la irreversibilidad del proyecto socialista hacia el futuro. El modelo en construcción supera los viejos esquemas de lo que se consideró como socialismo y se adecua a las exigencias del siglo XXI.
El objetivo estratégico del Modelo es impulsar y consolidar la construcción de una sociedad socialista próspera y sostenible en lo económico, social y medioambiental, comprometido con el fortalecimiento de los valores éticos, culturales y políticos forjados por la Revolución, en un país soberano, independiente, socialista, democrático, próspero y sostenible.  Para alcanzarlo se deben realizar-ya se están haciendo, profundas transformaciones estructurales y funcionales del sistema, sin renunciar a los principios fundacionales que les sirven de sustento y que definen su contenido socialista. Al decir del poeta, se deben cambiar las viejas  cerraduras y remover algunas paredes sin que se dañe la estructura.
Los cambios, después del 6to y 7mo Congresos del Partido, se producen con una vertiginosidad y amplitud más profunda e integral, que la percepción que a priori se tiene de los mismos; sobrepasan las fundamentaciones teóricas existentes.  Al decir del poeta, se quitan viejas cerraduras, se derrumban paredes sin dañar la estructura, los cimientos.
En los actuales cambios, la economía y no la ideología, ha pasado a un primer plano. Ella es la base de la sociedad. Se ha tomado conciencia, que de ella dependerá la sostenibilidad de la arquitectura política, social y cultural y los valores que cualifican el sistema. Cuba necesita una reestructuración de su sistema económico con un fuerte incremento en el sector productivo, la eliminación de la obsolescencia tecnológica, niveles más elevados de productividad y valor agregado, superar los viejos dogmas  y estigmas sobre el mercado ya  sobrepasados por la historia, y la construcción de una cultura empresarial eficiente y competitiva en un mundo cada vez la exigente en los patrones de calidad. Todo ello sin descuidar un instante la integralidad sistémica entre lo económico, lo político, lo ambiental, lo cultural y lo social en su acepción más amplia.
Parece obedecer a esta razón, el impulso inicial a sectores específicos de las áreas económicas y sociales, vinculados a eliminar prohibiciones (entre las de más aceptación por la población han sido la autorización de la compra-venta de autos y casas), así como el  estímulo al trabajo por cuenta propia y al sector agropecuario de la economía. Además de un fuerte impulso a la inversión extranjera. Pero las transformaciones en marcha impactan sin dudas, todo el tejido de la nación y su sistema socioeconómico, político, cultural y espiritual.
DESARROLLO:
 1. BREVES MIRADAS AL ESCENARIO INTERNO Y EXTERNO DE LA ACTUALIZACIÓN DEL SOCIALISMO EN   CUBA.
Los procesos de mundialización, la vertiginosidad con que transcurren los acontecimientos internacionales, las incertidumbres múltiples asociadas a la volatilidad de un escenario internacional cada vez más complejo y polarizado y la relativa fragilidad de las alianzas estratégicas, exigen hoy más que nunca mirar hacia adentro, valorar los éxitos y fracasos; hacer evidentes las grandes potencialidades que se poseen y a  la vez diseñar estrategias que aseguren cumplir el sueño de Villena “…que la República se mantenga de sí 1. Para ello se cuenta con un pueblo unido, orgulloso de sus realizaciones, competente, de espíritu emprendedor y altas expectativas de desarrollo. No son pocos también los recursos naturales y tecnológicos que se disponen para materializar el empeño donde lo fundamental es el recurso humano.

Las transformaciones en marcha no transcurren sobre un lecho de rosas ni existe un criterio unánime de aprobación de las mismas. Para algunos, los actuales cambios económicos significan un paso atrás en la dirección de la introducción de mecanismos de mercado y la dejación de las vías “socialistas” que se entronizaron con la tradición y la ortodoxia ideológica. Otros, los aprueban  como un mal necesario, con reconocimiento de algunas de sus partes. Para la mayoría, entre los que nos incluimos, se está en presencia de pasos hacia adelante  en el camino de alcanzar la imprescindible socialización de la propiedad y la consolidación del poder popular, como vía para realizar los grandes objetivos de justica social del socialismo, no exento de grandes riesgos y acechanzas para la nación en el futuro.
Tal vez, los retos sociales sean los mayores que le imponga el cambio del modelo a la tradición socialista, convertida en  modo existencial  de la población en Cuba por más de cinco décadas.
En el imaginario colectivo de una parte significativa de los cubanos, se ha identificado el socialismo con homogeneidad social, igualitarismo, papel paternalista del estado, asistencialismo; derechos por encima de los deberes, acceso a las oportunidades de políticas públicas y sociales de amplia protección colectiva e individual. Ello generó incluso, que no pocos se acostumbraron a vivir sin necesidad de aportar a la sociedad, sin trabajar; lo que propició que surgiera hasta los inicios de la década de los 90, una sensación de seguridad social elevada, que cayó de bruces durante la década cuando  la severa crisis definida como “Periodo especial en tiempos de paz” se acompañó de una alta prevalencia de incertidumbres unido a un sostenido consenso alrededor del proyecto emancipador- éste último hasta la actualidad.  
La situación a lo externo, no puede ser más tensa. Los centros del mundo del capital incrementan su agresividad en medio de la crisis sistémica   más severa desde los años 20 del siglo pasado, y el camino a la luz al final del túnel no parece estar aún en las formas y procedimientos que se están manejando los acontecimientos. Se manifiesta la lucha por la nueva repartición del mundo y las zonas de influencias. Nunca el planeta ha sido más inseguro que ahora. La guerra de exterminio nuclear pende sobre la humanidad como Espada de Damocles.
Sin dudas, los cambios en marcha, dirigidos a la actualización del modelo económico y social del socialismo en Cuba, significarán un incremento en el nivel de bienestar de la sociedad cubana, una consolidación en el anclaje de los ideales en las fuerzas revolucionarias, la reducción de las incertidumbres estratégicas, la potenciación de las fuerzas internas, el fortalecimiento del orgullo nacional identitario y el sentido de pertenencia y un acercamiento   a la realización de las expectativas individuales, grupales y de la nación que han quedado insatisfechas en estos años de duro bregar. 
Estratégicamente, el socialismo en Cuba se consolidará, hacia el interior como proyecto emancipatorio, profundamente humanista, con una mayor eficiencia y capacidad de autosostenibilidad. Hacia afuera, emergerá como una opción viable y contrapuesta a los modelos neoliberales que pugnan por convertirse en sistemas totalizadores hegemonizantes en el mundo globalizado.
2. EL PROCESO DE ACTUALIZACIÓN DEL MODELO.
La actualización del modelo mantiene la universalidad de la política social, que garantiza el acceso a los servicios fundamentales de educación y salud, cultura, deportes; la seguridad y asistencia sociales; importantes avances en la eliminación de todo tipo de discriminación; consolidación de la  tranquilidad y seguridad ciudadanas y un efectivo sistema de protección a la población 2.
Cuba muestra hoy los mejores índices de desarrollo social de la región de América Latina y el Caribe y a la vez la mayor igualdad entre los diferentes estratos sociales en la región. Es uno de los países menos desiguales del mundo. Entre las 188 naciones que presentan los datos de Desarrollo Humano al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Cuba ocupa esta vez el lugar 68, con un Índice de Desarrollo Humano  de 0,775 (9no lugar en la región de América Latina y el Caribe) y la sitúa, entre los países con Desarrollo Humano Alto en el mundo.
Según los datos brindados, la esperanza de vida al nacer en el país alcanza los 79 años, lo que lo sitúa, en el lugar 33 a escala global. De igual manera, el PNUD evalúa los años promedio de escolaridad, esto es, el grado de escolarización promedio alcanzado por la población cubana mayor de 25 años. En la Isla, este valor asciende a 11,5 años, lo cual nos coloca en el puesto 30 entre todas las naciones del mundo.
En cuanto al Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita, que permite evaluar su magnitud en función de la población de cada país, y en términos de Paridad de Poder de Compra, para lograr la comparabilidad internacional. En ese sentido, Cuba ocupa el lugar 114 3. La economía sigue siendo la principal asignatura pendiente por resolver. En ello se trabaja de forma acelerada.
Con los positivos resultados  del desarrollo humano alcanzados por el país y que son reconocidos internacionalmente, la nación transita por la actualización no solo del modelo económico, sino del modelo social, en el sentido más amplio de lo social, que abarca todas las esferas de actividad de la vida humana, y las bases para esta ampliación, se encuentran en el hecho real de que la transformación del modelo económico, a través de su actualización, conduce de modo inevitable, a la actualización del modelo social con implicaciones en lo político y cultural 4.
Para Mayra Espina, se trata de una concepción   de socialismo que se orienta hacia un modelo de organización diferente de la economía y la sociedad multiactoral, en oposición con el modelo estatalista o estadocéntrico que ha caracterizado la experiencia de transición socialista cubana 5.
Al hablar de modelo social se coincide en que este abarca un “enfoque integral de lo económico, con lo político, con lo organizativo, con lo jurídico normativo, a los límites en diversificación de la propiedad, a la ampliación de las formas de participación ciudadana, a las formas de ejercicio del control popular, al papel que deben jugar los medios de comunicación, a la democracia socialista, al Estado socialista de Derecho, a las relaciones económicas, políticas y culturales con el mundo” 6.
El Socialismo es impensado sin la planificación del desarrollo. Coincidimos con Juan Triana7 cuando afirma que ni el camino del  desarrollo  conduce al socialismo ni el socialismo conduce de forma automática al desarrollo. Ello es un proceso intencionado, multivariantes y con un enfoque integrador que incluye además lo económico, lo social, lo político, lo cultural y lo medio ambiental, donde el ser humano es la cualidad y el destino principal.
3. LOS CAMBIOS ENTRE IMPACTOS Y RETOS
Cuba se transforma a pasos vertiginosos. Los cambios responden a las necesidades de un escenario cada vez más complejo, diverso y exigente y a la voluntad del pueblo de Cuba y su dirección de edificar una sociedad socialista prospera y sustentable, que responda a las esencias más auténticas de la Revolución definidas por Fidel Castro en el   año 2000 a partir de cambiar todo lo que deba ser cambiado sin renunciar a los principios, con meridiana visión del momento histórico, lleno de incertidumbres y acechanzas internacionales.
Se transita del determinismo marxista de causa-efecto a la recursividad (efectos y causas intercambiables, la multicausalidad y multiimpactabilidad de los fenómenos sociales) que caracterizan hoy a la sociedad cubana en medio de un escenario mundial agresivo e impredecible.
Los resultados que  van originando los cambios, enfrentan, y a su vez generan, retos impresionantes, que tienen que ver con los rasgos de los escenarios internos y externos, en los que los mismos avanzan, y a los cuales se hacía referencia con anterioridad. Estos retos requieren de la máxima atención desde la política, la epistemología y la práctica, para evitar procesos atomizadores o regresivos que pongan en peligro la irreversibilidad del socialismo.
Los retos a los que se hace referencia poseen un contenido  multidimensional e integral. Dentro de las transformaciones, son  las económicas y las sociales, las que califican como las de mayor impacto en la población, en su nivel de vida y en la percepción que se ha entronizado en la tradición sobre el paradigma socialista cubano.
¿Cuáles son los principales retos sociales multidimensionales que enfrenta y a su vez genera el actual proceso de cambios?
En general se pueden agrupar en seis grandes dimensiones:

  • Retos vinculados al desarrollo de la población y la familia.
  • Retos vinculados a los procesos de recomposición de la estructura social.
  • Retos vinculados al desarrollo social, pobreza e igualdad.
  • Retos vinculados a las brechas de equidad de género, color de la piel, generaciones y territorios.
  • Retos vinculados a las mentalidades,  al mundo simbólico formado en la tradición socialista igualitaria.
  • Retos vinculados al contenido integrador de las políticas públicas y sociales.

Los retos en estas dimensiones se expresan cual tejido sin costura. De manera interconectada e intercondicionada, de ahí que resulta difícil referirse a ellos por separado. Igualmente, abordarlos en toda su amplitud sería objetivo de otros trabajos. Por ello, se esbozan sólo algunas ideas al respecto.
Un reto relevante, que emana del más estricto ámbito familiar y discurre por la estructura social y signa el desarrollo, tiene que ver con las tendencias que marcan la evolución demográfica de la nación, remarcada desde hace décadas por un decrecimiento de las tasas de natalidad y un marcado proceso de envejecimiento de la población. Estos son procesos propios del desarrollo cultural y de la salud que han generado las políticas sociales de la Revolución. En este sentido, Cuba registra estadísticas que caracterizan a naciones de alto nivel de desarrollo. Estas  tendencias acusan signos preocupantes para el feliz desenvolvimiento perspectivo del “socialismo sustentable y próspero” que se construye por los efectos que pueden tener en la necesaria renovación de la fuerza laboral.
Los cambios en los grupos de edades con creciente presencia de la tercera edad (18,3%) son consecuencia directa de un proceso contradictorio: crisis económica con importantes restricciones a los niveles tradicionales de bienestar, y a la vez, el alto desarrollo social logrado por la Revolución en estos años de fecunda creación 8.
Según el censo realizado en el 2012, la Pirámide de edades, refleja una paulatina estrechez de su base, un ensanchamiento al centro y una cúspide en proceso de dilatación; ello indica que han disminuido los efectivos en las edades tempranas y que se incrementan las personas adultas mayores. Ello concuerda con la tendencia mundial que establece que  el para 2050, habrá por primera vez más personas de edad que niños menores de 15 años.
En la actualidad, el Estado trabaja en medidas para la solución integral de este problema que incluye el empleo, facilidades para aligerar la carga doméstica sobre las mujeres, centros geriátricos, viviendas, círculos infantiles y otras. La geriatrización paulatina de la sociedad cubana impone el despliegue de políticas sociales con un nuevo diseño estructural, funcional,   tecnológico y productivo. Ello demanda cuantiosos recursos y modificaciones en las formas de enfrentar el problema que asegure una calidad de vida superior a partir de nuevas estrategias sociales focalizadas.
Otros de los retos que impone el desarrollo poblacional en Cuba, está relacionado con los elevados niveles de educación promedio de la sociedad en comparación a países de niveles similares e incluso  de muchos de los llamados del “primer mundo”, las altas expectativas creadas y sus impactos en la baja productividad y rentabilidad de una parte importante de los puestos de trabajo, lo que influye en la no materialización plena de los proyectos de vida individuales y grupales de segmentos de la población, la desmotivación social e incluso el éxodo a otras latitudes en busca de mejoras económicas. Las asimetrías entre los niveles de competencias del capital humano creado por la revolución y las posibilidades reales de ejercitarlas y percibir sus frutos en los niveles de bienestar se convierte hoy en una de las contradicciones fundamentales y a la vez una amenaza a tener en cuenta para la  estabilidad futura.
Un desafío singular, del cual se abren amplios debates en las redes y eventos, tiene que ver con la riqueza y la pobreza, y sus lecturas desde el mundo de lo material y de lo espiritual, y de las maneras culturales y políticas de entender el “tener” y el “no tener” 9. El socialismo no puede ser socialización de la pobreza sino del bienestar.
“Ser bueno es el único modo de ser dichoso, ser culto es el único modo de ser libre pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”. 10
El tema de la pobreza multidimensional11, la exclusión,  la marginalidad y las desigualdades en Cuba, exigen desarrollar investigaciones científicas de mayor hondura y transparencia que superen el empirismo que las caracteriza y los sesgos y prejuicios ideológicos que lastran, en muchos casos, su rigor. Se impone además, eliminar los reduccionismos economicistas que las asocian solo al acceso o disponibilidad de bienes sin tener en cuenta otras dimensiones fundamentales incluyendo los contextos y las manifestaciones  subjetivas;  el nivel de empoderamiento y autogestión de potencialidades,  la participación en el ejercicio del poder, entre otras.  Al decir de Paulo Freyre, empoderamiento no es solo posibilidad real de acceso al poder, sino poder ser.
En cuanto a la pobreza (la nuestra), se ha comenzado a proponer un concepto específico para comprender la pobreza cubana, diferenciándola de la que se produce en otros contextos, incorporando al análisis la existencia de formas de protección que derivan de las transferencias a estos grupos de recursos provenientes de la política y la seguridad sociales universales. Así, numerosos estudios hablan de "grupos vulnerables", "población en riesgo de pobreza",  "grupos en situación de pobreza parcial" o "pobreza con protección y garantías". En la literatura el concepto más recurrente es “pobreza amparada”.
Según diferentes estudios en Cuba existe una franja de pobreza 12 de la población, agudizada e incrementada  a partir de las severas restricciones de los años 90, aunque es una pobreza diferente al resto de los países. La distribución de una canasta de alimentos y otros bienes a precios subsidiados, que garantiza casi la mitad del consumo diario de calorías per cápita; la atención de salud gratuita, tanto en funciones preventivas y curativas como en servicios médicos especializados; la educación general gratuita, incluyendo estudios superiores con alternativas de empleo; el sistema de seguridad y asistencia social, que protege a ancianos y discapacitados; las garantías de futuro para los hijos, son, entre otros, beneficios del sistema cubano, que no se rige por la ley de oferta y demanda en rubros vitales para la vida. 
Hasta los años 80 los indicadores de desigualdad reflejaban diferencias de 1-5 con la salvedad de la existencia de que existían fondos sociales de consumo muy amplios con una homogeneización extendida a partir de la fijación centralizada del consumo como elemento de igualdad social por encima de las diferencias de grupos, clases, razas, géneros y territorios.
A partir de los 90 con la crisis económica y el llamado “Período especial”13 se ahondan las diferencias y desigualdades sociales:

  • Se profundizan las diferencias sociales en medio de una menor cobertura social (Subsidio a personas y no productos). Se empieza a hacer uso mercantil de bienes diseñados históricamente en Cuba  para ser distribuidos y consumidos de manera igualitaria lo cual multiplica la desigualdad.
  • Re-estratificación social muy fuerte con predominio del consumo no a partir de los fondos sociales sino de las posibilidades de cada grupo e individuo. El consumo individual y familiar sale a un primer plano.
  • Existen un conjunto de bienes de los cuales están excluidos una parte de la población por no dispones de poder adquisitivo real (consumo cautivo).
  • Se clarifica cada vez más patrones de consumo de los pobres igual a cualquier país subdesarrollado (más del 50% en alimentación) y privilegio de bienes suntuarios por encima de aquellos que determinan la calidad de vida y de una sociedad de consumo para los gropos más favorecidos económicamente con ingresos que no siempre provienen del trabajo.
  • Se ha reforzado en el mundo simbólico la relación entre estatus y consumo. La práctica reta cada día al ideal de igualdad del socialismo cubano.
  • El consumo está adquiriendo algunos rasgos perversos como la exclusión de las personas, la pérdida de valores en la racionalidad al consumir (consumismo) a la usanza de otras prácticas sociales, etc.
  • En los ingresos y  el consumo estamos ante una reconfiguración de clases con el surgimiento de una pequeña burguesía mimética que crece de forma imparable a partir de patrones socioculturales muchas veces extranjerizantes y de negación de la identidad nacional.
  • En Cuba el consumo de la canasta básica representa el cerca del 80% en el mercado de oferta y demanda, un mercado mercantilizado con tendencia al encarecimiento.
  • Se empieza a hacer uso mercantil, en dependencia  del ingreso personal, de bienes diseñados para ser distribuidos y consumidos de manera igualitaria, lo que multiplica el efecto desigualitario en el consumo y es fuente a la vez de corrupción desde determinadas instituciones y servicios.

A partir de los cambios introducidos  a partir de los 90 del siglo XX y sobre todo en los años 2011 y 2012,  se ha acentuado la diferenciación de los ingresos y la segmentación del acceso al consumo, que incluye la reemergencia de situaciones de pobreza, espacios sociales de vulnerabilidad y marginalidad, diferencias crecientes entre los “grupos luminosos” y los “grupos opacos” y la aparición de indicios de  conformación de una élite económica cuyas ventajas no siempre se asocian al trabajo, con diferencias crecientes entre los que más tienen y los menos favorecidos.  
Como ha señalado el Presidente de la República, debemos  transitar hacia: “Una sociedad menos igualitaria pero más justa”14
La distribución igualitarista lejos de hacer desaparecer las desigualdades, puede producir el efecto de consolidarlas en situación en que todos los grupos sociales no cuentan con iguales condiciones de partida para apropiarse de los beneficios de este tipo de distribución.
El decrecimiento del consumo social a cuenta del presupuesto del Estado tiene ya un fuerte impacto en los sectores más pobres- históricamente acostumbrados a la protección tutelar de sobrevivencia por parte de las instituciones públicas. Ello, incide en el crecimiento de la exclusión y marginalización social. Ante el temor al desamparo de los sectores menos favorecidos, la dirección de la Revolución ha reiterado que “nadie quedará desamparado” lo que demuestra la importancia que se le concede a evitar las representaciones socializadas de prácticas neoliberales en otros países.
En el Plan Nacional de desarrollo económico y social hasta 2030 aprobado en el VII Congreso del Partido, se establece:
Preservar las políticas universales de acceso a la salud, seguridad y asistencia sociales, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la seguridad y protección ciudadanas y continuar elevando la eficiencia en la utilización de los recursos a estos fines y la calidad de los servicios y prestaciones a la población, considerando que todos los ciudadanos son propietarios comunes de los medios fundamentales de producción15.
Los Lineamientos de los congresos del Partido, han establecido-con toda justicia y racionalidad económica, no subsidiar productos sino personas. En medio de los actuales procesos inflacionarios y la decreciente capacidad adquisitiva de los salarios16 , está por definirse a partir de cuál cuantía se necesitarán las ayudas estatales. Las distorsiones que originan la dualidad monetaria y la llegada de las remesas familiares crean un sesgo económico para  definir las personas verdaderamente necesitadas.
Se necesita construir un modelo social socialista, edificado cada vez más desde abajo, deseado por la mayoría, coherente con los proyectos de vida personales y colectivos,  que permita que las nuevas generaciones puedan realizar sus expectativas de vida aquí, en su tierra, sin necesidad de buscar caminos allende de los mares. Un modelo que combine la deseabilidad de las mayorías con el bienestar integral de las personas, la racionalidad en el consumo con el bienestar universal, el ser y el tener,  el hoy y el mañana, el nosotros y el yo.
Están en marcha profundos procesos de estratificación y re-estratificación en el tejido social y hacia adentro de cada uno de los grupos, con una mayor jerarquización de la pirámide social y la diferenciación socioclasista. La heterogeneidad interior, complejidad, aumento de las distancias inter e intraclasistas han pasado a ser los procesos más intensos de la reproducción social, teniendo como ejes articuladores básicos de la desigualdad, la propiedad y los ingresos. Se amplía cada vez más la brecha entre los que más tienen y los que menos poseen, con valores que pueden significar desigualdades de 1 a 34 17. Estos procesos se arrastran desde los últimos años del siglo XX.
Al margen de estos actuales procesos (estratificación y reestratificación)  se venía operando con una diferenciación de ingresos vinculados a fuentes no legales y a remesas de múltiples vías, calculadas por diferentes fuentes entre 2,000 y 6,000 millones de dólares, incluyendo, además, las provenientes de las colaboraciones en el exterior.
A pesar de las políticas de igualdad social y racial desarrolladas por la Revolución en estos años con fuertes impactos en la erradicación progresiva de las prácticas racistas,   discriminatorias y autodiscriminatorias, heredadas de la república capitalista profundamente desigual y excluyente,  han emergido en el entorno actual,  fenómenos discriminatorios por el color de la piel que deben tener una prioridad en las políticas públicas y sociales. El color de la piel en el mundo siempre ha sido un elemento de diferenciación social. Cuba no es la exclusión. Se ha re-descubierto una cierta “geografía de la pobreza” donde los negros y mestizos están sobrerrepresentados y no solo por causas subjetivas.
La raza es una construcción cultural. Consecuente con el pensamiento martiano de que: “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro” 18,  la revolución cubana, generosa, humanista y libertaria, dio voz a los sin voz y visibilizó a los invisibles de antaño, todos juntos en la policromía de los colores de la patria. Negros, blancos y mestizos han participado por igual en la epopeya histórica. Como en ninguna otra parte, se alcanzaron importantes resultados en la igualdad y equidad racial. Son logros innegables que nunca se podrán negar o tergiversar por nadie.
No obstante, todo lo alcanzado, no ha sido suficiente para erradicar centurias de exclusión, desigualdad y desamparo de las mayorías. Los horrores de la colonia y la esclavitud aún se aferran al mundo simbólico y  sociológico. La  sociedad cubana de hoy, lleva implícitos los lastres de la sociedad colonial y republicana, racista y discriminatoria, que a pesar de profundos cambios con la Revolución, aún anida las condiciones para reproducir el fenómeno del racismo a partir de mecanismos construidos o conservados de las generaciones anteriores.
A la universalidad del desarrollo social le ha faltado una mayor focalización en dependencia de los puntos de partida de cada grupo social y sus necesidades y potencialidades específicas. La igualdad de oportunidades a partir de diferentes puntos de arrancada de los grupos sociales se convierte en un factor que perpetúa la desigualdad. Los diferentes puntos de arrancada están matizados por el color de la piel.
No basta nacer en el mismo hospital, asistir a la misma escuela y al mismo centro de recreación, si unos retornan al solar, al barrio marginal, mientras que otros disponen de una casa sólida, padres con buenos salarios y condiciones de vida muy superiores, situación esta última que no caracteriza a la inmensa mayoría de los negros. 19
Los actuales cambios han ahondado las brechas de equidad por el color de la piel, fenómeno que parecía  estar superado pero en realidad se sumergió,  se transfiguró, se invisibilizó en el discurso oficial y académico,  pero no llegó a resolverse como fenómeno social. El racismo y la discriminación no se han eliminado, se han reciclado. La funcionalización de formas de racismo que han permanecida agazapadas en muchas personas han emergido y se manifiestan por diferentes vías. Es un racismo sociológico que en el actual proceso de revalorización  simbólica y de espacios competitivos encuentra capacidad para generar desigualdades. Se necesitan transformaciones que aseguren un desarrollo racialmente sostenible.
Persiste una brecha de equidad racializada. Las desigualdades por el color de la piel se verifican en diferentes aspectos: Los negros en Cuba, herederos de la trata y la esclavitud- a diferencia de los blancos no tienen árbol genealógico; existe sobrerrepresentación de estudiantes blancos en la educación superior; predominio de mujeres negras como pobres y a la vez jefes de familias; mayor presencia de negros y mestizos en barrios marginales o cuarterías; es menor la presencia negra y mestiza en el sector emergente, turismo y cuentapropismo. Los negros y mestizos son más bien obreros que no se relacionan con los turistas con menor acceso a propinas; el predominio de negros y mestizos en actividades de la industria y la construcción del sector tradicional; la mayor presencia de blancos en los grupos socioocupacionales calificados y de trabajo intelectual en el sector emergente; el mayor acceso de blancos a empleos del sector emergente bien remunerados a través de redes familiares y otras vías no institucionalizadas;  el aumento de la proporción de blancos en la medida que se asciende en el nivel de dirección; la concentración de las remesas familiares en la población blanca (las remesas llegan alrededor del 50% de los blancos, 25 % de los mestizos y sólo el 10% de los negros. 2.5 veces más que a negros y 2.2 que a mestizos); la sobrerrepresentación de la población negra y mestiza en las viviendas más desfavorecidas, los cascos históricos de las ciudades siguen siendo mayoritariamente de los blancos; los blancos hacen uso del trabajo extra 2,7 veces menos que los negros y 1,7 veces menos  que los mestizos. Y también se comprueba en el predominio, en las representaciones raciales, de una evaluación negativa hacia los negros y una positiva hacia los blancos, lo que opera como un factor de reproducción a escala simbólica de las desigualdades.20   Algunos estudios hacen alusión además, a diferencias en algunos indicadores de salud relacionados con expectativas de vida y mortalidad infantil a partir del color de la piel21 .
Un avance sustancial en Cuba se registra en la igualdad y equidad de género y el respeto a la diversidad sexual22 . Se han producido significativos progresos en la lucha contra los prejuicios sexistas, el heterocentrismo, la falocracia avasalladora,   la homofobia, la transfobia,  bifobia y lesbofobia  así como los procesos de inserción social equitativa e incluyente. La sociedad cubana es cada vez más tolerante, inclusiva, dialógica, diversa, democrática. El socialismo, para serlo, debe ser la negación de todas las desigualdades  injustas, discriminaciones por cualquier razón  e inequidades. 
La mujer cubana,   se ha empoderado como pocas en el mundo y a  la vez se ha convertido en un sujeto fundamental del desarrollo  económico, científico, político, cultural y social. Es una Revolución dentro de la Revolución.
Cuba fue el primer país en firmar y el segundo en ratificar la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer”, importante instrumento de derechos humanos, y ofreció numerosas evidencias de los altos indicadores que prueban que estos derechos son una prioridad en la Isla. De los puestos políticos a nivel provincial, el 50,5% lo ocupan mujeres. En el Consejo de Estado el 42 % son mujeres. Ellas ocupan el 63% de la matrícula universitaria y el 66% de los puestos técnicos y profesionales. El 81,9% de sector educacional son mujeres y el 78,5 % en salud.  El 53 % de los investigadores científicos cubanos son mujeres. El 33,5% de los Delegados de base el Poder Popular. En la Asamblea Nacional son el 48,86 % de los Diputados, lo que significa que Cuba alcanzó la paridad hombres-mujeres en el parlamento sin necesidad de una ley de cuotas obligatorias (uno de los tres países con más alta representatividad femenina en el mundo).   
A pesar de lo avanzado aún existen importantes brechas de género que deben ser superadas. Según el Informe de Naciones Unidas del 2016, Cuba se ubica en  el grupo 3, en una escala de cinco,  en el Índice de Desarrollo de Género  y en el Índice de Igualdad de Género, ocupa el lugar 62 en el mundo. Las brechas de género 23 son disparidades que existen entre varones y mujeres en cuanto a sus posibilidades de participar, de crecer, de acceder a recursos, de ejercer derechos, obligaciones, recompensas, espacios de poder, etc.
 
Existe una territorialización de la desigualdad (como la influencia de condiciones territoriales en la situación socioeconómica y en las oportunidades de acceso al bienestar de los individuos) con mayores Índices de Desarrollo Humano para las provincias occidentales y a la vez menores índices para las orientales. El capital en recursos y condiciones naturales, el capital humano, financiero o social difiere entre territorios; la capacidad para generar ingresos manifiestan amplias brechas de desigualdad construidas y reproducidas. De igual forma se reproduce el patrón de selectividad territorial y de las asimetrías territoriales a partir de ventajas comparativas.
En los estudios realizados a partir de seis indicadores: mortalidad infantil, índice de ocupación, volumen de inversiones, tasa de escolarización, salarios medios devengados y mortalidad materna, se ha podido establecer, que existe una polarización entre las de más alto desarrollo (La Habana y Cienfuegos) y las de menos desarrollo (Pinar del Río, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo).
A  pesar de las políticas desarrollada en estos años de Revolución, la mayor concentración de provincias en el nivel más bajo, demuestra el peso de factores de naturaleza económica aun cuando se instrumenten políticas sociales con fuerte acción modificadora, la preferencia del patrón de configuración de desventajas por territorios históricamente ubicados en situaciones desventajosas (la dificultad para vencer situaciones heredadas y condiciones de partida desiguales) aún es un problema por resolver.

Uno de los retos más sensibles relacionados a los cambios en marcha, tiene que ver con las transformaciones en el modo y estilo de vida en sectores de la sociedad, asociado a las múltiples formas de ingresos y los patrones de consumo. Históricamente la Revolución, a través de las políticas públicas y sociales de amplia cobertura social, logró  entronizar  fórmulas centralizadas de consumo reguladas por el Estado, que igualaban el acceso a los bienes independientemente de la clase o grupo social. En las condiciones actuales y futuras, el consumo está y estará signado por las crecientes asimetrías en el poder adquisitivo de las personas provenientes del trabajo, de las remesas y de formas ilícitas de acceder a los bienes.
Se aprecian tendencias al mimetismo consumista24 , proveniente sobre todo de Europa y Miami, asociado a una clase pequeño burguesa urbana y rural en formación y en acelerada expansión, que se distingue del resto del tejido social por la posesión de medios de producción y servicios que tienden a la concentración25 , la riqueza social de que dispone (no siempre proveniente del trabajo), la ostentación y el “hábitus” 26 que los caracteriza.
Es previsible que en un futuro cercano, se incremente la presión social de éstos grupos, para acceder a mayores cuotas de poder que permita la reproducción ampliada del capital y la participación en decisiones legitimadoras del status que poseen.
El mundo simbólico del cubano está en pleno proceso de recomposición y re-significación de conceptos, escenarios y actores como: propiedad privada, mercado, mercado laboral, transnacionalización de  la fuerza de trabajo,  trabajadores domésticos, empleados, competencia, arrendamiento, cooperativas, clientes, trabajo por cuenta propia, ganancia, dinero, impuestos, capital extranjero, servicios mercantilizables, entre otros, que han dejado de ser categorías demonizadas en otros tiempos, para convertirse en parte de la cotidianidad del cubano, asociadas muchas de ellas, por no pocos, a la eficiencia, calidad, y el éxito personal, grupal y nacional. Es común escuchar hoy en el mundo empresarial, la concepción de satisfacer las necesidades del mercado como fuente de eficiencia económica y bienestar, como un deber patrio;   en menor medida se habla  de satisfacer las necesidades siempre crecientes del pueblo, que fue enarbolada por el socialismo como su ley económica fundamental desde los clásicos del marxismo leninismo hasta fecha reciente.
El reto radica, en evitar por todas las vías, que la identidad del cubano se disocie de lo colectivo, del socialismo y que éste se desvalorice en la necesaria comparación entre la eficiencia de lo público y lo privado, entre lo nacional y lo extranjero; lo nuestro y lo de otros. Este tema va más allá de la supervivencia ideológica y política; exige, respuestas de la práctica social, de los resultados tangibles para el pueblo.
Uno de los retos mayores en la actualización del modelo, se encuentra en los necesarios cambios en las mentalidades y actitudes de los mandantes y los mandatarios. Se percibe lo que pudiera llamarse el marco regulatorio político subyacente, constituido por el anclaje cultural del saber y el actuar verticalista y anquilosado, enraizado en parte de los funcionarios públicos y políticos a todos los niveles. De igual forma, existe el llamado marco regulatorio social determinado por las condiciones sociales y el sistema de valores imperantes que en muchos casos atentan contra el proyecto socialista que se pretende construir.
Emergen nuevos sujetos sociales (con fuerte tendencia al asociacionismo y creación de redes formales e informales, pluralidad de intereses) en el movimiento reticular cada vez más interconectado. Ello debe percibirse como algo positivo en los procesos de creación del patrimonio nacional, compromisos compartidos, involucramiento de nuevos sujetos, participación ciudadana y redistribución de las cuotas de poder, siempre y cuando no atenten contra la unidad de principios, la gobernabilidad democrática y los valores fundacionales de la Revolución.
Uno de los efectos de interés sociológico notable, radica en la diversificación de los actores que conforman el tejido social de la sociedad civil socialista27. Ella incorpora sus elementos propios, con fuerza diversa y complejización acentuada, a la construcción de una nueva civilidad con acceso a importantes cuotas de poder en la vida económica, política, social y cultural. Sin dudas, tendrá un  decisivo papel en los procesos de recomposición del consenso, de la nueva institucionalidad y juridicidad que están emergiendo en el país para dar respuesta a las necesidades de la actualización del modelo socialista.  
La proliferación de diferentes actores económicos28 , políticos, sociales y culturales incluyendo crecientes espacios de realización privada nacional y del capital internacional, demanda más que nunca el papel de planificación y control del Estado, que asegure la debida articulación del crecimiento económico, el desarrollo social, la protección del medio ambiente sin asimetrías insalvables y el debido apoyo a los menos favorecidos.
Desde el punto de vista social, tal vez, uno de los  mayores retos del actual proceso de cambios es cómo evitar que las grandes conquistas sociales del pueblo en más de  medio siglo de Revolución, caigan en las redes corruptoras y enajenantes de  la mercantilización que estratifique la prestación y  calidad de los servicios básicos en dependencia del poder adquisitivo o el acceso a las diferentes formas del poder, y no como un derecho universal para todos los ciudadanos, independiente de la jerarquía en la pirámide social. 
4. RETOS A LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Y SOCIALES EN CUBA.
Las profundas transformaciones que se están originando en Cuba en el siglo XXI como parte de actualización de su modelo de desarrollo imponen nuevas exigencias a las Políticas Públicas y Sociales para que se correspondan con el tipo de sociedad se pretende construir.
La política social cubana durante el periodo revolucionario ha sido  una política de igualdad, ya que su brújula y su meta consisten en lograr igual acceso en oportunidades de bienestar y resultados equiparables en la satisfacción de las necesidades para todos los sectores sociales a partir de la eliminación de la explotación y la exclusión. Para garantizar eso se necesita del control público, en grados diversos, no solo de la distribución, sino también de la producción y de las relaciones de propiedad que sustentan el proceso productivo.
En Cuba, las políticas sociales tributan a la prosperidad, la cual está relacionada con la capacidad de progresar a nivel de colectivos, familias e individuos, en lo económico, social y cultural, con bienestar en la vida personal, social y en el trabajo29.
Se necesita transitar cada vez más del asistencialismo al empoderamiento. Empoderar a los pobres es un discurso válido siempre y cuando no desmantele los marcos de asistencia, protección y seguridad social, que en las condiciones actuales sería catastrófico por las marcadas diferencias entre los diferentes sectores sociales en el acceso a bienes y servicios.
La idea no es sustituir los mecanismos de asistencia social sino complementarlos con otros para generar activos y unificar el punto de partida de los grupos que están en desventaja para que puedan aprovechar las nuevas oportunidades.
La experiencia cubana muestra que la universalización de los derechos sociales de ciudadanía, a través de una amplia intervención estatal y de su regulación en todas las esferas, es una fórmula eficiente para proveer rápidamente integración social a las más amplias mayorías y priorizar la agenda social de los sectores populares, mejorando su acceso al bienestar, aun en condiciones de poco crecimiento económico. No obstante esta exitosa fórmula de provisión de amparo a los desfavorecidos y de mejoramiento de las dimensiones sociales del desarrollo, presenta limitaciones  que obstaculizan empeños mayores. Entre ellas, las más importantes: débil sustentabilidad económica y articulación de las dimensiones sociales y económicas del desarrollo; débil retorno de la inversión social hacia la economía (reflejado en un bajo efecto de la elevación de la instrucción y la calificación sobre los niveles de productividad y la innovación tecnológica); baja articulación entre los resultados del trabajo y el acceso al bienestar; predominio de las estrategias sectoriales centralizadas, que obstaculiza la concepción integradora del desarrollo social; excesivo énfasis en el consumo social estatalmente normado, en detrimento de la esfera familiar autónoma de elección de satisfactores; absolutización del estatalismo, excesivo centralismo y tecnoburocratización en la formulación de las estrategias de desarrollo, lo que minimiza la participación en la toma de decisiones de los actores locales (gubernamentales y no gubernamentales) y la consideración de la diversidad territorial y grupal de las necesidades y sus satisfactores; homogenismo distributivo, que minimiza el papel de la diversidad estructural y cultural en la expresión de las necesidades y en la elección de satisfactores; las fallas de focalización y el poco uso de políticas de acción afirmativa, lo que tiene como efecto la reproducción de desventajas de grupos históricamente preteridos, que no pueden aprovechar en paridad las condiciones favorables generales creadas (por ejemplo, negros, mujeres, ancianos, comunidades en territorios de mayor retraso relativo); utilización de una perspectiva de la participación popular limitada, colocada fundamentalmente en la consulta y la movilización, pero con poca presencia en el diseño estratégico 30.
De igual forma  partir de los años 90 se están produciendo profundos cambios en la estructura económica, clasista, fuentes de empleo, en el consumo de la sociedad, estatus de los diferentes grupos, relaciones y visiones sobre la igualdad-equidad-desigualdad a partir de los cambios del modelo, en marcha en el país, que originan nuevas exigencias a las políticas sociales.

Los principales cambios que se observan en el tejido socioeconómico cubano apuntan hacia las siguientes direcciones:

  • Multiplicación de las formas de propiedad y fuentes de ingresos, diversificación de los agentes económicos (La propiedad socialista de todo el pueblo; la propiedad cooperativa; la propiedad mixta; la propiedad privada;  la propiedad de organizaciones políticas, de masas, sociales y otras formas asociativas)
  • Cambios en las fuentes de empleo y los sistemas de remuneración.
  • Paso de una sociedad fundamentalmente uniactoral centrada en el Estado con políticas estadocéntricas a una multiactoral cada vez más diversa y compleja. Mayor protagonismo de la sociedad civil como actor de cambio y equilibrio en el consenso.
  • Reconstrucción permanente del pacto y el consenso social  a partir de la vertiginosidad de los cambios y sus consecuencias  directas e indirectas para los diferentes actores sociales.
  • Diferenciación de los ingresos y segmentación del acceso al consumo. El consumo como un elemento importante de diferenciación social.
  • Existencia de brechas de inequidad entre territorios, generaciones, géneros y racialidad.
  • Reemergencia de situaciones de pobreza, vulnerabilidad social y marginalidad.

Las políticas públicas y sociales deberán transitar  por una mayor coherencia entre el enfoque estadocéntrico y policéntrico, entre las visiones estratégicas  y las operativas; la homogeneidad y la creciente heterogeneidad social que complejiza cada vez más el tejido social, la relación entre lo necesario y lo posible en medio de crecientes demandas y  fuertes restricciones económicas financieras; la integralidad entre lo universal y la focalización a partir de las prioridades en el programa de desarrollo de país así como la integración sistémica de las necesidades, intereses y potencialidades nacionales, regionales y locales con preeminencia de esta última. Se impone la  territorialización de las políticas universales de equidad. Deben reforzarse los derechos universales desde el territorio con mayores asignaciones en comunidades en desventaja.
A partir de los acuerdos de los últimos congresos del partido (VI y VII) se están adecuando  las políticas sociales en Cuba hacia un nuevo patrón de desarrollo, una mayor racionalidad, focalización, sustentabilidad y eficiencia. Ello se materializa en lo fundamental en las siguientes direcciones:

  • Mayor pragmatismo y enfoque estratégico integrador en la relación entre Políticas, Economía y Políticas Públicas y sociales.
  • Paso progresivo de un Estado asistencialista por excelencia; benefactor, con fuerte apego al paternalismo humanista tradicional igualitario inmediatista a un Estado generador de potencialidades endógenas como fuente de supervivencia y desarrollo micro y macro social con visiones a corto, mediano  largo plazo donde el trabajo honrado y productivo sea el valor central de la nación.
  • Combinación de decisiones centralizadas y verticalizadas con las iniciativas locales a partir de las necesidades,  capacidades y recursos sustentados en la descentralización y el desarrollo local. Cada vez más de transita a una concepción  del territorio como factor de desarrollo. En esta concepción juega un papel esencial la identificación de los actores socioeconómicos locales, en tanto agentes del cambio, como requisito metodológico indispensable en el diseño de programas de desarrollo o acciones autotransformativas a escala local.
  • Incremento sustantivo de la ayuda del Estado y los gobiernos locales para los procesos de emprendudería personal, familiar y grupal como factor del desarrollo, con preferencia para los grupos vulnerables y también los agentes de cambio. Los créditos y otras formas de contribución económica están dirigidos a la solución de la mayor   carencia social relacionado con el estado y disponibilidad de la vivienda, pero también con el fomento de la pequeña empresa privada y el empleo digno.
  • Enfoque económico financiero de las políticas sociales como gastos y a la vez inversión para el desarrollo que asegure su sustentabilidad y el retorno y multiplicación de los bienes  y capacidades.
  • Mantenimiento de las políticas universales pero con una fuerte estructuración y funcionalización  focalizada hacia los grupos de mayores vulnerabilidades y en desventajas en el punto de arrancada.
  • Conformación de redes multiactorales, policéntricas para la provisión,  distribución y evaluación de la eficiencia de las políticas implementadas.
  • Aumento significativo y progresivo de los impuestos como sustento del presupuesto y los gastos sociales con responsabilidades y compromisos compartidos en el nivel de bienestar.
  • Diversificación institucional de las diferentes formas de provisión familiar, local y nacional con una apertura creciente al capital internacional  a diferentes organizaciones de ayuda y mecanismos  de recomposición del tejido social global.
  • Incremento de la movilidad social ascendente y descendente en dependencia de los cambios estructurales en el sistema de propiedad, ingresos y bienestar y su relación con las capacidades para aprovechar las oportunidades del entorno, lo que origina las diferencias entre los grupos luminosos y los más vulnerables.
  • Ampliación de los servicios para la tercera edad. Se generan políticas de proximidad con instituciones multiuso que atienden necesidades de cuidado, médicas, de tiempo libre, etc. de los ancianos en su entorno. Estos servicios pueden ser coordinados por el estado como garante universal, pero suministrados por actores diversos. Se necesita cada vez más una geriatrización de las políticas sociales.

CONCLUSIONES:
Cuba transita hacia una nueva cualidad de su proyecto. Una sociedad cada vez más heterogénea, plural, unitaria, desigual tanto en lo positivo como en lo negativo, diversa. La aprobación y puesta en marcha de las diferentes formas de propiedad, la utilización cada vez con mayor intensidad de mecanismos de mercado en medio de una economía mayoritariamente socialista que utiliza en muchas de sus formas gestión privada; el despliegue multiactoral con políticas policéntricas que abarcan toda la complejidad del tejido social con creciente protagonismo de la sociedad civil y  factores externos, hacen del país una sociedad en ebullición que se distancia cada vez más de la homogeneidad y el estacéntrismo que a caracterizó por décadas sin renunciar a los principios fundacionales.
Se impone con la mayor celeridad fortalecer el fundamento científico que le sirve de base a las decisiones políticas. Es imprescindible acometer investigaciones profundas sobre pobreza, desigualdad, racialidad, equidad horizontal y vertical, marginalidad, productividad, sustentabilidad local, funcionamiento en redes sociales, eficiencia y eficacia de las actuales políticas en marcha a partir de indicadores de calidad aplicados con mayor rigor y sistematicidad y con el aval del control popular y no solo institucional.  
El éxito de las políticas públicas y sociales en Cuba, ahora y en una perspectiva previsible, dependerá además de los cambios estructurales-institucionales-funcionales que se ejecuten, que permitan un involucramiento sustantivo mayor de los grupos-objetivo y los grupos-beneficiarios en el proceso de determinación de la agenda de prioridades públicas, la implementación, gestión y evaluación de alas mismas desde las bases del pacto social.
El gran reto de Cuba no es copiar modelos ya existentes, sino actualizar el propio, de manera que asegure la preservación y desarrollo  de una sociedad socialista sustentable y próspera, que pueda servir de referente para otras experiencias que busquen la vía socialista desde las condiciones de un país periférico subdesarrollado en medio de un mundo globalizado y hegemonizado.
Al decir de Martí “Hay que prever, y marchar con el mundo. La gloria no es de los que ven para atrás, sino para adelante.” 31
  Notas:


* Profesor Auxiliar. Profesor de sociología en la Universidad de Holguín “Oscar Lucero Moya”, 47 años de experiencia profesional. Imparte Teorías sociológicas y Políticas Públicas y sociales en cursos de pregrado y postgrado. Ha participado en más de 60 eventos nacionales e internacionales. Ha publicado diferentes monografías y artículos en diferentes revistas científicas nacionales e internacionales sobre liderazgo y procesos de gestión social. En la actualidad investiga el desarrollo de la Cultura del poder en Cuba y las vías para su perfeccionamiento. Ex diputado a la Asamblea Nacional.


** MSc en Urgencias médicas. Profesora asistente. Metodóloga de la actividad de Calidad en la Universidad de Ciencias Médicas de la provincia de Holguín, Cuba. 31 años de experiencia profesional. Imparte docencia de pregrado y postgrado sobre el sistema de calidad en la salud pública, liderazgo y los temas de políticas sociales en salud. Ha participado en varios eventos nacionales e internacionales relacionados con la gestión de la calidad y el liderazgo. Ha publicado más de 30 artículos científicos relacionados sobre la calidad y el liderazgo. Investiga la gestión de los indicadores de calidad en el sistema de salud en Cuba.


1 Callejas Opisso,  Susana y otros. Historia de Cuba. Editorial Pueblo y Educación.  (2010). Ciudad de  la Habana, Cuba.

2 Ver Lineamiento 39-c aprobado en el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. 2016

3 Para más información ver Informe del PNUD, 2016.

4 Para más información ver: Conceptualización del modelo económico social cubano de desarrollo socialista. Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Propuesta de Visión de la Nación, Ejes y Sectores Económicos Estratégicos. Consultado 23-5-2017. 5.23 pm

5 Espina, Mayra (2012) Retos y cambios en la política social. En Miradas a la economía cubana. El proceso de actualización. Editorial Caminos, La Habana. La autora sostiene que el modelo cubano, además de las experiencias propias y las asiáticas ya mencionas (China y Vietnan), se inspira en la “agenda neodesarrollista postneoliberal” que se nutre de las lecciones de la experiencias europea del desmantelamiento del estado de bienestar y, muy especialmente de las prácticas de diferentes países latinoamericanos que intentan remontar las secuelas del neoliberales. Tal agenda en sentido normativo, parece combinar algunos elementos de la tradición estructuralista cepalina (intervención estatal relevante, papel de las instituciones, la conexión con el mercado exterior), con instrumentos de estabilidad monetaria y al tiempo que reconoce la relevancia de las contricciones y oportunidades provenientes de la articulación de cada país y región con el sistema mundo, rescata el escenario nacional como espacio pertinente para el desarrollo.

6 Machado Darío. Los Lineamientos y la estructura socioclasista en Cuba. Una opinión En: Cubadebate, 28 de junio de 2012; Consultado 22-5-2017, 8.40 pm.

7 Economista Cubano. Uno de los principales teóricos del proceso de reformas en Cuba. Tiene el mérito de ser de los primeros en señalar la necesidad de los actuales cambios y otros por desplegar en el futuro.

8 Se estima que de continuar las actuales tendencias en el 2050 la población cubana caerá de los 11, 163,934 habitantes actuales a  unos 10, 900,00 habitantes. Si en 1970 se reproducían 3,7 hijos por madre en el 2010 era sólo de 1,47. Tener hijos es para los jóvenes  la 7ma necesidad. Para más información ver Periódico Granma del 5 de Mayo del 2011.

9 Véase el interesante debate que provocó el breve artículo “Materialmente pobres” aparecido en el Blog “Segunda cita” que conduce el trovador cubano Silvio Rodríguez y de su autoría. En: Cubadebate, 26 de noviembre de 2012 en Opinión. Silvio Rodríguez. 

10  Valdés, Galarraga, Ramiro. En Diccionario del pensamiento martiano. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2002. Pp. 528.

11 Para más información ver Informe del PNUD (ONU) 2010.

12 En Cuba, en el discurso oficial no se utiliza el concepto de pobreza. El no uso del concepto universal puede enmascarar el fenómeno y no tratarlo con la celeridad y profundidad que merece desde las políticas públicas y sociales universales y sectoriales puede agravarla. La franja de pobreza se estima en el 20-22% de la población por varios estudiosos del tema. Algunos autores sostienen la no existencia de pobreza en Cuba por sus diferencias con otros países y en su lugar hablan de carencias, privaciones, insuficiencia de satisfactores, etc.

13 En Cuba se le llamó Período Especial a los años que vinieron después del derrumbe del campo socialista en los años 90, caracterizados por las drásticas restricciones económicas y las fracturas que originó en la vida social  del pueblo y cuyas consecuencias se evidencian en las condiciones  actuales.

14 Castro Raúl. Intervención en la Asamblea Nacional del Poder Popular. Periódico Granma, Julio 2012

15 Ver PLAN NACIONAL DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL HASTA 2030: VISIÓN DE LA NACIÓN, EJES Y SECTORES ECONÓMICOS ESTRATÉGICOS.  

16 Tal y como se ha expresado en las sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que sesionó en el mes de diciembre de 2012,  entre las transformaciones que se estudian están las vinculadas a la introducción de cambios en la política salarial, y la eliminación de la dualidad monetaria.

17 Ver a Mayra Espina en “El consumo: economía, cultura y sociedad”. Revista Temas 47. Julio/Septiembre del 2006. Ciudad de la  Habana, Cuba.

18 Ver a José Martí. Mi raza. Patrias. Nueva York. Obras completas. Edición crítica, 1983, Tomo 2,  Ciudad Habana, Cuba.

19 Morales, Esteben (2008). Desafíos de la problemática racial en Cuba. En  GÉNERO. Selección de lecturas. Editorial Caminos. CMLK. La Habana, 2008.

20 Para más información ver a Mayra Espina revista Nueva Sociedad, No 216, julio-agosto de 2008, ISSN: 0251-3552, www.nuso.org; Jesús Guanche Pérez. La cuestión «racial» en Cuba actual: algunas consideraciones. Esteben Morales. Color de la piel en Cuba hoy. GÉNERO. Centro MLKJ. La Habana, 2016.  Rodrigo Espina Prieto y Pablo Rodríguez Ruiz. Raza y desigualdad en la Cuba actual. Revista Temas No 45/ 2006. Colectivo de autores: relaciones raciales en Cuba. Estudios contemporáneos, 2011, otros.

21 Para más información ver, entre otros a: Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira, M Sc. Fabian Cabrera Marrero (2014).  Cuba. Mortalidad y color de la piel. Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), Universidad de La Habana. Cuba.

22 En Cuba, en 1979 se despenalizó la homosexualidad  y unos años después se despatologizó, entre otras importantes direcciones. En pleno siglo XXI, la homosexualidad y otras formas de diversidad sexual se castigan con la pena de muerte en por lo menos13 países del mundo.

23 En el mundo las principales desigualdades  de género se concentran en las siguientes direcciones: La discrepancia educacional. Feminización de la pobreza. Bajo acceso femenino a créditos bancarios. Tasa desempleo femenino más alto. Salario femenino medio inferior al masculino. Baja representación en cargos de poder. Descuidos graves de la salud femenina. Desigual acceso a los servicios en general.  Desigual distribución del tiempo de trabajo. Discriminación jurídica de la mujer. Altas tasas de violencia contra mujeres y niñas.

24 Son de gran interés las valoraciones de Frey Betto cuando dice “«Los deseos se han impuesto a las necesidades y eso origina el consumismo: Las gentes no buscan lo que necesitan sino lo que desean». Periódico Granma, 16 de Marzo, 2012.

25 En los Lineamientos aprobados para el desarrollo del país, se prohíbe la concentración de la propiedad y riquezas en personas hasta el límite que ponga en peligro los objetivos socialistas.

26 Para más información ver a: Pierre Bourdieu. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Editorial Anagrama, Barcelona, Segunda edición, 1999.

27 Este término se refiere a las organizaciones de  masas, sociales, asociaciones, fundaciones y otras diversas formas asociativas sin ánimos de lucro, en las cuales —ejerciendo el derecho constitucional de asociación—, se unen de manera libre, personas naturales y jurídicas, bienes y voluntades, con el propósito de contribuir al proceso de desarrollo de la sociedad socialista. Para más información ver  Tabloide que contiene los Lineamientos y el Plan Nacional de desarrollo económico y social hasta el 2030, página 30.

28 En el VII Congreso (2016) fueron aprobadas las formas de propiedad que coexistirán en el modelo socialista cubano: La propiedad socialista de todo el pueblo; b) la propiedad cooperativa; c) la propiedad mixta; d) la propiedad privada; e) la propiedad de organizaciones políticas, de masas, sociales y otras formas  asociativas.

29 Ve Lineamiento No 267 del VII Congreso del Partido (2016).

30 Para más información ver: Mayra Paula Espina Prieto: Recuperando la “cuestión social”. El contexto teórico metodológico del debate y la experiencia cubana.  Caderno CRH, Salvador, v. 20, n. 50, p. 213-229, Maio/Ago. 2007

31 José Martí. “El tercer año del Partido revolucionario Cubano” Patria, Nueva York, 17 de Abril de 1894. Tomo 3, Ediciones del Centro de Estudios Martianos, 1985,  Ciudad de la Habana, Cuba.


Recibido: 06/06/2017 Aceptado: 17/08/2017 Publicado: Agosto de 2017

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