Revista: Caribeña de Ciencias Sociales
ISSN: 2254-7630


FORMACIÓN AXIOLÓGICA-CULTURAL EN EL HISTORIADOR

Autores e infomación del artículo

Aimé Teresa Ortiz Blanco *

Universidad de Oriente, Cuba

aimé@uo.edu.cu

RESUMEN
La investigación que se presenta constituye una primera aproximación al estudio de la formación axiológica- cultural del historiador y particulariza en los referentes epistémicos de algunos enfoques de las nuevas tendencias pedagógicas en las universidades contemporáneas, con el objetivo de proponer algunos aspectos teórico-prácticos en los que hay que trabajar para el logro de una formación axiológica cultural del profesional de la historia donde la cultura histórica vista como los valores materiales y espirituales producidos por el hombre en su actividad histórico-social, y que constituyen el legado generacional de su actividad económica, política, social y cultural a nivel universal,nacional, regional y comunitario es una fuente importante para el rescate   de la memoria histórica y su apropiación como parte de la propia formación integral de los estudiantes universitarios, este elemento se debe tener en cuenta para concretar las aspiraciones de la Educación Superior cubana.
Palabras claves: axiología - memoria histórica- cultura histórica- educación superior-historiador

The research that is presented constitutes a first approach to the study of the axiological-cultural formation of the historian and particularizes in the epistemic referents of some approaches of the new pedagogical tendencies in the contemporary universities, with the aim of proposing some theoretical and practical aspects in the That we must work for the achievement of a cultural axiological formation of the professional of history where the historical culture seen as the material and spiritual values ​​produced by man in his historical and social activity and which constitute the generational legacy of his economic activity, Political, social and cultural level at a universal, national, regional and community level is an important source for the rescue of historical memory and its appropriation as part of the university's own integral formation, this element must be taken into account to Aspirations of the Education Supe Cuban territory.
Keywords: axiology - historical memory - historical culture - higher education - historian

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Aimé Teresa Ortiz Blanco (2017): “Formación axiológica-cultural en el historiador”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (julio 2017). En línea:
https://www.eumed.net/rev/caribe/2017/07/formacion-axiologica-cultural.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/caribe1707formacion-axiologica-cultural


  1. ANTECEDENTES TEÓRICOS

Sin dudas, la formación del profesional que se dedica a la Historia debe caracterizarse por una motivación personal hacia esa ciencia, por conocimientos epistemológicos e historiográficos que cada vez se revelen como más importantes y significativos para su crecimiento personal frente a los conocimientos factuales mucho más coyunturales y con menor capacidad de ser utilizados en la toma de decisiones. Los estudios sobre cultura histórica, memoria histórica y su relación con la axiología se han convertido en un prolífico ámbito interdisciplinar en el que confluyen filósofos, historiadores, teóricos de la literatura, sociólogos y antropólogos.
La formación axiológica- cultural del historiador reviste gran importancia en las universidades, hacia lo cual se establecen  estrategias educativas para el logro de dicha formación sin desvincularla de la memoria histórica y su apropiación sustentada en un modelo de su dinámica para el desempeño profesional del historiador.
En educación no hablamos de individuos abstractos, sino de sujetos enmarcados en contextos culturales concretos y afectados por circunstancias concretas. No educamos al hombre, sino al hombre histórico que ha de realizar una existencia concreta particular; y no en la cultura, sino también en una cultura particular.
Se tomaron en cuenta determinados indicadores que muestran las irregularidades en la formación axiológica cultural del historiador, de manera expedita subyacen determinadas contradicciones entre lo educativo y lo instructivo manifiestas en las primeras etapas de la Carrera donde los documentos normativos no poseían con claridad los valores que debían trabajarse, y la interdisciplinariedad era  insuficiente, por lo que el peso recaía en el contenido quedando poco espacio para lo formativo.
Lo anterior se manifestó en el Plan A. El Plan B por su parte no logró desprenderse del academicismo de la etapa anterior, pero se dan los primeros pasos para lograr la integridad del enfoque en el plan  de estudio, su mayor defecto era la poca actividad práctica y el Plan C y C perfeccionado constituyeron planes de estudios que aunque se trataron de dar pasos en la integralidad se manifiestan avances en la ponderación de la práctica pero seguía  siendo insuficiente en el tratamiento a lo formativo teniendo en cuenta la relación entre lo cognitivo del contenido  histórico y lo axiológico  cultural.   
En la aproximación al tema de la formación axiológica del estudiante universitario se debe partir de una conceptualización del término axiología,1 pues en la literatura consultada hay un análisis indistinto de la formación de valores y la formación axiológica, muestra de un tratamiento limitado en cuanto a la formación  sólo hacía los valores morales sin embargo la formación axiológica y su perspectiva de análisis  comprende además de  los valores éticos los estéticos.
En la investigación que se propone se tienen en cuenta diferentes perspectivas de análisis. Se asume desde lo axiológico cultural y su tratamiento por medio de la didáctica en la formación axiológica cultural en el historiador, tomando  referentes epistémicos que muestran lo analizado parcialmente en la literatura partiendo de lo general a lo particular,  teniendo en cuenta además, algunos enfoques de las nuevas tendencias pedagógicas en las universidades contemporáneas.
Constituye lo anterior un soporte filosófico en la problemática de la dimensión axiológica en los procesos universitarios en los momentos actuales y a su vez se convierten en referentes para un estudio general de los valores en contextos económicos, políticos, ideológicos y culturales.
Se muestra que la problemática de la formación de valores desde una perspectiva de la dinámica de los procesos educativos aún es insuficiente su tratamiento teórico-conceptual y  desde la apropiación contextual y su relación con la apropiación cultural universal donde emerge  la necesidad de una relación objetiva (valor)  – subjetiva (valoración) tanto del ser individual como del ser social desde una concepción formativa axiológica en la dinamización de los procesos formativos universitarios desde la didáctica se hace necesario su estudio acorde a las nuevas exigencias de la Universidad de nuestros tiempos donde las influencias externas, en los sujetos permiten su actuación de forma independiente siempre sobre la base de objetivos conscientemente planteados.
Desde el punto de vista psicológico los estudios de Vigostki y Peaget son importantes porque analizan la problemática del aprendizaje como un fenómeno consciente y la relación entre lo cognitivo y lo afectivo. La zona de desarrollo próximo es otro de los aspectos analizados donde los hombres en su interacción aprenden. 2
El estudio de la formación axiológica cultural desde la apropiación de la memoria histórica sobre las bases de la didáctica no sólo puede lograrse con estos presupuestos pues, se debe tener en cuenta una visión integradora del papel transformador de los estudiantes universitarios de la realidad social lográndose un profesional  apto desde sus modos de actuación para defender su identidad nacional y valores profesionales que exige la  pedagogía contemporánea.                                                                                           
Un rastreo por el Plan de Estudio del Licenciado en Historia, y en particular, su Modelo del profesional en la Educación Superior en Cuba permite corroborar, cómo desde estos documentos normativos, la formación axiológica cultural debe adquirir matices especiales , en dichos documentos oficiales se subraya cómo el estudio de los hechos y procesos históricos, permite el descubrimiento  de las leyes del desarrollo social y las formas en que estas actúan de tal manera; que a través del conocimiento del peso ético, político, ideológico de la ciencia histórica , la compleja esfera de actuación (axiológica ) de este futuro egresado y el compromiso social que asume una vez graduado como ente transformador de la sociedad en que vive, precisa de modos de actuación que le permitan emprender de manera consciente tales transformaciones.
Desde esta lógica resulta entender que uno de los problemas básicos que debe resolver el profesional de historia, está  hacía la creación de valores que les permitan desde su apropiación individual la preservación y divulgación de la tradición histórica nacional que corresponda con las necesidades e intereses de la nación.
Los propósitos expuestos anteriormente son exigencias que las sociedades imponen hoy a las universidades, quienes están responsabilizadas directamente con dicho encargo social, el cual debe conseguirse a través de la implementación de diferentes recursos pedagógicos que incidan en la formación del futuro profesional, sin embargo en el caso del licenciado de Historia parece tener un peso esencial, en dicha formación, la incidencia de los propios contenidos históricos, pero se observa la necesidad de estudiar la relación entre lo cognoscitivo es decir los propios contenidos  históricos y su implementación desde la perspectiva axiológica pero desde una didáctica que dinamicen los procesos históricos.
En relación con lo antes expuesto son importantes las ideas de Homero Fuentes en: “Fundamentos de la Teoría Holístico Configuracional”, considera la Universidad como gestora de los nuevos profesionales. Subraya además, que ella es la institución social destinada a preservar, desarrollar y difundir la cultura, convirtiéndola en un lugar de búsqueda y transmisión de la verdad, lo que redunda en la elevación de la pertinencia e impacto de la Universidad, al ofrecer esta a la sociedad. Utilizando lo etnográfico como método de investigación cualitativa  se examina desde el punto de vista descriptivo las principales deficiencias detectadas en la formación del historiador que limitan el desarrollo de un proceso de apropiación de la memoria histórica teniendo en cuenta la memoria histórica individual y colectiva.
Para revelar las principales insuficiencias que se manifiestan en la formación axiológica cultural del historiador se realizó un diagnóstico fáctico  de carácter externo que permitió discernir  dichas insuficiencias. 3 Como resultado de lo anterior se apreciaron manifestaciones de: interpretaciones incorrectas de los hechos históricos, se imparte una docencia desde una dimensión hechológica, el aprendizaje está vinculado a los elementos causales y se diluye el proceso de la historia en elementos fácticos consecuenciales.
Realizando una valoración causal de lo anterior se corroboró la existencia de un vacío en cuanto al tratamiento que ofrecen los contenidos históricos  y sus potencialidades en la aportación de valores profesionales que promuevan un rescate de la memoria histórica desde lo individual. Se producen contradicciones en el proceso formativo entre la educación de la cultura esencial de la profesión como objeto amplio, y el aprendizaje para solucionar problemas de la sociedad a través de su profesión como objeto especifico.
La historia que se imparte todavía adolece de ser hechológica, recolectora de hechos históricos haciendo énfasis a los elementos causales y sus consecuencias, esto constituye una barrera que no permite discernir en los procesos formativos del historiador la necesidad de la formación de valores profesionales. Existe además, una separación de lo cognitivo y lo valorativo en la comprensión de los hechos y procesos históricos desprovistos de un contenido axiológico cultural en los más variados planos éticos, político de las ciencias.
El Plan de Estudio no se incentiva desde las potencialidades de los contenidos históricos una concepción teórica - metodológica que permita desarrollar en los estudiantes una relación estrecha entre Historia - Identidad = Memoria histórica desde un proceso de apropiación de memoria individual. Desde la interdisciplinariedad no existe sistematización orgánica para la salida formativa desde la apropiación  de  acontecimientos y hechos históricos desde la propia subjetividad de los estudiantes.
El Modelo del  Profesional existe aún mantiene insuficiencias desde el punto de viste de la integralidad y de los valores profesionales que debe enfrentar el profesional de Historia. Se aprecia además una desarticulación e inadecuación  de los planes de estudio que se expresa en un distanciamiento y limitación de una formación axiológica para la transformación del entorno y sobre si mismo
Realizado el análisis hasta aquí emergen las insuficiencias en el proceso de Formación de valores profesionales del historiador con relación a la apropiación de la memoria histórica, lo que limita su pertinencia prospectiva y genera una contradicción epistémica inicial dada en que en  el proceso de formación del profesional de historia se manifiesta una contradicción inicial entre la comprensión informativa de los contenidos de  la Historia que se imparte  y la apropiación de los mismos desde comportamientos y acciones que se manifiesten acordes a las exigencias sociales, axiológicas, culturales y educativas.
Emerge la necesidad de estudiar las insuficiencias detectadas en la formación profesional del Historiador,  desde un enfoque sistémico, holístico y esencial en el desarrollo humano, que presupone la formación de valores profesionales de nuestros estudiantes   desde  la formación y la autoformación.
En la literatura consultada sobresalen autores que refieren la problemática entre los más representativos: Tunnerman. C: La Educación en el Umbral del siglo XXI.  Analiza a partir del desarrollo científico – tecnológico contemporáneo que ha puesto a los profesionales de la educación en un dilema entre tecnología y valores, no suficientemente tratados desde un abordaje metodológico con el propósito de generar cultura (interrelación entre lo material y lo espiritual), es decir entre lo objetivo y lo subjetivo su vínculo específico desde la propia historia y progreso cultural incluso,  desde tiempos pretéritos por lo que se torna imprescindible para el ámbito educativo y formativo en nuestros estudiantes universitarios.
En la dimensión filosófica del estudio se ha enfocado la formación de valores desde la relación objeto - sujeto por especialistas, como  José Ramón Fabelo Corzo en: “La crisis de los valores: conocimiento, causas y estrategias de superación”, refiere la importancia  de las estrategias educativas para solucionar los problemas que se presentan en el quehacer profesional.
 
Desde otro ángulo de análisis Carlos Botero en: La Formación de valores en la Historia de la Educación Colombiana. Realiza un análisis de la formación axiológica teniendo en cuenta las nuevas tendencias pedagógicas sobre la tecnología educativa,  observándose una carencia   de elementos de la orientación axiológica que exige la universidad contemporánea desde una perspectiva didáctica.

En  esta misma dirección Luís López Bombino en: “De qué ética hablamos: el saber ético y la educación en valores.” analiza la educación en  valores como parte constitutiva de la propia realidad social, como una relación de significación de los distintos procesos o acontecimientos de la vida social y las necesidades e intereses de la sociedad en su conjunto. Un segundo plano se refiere a la significación social y su reflejo en la conciencia individual o colectiva y al respecto afirma: “El proceso educativo, siempre que funcione con la necesaria eficacia, tiene como objeto, entre otras atribuciones, la perfección intelectual, física, moral y axiológica de las personas. Estos cuatros momentos, vinculados con otros no menos importantes y de gran valor para el proceder educativo, tienen como principal objetivo propiciar el mejoramiento, el crecimiento humano y, en definitiva, incidir en la formación integral del hombre y la mujer.” (López, 2011: 247).
Los aspectos analizados constituyen referentes para un estudio general de los valores en contextos económicos, políticos, ideológicos y culturales. Se necesita analizar la problemática de la formación de valores desde una perspectiva de la dinámica de los procesos educativos desde la comprensión contextual.4
En la dimensión psicológica se destaca la concepción histórico cultural de Vigostky, y su  relación entre educación y desarrollo, permite la orientación de los objetivos  dirigidos hacía el mañana de los estudiantes. Dicho enfoque se trabaja desde el principio del reflejo activo, mediante el cual el hombre mediante el proceso de desarrollo llega a autodeterminarse, en la medida que asume una.

Todo lo anterior condiciona una fisura epistémica que muestra  las insuficientes referencias teóricas y metodológicas en la dinámica de la formación axiológica cultural desde la didáctica, que limitan la pertinencia de valores profesionales en el historiador. El historicismo que aún se exhibe en la historia que se imparte limita el proceso de formación profesional del historiador, por lo que de forma expedita se destacan aspectos esenciales que  declaran  una necesidad: el estudio de la formación del profesional de historia. Potenciar en los educandos el sentido de identidad, sentirse parte de la historia y la vida de un país, conocedor de sus costumbres, raíces, tradiciones y defensor de esos valores identitarios se impone ante el mundo de la globalización neoliberal de hoy.

Respetar la historia y las tradiciones de otros pueblos del mundo: al conocer la historia de otros pueblos del mundo, encontrará relaciones, conexiones entre el mundo, el continente y la región con el país en que vive y elevará su cultura sobre otros países, lo que fomenta la tolerancia y la valoración de lo diferente a partir del desarrollo histórico de cada pueblo.

La formación de valores profesionales, el rescate de la memoria histórica desde su propia conservación, las tradiciones históricas en la sociedad cubana actual exige de nuestros docentes y estudiantes  universitarios la capacidad de valorar a la Universidad más allá de una institución dedicada a la aportación de conocimientos y técnicas de la investigación y la docencia, sino también su papel protagonista en la difusión de posibles soluciones, alternativas vinculados a los procesos formativos así como la construcción de escala de valores profesionales que permitan brindar una nueva mirada a la formación integral del hombre nuevo.

El proceso de formación axiológica cultural de la memoria histórica del historiador debe ser asumido en las Universidades de hoy desde la perspectiva ética cultural y educativa donde sea incluida una práctica pedagógica que encierre los contextos  de la sociedad contemporánea actual con herramientas pedagógicas para fomentar la formación de determinados valores morales y profesionales a través de un proceso universitario donde se incluya lo curricular, la extensión universitaria y la concreción de la práctica profesional.

Lo anterior conduce ineludiblemente a la necesidad de una formación axiológica cultural de apropiación de la memoria histórica desde la dimensión didáctica tomando como aspectos fundamentales la relación entre los conocimientos teóricos y la actividad práctica del historiador sin descuidar la espiritualidad transformadora donde lo objetivo- sujetivo se encuentra estrechamente interrelacionado.

El debate sistemático de la apropiación axiológica cultural de la  historia desde la relación objeto- sujeto parten de los fundamentos teóricos de esta ciencia y será indispensable en la Educación Superior actual debido a que permite acabar de romper con el esquema conceptual positivista que la historia es colectadora de datos, con desprecio a la teoría y en menor medida por la historiografía y la metodología con nuevas investigaciones que promuevan la condición humana no sólo desde la mirada de la realidad exterior sino desde la subjetividad de los estudiantes universitarios con connotación formativa.

  1. VÍNCULOS ENTRE CULTURA HISTÓRICA Y MEMORIA HISTÓRICA PARA UNA FORMACIÓN AXIOLÓGICA

La apropiación axiológica cultural de la memoria histórica desde la perspectiva que se propone en esta investigación  constituye un tema no sólo actual sino imprescindible porque forma un proceso eminentemente histórico-social, holístico, continuo, dialéctico, complejo, que como acumulación de los conocimientos de la humanidad es siempre cultura de una sociedad, marcado por el proceso de socialización en que el hombre a lo largo de toda su vida aprende de las generaciones anteriores. Lo creado por el hombre refleja las peculiaridades y tradiciones de una región o de un país, que a su vez aporta a los valores y tradiciones universales.
Las singularidades con que se desarrolla en la actualidad las investigaciones pedagógicas desde  el rescate de la memoria histórica exigen la preservación del enfoque  de lo que es propio, autóctono del acervo cultural de cada pueblo y que lo distingue del resto porque refleja su identidad cultural.
La  memoria histórica tiene como base un proceso de apropiación a través de una memoria individual reflejo indudablemente   de una personalidad individual, así como la tradición es la base de la personalidad colectiva de un pueblo. Vivimos en y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es en el fondo sino el esfuerzo que hacemos para que nuestros recuerdos se perpetúen y se vuelvan esperanza, para que nuestro pasado se vuelva futuro.
La cultura es algo natural para el hombre, hasta el punto de que nunca podremos captar su naturaleza tal cual es sino impregnada de componentes culturales concretos. De aquí que no podemos, ni debamos, separar en el hombre aquello que es por naturaleza de lo que va saliendo en la realización de su existencia concreta por la cultura. (Ortega y Mínguez, 2001: 55).
Lo histórico de la cultura humana es algo inherente a su origen, a la necesaria preservación de lo acumulado por el hombre para dejarlo como legado a otras generaciones, como testimonio de cuanto se ha hecho de una etapa histórica a otra, que no es más que el reflejo del avance de la sociedad.
Este legado se diferencia en cada región del planeta por expresar las peculiaridades de diferentes sectores sociales en un contexto tempo-espacial con sus características distintivas.
Si la cultura es la manera en que la sociedad interpreta, transmite y transforma la realidad, la cultura histórica es la forma particular y específica en la que una sociedad se relaciona con su pasado. Cuando estudiamos la cultura histórica, se investiga la producción social de la experiencia histórica y su manifestación objetiva en la vida de una comunidad. Esta producción es generalmente llevada a cabo por los distintos agentes sociales, a menudo a un mismo tiempo, a través de diferentes medios.

Es imposible acceder a los últimos sucesos exactamente de lo que sucedió. Con el fin de acercarse a ella, tenemos lo que la representan y hacen parte del presente a través de una síntesis creativa que se reconstruye. Por esta razón, el conocimiento del pasado y su uso en el presente siempre se enmarca dentro de ciertas prácticas sociales para interpretar y reproducir la historia. La conciencia histórica de cada individuo es, pues, creado en el corazón de un sistema social y comunicativo del uso de la interpretación, la cosificación y el público del pasado, es decir, en el corazón de una cultura histórica.
La noción de cultura históricasurge, con una visión teórica y unas implicaciones filosóficas innegables, como un concepto heurístico e interpretativo para comprender e investigar cómo se crean, se difunden y se transforman unas determinadas imágenes del pasado relativamente coherentes y socialmente operativas, en las que se objetiva y articula la conciencia histórica de una comunidad humana. Esa comunidad humana, ese sujeto colectivo, puede acotarse, aunque no como un compartimento estanco, según múltiples criterios: nacionalidad, lengua, religión, género, clase, generación que comparte experiencias formativas o civilización que se basa en un legado simbólico y material común.
En consonancia con el objetivo del presente trabajo la  cultura histórica será considerada como todos los valores materiales y espirituales producidos por el hombre en su actividad histórico-social, y que constituye el legado generacional de su actividad económica, política, social y cultural a nivel universal, nacional, regional y comunitario. 5
La cultura histórica se expresa en la conciencia histórica de la humanidad, cuando una sociedad es capaz de percatarse cual es su historia, la manera en que las generaciones de un país o región han desarrollado su vida práctico-social, incluyendo el acervo cultural resultado de la actividad material y/o espiritual, está en condiciones de mantener y preservar determinados valores patrimoniales: construcciones, lugares históricos, objetos, información sobre su evolución histórica, normas, costumbres y valores que expresan una continuidad y a su vez la discontinuidad histórica. La historia se convierte en una necesidad social desde el momento en que los grupos sociales poseen - o adquieren - una conciencia histórica a través de la cual adecuan su presente y sitúan las esperanzas de su futuro.
La apropiación de la memoria histórica forma parte de la conciencia individual como parte de la conciencia social,  esta viene dada de la experiencia concreta que cada grupo social, que cada colectividad nacional ha acumulado. Esos puntos de vistas, ideas, valores y criterios que sobre la historia se van formando los hombres en el propio desarrollo de una sociedad y que expresan el grado de identificación de un pueblo con su historia total, refleja implícita, y a veces hasta explícitamente el nivel de conciencia histórica de un país.
La conciencia histórica nacional necesita de la experiencia para su formación. Es práctico pues devela el protagonismo colectivo al formarse a través de un largo proceso en que va incorporando a la memoria colectiva e individual todos aquellos fenómenos y hechos que ocurren en la vida de un grupo social, una región y un país, entre otros.
El rescate de la memoria histórica radica en que  una nación se nutre de los propios acontecimientos históricos vividos por ese país: qué han hecho sus habitantes al transitar por diferentes períodos de su evolución, cómo han resuelto sus problemas, qué acciones han desarrollado en la conformación de su nación, lo cual en general se erige como memoria colectiva sustentada para la conservación de la memoria histórica de una memoria individual,  y como guía más directa de actuación social por el impacto afectivo transmitido generacionalmente.
De ahí que consideremos la memoria histórica como la facultad que se tiene para conservar los acontecimientos, los fenómenos, los sentimientos, los ideales, las normas, las costumbres y los valores autóctonos, genuinos que caracterizan a una nación y trasladarlos al plano de la conciencia histórica.
Sin memoria histórica, no hay conciencia ni cultura histórica. El esfuerzo de una nación para no olvidar sus orígenes, desentrañar sus hilos conductores, a veces complejos, significa darle el justo lugar a todos los que en conjunto han aportado en la formación, desarrollo y consolidación de la nación. (Ortiz, 2015:102)
La interiorización de los valores históricos de una nación, no se puede lograr al margen de develar el protagonismo individual y colectivo de su pueblo y mucho menos sin tener en cuenta que la vida espiritual junto con la subjetividad que encierra posee enormes posibilidades de crecer promoviendo a un plano más alto el papel de la educación y la cultura. Si entre todos se preserva y construye la identidad de la nación, no se pueden desechar todas las fuentes que nutren de información y de fortaleza espiritual para ese empeño.
Si el proceso de apropiación de la memoria histórica  combina lo objetivo con lo subjetivo el nivel del rescate de la memoria histórica  emergerá a un nivel cualitativo  superior. La concepción dialéctico materialista de la interrelación entre lo material y lo espiritual vinculado a la revitalización de nuestra historia  posibilita un análisis holístico complejo donde emerge la actualidad de la presente temática desde investigaciones pedagógicas.
La formación de valores profesionales, el rescate de la memoria histórica desde su propia conservación ,las tradiciones históricas, en la sociedad cubana actual exige de nuestros docentes y estudiantes  universitarios la capacidad de valorar a la universidad más allá de una institución dedicada a la aportación de conocimientos y técnicas de la investigación y la docencia, sino también su papel protagonista en la difusión de posibles soluciones, alternativas vinculados a los procesos formativos así como la construcción de escala de valores profesionales que permitan brindar una nueva mirada a la formación integral del hombre nuevo.
En tal sentido ocupan un lugar de privilegio los temas dedicados al rescate de una memoria histórica como parte de la propia formación integral de los estudiantes universitarios, este elemento se debe tener en cuenta para concretar las aspiraciones de la educación superior cubana. Sólo a partir del ser humano histórico y de su cultura histórica la realidad puede llegar a adquirir sentido, y la esencia humana se convierte en expresión   directa de los cambios que se producen en la sociedad con respecto a la relación  entre lo  objetivo y lo subjetivo.
Para lograr lo anterior es importante conocer la necesidad de dialogar, reconocer la virtud de la reflexión, la crítica y el intercambio de opiniones porque existen puntos de vistas distintos que no pueden a la hora del estudio de la memoria histórica convertirse en insignificantes. Implica por lo  tanto que se trabaje para lograr un crecimiento axiológico a favor de la solución de diversos y complejos procesos sociales que tiene que  conocer y por tanto estudiar el profesional de la historia los cuales a su vez enriquecerán su mundo interno.

Bibliografía:
 
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1 Axiología (del griego axios, ‘lo que es valioso o estimable’, y logos, ‘ciencia’), teoría del valor o de lo que se considera valioso. La axiología no sólo trata de los valores positivos, sino también de los valores negativos, analizando los principios que permiten considerar que algo es o no valioso, y considerando los fundamentos de tal juicio.  Axiología: Parte de la filosofía que se estudia la naturaleza de los valores (lo bello, lo bueno) y su influencia en los individuos. Axiología o filosofía de los valores de Marx Scheler, la consideraba que los valores no eran propiedades sino objetos en sí, aunque diferenciados de los objetos reales y de los ideales. Dentro de esta concepción el valor se halla fuera del espacio y del tiempo, y su perspectiva de análisis queda reducida al aspecto objetivo de los valores. Nicolás Abbagnano: Diccionario de Filosofía, p.101.

2  Véase: Vigostki: Historia del desarrollo de las funciones psíquicas superiores, pp.57-58.

3 Se entrevistó al jefe de carrera, se realizó un análisis del plan de Estudio y Modelo del Profesional. Además se entrevistaron a estudiantes de la carrera y a profesores de colectivos de asignaturas. Asimismo,  fue tomada en cuenta la observación de la autora y su experiencia en el trabajo pedagógico en la carrera.

4 Existen otros autores como: Adela Cortina:Ética mínima. Introducción a la Filosofía práctica  y  Armando Chávez Antúnez: “Educación y valores.” Presentan importantes investigaciones sobre la problemática axiológica desde una perspectiva filosófica destacando el papel que juegan los sujetos en la transformación de los significados en la realidad social, la misma constituye un referente obligado para los estudios  axiológicos. Véase además: Armando Hart Dávalos: Marx, Engels y la condición Humana. Una visión desde Cuba. Logra mediante un todo orgánico una reflexión marxista y humanista sobre la necesidad de tener en cuenta la teoría marxista y los aportes brindados por Marx y Engels a la cultura universal desde una perspectiva científica, aborda con sapiencia la relación entre cultura histórica, tradición histórica y rescate de la memoria histórica es una literatura de obligada consulta para estableces una coherencia en la interpretación de tener hoy en punto de mira el factor humano, no como un factor más sino como esencia humana para salvar la cultura nacional.

5 La reflexión teórica sobre el concepto de cultura histórica ha tenido lugar desde la década de 1980 y 1990, por medio de obras que, bien pusieron este término exacto en sus títulos, como los de Jörn Rüsen, María Grever o Bernd Schönnemann. Más recientemente, las representaciones del pasado que proliferan en los medios de comunicación han sido mencionados por el término historia pública. En cierta medida, el acercamiento socio-cultural a la historiografía propuesta por Ch.-O. Carbonell, en la década de 1970, que estaba cerca de la historia de las mentalidades, puede ser considerada como un vínculo entre la historia de la historiografía, entendida como un aspecto noble de la historia intelectual. Las connotaciones más bien cognitivas que tiene el término de cultura histórica, sin que esta aproximación desdeñe la dimensión estética, marcan una diferencia de enfoque con el subrayado de los aspectos vivenciales e inconscientes asociados a los estudios en el ámbito de la memoria.  Véase: Fernando Sánchez Marcos: Cultura histórica.


Recibido: 10/04/2017 Aceptado: 31/07/2017 Publicado: Julio de 2017

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