Revista: Caribeña de Ciencias Sociales
ISSN: 2254-7630


ANÁLISIS DEL DISCURSO DE LOS LINEAMIENTOS DE LA POLÍTICA ECONÓMICA Y SOCIAL
FACTORES SUBJETIVOS DE UNA RESTAURACIÓN CAPITALISTA EN CUBA

Autores e infomación del artículo

Lizette Mora

UNAM

lizette.mora@flacso.edu.mx

Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución del Partido Comunista de Cuba, establecen las pautas de una nueva etapa de reforma económica. Las causas y efectos de este proceso se asocian con la ineficiencia del modelo económico interno, la crisis del socialismo real, la restauración capitalista en la mayoría de países ex-socialistas, la adopción de políticas neoliberales a escala mundial y la crisis financiera de 2007. En el escrito desarrollo un marco teórico-metodológico en el cual se enmarcan los sucesos (contextualización) que condujeron a la formulación de los Lineamientos (texto), y se establece su relación con otras producciones discursivas (intertextualidad), mediante la identificación de tres categorías analíticas que indican los cambios en la política económica y social de este país: el régimen de propiedad, las formas de gestión, además de la protección social. El objetivo es delinear el papel de los factores subjetivos en los procesos de cambio y probar la validez de la hipótesis que afirma la restauración capitalista en Cuba.
Palabras clave: reforma económica, capitalismo, neoliberalismo, socialismo, subjetividad.



Para citar este artículo puede uitlizar el siguiente formato:

Lizette Mora (2015): “Análisis del discurso de los Lineamientos de la Política Económica y Social. Factores subjetivos de una restauración capitalista en Cuba”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (octubre 2015). En línea: http://www.eumed.net/rev/caribe/2015/10/restauracion.html


Introducción

En el estudio de la realidad cubana es frecuente encontrarnos con trabajos realizados desde los presupuestos de la “teoría económica de la transición” surgida en el contexto de la desintegración del campo socialista Este-europeo en la década de 1990. Desde entonces observadores y analistas externos han insistido en que la restauración del capitalismo en la isla es inevitable, y en que su postergación no sólo repercute negativamente en la población en términos económicos sino que conlleva algunos costos políticos para el modelo democrático liberal. No obstante hay que considerar que este enfoque se inspira en el Consenso de Washington y los paquetes de reformas neoliberales impuestos a los países de América Latina por el Fondo Monetario Internacional –FMI- y el Banco Mundial –BM-. El gobierno cubano se ha mostrado reticente a la implementación de reformas radicales, hecho que suele ser señalado como un impedimento para el progreso (Morris, 2014).
El enfoque dominante de la “cubanología” describe ciclos pragmáticos e ideológicos, durante los cuales la política gubernamental incorpora elementos de mercado para sortear las dificultades económicas, estrategia que suele ser revertida por periodos de una mayor rigidez ideológica asociados con un retroceso, en los que la estrategia gubernamental se enfoca en la reafirmación del poder del Estado (Mesa-Lago, 2012). Morris (2014) efectúa un análisis que cuestiona dichos presupuestos, y demuestra que en las llamadas economías en transición del ex–bloque comunista, la adopción de formas capitalistas no ha significado mayores niveles de desarrollo económico que los alcanzados por la economía cubana, y contrario a lo que se piensa, éstos muestran un crecimiento menor que lo observado en la isla caribeña. Es a este respecto que el estudio de la sociedad cubana actual precisa un tipo de análisis no suscrito a las teorías de la transición para visualizar el horizonte de posibilidades de los regímenes alternativos al capitalismo neoliberal, que simultáneamente no reproduzcan las premisas ideológicas del socialismo real.
Para alcanzar estas metas, el análisis crítico del discurso –ACD- provee un método de investigación social  que consiste en el desarrollo de estrategias para abordar los usos del lenguaje que se imponen sobre prácticas discursivas alternativas. Los sujetos articulan el universo sociosimbólico a través de prácticas discursivas, al mismo tiempo que éstos son constituidos por el poder performativo del lenguaje y las representaciones que se desprenden de él. El ACD se propone develar las dimensiones discursivas de la reproducción ideológica y la colonización del neoliberalismo sobre otras formas de organización social. El uso de este vocabulario hace co-existir las mismas realidades en diferentes contextos mediante la adopción de términos como: flexibilidad, gobernabilidad, multiculturalismo, libre mercado, flexibilidad, calidad, etc., y con figuras como las de directivos, empresarios y líderes  cuyo propósito es eliminar los obstáculos para la instauración de un “nuevo orden” (Fairclough, 2002; Bourdieu y Wacquant, 2001).
De acuerdo con  Bourdieu y Wacquant (2001), el análisis de los textos, en tanto objetos de investigación, sirve para mostrar los efectos de las transformaciones socio-económicas del nuevo capitalismo en las políticas de los gobiernos, así como para dar cuenta de que la efectividad del discurso neoliberal excede la capacidad de los métodos de la investigación sociológica. Para formalizar el análisis del discurso como método de investigación social, desarrollo un marco teórico-analítico que esboza el panorama general de emergencia de los acontecimientos (contexto) que condujeron a la formulación y puesta en marcha de los Lineamientos (texto) y se establece la relación con otras producciones discursivas (intertextualidad).1
En el caso específico del análisis de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, éstecobra especial interés en el contexto actual de cambio en Cuba. En la elaboración del documento tuvieron una participación activa tanto la ciudadanía como los diferentes niveles de gobierno, por lo que se hace evidente el papel de la intersubjetividad en la constitución de lo social. Éste esboza la orientación ideológica del proceso actual de reformas que modifica sustantivamente el régimen de propiedad socialista, las formas de gestión y transforma el esquema de protección social aunque re-actualiza el objetivo de mantener las conquistas de la revolución en materia de salud y educación. Su estudio es de utilidad para conocer las implicaciones de la articulación de nuevas representaciones promovidas directamente por organismos internacionales o mediante mecanismos culturales e ideológicos más sutiles que actúan como las “bases materiales de la construcción del consentimiento” (Harvey, 2007: 49). Lo anterior  servirá para delinear los factores subjetivos de la reorientación de la política económica y social del país socialista, así como para validar o rechazar la hipótesis de una posible restauración capitalista en Cuba.
Sólo a partir del entendido que las variables estructurales están en interconectadas con las dimensiones subjetivas, y sostienen una reciprocidad innegable, y no que unas u otras son determinantes, estaremos en condiciones de comprender que estamos frente a una  problemática multidimensional: “la autopercepción de la pobreza, las escalas de desigualad sentida por los diferentes grupos sociales, la percepción y expectativas de movilidad, las exclusiones o desventajas simbólicas” (Espina, 2010: 186), se enlazan con estructuras sociales que constriñen el desenvolvimiento personal.
1. Antecedentes
Al inicio de Everything was forever, until it was no more. The last soviet generation, Yurchak, relata cómo el famoso músico y compositor ruso Makarevich, contaba que no se le había ocurrido que “en la Unión Soviética nunca nada podría cambiar. Por no hablar de que podría desaparecer” (Makarevich citado en Yurchak, 2005: 1). La Revolución de Octubre y el estalinismo se habían convertido en referentes de regímenes mal llamados “comunistas”. En estos casos la propiedad privada fue sustituida por la propiedad monopólica del Estado, pero la supresión de la primera no se efectuó de acuerdo con el ideario comunista.2 Makarevich, como millones de ciudadanos soviéticos, sentía que vivía en un “estado eterno” puesto que el mismo había perdurado por más de siete décadas. Fue hasta mediados de la década de los 80 que las reformas de la perestroika abrieron la posibilidad de que el sistema socialista no durara para siempre. Gorbachov se había propuesto transformar el socialismo soviético afrontando las tendencias negativas del sistema. La perestroika legalizaría pequeñas empresas privadas (principalmente cooperativas); al tiempo que la glasnost planteaba el rearmado de un Estado constitucional, la desintegración de la diada partido-Estado, la cancelación del sistema de partido único y el pluralismo político (Hobsbawm,1999).
La “última generación soviética” (Yurchak, Op. cit.: 31) compartió las condiciones históricas del auge de nuevas significaciones caracterizadas por una menor identificación con las premisas del socialismo así como una gran influencia del imaginario occidental. Las condiciones materiales, pero también la subjetividad de la época, influyeron en que, al igual que Makarevich, más tarde muchos descubrieron que: “a pesar de la brusquedad aparente del colapso, se encontraban preparadas para ello” (Yurchak, Op. cit: 1). El comunismo dejó de existir simultáneamente en:

Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria y la República Democrática Alemana, sin apenas un solo disparo, salvo en Rumania. Poco después, los dos estados balcánicos que no habían sido satélites soviéticos, Yugoslavia y Albania, dejaron también de tener regímenes comunistas. La República Democrática Alemana sería muy pronto anexionada por la Alemania Occidental; en Yugoslavia estallaría pronto una guerra civil (Hobsbawm, 1999: 482).
Los regímenes asiáticos -China, Corea del Norte y Vietnam- al igual que Cuba, sobrevivieron a esta debacle mediante la adecuación del socialismo al nuevo escenario internacional. El gradualismo de las reformas de tipo asiático hizo menos traumático el proceso que el tipo europeo, donde se introdujeron mecanismos de mercado que marcaron una ruptura con el antiguo régimen. 3El proceso de liberalización seguido por China, en cambio evitó cambios en la esfera política y al contrario del planteamiento de la glasnost y el debilitamiento de la autoridad central de la URSS, el gobierno de Pekín decidió imponer su autoridad mediante la represión. A mediados de 1989 el ejército cometió la masacre de la plaza de Tiananmen, a raíz de lo cual el Partido Comunista perdió parte de la escasa legitimidad que aún le quedaba entre las jóvenes generaciones de intelectuales, algunos miembros del partido y la opinión pública internacional (Hobsbawm, Op. Cit.).4 El éxito de las reformas económicas en este país, se explica en cierta medida por la teoría de la incidencia de la reforma política que establece “la necesidad de cierto grado de concentración de poder” (Liu, 1994: 511).
En la extinta Unión Soviética y los países del campo socialista, los intereses colectivistas definieron las acciones del partido comunista, hasta que ciertos fragmentos diferenciados del cuerpo social fueron colocándose en las esferas de poder. Incluso el movimiento Solidaridad, que reunía un conjunto de intereses colectivistas, cambió su carácter al de agente de reformas neoliberales (Zeniewski, 2011). En este contexto, una identificación mayor entre los miembros de las élites así como un proceso de depuración identitaria autonomizaron los intereses de las élites de los de las clases populares. Muchos ex-comunistas reformistas retornaron al poder en los noventa, la mayoría de los cuales eran miembros de la antigua nomenklatura que participó en la privatización de las compañías que alguna vez dirigieron. Su relación privilegiada con los capitalistas emergentes posicionó a éstos nuevamente en el poder. Se estima que las élites económicas post-soviéticas fueron reclutadas de la esfera económica, y que tales líderes albergaban un enfoque anti-colectivista y monetarista (King y Szelényi, 2005).5
A este respecto, la opinión de un reformista soviético recuerda el discurso del PPC contenido en las reformas más recientes:
Nuestro sistema ha generado una categoría de individuos mantenidos por la sociedad y más interesados en tomar que en dar. Esta es la consecuencia de una política llamada de igualitarismo que ... ha invadido totalmente la sociedad soviética ... Esta sociedad está dividida en dos partes, los que deciden y distribuyen, y los que obedecen y reciben, lo que constituye uno de los mayores frenos al desarrollo de nuestra sociedad. El Homo sovieticus ... es, a la vez, un lastre y un freno. Por un lado se opone a la reforma, y por otro, constituye la base de apoyo del sistema existente (Afanassiev citado en Hobsbawm, 1999: 475).
En la era pos-política, el fin de la guerra fría significó la despolitización de la esfera de la economía y la inexorabilidad del capital en las relaciones sociales que excluye los asuntos colectivos en tanto otredad (Žižek, 2010). La alternativa con mayores posibilidades y que cuenta con una mayor aceptación para lograr el desarrollo social (en su matiz económico), se instaura por medio de mecanismos democrático liberales y de mercado que se presumen como neutros.6
2. Contexto
“¿Qué aconsejan a la Revolución? Veneno puro.
Las fórmulas más típicas del neoliberalismo”
Fidel Castro, 2007.
De 1986 a 1990 el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas se propuso desmontar el modelo económico instaurado con la incorporación de Cuba al Consejo de Ayuda Mutua Económica -CAME- y actualizar las premisas del socialismo. 7 Asimismo rompió la continuidad del ciclo de reformas previo orientado hacia el mercado y se replegó hacia la consecución de metas políticas como el mantenimiento del poder. El proceso enfatizó el carácter nacionalista de la revolución pero la crisis económica que sobrevino por la pérdida del 75% de su comercio exterior forzó al Estado a ceder algunos espacios de su monopolio sobre la economía. El plan de emergencia conocido como Periodo Especial en Tiempos de Paz, incorporó medidas orientadas al sector externo como la captación de la inversión extranjera, el fomento al turismo y la reorientación del comercio hacia el mercado global (Mesa-Lago, 2009). El agravamiento de la crisis en 1993 orilló a la introducción de reformas de mercado también internas, algunas de la cuales fueron revertidas cuando comenzaron a advertirse algunas consecuencias de su aplicación (Alonso y Vidal, 2013).
La crisis global de 2007 acentuó la necesidad reformar el sistema cubano. En un discurso pronunciado por Raúl Castro ese año, el mismo dijo: “habrá que introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios”.  Se organizaron miles de reuniones en las que participó el 44% de la población, quienes plantearon 1,3 millones de cuestiones, además de otros debates entre economistas, sociólogos, politólogos y otros especialistas (Mesa-Lago, 2012). En noviembre de 2010 se publicó un proyecto de 291 lineamientos originales, y de diciembre a febrero 2011 se realizaron alrededor de 163 mil reuniones en las que participaron 8,913, 838 personas para el análisis del documento. En las reuniones hubieron 3,019,471 intervenciones que fueron agrupadas en 781,644 opiniones y propuestas, de las cuales, aproximadamente 395 mil fueron aceptadas e incluidas en la reformulación del proyecto (PCC, 2010; 2011a). Sin embargo, se excluyeron 45 iniciativas ciudadanas porque en palabras del presidente Castro, éstas: “abogaron por permitir la concentración de la propiedad” (Castro, 2011).
En el proceso de debate los ciudadanos manifestaron a través de las categorías económicas, tanto formas de ser ya constituidas en la sociedad como algunas de sus más profundas aspiraciones. En un contexto de pobreza extendida, las personas desean alcanzar mayores niveles de vida para la satisfacción de sus necesidades pero las expectativas de consumo son superiores a las que pueden alcanzarse en el sector estatal. Las remuneraciones del trabajo en este sector, es decir, son insuficientes para cubrir las necesidades básicas debido a la creciente eliminación de los subsidios. Las fuentes de ingreso se han diversificado por la ampliación del sector no estatal de la economía, la emergencia del trabajo por cuenta propia, la empresa mixta, el mercado informal, la despenalización del dólar y del envío de remesas. Los ingresos no asociados al trabajo -por herencias o remesas-, y la enorme brecha entre los ingresos en el sector privado y estatal (e incluso en el sector informal), desincentivan a las personas a incorporarse en el proyecto de nación. Suele ser más provechoso emplearse en el sector privado y, si acaso se cuenta con un pequeño capital, emprender un negocio.
Actualmente el salario medio ronda los 480 pesos mensuales, -19 USD- y el alza en los precios aumenta las brechas de desigualdad entre quienes perciben ingresos en Pesos Cubanos –CUP-, y aquellos que tienen acceso a remesas o cuentan con el beneficio de percibir salarios en divisas -CUC-. Las oportunidades y beneficios creados por la reforma no se reparten equitativamente y, más bien, refuerzan las inequidades preexistentes (Espina, 2011). Los estratos menos favorecidos por las reformas y más afectados por la crisis, han sido aquellos que históricamente ha excluido el derecho burgués, cuyo modelo de sujeto es un varón blanco, propietario (Rancière, 2007). Así, ser negro, mujer, anciano, etc., constituyen factores de exclusión entre las personas sin ingresos en divisas, quienes suelen ser más vulnerables ante las posibilidades abiertas para quienes cuentan con un cierto capital.
los ganadores y los perdedores tienen color, sexo, origen social, pues las crisis y las reformas no tienen un efecto equitativamente repartido. Estudios sobre pobreza, vulnerabilidad y movilidad social, de corte cualitativo, develan quiénes han logrado ascender: el perfil de este ganador es el de un hombre más bien joven con calificación media y alta, blanco y preferentemente de origen social colocado en grupos de técnicos, intelectuales, directivos… (Espina, 2011: 63).
Por estas razones, en el proceso de debate surgieron algunas iniciativas ciudadanas que transgredían la esencia del socialismo. Un profesor y militante del Partido redactó una carta con fecha del 13 de diciembre de 2010 titulada: Consideraciones acerca del carácter burgués del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social propuesto por la dirección del Partido Comunista de Cuba, en la cual expone sus puntos de vista con respecto al proyecto de los Lineamientos. De acuerdo con sus criterios comunistas, el mismo se refiere a la “esencia burguesa del documento”, el cual está “permeado por un enfoque economicista cuyo pragmatismo propone reformas neoliberales como solución a una crisis estructural generada más en los estratos funcionariales que en lo adverso del contexto económico y político internacional o en la baja productividad del trabajo resultante del desestimulo al trabajo acumulado por varias décadas de gestión económica y social burocratizada” (Fernández, 2010: s/p). Consideró que la aprobación final del proyecto debía:
realizarse no el marco del Congreso del PCC sino en referendo público de todos los ciudadanos de la nación tras la aprobación del ante Proyecto en las sesiones de ese evento. Las transformaciones que dicha propuesta plantea conciernen a toda la población, no solo a quienes intentamos la edificación de una sociedad más justa empleando los referentes del comunismo científico (Fernández, 2010; s/p).
En una segunda etapa se analizaron los 311 lineamientos resultantes, los cuales fueron enviados a las provincias del país para que fueran discutidos por delegados e invitados al VI Congreso del Partido. Este análisis contó con la participación de 978 delegados y 216 invitados, y algunos cambios y adiciones se valoraron de manera positiva. En la tercera etapa se modificaron 86 lineamientos y se aprobaron dos nuevos. El documento final incorporó las 781, 644 propuestas de la primera etapa, al igual que las observaciones de las delegaciones provinciales y las comisiones del Congreso (PCC, 2011a; 2011b). Así, en el marco del VI Congreso del Partido Comunista en 2011 se aprobó el nuevo paquete de reformas contenido en los: Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución que reflejan algunos cambios en la dirigencia del país, pero sobre todo la subjetivación de algunas premisas economicistas en la población.
El argumento teórico de cuño marxista para justificar la aceptación e implementación de los Lineamientos, fue, pese a las discordancias, que “la existencia de relaciones de mercado en el socialismo obedece a un determinado grado de desarrollo en el cual no puede socializarse directamente el trabajo individual de los productores, y se requiere de las categorías mercantiles para hacerlo” (Rodríguez, 2014: s/p). Las modificaciones al modelo económico se han vuelto más evidentes, y como resultado de estas dinámicas, han comenzado a consolidarse formas no estatales de propiedad y de gestión, incluidas las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) (Romero, 2014), además de otras prácticas discursivas que nos informan de los cambios en la sociedad cubana de nuestros días.
3. Texto: Lineamientos de la Política Económica y Social

Si vamos a intentar perfeccionar lo que no ha funcionado por décadas,
entonces no llegaremos a ningún lado (Vidal, 2011: 48).

El texto de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución está compuesto por bloques de temas subdivididos de la siguiente manera: I. Modelo de gestión económica: esfera empresarial, las cooperativas, sistema presupuestario y territorios (01-37); II. Políticas macroeconómicas: política monetaria, política cambiaria, política fiscal y política de precios (38-71); III. Política económica externa: comercio exterior, deuda y créditos, inversión extranjera, colaboración e integración económica (72-115); IV. Política inversionista (116-128); V. Política de ciencia, tecnología, innovación y medio ambiente (129-139); VI. Política social: educación, salud, deporte, cultura, seguridad social, empleo y salarios, y gratuidades y subsidios (140-176); VII. Política agroindustrial (177-214); VIII. Política industrial y energética: política industrial y política energética (215-254); IX. Política para el turismo (255-268); X. Política para el transporte (269-286); XI. Política para las construcciones: viviendas y recursos hidráulicos, construcciones, viviendas y recursos hidráulicos (287-303), y; XII. Política para el comercio (304-313).
La selección de los Lineamientos analizados obedeció a criterios económicos e ideológicos que transforman la estructura de propiedad del régimen socialista, las formas de gestión y el esquema de protección social observables principalmente en los incisos correspondientes al modelo de gestión económica, la política económica externa, la política social, la política agroindustrial, la política para el transporte, la política para las construcciones y la política para el comercio, en los lineamientos: 01, 02, 03, 11, 19, 27, 53, 69, 143, 165, 166, 169, 173, 174, 190, 286, 297 y 310. Las principales reformas que transforman el modelo económico y social hacen referencia de manera explícita al mercado, la inversión extranjera directa, las empresas mixtas, cooperativas, arrendatarios, trabajadores por cuenta propia y otras formas de gestión no estatales, al despido de trabajadores estatales y su reacomodo en la esfera privada, la propiedad privada, herencias, la entrega de tierras en usufructo, la ampliación del trabajo por cuenta propia, el otorgamiento de créditos a los trabajadores por cuenta propia –TPC-, la compra-venta de automóviles y viviendas, la eliminación de subsidios y la reducción del gasto estatal en el financiamiento de la seguridad social. 8
El documento define el socialismo como la “igualdad de derechos” y la “igualdad de oportunidades”, contrario a la idea defendida durante décadas de socialismo, como igualitarismo (PCC, 2011b: 9). El objetivo plasmado es el de “garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo, el desarrollo económico del país y la elevación del nivel de vida de la población” (PCC, 2011b: 10). Entre las resoluciones del mismo, está que el modelo de gestión económica continuará con una planificación centralizada y el control estatal, aunque seguirán desarrollándose las formas de gestión no estatales en las esferas de la producción y los servicios (Lineamiento No. 01).
Sin embargo, enunciados como los expuestos en el lineamiento No. 69, entre otros, postulan que a causa de la ineficiencia del modelo y el exceso de mecanismos administrativos “la gestión de las entidades se basará principalmente en mecanismos económico-financieros”. La idea es lograr “la liberación de las fuerzas productivas, incrementar los niveles de producción y elevar el nivel de vida de la población” (PCC, 2011b: 9). La observación que el economista Mauricio de Miranda hace al respecto, es que en Cuba ha habido control y no regulación estatal del mercado. La regulación, nos dice, consistiría en una serie de normas claras y transparentes aplicables a todos los actores económicos por igual, que impongan una disciplina al funcionamiento del mercado, precisamente, para evitar que éste genere marginación para los menos favorecidos. El control excesivo del Estado, en cambio, ha impedido lo que en la economía política marxista se conoce como fuerzas productivas, de lo que justamente adolece el país (Miranda, 2013: 87).
El modelo de gestión adopta la empresa estatal socialista como forma principal, pero también otras modalidades en las que participarán una variedad de actores económicos en proceso de constitución (Lineamento 02). Así mismo, a pesar de que el lineamiento número 03 apunta que “no se permitirá la concentración de la propiedad” en las formas de gestión antes mencionadas, si bien no había existido propiedad privada sobre el suelo y sobre los medios de producción “sí posesión y disfrute tanto privados como colectivos de él” (Marx, 2012: 733), lo que, aunque sea de manera incipiente, configura tipos de relaciones sociales que descentran lo social y lo sustituyen por el capital. El Estado ha sido el poseedor de los medios de vida, aunque se dice que el sistema económico continuará basándose en “la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción” (PCC, 2011b: 9). Por ejemplo, en esta nueva etapa de reformas se autoriza: la compra-venta de automóviles y viviendas, y se flexibilizan las “formas de transmisión de la propiedad (permuta, donación y otras) entre personas naturales” (Lineamiento 297) y la proyección oficial es que para 2016, el 40% del empleo tenga lugar fuera de las empresas estatales (Alonso y Vidal, 2013). La meta del reordenamiento laboral es que “bajo el principio de la idoneidad demostrada” se eliminen las “plantillas infladas y los tratamientos paternalistas, para estimular la necesidad de trabajar y reducir los gastos de la economía y el Presupuesto del Estado” (Lineamiento 169).
La ministra de Finanzas y Precios anunció en la sesión del Consejo de Ministros del mes de abril de 2013, que a partir del siguiente año, las empresas estatales podrían disponer hasta del 50% de la utilidad “después de impuestos, cumplidos los compromisos con el Estado”, en plena coincidencia con el Lineamiento No. 19. De esta forma, las empresas podrán destinar esos recursos a incrementar su capital, las inversiones, la promoción de la investigación, la capacitación, y al pago a sus trabajadores en función de la obtención de resultados. Al respecto, el Vicepresidente Marino Murillo, dijo “Solo transformando el sistema empresarial, que es donde se producen las riquezas, lograremos un desarrollo económico sostenible” (Romero, 2014: 10).
Otra modificación sustantiva en el modelo económico es la aprobación de 498 cooperativas agropecuarias y no agropecuarias, en actividades tan diversas como: “99 mercados agropecuarios, 5 de servicios de transporte de pasajeros, 6 de servicios auxiliares de transporte, 2 de reciclaje de desechos, y 12 de actividades vinculadas con la construcción. Las 12 del sector no estatal, están constituidas principalmente por trabajadores por cuenta propia” (Romero, 2014: 9). Al comparar este tipo de actividad con las autorizadas por Gorbachov en las reformas de la perestroika podemos establecer una semejanza, en tanto “la legalización de las empresas de servicios [se realizó] bajo el disfraz de 'cooperativas'” (Kotkin, 2001 :65).
Por su parte, la política monetaria establece que el otorgamiento de créditos se dirige al sector que opera bajo formas de gestión no estatal (Lineamiento 53). Pero para acceder a ellos es necesario presentar algunas garantías de pago, y las personas que no cuentan con fiadores, autos u otros bienes, difícilmente les son aprobadas las solicitudes de préstamos (Granma, 12/11/ 2014). Este tipo de ajustes reproduce el ciclo de acumulación de capital, puesto que aquellos que no poseen garantías materiales y cuyo desempeño laboral se da en la esfera estatal, difícilmente pueden emprender un negocio. 
La eliminación de las “gratuidades indebidas” y los “subsidios excesivos” a productos y servicios, se visualiza sobre todo en los apartados 69 y 173, además del y 174 que incluye la eliminación de la libreta de abastecimiento. 9 También en la reestructuración de la oferta de bienes y servicios, los precios de los productos de la canasta familiar se irán ajustando para que puedan transferirse a la venta liberada (Lineamiento No. 310). En este sentido, la política económica del partido se anticipa a la creación de condiciones productivas, laborales, salariales y del aumento del poder adquisitivo. Los precios del mercado internacional en moneda convertible distan enormemente al cambio con la moneda nacional, cuyo valor aproximado es de 1 dólar estadounidense por 1 CUC, lo que equivale a 25 pesos en moneda nacional. A propósito, el Lineamiento 190 dice que se mantendrá el “papel regulador del Estado en la formación del precio” pero que “Se tendrá en cuenta el comportamiento de los precios en el mercado internacional”.10
Si bien se dice que “nadie quedará desprotegido” (Lineamientos: 10), las “conquistas de la revolución” se vulneran en los lineamientos relativos a la política social (No. 140 a 176). Destacan aquellos que mencionan la disminución del presupuesto estatal para su financiamiento, así como de prestaciones que puedan ser asumidas por las personas o familias (lineamientos 165 y 166). La alimentación y la vivienda son los principales problemas que aquejan a una parte significativa de las personas. Por concepto de la primera, la disminución de los subsidios dificulta el consumo regular de productos como carne, cereales y lácteos. Por la segunda, muchos son poseedores, y aunque su situación se agrava con el paso del tiempo debido a la falta de mantenimiento y la escases de materiales, en fechas recientes la actualización ha autorizado la construcción por el esfuerzo propio. Por otro lado la legalización de la compra-venta de viviendas y vehículos automotores entre particulares, elimina las prohibiciones del intercambio de estos bienes, que, vale decir, ya se llevaba a cabo en el mercado informal (Lineamientos 286 y 297).
4. Intertextualidad11
En los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución se reconocen ciertas tendencias que entretejen la discursividad del documento, no sólo en su contexto de producción inmediato, sino también más allá de los sujetos enunciadores del mismo, su origen, trayectoria y congruencia interna. Si bien el cuerpo del manuscrito se inscribe dentro de una corriente de izquierda que registra como origen el triunfo revolucionario, a modo de paradigma al socialismo y a manera de objetivo la defensa de las conquistas de la revolución, denota la coexistencia de elementos incompatibles con dichos principios. La crisis del socialismo, el auge de las democracias liberales, del capitalismo y neoliberalismo, han re-significado las concepciones no sólo del régimen político sobre su propia actuación, sino además de los ciudadanos cubanos, los observadores externos, los especialistas y algunos (ex)simpatizantes, quienes coinciden en señalar la inoperatividad del sistema tal como ha funcionado durante las últimas décadas.
El predominio de una terminología economicista suscrita las más de las veces a un campo semántico que proclama el libre mercado, converge con la planificación centralizada de manera imprecisa. En este sentido, el margen de interpretación depende de la orientación ideológica de los agentes y del punto de vista desde donde se leen los cambios en la política económica y social en Cuba. Las nociones que en condiciones normales delimitan el campo semántico del socialismo y el capitalismo, en tanto modos contrapuestos, en este texto convergen con la función de significar la actualización del modelo socialista en los términos que exige la adaptación del sistema cubano a las condiciones del entorno internacional. El mundo contemporáneo hace innegable la compleja composición de la subjetividad, en la cual cohabitan modos latentes y revelados que obedecen a los dispositivos de control de sociedades disciplinarias (Foucault, 2005). El sujeto del enunciado y el sujeto de la enunciación participan de la articulación de un discurso contradictorio que separa el decir de lo no dicho, y que puede ser validado por el otro del lado de la enunciación.12
En análisis crítico del discurso retoma estos y otros principios, como los de la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt y de la lingüística crítica en el estudio del modo en que el discurso se involucra en la reproducción del poder social, para lo cual requiere de una teoría para despejar el abismo entre lo micro y lo macro. Es en esta distancia en la que los planteamientos de la sociología encuentran una barrera al proponer como solución a este dilema alguna de estas vertientes, o en su defecto, el nivel meso (Dijk, 1999). De modo que la estrategia metodológica tomó como base los postulados del ACD que sostienen que la relación de diferentes textos puede concebirse como inter-subjetividad, en tanto éstos denotan procesos que involucran la referencia al otro. Es en este campo más amplio que desborda a los sujetos particulares y no se limita al contexto específico, que es posible pensar todo texto como parte de otros textos, sin un origen preciso, o delimitable a un único campo del saber, del poder o la ideología.
La intertextualidad en la que está inserto todo texto, ya que él mismo es el entretexto de otro texto, no debe confundirse con ningún origen del texto: buscar las “fuentes”, las “influencias” de una obra es satisfacer el mito de la filiación; las citas que forman un texto son anónimas, ilocalizables y, no obstante, ya leídas antes: son citas sin entrecomillado (Barthes, 1987: 78).  
La intertextualidad o transposición de sistemas de signos a otro(s), precisa el paso de un sistema significante a otro que articula posicionalidades enunciativas y denotativas (Kristeva, cit., en Navarro, 1997). El discurso constituye un campo metodológico articulado espacio-temporalmente por el sujeto de la escritura, el sujeto destinatario y los textos exteriores. En el eje horizontal la palabra pertenece tanto al sujeto como al destinatario (diacrónico) y en el vertical, la palabra se orienta a algún texto precedente (sincrónico). El cruce de ambos indica que el texto “es un cruce de palabras (de textos) en el que se lee por lo menos otra palabra (texto)” (Kristeva, 1997: 3). En tanto las “relaciones de poder son discursivas” (Dijk, 1999: 24) dan cuenta de fuertes contradicciones a nivel de las prácticas y los discursos que se imponen como verdaderos. Por un lado, en Cuba predomina el discurso oficial que sostiene la vigencia y actualización del socialismo, así como la premisa de mantener las conquistas de la revolución. Por el otro, operan mecanismos de mercado, algunas formas de propiedad privada, nuevas formas de gestión no estatal así como la disminución de los subsidios y de los alcances de la protección social. En ello se observa la transposición de sistemas de signos o discursos que, en su cruce, entretejen al menos otro significado. 
4.1 Propiedad privada
En este país el régimen de propiedad socialista autoriza la propiedad estatal y no estatal, así como a empresas mixtas con capital extranjero y pequeñas formas de propiedad individual. Si bien los “acuerdos evitaron los términos 'reforma' y 'privado' (si bien este último fue aceptado en 2014)” (Mesa-Lago, 2014: 51), se observa que el carácter de los “cambios” que promueve la actualización del modelo, efectúa un desplazamiento discursivo que convierte la propiedad en un término más flexible, ya no identificado de manera antinómica con las formas capitalista y socialista. A este respecto, Raúl Castro dijo que: “El incremento del sector no estatal de la economía, lejos de significar una supuesta privatización de la propiedad social, como afirman algunos teóricos, está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo” (Castro, 2011).
El texto que emerge de la contradicción entre propiedad social y privada, es ajeno a las premisas del régimen socialista. En los términos del profesor Roberto Fernández (2010), la pequeña propiedad está destinada a desaparecer debido al desarrollo verticalista y voluntarista del aparato estatal y la pretensión de la ampliación de un sector privado conformado por pequeños productores conducirá a la formación originaria de la acumulación del capital.
Como se vio en el apartado precedente, las 45 iniciativas ciudadanas excluidas de los lineamientos tras abogar por la concentración de la propiedad, hicieron evidente el deseo de aquellos que transgredieron los límites de lo permitido dentro de sistemas de exclusión al enunciar “la palabra prohibida” (Foucault, 2005). A pesar de la descalificación de la iniciativa, el discurso plasmado en los Lineamientos se sostiene sobre la negación y/o exclusión de elementos como este. La subjetividad social partícipe de los debates y discusiones previos a la elaboración del documento se lee, a pesar de su negación, ya no en sus enunciados sino en la enunciación. 
4.2 Nuevas formas de gestión
El modelo de gestión socialista promueve, además de la empresa estatal concebida en la economía nacional como forma principal, modalidades como: la inversión extranjera “(empresas mixtas, contratos de asociación económica internacional, entre otras), las cooperativas, los agricultores pequeños, los usufructuarios, los arrendatarios, los trabajadores por cuenta propia y otras formas” (PCC, 2011b: 10) que, en conjunto, se encaminan a elevar la “eficiencia” del modelo. De acuerdo con Bourdieu y Wacquant (2001), precisamente la adopción de este tipo de terminología (eficiencia, flexibilidad, gobernabilidad, libre mercado, flexibilidad, calidad, etc.) devela la colonización del neoliberalismo sobre formas de organización social que se pretenden distintas, y tiene la finalidad de eliminar los obstáculos para instaurar el “nuevo orden” mundial.
Los principios socialistas pretenden ser armonizados con el desarrollo de otras formas de gestión. La planificación central, aunque predominante, coexiste con mecanismos de mercado y formas de gestión no estatal. Para Fernández “La empresa estatal centralizada y burocrática que es, en la práctica, capitalismo monopolista de estado y no dictadura del proletariado” (Fernández, 2010: s/p). El documento no delinea la creación de cooperativas socialistas, de producción industrial, agropecuaria o de servicios. Porque las cooperativas “no son per se de izquierdas o de derechas, sino solo espacios de gestión cuya orientación depende de cómo se relacionan con el resto de la sociedad. Cuestión esta última que los diseños cubanos empujan estrictamente hacia una relación de mercado, y por tanto a la derecha” (Dilla, 2013: s/p).
La actualización se plantea reestructurar el empleo y los salarios a través de formas no estatales de gestión más convenientes encaminadas a eliminar las “plantillas infladas” para garantizar que el trabajo “sea la forma principal de obtención de ingresos de la población” (PCC, 2011b: 8). La  restructuración del trabajo se plantea como una salida al gasto público que favorezca la producción y los servicios para liberar las fuerzas productivas y elevar los niveles de vida de la población. Al mismo tiempo éste es un derecho y un deber, además de un motivo de realización personal que, por otro lado, se presume, será remunerado de acuerdo con su cantidad y “calidad”.
Pero esta supuesta armonización, necesariamente tiene que ocultar la contradicción entre la concepción del trabajo como motivo de realización personal y la supervivencia. En este país un gran número de profesionistas han abandonado sus empleos remunerados en moneda nacional y han incursionado a diferentes formas de empleo y autoempleo, prestando servicios en el sector del turismo, como conductores de taxi o en pequeños negocios que les permitan acceder a mayores beneficios económicos. Uno de los problemas fundamentales de la economía cubana es que el fruto del trabajo no se refleja en mejores condiciones de bienestar, por lo que el valor del trabajo como fuente de satisfacciones está fuertemente deteriorado y afecta enormemente el asunto primordial del desarrollo. La pirámide social se ha invertido. Aquellos más calificados no pueden vender su trabajo en el mercado laboral a precios más altos de lo que genera cualquier otro negocio privado. Así, muchos profesionistas han abandonado el área de desarrollo en que se formaron para dedicarse a actividades que les signifiquen mayores ingresos ante la imposibilidad de la prestación de servicios profesionales como actividad mayormente valorada. El ejercicio de la profesión se ha desligado de dicho motivo del trabajo, y éste ha perdido el sentido de realización personal.
4.3 Protección social
Las transformaciones en el esquema de protección social también prueban el carácter transpuesto del documento de análisis. Especialmente los lineamientos 140 y 166 establecen que se preservarán las conquistas de la Revolución, en el “acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la tranquilidad ciudadana, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten” y que la asistencia social será destinada a las personas realmente necesitadas por impedimentos para el trabajo, que no cuentan con familiares que puedan asumir sus prestaciones. Esto, aunado a la eliminación de la libreta de abastecimiento y la reducción de los subsidios, dificulta el bienestar social. La distribución igualitaria a precios subsidiados que durante años favoreció a todos los ciudadanos por igual, en nuestros días hace una distinción entre aquellos considerados necesitados y no necesitados.
La asistencia del Estado a los ciudadanos entra en contradicción con el hecho de que los individuos ahora tienen que asumir los gastos cada vez más elevados de los productos y servicios. La reducida tasa de desempleo abierto y el pleno empleo “se logró mediante el desempleo 'oculto' (subutilización de la mano de obra o empleos estatales innecesarios)” (Mesa-Lago, 2014: 57). La medida para solventar esta falta es el despido masivo de empleados estatales previo a la creación de un mercado laboral propicio para el desarrollo social. El lineamiento 169 claramente establece que el reordenamiento laboral se centrará en el principio de “idoneidad demostrada” para “estimular la necesidad de trabajar y reducir los gastos de la economía y el Presupuesto del Estado” (PCC, 2011b: 25). En este punto el peso otorgado a los incentivos económicos sustituye los incentivos morales en la valoración del trabajo, y la escasa productividad laboral se asocia con los bajos salarios. Aunque el documento dice que “nadie quedará desamparado” (PCC, 2011b: 5).
El principio de “idoneidad demostrada” se adscribe a un léxico economicista que en las economías de mercado  funciona precisamente como mecanismo para reducir los costos pero además detona la “competitividad entre los trabajadores”. La separación de la economía y la política, como si se tratase de asuntos independientes, denota el papel que el Partido Comunista asume en estas tareas, el cual se reduce a la condición de ejecutor de un conjunto de ajustes económicos. Un signo del pragmatismo neoliberal, caracterizado por el pensamiento instrumental y el análisis costo-beneficio en pugna con las bases socialistas que dice defender.
En este sentido, las reformas estructurales en Cuba han formado subjetividades despolitizadas, lo cual se expresa en algunas categorías económicas adoptadas. El mecanismo social capitalista se pone en marcha cuando el valor deviene mercancía, la mercancía dinero, el dinero capital y la constante repetición del intercambio lo convierte en un proceso social normalizado, regulado e institucionalizado. En el caso cubano, el capital: “como capital comercial o monetario, se presenta justamente bajo esta forma abstracta, allí donde el capital no es todavía el elemento dominante” (Marx, 1974 [1857]: 65).
Entre las implicaciones políticas, ideológicas y sociales de la crisis y el proceso de reformas se encuentra el desplazamiento de valores como la justicia social -propio de una entidad colectivista-, hacia el pronunciamiento por mayores libertades económicas –propias de entidades individualistas y/o pluralistas-; la concentración de la riqueza en ciertos estratos sociales, mayores índices de desigualdad, y; la pérdida del paradigma teleológico vinculado con la idea de consolidar un campo socialista en el plano internacional.
Lo que hoy existe es un sistema postrevolucionario que deriva, sin contrapesos visibles, hacia la restauración capitalista. Y lo hace bajo la dirección de una tecnocracia militar en proceso de conversión burguesa. Y esa tecnocracia-haciéndose-burguesía va a defender sus privilegios económicos y su control del estado con una ferocidad propia de los guardaespaldas de Al Capone. Y curiosamente lo va a hacer en nombre de “la patria, la revolución y el socialismo” (Dilla, 2011: s/p).
Internamente, es evidente un aumento de las desigualdades sociales suscitadas por una distribución desigual de la riqueza. Además, la influencia del entorno internacional, han recrudecido los contrastes con el mundo exterior capitalista. El creciente intercambio con el mundo exterior, aunado a la globalización, el turismo, la flexibilización de las salidas del país y la posibilidad de retorno de los emigrados, configuran un escenario en constante re-acomodo también por formas inter-subjetivas que se reescriben a partir de la referencia al otro. Así, el dilema no se reduce a la relación, de por sí problemática, entre socialismo o economía de mercado, sino que se extiende a las creencias que guían las acciones y experiencia de los individuos.13
5. Conclusiones
El examen de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, pone en evidencia importantes contradicciones entre el discurso socialista y algunos elementos que dan cuenta de una tendencia hacia la liberalización económica y la re-aparición de enclaves capitalistas. Esta tendencia, debe aclararse, no responde únicamente a los intereses de la clase política sino que, de cierta manera, expresa las inquietudes e iniciativas ciudadanas que participan de la reescritura de la subjetividad contemporánea. Los factores subjetivos claves en los procesos de cambio en Cuba se asocian con las limitantes del igualitarismo para estimular el desarrollo de las fuerzas productivas y la inoperatividad del régimen socialista para crear condiciones de bienestar subjetivo. En su aspecto material, los recursos escasos han generado formas ilegales de subsistencia pero también han creado un mercado negro que representa mayores beneficios inmediatos para afrontar el día a día.
La autorización de formas de ilegales de intercambio preexistentes, es un paso en la actualización del modelo económico, que no obstante adolece de un cierto sentido de realidad al pasar por alto la escasez de recursos a nivel micro social, y en su lugar optar por mecanismos discrecionales que continúan prohibiendo algunas formas de subsistencia. Este tipo de incongruencias descubren un desajuste entre el discurso manifiesto y las formas discursivas y subjetivas realmente existentes. La concepción materialista respalda la idea de  que el modo de pensar de las personas tiene como base las condiciones materiales de existencia, y en este caso la realidad que los actores experimentan en su vida cotidiana contradice las bases y principios socialistas. La desigualdad ha aumentado en las últimas décadas y existen brechas importantes en los ingresos en divisas y en moneda nacional.
Otro aspecto relevante es que la intersubjetividad es un producto del orden social, que paralelamente es constituida éste último. Las formas discursivas son a la vez formas subjetivas de enunciación y de enunciar las transformaciones por las que atraviesa el país, por lo que el análisis permite captar no sólo los enunciados contenidos en los Lineamientos, sino sobre todo la enunciación del sujeto social. La separación en dos niveles de lo social (micro y macro), no hace sino simplificar y compartimentar la complejidad de la realidad social. La reciprocidad entre ambos aspectos debiera ser tomada como las dos caras de una misma moneda, por lo que ni una ni otra, aunque se las vea por separado, constituyen su unidad.
El análisis discursivo de un texto que marca la pauta para la política económica y social en la Cuba del siglo XXI, sin duda plasma la subjetividad de la época en la que ha sido producido. Más allá de eso, las contradicciones de la misma realidad, del documento y de la propia subjetividad en el contexto del auge y la hegemonía del capitalismo neoliberal, indican que a pesar del objetivo explícito de “garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo, el desarrollo económico del país y la elevación del nivel de vida de la población”, el socialismo, en tanto régimen de propiedad social, es inexistente. La propiedad privada ha sido instaurada si no como forma predominante sí como la que en mayor medida expone las incongruencias de éste. Las formas de gestión estatales y no estales, han quedado lejos de la creación de cooperativas socialistas que verdaderamenta hagan valer el sentido socialista del modelo. La protección social, de igual manera ha perdido alcance y capacidad para atender a las personas, y en cambio vemos la sustitución de sus antiguas funciones por la actuación de actores y recursos privados.
Como dijo Raúl Castro, que la ampliación del sector no estatal, ya no significa la privatización de la propiedad social, sino que es la nueva ruta para facilitar la construcción de un tipo de socialismo, aunque adaptado a las nuevas condiciones del orden mundial. Su esencia se ha perdido en el camino; entre ajustes, actualizaciones, presiones económicas y la re-significación de términos que ahora quieren decir otra cosa. La hipótesis que afirma la inevitabilidad de la restauración del capitalismo desprendida de la teoría económica de la transición, tiene validez no porque éste sea inevitable, o porque su postergación repercuta de manera negativa en la población, sino porque hoy en día se observan formas discursivas ya constituidas en la sociedad cubana que confirman además del desgaste y agotamiento del modelo, la emergencia de un nuevo modo de concebir la propiedad que califica su apropiación por parte del Estado y de privados, como modos efectivamente contrapuestos a un sistema socio-económico deseable para el futuro.

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1 La estrategia metodológica toma como base a Foucault, 2005; Van Dijk, 1999, y; Fairclough, 2002.

2 El planteamiento comunista se inspira en la experiencia de la comuna de París. Marx en sus análisis no delineó un plan de acción, sino que se enfocó en recuperar lo acontecido en la comuna para identificar el horizonte de posibilidad del comunismo. “¡La Comuna, exclaman, pretende abolir la propiedad, base de toda civilización! Sí, caballeros, la Comuna pretendía abolir esa propiedad de clase que convierte el trabajo de muchos en la riqueza de unos pocos. La Comuna aspiraba a la expropiación de los expropiadores. Quería convertir la propiedad individual en una realidad, transformando los medios de producción, la tierra y el capital, que hoy son fundamentalmente medios de esclavización y de explotación del trabajo, en simples instrumentos de trabajo libre y asociado” (Marx, 2007: 72).

3 La reestructuración radical en la antigua Unión Soviética requería de una terapia de shock que sometiera al aparato burocrático y la ineficiencia de las empresas estatales a realidades económicas adversas para incentivar un funcionamiento más eficaz , lo que tuvo lugar hasta el mandato de Boris Yeltsin (Boettke, 2003).

4 De acuerdo con Amnistía Internacional, no hay cifra oficial de muertos y los intentos de conmemorar y exigir justicia por lo sucedido, han sido frenados, inclusive, muchas personas han sido encarceladas por conmemorar el evento o cuestionar al gobierno (Amnistía Internacional, 2014).

5 Según afirma Roberto Fernández Blanco (2010), profesor de la Universidad Central de las Villas, en Cuba opera un sistema de privilegios para dirigentes y funcionarios de los distintos aparatos de dirección del país: económica, social y política. Dichos privilegios, paradójicamente, son subsidiados mediante el trabajo de obreros y campesinos, quienes constantemente son llamados a la austeridad y el ahorro.

6 En medio de las crisis más importante de la era del dominio del capital financiero en 2008, el ganador del Nobel de economía, P. Krugman, propuso hacer extensivas las políticas sociales a la población más desfavorecida y una mayor intervención estatal como control de la fuerza del capital, para él: “la crisis económica es, en sí misma, una oportunidad para avanzar en la agenda progresista” en coincidencia con el resultado electoral de los ciudadanos estadounidenses que votaron por Obama, un “socialista y un 'redistribuidor'” (Krugman, 2008).

7 De acuerdo con Mesa-Lago (2012), el primer ciclo de reformas pragmatista en Cuba, denominado “Modelo Soviético de Reforma Económica Tímida” resolvió el problema de la crisis de 1970 pero aumentó la desigualdad y la emergencia de una nueva clase acomodada. A diferencia de lo ocurrido con la liberalización política y económica en la URSS, en Cuba el autor identifica una tendencia en las políticas económicas y sociales que se articula en torno a ciclos idealistas a pragmatistas. El ciclo se revierte cuando el primero excede el gasto social o conduce a una crisis y el segundo provoca efectos sociales adversos tales como con la desigualdad y el desempleo. Más tarde la “Batalla de Ideas” revertiría las reformas previas; re-centralizó la economía, retornó al igualitarismo y a la movilización, contrajo el cuentapropismo, expandió innecesariamente el empleo estatal, y en general, incrementó el gasto social (Mesa-Lago, 2012).

8 Ver anexos.

9 La libreta de racionamiento autoriza la compra por persona aproximadamente de: 5 libras de arroz, 1 libra de granos, ½ libra de aceite, 3 libras de azúcar blanca, 1 libra de azúcar morena, 1 paquete de 115g de café, 5 huevos, 1 caja de fósforos, 1 libra de pollo, 3/4 de libra de pescado, además de 1kg de sal cada 6 meses, 1 pan diario, y leche sólo para menores de 7 años de edad.

10 La dualidad monetaria, que también es un asunto pendiente en la economía cubana, si bien no es un tema que se discuta en este escrito, vale decir que configura dos lenguajes distintos entre sí.

11 El término intertextualidad fue acuñado originalmente por Julia Kristeva en 1967 en referencia a la obra del formalista ruso Mijaíl Bajtín. Años más tarde la autora lo sustituiría por el de transposición. Ver: Navarro, 1997.

12 Jackobson (1984) distingue dos vertientes del esquema comunicacional, el enunciador y el enunciado. El enunciado representa al sujeto y la enunciación el acto de habla. Esta idea nos informa de un sujeto que se desplaza en la misma cadena significante y que en sus enunciaciones o actos de habla, puede captarse a sí mismo en algún momento, para inmediatamente después, caer en la alienación significante donde cree representarse. En El chiste y su relación con el inconsciente, Freud cita el famoso chiste en el que dos judíos van en un vagón de un ferrocarril de Galitzia, y uno le pregunta al otro: “¿Adónde vas?” -“A Cracovia”, es la respuesta. ¡Pero mira qué mentiroso eres! -se encoleriza el otro-. Cuando dices que viajas a Cracovia me quieres hacer creer que viajas a Lemberg. Pero yo sé bien que realmente viajas a Cracovia. ¿Por qué mientes entonces?” (Freud, 1976: 108). Aquí, el sujeto del enunciado (aquel que dice que va a Cracovia) es leído de manera excepcional  por su compañero quien hace caso omiso de los enunciados y apunta de manera directa a la enunciación del sujeto.

13 En La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Weber señaló el papel que las ideas religiosas han tenido en el proceso histórico para transformar el modo de proceder de las personas y el asenso del capitalismo. “El poder ejercido, por la concepción puritana de la vida, no sólo propició la formación de capitales, sino, lo más importante, fue favorable sobre todo para la formación de la conducta burguesa y racional (desde el punto de vista económico), de la que el puritano fue el representante típico” (Weber, 2001: 147). Marx (2009) también quiso descifrar el misticismo asociado al Estado y el capital como extensión de su crítica de la religión. De acuerdo con ambos pensadores, la economía capitalista y su culto a las mercancías tienen una naturaleza religiosa que comparte con el Estado y la nación, también compuestas por una cierta ilusión de comunidad.


Recibido: 27/08/2015 Aceptado: 26/10/2015 Publicado: Octubre de 2015

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