Revista: Caribeña de Ciencias Sociales
ISSN: 2254-7630


COGNICIÓN SOCIAL Y TOMA DE PERSPECTIVA: UNA ALTERNATIVA PARA ENTENDER A LOS OTROS

Autores e infomación del artículo

Zuleyra González Melik

Universidad de Holguín “Oscar Lucero Moya”

zmelik@fh.uho.edu.cu

Resumen
En el presente artículo se realiza un análisis de la Cognición Social y la Toma de Perspectiva del otro desde la Neuropsicología Cognitiva. La Cognición Social incluye varios procesos cognitivos implicados en cómo la gente piensa sobre ella misma, otras personas, situaciones sociales e interacciones. Este dominio contiene a la Toma de perspectiva del otro como un proceso que involucra habilidades y capacidades para percibir fenómenos comunes desde la posición de otro. Recientemente en la comunidad científica ha entrado en debate la relación existente entre la Teoría de la Mente con la Toma de Perspectiva del otro por las similitudes conceptuales entre ambos. Un aspecto en común entre estos procesos es la capacidad de comprender  la cognición de otras personas mediante la inferencia de sus estados mentales y la posibilidad de situarse en su perspectiva.
Palabras Claves: Cognición Social, Toma de perspectiva del otro, Teoría de la Mente.
Abstract
In the present article, an analysis of the Social Cognition and the Other´s Perspective Intake is made, from the Neuropsychology Cognitive point of view.The Social Cognition includes several cognitive processes implicated in what people think of themselves, someone else, social situations and interactions.This domain sees the Other´s Perspective Intake like a process that involves abilities and capabilities to perceive common phenomena, from the other position. Recently in the scientific community there´s being a deep debate concerning the existent relationship between Theory of Mind and the Other´s Perspective Intake, mostly due to their conceptual similitude.
Key words: Social Cognition, the Other´s Perspective Intake, Theory of Mind.



Para citar este artículo puede uitlizar el siguiente formato:

Zuleyra González Melik (2015): “Cognición social y toma de perspectiva: una alternativa para entender a los otros”, Revista Caribeña de Ciencias Sociales (septiembre 2015). En línea: http://www.eumed.net/rev/caribe/2015/09/cognicion-social.html


Introducción
La Cognición Social es un término que comienza a emplearse con la revolución cognitiva a finales de los años 1960 y principios de 1970, para definir los procesos responsables de la codificación y decodificación de la vida social (Penn, 2008). Esta pone énfasis en cómo las personas piensan de si mismas y de los otros, y cómo procesan la información propia y externa, dentro del contexto social en el que se encuentran. Es precisamente en los años correspondientes a la década de 1980, donde cobra gran auge el empleo de este término, convirtiéndose en una temática a tener en cuenta en las ciencias psicológicas.
Como proceso, dentro de la comunidad científica, no ha estado exento de debates en torno a conceptualización y al alcance de sus supuestos teóricos en la vida cotidiana. Algunos investigadores como Wyer y Skrull, en el año 1992 proponen que se defina como “habilidad que tiene el ser humano para percibir las emociones de los demás, inferir qué es lo que está pensando, comprender e interpretar las intenciones del otro y las normas que gobiernan las interacciones sociales.”  De esta forma se tienen en cuenta las inferencias que realizan las personas en torno a si mismas y a los otros desde un contexto particular como son las interacciones sociales.
Estudios recientes existe evidencia que respalda la Cognición Social como una variable mediadora entre la neurocognición y el funcionamiento social (Brekke, Adolphs, 2003). En ello se enfatiza el lugar que ocupa ésta y como modula en cierta medida la relación que se establece entre el sistema neurocognitivo, con sus procesos y el comportamiento social de las personas. Comprenderla desde este supuesto, resalta su importancia en la regulación del procesamiento de la información social. De las propias debilidades conceptuales en los últimos años se ha venido manifestando una maduración progresiva que parte del supuesto de que están implicados en este proceso mecanismos implican la percepción y evaluación de estímulos que permiten tener una representación del entorno social. Además de otros procesos cognitivos involucrados en cómo la gente piensa sobre ella misma, otras personas en situaciones sociales. (Penn, 2008)
La cognición social es un dominio que incluye dentro de sus procesos la Toma de perspectiva del otro, como una forma de entender la cognición de los otros. Adoptar la perspectiva del otro, aparece como un fenómeno muy común en la vida diaria, en muchas formas como la cooperación y la empatía hacia los demás. Sin embargo tomar la perspectiva del otro requiere la habilidad de representarse el sí mismo, de forma diferente del de los otros.
Esta categoría ha sido objeto de interés en la investigación científica recientemente, teniendo un lugar importante los debates en torno a su aparato conceptual de los cuales han surgido más interrogantes que respuestas (Epley, Caruso, 2007) permitiendo posiciones más críticas y elaboraciones mejor pensadas hacia esta.
Los  estudios en este campo han tomado auge con el propósito de sistematizar los contenidos desarrollados hasta el momento desde una perspectiva más cognitiva, que brinde la posibilidad de analizar este fenómeno desde las representaciones del si mismo y del otro y los procesos de pensamiento.

 Desarrollo:
Atendiendo a las particularidades de la Cognición Social, durante la última década, con el desarrollo de las Neurociencias y las nuevas técnicas de resonancia magnética, se ha generado gran interés por parte de los investigadores sobre su localización cerebral. De esta forma los principales resultados han identificado a la Corteza Prefrontal derecha, en particular el polo frontal como el nodo más importante en el soporte de la misma (Stuss, 1999).
Existen además otras áreas neuroanatómicas claves implicadas en los procesos cognitivos sociales: la Corteza Prefrontal Medial, la amígdala, el lóbulo parietal inferior y otras regiones como el surco temporal superior y polos temporales. En tanto, en algunas revisiones científicas se emplea el concepto hipotético previo, de que existe un módulo específico encargado de la cognición social, esto daría paso a otras perspectivas, en las que se involucran diversas áreas cerebrales para llevar a cabo el proceso de la información social.
La Cognición Social provee una comprensión de cómo ha evolucionado el sistema cognitivo para sostener la coordinación y adaptación social al ambiente, implicando a su vez representaciones mentales que intervienen en la organización de la vida social, que incluyen procesos como el pensamiento, las creencias y los sentimientos.
La teoría de la Cognición Social se ocupa esencialmente de estudiar el modo en que funciona el universo cognitivo de las personas. Pues los humanos, constantemente pretenden explicar lo que les rodea, caracterizar la conducta de los demás o hacer inferencias de su vida psicológica interior, comportamiento que generalmente se desarrolla de manera inconsciente. Para esto, elaboran "teorías implícitas" o hipótesis que se fundamentan en los saberes que ha acumulado de la interacción en su vida cotidiana, en la observación del comportamiento del otro, en los actos y situaciones a las que se enfrenta.
Asimismo, en el procesamiento de la información y en la solución de los problemas sociales, intervienen de manera determinante los juicios, inferencias, deducciones, categorizaciones y evaluaciones, que realizan sobre sí mismo y los otros.
Otro de los aspectos ha tener en consideración han sido sistematizados en revisiones científicas, en las que se han definido cuatro áreas de atención para abordar la Cognición Social dentro de la Neurociencia Cognitiva. En primer lugar, el entender a los otros, entenderse a sí mismo, autocontrol, y el proceso que ocurre en la interacción con los otros.
Aunque este proceso ha abarcado un amplio rango de procesos mentales, en el sentido más estricto se trata de comprender a otras personas. De alguna forma, las otras personas son como objetos con características diversas, pero a diferencia de los objetos, poseen entendimiento, intencionalidad, experiencia, que no están abiertas directamente para ser inspeccionadas. Comprender a los otros implica tener en cuenta esos estados mentales que permiten a las personas ponerse en el lugar del otro, comprender su perspectiva, tener en cuenta su punto de vista, entender cómo percibe el mundo.
Por otra parte, el entenderse uno mismo es otra de las áreas a tener en cuenta para la comprensión de la Cognición Social. Muchas veces lo que sentimos esta cerrado para los otros, fundamentalmente lo relacionado con los pensamientos privados, los sentimientos; entonces podríamos estar abordando un tema bastante investigado por psicólogos sociales, que están enfocados principalmente en el estudio de las interacciones sociales. Es notable también que en el proceso de interacción con los demás, la capacidad de autorregularse asuma un papel muy importante para el logro de las metas personales y sociales y permite actuar de acuerdo a estas.
Otra de las áreas a tener en cuenta, es la interacción con los otros, que se da como parte constante de vivir en sociedad. Para ello usamos la retroalimentación que se genera en este proceso de comprender a los otros, entender su perspectiva basándonos en nuestras propias teorías, e incluso inhibiendo la perspectiva propia.
Estas áreas brindan aspectos claves para su análisis, esencialmente en las que tiene un papel fundamental el entender a los otros, al percibir sus emociones e interpretar y comprender sus intenciones. Esto se hace posible, a través de la comunicación no verbal, la que forma parte de la articulación de procesos que se llevan a cabo cuando se producen estas inferencias.
Dentro de estos procesos se hace necesario tener en cuenta los procesos automáticos y los procesos controlados; además de los procesos enfocados internamente y los enfocados externamente y hacer una distinción entre estos. Los procesos controlados, por ejemplo leer un número de nueve dígitos, es asociado con la consciencia, la intención, el esfuerzo y la aptitud para la interrupción (McDonald, 1993). En contraste, los procesos automáticos por ejemplo caminar, requieren en menor medida el empleo de la consciencia, de recursos atencionales y de esfuerzo mental.
Las diferencias entre ambos procesos pueden aportar datos distintivos a los estudios de la Cognición Social en las Neurociencias, ya que el procesamiento de las señales sociales ocurre automáticamente sin necesidad de la consciencia.
En el caso de los procesos enfocados internamente y los procesos enfocados externamente. Los primeros, son procesos mentales focalizados en uno u otro estado mental interior, por ejemplo, pensamientos, sentimientos, experiencias, mientras que la cognición externamente enfocada se refiere a los procesos mentales focalizados en unas u otras características físicas, visibles y acciones que son percibidas directamente por las modalidades sensoriales y son experimentadas como parte del mundo. Esto permitiría plantear que el déficit en la cognición social podría estar en el origen de las dificultades interpersonales y en el deterioro del funcionamiento psicosocial.
La Cognición Social es un dominio que incluye entre sus procesos, la Teoría de la Mente (ToM), que actualmente es objeto de continuos estudios en el campo de las Neurociencias.
La ToM, fue utilizada por primera vez por Premack y Woodruff a finales de los años ochenta en un estudio con chimpancés, donde intentaban demostrar que estos podían comprender la mente humana. Después de varias sesiones experimentales, estos autores someten a discusión diversas interpretaciones de la conducta del chimpancé y concluyen que es capaz de atribuir a los humanos estados mentales como la intención (argumentando que el chimpancé “supone” lo que el humano desea en la situación experimental) y el conocimiento (en tanto el chimpancé “sabe” cómo hacerlo). Concluyen así que este, posee una “ToM” (Tirapu, Pérez, 2007).
Estos estudios iniciales, marcaron el comienzo del interés sobre la ToM para la ciencia y en especial su aplicación en el campo de las neurociencias. Después de estas investigaciones, cobró auge el significado de esta para los científicos, intentando definirla y reconceptualizarla, teniendo en cuenta para ello, los procesos que la integraban. La mayoría de estos estudios se llevaron a cabo en sujetos con trastorno de espectro autista (Moore,1991).
La ToM ha alcanzado desde su interés científico determinado consenso en concebirla como “la capacidad que se tiene para reconocer los estados mentales y las intenciones propias y de los demás. Es la habilidad de comprender que los otros poseen creencias, deseos, intenciones diferentes a las nuestras” (Brüne, Silverstein, 2005).
La ToM es de gran importancia para un adecuado desempeño de los procesos cognitivos implicados en demandas sociales, además permite explicar y predecir las intenciones y comportamientos de otros, lo que incrementa la capacidad de prevención o anticipación de las situaciones o eventos de la vida en sociedad.
Para poder atribuir estados mentales a otros y comprenderlos como causantes de comportamientos, significa en parte, que hay que lograr entender la mente como un mecanismo que genera representaciones y que, asimismo, al entender estas representaciones que otros hacen del mundo, de lo que les rodea, no reflejan necesariamente la realidad misma y pueden ser diferentes a las nuestras. Se considera una "teoría", ya que las representaciones aludidas, no son observables de modo directo, ni sus conclusiones probadas (Mc Alonan, 2005).
Uno de los principales estudiosos pioneros de la llamada Teoría de la Mente, fue el antropólogo y psicólogo Gregory Bateson, quien planteó que luego de la infancia, el sujeto hace uso constantemente de "su" teoría de la mente (muchas veces cargada de prejuicios impuestos por el entorno). Tal uso constante de la Teoría de la Mente, es casi siempre efectuado de forma intuitiva, sin tener plena consciencia de la misma.
Las investigaciones en esta área han especificado cinco niveles para la comprensión de la información que deben dominar las personas en el proceso de aprender a tomar la perspectiva de los otros (Baron-Cohen, 1997).
El nivel 1 involucra la toma de perspectiva visual simple que depende de lo que las personas pueden percibir y considera el hecho de que diferentes personas pueden ver diferentes cosas. El nivel 2 hace referencia a la toma de perspectiva visual compleja, este se ocupa de la habilidad de entender que las personas pueden observar las mismas cosas de forma diferente. Varias de las tareas cognitivas empleadas en investigaciones de este corte privilegian este tipo de nivel. Autores como Perner y Ladurner en el año 2006, afirmaron que este nivel en tareas de toma de perspectiva visual, necesitan una teoría de mente, pero sólo una parte específica de ella, expresando que “las mentes pueden tomar perspectivas diferentes en el mundo, porque lo representan de forma diferente.”
Sin embargo en el nivel 3 se asume que los efectos visuales juegan un papel menos importantes en la toma de perspectiva, en cambio se rige por el principio de que la percepción conduce el saber. El nivel 4 involucra la comprensión de la información que se recibe, en la que es necesario implicar creencias verdaderas para predecir en base del conocimiento previo.
El nivel 5 es el más complejo de los estados de conocimiento de la información que se necesitan en la toma de perspectiva del otro, e incluye el entendimiento de las creencias falsas y la predicción de acciones en base a estas creencias en lugar de las verdaderas.
Estos niveles que permiten el desarrollo de la ToM reportan una gran importancia en el abordaje de la toma de perspectiva del otro. Donde se requiere transitar con éxito por estos, para una adecuada comprensión de la cognición de los otros. Por tanto la toma de perspectiva del otro comparte ciertas similitudes con la ToM, pues ambas categorías tienen ciertos paralelismos en cuanto implican la comprensión de los procesos y estados mentales de los otros y de una inhibición de los estados propios para realizarlo de forma eficiente.
Parte de estos argumentos conforman la posición teórica que se asume al abordar la toma de perspectiva del otro, como una forma específica y particular de la ToM.
Formular la toma de perspectiva del otro desde estos saberes, parte de concebir como aspectos importantes, la capacidad de comprender la cognición de otros, para lo cual se necesita de la inhibición de la posición propia ya sea en el campo de lo perceptivo o en el campo de lo afectivo
Este proceso lleva implícito una comparación de las habilidades propias con la de los demás, que necesita también de una fuerte motivación para garantizar un adecuado procesamiento de la información de los otros.
Durante la toma de perspectiva del otro pueden surgir algunas barreras que pueden dificultar en alguna medida la realización adecuada de este proceso aunque en muchos casos no están accesibles a la conciencia. En primer lugar, se hace referencia a las fallas en la activación del proceso, ya que requiere que las personas piensen activamente sobre los estados mentales de los otros, de manera que puedan apropiarse de estos.
Algunas situaciones en la vida cotidiana, producen como respuesta una empatía automática que permite percibir el mundo desde la perspectiva de otras personas, como cuando se ve a un niño sufriendo de un dolor (Decety, Sommerville, 2003). En este caso, el proceso de activación de la toma de perspectiva del otro se realiza de forma automática.
Otras de las barreras se producen al existir un ajuste inadecuado, ya que cuando las personas piensan activamente en la perspectiva de los otros, pueden partir de sus propias experiencias para simular o inferir las percepciones de los otros. Pues la perspectiva propia es típicamente inmediata, automática y fácil, en cambio, cuando se razona sobre la perspectiva de otros, es típicamente lenta, controlada y dificultosa.
Debido a que las personas tienden a ejecutar las tareas fáciles primero que las difíciles, es necesario tener en cuenta que la perspectiva propia se inhiba correctamente y no se proyecte al tomar la perspectiva de los otros.
Superar la perspectiva propia, requiere utilizar otras fuentes de información, diferentes a las nuestras, para intuir la perspectiva del otro. Cuando esto no se produce, ocurre un ajuste impreciso que funge como otra de las barreras. Estas intuiciones incluyen estereotipos y otras informaciones acerca de lo que se está evaluando, que la vida cotidiana provee acerca de los otros y puede ser utilizada para hacer inferencias sobre sus creencias, actitudes y motivaciones (Epley, Caruso, 2007).
Parte de esta información es usada para determinar con exactitud los estados de ánimo de los demás, por ejemplo utilizar las expresiones faciales como las de disgusto o alegría. Aunque otra parte de esta información es en ocasiones malinterpretada y provoca apreciaciones erróneas, tomar la perspectiva del otro de forma precisa, requiere utilizar y diagnosticar correctamente las informaciones obtenidas sobre los estados mentales de los otros, evitando o eliminando la información que no es útil. Esta diferenciación sirve para determinar lo que pensamos.
Conclusiones
La cognición social brinda como proceso una visión integradora, de como el sistema cognitivo se integra al funcionamiento social. Es necesidad de la ciencia desarrollar sistematizaciones en las que se dilucide cómo se integran cognición social y toma de perspectiva del otro, para la elaboración de hipótesis cotidianas sobre los estados mentales propios y externos. Por ello, asumir la coordinación de estos procesos imprime un matiz general a la comprensión del comportamiento individual en situaciones sociales en las que personas tenga que comprender y tomar la perspectiva del otro, inhibiendo de cierta forma las propias concepciones que pueden fungir como barreras en este  proceso. Por tanto, un conocimiento adecuado de estas categorías y sus implicaciones, sería una forma de acercarnos más al universo cognitivo de los que nos rodean, creando un vínculo que fortalezca las relaciones sociales y permita una unidad de nuestra cognición y el sentir de los otros.

Referencias Bibliográficas:
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Brüne, M.(2005) Theory of Mind" in Schizophrenia: A Review of the Literature Schizophrenia Bulletin vol. 31 no. 1
Decety, J., Sommerville, J. (2003).Shared representations between self and other: a social cognitive neuroscience view. Trends in cognitive sciences, voll7,pp 527-533
Epley, N., Caruso, E. (2007). Perspective Taking: Misstepping Into Others’ Shoes [SE]
Moore C, F. D. (1991). The acquisition and utility of theories of mind. Children’s theories of mind, 1-14.
McDonald, S. (1993). Pragmatic language skills alter closed head injury. Ability to meet to informational needs to the listener. Brain Lang, 28-46.
McAlonan, G.(2005) Mapping the brain in autism. A voxel-based MRI study of volumetric differences and intercorrelations in autism. Brain, 128(2): 268 - 276. [SA]
Penn, L. (2008).Social Cognition in Schizophrenia: An Overview. Schizophrenia Bulletin, 408-411
Stuss, J., Burgess, E. (1999). Neuroanatomía funcional de los lóbulos frontales. Neuropsicología.
Tirapu, J, Pérez, G.(2007) ¿Qué es la teoría de la mente?. Revista de Neurología. 44 (8): 479-489


Recibido: 25/09/2013 Aceptado: 08/09/2015 Publicado: Septiembre de 2015

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