ÁFRICA EN ESPAÑA: LA COLECCIÓN DE ARTE AFRICANO DE LA FUNDACIÓN ALBERTO JIMÉNEZ-ARELLANO ALONSO DE VALLADOLID

Elisa Hasta (CV)

Departamento de Historia del Arte
Universidad de Zaragoza


Resumen
El presente artículo tiene como objetivo la aproximación a la colección de Arte africano de la fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso de Valladolid, la cual posee una de las mejores colecciones de arte africano en terracota de Europa, lo que sitúa a España en un lugar de referencia para el arte africano. Este estudio se centra en la historia del legado de esta colección, así como en el análisis de sus aspectos museográficos.


Palabras clave: Colección, fundación, arte africano, terracotas.

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Es histórica la presencia de piezas procedentes del Continente Africano en colecciones públicas y privadas de nuestro país.1 Ésta es especialmente destacable en nuestros museos públicos, instituciones a cuyas múltiples tareas se añade la de conservar, investigar, exhibir e interpretar de forma correcta este singular patrimonio artístico a menudo desconocido. No hay que olvidar nuestro reciente pasado colonial con el Continente 2, siendo necesario el estudio de este campo de investigación sobre África desde un punto de vista científico y académico.

Sin embargo, no solo existe una visión por parte de la sociedad española a veces cargada de prejuicios, no puede negarse el profundo interés por el arte, la cultura, y las costumbres del África subsahariana 3. Nuestra ideología está basada en otro pensamiento evolucionista fijado a finales del S. XIX, así se considera que ha habido una supervivencia siguiendo la teoría de Darwin4 . Ha habido distintas etapas menos evolucionistas en esa visión gradual. Las culturas no europeas fueron vistas como primitivas en esa pirámide evolutiva.

En este contexto histórico y social, subyace la inquieta fascinación por el exotismo tribal que hemos heredado de nuestros antepasados.  En efecto, es histórica la relación entre España y África subsahariana y buen testimonio de ello es el patrimonio artístico sumamente rico pero desconocido que albergan numerosas instituciones públicas y privadas de nuestro país. Así, una de las más importantes colecciones de Arte Africano de nuestro territorio se alberga en la Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso de Valladolid5 , que nos ofrece una muestra de esta pasión coleccionista de objetos de África Occidental a la que España no ha sido ajena desde principios del siglo XX hasta nuestros días.

La Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso. Su colección de Arte Africano: Historia, museografía y estado de la cuestión.

La Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso es una institución que posee una colección pública ya que pertenece a la Universidad de Valladolid, con objeto de potenciar en la comunidad universitaria y en la sociedad en general el gusto por las artes plásticas y su estudio, aunque su gestión se realiza de forma privada desde la propia Fundación cuyo nacimiento surge por acuerdo entre la misma Universidad y la familia Jiménez – Arellano Alonso el 3 de mayo de 2004, día de la Santa Cruz.

Es en Valladolid donde la escultura tiene un especial significado, donde se encuentra el lugar ideal para asentarse y dar a conocer el contenido de su colección. La fundación estableció su sede en el Palacio de la Santa Cruz, un antiguo colegio mayor que mandó construir el Cardenal Mendoza en 1482 6 para dar alojamiento a alumnos destacados sin recursos económicos. El edificio es considerado como la primera construcción renacentista de España7 . El primer diseño del edificio fue proyectado por Enrique Egas en estilo gótico. Las obras comenzaron en 1486, la fachada principal está levantada sobre dos contrafuertes, pero el Cardenal Mendoza se vio influenciado por las corrientes italianas y quiso adaptar el edificio al estilo Renacentista, bajo la dirección del arquitecto Lorenzo Vázquez de Segovia. El edificio se concluyó en el año 1491, aunque no se inauguró hasta el siguiente año.

En 1602  se iniciaron las modificaciones de esta fábrica, sustituyéndose el primer cuerpo de arcadas del patio. En 1705 Alonso Manzano construyó la biblioteca histórica y su entrada, en madera de nogal, y se reformaron también en esta época las fachadas, incorporando balcones y ventanas al nuevo estilo neoclásico.

A partir de 1675 comenzó la construcción de la Hospedería, donde actualmente se sitúa el Colegio. En la parte posterior se ubica un patio cuadrangular, además de la capilla y el Aula Triste.

En 1955 se declaró monumento histórico – artístico y actualmente alberga el Rectorado de la Universidad, la Biblioteca histórica del palacio y el museo de la Universidad (MUVa)8 , así como las oficinas de la Fundación y sus salas de exposiciones (Sala Renacimiento, Salón de Rectores y la galería superior de la Sala San Ambrosio en el MUVa). Es por tanto, el mayor centro de actividad cultural de la Universidad de Valladolid.

Palacio de la Santa Cruz, Valladolid

La Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso es una institución sin ánimo de lucro, cuya finalidad esencial es el fomento de las artes y de las actividades artísticas como expresión plástica. Está inscrita en el Protectorado de Fundaciones de la Junta de Castilla y León y es miembro del ICOM desde enero de 2007.

La composición de sus colecciones es diversa, abarcando desde las representaciones artísticas africanas a las artes decorativas, pasando por la escultura y pintura barroca, moderna y contemporánea. Estos fondos poseen obras de gran calidad, bien por su procedencia y antigüedad o bien por estar realizadas por grandes nombres  de la historia del arte.

La Fundación desde su apertura tiene como compromiso su labor hacia el arte y la cultura. Entre los gruesos de su colección sobresalen dos grandes conjuntos por su coherencia y especial interés: las obras de artistas destacados del S. XX como Picasso, Miralles, Rivera, Canogar, Chirino, Villélia, Saura, Palazuelo, Oteiza, Esteban Vicente, Gordillo, Broto o Chillida, y la Colección de Arte Africano.

Ésta última es el objeto de nuestro estudio, especialmente interesante por su alta calidad artística. Está formada por más de ciento cincuenta piezas de elevada calidad, constituyendo el conjunto más representativo e importante de Europa, puesto que no se conoce ningún otro caso en el que se cuente con un conjunto semejante en terracota, donde las obras permanezcan expuestas de forma pública y que además representen más de treinta culturas diferentes. Estas obras procedentes de África Subsahariana son especialmente llamativas por su calidad y por representar más de dos mil años de la historia del subcontinente.

Es precisamente el arte africano el que determina de forma preferente la mayor parte de la actividad de la Fundación. En ella radica su importancia, su potencia y su excepcionalidad, intentando dar a conocer al mundo estas circunstancias gracias al soporte de la Universidad de Valladolid.

La procedencia geográfica de estos objetos es de Nigeria, la República de Mali, Burkina Faso, Costa de Marfil, Ghana, Togo, Sierra Leona, la República Democrática del Congo, Etiopía y Tanzania. En su mayor parte están datadas en los siglos  VII a. C. y XIX. El grupo más destacado, tanto por cantidad como por calidad, estaría situado en el Valle del río Níger, pertenece a una antigua cultura ya desaparecida que fue bautizada por su descubridor Bernard Fagg como Cultura Nok.9 La mayor parte de estos objetos pertenecen al Valle del río Níger y sus afluentes. La colección se completa con piezas del Valle del río Congo y del África occidental. Todas ellas están catalogadas hasta el momento por la Fundación, aunque todavía no han sido introducidas en un sistema de documentación y gestión museográfica como sería DOMUS 10, esta labor es un trabajo pendiente que todavía no se ha llevado a cabo.

La colección de terracotas africanas está constituida por más de ciento cincuenta piezas, aunque en la exposición permanente no pueden exhibirse todas por falta de espacio en las salas. En la actualidad, en la Sala Renacimiento, se exponen sesenta y tres piezas (exclusivamente terracotas), en el Salón de Rectores se exponen veintisiete piezas (terracotas fundamentalmente y algunas piezas en otros materiales como metal, tejido, hueso…), en la Galería de San Ambrosio se exponen sesenta y seis objetos de carácter etnográficos de distintos materiales como metal y madera, en total quedan expuestas al público ciento cincuenta y seis piezas. Por falta de espacio quedan reservadas en los almacenes un total de ciento cuarenta y cinco piezas, donde se incluyen obras en madera, metal, tejido y otros materiales. A éstas habría que añadir la colección completa de monedas africanas tradicionales, compuesta por ciento noventa y dos piezas, en su mayoría de metal.
           
En la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso encontramos la práctica totalidad de las culturas que trabajaron en este material de terracota a lo largo de la historia del continente. Tal es el caso de las culturas Sokoto, Nok, Jukun, Ife, Komaland, Ashanti, Katsina, Dori, Mangbetu, Paré, Djenné, Ségou, Ibo, antiguo reino de Benin, Cham, Bankoni y Bura entre otras. Los ejemplos de obras en barro cocido, material milenario y frágil, de conservación compleja y más difícil hallazgo, abarcan desde el siglo V antes de Cristo hasta el siglo XX de nuestra era. Ésto nos da una visión muy amplia de la evolución y de las formas de representación que se han producido en África subsahariana a lo lardo de su historia. En algunos casos se cuenta con piezas únicas que afortunadamente han llegado a nuestros días y constituyen los únicos ejemplos que de ello quedan en el mundo. Tal es el caso de las dos esculturas que forman la única pareja conocida hasta ahora a nivel mundial de la cultura Jukun. Una cultura prácticamente desconocida de la que hay muy pocos referentes históricos. Apenas hay media docena de esculturas Jukun en el mundo, pero ninguna forma conjunto con otra pieza que se haya conservado.

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Pareja en terracota, Cultura Jukun, Nigeria, siglo XIII-XV

Otro hecho excepcional en esta colección es la existencia de una de las pocas cabezas conocidas de la cultura del antiguo reino de Benin realizadas en terracota. Una pieza de gran belleza y valor arqueológico fechada en el siglo XVI.

La otra parte importante de esta colección de arte africano está compuesta por un lado por esculturas realizadas en bronce u otros metales, se trata de una excepcional colección de monedas africanas tradicionales aunque actualmente no se exhiben. Por otro lado hay que añadir los objetos etnográficos: enseres de uso cotidiano, objetos rituales, fetiches, telas, etc., procedentes de diversos puntos de la geografía africana, especialmente de los países subsaharianos, y realizados en diversos materiales. Permanece en almacenes o salas de reserva ya que no hay espacio suficiente para su exposición. No obstante la fundación presta esta excelente colección a otras entidades o museos para su exhibición, ya que además de difundir sus fondos y extender el conocimiento sobre África subsahariana uno de sus principales objetivos es conseguir la autofinanciación definitiva para seguir creciendo y cumplir sus objetivos fundacionales. Para ello se inició el programa “Productos culturales” a través del cual se dan a conocer los fondos de la fundación y se consigue financiación para la institución. Tal es el caso de la exposición Forma y Valor: Monedas Africanas Tradicionales11 . Este proyecto se compone de una muestra de más de doscientas piezas procedentes de los fondos de la Fundación, una extensa y completa colección que viene a ser una de las más grandes a nivel internacional.

Cabeza de personaje, Cultura Benin, Benin, siglo XIV-XVI

Las más de doscientas monedas se dividen en cinco grandes grupos, de forma que la compresión de la muestra sea más asequible para el público. La belleza de estas piezas “escultóricas”, que nada tienen que ver con las monedas convencionales por todos conocidas, trasciende lo estético ya que todas y cada una de ellas tiene una forma determinada que corresponde  a criterios culturales y antropológicos dependiendo de la etnia o cultura a la que pertenezcan, así como el valor económico determinado. Para poder ampliar la información sobre estas cuestiones se hace recomendable la lectura del catálogo de la exposición citada anteriormente.

La intención última de este proyecto es ahondar en el conocimiento del continente africano en todas sus dimensiones; en este caso, llamar la atención sobre la importancia de las monedas en las economías tradicionales africanas y en sus sistemas monetarios, así como reclamar su lugar en la historia del dinero y los intercambios comerciales. Además, claro está, de mostrar el contenido, la importancia y la calidad de las colecciones de la Fundación Alberto Jiménez- Arellano Alonso.

A lo largo de la historia hombres y mujeres han utilizado distintos utensilios para realizar pagos, intercambios, donativos u ofrendas. Estos objetos variaban en función de su propia tradición, pero tenían en común el hecho de que la comunidad que los empleaba les otorgaba un especial valor: económico, social o sagrado. La moneda occidental se empezó a admitir para algunos pagos concretos en África a partir del siglo XVI, con la llegada de los comerciales procedentes de Europa. Sin embargo las monedas tradicionales eran las únicas que se reconocían para el comercio habitual. De hecho han estado en circulación hasta las primeras décadas del siglo XX, momento en que fueron prohibidas por los colonizadores europeos. Tras la descolonización e independencia política los países africanos acuñaron sus propias monedas y se adaptaron así al sistema monetario internacional. La moneda mercancía o dinero no metálico tradicional de África no fue diferente del utilizado en otras partes del mundo. Productos agrícolas (cacao, cereales, tabaco, nuez de cola, semillas), manufacturas (tejidos de algodón, seda o rafia), minerales (sal, ágatas, cuarzo y cuarcita), conchas (caurís y olivillas), ganado e incluso esclavos fueron los principales elementos utilizados. El ganado servía para pagar impuestos, una esposa o una deuda de sangre. Los minerales, como la sal, eran muy valorados. Doce bolsas de sal eran el precio de una mujer en algunas zonas. Las cuentas de coral y sobre todos las de pasta de vidrio fueron muy apreciadas como importantes elementos de trueque. Los tejidos, singularmente los Kuba (República Democrática del Congo), eran destinados al pago de dotes y ofrendas. Las conchas de moluscos como la olivella o el caurí son las que más se utilizaron para efectuar pagos en África y algunas llegaron a tener más valor que el oro.

La mayoría de los objetos de la colección africana permanecen en almacenes o salas de reserva por motivos de espacio, como hemos mencionado anteriormente. El discurso expositivo queda condicionado totalmente por este hecho. Actualmente las piezas se encuentran en la planta baja del Palacio de Santa Cruz, distribuidas en dos de sus salas: el Salón Renacimiento y el Salón de Rectores. En la primera sala, la más grande de las dos, se encuentra el grueso de la colección. Y en la última sala podemos acercarnos a obras más actuales e incluso interactuar con ellas, ya que existen reproducciones para poder percibir mediante el tacto las texturas y los materiales de estas piezas. En esta sala se encuentran también videos didácticos que nos introducen a la cultura africana y a la colección, además de una pequeña vitrina que incluye el merchandising12 .
           
Dentro del actual discurso expositivo, articulado por unas ciento cincuenta y seis piezas de entre trescientos noventa y cuatro que componen sus fondos, la Colección de Arte Africano trata de reflejar las relaciones artísticas entre Occidente y el África subsahariana a través de esculturas, objetos, cartelas y paneles explicativos. Actualmente se exhiben menos piezas que antes de la última remodelación donde las piezas estaban más amontonadas y el discurso expositivo no podía seguirse.

Desde sus inicios la Fundación ha contado con cuatro directores. Don Carlos Sanz Minguez es quien realiza esta labor desde el año 2010 y, a su vez, dirige la Cátedra de estudios africanos13 de la Universidad de Valladolid.

Los soportes de la exposición son vitrinas de madera cubiertas por cristal. Las vitrinas originales que siempre hubo son las más altas del Salón de Rectores. Para seguir el discurso expositivo se hicieron una nuevas similares siguiendo la misma estética. La iluminación combina los focos de luz artificial (general y focalizada en el interior de las vitrinas) con la luz natural que penetra desde la entrada y viene del patio interior del palacio. Esta iluminación, controlada desde los ordenadores del M.U.V.A, crea un ambiente cálido aunque hace, en cierta manera, que las piezas pierdan su individualidad.

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Salón Renacimiento, Palacio de la Santa Cruz, Valladolid

En relación con la difusión y comunicación con el público el equipo de la Fundación ha comisariado importantes muestras relativas a África subsahariana, buscando siempre el mayor grado de colaboración con otras instituciones para lograr una mejor difusión de la cultura africana y todas sus manifestaciones. Entre estas iniciativas destaca la exposición señalada anteriormente Forma y Valor: monedas africanas tradicionales. Siempre, en atención a los objetivos de la Fundación y dando respaldo a las colecciones que alberga, se organizan cursos, conferencias, encuentros, mesas de debate, jornadas, ciclos de conciertos y actuaciones musicales. El programa educativo es de vital importancia para la Fundación, en él se incluyen visitas guiadas dirigidas al público en general y a grupos de cualquier nivel, así como talleres infantiles.

En cuanto a las publicaciones que se han realizado sobre la colección que nos ocupa debemos citar los trabajos editados desde la Universidad de Valladolid, referentes tanto a la Colección como a estudios de arte africano. En primer lugar hay que hacer mención a la creación de los Cuadernos de África, el primero de ellos tuvo por título Approaches to African Music 14 y se editó en el año 2006, fue un estudio referente a la música africana. En el año 2008, con motivo de la exposición Forma y Valor: monedas africanas tradicionales15 , se editó el catálogo que lleva el mismo nombre y que muestra la Colección de Monedas tradicionales africanas de la Fundación. Muestra una aproximación y un reconocimiento a estas piezas que no corresponden con las formas occidentales, siendo un reflejo de la sociedad, las creencias, la cultura, la economía e incluso el desarrollo tecnológico. Además en este mismo año la Fundación editó el Catálogo de la Colección16 , en el que encontramos el primer estudio formal de cada una de las piezas de la Colección de terracotas, acompañándole una pequeña ficha catalográfica con una descripción y una fotografía de cada pieza. El último trabajo editado fue el segundo de los Cuadernos de África y tuvo por título Barro, Dioses y Vida 17. Nos describe la historia de la cerámica africana y completa la historia viva de la terracota de este continente, que se puede ver también a través de las piezas de la Colección, enriqueciendo por lo tanto aún más el conocimiento que tenemos de la cultura de estos pueblos. Además de las publicaciones propias han sido donados a la Fundación algo más de 3.000 volúmenes relacionados, en su mayoría, con el arte contemporáneo y el arte africano, y pueden ser consultados por todo aquel que lo solicite en el área bibliográfica de la Fundación del Palacio de la Santa Cruz de Valladolid.
           
Sin embargo, quedan por estudiar la colección de Arte Africano de forma global, su historia y su importancia dentro del coleccionismo español, así como su peso en la construcción de la imagen colonial española. Además es necesario abordar el análisis de los criterios de gestión museológica y museográfica (conservación, investigación, exhibición y difusión)18 de la colección y, finalmente, su estudio en contexto de la Historia y evolución en relación con otras grandes colecciones nacionales europeas.

Bibliografía

M. de CASTRO y L. CALLE, Origen de la Colonización de Guinea Ecuatorial (1777-1860). Valladolid, 1992.
F. CHUECA GOITIA, Ars Hispaniae. Historia Universal del arte. Vol. XI, Arquitectura del S. XV, Madrid, 1953.
Ch. DARWIN, El origen de las especies por medio de la selección natural, Madrid, 2009.
Escultura africana en terracota y piedra, Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2008.
Forma y Valor: monedas africanas tradicionales, Madrid: Fundación Banco Santander y Valladolid: Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso, del 9 de abril al 1 de junio de 2008, Madrid, 2008.
B de GRUNNE, Naissance de l´art en Africa noire: la statuarie Nok au Nigeria, Paris, 2001.
F. HERNÁNDEZ, Manual de Museología, Madrid, 1998.
“Los viajeros españoles por el Pacífico”, Madrid, Revista Española del Pacífico, Asociación Española de Estudios del Pacífico (AEEP), CSIC, nº2, año II, 1992
E. MARTÍNEZ – JACQUET, Barro, Dioses y Vida, introducción a la cerámica tradicional africana, Tomo II, Cuadernos de África, Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2010.
M. MORÁN y F. CHECA, El coleccionismo en España, Madrid, 1985.
VV.AA, Approaches to African Music, Cuadernos de África, Tomo I, Fundación Alberto Jiménez –Arellano Alonso, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2006.
           
           


1 F. MORÁN y M. CHECA, El coleccionismo en España, Madrid, 1985.

2 “Por Real Decreto de 13 de diciembre de 1858 se establecieron las normas que había de atenerse la colonización de los territorios españoles en el Golfo de Guinea. […] Esta decisión supone, por parte del Gobierno español, un mimetismo respecto a actitudes semejantes con otros estados europeos, que cada vez miraban con más atención al desconocido continente africano. Razones de prestigio político, aspiraciones económicas e incitaciones religiosas van a unirse para propiciar el asentamiento español.” M. L. de CASTRO y L. de la CALLE, Origen de la Colonización de Guinea Ecuatorial (1777-1860), Valladolid, 1992. Nº23, serie HISTORIA Y SOCIEDAD, p.211.

3 Hay que tener en cuenta que la palabra “subsahariana” es un término occidental, que hemos inventado en estas últimas décadas, sobre todo desde la comunicación, para tratar el conjunto de naciones, culturas y etnias que están en la zona geográfica inferior bajo el desierto del Sahara, aunque desde el propio continente africano no existe esta división. El descubrimiento del África “subsahariana” se produjo con la llegada de las Colonizaciones al Continente.

4 Para un estudio o aproximación a la Teoría de Darwin, véase Ch. DARWIN, El origen de las especies por medio de la selección natural, Madrid, 2009.

5 La Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso, es una institución sin ánimo de lucro, cuya finalidad esencial es el fomento de las artes y de las actividades artísticas como expresión plástica. Inscrita en el Protectorado de Fundaciones de la Junta de Castilla y León y miembro del ICOM desde enero de 2007.
La autora quiere expresar su gratitud a Don Carlos Sanz Mínguez, director de la Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso, así como a Oliva Cachafeiro Bernal y Cristina Bayo Fernández, por su valiosa ayuda y orientación para la elaboración de este artículo, encuadrado en nuestro trabajo <<África en España: La colección de arte africano de la Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso de Valladolid>>, exigido para la superación del Periodo Investigador de los Estudios de Tercer Ciclo, concebido como  una primera fase de aproximación a la elaboración de una tesis doctoral titulada Las colecciones de Arte Africano en los museos públicos españoles, bajo la dirección del Doctor V. David Almazán Tomás.

6 El cardenal Mendoza fundó el colegio tras la bula papal de Sixto IV de 1482 y redactó el documento fundacional del Colegio de Santa Cruz en Vitoria, el 21 de noviembre de 1483, para posteriormente, tras cartas de privilegio ratificadas por los Reyes Católicos, establecer su funcionamiento en las Constituciones de 1494, meses antes de su muerte.

7 F. CHUECA GOITIA, Ars Hispaniae. Historia Universal del arte. Vol. XI, Arquitectura del S. XVI, Madrid, 1953, pp. 22-25.

8 Museo de la Universidad de Valladolid.

9 B. de GRUNNE, Naissance de l´art en Africa noire: la statuarie Nok au Nigeria, Paris, 2001, p. 19.

10 DOMUS es una aplicación informática desarrollada a partir del modelo propuesto en el marco del proyecto de Normalización Documental de Museos, tanto en lo que se refiere a estructuras de información para el registro y catalogación de fondos museográficos y documentales, como a los procedimientos de gestión de colecciones y otros procesos que los museos realizan en el ejercicio de sus funciones.

11 Forma y Valor: monedas africanas tradicionales, Madrid: Fundación Banco Santander y Valladolid: Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso, del 9 de abril al 1 de junio de 2008, Madrid, 2008.

12 En las salas de la Fundación, se pueden adquirir las publicaciones, diversos objetos de papelería, así como regalos de comercio justo procedentes de África, que se promocionan al público a través de la colaboración con IntermónOxfam.

13 A propuesta de la Fundación se crea esta Cátedra en el seno de la Universidad de Valladolid, para ahondar en todos los aspectos y disciplinas que tienen como campo de estudio África (arte, historia, medicina, ingeniería, antropología, politología,…). Esta Cátedra es la primera en España y celebró sus primeras jornadas en diciembre de 2007, en estrecha colaboración con la Fundación, que pone a su disposición los fondos artísticos y bibliográficos.

14 VV.AA, Approaches to African Music, Cuadernos de África, Tomo I, Fundación Alberto Jiménez –Arellano Alonso, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2006.

15 Forma y Valor: monedas africanas tradicionales, Madrid: Fundación Banco Santander y Valladolid: Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso, del 9 de abril al 1 de junio de 2008, Madrid, 2008.

16 Escultura africana en terracota y piedra, Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2008.

17 E. MARTÍNEZ – JACQUET, Barro, Dioses y Vida, introducción a la cerámica tradicional africana, Tomo II, Cuadernos de África, Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso, Universidad de Valladolid, Valladolid, 2010.

18 Para profundizar más en el campo museológico y museográfico podemos consultar la obra básica de museología: F. HERNÁNDEZ, Manual de Museología, Madrid, 1998.

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