Revista: Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo
ISSN: 1989-4155


MANIFESTACIONES CULTURALES DE RELIGIOSIDAD POPULAR. Significados de cruces, capillitas y montículos en carreteras de la región Altos Sur de Jalisco, México

Autores e infomación del artículo

Pablo Huerta Gaytán*

Ma. del Rosario Vital Hernández **

Andrés Juárez Martínez ***

Olga Mora García ****

Centro Universitario de Los Altos, México

phuertagaytan@gmail.com

Resumen
Por considerar necesario e importante entender los significados y el por qué muchos mexicanos, particularmente de la región Altos Sur de Jalisco, México desde hace muchos años han tenido (y tienen) la costumbre de construir y/o colocar montículos, capillitas y cruces, en memoria de los fallecidos en las carreteras, hoy bajo la influencia religiosa católica, se han diversificado y convertido en evidentes manifestaciones culturales, producto de la religiosidad y devoción popular que asombran a propios y a extraños. Esta investigación se realizó para tratar de entender, interpretar y explicar este fenómeno social, conforme los lineamientos metodológicos de la fenomenología, como lo exponen y explican tanto Husserl como Heidegger, quienes llevan a esclarecer de manera objetiva los fenómenos (o experiencias) tal como se presentan; también se considera la forma en que se vive este fenómeno, según los testimonios de actitudes asumidas e interpretaciones de algunas personas que tradicionalmente así hacen extensivo sus sentimientos y duelo por la pérdida de un ser querido; igual se toman en cuenta las versiones y significados que externan algunos sacerdotes católicos y de especialistas en estudios antropológicos que fueron consultados, para entender mejor este fenómeno, como producto hibrido cultural que incluye tradiciones indígenas mesoamericanas y prácticas religiosas católicas, combinadas con deducciones construidas por los practicantes de dicha religión.
Abstract
For considering it necessary and important to understand the meanings and why many Mexicans, particularly from the region of the High South of Jalisco, Mexico for many years have had (and have) the habit of building and / or placing mounds, chapels and crosses, in memory of the deceased on the roads, today under Catholic religious influence, have diversified and become evident cultural manifestations, product of religiousness and popular devotion that amaze both strangers and their own. This research was conducted to try to understand, interpret and explain this social phenomenon, according to the methodological guidelines of phenomenology, as explained and explained by both Husserl and Heidegger, who lead to objectively clarify the phenomena (or experiences) as present The way in which this phenomenon is lived is also considered, according to the testimonies of assumed attitudes and interpretations of some people who traditionally extend their feelings and mourning for the loss of a loved one; The versions and meanings expressed by some Catholic priests and specialists in anthropological studies who were consulted are also taken into account, in order to better understand this phenomenon, as a hybrid cultural product that includes Mesoamerican indigenous traditions and Catholic religious practices, combined with deductions constructed by the practitioners of said religion.
Palabras clave: Manifestación (630803) – cultura (630101) – significado (510112) – contexto (510114) – religiosidad (630110) – popular (510114) – devoción (710205)
Key words: Manifestation – culture – meaning – context – religiosity – popular – devotion

 


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

Pablo Huerta Gaytán, Ma. del Rosario Vital Hernández, Andrés Juárez Martínez y Olga Mora García (2017): “Manifestaciones culturales de religiosidad popular. Significados de cruces, capillitas y montículos en carreteras de la región Altos Sur de Jalisco, México”, Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (diciembre 2017). En línea:
http://www.eumed.net/rev/atlante/2017/12/manifestaciones-culturales.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/atlante1712manifestaciones-culturales


  • INTRODUCCIÓN
  • Los gritos del camino que nadie… o pocos escuchan

Para las personas que ocasional, cotidiana o esporádicamente transitan en sus vehículos de ida y vuelta, o sólo de paso por los tramos carreteros que llevan de Tepatitlán de Morelos a Capilla de Guadalupe, a San Ignacio Cerro Gordo y a Arandas, Jalisco; o bien, los que por algún motivo eventualmente recorren las carreteras de estos lugares, por lo general, tanto los conductores como pasajeros o acompañantes no advierten, no observan, no escuchan los “gritos” del camino que surgen de las muy variadas cruces, cuantiosos montículos y numerosas capillitas, colocadas en ambos lados de las carreteras.
La mayoría de los transeúntes simplemente pasan inadvertidos, no se percatan de la diversidad de manifestaciones culturales, producto de muchas y distintas expresiones religiosas que se hacen extensivas por la peculiar devoción religiosa del pueblo. Gran parte de los mexicanos acostumbran construir y/o colocar montículos, capillitas y cruces, en memoria de quienes fallecen a consecuencia de violentos, trágicos y fatales accidentes carreteros. Esas cruces, montículos y capillas, casi siempre son ignorados por ojos que no ven, oídos sordos o personas distraídas que no escuchan esos “gritos” de espiritualidad; no los observan, a pesar de que algunas de ellas, comparadas con las demás, son tan ostentosas como imponentes manifestaciones culturales.
Sin embargo algunas personas, como los involucrados en esta investigación, sí los observan y escuchan, por eso se decidió recorrer y detenerse en cada lugar donde se han colocado cruces y construido montículos o capillitas, para analizar, ver con detenimiento los detalles, las características y tratar de entender los distintos significados, incluyendo el de los objetos que mucha gente suele colocar, luego de acercarse a ellas. De cierta forma se considera que al verlas de cerca se “escuchan” con más claridad esos “gritos” que silenciosamente externan dichos montículos, capillitas, cruces y objetos que las rodean.
Por el interés que despertaron, inicialmente se emitieron juicios subjetivos respecto de su significado; se observaron también las características, elementos y los detalles, para intentar descifrar (decodificar) los diversos  mensajes, así como tratar de entender lo que quieren “decir” (sin hablar) esos objetos, lo cual despertó mayor interés por buscar más información y tener mayor conocimiento o referencias acerca de sus respectivos significados.
Al transitar lentamente por los tramos carreteros que se recorrieron, se detenía totalmente el vehículo lo más cerca posible del lugar donde se localizaban las cruces, montículos o capillitas, para observarlas de cerca, tomarles fotografías y darse cuenta de la forma en que notoriamente esas cruces sobresalen; si estaban colocadas a ras de tierra o empotradas sobre algún montículo, con o sin capillita.

  • Preguntas de investigación

Por lo anterior, y con el firme propósito de comprender estas manifestaciones culturales de religiosidad o devoción popular y tratar de entender sus respectivos significados, se plantearon las siguientes interrogantes:
¿Qué significan los montículos, cruces o capillitas que se construyen y/o se colocan en el lugar, o lo más cerca posible de donde mueren algunas personas en la carretera?.
¿Cuál es el origen de estas expresiones?.
¿Qué significa colocar un nicho con estatuas o imágenes impresas de algún santo, el Sagrado Corazón, la Virgen, etc.?.
¿Por qué la gente coloca alguna imagen, como el Sagrado Corazón, la Virgen de Guadalupe o de algún otro Santo/a?.
¿Qué significan los epitafios? Los que son redactados como si el muerto hablara a los que se quedan y de los deudos dirigidos a los difuntos.
¿Cuántas cruces, montículos y capillitas se habrán colocado en las carreteras de esta región alteña?.
Los niveles del montículo, que casi siempre son tres, ¿significan algo?.
¿Qué significa construirle una capillita al muerto/a?.
¿Qué significa ponerle velas o veladoras, ya sea al montículo, cruces o capillitas?.
¿Significa algo la colocación de adornos con vistosos colores?.
¿Por qué se coloca (en algunos casos) una foto del fallecido?.
¿Qué significa poner flores ante la cruz, montículo o capillita?.
¿Por qué se deja una estampita conteniendo una oración determinada? (Como oración de la niña, por ejemplo).
¿Qué significan las piedras, que después de un tiempo, se observan encima de las cruces, capillitas o montículos?.
¿Existe alguna relación entre las capillitas, montículos o cruces que son colocados en la carretera, con los altares de muerto que tradicionalmente se construyen el 2 de noviembre de cada año?.
Los primeros juicios que surgieron se relacionaban con creer, de acuerdo con el tamaño de la cruz, incluso a lo ostentoso o no de la misma, que correspondían en cierto modo a los sentimientos de culpabilidad, y por qué no, al amor hacia quien murió allí. Pero lo importante, objetivo y más veraz, viene más adelante.
A partir de la búsqueda documental, en sintonía con el propósito planteado en este trabajo, se considera conveniente dejar bien claro los conceptos que permiten entender mejor las interpretaciones con relación a los significados atribuidos por familiares, sacerdotes y especialistas de la región.

  • Los significados denotativos

Diversas acepciones o significados son los que precisa el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) referidos a la cruz como: ‘Figura formada por dos líneas que se atraviesan o cortan perpendicularmente’; se entiende también como patíbulo ‘formado por un madero hincado verticalmente y atravesado en su parte superior por otro más corto, en los cuales se clavaban o sujetaban las manos y los pies de los condenados a este suplicio’. El significado más común es que se trata de una insignia y señal de cristiano, en memoria de Jesucristo al haber padecido en ella.
La palabra capillita no está registrada en el Diccionario de la RAE pero admite que puede estar relacionada con la palabra capilla y la define como ‘edificio contiguo a una iglesia o parte integrante de ella, con altar y advocación particular’. De capilla ardiente precisa que es una ‘cámara donde se vela un cadáver o se le tributan honras’.
Algunos diccionarios como el enciclopédico Larouse (Vol. 1, 2009) define montículo como pequeña elevación de terreno o ‘monte pequeño, por lo común aislado, y obra natural o humana’. La palabra montículo procede del latín “monticulus”. Se trata de un cultismo que significa montecito o monte pequeño. Una loma o terreno de pequeña altura y generalmente aislado, que pudo haberse formado de modo natural o ser obra del hombre, o también de otros animales.
El duelo es el proceso psicológico que se produce a partir de alguna pérdida. Etimológicamente significa “duellum” o combate, “dolus” dolor. Es la reacción frente a la pérdida de algo significativo, las cuales pueden ser desde una persona, un animal, una cosa, una relación, etc. Es una experiencia emocional humana y universal, única y dolorosa; al hecho de enfrentarse a esta pérdida se le llama elaboración de duelo y conduce a la necesidad de la adaptación a una nueva situación.
Se conoce como duelo "La pérdida de un familiar o de un ser querido con sus consecuencias psico-afectivas, sus manifestaciones exteriores y rituales y el proceso psicológico evolutivo consecutivo a la pérdida".(1)
El Diccionario de la RAE, precisa las siguientes acepciones y definiciones etimológicas:
Manifestación. Deriva del latín “manifestatio, -ōnis”. Acción y efecto de manifestar o manifestarse. “Reunión pública, generalmente al aire libre y en marcha, en la cual los asistentes a ella reclaman algo o expresan su protesta por algo”.
Hábito. Del latín habĭtus”. Modo especial de proceder o conducirse, adquirido por repetición de actos iguales o semejantes u originados por tendencias instintivas.
Tradición.  Del latín traditio, -ōnis”. Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación. Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación. Noticia de un hecho antiguo transmitida por tradición. Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos. En varias religiones, cada una de las enseñanzas o doctrinas transmitidas oralmente o por escrito desde los tiempos antiguos, o el conjunto de ellas.
Costumbre. Del latín “cosuetumen”, por consuetūdo, -ĭnis”. Manera habitual de actuar o comportarse. Costumbre o práctica tradicional de una colectividad o de un lugar. Costumbre que se establece en materia no regulada o sobre aspectos no previstas por las leyes.
Popular. Del latín “populāris”. Perteneciente o relativo al pueblo. Que es peculiar del pueblo o procede de él.
Acción popular. Derecho. Posibilidad que tiene cualquier persona para promover un proceso aunque no tenga una relación con el objeto de éste.
Devoción. Del latín devotio’, -ōnis”. Amor, veneración y fervor religiosos. Práctica piadosa no obligatoria. Inclinación, afición especial. Costumbre devota, y, en general, costumbre buena.
Religiosidad. Del latín. religiosĭtas’, -ātis”. Cualidad de religioso. Práctica y esmero en cumplir las obligaciones religiosas. Puntualidad, exactitud en hacer, observar o cumplir algo.
Contexto. Del latín contextus”. Entorno lingüístico del que depende el sentido de una palabra, fraseo, fragmento, determinados. Entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el que se considera un hecho.
Significado. De significar. Conocido, importante, reputado. Sentido de una palabra o de una frase. Cosa que se significa de algún modo. M. ling. Concepto (representación mental).
La cultura en internet se define normalmente como el conjunto de producciones derivadas de una sociedad que se transmiten a lo largo de las diferentes generaciones.
Por la importancia conceptual que revisten los términos significado, contexto y cultura, se considera pertinente ampliar más al respecto.

  • Significado

El concepto de significado desde la óptica de la lingüística y de la semántica, hace referencia al contenido mental que se le otorga a un signo lingüístico. Dicho de otra manera, es el concepto o idea que se asocia a la forma sensible o perceptible (significante) del signo y al objeto que representa (referente) en cualquier forma de comunicación (oral o escrita). Esta definición es con relación al significado objetivo (significado denotativo), referido al significado que recoge y alude todo diccionario.
El significado posee además un componente subjetivo, también señalado como connotación; este elemento no es consignado por los diccionarios y depende de cada persona y/o grupo, debido a que cada una le asigna un valor mental o emotivo al significado. Por lo antes dicho, es muy usual encontrar una tendencia a la polisemia, sobre todo si se trata de las ciencias humanas, el arte, la pintura y/o la escultura. En cuanto a las ciencias exactas, es más fácil encontrar una monosemia como recurrente.
Para el filósofo y científico estadounidense considerado ‘padre de la semiótica moderna’,  Charles Sanders Peirce (1897), el significado simplemente es la interpretación del signo; propone los siguientes términos:
1.         El signo o ‘representamen’, es “algo que está para alguien en lugar de algo bajo algún aspecto o capacidad. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente o quizá un signo más desarrollado”.
2.         El objeto es aquello por lo que está el signo, aquello que representa.
3.         El interpretante es el signo equivalente o más desarrollado que el signo original, causado por ese signo original en la mente de quien lo interpreta. Se trata del elemento distintivo y original en la explicación de la significación por parte de Peirce y juega un papel central en toda interpretación no reduccionista de la actividad comunicativa humana.(2)
Además de lo anterior y para tener un panorama más amplio que permita mayor comprensión del tema de los significados, conviene tomar en cuenta el término referencia, y es Gottlob Frege (1892), quien en su artículo denominado: “Sobre el sentido y la referencia”, incluye dos términos: El sentido y la referencia. Para él, toda expresión u oración posee un sentido y tiene un referente.

  • Contexto

El contexto se refiere a todo aquello que permite visualizar un entorno o ambiente, ya sea físico, cultural, histórico, escolar, o natural, desarrollado por una serie de elementos o situaciones que lo caracterizan y por eso resulta necesario para la identificación correspondiente en relación con el trabajo que se realizó. El contexto es un término que deriva del vocablo ‘contextus’ e involucra a todo aquello que rodea, ya sea física o simbólicamente a un acontecimiento, en ese sentido se puede interpretar o entender un hecho.
A pesar de la complejidad para definir el término contexto, Van Dijk y Kisntsch (1983) refieren que en el contexto existen, teorías, modelos, tipos, características, elementos, principios, argumentos, propiedades de los modelos, funciones, operaciones mentales de los modelos contextuales, la contextualización del discurso, categorías globales, categorías locales, el escenario, la acción, participantes, etc.  Además hay infinidad de trabajos sobre lingüística, como el de Halliday (1978) y Martin (1992).
Se determinó desarrollar este trabajo en la región Altos Sur de Jalisco, situada geográficamente en la zona centro-occidente de México; la región está integrada por doce municipios: Acatic, Arandas, Cañadas de Obregón, Jalostotitlán, Jesús María, Mexticacán, San Ignacio Cerro Gordo, San Julián, San Miguel el Alto, Tepatitlán de Morelos, Valle de Guadalupe y Yahualica de González Gallo. Actualmente se caracteriza por las actividades relacionadas con la ganadería, pastoreo y la agricultura. Las localidades de la región con mejor desarrollo económico comparten una heterogeneidad, además se caracterizan por su tierra árida y con algunas áreas para la agricultura.(3)
En el libro “Periodismo y Difusión Cultural en la Región Altos Sur de Jalisco” (Huerta, 2016) referido a la familia, se advierte que a partir de los años 60´s notablemente se producen y observan cambios drásticos, conforme a la funciones familiares, puesto que los roles que desempeñan cada uno de los integrantes, han ido evolucionando debido a los cambios culturales, políticos, económicos y sociales… Sin embargo, “los habitantes de la región se caracterizan por su historia, cultura, raigambre religioso e idiosincrasia” (4)

  • Contexto socio-religioso de Los Altos Sur de Jalisco

Para hacer una cabal descripción de los pobladores de la región Altos Sur del estado de Jalisco, es necesario hablar de su religiosidad. Para Gilabert, César en Reynoso, Alfonso (2013) no sólo se trata de una región con mucha fe, o la más católica de México, como dice el Dr. Alfonso Reynoso Rábago: “Sobresale el número de vocaciones sacerdotales y de sacerdotes egresados que no se encuentran en ninguna otra región, lo que da como resultado tantos cuadros para la estructura eclesiástica”.(5)
Hay dos periodos en la historia de México que fueron influyentes en la fe de los habitantes de la región Altos Sur de Jalisco: La Revolución Mexicana (1910-1917) y la conocida como Guerra Cristera (1926-1929); esta guerra también adjetivada por Gilabert, César como la revuelta cristera, en un intento contrarrevolucionario definido y enérgico. Para Reynoso (Ob. Cit. 2013) este fenómeno social no sólo fue un conflicto religioso, sino una confrontación de visiones políticas: “Una visión política conservadora de los pobladores que se oponían a la visión centralista y ciertamente laica”.
Estos sucesos de armas, cooperaron en la identidad de los pobladores de esta región Altos Sur de Jalisco, pero también impactaron como lo menciona Gilabert:
“…sobre la distribución de la población, la utilización de espacio, las comunicaciones y las carreteras; todo eso indispensable para el establecimiento de las primeras transnacionales como un recurso más de pacificación, puesto que las acciones violentas no cesaron con el fin de la Cristiada en 1929, sino que se prolongaron hasta 1938, y en conjunto se dieron en llamar Segunda Cristiada”. (Ob.cit.)
Aunado a lo anterior, conviene mencionar que muchos pobladores de generaciones pasadas y actuales, han estado indagando sobre sus orígenes y suelen afirmar que provienen de la conquista española y, otros pocos, afirman tener orígenes franceses, identificados en su tez blanca y ojos azules, lo cual no ha podido ser demostrado, aunque si existió la intervención Gala en el siglo XIX.
Como afirma Gilabert, César (Ob.cit.): “La religión católica, la moralidad conservadora, el culto a los mártires cristeros, sigue moviendo e inspirando”.
Por lo anterior, se deduce una gran religiosidad y una serie de prácticas por parte de los pobladores, una de ellas lo constituye la colocación de cruces, montículos o capillitas para sus familiares y/o amigos que terminan su vida en un accidente carretero.
Entender la religiosidad o devoción popular, las diversas manifestaciones, costumbres, tradiciones, hábitos y prácticas religiosas, requiere también tener en cuenta el turismo religioso promovido popular y oficialmente en la región de Los Altos de Jalisco. Desde el siglo XVII, debido al surgimiento de la devoción católica a la Virgen de San Juan de los Lagos; la canonización de los mártires de la Cristiada, con el millonario apoyo económico del exgobernador de Jalisco, Emilio González Márquez para la construcción de un Santuario especial en la ciudad de Guadalajara; y con el programa oficial de turismo religioso denominado “Ruta Cristera”.

  • Cultura

Si la comunicación es inherente al hombre, también lo es la cultura, término amplio y aplicable a cuanto el hombre es capaz de hacer, inventar, descubrir, imaginar en aspectos relevantes de la educación, ciencia, tecnología, medicina, arquitectura, los alimentos, la salud, vivienda, etcétera y esto se consigue gracias a la naturaleza del hombre, a su capacidad hacedora, al atesoramiento de información y a los distintos procesos comunicativos.
De los conceptos de cultura según otras ciencias, María G. Portugal Flores, en el artículo “Concepto de Cultura”, dado a conocer en el portal de mercadotecnia de PromonegocioS.net (2012) precisa que:
Para la Antropología, cultura es el conjunto de elementos de índole material o espiritual, organizados lógica y coherentemente, que incluye los conocimientos, las creencias, el arte, la moral, el derecho, los usos, las costumbres, y todos los hábitos y aptitudes adquiridos por los hombres en su condición de miembros de la sociedad.
Para la Sociología, cultura es el conjunto de estímulos ambientales que generan la socialización del individuo.
Para la Filosofía, cultura es el conjunto de producciones creativas del hombre que transforman el entorno y éste repercute a su vez modificando aquel.(6)  
Interpretando a Giménez (2010), la cultura no debe entenderse nunca como un repertorio homogéneo, estático e inmodificable de significados. Se puede decir que no existe cultura sin sujeto ni sujeto sin cultura. Más aún, la cultura es la organización social del sentido, interiorizado de modo relativamente estable por los sujetos (identidad), en forma de esquemas o de representaciones compartidas, y objetivado en “formas simbólicas”, todo ello en contextos históricamente específicos y socialmente estructurados.
México de costa a costa, y de frontera a frontera, se caracteriza por ser un mosaico multicultural, cuenta con ese bagaje de expresiones asombrosas y hasta misteriosas manifestaciones culturales; se reflejan desde el uso del lenguaje, diversas manifestaciones religiosas, tradiciones o costumbres impuestas.
En este trabajo se externan juicios, consideraciones u opiniones, acerca del contexto en que ocurrieron fatales accidentes que provocaron la muerte de algunas personas en tramos carreteros de Tepatitlán de Morelos a la ciudad en Arandas, Jalisco; la interpretación que algunos familiares directos de los finados externan sobre el duelo y significados en torno a los montículos, capillitas, cruces y diversos objetos que en ellos regularmente coloca la gente.
Los propios familiares y en algunos casos amigos, se han dado a la tarea de construir y colocar montículos, capillitas, cruces, floreros, masetas, flores naturales o artificiales, estatuas y/o imágenes religiosas, veladoras, incluso fotografías de quienes murieron, justo en lugar, o lo más cerca posible de donde sus seres queridos perdieron la vida.

  • METODOLOGÍA

La metodología que se siguió en el proceso de investigación que dio lugar a este trabajo, se basa en algunos de los lineamientos del método fenomenológico, porque en realidad no se parte de ninguna teoría, sino de lo que se da por conocido. En este caso, se trata de realizar un análisis de carácter descriptivo y explicativo, a partir de las versiones y experiencias compartidas por algunas de las personas que fueron entrevistadas, de cuyas respuestas se pueden llegar a obtener indicadores que facilitan la interpretación de los procesos y estructuras sociales que llevan a la adecuación del fenómeno y conocimiento de una diversidad de significados y símbolos, para llegar a la conformación de un constructo que, generalmente es requerido por las ciencias sociales a fin de investigar con la mayor objetividad posible las características, elementos y objetos simbólicos alrededor de los montículos, capillitas y cruces ubicados en diferentes tramos carreteros de la región Altos Sur de Jalisco, México, objeto de estudio de la investigación que se realizó en torno a esa realidad objetiva de la sociedad.
Se hace énfasis en la interpretación de significados y en las acciones de los sujetos, de ahí que sea imperativo la investigación cualitativa que en función del método fenomenológico, resulta ser de gran utilidad en la valoración de los hechos y el contexto estudiado, a fin de esclarecer los fenómenos e intención de las acciones realizadas por algunas de las personas entrevistadas en torno a este fenómeno social que se evidencia con el sentido y/o significación que para ellos tiene el hecho de construir montículos, capillitas y cruces para ser colocadas en los lugares que dieron origen a trágicos accidentes carreteros con desenlaces fatales.
Para Husserl, la fenomenología es la ciencia que trata de descubrir las estructuras esenciales de la conciencia. Heidegger, por otra parte, precisa que la fenomenología se enfatiza en la ciencia de los fenómenos; ésta consiste en “permitir ver lo que se muestra, tal como se muestra a sí mismo y en cuanto se muestra por sí mismo”; por consecuencia, es un fenómeno objetivo, por lo tanto verdadero y a su vez científico.
Se trata de conocer  y precisar la experiencia religiosa y devoción popular que de cierta forma tiene la tendencia hacia Dios como se advierte en las primeras 30 páginas “Acerca de la fenomenología de la religión en las lecciones de Heidegger sobre la Fenomenología de la Vida Religiosa” escritas por Jorge Uscatescu (20 de diciembre de 2004) como prólogo y traducción del libro “Introducción a la Fenomenología de la Religión” de Martin Heidegger, quien a su vez como en San Agustín, busca resaltar la experiencia genuina de la vida fáctica, basándose en el “libro X de las Confesiones” en el que despliega su búsqueda de Dios a través de la fe cristiana.
Heidegger refiere que es una interpretación, aclaración explicativa del sentido del ser, un mundo socio-histórico donde la dimensión fundamental de toda conciencia humana, es histórica y sociocultural y se expresa por medio del lenguaje. Asimismo, menciona que las personas son un ser en el mundo, pero no sólo un mundo físico: Éste incluye sus relaciones con las demás personas, además es un mundo que él construye y modifica, pero sobre todo, que se encuentra inmerso en él, así como en el estudio de su mundo sugiere la forma de interpretarlo y de vivirlo.
Conforme lo que explican tanto Husserl como Heidegger, se puede definir a la fenomenología como el estudio de los fenómenos (o experiencias) tal como se presentan y la manera en que se vive por las propias personas. La fenomenología es un método ideal para investigar; refleja una filosofía y un paradigma, incluso ofrece una enorme gama de posibilidades, para explorar la conducta humana.
Vale tomar en cuenta la experiencia de otros investigadores del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quienes se han dado a la tarea de indagar e incidir en los diferentes campos de estudio de las ciencias sociales para utilizar, desarrollar, proponer y hasta validar la metodología cualitativa y así explicar nuestro entorno social.
También esta investigación, metodológicamente se puede considerar mixta, o sea, cuantitativa y cualitativa porque por un lado los resultados obtenidos, llevan a identificar fotográficamente las características, a cuantificar y describir el número de montículos, capillitas, cruces y otros elementos u objetos que la gente ha colocado en los lugares donde fallecieron sus familiares o amigos y que se observan en ambos lados de los respectivos tramos de la carretera delimitados en 77.9 kilómetros que se recorrieron, tanto de ida como de regreso, en pos de los objetivos propuestos y además, también se consideró adecuado el método de investigación cualitativa para el acopio de información, análisis, interpretaciones y significados obtenidos de las entrevistas realizadas antes y durante la elaboración de este trabajo.

  • Análisis de la información

Para el análisis de la información conseguida mediante entrevistas a familiares de los fallecidos y a sacerdotes católicos de la región, se consideró utilizar el método que propone Luis González Martínez en el libro “Tras las vetas de la investigación cualitativa”, de Mejía, R. y Sandoval, S. (2000), para la sistematización y análisis de datos cualitativos, el cual consta de cuatro pasos: Conceptualización, categorización, organización y estructuración.(7)
Conceptualización
Consiste en ordenar por ideas o pensamientos y la pregunta que nos permite llevar a cabo este proceso es: ¿Cuántas ideas diferentes señalaron los sujetos para cada pregunta?
Por idea debe entenderse a una oración completa, con sujeto verbo y complemento González, Luis (2000: p. 160). También se les conoce en el ámbito de la investigación cualitativa como unidades de observación.
Categorización
Consiste en reunir las ideas y/o pensamientos en grupos que las contengan. La interrogante que permite llevar a cabo esta acción es: ¿En cuántas categorías se pueden agrupar todas las ideas o pensamientos emitidos por los sujetos para cada pregunta?
Las categorías se pueden nombrar o “bautizar” teniendo en cuenta alguna idea clave contenida en las unidades de análisis, o creando un nombre con base en un término o criterio unificador de la categoría.
Una vez construidas las categorías hay que ver si existen subcategorías, es decir, subdivisiones de la misma categoría.
Organización
Consiste en visualizar la forma en la que se estructura un todo; para conseguirlo surgió la siguiente pregunta: ¿Cómo están organizadas las categorías que incluyeron todas las ideas expresadas por los sujetos estudiados para cada una de las preguntas?
En este paso es muy importante respetar lo que el sujeto dijo y no caer en el error de querer llevar a cabo organizaciones siguiendo una lógica deductiva y llegando a un esquema predefinido como lo hace el método hipotético-deductivo.
Estructuración
Es la acción consistente en distribuir y ordenar las partes en un todo. Para esta acción es conveniente la pregunta: ¿Cuál es el esquema o mapa conceptual resultante de la ejecución de los pasos anteriores, para cada una de las preguntas?
Para hacerlo gráficamente correcto es necesario colocar en el primer nivel el foco de atención o tema que se indaga; enseguida, poner las diversas categorías construidas y, por último, en el tercer nivel, ubicar las subcategorías.

  • DESARROLLO

 

  • Cuantificación de montículos, capillitas, cruces, otros elementos y objetos

Lo primero que se llevó al cabo fue un recorrido por las carreteras de la región Altos Sur seleccionadas como área geográfica delimitante de este estudio para, como primer objetivo, cuantificar y clasificar los tipos de cruces, monumentos construidos y el material utilizado para representar el suceso; sobre la marcha se consideró conveniente tomar fotografías, lo que permitió posteriormente, identificar las características de los montículos, capillitas y cruces, así como los elementos (objetos) que la gente suele colocar en, sobre o dentro de las mismas. Esta actividad facilitó dar respuesta a una de las primeras interrogantes que se habían planteado:
¿Cuántas cruces, montículos y capillitas existen en el tramo seleccionado de la región Altos Sur del estado de Jalisco?
Se localizaron 158 cruces colocadas en montículos o capillitas, durante el recorrido de 155.8 kilómetros, de ida y de regreso, realizado de finales de diciembre de 2015 a enero de 2016. Se indica la cantidad conforme al censo fotográfico disponible, tomando como referencia geográfica de la ciudad de Tepatitlán de Morelos, hasta llegar a la comunidad arandense El Sáuz de El Cajigal. Se precisan incluso las cruces colocadas a ras de tierra o capillitas sobre montículos de uno o más niveles; en los casos donde no se encontró ningún dato, fueron considerados anónimos.
Las cruces identificadas en el censo fotográfico realizado fueron: 73 en el tramo de 28 kilómetros de Tepatitlán de Morelos a la delegación de Capilla de Guadalupe, 43 cruces de ida, 24 de regreso y seis anónimas; 31 en el tramo de 11.1 kilómetros de Capilla de Guadalupe a la cabecera municipal de San Ignacio Cerro Gordo, 12 de ida, 16 de regreso y tres cruces anónimas; 47 en el tramo de 21.7 kilómetros de San Ignacio Cerro Gordo a la cabecera municipal de Arandas, 17 cruces de ida, 26 de regreso y cuatro anónimas; siete en el tramo de 17.1 kilómetros de la ciudad de Arandas a la comunidad de El Sáuz de El Cajigal, 5 cruces de ida, una de regreso y una anónima.
En los tramos carreteros que se recorrieron, además de las cruces, capillitas, montículos y otros elementos incorporados, se localizaron diversos objetos adjuntos a ellas que aquí se describen:
De Tepatitlán de Morelos a Capilla de Guadalupe: 30 cruces metálicas, cuatro cruces de madera, 33 cruces de material, seis sin datos, 42 con montículo, cuatro con capillita, 29 con crucifijos, nueve con estatuas religiosas, dos con imágenes religiosas, 26 con flores, 20 con recuerdo, ocho con mensajes, cinco con iniciales, 10 con piedras sobre las cruces o el montículo, dos rotas, 11 con masetas, cinco con rejas y tres con fotos del difunto.
En cuanto al tramo de Capilla de Guadalupe a San Ignacio Cerro Gordo: 15 cruces metálicas, dos cruces de madera, 11 cruces de material, tres sin datos, 25 con montículo, nueve con capillita, 10 con crucifijos, dos con estatuas religiosas, seis con flores, cuatro con recuerdo, cuatro con mensajes, una con iniciales, dos con piedras sobre las cruces o el montículo, tres con macetas, dos con rejas y tres con fotos del difunto.
De San Ignacio Cerro Gordo a Arandas: 11 cruces metálicas, tres cruces de madera, 10 cruces de material, cuatro sin datos, ocho con montículo, siete con capillita, cinco con crucifijos, una con estatuas religiosas, una con imágenes religiosas, 12 con flores, seis con recuerdo, siete con mensajes, dos con piedras sobre las cruces o el montículo, cuatro rotas, tres con masetas y una con rejas.
Por último, del tramo que va de Arandas a El Sauz del Cajigal: Tres cruces metálicas, tres cruces de material, una sin datos, cuatro con montículo, una con capillita, dos con imágenes religiosas, cuatro con flores y una con rejas.
Integrando todo lo anterior, las cruces identificadas fueron en total: 59 metálicas, nueve de madera, 57 de material, 21 con capillita y 12 con estatuas religiosas. En esas 158 cruces localizadas, destacan otros elementos y objetos: 44 que tienen crucifijos, 79 con montículo, cinco con imágenes religiosas, 48 con flores, 30 con recuerdo, 19 con mensaje, 14 sin datos, seis sólo con iniciales, 14 con piedras sobre las cruces o el montículo, seis rotas, 17 con masetas, nueve con rejas y seis con fotos del difunto.

  • Significados conforme la versión de familiares y amigos

Entrevista 1. Una estudiante de nivel superior, nieta de dos personas que murieron en el tramo de la carretera San Ignacio Cerro Gordo a Capilla de Guadalupe, comenta:
Esas cruces para mí significaban la muerte de mis abuelos, fueron parte del proceso en el duelo de la familia, pero también considero que marcan ese lugar, puesto que allí dejaron este mundo y con ello un gran dolor en la familia. Por influencia de su mamá, considera que también esas cruces sirven para advertir o prevenir a los conductores del peligro de la carretera en ese lugar. Agrega que dichas cruces tienen un valor especial porque aparte de perpetuar en su memoria a sus abuelos, de algún modo sirven para crear conciencia de la presencia de la muerte en cualquier lugar y momento.
Afirma la entrevistada que en su familia son muy dados al qué dirá la gente y esas cruces suelen también ser una forma de aparentar; hacen ver a los otros el dolor por la pérdida de un ser querido y muestra en parte del duelo familiar, pero son como un llamado al entendimiento, buscando comprensión por el gran dolor que causó la pérdida a la familia; es una forma de querer que otras personas vean que se está bien, aunque no sea así, porque sólo cubren apariencias.
Las ideas principales de la entrevista con la nieta acerca de la colocación de cruces, son:
- Señalan el lugar donde perdió la vida un ser querido.
- Una advertencia del peligro en esa carretera.
- Crean conciencia sobre la muerte en cualquier momento y lugar.
- Son una forma de aparentar, de cubrir el dolor y de decir (aunque no sea así) que se está bien.
Entrevista 2. Una señora que vive en la comunidad rural de El Tepozán, ranchería ubicada cerca de la cabecera municipal de San Ignacio Cerro Gordo, perdió al mismo tiempo a dos de sus hijos, en fatal accidente automovilístico, ocurrido el 15 de junio de 2015. Afirma que se colocaron las cruces porque su religión es católica y es costumbre hacerlo en el lugar donde muere alguna persona. Esas cruces indican donde murieron sus hijos.
Refiere que dichas cruces, siempre están llenas de flores y son vistosas por la decoración, además, los que fueron amigos y novias de mis hijos, constantemente frecuentan el lugar; llevan flores y arreglos en sus cumpleaños. Ella solamente los visita el día de muertos (2 de noviembre) en el panteón donde fueron enterrados y en fechas importantes; también se hace referencia a ellos durante la celebración de una misa cada aniversario de su deceso.
La señora agrega que su esposo también murió en un accidente automovilístico hace más de 20 años, cuando sus hijos estaban pequeños; sólo que él fallece después de estar hospitalizado durante ocho días.
Para la entrevistada ver esas cruces al lado de la carretera es causa gran dolor, al recordar que los accidentes automovilísticos en carretera le arrebataron la vida a casi toda su familia. Dijo también que nunca dejó que sus hijos anduvieran en malos pasos, a pesar de que sólo estudiaron la secundaria, eran chicos trabajadores, económicamente se sostenían solos y la voluntad de Dios permitió disfrutar de su juventud puesto que eran muy felices al lado de sus familiares, tíos, primos, amigos y abuelos.
Finalmente la señora menciona que al momento del accidente, viajaban junto con otros dos jóvenes. “Mis hijos eran los únicos que tenían puesto el cinturón de seguridad y fueron los que fallecieron, yo creo que así es el destino”, enfatizó.
Partiendo de lo dicho por la señora entrevistada, se infieren estas ideas:
- Que es una manifestación católica.
- Indican el lugar donde murieron sus hijos.
- Dolor de haber perdido a su esposo e hijos en accidentes carreteros.
Casi al llegar al entronque de la carretera que comunica a Tepatitlán de Morelos con la delegación Capilla de Guadalupe, se ubican tres cruces sobre un montículo, indicando los nombres de tres personas que allí murieron. Se investigó el paradero de algunos familiares o conocidos y este fue el resultado:
Entrevista 3. Se llegó con el papá de uno de ellos, quien explica que en el momento del accidente eran cuatro muchachos, uno de los tres que murieron era su hijo; venían de Tepatitlán hacia Capilla de Guadalupe. Para este señor, la cruz indica el lugar donde mueren las personas, él recuerda que tenía un tío y murió después de un accidente en la carretera, pero alcanzó a llegar al hospital y fue allí donde murió, a él no le pusieron una cruz en el lugar donde fue el accidente.
De hecho, aseguró el entrevistado que la cruz con el nombre de su hijo, no fue colocada por él ni otros familiares; fue iniciativa de unos amigos de los que murieron, previo el permiso que les pidieron para colocarlas en el lugar donde perdieron la vida; esos amigos pertenecen a un grupo católico que orienta y apoya a los jóvenes a no caer en los vicios.
A la pregunta ¿Visitan la cruz con frecuencia? contestó que al principio fue frecuente porque estaban viviendo el dolor, el duelo de perder a un hijo de 17 años de edad; sin embargo, acuden al lugar sólo en la fecha de su muerte y en su cumpleaños le mandan decir misa; además ese mismo día acuden a la cruz y al estar allí admite sentir la obligación de ir más seguido, en ocasiones acude a limpiar el lugar para que las hierbas no cubran las cruces.
De lo dicho por el papá de uno de los fallecidos, destacan estas ideas:
- La cruz indica el lugar donde mueren las personas.
- La cruz fue colocada por unos amigos de los que murieron.
Entrevista 4. La mamá del mismo joven y esposa del señor referido en párrafos anteriores, también fue entrevistada y relató que los tres jóvenes fallecidos, regresaban de un congreso del cual fueron partícipes, el evento fue organizado por un grupo católico que se dedicaba a sacar muchachitos de las drogas, a superar las depresiones y evitar las vagancias; ellos, los finados, también contribuían a dichos cometidos y su hijo al morir, ya tenía dos años en ese grupo porque le gustaba ayudar a los demás.
Esa cruz para la señora sirve para recordar el lugar donde murió su hijo; le gusta ir para recordarlo y porque además para ella significa una despedida, o tal vez una llamada.
- La cruz hace recordar que allí murió su hijo.
- La cruz significa recuerdo, despedida o tal vez una llamada.
Entrevista 5. Por su parte, un joven que sobrevivió a este accidente carretero y propició la muerte de sus compañeros, hoy es padre de tres hijos; al ser entrevistado afirmó que las cruces representan parte de la cultura mexicana, sirven para saber el lugar donde murieron y significa dejar ese recuerdo para saber quiénes eran, para darles una identidad.
De esta afirmación destacan las siguientes ideas:
- La cruz representa parte de la cultura mexicana.
- La cruz da una identidad a quien murió.
Entrevista 6. Se entrevistó asimismo a otra señora que perdió a su hijo de apenas tres años y nueve meses de edad, al ser atropellado por un vehículo, en la carretera que comunica a Tepatitlán de Morelos, con la delegación de Capilla de Guadalupe.
Refiriéndose a la cruz dijo que humildemente se construyó para recordar donde falleció y para llevarle flores en su cumpleaños; pero no sólo lo visitan en ese lugar, también lo recuerdan en el cementerio donde está su cuerpecito. Allí también le llevan flores, para que de esa forma, no esté triste jamás.
De lo que menciona, se deduce la siguiente idea:
- La cruz es para saber dónde quedó su hijo.
- Para llevarle flores y no esté triste jamás.
De las versiones y testimonios anteriores, se proponen las siguientes categorías, con relación a los significados expresados por los dolientes y amigos de algunas personas que perdieron la vida en accidentes carreteros:
Categoría 1: Fines de la colocación de la cruz.
- El deseo de perpetuar en la memoria a la persona que murió.
- Advertencia de peligro y un llamado a la precaución.
- Crear conciencia sobre la muerte en cualquier momento y lugar.
- Para frecuentarlo en ese lugar posteriormente.
Categoría 2: Sentimientos que provoca
- Dolor.
- Sensibilidad ante la muerte.
- Tristeza, recuerdo, despedida o tal vez llamada.
Categoría 3: Lo que representa la cruz
- El lugar donde quedó la persona.
- Una muerte sorpresiva.
Categoría 4: Los significados religiosos
- Devoción religiosa de habitantes de la región.
- Identidad religiosa (católica).
- Profesión de fe en la resurrección.
3.3. Interpretación y significados de algunos sacerdotes católicos
De las entrevistas realizadas a algunos de los sacerdotes católicos de la región, se obtuvieron distintas versiones o interpretaciones, referidas a los significados aludidos en este trabajo por los familiares y amigos entrevistados con anterioridad y que forman parte de esta investigación:
Entrevista 7. Presbítero Juan de Jesús Fuentes:
Todos estos signos que se colocan en el lugar de la muerte por accidente, expresan la sensibilidad que tiene el ser humano ante los momentos finales de la vida. De manera especial los últimos momentos de quienes pierden la vida en el camino o carreteras, así dejan una huella indeleble y un recuerdo imperecedero. Morir en el camino, siempre es morir sorpresivamente, la mayoría son personas todavía con expectativas de llegar a una meta truncada. Se colocan cruces, como signo de la profesión de fe en la redención y más aún en la resurrección.
El deseo de perpetuar la memoria de una persona que deja la vida, porque el lugar se vuelve significativo, de manera especial, para los más cercanos a los difuntos y para que los que cruzan por esos caminos peligrosos, se cuiden de terminar en la misma manera.
De las anteriores afirmaciones del sacerdote, se extraen las siguientes conceptualizaciones o ideas relacionadas a la colocación de cruces en la carretera:
- Expresión de sensibilidad humana ante la muerte.
- Muerte sorpresiva, que trunca expectativas de lograr metas.
- Son un signo de profesión de fe en la redención y en la resurrección.
- Deseo de perpetuar en la memoria a la persona que muere.
- Una prevención para circular con cuidado y no terminar igual (muerto).
Entrevista 8. Presbítero José de Jesús Ruvalcaba Gómez:
En la Iglesia católica no se utiliza el término de ‘manifestación cultural’, más bien se maneja como ‘religiosidad popular’. Es una manifestación que tiene el pueblo para externar de alguna manera su fe; la cruz significa la resurrección de Jesucristo y en esos montículos o capillitas siempre se ponen cruces; la cruz para un cristiano es el camino de resurrección.
Lo que permite deducir las siguientes ideas o conceptos:
- Es manifestación de religiosidad popular.
- Una forma del pueblo para externar su fe.
- En esos montículos o capillitas siempre se ponen cruces.
- La cruz para un cristiano es el camino de resurrección.
Entrevista 9. Presbítero Andrés Sáinz Márquez:
Son verdaderas manifestaciones culturales, porque son parte de la cultura y manera de cómo el ser humano concibe la muerte y ante el repentino, trágico, inesperado o violento fallecimiento de un ser querido, las personas quieren tener en su memoria el lugar donde éste perdió la vida.
De esa forma pretenden tener presente el lugar donde quedó el finado, como un espacio para recordarlo; es parte del sentir muy personal en memoria del familiar o amigo/a que murió en la carretera.
Se deducen las siguientes ideas o conceptos:
- Son parte de la cultura.
- Manera de cómo el ser humano concibe la muerte.
- Tener presente el lugar donde perdió la vida un ser querido.
3.4. Significados de la colocación de objetos y otras características
Como parte de las entrevistas realizadas a los sacerdotes católicos, a quienes en función de su apostolado eclesiástico, se les considera especialistas en el tema por el carácter religioso que abarca este trabajo y además, según el planteamiento y otras interrogantes, las respuestas de los clérigos se alternan con las consideraciones de un antropólogo también entrevistado, con la intención de conocer y comprender mejor los significados e interpretaciones de las distintas manifestaciones culturales como producto de esa peculiar religiosidad o devoción popular, en este caso, de buena parte de la población alteña.
Hacerle una capillita al muerto(a) significa más amor y más devoción; más deseo de nunca olvidar a la persona amada. Donde las capillitas se construyen en grandes dimensiones, son espacios para que se puedan recibir a un pequeño grupo de personas, o tal vez con la finalidad de poder orar en su interior o hasta poder allí celebrar una misa, en sufragio del difunto/a.
El Pbro. José de Jesús Ruvalcaba Gómez dijo al respecto: Soy de la convicción de que la muerte verdadera llega con el olvido, recordar a nuestro ser querido es una manera de rendirle culto, pero no nada más recordarlo, sino orar por él; mucha gente yo he visto, cuando me toca viajar con ellos, al ver cruces en el camino se persigan o pronuncian la jaculatoria “dale Señor el descanso eterno”, esto significa que se está recordando que en ese lugar falleció un hermano nuestro, no cualquier fulano, sino un hermano que tenía fe en Dios, que tenía fe en la cruz y que sus familiares o conocidos quieren recordarlo de esa manera.
Al cuestionar a los sacerdotes acerca del significado de los niveles del montículo, que casi siempre son tres, el presbítero Juan de Jesús Fuentes afirma que casi siempre son el pedestal de la cruz o la base de la pequeña ermita, “a mi ver, sin significado alguno”, enfatizó.
El presbítero José de Jesús Ruvalcaba refiere que la gente, a veces los llama altares, pero en realidad son monumentos o montículos. A partir de la religiosidad popular, cuando se construyen, está muy ligado a los niveles que simboliza la Trinidad, porque nuestra fe es trinitaria, esos tres escaloncitos representan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, pero en estos monumentos de las carreteras lo que resalta es la cruz que, simboliza el camino de resurrección; camino de fe porque es el signo del cristiano, por eso no pueden ser únicamente manifestaciones de una cultura sino de una religiosidad interior que se llama religiosidad popular.
Entrevista 10. Para el antropólogo, académico e investigador, Alfonso Reynoso Rábago, profesor de tiempo completo del Centro Universitario de Los Altos, de la Universidad de Guadalajara, la colocación de cruces, montículos o capillitas que se observan en las orillas de las carreteras, tiene por lo menos dos significados: El primero representa un recordatorio del lugar donde una persona perdió la vida y el segundo significado, más complejo aún, está relacionado con una creencia de origen prehispánico que consiste en creer que el alma del difunto está allí, penando; esto último, en la creencia católica se considera que el alma se va al purgatorio (suponiendo que es un lugar) y allí penan.
Reynoso Rábago agrega que los indígenas de la Sierra de Puebla no ponen una cruz, ellos siembran una orquídea llamada flor de mayo, sus florecitas son de color amarillo y tienen una forma de cruz; para ellos es una manera de recordar el lugar donde está el alma, no rezan padres nuestros u otras oraciones, “eso es más de nuestra cultura mestiza”, aseguró el entrevistado.
Esta costumbre en la región de Los Altos de Jalisco, a juicio del antropólogo, es para recordar el lugar y a la persona muerta; esto último vinculado a la cultura indígena que tiene la creencia de que si uno olvida al difunto, el muerto desaparece y no existe más. Refiere que en la película más reciente de Walt Disney titulada “Coco”, se presenta con mucha claridad esta creencia de que si el individuo no es recordado por alguien, porque lo olvidan, éste desaparece definitivamente.
Conviene aclarar, dice Reynoso Rábago, mientras la cruz colocada por accidente carretero representa al alma en pena, en el cementerio están los restos humanos, con un significado mucho más fuerte y vivo.
Cuando se le preguntó al antropólogo si La costumbre de colocar cruces, montículos o capillitas es un fenómeno que se da en todo México, contestó categórico que sí y además asegura que no sólo se da en las carreteras, también se da en los caminos rurales, donde existen bastantes cruces, muchas de ellas anónimas.
De la interrogante ¿Por qué algunas personas levantan estos monumentos en beneficio del ánima o de las almas, para que no penen, porque la muerte les llegó de manera inesperada, violenta y no tuvo preparación para un bien morir?
El Pbro. Ruvalcaba considera que allí está la razón o motivo que hace a las personas levantar esos monumentos. Ciertamente, agrega con, énfasis que dentro de la doctrina católica “nosotros no somos de la idea de que el alma pene. Para nosotros hay tres niveles o etapas de la iglesia: La triunfante, indica que el alma ya está en el cielo; la iglesia purgante, que el alma está en el purgatorio; y la iglesia militante, que incluye a todos los que somos parte de ella, donde estamos nosotros” (los católicos).
Entonces, según este sacerdote, no hay ánimas en pena, hay ánimas en el purgatorio; eso en la misma Biblia, en el “Libro de los Macabeos” se dice que la iglesia invita a hacer oración por ellos. “Si estos monumentos no te invitan a la oración es un simple recuerdo vacío, no tiene nada de religioso, sino más bien es cultural o psicológico, pero si te invitan a la oración, como lo dice la iglesia al recuerdo y encomendar a Dios a nuestros hermanos, entonces sí, el motivo es religioso”.
Por su parte el Dr. Reynoso Rábago insistió en el origen de este tipo de manifestaciones (colocar cruces) y reiteró que pertenecen a un tipo de cultura hibrida; es decir, son revolturas, consideradas como sincretismos; mucho tiempo criticados, casi tratados como “cajón de sastre”, entendido como el lugar donde se avientan diferentes telas y está todo revuelto. Después, con el paso del tiempo, han sido reconsiderados estos sincretismos y ahora entendidos como integración.
Bajo la creencia de los católicos, continúa el antropólogo, la cruz que se coloca representa que allí está el alma en pena y hay que rezarle; algunas personas que lo hacen, colocan una piedra por cada vez que le rezan; aquí entra el sincretismo que dice: “Si rezamos por él, podrá liberarse e irse del purgatorio al cielo”. Las piedras son un elemento simbólico, significando que la persona rezó por el difunto. A mayor número de piedras, mayor posibilidad de que el alma del muerto alcance su liberación.
De la colocación de alguna imagen de bulto (estatua) como el Sagrado Corazón, el divino Rostro, la virgen de Guadalupe, de ángeles o de algún otro Santo como San José y Judas Tadeo, el sacerdote Juan de Jesús Fuentes dice que la gente lo hace porque ordinariamente quien fallece tenía esta devoción en vida; o también porque los que sobreviven, lo encomiendan al patrocinio del santo preferido. Asegura que “es una forma de profesar que la vida no termina con el accidente o incidente que llevó a la muerte a las personas allí recordadas y son expresión de devoción a tales imágenes que recuerdan verdades eternas y motivos de salvación y plenitud”.
Al respecto, el sacerdote José de Jesús Ruvalcaba refiere que hay santos e imágenes que están muy asociados a la muerte, por ejemplo San José, quien es considerado “patrono de la buena muerte”; la virgen María es nuestra madre dolorosa que estuvo en la muerte de su hijo; también se le invoca en la muerte a San Judas Tadeo, porque es una devoción popular muy extendida como el “patrono de los imposibles” según la religiosidad popular; pero “en todo esto vamos a lo mismo, no quito el dedo del renglón, si todas estas manifestaciones no llevan a una conversión, a una oración, a un acercamiento a Dios, o a un resaltar la esperanza, quedan en el vacío”, recalcó el sacerdote.
Colocar imágenes impresas (estampas) de santos o vírgenes, significan que se cree en la intercesión de los santos y hay en todo esto implícitamente una profesión de fe en la resurrección y en la intercesión de los santos, comenta el presbítero Fuentes.
De lo antes señalado, el antropólogo Reynoso comenta que se trata de una manera de evocar la ayuda protectora del santo o santa, según de quien se trate; es por decirlo así, una invitación a que intercedan para que el muerto descanse en paz, que sea liberado, deje de penar y alcance el cielo. Poner una simple estampa o colocar una estatua, tiene el mismo significado antes explicado, la diferencia puede radicar en que al colocar una estatua, demuestra más interés y denota el deseo de una mayor durabilidad del recuerdo.
El significado de colocar una estampita en algunos casos, conteniendo una oración determinada, como la “oración de la niña” que se observa colocada en una de las cruces identificadas, hace pensar al sacerdote Juan de Jesús Fuentes que la piedad popular es muy creativa en signos y de manera especial en oraciones por los difuntos. Es quizá la oración que se propone, al que pasa por allí, para que se recite con la intención de pedir por el alma de quien murió en ese lugar.
Sobre lo anterior el antropólogo entrevistado afirma que si se trata de una oración, es para pedir mediante este recurso, la liberación del alma, porque el catolicismo cree que si una persona no está totalmente purificada, ésta ha de purificarse antes de entrar al cielo; entonces pedir mediante la oración de la niña, en este caso, se trata de que con esa oración se pide la liberación de la niña fallecida en ese lugar.
En definitiva colocar una estampita, hoja impresa con imagen de algún santo/a o ángel y una oración, es una manera de pedirle a la gente que acude o pasa por el lugar, que la rece para contribuir al descanso, la liberación o purificación del alma y pueda llegar al cielo.
De los epitafios grabados o impresos en la mayoría de las cruces fotografiadas, afirma el sacerdote Fuentes, que es un refuerzo para la memoria y recuerdo de una persona concreta. Refleja sus valores, sus gustos, sus esperanzas. Incluso a veces son frases que las mismas personas decían en vida o son el cumplimiento de una promesa al mismo difunto por parte de amigos y/o familiares. Casi siempre son pequeñas frases bíblicas o de piedad popular que expresan el sentir de la fe, de la familia y de la comunidad; expresan muchas veces el mismo dolor de la partida del ser querido o tal vez las circunstancias trágicas de la muerte no esperada.
Ante la manifestación religiosa consistente en colocar epitafios, además de las cruces, dice el Dr. Reynoso que se trata de elementos simbólicos, teniendo mayor fuerza si el epitafio es puesto como si el muerto fuese quien hablase con los que se quedan, que si fuese de los deudos con relación al muerto.
Para el presbítero Ruvalcaba ponerle velas o veladoras a los montículos, capillitas y cruces, significan que se permanece en oración por el difunto. Se coloca la luz como signo de la fe y de la resurrección.
Los adornos con vistosos colores que también la gente suele colocar alrededor de las cruces, representa más memoria, sobre todo de la fecha en que se cumple un aniversario más de la muerte de la persona o también de su cumpleaños, que tal vez así lo celebraría, de haber seguido con vida.
Según el Dr. Reynoso las velas o veladoras, es una manera de ofrecer algo a Dios, así como se relata en la Biblia la ofrenda de carneros, cabritos, etc.; así como la ofrenda que solicitó Dios a Isaac, respecto de su propio hijo. Cualquier elemento que se adicione a la cruz, montículo o capillita, está vinculado al ofrecimiento del doliente para que el muerto descanse en paz, que sea liberado, deje de penar y acceda al cielo. La ofrenda significa entregar algo, darlo por alguien, por el que murió, para conseguir algo, en este caso, la liberación espiritual de quien falleció en el accidente carretero. Antes era la cera de abeja, hoy es parafina en forma de veladoras o velas, pero en esencia el significado sigue siendo el mismo: Entregar algo y pedir algo.
Poner flores naturales o artificiales ante la cruz, montículo o capillita, representa el deseo de oración, deseo de vida o expresión de cariño por la persona, expresados en el arreglo del mismo lugar. Esto indica que hay alguien que cuida el lugar y no olvida a la persona que allí dio su último suspiro.
Desde el punto de vista litúrgico, el presbítero José de Jesús Ruvalcaba, afirma que las flores no tienen ningún significado, porque son más bien manifestación de alegría pero también de esperanza; hay que fijarse en la intención que tiene la persona al ponerlas, renovar ese compromiso que tiene de orar por sus difuntos, en recordarlos, en decirles que no se ha olvidado y esto es lo más importante en este caso.
Colocar flores o listones, puede significar una muestra festiva, de alegría, que igual puede estar ligada a la alegría por saber que el muerto ya está en el cielo, en una mejor vida; o también la alegría que representa recordar al muerto/a; esto, aclara el Dr. Reynoso, “para mí son hipótesis que tengo y que haría falta investigar para comprobarlas”.
En lo que respecta al significado de las piedras, que después de un tiempo, se observan que se colocaron al pie o encima de la cruz, el sacerdote Juan de Jesús Fuentes comenta: “Las piedras significan las oraciones que los caminantes o visitantes elevan al cielo por el eterno descanso de la persona que allí “in situ” se recuerda”.
Al respecto el antropólogo Reynoso recuerda que él desde niño, en los caminos rurales que recorría a caballo o en burro, miraba cruces sobre monumentos, llenos de piedras y coincide en que esas piedras significan rezos de las personas por el descanso en paz de los difuntos.
Por su parte el sacerdote José de Jesús Ruvalcaba afirmó: “Jamás en algún documento de la iglesia se dice algo al respecto”, esto son más bien manifestaciones subjetivas que tiene la gente, podrían ser tal vez como una prueba de que se está orando por el alma del difunto.
Colocar una fotografía del fallecido en los montículos, capillitas o cruces, según el sacerdote Juan de Jesús Fuentes, se hace para expresar el deseo de familiares y conocidos de que la persona sea conocida por todos los transeúntes, “a mi ver es una costumbre más reciente debido a la popularización de los medios de fotografía e impresión. Hay quienes colocan lonetas de gran formato con fotografías nombres y fechas tanto del nacimiento como de la muerte de la persona. Puede incluso ser una influencia del sur de Estados Unidos que así procede sobre todo colocando las fotografías en las lápidas mortuorias”.
Para el sacerdote José de Jesús Ruvalcaba, una foto es un recuerdo, es el recuerdo vivo que tiene la gente y por eso depositan y pone aquello. De hecho aquí en la parroquia del Espíritu Santo, como en la de Cristo Rey tenemos criptas y está prohibido a los feligreses que coloquen fotografías, porque están dentro de un recinto que es para el culto; está prohibido cualquier imagen que no sean de beatos o santos ya canonizados por la Iglesia, para darles culto. Pero allá afuera, en este tipo de monumentos en las carreteras es válido, porque es símbolo de que el difunto está en el recuerdo vivo de las personas; entonces es para recordarlos, para que conozcamos por quién estamos orando, aunque no creo que sea tan necesario.
El antropólogo Reynoso consideró que la fotografía del muerto(a) está ligada simplemente a recordarlo(a), a tenerlo más presente como era en vida.
En cuanto a la posibilidad de una relación existente entre la colocación de cruces, montículos y capillitas a los lados de las carreteras por los finados en accidentes carreteros y la colocación cada año de altares de muerto, el 2 de noviembre para celebrar el día de muertos en México, el sacerdote Juan Jesús Fuentes dijo: “Honestamente nuestra región es una región con pocas tradiciones prehispánicas, con poco mestizaje, todo lo expresado tiene su base en la fe cristiana católica.
Los altares de muertos no son parte de nuestra tradición local, “son una imposición del sistema educativo oficial de hace una veintena de años”, aseguró. Esto quizá para contrarrestar las costumbres sajonas en torno al “Halloween”, o para recordar que en otras partes de México sí son una tradición los altares de muertos. “Las generaciones jóvenes no tienen otros parámetros para comparar, pero los que vivimos en otras épocas, otros programas educativos, jamás hicimos altares de muertos y ni siquiera se les mencionaba”, recalcó.
Por su parte el antropólogo Reynoso comenta que hay una relación muy estrecha porque los altares del día de muertos comportan muchos de los significados antes expuestos: Recordar al muerto, rezar para que deje de penar y vaya al cielo, que descanse en paz y la colocación de diversas ofrendas en los altares tienen el mismo significado de solicitar protección, de pedir que intercedan, de buscar la ayuda para que el muerto descanse en paz, se libere, se purifique y acceda al cielo.
Recordó que los indígenas erigían altares de muertos en sus casas, colocaban cruces por cada uno de los muertos en ese lugar, sobre una mesa que era el altar; colocaban flores, los alimentos que le gustaban a cada quien, los juguetes o artículos de su propiedad y/o preferencia; todo esto lo hacían para recordar a quienes ya habían muerto de esa casa. Para el Dr. Alfonso Reynoso Rábago, por detrás de todas estas manifestaciones, regularmente está la idea en las personas de que el muerto anda penando.

  • CONCLUSIONES

Aunque pudiera pensarse que la colocación de cruces remite exclusivamente a la fe, la espiritualidad y a la religiosidad, con base en todo lo antes expuesto, las personas se puede dar cuenta que también son expresiones culturales y arrojan mucha información acerca de las emociones y sentimientos de la gente como el dolor, tristeza, alegría, esperanza y mayor sensibilidad ante la existencia de la muerte.
Estos montículos, capillitas y cruces de las carreteras, se erigen en símbolos de cierto modo vinculados al conjunto de señales viales porque advierten del peligro e invitan a la precaución de los conductores; además, se convierten en auxiliares y orientadores geográficos para la localización del lugar donde perdió la vida un ser querido. También se convierte en un estímulo que al verlo  permite evocar al muerto y conseguir perpetuar su recuerdo.
Desde la óptica de la antropología estas manifestaciones religiosas consistentes en colocar una cruz, un montículo o una capillita, son un híbrido cultural que incluye tradiciones indígenas mesoamericanas y prácticas religiosas católicas, combinadas con deducciones construidas por los practicantes de dicha religión, como por ejemplo, la idea del “limbo”, que existe en la creencia de algunos, pero que no existe entre los contenidos de la teología católica.
Es importante señalar que la conducta de colocar cruces capillitas o montículos a un lado de la carretera, donde algún pariente o familiar directo perdió la vida, es una práctica de católicos mexicanos y que podría también ser practicada en otros lugares de América, al parecer ya existen referencias entre los países centroamericanos, sudamericanos y algunas comunidades del sur de los Estados Unidos, sobre todo del estado de Nuevo México, iniciando este fenómeno religioso, social y cultural antes de los tiempos de la Colonia.

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*Centro Universitario de Los Altos Profesor Investigador de Tiempo Completo phuertagaytan@gmail.com Maestría en Educación y Lic. en Periodismo
** Centro Universitario de Los Altos Profesor Docente rosariovital19@gmail.com Maestría en Educación y Lic. en Comunicación
*** Centro Universitario de Los Altos Profesor Docente de Tiempo Completo andres.jmartinez@academicos.udg.mx Maestría en Educación y Lic. en Psicología
**** Centro Universitario de Los Altos Profesor Docente de Tiempo Completo ogarcia@cualtos.udg.mx Maestría en Educación y Lic. en Trabajo Social

Recibido: 15/12/2017 Aceptado: 19/12/2017 Publicado: Diciembre de 2017

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