Revista: Atlante. Cuadernos de Educación y Desarrollo
ISSN: 1989-4155


HACIA UNA NUEVA PROPUESTA EN LA APLICACIÓN DEL AREA MORAL EN LOS PROCESOS DE ACCIÓN TUTORIAL EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS

Autores e infomación del artículo

José Miguel Peláez Freire*

Mayra Magdalena Arias Candelario**

jpelaezf@ulvr.edu.ec

RESUMEN
El propósito de este artículo es aportar elementos para la reflexión del área moral, debido a la ausencia de un modelo globalizador de la persona moral en las ciencias sociales. El estudio parte de una sistematización teórica de consulta a fuentes bibliográficas como libros, periódicos y documentos de instituciones.
La sociedad actual tiene su mirada puesta en los avances tecnológicos y la ciencia, tal vez porque son elementales para el tiempo que vivimos, sin embargo parece que existe un vacío en la comprensión humana, en especial con respecto a la alteridad, la moralidad, los valores desde la ética complemento de toda área moral en toda persona, área que se convierte indispensable conocerla y trabajarla en las instituciones educativas.
En estos últimos años han aparecido materiales de variado contenido que recorren todas las facetas de la acción tutorial, desde la programación general hasta las actividades concretas a realizar.
Como resultado de la aplicación de esta investigación se obtendrá una persona moralmente capaz de facultar cualquier carrera profesional gracias al seguimiento de los  tutoriales.

Palabras Claves:          Área moral, proceso, educación, acción tutorial

ABSTRACT
The purpose of this article is to provide elements for the reflection of the moral area, due to the absence of a global model of moral personality and social sciences. The study starts with a theoretical systematization of bibliographical sources such as books, periodicals and documents of institutions.
The current society has its sights set on technological advances and science, perhaps for its elements for the time we live, however it seems that there is a gap in human understanding, especially with respect to otherness, morality, Values ​​from the ethical complement of the entire moral area in every person, an area that becomes indispensable to know and work in educational institutions.
In recent years have appeared materials of varied content that cover all facets of the tutorial action, from the general programming to the concrete activities to perform.
As a result of the application of this research you get a person morally able to empower any career thanks to the follow-up tutorials.

Key words:  Moral area, process, education, tutorial action


Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:

José Miguel Peláez Freire y Mayra Magdalena Arias Candelario (2017): “Hacia una nueva propuesta en la aplicación del área moral en los procesos de acción tutorial en las Instituciones Educativas”, Revista Atlante: Cuadernos de Educación y Desarrollo (julio 2017). En línea:
http://www.eumed.net/rev/atlante/2017/08/propuesta-instituciones-educativas.html
http://hdl.handle.net/20.500.11763/atlante1708propuesta-instituciones-educativas


Introducción

Con el paso de los años se ha dado un pronunciado descuido a la parte moral, creyendo que la intelectual puede sobrellevarla pero ambas son imprescindibles para la formación de una persona; entonces es indiscutible que para educar en libertad primero se entienda que implica ser libre y no es otra cosa que tener la potestad para optar por lo mejor que permita llegar cada vez más como ser humano

La libertad es un estado, una condición, una capacidad, un don concedido por Dios a los seres humanos. Es inalienable a la condición de creaturas, a la condición humana. No hay ser humano sin libertad.

La presente investigación tiene, como finalidad última aportar elementos para esta reflexión, en la convicción de que sólo así es posible entender que la tutoría es una pieza básica de la tarea educativa y que tiene sentido dentro del horizonte que configuran los conceptos de "educación" y "orientación", entendiendo por educar, además de formar intelectualmente, orientar el desarrollo personal en libertad del estudiante en todas sus dimensiones antropológicas.

La acción tutorial, se dice, es consustancial a la actividad docente y, sin embargo, no resulta cómodo ni fácil asumirla de este modo. Todos, en alguna medida, la  han llevado a cabo, pero también hemos echado en falta un marco que dé sentido a la misma y unos objetivos claros. «El que no sabe a dónde va, aparece en otro sitio», afirmación que  puede ser  aplicable a este caso.

Hay innumerables casos de profesionales que se constituyeron a base de conocimientos pero la ética y la promesa de su profesión están por mucho olvidadas y para exponer esto no hay un mejor ejemplo que citar a un médico negligente que por hacer dinero pone en duda su reputación de “persona que salva vidas”, ellos se titulan bajo el juramento hipocrático de poner como prioridad la salud de las personas, es en realidad un largo juramento pero poco de él se cumple; he aquí la importancia de los tutoriales mencionados en este artículo.

Metodología
La metodología empleada fue una sistematización teórica a través de la consulta a fuentes bibliográficas como libros, periódicos y documentos de instituciones, con el empleo del análisis y la síntesis, la inducción y la deducción, para el procesamiento de la información. Es decir por ser una investigación documental el área de estudio ha sido sacada de diversos medios

Los resultados se enmarcan en la valoración de la Aplicación del área moral en los procesos de acción tutorial en las instituciones educativas, por lo que estos actores deben involucrarse y socializar internamente los alcances de las mismas. El debate debe generarse a partir de analizar en qué medida los posibles cambios involucran a las personas en estos acontecimientos.

Desarrollo

Uno de los impedimentos fundamentales para un planteamiento integrado de la educación moral ha sido la virtual ausencia de un modelo globalizador de la persona moral en las ciencias sociales. Tenemos educación moral, educación en valores, educación social, educación del carácter, educación democrática, etc. Por ejemplo, Lickona (1991) titula su libro: «Educando el carácter», cuya primera parte trata el tema «Educando para formar valores y carácter», en el que se utilizan los términos «valores», «carácter», «valores morales», «educación moral», «educación en valores», «razonamiento moral», etc., a modo de sinónimos, ofreciendo escasa definición de los mismos. Ryan y Lickona (1987) en el párrafo inicial de Desarrollo del carácter en las escuelas y más allá de ellas, de Ryan y McLean, hacen uso del siguiente popurrí terminológico: «La inquietud por los valores y la moral de los jóvenes es una preocupación permanente de los adultos. A lo largo de la historia conocida, esta preocupación sobre el carácter de las generaciones más jóvenes es evidente. Preocupación, no obstante, que nunca ha bastado para garantizar que los jóvenes posean este tipo de carácter que permita sostener al individuo y a la sociedad. Algunas sociedades no han conseguido transmitir sus valores a los jóvenes» (pág. 3, énfasis añadido). (Berkowitz, 1995).

Por medio de la investigación realizada,  se observa que no existe una definición clara y objetiva sobre los conceptos relacionados con el área moral, existiendo muchos libros familiarizados con el tema pero es algo que va más allá de conceptualizarlo en un libro, periódico, articulo o cualquier medio escrito, es algo que radica desde el núcleo familiar y que se lo cultiva día a día a través del ejemplo. Se considera válido que una de las causas que ha colaborado para que el área moral pierda cierto valor actualmente, es la tecnología, factor que sin duda alguna es muy importante  para la generación y el medio en que vivimos, pero que el propio ser humano ha priorizado más dejando atrás el área moral, elemento de gran ayuda en un proceso educativo y en la docencia.

La acción tutorial y la docencia  favorece al estudiante impartiéndole los avances de la tecnología, el acceso y  la actualización a la información, etc.  Además de formarlos como autores de sus propios conocimientos, sin apartar la relación con la educación moral, herramienta que los encaminará para saber a dónde quieren llegar, y el camino que deben seguir, para el cumplimiento de sus metas y objetivos.

La Responsabilidad Moral como deber.
La responsabilidad moral puede entenderse también como un deber u obligación: por ejemplo, cuando afirmamos que un conductor «debe» conducir con prudencia para no causar daños. Se trata de una responsabilidad antecedente, prospectiva o a priori, que crea deberes de presente o de futuro, y se sustenta en las normas objetivas o subjetivas (deberes de conciencia) que, como indicamos antes, son necesarias para que exista una verdadera responsabilidad moral. La responsabilidad como obligación admite una gradación, desde el mínimo indispensable para no causar un daño grave a otras personas, hasta el cumplimiento de lo que puede no ser estrictamente exigible, que enlaza con la excelencia en la conducta. (Solomon, 1992).

La Responsabilidad Moral como Actitud.
La respuesta del agente a la responsabilidad como deber lleva a la responsabilidad como actitud: la disponibilidad ante las necesidades de los demás (responsiveness). La responsabilidad vivida de modo continuo y permanente implica consistencia de vida: la persona es responsable no sólo de sus acciones, sino, sobre todo, de la creación de las condiciones –las virtudes- que le permitirán vivir siempre de acuerdo con esa responsabilidad.

La responsabilidad moral abarca las acciones pasadas y presentes y los proyectos futuros, incluyendo las condiciones mismas en las que la persona se pone a la hora de tomar la decisión, y que condicionarán sus resultados –o sea, de algún modo, toda su biografía-, las consecuencias razonablemente previsibles y aquellas que, sin haberlas considerado, se derivan de su decisión, en todos los ámbitos, personales, interpersonales y sociales (con diferentes grados de responsabilidad, por supuesto). (Ramiz, 2008).

Para comprender mejor la responsabilidad moral existen dos sentidos como:

Obligación: se vincula con una conducta excelente, porque encamina al ser humano a concientizar los daños que sus acciones pueden causar en su presente y futuro, tanto para él y para su entorno.

Actitud: funciona como una intuición, y guarda relación con la responsabilidad moral como deber, porque le permite al ente social siempre analizar las consecuencias de cada decisión que decida ejecutar en su vida.

Un ejemplo clave sobre estos dos sentidos de la educación moral puede ser: la decisión de un estudiante de bachillerato al momento de cursar su último año de estudio, donde debe recibir la mayor orientación de sus docentes, tutores o maestros, ya que se le torna difícil la decisión de que carrera escoger, cuando ingrese a su tercera etapa que es la vida universitaria, puesto que muchos jóvenes en la actualidad no culminan sus estudios universitarios, porque no era la carrera que quisieron estudiar, esta decisión no solo afecta al ser humano implicado, sino también a su familia, ya que en muchos casos los padres les ayudan a costear sus estudios, razón por la cual se ven en la calidad moral de no desmerecer el esfuerzo de su familia.

De esta manera se ve reflejada las consecuencias negativas de una decisión en el pasado, presente y futuro, por este análisis una razón más para considerar la educación moral como un elemento de vital importancia en el proceso educativo de la sociedad.

Desde la perspectiva pedagógica ,de la que partimos y en la que hemos estado trabajando a lo largo de los últimos ocho años, estamos ante una educación moral de mínimos que, mediante el diálogo y la reflexión, la empatía y la autorregulación quiere ser capaz de facilitar la construcción de unos valores que sean universalmente aceptables y que permitan no sólo regular la propia conducta, sino también construir autónomamente formas de vida concretas que en cada situación se consideren las más justas, mejores y más apropiadas. La finalidad de nuestra perspectiva es que la persona aprenda a pensar sobre temas socio-morales, es decir, desarrolle formas de pensamiento cada vez mejores en el marco de los conflictos de valor.

Pretende también que aprenda a aplicar esta capacidad de juicio a la propia historia personal y colectiva para mejorarla. Pero, sobre todo, lo que se busca es superar el nivel de razonamiento y ser capaz de realizar lo que uno piensa a partir de su propia conducta. Por lo tanto, podemos dirigir nuestro trabajo pedagógico en el ámbito de la solidaridad al desarrollo de una serie de dimensiones morales (Martínez, 1995) que, sin duda, facilitan un aumento de la autonomía, un espíritu crítico y el desarrollo de determinados valores y actitudes, como la solidaridad, entre otros.
La primera de las dimensiones a las que vamos a apelar y trataremos de ejercitar será el autoconocimiento, como capacidad que facilita el conocimiento de uno mismo y su valoración, permitiendo una clarificación sobre la propia forma de ser, pensar y sentir. (Buxarrais, 1998).

La aplicación del área moral busca que la sociedad sea capaz de manejar su propia vida  con una conducta y capacidad de juicio adecuada.
Es importante que el ser humano cultive su autoconocimiento para que así identifique exactamente cuáles son sus debilidades, fortalezas, oportunidades y amenazas, esto le permitirá realizar una valoración de sí mismo.

Con la inclusión de la educación moral a parte de adquirir conocimientos científicos en todas las ramas en la aulas de clases, también se aprende la parte ética, como por ejemplo: el caso de estudiantes universitarios en la carrera de contabilidad y auditoría además de los conocimientos que adquieren con respecto a su malla curricular, también se le agrega los fundamentos morales y éticos de su profesión.

En primer lugar, es preciso reflexionar sobre la exigencia moral de la práctica educativa con la pretensión de resaltar que se trata de una tarea intrínsecamente moral en donde necesariamente intervienen nuestros juicios y valoraciones. La educación es un proceso, siempre inacabado, de adaptación crítica en el que se transmiten preferencias o actitudes, unos valores. Y más aún, o con un tratamiento específico, si este proceso va destinado a las personas que han sobrepasado la etapa de escolaridad inicial, al fin de que tengan oportunidades de seguir adquiriendo y perfeccionando sus aptitudes, conocimientos técnicos y profesionales y actitudes, así como de participar activamente en la sociedad y de analizarla críticamente, según sus necesidades y con criterio propio. Por ello urge educar en valores, en unos valores apreciados y c la convivencia en una sociedad democrática.

La Ética nos va a ayudar, aunque de modo indirecto, a obrar racionalmente en el conjunto de la vida entera, siempre que por razón entendamos esa capacidad de comprensión humana que arranca de nuestra inteligencia y que nos conduce a lograr las metas que perseguimos. (Guirao, 2004)

Al adoptar en las instituciones educativas una serie de valores que relacionan a los estudiantes con criterios éticos-morales esto beneficia su crecimiento tanto en lo profesional como en lo personal. Con esta aplicación del área moral en la acción tutorial se busca difundir de manera tanto implícita como explícita al estudiante un modelo de valores que fomente en ellos actitudes positivas y constructivas con respecto a la vida y a la educación.

Por esto, en la actualidad, los múltiples proyectos de implementación de programas de tutorías en la mayoría de establecimientos de educación superior, porque se considera un elemento ideal para atender las diversas circunstancias de los estudiantes, dándole el respectivo seguimiento y orientación.

Las fuentes a las que acuden los primeros estudiosos de un determinado ámbito de conocimiento tienen importantes repercusiones en el desarrollo posterior de dicho campo. La psicología moral está marcada, en la obra de J. Piaget, por la necesidad de aprehender la interacción individuo-sociedad en toda su complejidad sin aceptar ni las simplificaciones del Sociologismo Durkheimiano ni las del psicologismo de Baldwin. Sus investigaciones están dirigidas a acotar la función que Durkheim concede a la presión social y a analizar las relaciones, intuidas por Baldwin, entre el desarrollo intelectual y el razonamiento moral. (Vilarrasa, 1998)

Ya por el hecho de ser enseñante el profesor es orientador, al menos del proceso de aprendizaje del alumno, y como ese proceso se da en un contexto concreto en el que hay muchas circunstancias que pueden potenciarlo o dificultarlo, debe poner los medios para conocer las que se dan en cada caso y para utilizarlas de forma que contribuyan positivamente al mismo. (Mora, 1984)

Para desempeñar esa función el profesor ha de asumir el rol de tutor, con una indispensable capacitación formativa orientadora. En consecuencia, toda actividad afectiva social está en relación con la formación intelectual de las instituciones educativas. Todo profesor concreta funciones tutoriales por el hecho mismo de ejercer su función docente (independientemente de la adscripción organizativa de un profesor a una tutoría determinada de un grupo-clase). La conjunción de ambos procesos sólo tiene sentido en el hecho mismo del acto docente, pues la finalidad orientadora es la de atender a un alumno en su relación con los aprendizajes que se incluyen en el currículum escolar.

Es una situación que abarca a todos los alumnos de una institución escolar y, no solo, como a veces ocurre en un planteamiento desviado de la orientación, a los que no logran los mínimos establecidos en los tiempos estimados. La pretensión docente es que todos los alumnos -no sólo unos cuantos- alcancen los aprendizajes mínimos. (Martínez, 1993).

El tutor el cual tiene las tareas de dirigir, corregir, definir cuidar y proteger, es la persona encargada  de orientar al estudiante no solo en los conocimientos de la materia que imparte sino en este caso como el mismo artículo lo expresa: es quien debe aplicar la educación moral, y a su vez que sea el que refuerce a todo el alumnado los temas en los que presenten falencias que no los dejen avanzar, para que de esta manera no solo se vea ejecutado su deber como docente sino como tutor, con el fin de que ambos sean actores del avance estudiantil en el proceso educativo, y sus alumnos cumplan con el perfil de profesionales éticos que requiere la sociedad.  La acción tutorial sin duda alguna, es un recurso que actualmente es utilizado para apoyar de manera directa e individual al desarrollo académico de los alumnos, mejorando e innovando inclusive los métodos de aprendizaje.

La acción tutorial, a pesar de que la clasifiquemos por etapas académicas, obedece más a cuestiones de claridad expositiva que a la posibilidad real de escindir las diversas fases. Igual acontece con los ámbitos de actuación entendidos como el tipo de contenido al que hacer referencia en la relación tutorial. Estos ámbitos pueden ser profesionales, que comprenden todos los contenidos relacionados con el rumbo que tomará el estudiante en conexión con la profesión futura, o académicos, que se refieren a aspectos como pueden ser la metodología de estudio, la elección de materias, las becas, la utilización de las ayudas de la Unión Europea, cuestiones relacionadas con aspectos personales del estudiante, etc.  (Moreno, 2002).

Respecto a las funciones de la tutoría, están condicionadas, en parte, por la existencia de un servicio de orientación en la Universidad. Como se aprecia una progresiva institucionalización del mismo (aunque a veces se le confunda con los de información), las funciones de tutoría, si se dispone de la existencia de este servicio orientador, son las siguientes:
• Facilitar el desarrollo personal del alumnado.
• Supervisar sus progresos.
• Intermediar entre los estudiantes y las autoridades académicas.
• Ser un profesional responsable en el que el alumnado puede confiar. (Fernandez, 2008) .

CONCLUSIÓN

Después del compendio de información realizada mediante una investigación se concluye resaltando los aspectos más importantes de este artículo: Con la unión de la ética y el ejercicio de la acción tutorial se busca medidas para cristalizar una formación educativa que incluya no solo contenidos conceptuales, científicos y habilidades practicas sino a su vez la inclusión de una serie de valores éticos y morales.
Es importante relacionar a la sociedad con el concepto moral para que así, el ser humano en general no solo el estudiante, pueda llevar una vida con excelente conducta, para que pueda definir lo que quiere lograr, para que pueda cultivar una vida con propósitos, objetivos y metas claras y bien definidas, mediante un autoconocimiento que le brinda la oportunidad de conocerse a sí mismo detectando sus fortalezas y debilidades, y como punto importante para que pueda discernir las consecuencias de sus decisiones, en el presente y futuro.

Incluso con la inserción de estos tutoriales de moral a gran escala se podría ver resultados visibles en la sociedad ecuatoriana, una sociedad libre de coimas y corrupción, la mayoría de las personas ve este sueño como imposible lo cierto es que no se ha implementado un sistema judicial muy prometedor entonces debemos tratar con la educación moral, si iniciativas como éstas se realizaran, nuestra realidad cambiará para bien.

BIBLIOGRAFÍA

Berkowitz, M. W. (1995). Biblioteca Virtual de la Organización de Estados Iberoamericanos. Revista Iberoamericana de educación., 73-101.
Buxarrais, M. R. (1998). Educar para la solidaridad . Obtenido de Educar para la solidaridad : http://www. campusoei. org/valores/boletin8. htm
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Guirao, J. A. (2004). Ética y educacion de adultos: La tarea de educar en valores a personas adultas. Glosas didácticas: Revista electrónica internacional de didáctica de las lenguas y sus culturas., 11.
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Mora, J. A. (1984). Acción tutorial y orientación educativa . Vol. 84, Narcea Ediciones
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Solomon, R. (1992). Ethics and excellence. Cooperation and Integrity in Business. Nueva York, NY.: Oxford University Press .
Vilarrasa, G. ,. (1998). Razonamiento moral y educacion.

* Certificado Internacionalmente, Master Practitioner of Neuro-Linguistic Programming® es Coach of Neuro-Linguistic Programming® ,Por Richard Bandler Co – Creador de la Programación Neurolinguistica , the society of Neurolinguistic Programming ( la Organización más grande del mundo y la original) y José Torres & Asociados , Es Licenciado en Ciencias Humanas de la Educación en la Especialidad de Administración y Supervisión Educativa, es Magister en Gerencia Educativa , Posee Diplomados en Orientación Familiar y Acción Tutorial, En la actualidad sigue un Doctorado (PHD) en Teología Civil , en la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín – Colombia , Se desempeña como Motivador, Investigador y Analista en Desarrollo Humano Empresarial , Es Docente Universitario de Pregrado y Post Grado , Es Escritor y Conferencista, ha Publicado textos como – “Optimizando Tu Vida” / “Gestión y Cambio en el Clima Organizacional”. Es Consultor de Centros Educativos y Empresarial. Realiza Seminarios, Cursos de Coaching y PNL, PNL aplicado al Trabajo en Equipo, PNL aplicado a la Alta Gerencia, Coaching en la Comunicación Asertiva, Coaching y Liderazgo Transformador Personal, entre otros.

** Magister en Negocios Internacionales y Gestión en Comercio Exterior Docente de la Carrera de Contabilidad y Auditoria Av. de las Américas, - Guayaquil-Ecuador mariasc@ulvr.edu.ec


Recibido: 31/05/2017 Aceptado: 16/08/2017 Publicado: Agosto de 2017

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