Precios y calidades


El comercio de conchas, como cualquier otro, se ajusta bastante a las leyes de la oferta y la demanda. No obstante, cuando uno compra conchas (y también cuando las vende) debe tener muy en cuenta una serie de factores que afectan enormemente a su precio.

El primero y quizá más importante es la abundancia de la especie. Resulta obvio que las especies más abundantes son mucho más baratas que las especies raras, pero conviene hacer un par de matizaciones: en primer lugar no todas las conchas son igual de raras en todos los sitios por lo que se pueden conseguir buenas ofertas en determinados lugares donde una especie abunda localmente. Sin embargo, con la famosa globalización de la economía esto sucede cada vez menos y lo más normal es encontrar los mismos ejemplares y a precios muy parecidos en cualquier ciudad del mundo. En segundo lugar no hay que perder de vista que las especies raras suelen serlo porque todavía no se han localizado sus hábitats o porque no se dispone de los medios adecuados para su captura, cosas que pueden cambiar en cualquier momento convirtiendo repentinamente una especie rara (y cara) en abundante (y asequible) tal como sucedió con el famoso Conus gloriamaris.

Por último, no se debe descartar la posibilidad (aunque es una práctica cada vez más difícil por la anteriormente citada globalización) de la acumulación de stocks de una determinada especie muy local por parte de un suministrador para elevar artificialmente su precio.

El segundo factor que afecta al precio es el tamaño. Resulta también bastante evidente que, en igualdad de condiciones, una concha mas grande será también más cara que otra más pequeña de la misma especie (aunque los ejemplares enanos -no simplemente pequeños- también pueden resultar más caros). No obstante, este aumento de precio no es lineal, es decir una concha el doble de grande no vale el doble de dinero. En general, los precios aumentan paulatinamente con el tamaño hasta llegar a un cierto límite (que depende de la especie) a partir del cual se disparan. Conviene por lo tanto estar atento para no sobrepasar ese límite porque unos cuantos milímetros pueden desbaratar nuestro presupuesto. (Y, por otra parte, renunciar a medio centímetro puede poner en nuestras manos un ejemplar muy razonable a un buen precio)

El último factor y el más difícil de controlar sin duda es la calidad del ejemplar. No existen unos criterios decididamente objetivos para valorarla pero la mayoría de los vendedores utilizan como norma de valoración la propuesta inicialmente por la Hawaiian Malacologycal Society. La HSM -y casi todo el mundo- utiliza una clasificación (tomada de la Gemología) según los siguientes criterios:

Gem - Un ejemplar perfecto, completamente adulto, de coloración normal, sin roturas ni defectos visibles Los Gasterópodos deben formar una espiral perfecta, tener intactas las primeras espiras y no tener espinas rotas ni muescas en el labio exterior. Los bivalvos deben tener ambas valvas. El ejemplar no debe tener exceso de aceite (caso de llevarlo) y debe estar perfectamente limpio por dentro y por fuera.

Fine - Un ejemplar adulto, con algún pequeño defecto o alguna ligera marca de crecimiento. Por ejemplo, un cono o una voluta pueden tener una pequeña muesca en el labio, o alguna rugosidad; un Murex o un Spondylus pueden tener alguna pequeña espina rota. No se admiten reparaciones. La concha debe tener el color y brillo originales y estar bien limpia por dentro y por fuera.

Good - Un ejemplar razonablemente aceptable, con pocos defectos (marcas de crecimiento, espinas rotas, alguna espira inicial perdida, muescas en el labio) El ejemplar puede ser subadulto, pero debe mostrar todas las características de la especie. Bien limpio por dentro y lo suficiente por fuera.

Poor (o Beach) - Ejemplar más o menos desgastado, con defectos obvios (espinas rotas, espiras perdidas, etc...) debidos a la exposición a la intemperie (encontrados en la playa) o a defectos de manipulación. De escaso valor, salvo que la especie sea muy rara.

Algunos vendedores utilizan el símbolo + (en teoría, también el - , pero eso no lo he visto nunca) para matizar la calidad del ejemplar, por ejemplo, fine+ (o F+) o incluso fine++. Otras indicaciones interesantes que suelen encontrarse son:

Juv - Ejemplar juvenil o inmaduro. Puede tratarse como "Gem" en el caso de aquellas especies que difieren mucho en su estado adulto, como Cypraea o Strombus.

W/O - Con opérculo, se refiere a Gasterópodos, claro. Si el ejemplar es de calidad "Gem", el opérculo debe ser el original del individuo.

Freak - Ejemplar monstruoso o deforme, ya sea por defectos de crecimiento, coloración o hasta por el lugar de recolección. Algunos de estos ejemplares alcanzan precios realmente elevados, ya que son mucho más escasos que el tipo normal de la especie.

Full Data - El ejemplar viene acompañado de todos sus datos: origen geográfico detallado, habitat, fecha exacta de recolección y nombre del recolector original.

Basic Data - Ejemplar con datos básicos proporcionados por el vendedor: área geográfica (Málaga, España), año de recolección y nombre del recolector o vendedor.

Indudablemente, con todos estos datos, ya puede uno salir a comprar conchas por ahí sabiendo lo que hace. Sin embargo, hay un último factor que no debemos olvidar: el gusto personal. Un coleccionista pagará muchas veces lo que le pidan por un ejemplar que desee tener en su colección... y, bueno, si la concha nos gusta y podemos hacerlo, ¿por qué no?