Especificidades didácticas
Aunque esta obra puede usarse para consulta de determinadas cuestiones
prácticas, no se trata de un recetario de procedimientos que, sin saber cómo,
resulta que nos permiten cumplimentar trámites. Es más bien una discusión en
profundidad y una visión general basada en la comprensión.
En esta obra se tratan muchos temas dispares, en los que no se entra en detalle,
puesto que se citan numerosos manuales, muy bien elaborados, acerca de los
mismos: La fiscalidad, el análisis de estados financieros, la consolidación de
cuentas, la auditoría, la evaluación de inversiones y del coste financiero, etc.
En las cuestiones que resulten más llamativas o trascendentales, se hará la
oportuna referencia bibliográfica, para que el lector pueda ampliar su
aprendizaje.
Entre las instituciones que se estudian a continuación, los usos del lenguaje
profesional contable y las definiciones de términos más utilizados constituyen
todo un entramado establecido al objeto (o al menos con el resultado) de hacer
que una materia parezca más difícil de lo que es en realidad. De hecho, buena
parte del contenido de éste y otros manuales consiste realmente en dar
definiciones. El glosario se recoge en varios de los capítulos, básicamente en
el primero. La idea que se persigue es la de explicar con sencillez lo que en
realidad es sencillo, especialmente, en materia de contabilidad. También los
razonamientos más profundos pueden explicarse con sencillez. Si un alumno de
primer curso de Empresariales afirma que la contabilidad es una de las
asignaturas más difíciles, el sistema falla, porque es evidente que la
contabilidad es una de las materias más fáciles de aprender. Tiene la desventaja
de no ser una materia digamos apasionante, que se preste a dedicarle horas
continuadas, como ocurre en algún momento con la matemática, la historia, la
física o el Derecho. Por eso, en esta obra se intenta enseñar todos los
conceptos de una forma agradable, no por sus adornos y su parafernalia visual,
sino por su sencillez y sus relaciones directas. A diferencia de otros esquemas
utilizados a veces en la docencia, que más que ilustrar marean y no aportan nada
distinto de la explicación verbal, este manual se acompaña de gráficos de valor
sinóptico para facilitar la comprensión. Para aquellos estudiantes que no
dominen todos los conceptos, se recomienda ir dejándose llevar de forma
intuitiva por los razonamientos de forma que, al final, obtendrá probablemente
una comprensión completa del objeto y circunstancias de la contabilidad.
La forma en que se han ordenado los temas no obedece a capricho ni a tradición.
Más bien contradice dicha tradición, pero trata de obedecer a un fundamento
conceptual y metodológico. Se discurre de lo general a lo particular y, por lo
tanto, de lo teórico a lo práctico. En la concreción de la problemática de la
empresa (en la que no se abandona ni la economía general, ni el enfoque teórico
neo-institucionalista crítico), se prefiere presentar primero el ciclo de
explotación, luego la financiación y luego la inversión, porque así es como ha
sucedido en la formación del capitalismo, desde la antigüedad. Primero es la
producción, luego el intercambio, luego la acumulación y luego los inventos.
Este fundamento metodológico concuerda con la obra epistemológica del autor2,
pero no con la mayoría de los programas de asignaturas. En cualquier caso, es
preciso advertir que, con independencia del orden que se adopte, siempre hay
temas comunes que se indica si se han tratado o se tratarán en otro capítulo.
No se ha querido renunciar, sino al contrario, hacer hincapié, en el análsis
histórico del mundo en que las finanzas se desarrollan. Esto no sólo se debe a
la utilidad didáctica de contextualizar un manual técnico, sino también a las
propias carencias del sistema universitario, de las que son víctimas evidentes
los estudiantes.