2.3.4.2 La Teoría de las Filas
Esta teoría considera que el mercado de trabajo se encuentra en una situación de
desajuste entre la oferta y la demanda . Lo que resulta en un exceso de
trabajadores en busca de empleo, lo que permite a los empleadores elegir
aquellos que cuentan con un mayor nivel educativo. El empleador al realizar su
selección optará por disminuir aquellos trabajadores con niveles educativos
bajos, es decir, desplaza hacia la cola a aquellos trabajadores con menores
niveles educativos, ubicando a los de mayores niveles educativos en mejores
puestos de trabajo. Bajo el supuesto que los salarios se mantienen fijos y los
distintos mercados de trabajo no cambian ante una mayor o menor oferta de
trabajadores con mayores niveles educativos. Es decir, mientras los trabajadores
compiten por diferentes puestos de trabajo a salarios fijos, ceteris paribus .
”Su salario ya no dependerá entonces de su educación sino de su posición en la
cola que, a su vez, depende de varios factores, concurrentes o no, tales como el
sexo, la raza, la experiencia y el entorno social” (Morduchowicz, 2004).
“Esta situación, aunada a la escasa capacidad de la economía para generar nuevos
empleos, provoca una devaluación de las credenciales o títulos, ya que, ante el
exceso de oferta laboral, cada vez se requiere mayor nivel de escolaridad para
ocupar el mismo puesto; o bien que para un mismo nivel de escolaridad, el puesto
es de menor jerarquía y el salario también menor” (Cuamatzi, 2006). Finalmente
se observa que este enfoque no considera la motivación y la intensidad de su
esfuerzo de los individuos por acceder a mayores niveles educativos, como lo
mencionaba Becker. Esto repercute obviamente en el aumento de la productividad
de los trabajadores, y por consiguiente en la productividad de las empresas.
2.3.4.3 Teoría de Segmentación de Mercados
Dentro de este enfoque se considera la existencia no de un mercado de trabajo,
sino de dos o más mercados, y estos no pueden realizar ajustes ante los
desequilibrios del mercado de trabajo, frete al exceso de la oferta y/o la
demanda. En este sentido, la relación entre la escolaridad y los ingresos,
propuestos en la teoría de capital humano, poco tienen que ver con este enfoque.
Según Michael J. Piore, en Borges (Inédito), existe un mercado dual de trabajo
que se encuentra formado por un sector primario y otro secundario. El sector
primario brinda puestos de trabajo con estabilidad, salarios relativamente
altos, buenas condiciones laborales, posibilidades de ascenso, equidad y
procedimientos administrativos bien definidos. En cambio, el sector secundario
ofrece puestos con una alta inestabilidad, generalmente mal pagados, deficientes
condiciones laborales, pocas posibilidades de ascenso, no tienen procedimientos
administrativos definidos y cuentan con una elevada tasa de rotación.
El primero de ellos se caracteriza por su uso intensivo de tecnología, lo cual
explica en cierta medida los salarios más altos, pues necesita de trabajadores
con mejores niveles educativos, mejores habilidades y destrezas, que se
desempeñan principalmente en puesto de dirección o administrativos. Mientras el
segundo se caracteriza por empresas con un uso intensivo de fuerza de trabajo,
son altamente desorganizados con nulo o poco crecimiento resultado de su baja
productividad. Asimismo dentro de los dos sectores de trabajo, podemos encontrar
un segmento superior y uno inferior, con características casi similares a las
expuestas anteriormente. Lo que permite ubicar a aquellos individuos con mejores
niveles educativos en el sector primario, o bien en el segmento superior, esto
último ya sea en el sector primario o secundario, lo que al final nos estaría
explicando que el acceso a los puestos de trabajo del sector primario, tienen
mucho que ver con el contexto socioeconómico y cultural del que provienen
ciertos individuos. Si no más bien, “la posibilidad de acceso a estos mercados
laborales diferenciados en términos de prestigio, ingresos, desarrollo
profesional, etc., estriba dada, entonces, por lo distintos ámbitos de
pertenencia. En algunos casos, incluso, la diferenciación estaría dada por la
propia historia escolar de los individuos; esto es, el tipo de escuela”
(Morduchowicz, 2004).
La expansión de la educación, mirada desde la teoría del capital humano, era
considerada como mecanismo para llegar a la igualación de oportunidades
educativas, lo paradójico fue que, ante un crecimiento de la cobertura educativa
se produjo una disminución del valor educativo, o dicho en otras palabras, una
disminución del valor de las credenciales educativas. Ante la expansión de la
educación, la población tuvo mayor acceso a la escolaridad, lo que en primera
instancia funcionaría como mecanismo para elevar la productividad de los
trabajadores y, por lo tanto, de la producción, lográndose el crecimiento
esperado. Sin embargo, ante el creciente número de personas con grados de
escolaridad cada vez mayores, se dio como resultado un exceso de oferta de
trabajadores calificados, y por lo tanto una disminución de sus salarios y
pérdida del valor de las credenciales educativas. Lo anterior da lugar a los
diferenciales de ingreso no ya por los niveles de escolaridad de los
trabajadores, sino por el contexto social y la capacidad de vincularse
laboralmente a los distintos mercados de trabajo. Es decir, en la medida que los
individuos logren incorporarse a los mejores mercados de trabajo, con cierto
prestigio, con posibilidad de ascenso y mejores condiciones laborales, podrán
tener mayores salarios, pero esta situación no estará determina por los grados
de escolaridad, sino más bien por las recomendaciones que puedan tener y/o de la
pertenencia a la clase social de mayores ingresos. En este sentido, aquellos
individuos que no logren incorporarse al sector primario, pero tengan mayores
niveles educativos, tendrán como opción ubicarse en el segundo segmento del
sector primario, o bien, en el sector primario, pero en la parte directiva.
Mientras que a aquellos individuos que no cuentan con educación o sus niveles
educativos son menores, solamente les queda como única opción incorporarse al
sector secundario, atendiendo los trabajos más pesados.