1.1.3 El Banco Mundial
El crecimiento de la economía mundial durante el año 2006 fue superior al de
2005, esto debido a una sólida actividad industrial, reflejada en un incremento
del comercio mundial. Por lo tanto el crecimiento sumamente acelerado de los
países en desarrollo en los últimos cinco años se ha visto impulsado por las
bajas tasas de interés y la abundante liquidez mundial. Así lo considera el
Banco Mundial (2007a) en su informe “Perspectivas de la economía mundial”. El
crecimiento del comercio mundial se ha concentrado en Estados Unidos, Japón y
China. En este punto se cree conveniente decir que los países asiáticos han
tenido un papel importante en dicho crecimiento del comercio, debido a su
incorporación al nuevo modelo económico (la incorporación de China a la OECD).
En este contexto los países en desarrollo juegan un papel importante, a partir
de la incorporación al comercio mundial vía los diferentes tratados comerciales,
que les han permitido incursionar en la economía mundial. “Si bien existen
indicios de que el ritmo de la expansión está disminuyendo, se prevé que las
economías en desarrollo se expandirán un 7% en la totalidad del año, más del
doble de rápido que los países de ingreso alto (3,1%), y que todas las regiones
en desarrollo crecerán aproximadamente un 5%” (Banco Mundial, 2007a). Tal es el
caso de China que superó el valor de las exportaciones de Estados Unidos, lo que
convirtió al país asiático en el segundo exportador más grande del mundo; aunado
al crecimiento del comercio de otros países en desarrollo e incremento en el
peso de los países en desarrollo al comercio mundial.
“El 63% de las importaciones de China son productos intermedios, y el 31% de
ellos son partes y componentes (...) En total, el 79% de las importaciones de
China provienen de países en desarrollo. En parte como resultado del rápido
aumento de las importaciones de China, el valor de las exportaciones no
petroleras de otros países en desarrollo subió un 153%, y su participación en el
mercado mundial aumentó 2,3 puntos porcentuales” (Banco Mundial, 2007b, 21).
Como se puede observar en el Cuadro 3, el volumen del comercio mundial durante
el periodo de 1980-2000 fue de 5.8, muy por debajo de los siguientes años, en
donde resalta el crecimiento de 2004 con 10.4. Lo cierto es que es superior al
del periodo 80-00, con niveles de 7.7 para el año 2006, y con proyección para el
año 2008, con 7.8. Ahora bien, si observamos el crecimiento real del PIB en lo
referente al mundo, tenemos un decrecimiento a partir del periodo 1980-2000, con
una tendencia igual para los siguientes años. Mientras tanto, se observa de
manera desglosada entre países con ingresos altos y países en desarrollo, que
logran alcanzar los niveles obtenidos (6.2) durante el periodo de 1960-1980. Se
observa un crecimiento mayor en comparación al de países de ingresos altos. El
posible crecimiento del comercio de los países en desarrollo puede ser frenado
por una desaceleración de la economía de Estados Unidos o de Europa. Lo anterior
debido a una menor demanda de productos por parte de Estados Unidos, o bien, una
disminución de la demanda de productos por parte de Estados Unidos y Europa, lo
que ocasionaría un exceso de oferta y por consiguiente una disminución del
precio, y que al final llevaría a una disminución de la producción en los países
en desarrollo.
“Un crecimiento sumamente menor probablemente llevaría a que el precio de los
productos básicos descendiera más de lo proyectado, lo que podría presentar
dificultades para ciertos países en desarrollo que hasta ahora evitaron
problemas de cuenta corriente. Además, la demanda se está expandiendo con una
rapidez insostenible en muchos países en desarrollo” (Banco Mundial, 2007c).
Bajo este panorama bien puede considerarse que los países en desarrollo han
logrado incorporarse al nuevo escenario mundial, denominado globalización. Sin
embargo dicha incorporación es desigual y si bien ha mejorado el nivel de
crecimiento, ésto no ha sido para todos. “Algunos países y ciertos grupos
sociales han quedado relegados. Aun en países que se han beneficiado en gran
medida con la globalización, las tensiones en los mercados laborales han
permanecido latentes y en algunas ocasiones emergieron en la forma de disturbios
civiles” (Banco Mundial, 2007a, 1). Esta situación puede incrementarse en la
medida que el comercio mundial se eleve; las tensiones al interior de los países
suelen darse como consecuencia de un incremento de las competencias entre éstos
y por lo tanto entre empresas y trabajadores. Por ejemplo, la incorporación de
China al comercio mundial, genera preocupación, principalmente por los bajos
salarios que sus trabajadores perciben, lo cual implica una ventaja competitiva
en comparación de los demás países.
Asimismo encontramos que a partir del proceso de globalización, en donde las
relaciones comerciales se interconectan a escala planetaria, hubo como
consecuencia la pérdida de empleos de oficina, en la medida que crece la
terciarización de las economías. Por lo tanto “el rápido avance tecnológico, el
florecimiento del comercio de mercancías y la creciente contratación
internacional de servicios se han conjugado para ejercer nuevas presiones sobre
los mercados laborales, presiones que se agudizarán durante los próximos 25
años” (Banco Mundial, 2007a, 7). Con base en lo anterior se observa que mientras
más se consolide el proceso de globalización y por consiguiente se incremente el
comercio mundial, su efecto tendrá impacto en el mercado laboral, en la medida
que éste se encuentra más integrado, implica que los países en desarrollo deban
hacer ajustes sobre ciertos grupos, con la tendencia a bajar los salarios, la
flexibilidad del trabajo así como la capacitación y reubicación de los
trabajadores. “Si bien en prácticamente todos los países los salarios de los
trabajadores no calificados aumentaron a la par que la productividad se
incrementaba debido a la globalización, esos aumentos han sido menores que los
de los trabajadores calificados. Asimismo, los primeros han experimentado mayor
dificultad para conservar sus empleos” (Banco Mundial, 2007a, 7).
El Banco Mundial concluye que este panorama se mantenga en el futuro, es más,
que se incremente en la medida que las relaciones comerciales lo hagan y por
consiguiente el comercio mundial siga creciendo. Asimismo las tendencias sobre
el mercado laboral son las mismas, y la manera en que los países pueden
aprovechar el nuevo escenario de la economía mundial. “Para desarrollar
actividades que exigen altos grados de conocimiento con miras a impulsar el
crecimiento en el futuro se deberá invertir en las instituciones y en los marcos
normativos que alientan la innovación y brindar educación eficaz y capacitación
permanente a todos los trabajadores” (Banco Mundial, 2007a, 9).