MARCO TEÓRICO
2.1 El concepto de Evaluación
Como ya se ha hecho mención en líneas anteriores, debemos presentar la
definición de evaluación, para después llegar a la definición de impacto, tema
que nos ocupa dentro de este trabajo, considerando que dentro de nuestro momento
actual, caracterizado por el proceso de globalización, mismo que tiene que ver
con una interconexión a escala planetaria de las cuestiones comerciales. Bajo
este contexto de libre competencia comercial, se han hecho necesarios cambios en
el tipo y la organización del trabajo, es por ello que dichos cambios se han
visto reflejados en un nuevo tipo de trabajador; más competitivo, que cuente con
habilidades y destrezas básicas, con una educación de calidad, etc., que
permitan el acceso a un empleo. Es por ello la importancia que ha adquirido la
evaluación como generadora de rendición de cuentas, es decir, en la medida que
los cambios sociales y económicos se han hecho presentes, se hace necesaria una
nueva cultura de la evaluación. “La evaluación como componente del proceso
enseñanza - aprendizaje puede adecuar o mejorar el progreso real del
aprendizaje, no limitándose sólo al conocimiento, sino también al
perfeccionamiento del hombre que es en definitiva su fin último” (Couturejuzón,
2004).
En este sentido evaluar constituye un proceso sistemático, metódico y neutral
que hace posible el conocimiento de los efectos de un programa, relacionándolos
con las metas propuestas y los recursos movilizados. Asimismo y siguiendo a
Stufflebeam en Abdala, (2004), se podría decir que la evaluación es un proceso
que facilita la identificación, la recolección y la interpretación de
informaciones útiles a los encargados de tomar decisiones y a los responsables
de la ejecución y gestión de los programas. Al concepto original de Stufflebeam,
Scriven agregó dos señalamientos:
1. La evaluación debe enriquecerse con juicios de valor que adjetiven el curso
del programa, remarcando si la sociedad, el programa y los jóvenes se
beneficiaron con las acciones implementadas.
2. Es recomendable agregar una evaluación sin referencia estricta a los
objetivos, ya que pueden aparecer hechos imprevistos y el evaluador está
obligado a estar muy alerta respecto a lo que vaya surgiendo”.
La evaluación se considera entonces como un proceso integral, en donde uno de
los objetivos principales es comparar los resultados de los objetivos propuestos
al inicio de un programa, “La evaluación posee entonces un carácter educativo, y
se caracteriza además por ser flexible, racional, objetiva y contemplar todas y
cada una de las partes del proceso educativo” (Couturejuzón, 2004).
Para el caso de México, encontramos que las acciones emprendidas para la
evaluación educativa datan de finales de la década de los años sesenta y emanan
de los gobiernos nacionales y de iniciativas de la Asociación Nacional de
Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES). “En 1979 fue creado
el Sistema Nacional de Planeación Permanente de la Educación Superior
(SINAPPES), como parte de las primeras políticas nacionales encaminadas al
mejoramiento de la calidad de las funciones de las instituciones de educación
superior (...) La evaluación se institucionalizó con el Programa para la
Modernización Educativa 1989- 1994, del gobierno federal, en que el concepto de
modernización de la educación se concibe en términos de calidad, eficiencia,
cobertura e innovación de la misma. En este programa se incorporó, como una
acción fundamental, la de impulsar la mejora de la calidad de la educación
superior a través de procesos de evaluación interna y externa de las
instituciones.”(Aréchiga y Llarena, 2003). En este contexto, cobra relevancia el
estudio de la evaluación y su aplicación, mecanismo por el cual pueden
observarse los resultados de la educación, tomando como referencia los objetivos
de la misma, tanto a nivel institucional, interinstitucional y del Sistema
Educativo en su conjunto.