LA INSTITUCIÓN QUE SE AUMENTA EL SUELDO.
Como “la lámpara maravillosa de Aladino”, nuestras instituciones están
dispuestas a hacer realidad nuestros máximos deseos y fantasías individuales,
seguras ya de que todas nuestras demandas, por más que provengan desde lo más
profundo de nuestro deseo personal, siempre serán “sus propios deseos” ya
inoculados como un cono de sombra en nuestra propia existencia . Sus objetivos
ya son carne de nuestra carne.
El reconocimiento social por nuestro desempeño dentro de ella, su flexibilidad
normativa ante nuestras necesidades personales, los excelentes sistema de
jerarquización y compensación por nuestra función dentro de ella , los generosos
regímenes internos, los excelentes servicios de educación, capacitación y
desarrollo, etc. etc. no son mas que las riquezas de un gorrión en una jaula de
oro.
Los argentinos no podremos tener vuelo propio si no reaccionamos ante este
engañoso encierro institucional exacerbado por las teorías sobre desarrollo
institucional del siglo XX y lo que va del XXI .
Esa estupidez proselitista que pone como su primera razón de ser “la defensa de
las instituciones” nos debería dar pánico. Porque en este slogan seguimos dando
lugar a nuestro mensaje oculto: “para realizarnos como sociedad hay que
aniquilar nuestra individualidad”. Esta realidad se patentiza en la mayoría de
nuestras instituciones. Comencemos por los lugares donde concentramos el poder
de nuestras instituciones. Veamos a nuestro propio padre sin su familia, a la
maestra sin su escuela, al abogado sin sus códigos, al periodista fuera de su
medio de información, al médico sin su consultorio, al político sin sus fueros,
al cura sin obispo, al sindicalista sin sindicato, a ellos solos , sin su
cobertura institucional: No existen como individuos autónomos de la institución
donde decidieron pertenecer. Esto es lo que supimos construir amparados en el
poder de las instituciones argentinas. La mayoría de esas individualidades se
nos diluyen entre los dedos, son incapaces de auto valerse a si mismos sin tener
que recurrir al vinculo con su institución . Estas situaciones estan ampliamente
comprobadas , en casi todas las instituciones.
Continuando con el ejemplo citado, para estas dos instituciones argentinas ( el
Poder Judicial y la Empresa Constructora) a la hora de definir su “contenido” lo
más importante son sus fines y funciones internas. Las dos realizan el mismo
proceso organizativo internos. Ambas instituciones reconocen a sus individuos,
claro que sí, ¿ pero cuándo los reconocen? Allí radica una de las trampas o
estafas de la institución, en el cuándo. Para nuestras instituciones los
individuos no cuentan para nada hasta el último momento de su organización. Por
ejemplo, el monto de sus sueldos lo define “la función”, no la existencia de
Juan Perez. Para ello utilizan variables tales como el nivel de complejidad, de
responsabilidad y autonomía, que exige la función a desempeñar. Por ejemplo: la
institución Judicial para garantizar la calidad del ejercicio de la función de
un juez, debe evitar o neutralizar toda posible conducta del individuo que ocupa
ese puesto de trabajo , que pueda atentar contra lo pautado para las funciones
de ese puesto. (que el producto no esté viciado de inmoralidad , corrupción,
etc).Para ello una de sus políticas institucionales (la salarial) es otorgar “al
cargo” un abultado sueldo para que el individuo que ocupa ese cargo (sea quien
fuere, soltero, casado, viejo, joven, con muchos hijos o sin un solo hijo) no
interponga sus intereses individuales considerados actos de corrupción . Por
último aplica un sistema de selección de individuos en base a las variables de
la función.
Del mismo modo actúa la Empresa Constructora, para garantizar que la calidad de
su producto( por ejemplo: obtener un edificio seguro , que su funcionamiento y
terminaciones sean perfectas) Para ello utiliza las mismas variables que para
seleccionar a un Juez de Cámara. La complejidad, la responsabilidad y autonomía
del puesto de trabajo, define el valor máximo a invertir en base al resultado
que garantice su continuidad institucional. Luego define el perfil básico del
individuo que debe ocupar el puesto. Por último “acuerda” algunas diferencia
según “la disponibilidad” de individuos existentes en el mercado laboral.